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domingo, 28 de junio de 2026

TEATRO: LA MALQUERIDA (1913), DE JACINTO BENAVENTE, DIRIGIDA POR NATALIA MENÉNDEZ

Jacinto Benavente es uno de esos premios Nobel bastante olvidados, aunque este galardón no abunde en las letras españolas. La malquerida, una de sus obras maestras, es un drama rural cuyo argumento bien podría haber firmado Federico Garcia Lorca. Su protagonista es una mujer casada en segundas nupcias que sospecha que algo no va del todo bien en su casa, en un entorno en el que todos se conocen y la reputación social es lo más importante. Benavente intenta que sus personajes no tengan un tono grandilocuente a la hora de expresar lo dramático de las situaciones, sino que sus protagonistas se expresan de un modo realista, incluso utilizando expresiones del pueblo llano en los que son de esa condición. La obra se estructura muy sabiamente hacia un in crescendo que desembocará en un inovidable final, muy sorprendente para cualquier espectador que contemple esta obra por primera vez. La interpretación de Aitana Sánchez Gijón destaca en un papel difícil, puesto que de esposa sumisa debe ir pasando progresivamente a mujer herida y finalmente agresiva, una vez que el orden social en el que creía vivir se pone patas arriba. Una auténtica tragedia griega que se traslada a la muy conservadora sociedad rural española de principios del siglo XX, en la que cada persona conocía muy bien la clase social a la que pertenecía y debía actuar en consecuencia.

domingo, 3 de mayo de 2026

STONER (1965), DE JOHN WILLIAMS. LITERATURA Y VIDA.

El protagonista de esta magnífica novela nace en un entorno muy duro. De padres campesinos, el joven William Stoner debe ayudar desde muy pequeño en las duras labores del campo. Pero un día surge la oportunidad: es enviado a la Universidad de Misuri a estudiar Agricultura, unos conocimientos que serán muy útiles cuando herede la humilde explotación familiar. Pero en una clase de literatura, que tiene que recibir como complemento obligatorio, Stoner tiene una revelación. Su profesor le pregunta acerca del sentido de un poema. Él no puede contestar, pero a la vez siente una especie de epifanía que lo vuelca por completo a los estudios literarios. Su vocación se materializa tan rápida y profundamente que decide lo impensable: traicionar el deseo de sus padres y matricularse en la especialidad de Humanidades. A partir de aquí su existencia se consagra al estudio de los clásicos y logra ser nombrado profesor de esa misma Universidad.

Para Stoner la literatura es una puerta insospechada a otros mundos, un escape a la triste realidad de trabajo duro que ha sido su existencia hasta el momento. Por eso se toma su trabajo tan sistemáticamente como el que hacía en la granja. Prepara sus clases a conciencia e intenta transmitir su modesto entusiasmo a sus estudiantes, aunque nunca logra ser un profesor demasiado popular. El problema de Stoner, algo que se repetirá durante toda su vida, es su humildad, tanto en el amor como en las intrigas universitarias en las que se verá envuelto. Se casa con la muchacha con la que se ha enamorado, pero pronto se da cuenta del error que ha cometido, puesto que su esposa es alguien incapaz de amar. Sus reacciones son siempre las de un estoico, las de alguien que se adapta a las situaciones más que intentar cambiarlas, aunque sea capaz de aprender profundamente de sus experiencias:

"En su año cuarenta y tres de vida, William Stoner aprendió lo que otros, mucho más jóvenes, habían aprendido antes que él: que la persona que uno ama al principio no es la persona que uno ama al final, y que el amor no es un fin sino un proceso a través del cual una persona intenta conocer a otra."

Stoner es un verdadero goce para el lector, porque no retrata a un héroe, sino a un tipo corriente que intenta gestionar una vida vocacional y tranquila. Aunque fracase en el intento, sentimos que el protagonista también ha sido alguien feliz, alguien que ha podido dedicarse con pasión a lo que le gusta (algo de lo que no mucha gente puede presumir) y que se ha acercado a la auténtica dicha en el breve periodo en el que una estudiante se convierte en su amante. Pero hasta en este episodio Stoner termina siendo un ser racional y renuncia a la felicidad en pos de la tranquilidad, aunque pague un alto precio por ello. Destaca ante todo en esta novela la capacidad de Jonh Williams para enseñarnos el alma de su personaje, un ser con unas debilidades muy humanas que son inevitablemente entendidas y compartidas por el lector.

sábado, 18 de abril de 2026

WALDEN 2 (1948), DE BURRHUS FREDERIC SKINNER. HACIA UNA SOCIEDAD CIENTÍFICAMENTE CONSTRUÍDA.

Todavía recuerdo las promesas de hace treinta años en libros y artículos de periódico acerca del futuro fin del trabajo, de la progresiva disminución de horas en los empleos hasta llegar a su extinción, para culminar con una especie de mundo feliz en el que todo el mundo tendría tiempo para dedicarlo al ocio. La realidad ha demostrado que, lejos de acercarse a estos vaticinios, la realidad es que la gente trabaja incluso mayor número de horas. Además, las nuevas tecnologías que permiten estar conectados todo el tiempo permiten que la oficina se instale también en casa, por lo que mucha gente no tiene más remedio que adelantar trabajo desde sus propios domicilios si quiere cumplir con las tareas encomendadas. Todo esto, en el contexto de una sociedad cada día más competitiva y más exigente hace que la ansiedad sea la gran plaga de nuestro tiempo. Si contamos los necesarios desplazamientos de ida y de vuelta, el tiempo total dedicado al trabajo se dispara y cuando llega a casa, la gente se encuentra demasiado agotada como para dedicarse a algo productivo. En este contexto, una lectura como Walden 2 es extremadamente estimulante, pues promete una sociedad mucho más racional y relajada, aunque con un fondo realmente inquietante.

Habrá quien califique la sociedad descrita en Walden 2 como una utopía y otros como distopía. El autor plantea su libro como una novela que en realidad tiene mucho de ensayo, pues trata de la visita que realiza el protagonista con algunos amigos a esta comunidad y los diálogos que mantienen con su creador. Lo que contemplan, al menos en una primera impresión, es una sociedad armoniosa, caracterizada ante todo por la vida relajada de la que disfrutan sus miembros. Los trabajos, que se escogen voluntariamente, dan los créditos que otorgan el derecho de seguir viviendo en Walden 2 y no es necesario dedicar más de cuatro horas del día a los mismos. El resto es tiempo libre que se puede dedicar a actividades comunitarias o individuales. Desde luego se nos muestra que existe una intensa vida intelectual y artística en el seno de la comunidad. El gobierno está encarnado por un comité de sabios que va cambiando cada cierto tiempo, pero no de manera democrática, pues, aquí, a diferencia de lo que pensaban los anarquistas, es necesaria una autoridad, aunque no se trata de una autoridad represiva, sino conductista, en el sentido de que tiene las herramientas para arreglar cualquier comportamiento que perturbe la armonía del funcionamiento de la comuna:

"No estoy defendiendo la desaparición de todo gobierno, sino solamente de los que actualmente existen. Queremos un gobierno basado en la ciencia de la conducta, pues consideramos que es el único sistema que puede producir una estructura social permanente. Por primera vez en la historia estamos preparados para este tipo de gobierno , porque ahora podemos trabajar con el comportamiento humano de acuerdo con simples principios científicos. El defecto de los anarquistas es que confiaban demasiado en la naturaleza humana. Su doctrina fue una derivación de la filosofía del perfeccionismo."

