domingo, 27 de septiembre de 2026

SUFRO, LUEGO EXISTO (2024), DE PASCAL BRUCKNER. LA VÍCTIMA COMO HÉROE.

Al mundo hemos venido a sufrir, así lo han enseñado desde hace siglos diferentes religiones. Solo a partir del siglo XIX, con el auge de la ciencia se ha conseguido que el nivel de vida de numerosas personas mejore. Los espectaculares avances de la medicina han frenado la letalidad de un gran número de enfermedades y llevado la esperanza de vida a niveles nunca vistos. Aunque está poniéndose en cuestión, el Estado de bienestar presente en las sociedades occidentales intenta compensar a los más desfavorecidos y proporcionar al menos los bienes más básicos a los mismos. Pero todo esto ha tenido un precio y Bruckner ya lo había advertido en los años noventa a través de un libro de argumento muy parecido al que nos ocupa. La tentación de la inocencia analizaba la tendencia de numerosos individuos a presentarse como víctimas y declararse inocentes de cualquier mal que ellos mismos hubieran provocado. Sufro, luego existo, va un paso más allá y denuncia la transformación del sufrimiento y de la condición de víctima en una especie de identidad social, que debe ser reconocida por el Estado y por el resto de los ciudadanos:

"¿Qué es la victimización? Una identidad narrativa que nosotros nos atribuimos y que esperamos que los otros nos confirmen. Constituye una patología del reconocimiento, la voluntad de ser identificado sin tener que presentarse."

El mensaje principal de Brucker es que cuando una sociedad alcanza niveles razonables de bienestar, las víctimas se multiplican. Cualquier pequeña molestia es motivo de queja y victimizarse, al contrario de lo que sucedía siglos atrás, otorga prestigio, por lo que ya no interesa tanto una reparación puntual del agravio recibido, sino que esto constituya una especie de identidad permanente que exija continua atención. Pertenecer a un grupo social presuntamente agraviado otorga la legitimidad suficiente para presentarse como víctima, aunque este grupo abarque a la mitad del género humano, como sucede con las mujeres. Lo hemos visto en el auge de un feminismo cada vez más surrealista, en el Me too o en el Black lives matters. Reivindicaciones muy justas e incluso históricas se acaban convirtiendo en excusas para visibilizar de manera permanente unos movimientos que pueden derivar en acusaciones o violencia contra inocentes y cuyos réditos son recogidos casi siempre por los más avispados de quienes los conforman. Las auténticas víctimas suelen ser invisibles, sobre todo porque suelen carecer de los poderosos altavoces que caracterizan a las víctimas profesionales.

Entonces los héroes, según Bruckner ya no son los que se sobreponen a las dificultades, sino quienes eternizan sus problemas, reales o presuntos, y los publicitan con más fuerza. Incluso los males de los antepasados son utilizados con estos fines y el pueblo judío es envidiado por haber sido víctima del Holocausto, la mayor de todas las tragedias, una posición que quiere ser ocupada por la competencia de numerosos colectivos. Todo esto implica que se abandonen las luchas tradicionales, la sindical sobre todo y sean sustituidas por movimientos que son apoyados por los Estados, pues sus reivindicaciones son en muchos casos tan etéreas que los gobiernos se sienten mucho más cómodos dándoles voz que resolviendo problemas reales. "El sufrimiento vende más que el sexo", asegura el autor. Y, pese a algunas exageraciones presentes en un ensayo que ante todo quiere ser polémico, muchas de sus afirmaciones merecen profundas reflexiones en unos tiempos tan líquidos como los que nos han tocado vivir.

ESTÁN VIVOS (1988), DE JOHN CARPENTER.

La idea es tremendamente simple, pero muy eficaz desde un punto de vista cinematográfico: hay una invasión extraterrestre en curso, los alienígenas están infiltrados entre nosotros y solo puede verlos quien consiga unas gafas especiales. Con esta premisa, Carpenter consigue una certera crítica al ultracapitalismo de los ochenta puesto que la invasión oculta no tiene como finalidad acabar con nuestra forma de vida consumista, sino estimularla al máximo para que los recursos acaben en manos de unos pocos (parece como si hoy día estuviéramos sufriendo un fenómeno similar). Hay que decir que existe una gran diferencia entre la primera mitad y la segunda en esta película. Están vivos comienza con un retrato muy acertado de las víctimas de una crisis económica y de los contrastes entre los más desfavorecidos y los más ricos. Los mejores momentos llegan cuando el protagonista encuentra las gafas y puede contemplar - junto al espectador - la realidad. La publicidad aparece sin filtros, desvelando sus auténticos mensajes: "Consume", "obedece", "no pienses", palabras que se repiten en periódicos y revistas. Además, también se puede descubrir que la gente acomodada, los ganadores en la batalla económica son extraterrestres de aspecto horrible. A partir de este descubrimiento la película no opta por el camino de llevar este argumento hasta sus últimas consecuencias y apuesta por encadenar escenas de acción en las que el protagonista, junto a algunos aliados, se dedica a matar extraterrestres con la misma credibilidad que podían tener las películas imitadoras de Rambo que surgieron como rosquillas por esa misma época. Están vivos ha quedado como una película mítica, no por sus mediocres escenas de acción, sino por el ataque a la línea de flotación al capitalismo más inhumano que contiene.

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sábado, 26 de septiembre de 2026

¿QUIEN TEME A VIRGINIA WOOLF? (1962), DE EDWARD ALBEE Y DE MIKE NICHOLS (1966). LA INTIMIDAD DE NUESTRO INFIERNO.

Nos encontramos ante una obra mítica, tanto en su versión teatral como en la cinematográfica. Edward Albee escandalizó en su momento al público con este retrato de un matrimonio maduro cuya relación solo puede calificarse como autodestructiva. Una pareja en guerra permanente que se odian y a la vez se necesitan. Conocemos a George y Martha cuando acaban de volver a casa de madrugada después de asistir a una fiesta en la Universidad donde él es profesor. Ya han bebido mucho, pero siguen haciéndolo cuando traspasan el umbral, sobre todo cuando ella le dice a él que tienen invitados: una joven pareja formada por un nuevo profesor y su esposa, una joven que se describe desde el principio como no muy agraciada.

A partir de ahí la pareja protagonista van a actuar como unos anfitriones un tanto peculiares, porque van a dedicarse a exhibir sus radicales desavenencias ante sus invitados, intentando a su vez éstos exhiban el lado más sombrío de su relación. Es como una invitación a vivir por una noche en el pequeño infierno que han creado, cuyo calor a la vez les quema y les da la vida. Martha es una mujer cuyo lenguaje va más allá de la definición de no tener pelos en la lengua. Cada frase que pronuncia es como un punzón afilado dirigido al corazón de su marido, un hombre desgraciado que ha aprendido a defenderse con todo tipo de respuestas sarcásticas y malintencionadas. Contemplar este espectáculo es tan fascinante como desalentador, ya que se trata de una pareja que se ha dedicado a aprender a convivir en una realidad paralela que solo ellos comprenden y en la que se dedican a herirse mutuamente. 

La herida que más supura es la de George, el profesor prometedor que finalmente no llegó a ascender en la escala universitaria debido a su falta de carácter, el hombre que no supo estar a la altura de lo que se pedía de él y que fue despreciado pronto por el padre de ella (el rector de la universidad), desprecio que ella alimentó de manera íntima a partir de entonces. Lo más alucinante en esta obra es que resulta indudable que, a pesar de todo, existe un enorme amor en la pareja. Así lo manifiesta Martha en este sincero monólogo:

"En toda mi vida, solo un hombre... me ha hecho feliz (...) George, mi marido (...) George que anda por ahí, en la oscuridad... George que es bueno conmigo, y a quien trato a patadas; que me comprende y a quien rechazo; que sabe hacerme reir pero me contengo; que me abraza, por la noche, para darme calor, y a quien muerdo hasta hacer sangrar; el que siempre aprende nuestros juegos tan deprisa como yo cambio las reglas; George, que quiere hacerme feliz y yo no quiero ser feliz, y también sí, quiero ser feliz."