Aunque practica una falsa humildad muy evidente, Frazier, el creador de la comunidad, se ve a sí mismo como un genio benévolo que al fin ha dado con la tecla para conseguir una sociedad basada en la felicidad humana. Y la herramienta para lograrlo es el conductismo, una doctrina científica que condiciona el comportamiento humano para orientarlo hacia el bien común. Esto hace que la libertad en la comunidad realmente brille por su ausencia, aunque sus miembros no lo sientan así. Que este sea el precio a pagar por la felicidad deriva necesariamente en un debate ético apasionante, ya que, según razona Frazier, el hombre plenamente libre no se parecerá al que describió Rosseau, por lo que es necesario condicionarlo para que elija sabiamente. Es verdad que muchos podrán argumentar que en la sociedad capitalista que habitamos en la actualidad tampoco somos libres y los condicionamientos que recibimos son mucho más siniestros, pero ser marionetas de una especie de dios benévolo, tal y como se insinúa en los últimos capítulos de Walden 2 tampoco tiene por qué ser el destino soñado para muchos. La novela de Skinner constituye un texto fundamental que prolonga ese anhelo de utopía que se encontraba presente ya en los textos de Platón.

domingo, 15 de marzo de 2026

QUIENES SE MARCHAN DE OMELAS (1973), DE URSULA K. LE GUIN. EL PRECIO DE LA PROSPERIDAD.

Quizá es éste el relato más famoso de Ursula K. Le Guin. Se describe al lector la ciudad de Omelas, un lugar en el que no existe la infelicidad, donde todos sus habitantes viven en armonía, sin violencia de ningún tipo y se celebran permanentemente festividades. La autora incita a cada lector a imaginarse cuál es su utopía perfecta y a aplicarla a Omelas. Vivir allí sería el fin de la angustia y la prosperidad absoluta, dado que las cosechas siempre son abundantes. Según parece, cada cual puede llevar la forma de vida que le apetezca aunque, según se describe, hay una propensión a lo festivo, quizá porque la mayoría de la gente imagina así su existencia ideal: en un desmadre permanente.

Pero esta felicidad se sostiene de una manera muy retorcida. En uno de los sótanos de la ciudad está encerrado un niño inocente. El chiquillo ha intentado en muchas ocasiones hablar con sus captores para ser liberado, pero estos nunca contestan. Vive en la penumbra, entre la suciedad y el abandono, completamente solo. Todos los ciudadanos lo visitan alguna vez y comprenden el precio de su felicidad. Si el niño fuera liberado, se dice, la sociedad se desmoronaría. ¿Hasta qué grado? No lo sabemos con exactitud, ni siquiera si dicha afirmación es tan solo una leyenda, una superstición que intenta explicar la extraña fortuna de Omelas. El caso es que el niño jamás es liberado y mucha gente reacciona a su sentimento de culpa abandonando para siempre la ciudad.

Como ya había hecho Dostoievski en Los hermanos Kamarazov, Le Guin plantea un dilema moral que incomoda profundamente al lector. Se trata de la doctrina utilitarista llevada al extremo, puesto que el sufrimiento intolerable de un ser inocente es la base de la felicidad de la inmensa mayoría. ¿Es un precio razonable a pagar? Quizá es esta una fábula acerca de cómo están construídas nuestras sociedades, cómo nuestra prosperidad se basa en el trabajo invisible de muchos desheredados y cómo preferimos mirar hacia otro lado pensando que el sistema es así y que sus consecuencias negativas para algunos son inevitables. Lo cierto es que Quienes se marchan de Omelas sigue fascinando a generaciones de lectores, entre otras cosas debido a la ambigüedad de su mensaje moral, dado que la narradora no se pronuncia en ningún momento acerca de lo que habría que hacer en esta situación, únicamente se limita a describir las vergüenzas ocultas de una sociedad utópica.

martes, 3 de marzo de 2026

EL PADRINO (1969), DE MARIO PUZO Y DE FRANCIS FORD COPPOLA (1972). EL PODER DE LA FAMILIA.

Aunque no se trate de una obra de un excelso nivel literario, la novela de Mario Puzo tiene la suficiente fuerza como para haber sido la semilla de una de las obras maestras definitivas del cine. Es imposible resistirse a esta historia que describe el funcionamiento de una familia mafiosa en el seno de Estados Unidos, una familia, que junto a algunos otras constituyen a la vez un cáncer dentro del sistema, ya que corrompen a políticos, jueces y empresarios en pos de intereses particulares. En el centro de este ecosistema se encuentra don Vito Corleone, un hombre hecho a sí mismo que ha adaptado los métodos sicilianos a Estados Unidos hasta convertirse en uno de los hombres más poderosos en la sombra del país. El método de Corleone es sencillo: concede favores a quienes van a verle, quedando estos en deuda con él. Ha montado su imperio de un modo minucioso y procurando mantener la paz entre las familias en lo posible. Aparentemente se trata de un hombre razonable y pacífico, que solo exige a los demás el repeto debido, pero si la ocasión lo merece, puede ser sanguinario y despiadado.

La auténtica tragedia de El padrino se encuentra en su hijo Michael. Al comienzo se nos muestra como alguien que sigue teniendo vínculos con su familia, pero absolutamente ajeno a los negocios de ésta, hasta el punto de que ha luchado en la Segunda Guerra Mundial con la desaprobación del Don. Lo cierto es que Michael tiene varias posibilidades de ser feliz, primero junto a Kay (que luego se convertirá en su esposa) y después en su breve estancia en Sicilia junto a la joven e inocente Apolonia, que será asesinada por una bomba destinada a él. Cuando don Vito sufre un atentado que casi acaba con su vida, algo cambia dentro de Michael y se desarrolla en él un profundo amor por su padre y por su familia, convirtiéndolo en un asesino despiadado. Y lo más prodigioso de todo es que este cambio radical se desarrolla de un modo muy coherente con la narración. La interpretación de Al Pacino en este sentido es prodigiosa: su mirada helada, cuando comienza su tortuoso camino hacia la herencia de su padre es la de las que no se olvidan.

El padrino es también un discurso sobre el poder, sobre su ejercicio, mantenimiento y sus ceremonias. Uno de los aspectos más destacables de la película es cómo muestra los usos y costumbres de la Mafia siciliana, que curiosamente fueron adoptados por la Mafia real del momento. Aquí la Familia aparece como algo elegante, aunque pronto se le muestra al espectador lo que esconde tanta pompa y opulencia: las traiciones y la violencia se encuentran siempre agazapadas esperando el momento de salir a la superficie, cimentando el poder con la argamasa de litros y libros de sangre derramada. Para poder conseguirlo Michael es capaz de vender su alma al diablo. Su idea de poder absoluto está mucho más allá de las lealtades familiares: se convierte en un auténtico monstruo para los suyos, pero él estima que esa es la única manera de asegurar su alimentación. El Don debe proveer a numerosas personas, aunque sea a costa de perder todo rasgo de humanidad. En este sentido El padrino se alza como la tragedia griega perfecta, la de aquel que se convierte en un ser repulsivo por puro amor al legado de su padre.