La versión cinematográfica de Mike Nichols - a la vez su debut como director y la cumbre de su carrera - recrea a la perfección el ambiente malsano de la obra que se desarrolla en la casa de George y Martha, un espacio oscuro y sucio, repleto de botellas y vasos gastados que están por todas partes, aunque siga manteniendo cierto aire de hogar burgués. La película se aprovecha de la presencia de los dos únicos actores que podían interpretar a esta pareja en el medio cinematográfico: unos Elizabeth Taylor y Richard Burton que en la vida real formaban una de las parejas más tormentosas de la historia de Hollywood, por lo que no sabemos exactamente qué hay de real y qué de fingido en su sublime interpretación. Para el espectador, que se convierte en un testigo casi al mismo nivel que la pareja invitada, supone toda una experiencia contemplar como se va desnudando la intimidad de los personajes de una manera tan violenta como obscena.

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LA CHICA DEL CORO (2025), DE URSKA DJUKIC.

Lucia es una adolescente que se ha unido a un coro católico. El coro viaja unos días a un convento para realizar ensayos con una Lucia que se encuentra en pleno despertar sexual. Djukic mezcla diversos elementos - el despertar sexual ya nombrado, la presencia de obreros en el convento, la religión y la ambigua relación con su nueva amiga Ana María - para realizar un retrato complejo de una edad muy difícil, consiguiendo algo tan complicado como filmar sentimientos sutiles. Porque la protagonista se mueve en esos días en los que no se encuentra bajo la presencia a la vez protectora y opresora de su madre entre la culpa y la tentación. La prédica religiosa le dice una cosa y a la vez su cuerpo le está enviado señales contradictorias que no sabe gestionar y todo se hace más confuso ante la actitud de otras chicas que le llevan ventaja en ese terreno. Quizá su vía de escape son los momentos en los que forma parte del coro, cuando se fusiona con las demás y todo se vuelve armónico por unos momentos, aunque finalmente también esta parte comenzará a fallarle. La chica del coro sabe cómo retratar en cada momento lo que sienten las muchachas a través de gestos, rostros y respiraciones para que el espectador comprenda en todo momento las pequeñas represiones cotidianas que nos afectan desde las edades más tempranas.

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domingo, 20 de septiembre de 2026

YO NO MORIRÉ DE AMOR (2026), DE MARTA MATUTE.

Hace bastantes años vi un documental que se llama La teoría sueca del amor. En él se criticaba, entre otras muchas cosas, que en Suecia el Estado se hiciera cargo de la atención de las personas mayores cuando éstas se volvían dependientes. Venía a decir que todo sería más humano si fueran las familias las que se ocuparan de esta labor, algo casi imposible en un país de ciudadanos egoístas e individualistas, por lo que en naciones mucho más pobres, en la que no existía esta capacidad asistencial por parte del Estado, la gente era mucho más feliz. Yo no moriré de amor viene a negar esta falacia, pues transcurre en una nación como España en la que existe una Ley de dependencia - reformada hace pocos días - que en la práctica es papel mojado y no cuenta, ni de lejos, con dotación económica suficiente para las necesidades de un país cada vez más envejecido. La familia protagonista de la película de Matute se enfrenta a la tesitura de enfrentarse al diagnóstico de enfermedad de alzheimer de la madre. Y deben hacerlo solos, sin ningún tipo de ayuda más que las visitas al médico para que se le receten unas pastillas que apenas pueden contener el río de olvido que acecha la mente de una mujer todavía joven. Yo no moriré de amor muestra con realismo y con la necesaria crudeza la crueldad de esta situación, tanto para la enferma como para quienes se ven obligados a alterar de forma drástica su existencia cotidiana para atenderla. Durante algunos años la cotidianidad de esta familia va a estar marcada por la frustración y el conflicto permanente, mientras deben esperar una ayuda a domicilio que nunca llega, por encontrarse el servicio saturado. Lo que estremece de esta película es que muchos espectadores van a verse reflejados en estas situaciones, que no son propias de un país que presume de ser de los más avanzados del mundo en materia sanitaria. La dependencia es uno de esos grandes elefantes en la habitación que España tendrá que abordar en los próximos años, y Matute denuncia esta realidad de una manera muy meritoria, mostrando el día a día de una familia con la que todos podemos sentirnos identificados.

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sábado, 19 de septiembre de 2026

EL DRAMA (2026), DE KRISTOFFER BORGLI.