P: 10

martes, 6 de enero de 2026

EL NADADOR Y OTROS CUENTOS (1964), DE JOHN CHEEVER Y EL NADADOR (1968), DE FRANK PERRY. EL RÍO DEL OLVIDO.

El protagonista de El nadador parece representar todas las promesas cumplidas del sueño americano de los años sesenta. Vive en una urbanización de ensueño, donde todo el mundo habita grandes casas con piscina y en su hábitat bulle una gran vida social repleta de fiestas y de relaciones de negocio. Un día decide emprender un viaje singular: volverá a su hogar nadando de piscina en piscina, no por nada en particular, sino como un reto que se impone a sí mismo, como un ritual que debe culminar pese a las dificultades de la empresa. Como un Ulises moderno, Neddy Merrill irá transitando desde la normalidad de una vida regalada a la inquietud que le produce escuchar ciertos comentarios en boca de algunos vecinos, cuando no la abierta hostilidad en otros.

En realidad en la ruta emprendida por Merrill se impone la negación de la realidad, a pesar de los evidentes indicios que va encontrando en el camino de que algunas cosas no deben estar del todo bien. El nadador puede leerse - y contemplarse en su magnífica versión cinematográfica - como una parábola del posible derrumbe de la prosperidad de una clase media-alta, ya que se trata de un mundo que nació ya corrompido. En este sentido el protagonista es un personaje patético (algo que representa de manera magistral Burt Lancaster a medida que avanza el relato) que se aferra a los esplendores del pasado para no afrontar un futuro muy incierto. Bien es cierto que el relato y el filme cuentan con un ambiente casi onírico que refuerza su ambigüedad. Incluso podría interpretarse como los últimos pensamientos de un hombre moribundo que repasa su vida de forma simbólica. En la película de Perry esto se ve reforzado por ciertas escenas que tienen mucho de cine experimental y que no han envejecido demasiado bien, aunque esto apenas afecta a la fuerza de un resultado final que anticipa a los antihéroes que van a poblar el cine de la década siguiente, una época mucho más cínica y de valores mucho menos sólidos.

El libro que ha editado exquisitamente Random House cuenta con otros dos relatos magistrales. Uno es Adiós hermano mío, que analiza la distorsión que produce en una familia que pasa sus vacaciones en un lugar de ensueño el regreso del hermano pródigo, que visita a sus parientes después de años de ausencia. Lawrence es la quintaesencia del pensamiento negativo y pesimista, una actitud que irá desgastando la convivencia familiar a pasos agigantados en pocos días, porque el hermano díscolo es alguien que no sabe convivir en sociedad, alguien que no es capaz de utilizar esas pequeñas mentiras o distorsiones positivas de la realidad que hacen que las relaciones sociales fluyan. El final será tan trágico como ambiguo, algo muy propio de Cheever. 

El protagonista de El marido rural comienza el relato sobreviviendo a un accidente aéreo, una experiencia que debería hacerle reflexionar sobre su vida, pero a la que apenas se le presta atención cuando intenta relatarla en el seno familiar, a una normatividad en la que su papel social como padre de familia empieza a asfixiarle. Francis cree atisbar una salida en el enamoramiento que experimenta respecto a la adolescente canguro de sus hijos, a la que considera un ser puro con la que podría empezar una vida nueva alejada de las hipocresías de la presente. Poco a poco el protagonista se irá dando cuenta de que sus sueños son una quimera y que, haga lo que haga, la única solución para no acabar en la más absoluta marginación es reintegrarse en su vida social de siempre, por mucho que ésta le resulte insípida. Los tres magistrales relatos de Cheever se encuentran ilustrados en esta edición por unos preciosos dibujos de Pau Gasol Valls, un detalle que estimula más si cabe el placer de su lectura.

P: 8

sábado, 20 de diciembre de 2025

MELANCOLÍA DE LA RESISTENCIA (1989) DE LÁSZLÓ KRASZAHORKAI Y ARMONÍAS DE WECKMEISTER (2000), DE BÉLA TARR Y ÁGNES HRANIZKY. LA PAVOROSA REVOLUCIÓN.

Ya el prólogo de Melancolía de la resistencia, la escena del tren, condensa el espíritu de la novela: una de las habitantes de la ciudad viaja hacia ella en un ambiente terriblemente decadente, lleno de personas resignadas al mal funcionamiento de la vía férrea. Además, la mujer percibe cierta hostilidad en el ambiente que va a materializarse en una escena muy desagradable cuando acuda a los baños del vagón. Todo esto nos prepara para el verdadero corazón del libro, cuyo personaje central va a ser Valuska, el hijo de esta mujer. 

Valuska ante todo tiene el rol de testigo de unos hechos terribles que van a ser el eje de la narración. Se trata de un muchacho muy sensible que posee la inocencia de un niño, alguien que cuenta todavía con una gran capacidad de asombro, pero también alguien muy pasivo, sin ambiciones y sin capacidad alguna de cambiar las cosas. La llegada de un circo a la ciudad, cuya principal atracción es el enorme cadáver de una ballena va a convertirse en la semilla de una revolución tan violenta como falta de sentido, una revolución que va a culminar con la terrible escena del asalto a un hospital. Frente a esto, la única voz lúcida parece ser la del señor Eszter, un intelectual que vive solo para la reflexión y que se aisla voluntariamente del resto rodeado de sus libros. Si alguien intuye lo que está pasando, es él, pero se trata de la persona menos adecuada para actuar, pues parece interesarle el resto del mundo solo como análisis intelectual, no como realidad que deba ser mejorada, ya que su extrema lucidez le hace descartar la acción:

"Hemos fracasado plenamente en la acción, en el pensamiento y la imaginación, pero también en el lamentable afán por comprender las causas; hemos vendido a precio de saldo a Dios nuestro Señor, hemos perdido, jugando, el respeto al rango y a la dignidad, y hemos decidido no mantener la noble superstición de la eterna medida, que siempre había determinado nuestro peso a través de la distancia respecto a los ancestrales diez mandamientos... podemos afirmar, pues, que hemos salido malparados, miserablemente malparados en un universo en que, con toda probabilidad, pintaremos cada vez menos. Los hombres (...) hablan de terremotos y del juicio universal, porque no saben que no habrá ni terromoto ni juicio universal... Estos son absolutamente superfluos, porque todo se vendrá abajo por si solo, se vendrá abajo para que todo empiece de nuevo, y la cosa seguirá así sin parar, porque es así, sin duda (...) es como nuestra inútil rotación en el espacio: una vez empezada, no hay manera de pararla."

Un discurso coherente, pero contemplativo. Los que sí actúan son los oportunistas, como su exmujer, que aprovehan el desorden, que quizá han provocado ellos mismos, para instaurar un régimen nuevo que promete orden sin libertades, puesto que las libertades son peligrosas para el mismo. Sin duda Melancolía de la resistencia está influido por los acontecimientos que estaban sucediendo en Hungría en la época en la que fue escrito. Aquí lo presuntamente revolucionario deviene en un vacío producto de una descomposición tan enorme como el cadáver de la ballena. 

La versión cinematográfica respeta absolutamente el espíritu de la novela mostrando el ambiente decadente y terrorífico que es característica de la misma, aunque lo dota de un singular lirismo en algunas escenas, que es acentuado por la música. Armonías de Weckmeister parece querer trasladar a la pantalla esas frases interminables de Kraszahorkai, que constituyen todo un reto para cualquier lector. En ambas, novela y película, se acentúa la estupidez primordial del ser humano, su incapacidad, precisamente, para establecer una sociedad armónica que equilibre los intereses de todos sus habitantes, quizá también porque la naturaleza, no solo la humana, va a oponer siempre obstáculos insalvables para ello. Es el fin de la era de las utopías y la adaptación obligada a la fría realidad.

P: 7

lunes, 18 de agosto de 2025

EL CLUB DE LOS NEGOCIOS RAROS (1905), DE GILBERT KEITH CHESTERTON. INVESTIGACIONES EXCÉNTRICAS.

Se puede calificar El club de los negocios raros como una novela policiaca, pero muy excéntrica. Uno de sus personajes principales, Basil Grant es una especie de Sherlock Holmes que siempre parece ver más allá que sus otros protagonistas, y que protagonizará una previsible sorpresa final. Los casos que se plantean tienen que ver con el club del título, al que solo se puede pertenecer si se practica una profesión o una forma de hacer dinero completamente nueva, nunca vista hasta ese momento. Con estos ingredientes Chesterton logra una narración muy divertida, que apela constantemente al lector a base de ironía y humor. No es una novela para tomársela en serio, sino un puro disfrute muy bien escrito y que transcurre a un ritmo casi cinematográfico.

El narrador se encuentra con el misterio de manera muy novelesca, casi siempre gracias a sus relaciones sociales. Aquí lo importante no es la coherencia, sino la sorpresa permanente lograda con frecuencia con escenas surrealistas, descritas siempre desde el punto de vista de una persona con pensamiento racional, que no es capaz de aportar esa originalidad mental que sí tiene su amigo Basil, alguien que jamás se altera ante las situaciones más estrambóticas, pareciendo siempre ir un paso por delante del presunto misterio. Es una especie de falsa locura la que le permite ver las cosas tal y como son y no su apariencia a primera vista, como las ven el resto de personajes. Su frase favorita es "los hechos a veces oscurecen la verdad" y al final sus excéntricas especulaciones detectivescas son las que se van a llevar el gato al agua. Claro, que el club que está implicado en cada uno de los casos tampoco funciona de una manera socialmente comprensible.

jueves, 14 de agosto de 2025

MUJERES (1978), DE CHARLES BUKOWSKI. DÍAS DE VINO Y ROSAS.

Novela autobiográfica como las anteriores El cartero y Factotum, en Mujeres Henry Chinaski es ya un escritor famoso, al menos en círculos underground. En cualquier caso las ventas de sus libros y las lecturas de sus poemas le permiten vivir holgadamente, lo que para él significa tener un alojamiento y poder comprar abundante bebida. La otra pata de su bienestar serán las mujeres. La fama parece atraerlas. No importa que Chinaski sea un viejo prematuro y alcohólico. Prácticamente cada día le llegan propuestas de jovencitas que quieren conocerlo y él no le hace ascos a ninguna. De vez en cuando el protagonista reflexiona sobre su extraña suerte. Cuando era un don nadie ninguna mujer lo miraba, pero ahora que es un hombre derrotado físicamente, pero con cierto éxito literario, vive una época de insospechada abundancia. 

Todo esto no hace sino acentuar el cinismo propio de la escritura de Bukowski. Las mujeres (salvo alguna de la que se encapricha) no son más que seres de usar y tirar con las que protagonizar las escenas sexuales más sórdidas. No siempre tiene éxito en las mismas. La bebida (no hay página en la que Chinaski no esté tomándose una cerveza o cualquier otra bebida alcohólica) pasa factura y él narra al lector con todo detalle también sus fracasos. Pero no por eso piensa en dejarlo. Su leyenda es la del escritor autodestructivo y él no quiere renunciar a la misma:

"Ese es el problema con la bebida, pensé, mientras me servía un trago. Si ocurre algo malo, bebes para olvidarlo; si ocurre algo bueno, bebes para celebrarlo; y si no pasa nada, bebes para que pase algo."

Lo que para muchos se podría definir como una existencia sórdida y demente, para Chinaski es toda una liberación. Liberación laboral, porque se gana la vida haciendo lo que le gusta y liberación sexual, porque no debe esforzarse para satisfacer sus instintos. Además está la afición de acudir al hipódromo a gastar el dinero que le sobra. No importa que se pierdan las apuestas, llegará más, porque están garantizados nuevos espectáculos en los que el poeta se emborracha ante su público y este lo jalea entusiasmado. La escritura de Bukowski es sencilla, concisa, directa al grano. La novela es en realidad una interminable sucesión de conquistas sexuales que acaban de manera muy similar, pero la técnica que utiliza el escritor tiene algo que acaba enganchando al lector y lo hipnotiza para que siga leyendo, para ver cual es la siguiente barbaridad que nos cuenta Chinaski y esto es algo que está al alcance de muy pocos creadores.

domingo, 27 de julio de 2025

HISTORIAS DEL KRONEN (1994), DE JOSÉ ÁNGEL MAÑAS Y DE MONTXO ALMENDÁRIZ (1995). GENERACIÓN NIHILISTA.

Historias del Kronen fue un éxito instantaneo cuando fue publicada, tanto que al año siguiente ya se estaba estrenando la película basada en la novela. Se trata de una obra que, en cierto modo, captó el espíritu del momento, unos años en los que la novedad de la Movida había derivado en una cultura nocturna tan atractiva como peligrosa para los jóvenes. Porque Carlos y sus amigos pretenden pasar el verano saliendo todas las noches para ponerse hasta arriba de alcohol y drogas sin pensar en las consecuencias. Con la filosofía de vivir el instante y no pensar siquiera en lo que sucederá mañana, el afán de este grupo de amigos es estar siempre colocados y, derivado de ello, arriesgar esporádicamente la vida, ya sea entrando en una obra en construcción o haciendo de kamikaze en la autovía. Carlos odia a sus padres, pero los necesita porque les dan dinero abundante, como el niño pijo y consentido que en el fondo es. De vez en cuando estalla el típico conflicto generacional entre ellos:

"Ya estamos con el sermón de siempre. El viejo comienza a hablar de cómo ellos lo tenían todo mucho más difícil, y de cómo han luchado para darnos todo lo que tenemos. La democracia, la libertad, etcétera, etcétera. El rollo sesentayochista seudoprogre de siempre. Son los viejos los que lo tienen todo, la guita y el poder. Ni siquiera nos han dejado la rebeldía: ya la agotaron toda los putos marxistas y los putos jipis de su época. Pienso en responderle que justamente lo que nos falta es algo por lo que o contra lo que luchar. Pero paso de discutir con él."