Contemplando el cartel de esta película y a sus protagonistas, podría pensarse que nos encontramos ante una comedia romántica al uso. Nada más lejos de la realidad. Borgli, que ya entregó la muy interesante Dream Scenario, nos ofrece una historia de amor que poco a poco se va convirtiendo en otra cosa. El punto de inflexión es una revelación del pasado de ella que desata mil dudas en la mente de él. Sucede, para que todo sea más dramático, cuando ya está organizada la boda, y la semilla de la duda va creciendo de forma dramática, aunque con muchos puntos de tragicomedia. Es difícil hablar de El drama sin desvelar puntos muy importantes de la trama que no deben ser conocidos por quien no ha visto todavía, pero sí que se puede decir que la película se sostiene muy bien gracias al buen trabajo de sus dos interprétes (contra lo que se suele decir, Zendaya puede ser buena actriz si tiene un buen director detrás), sobre todo de una Pattinson que es capaz de transmitir diversos estados de ánimos que su personaje debe esforzarse en disimular. Y es que el fondo El drama habla de temas muy de nuestro tiempo. De reputación social o de la imagen que ofrecemos a los demás frente a una realidad íntima mucho más oscura. En este sentido, a partir de la revelación, la trama se vuelve turbia, ambigua y, en algunos momentos, casi de película de terror. Que se juegue con elementos tan ambivalentes y se salga airoso - con un final abierto a todo tipo de interpretaciones - es muestra del talento de un director que seguramente nos dará más alegrías en el futuro.

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CARA DE ÁNGEL (1952), DE OTTO PREMINGER

Frank Jessup, ex combatiente y conductor de ambulancias ambiciona ahorrar para abrir un taller de vehìculos de carreras. Una noche acude a una urgencia en una mansión y conoce a Diane, una joven por la que se siente atraído desde el principio. Diane tiene un carácter ambiguo, es una mujer muy dulce y delicada en la superficie, pero en el fondo es un ser maquiavélico y manipulador. Frank, como hombre cínico y experimentado, lo intuye y aún así se deja llevar por el juego de esta peligrosa mujer. Cara de ángel es uno de los grandes clásicos del cine negro que juega con los tópicos del género. La mujer fatal no es en este caso una chica llamativa, sino alguien que se muestra a sí misma como vulnerable y necesitada de cariño, lo que la hace irresistible para el personaje que interpreta magistralmente Robert Mitchum. Así pues, Cara de ángel es una película que cuida especialmente el retrato de la psicología de sus personajes, destacando también el de la primera novia de Jessup, una mujer que representa la esperanza de una vida normal para éste y que es capaz de contemplar a la autèntica Diane de un solo vistazo, como si la rica heredera fuera alguien transparente ante ella. Sabe que es alguien atormentado por la soledad, pero incapaz de amar de una manera convencional. El final de la película es inolvidable, de esos que quedan para siempre en la retina del espectador, pero conocerlo no excluye la necesidad de nuevos visionados de esta obra cumbre del cine negro que el genio de Preminger supo dotar de un aura especial.

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domingo, 13 de septiembre de 2026

LOS PERDONADOS (2021), DE JOHN MICHAEL McDONAGH.

David y Jo componen un matrimonio ya maduro que viajan en coche al Marruecos profundo invitados a la fiesta de unos amigos. Su relación con el mundo (y entre ellos) se conduce a través del desdén y la ironía. Al principio de la película son seres superiores introduciéndose en un territorio salvaje a la búsqueda del trocito de civilización que representa el palacio de la pareja gay que los han invitado. David intenta superar su vacío vital bebiendo abundantes dosis de alcohol, lo que puede ser un factor decisivo en el accidente nocturno que sufren, en el que atropellan y matan a un menor. A partir de aquí, y una vez llegados a la fortaleza de sus amigos, Los perdonados transmite con bastante acierto el contraste entre dos mundos: uno lujoso, libidinoso y decadente y el otro pobre de solemnidad aferrado a las costumbres religiosas. Destaca la evolución, muy bien retratada, del personaje que interpreta Ralph Fiennes, que se va interesando paulatinamente por esas formas de vida consideradas por él inferiores, aunque sin abandonar jamás el deseo de salir corriendo y volver a la seguridad de su vida tan opulenta como insustancial. Mientras tanto asistimos al inmenso egoísmo de Jo, un ser que solo busca el placer inmediato sin preocuparse lo más mínimo por lo que le pueda estar sucediendo al que presuntamente es su ser más cercano. La película de McDonagh es arriesgada, ya que juega casi en todo momento con la incomodidad del espectador, que no puede reflejarse en las acciones inmorales de cada uno de los personajes, incluídos los más oprimidos. Ayuda a ese desasosiego el retrato del brutal contraste entre la vida de los extranjeros que habitan en aquella región remota casi como señores feudales y la miseria absoluta y sin esperanzas de unos marroquíes que solo pueden esperar algo positivo de la vida si logran introducirse en occidente.