A pesar de parasitar a sus progenitores - y también a su abuelo, cuando tiene la ocasión - Carlos se considera un ser superior, alguien que no necesita de la moral establecida para salir adelante. Se trata de un joven con rasgos psicopáticos que es muy bueno a la hora de manipular a sus amigos para que hagan lo que él quiera. Como no podía ser de otra manera, estos rasgos de carácter le sirven para tener numerosas mujeres a su alrededor con las que establece relaciones esporádicas de usar y tirar. Una vida desenfrenada, aprovechando que es verano, que va a derivar en una tragedia de la que, por supuesto, no se va a responsabilizar, pese a ser su máximo responsable, aunque al lector le queda la duda de si le van a asaltar los remordimientos durante el resto de su vida.

Escrita en un estilo ágil y muy adictivo, Historias del Kronen es una novela que se lee casi de un tirón, una crónica nihilista de una juventud sin objetivos vitales más allá de lo que suceda esa noche, inscrita en un Madrid muy realista, en un año 92 en el que el país daba lo mejor de sí organizando Expo y Juegos Olímpicos para, a continuación, estrellarse en una dura crisis económica. La adaptación cinematográfica recoge perfectamente el espíritu de la novela y añade episodios tan afortunados como el del reto en el puente sobre la autovía. Juan Diego Botto compone perfectamente a un Carlos que domina la escena en todo momento, haciendo realidad el discurso del personaje, que continuamente elogia lo audiovisual frente a la palabra escrita.

P: 7

sábado, 3 de mayo de 2025

EL PEZ EN EL AGUA (1993), DE MARIO VARGAS LLOSA. POLÍTICA Y FICCIÓN.

La muerte de Mario Vargas Llosa ha supuesto una pérdida cultural enorme, la de uno de los genios literarios del siglo XX y principios del XXI que nos ha dejado un legado deslumbrante. La propia biografía del escritor ha sido uno de sus materiales literarios más frecuentes, presente en novelas como La tía Julia y el escribidor, en la que con sus vivencias construye una ficción. El pez en el agua narra, en capítulos alternos, su infancia y juventud y la carrera política que emprendió a principios de los noventa para hacerse con la presidencia de Perú. Ambos son capítulos biográficos apasionantes y más cuando podemos leerlos con la voz de un Vargas Llosa que no tiene pudor en mostrarse como un ser humano con sus aciertos y sus errores. En realidad esta es una forma de acercarse a la escritura enormemente valiente, puesto que el escritor y muchos de sus seres queridos se convierten en personajes de una obra de no ficción, con lo que ello conlleva en cuanto a exposición de la intimidad, lo cual puede incluso desencadenar conflictos familiares y acabar con amistades.

No es un secreto que Vargas Llosa emprendió un largo viaje ideológico desde una juventud de simpatías marxistas hasta una madurez liberal. Precisamente es esta pasión ideológica, este idealismo el que le llevó a aparcar su prestigiosa carrera literaria en pos de alcanzar el poder en su país natal y emprender una serie de reformas que, según él, deberían sacar a Perú de su atraso histórico y dinamizar la economía abriendo la misma a los mercados internacionales, frente al enquistado reparto de la pobreza que ha estado vigente en los periodos democráticos y dictatoriales de aquel país:

"Así comenzó esta historia. Desde entonces, cada vez que me han preguntado por qué estuve dispuesto a dejar mi vocación de escritor por la política, he respondido: «Por una razón moral. Porque las circunstancias me pusieron en una situación de liderazgo en un momento crítico de la vida de mi país. Porque me pareció que se presentaba la oportunidad de hacer, con el apoyo de una mayoría, las reformas liberales que, desde comienzos de los años setenta, yo defendía en artículos y polémicas como necesarias para salvar al Perú».

Pero alguien que me conoce tanto como yo, o acaso mejor, Patricia, no lo cree así. «La obligación moral no fue lo decisivo —dice ella—. Fue la aventura, la ilusión de vivir una experiencia llena de excitación y de riesgo. De escribir, en la vida real, la gran novela»."

En alguna entrevista Vargas Llosa ha comentado que para un escritor cualquier evento biográfico, positivo o negativo, puede convertirse en material literario de primera. La aventura política emprendida le va a dar un material de primera, sobre todo cuando empiece a pisar el barro de la lucha partidista frente a los sueños ideológicos idealistas que le han hecho fundar el Movimiento Libertad. Poco tiempo hay para sutilezas ideológicas cuando la realidad diaria reclama reacciones frente a maniobras sucias, intrigas o conspiraciones por parte de adversarios y aliados. Durante su campaña por todo el país el autor y sus seguidores dan frecuentes muestras de valor personal, puesto que no es extraño que sean recibidos con hostilidad en algunas de las regiones que visitan. Las palabras se tergiversan y, de manera muy literaria, la realidad puede convertirse en ficción en cualquier instante:

"Desde muy joven he vivido fascinado con la ficción, porque mi vocación me ha hecho muy sensible a ese fenómeno. Y hace tiempo que he ido advirtiendo cómo el reino de la ficción desborda largamente la literatura, el cine y las artes, géneros en los que se la cree confinada. Tal vez porque es una necesidad irresistible que la especie humana trata de aplacar de cualquier modo y aun por conductos inimaginables, la ficción aparece por doquier, despunta en la religión y en la ciencia y en las actividades más aparentemente vacunadas contra ella. La política, sobre todo en países donde la ignorancia y las pasiones juegan un papel tan importante en ella como el Perú, es uno de esos campos abonados para que lo ficticio, lo imaginario echen raíces."

Lo verdaderamente sorprendente es que un candidato de la solidez y la cultura de Vargas Llosa fuera vencido finalmente por un populista como Alberto Fujimori, un político oportunista que apenas era conocido pocos meses antes de su victoria. La derrota es de la que escuecen, pero para el autor también se convierte en la oportunidad, muchas veces soñada de retomar la vida anterior, la vida del intelectual que se dedica a sus libros y a sus conferencias, dejando atrás la agotadora vorágine política. 

Respecto a los capítulos que narran su infancia y juventud, resultan una lectura deliciosa, pues retratan a un Vargas Llosa en permanente enfrentamiento con un padre que había abandonado a su madre con motivo de su nacimiento. Se trata de un joven que desea ser independiente a toda costa, que compagina trabajos y estudios en pos de una vocación literaria que resuena en su espíritu desde bien temprano. Conocemos sus primeros amores, su relación y boda con la tía Julia y el sueño cumplido de visitar París. Una vida intensa protagonizada por un hombre inquieto que va a tomar su mejor material literario de la misma. Nada más humanista que la descripción tan íntima y sincera de la vida de un ser humano.

domingo, 23 de marzo de 2025

EL HOMBRE BICENTENARIO Y OTRAS HISTORIAS (1976), DE ISAAC ASIMOV Y DE CHRIS COLUMBUS (1999). EL ROBOT QUE QUISO SER HUMANO.

Los robots de Isaac Asimov son seres amables y al servicio del hombre, regidos por las famosas tres leyes que impiden hacer daño a un ser humano y obedecer a estos siempre que no se contravenga la primera ley. La tercera ley tiene que ver con la obligación de autoconservación del robot, siempre que esto no choque con las dos primeras. Andrew es un robot que empieza a servir a una familia y poco a poco su cerebro positrónico empieza a desarrollar una idea fija muy sorprendente: quiere convertirse en humano o al menos ir desarrollando características propias de los hombres. El hombre bicentenario transcurre durante muchas décadas y constituye una reflexión profunda acerca de lo que significa ser humano y si dicha condición es solo algo biológico o puede desarrollarse a través de un ser artificial. En última instancia su batalla no solo la entabla consigo mismo, intentando siempre adoptar características nuevas que lo acerquen a la humanidad, sino también se entabla desde el punto de vista judicial, buscando el reconocimiento legal a su condición, lo cual derivará en un sorpredente final que es muy coherente con la lógica del relato.

La adaptación de Chris Columbus es una versión muy fiel del clásico de Asimov, pero también está realizada con un enfoque familiar y algo lacrimógeno que le resta algo del impacto filosófico que debería tener el relato en la gran pantalla. Da la impresión es que aquí lo verdaderamente importante es aprovechar el impacto de una estrella como Robin Williams y no una reflexión profunda (la duración de la película daría para ello) sobre lo que significa ser humano y las pérdidas y ganancias que ello supone para Andrew.

Respecto al resto de relatos que componen el libro de Asimov, todos se desarrollan en el mismo universo donde están vigentes las leyes de la robótica. Destacan algunos como Razón, en el que lo robots que se encargan de gestionar una estación espacial desarrollan su propia religión partiendo de una lógica parecida a la que hizo surgir las religiones humanas, Lenny, en el que un robot defectuoso desata los instintos maternales de su cuidadora y Necrológica, una estupenda historia de viaje en el tiempo que deriva en la ejecución del crimen perfecto. Entre las curiosidad encontramos en varios relatos el concepto de Multivac, una especie de inteligencia artificial que va recopilando toda la información y sabiduría humanas para finalmente convertirse en una especie de Dios con capacidad de volver a recrear el universo cuando este se extinga.

P: 6

sábado, 18 de enero de 2025

LA LÍNEA DE SOMBRA (1917), DE JOSEPH CONRAD. RITO DE PASO

El material principal de la obra literaria de Joseph Conrad son sus experiencias vitales de juventud y primera madurez. Podemos decir que, quitando su infancia, la primera mitad de su existencia estuvo consagrada al mar y la otra mitad a su carrera literaria en la que cosechó abundante material de sus ricas experiencias. La línea de sombra simboliza el paso de la juventud a la madurez a través de un viaje terrible en barco, precisamente cuando el autor-personaje consiguió su primer destino como capitán. Aunque el comienzo de la novela es un tanto extraño, narrando el fortuito proceso por el que el protagonista abandona el barco en el que estaba empleado y encuentra por casualidad un empleo de capitán que debe ser cubierto de manera urgente, el entusiasmo de este primer destino tan prestigioso será pronto sustituido por la dura realidad de unas circunstancias adversas:

"Sí, caminamos, y el tiempo también camina, hasta que, de pronto, vemos ante nosotros una lína de sombra advirtiéndonos que también habrá que dejar tras de nosotros la región de nuestra primera juventud."

Porque las condiciones del mar se presentan poco adecuadas para el avance de la nave hacia su destino y además se desata una terrible epidemia entre la tripulación, descubriendo el protagonista que las reservas de quinina fueron diezmadas por el anterior capitán. Precisamente este anterior capitán será un presencia invisible y casi sobrenatural durante todo el viaje, habiendo algún miembro de la tripulación que considera el barco maldito por las indignidades cometidas por su anterior líder. La narracion se vuelve opresiva y el carácter del protagonista cada vez más sombrío. Puede que su primera resposabilidad como capitán de una nave sea la última, aunque sea porque las circunstancias parecen haber conspirado en contra de su viaje.

Es el sentido de culpabilidad que siente el protagonista lo que paraliza su capacidad de actuar, conduciéndole a un terrible estado de aislamiento y parálisis, de sentimiento de fracaso absoluto. En un determinado momento teme que la tripulación, horriblemente debilitada por la enfermedad, acabe rebelándose y tomando el control de la nave, pero si algo puede sacar de positivo de esta experiencia es precisamente la nobleza de sus hombres, fieles en la más absoluta adversidad:

"Las palabras que cambiábamos eran escasas y pueriles, si se tiene en cuenta la situación. Yo tenía que hacer un esfuerzo para mirarlos cara a cara. Esperaba siempre encontrar miradas cargadas de reproches. Pero no era así. La expresión de sufrimiento de sus ojos era, en verdad, bastante difícil de resistir. Pues ellos no podían hacer nada para evitarlo. Por lo demás, me pregunto si era el temple de sus almas o la cordialidad de su imaginación lo que les hacía tan admirables, dignos de mi eterno respeto."

sábado, 4 de enero de 2025

DÍAS ÚNICOS. ANTOLOGÍA POÉTICA (1912-1959), DE BORIS PASTERNAK. LA POESÍA DE UN SUPERVIVIENTE.

Aunque es conocido sobre todo por su enorme novela El doctor Zhivago, Boris Pasternak se consideraba ante todo un poeta, una faceta literaria que cultivó desde su juventud, evolucionando desde el vanguardismo a una poesía más desnuda y también más lúcida, más humana. Pero la mejor definición de lo que es poesía la ofrece él mismo:

Es un silbido vertiéndose de golpe,
es la noche congelándose en las hojas,
son carámbanos que crujen y se frotan, 
es un duelo singular de ruiseñores.

Es, en la planta, el postrer guisante fino,
es un llanto universal en las escápulas,
es Fígaro con atriles y con flautas
sobre el bancal
desplomándose en granizo.

En cuanto la noche
espléndida rastrea
en lo más hondo de lóbregos estanques
para volver al jardín con una estrella
entre las manos mojadas y temblantes.

Es placa plana en el agua: ¡y qué sofoco!
El cielo entero se eclipsa en los alisos:
pueden reír las estrellas a su antojo;
pero el mundo es un lugar en el olvido.

También es capaz Pasternak de dedicar sus esfuerzos no solo a una descripción magistral de la naturaleza, sino también del objeto amoroso:

Para algunos, amar es una carga,
pero tú eres hermosa sin rodeos,
y es como si el secreto de tu gracia
diera respuesta a todos los misterios.

Es bien conocido que Pasternak hubo de renunciar al Premio Nobel bajo la amenaza de ser expulsado de la Unión Soviética si lo aceptaba. De nuevo es la poesía el mejor modo de expresar sus sentimientos al respecto:

Me ahogo, como una fiera acorralada;
hay en algún sitio gente, libertad...
luz; pero tras mí va el ruido de la caza:
y no puedo dirigirme a ese lugar.