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RESURRECTION (2025), DE BI GAN.

Nos encontramos en un mundo distópico en el que el ser humano ha perdido la capacidad de soñar. Solo existe un llamado delirante que sigue inmerso en el mundo de los sueños y es perturbado por una mujer que tiene la capacidad de introducirse en los mismos. El espectador conoce esta premisa porque se la describen en rótulos al principio de la película, pero esto no tiene demasiada importancia, ya que Resurrection es una mastodóntica producción de casi tres horas dedicada casi en exclusiva a que el director se recree en sus preciosistas imágenes, las cuales evocan leventemente diferentes momentos de la historia del cine. El mismo Bi Gan ha declarado que su película el espectador no tiene por qué encontrar un hilo argumental, lo cual hace que enfrentarse a ella sea un ejercicio muy duro para que los que entienden que el buen cine tiene que ser un entretenimiento de calidad y no meramente una exhibición de las excelentes capacidades técnicas de un realizador. En resumen, Resurrection es una producción que puede fascinar en sus primeros instantes pero que va pesando como una losa para el espectador mientras transcurren sus lentos minutos y en pantalla no sucede nada medianamente comprensible.

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sábado, 12 de septiembre de 2026

EL MOVIMIENTO SITUACIONISTA (2013), DE PATRICK MARCOLINI. LA FASCINANTE HISTORIA DE UNA DE LAS CORRIENTES MÁS RADICALES DEL SIGLO XX.

El Movimento Situacionista fue una de las tendencias ideológicas más influyentes del siglo XX. Encabezados por Guy Debord, el famoso autor de La sociedad del espectáculo, sus postulados se basaban ante todo en una crítica radical a un capitalismo que estaba convirteindo a occidente en una enorme sociedad de consumo. El ciudadano se convertía en un trabajador alienado que deseaba comprar los mismos bienes que producía, aunque no los necesitara. Frente a esto, los situacionistas proponían una serie de recetas que se movían entre la lucidez del diagnóstico y el absurdo de muchas de sus soluciones. Ser radical significaba ser provocativo en una sociedad, la de los años cincuenta y sesenta, mucho más tradicional en muchos sentidos que la actual. Había que ganarse la fama con escándalos, blasfemias retransmitidas por televisión y experiencias lúdicas y liberadoras. Por eso la idea de arte debe trasladarse a la vida cotidiana, provocando así paulatinamente una transformación social practicando, por ejemplo, paseos aleatorios por la propia ciudad para descubrir rincones insospechados de la misma y dejándose llevar por las sensaciones que producen. Se trata de ir más allá de la idea funcional de la urbe y llevar la relación con la misma a una situación diferente a las habituales que se relacionan con el trabajo o el consumo. Estas eran las semillas de una ruptura del orden burgués que influirían poderosamente en asuntos mucho más serios como el levantamiento de mayo del 68.

Es evidente que esta influencia permanece en nuestros días en muchos movimientos de izquierda que quieren ser imaginativos y provocadores (aunque la provocación ya no es lo que era) y que deben utilizar las redes sociales para darse a conocer, así como la organización de acciones lo más llamativas posible:

"La revelación de los efectos alienantes del capitalismo, no solo en el plano de la producción, sino también en el del consumo, la crítica de la mercantilización de la cultura en los circuitos de la producción comercial, la denuncia de la consolidación de las estructuras dominantes en el seno de la vida cotidiana, la crítica del activismo tradicional y el énfasis en la dimensión subjetiva de los cambios sociales: todas estas aportaciones que en gran medida fueron obra de los situacionistas se incorporaron después a la reflexión política de los movimientos anticapitalistas. Asimismo, en el plano práctico, las campañas destinadas a alterar el orden público (acciones directas, escándalos, perturbaciones, etc.), el uso del desvío y de una iconografía procedente de la cultura popular, el renacer de la canción subversiva, así como cierta tendencia a la creatividad gráfica y lingüística en las revistas y panfletos, hoy están a la orden del día en la extrema izquierda bajo la influencia del movimiento situacionista."