El bosque umbrío y la orilla del estanque,
los troncos de los abetos abatidos.
El camino está cortado en todas partes:
pase lo que pase, a mí me da lo mismo.

Y quién sabe de qué crímenes funestos
soy culpable, yo, asesino, mala bestia.
Yo hice sólo suspirar al mundo entero
evocando la belleza de mi tierra.

Pero incluso así, a las puertas de la tumba
aún confío en que llegue el día aquel:
cuando la fuerza del mal y la calumnia
se derrumbe ante el espíritu del bien.

El poeta como protagonista involuntario de la Guerra Fría, despojado de su prestigioso galardón por una cuestión política. Sin embargo, anteriormente Pasternak no solo había puesto en juego su pertenencia a su tierra y su prestigio literario, sino su propia vida cuando, en tiempos de Stalin, ser escritor era una profesión de alto riesgo. Nos queda la obra de Pasternak, un superviviente que amaba la naturaleza rusa sobre todas las cosas. Una obra seguramente lastrada por la falta de libertad, pero que se zafa de todas las dificultades convirtiéndose finalmente en una oda al espíritu humano.

domingo, 15 de diciembre de 2024

CUENTOS COMPLETOS (1943-1982), DE TRUMAN CAPOTE. LO INOCENTE Y LO SÓRDIDO.

La vida de Truman Capote estuvo marcada por el temprano abandono de sus padres, que dejaron al niño en una granja de Alabama. donde se educó rodeado de familiares, con el afecto incondicional de su prima Sook Fault, una mujer muy madura con mentalidad infantil y un cariño infinito por el joven Truman. Sook será personaje en varios cuentos que evocan la infancia y el aprendizaje de aquellos años, sobre todo del mejor de todos ellos, El invitado del día de acción de gracias, en el que describe a un compañero de colegio como el ser humano más malvado que había conocido. Nos encontramos ante un relato ejemplar de aprendizaje, en el que un niño que sobrevive como puede a los abusos en la escuela y es plenamente feliz en su hogar, se ve abocado a mezclar ambos mundos, con resultados catastróficos, aunque termina aprendiendo que las cosas no son exactamente como parecen a la hora de juzgar a otros seres humanos.

En otros relatos Capote se descubre como un sutil cronista del espíritu humano. A destacar La forma de las cosas, una narración muy breve que transcurre en un vagón de tren en la que intuimos el enorme drama bélico por el ha pasado uno de los personajes y el trauma que le ha provocado, algo que le marcará de por vida. También resulta magistral La botella de plata, que narra el proceso de concentración de un niño que necesita desesperadamente dinero y dedica varias semanas a calcular cuántas monedas hay guardadas en una botella, motivo de un concurso que apasiona a un pequeño pueblecito.

Aunque muchos de los relatos están marcados por la infancia, también los hay que describen la vida en la gran ciudad, una existencia en muchas ocasiones sórdida, de mera supervivencia o dedicada a intentar dar sentido a una vida desesperada. En este sentido, resulta perturbador el relato En la antesala del paraíso, en el que una mujer frecuenta el cementerio de Nueva York en busca de algún viudo que remedie su inmensa soledad, pero su forma de abordarlos resulta torpe y desasosegante. Los cuentos de Truman Capote, variados en su temática y en su tono, desde los recuerdos infantiles más inocentes a las vidas adultas más sórdidas, son una lectura imprescindible para cualquier amante de la literatura.

sábado, 16 de noviembre de 2024

MOONRAKER (1955), DE IAN FLEMING Y DE LEWIS GILBERT (1979).

Aunque oficialmente la película sea una adaptación de la tercera de las novelas de la saga Bond de Ian Fleming, en realidad prácticamente solo aprovecha del material literario el título y el nombre del villano. La novela transcurre enteramente en Inglaterra y el objetivo de Hugo Drax no es la creación de una nueva raza humana en el espacio, sino la destrucción de Londres, en venganza por la derrota de la Alemania nazi diez años antes. Moonraker supera a las dos anteriores obras de Fleming en profundidad psicológica del protagonista. Aquí vemos a un Bond muy alejado del que adaptó Roger Moore. Se trata de un personaje frio y calculador que tiene una gran devoción a su trabajo y a su jefe y además aparece en algún capítulo en actitudes de acosador sexual que serían impensables hoy día. Fleming quiere transmitir a un personaje sacrificado en su misión de defender a Inglaterra, pero que también es capaz de disfrutar de una buena partida de cartas y de una buena comida.

La adaptación cinematográfica es una de las peores producciones de la saga Bond, ofreciendo secuencias muy espectaculares, como la del salto en avión sin paracaídas, en contraste con otras realmente ridículas e infantiles, como la mayoría de las intervenciones de Tiburón, un secuaz del villano que tenía potencial para convertirse en uno de los más siniestros, pero que acaba transformado en una parodia de sí mismo. En su último tercio la película se convierte en un puro delirio que quiere acercarse al reciente éxito de Star Wars, pero queda muy por debajo de ésta en emoción y en efectos especiales. No obstante se puede romper una lanza a favor de Moonraker en el sentido de pura diversión cinematográfica, sin más pretensiones que pasar un buen rato delante de la pantalla. Así sí funciona bastante bien la película de Lewis Gilbert, sobre todo cuando va mostrando la investigación de 007 por diversas partes del mundo. A destacar la presencia de Corinne Cléry, la chica Bond que probablemente tiene la muerte más cruel por parte del villano. Y es que no había chica que pudiera resistirse a una noche de pasión con el Bond de Roger Moore, que solo con mirarlas ya las seducía y las ponía en disposición de contarle todos los secretos de su jefe.

P: 5

lunes, 16 de septiembre de 2024

LOS DIOSES TIENEN SED (1912), DE ANATOLE FRANCE. EL SUEÑO DE LA RAZÓN.

Évariste Gamelin, el protagonista de la novela, es un hombre puro y austero, tanto que acepta con entusiasmo su militancia en los jacobinos durante la época del Terror. Lo paradójico de Gamelin es que se trata de un buen hombre corrompido por una situación política que lo hace tornar en un monstruo insaciable que, como el sistema al que representa, necesita grandes cantidades de sangre derramada para seguir alimentándose. Como miembro del Tribunal Revolucionario para el que ha sido nombrado, Gamelin no conoce la piedad. Todo acusado es culpable y debe ser guillotinado en pos de la pureza de la Revolución, en pos de una utopía que debe ser cimentada sobre los cadáveres de sus enemigos. Ni siquiera cuando se enfrenta a la tesitura de salvar a la pareja de su hermana es capaz de ser flexible. Sus fanáticas ideas son una sólida roca y acabará muriendo por ellas si es preciso.

Los dioses tienen sed constituye un magnífico retrato de la vida cotidiana en los días más duros de la Revolución Francesa, aquellos en los que nadie se sentía a salvo, casi todo el mundo pasaba hambre y los ejércitos enemigos parecían poder penetrar en el corazón de Francia. El nuevo credo revolucionario quiere sustituir a toda prisa los antiguos dogmas del cristianismo y la monarquía y quiere sustituirlos por nuevas ideas que inevitablemente devendrán en un nuevo dogma que alimenta la intolerancia por cualquier otro sistema de pensamiento. Los héroes aquí no son intelectuales, sino fanáticos del nuevo orden que sacrifican su tiempo y sus escrúpulos para ir eliminando uno a uno a los enemigos de la Revolución. Algo muy parecido a lo que sucedió en los años treinta en la Unión Soviética de Stalin.

La novela de Anatole France se alimenta de numerosas lecturas que tienen su origen en la librería especializada en Revolución Francesa que regentaba su padre. Aquí se plasman magistralmente la ceguera moral y la obcecación criminal que dio lugar a uno de los procesos históricos más decisivos, hoy valorado como el comienzo de un nuevo mundo dotado de libertades y derechos para todos los ciudadanos, pero del que es necesario conocer sus procedimientos más inmorales. No es por nada que la principal imagen que nos viene a la cabeza cuando pensamos en esta época sea la de una guillotina.

lunes, 12 de agosto de 2024

"TÚ ERES LA TAREA". AFORISMOS (1953), DE FRANZ KAFKA. CONSIDERACIONES SOBRE EL PECADO, EL SUFRIMIENTO, LA ESPERANZA Y EL CAMINO VERDADERO.

Los aforismos de Kafka son la parte más oscura de su obra. Sujetos a múltiples interpretaciones, en la edición de Acantilado, el especialista en la obra del autor checo, Reiner Stach se encarga de analizar todos y cada uno de estos escritos para iluminar al lector relacionándolos con el resto de la obra y biografía del autor. Su origen está en 1917, con el comienzo de su famosa enfermedad, una tuberculosis que fue recibida por él como una especie de liberación, puesto que le iba a permitir librarse de ese empleo administrativo que tantas horas preciosas le robaba a su dedicación literaria. Además, el viaje a casa de su hermana, en la población de Zürau daría comienzo a una de las etapas más felices de su existencia.

Estos escritos, no concebidos para ser publicados, son un resumen de las obsesiones de Kafka, al menos de las obsesiones de aquel tiempo. Los conceptos que utiliza no siempre coinciden con las definiciones usuales de estos términos. Uno de los temas más utilizados es el del pecado original, una lectura que debía de haber sido reciente para el escritor, de ahí su obsesión con el concepto de árbol de la vida. Lo que deja claro en todo momento es su concepción de la literatura como una dedicación absoluta, más importante que la propia vida. Como asegura Reiner Stach:

"(...) para Kafka la vocación literaria exige dar la espalda al mundo de los sentidos ("Toda la literatura es asalto a la frontera"). Durante toda su vida, Kafka se representó como "lucha" el conflicto entre las aspiraciones vitales del mundo y las aspiraciones de la literatura, que apuntaban mucho más alto."

En cierto modo, aquí tenemos a un Kafka en su máxima expresión, un ser orientado hacia sí mismo, a extraer la literatura que habita en su interior, para lo que necesitaba mucho tiempo consigo mismo, visitando ese particular mundo espiritual y auténtico, que se opone al mundo sensible y ordinario.

domingo, 21 de julio de 2024

EL PALACIO DE LA LUNA (1989), DE PAUL AUSTER. EL AZAR Y LA NECESIDAD.

El protagonista absoluto de El Palacio de la Luna es Marco Fogg, un joven con nombre de resonancias viajeras marcado por la ausencia de su padre y la muerte prematura de su madre. Estos acontecimientos, aunque a primera vista desgraciadamente normales, van a desencadenar una trama que Auster va ordenando muy lentamente hasta que al final al lector se le muestren todas las piezas. Mientras tanto a la historia principal se le añaden otras, como si de una novela cervantina se tratara, narradas por otros personajes, historias que van a ser importantes para descubrir los orígenes de Fogg.

Aunque al principio parece una novela urbana, la narración se transforma en una odisea de supervivencia en pleno Central Park de Nueva York y llega a ser también un western que transcurre en la zona del Gran Cañón. La vida de Marco Fogg es una auténtica montaña rusa de fortunas y adversidades, absolutamente marcada por un azar y una suerte que van a ser los factores que le hagan conocer su pasado. En este sentido la novela de Auster resulta algo irregular en su estructura, pues se alarga más de lo necesario a  la hora de ir aportando información, por lo que tarda bastante en interesar verdaderamente al lector, que hasta la mitad de la misma solo puede disfrutar de la prosa, pero desconcertado por una trama que parece no llevar a ninguna parte.

jueves, 14 de marzo de 2024

HADJI MURAT (1912), DE LEV TOLSTÓI. EL HÉROE DEL CAÚCASO.

Durante buena parte de la primera mitad del siglo XIX Rusia estuvo en guerra en el territorio del Cáucaso, una de las zonas naturales de expansión del imperio. Aquello era un avispero repleto de pueblos diferentes que en muchas ocasiones se encontraban en conflictos territoriales, por lo que la política más eficaz era establecer alianzas para afianzar los avances. Todo esto lo conocía muy bien un Tolstói, que llegó en 1851 (mismo año en el que transcurre la novela) al Cáucaso como soldado y pudo recopilar material de sobra para escribir en el futuro la que sería su última obra. 

En la figura de Hadji Murat se resume la nobleza del guerrero, algo que es reconocido también por los mismos rusos, los enemigos a los que se entrega para poder combatir contra su rival, el imán Shamil, que mantiene como rehenes a los miembros de su familia. El guerrero tiene en estas circunstancias las manos atadas y necesita que los rusos negocien con su enemigo para liberar a su familia y así poder pagar su deuda con sus habilidades legendarias para el combate al servicio del Imperio. La figura del héroe impresiona a sus distintos interlocutores. El gran enemigo se ha convertido de forma inesperada en un aliado y es una circunstancia que los rusos quieren aprovechar con inteligencia, aunque es preciso antes informar a las altas instancias para que decidan sobre el ilustre prisionero.

Destaca en Hadji Murat la riqueza de personajes que imprime Tolstói al desarrollo del relato. Todos tienen una psicología compleja y el autor es capaz de conseguir que el lector establezca una relación de cariño con todos ellos, protagonistas de un conflicto de baja intensidad, repleto de emboscadas y enfrentamientos entre pequeños grupos de hombres. También hay espacio de que aparezca el mismísimo zar, en un capítulo memorable en el que se detallan algunas de sus augustas costumbres. 

Al igual que la planta que el autor describe al principio, Murat es un luchador implacable, un hombre amable en las distancias cortas, pero capaz de matar en un instante a cualquiera si las circunstancias lo requieren. Su espíritu es rebelde y está entregado al objetivo de salvar a su familia, por lo que acaba tomando medidas extremas al respecto, lo que desencadena el drama final. Para Harold Bloom Hadji Murat "representa lo sublime en la prosa de ficción y lo considero el mejor relato del mundo, o al menos el mejor que yo he leído."