La paradoja es que, como sucede con tantos movimientos ideológicos, culturales o incluso religiosos, el capitalismo acaba devorándolos, asimilándolos y utilizando posteriormente para sus propios fines. Las ideas de rebelión, de autenticidad, de escape de lo cotidiano fueron recicladas y utilizadas sin complejos por diversas marcas para ofrecer sus productos a un público presuntamente no conformista. Incluso las relaciones laborales se transformaron por influencia del situacionismo. Ahora los trabajadores no deben ser unos meros ejecutores de órdenes, deben ser personas imaginativas, resolutivas y constantemente adaptadas a las nuevas situaciones del mercado, lo cual implica un compromiso más estrecho con su empresa e incluso la posibilidad de cambios constantes en el puesto de trabajo y en la ubicación geográfica del mismo. El libro de Marcolini es un buen resumen, escrito por alguien que simpatiza con el movimiento, pero algo indigesto por su voluntad más teórica que narrativa, quizá por no querer ser excesivamente crítico con una ideología que podía moverse con gran facilidad de lo sublime a lo ridículo.

martes, 8 de septiembre de 2026

LA SANGRE HELADA (2021), DE ANDREW HAIGH.

El universo de las series en este siglo XXI es tan amplio que no es raro que joyas como esta pasen desapercibidas a cualquier aficionado a las narraciones históricas realizadas con rigor. La sangre helada cuenta la historia de Patrick Sumner, un médico que a mediados del siglo XIX se embarca en un ballenero para olvidar su traumática experiencia como cirujano del ejército en la India colonial británica, del que fue despedido con deshonor después de un oscuro episodio durante una acción bélica. El viaje se va a convertir en un auténtico calvario cuando se ejecute el plan del propietario del buque: hundir el barco para cobrar el seguro, puesto que la tripulación va a quedar varada en el Ártico y debe sobrevivir a un terrible invierno. La sangre helada no es una serie que describa a héroes, sino a personas normales de una época mucho más dura que ésta, que ejecutan un oficio muy complicado y peligroso. Como contraste al doctor Sumner tenemos a Henry Drax, el arponero de la tripulación, magistralmente interpretado por Colin Farrell. Drax es un hombre sin moral, que no tiene problemas en convertirse en un asesino cuando esta acción favorece a sus intereses, representando a una especie de fuerza de la naturaleza despiadada y capaz de sobrevivir a cualquier situación. Lo mejor de la serie de Haigh, aparte de este contraste entre civilización y barbarie, es su perfecta ambientación, capaz de transportar al espectador a las entrañas del siglo XIX, reflejando tanto la opresiva vida en unas ciudades muy poco higiénicas como los primeros estragos que el hombre realiza en la naturaleza con la caza masiva de cetáceos. El Ártico está filmado de manera magistral, como un lugar tan hermoso como hostil en el que solo pueden sobrevivir los que se han adaptado al entorno, como esos esquimales que son retratados desde un punto de vista antropológico. La sangre helada sabe moverse entre Melville y London para realizar un retrato magistral de la naturaleza humana.

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CALLE MÁLAGA (2025), DE MARYAM TOUZANI.

María Ángeles es una española que lleva prácticamente toda su vida habitando en Tánger. La ciudad marroquí es su hogar y, aunque vive sola, se siente arropada por sus vecinos y la película se toma su tiempo en mostrarnos que las rutinas de su protagonista tienen lugar en unas calles en las que todos se conocen y se ayudan mutuamente con gran amabilidad. La amenaza se cierne sobre esta vida idílica cuando un día se presenta su hija, que es la propietaria del piso en el que habita, con intención de vender el inmueble y trasladar a su madre a Madrid. Calle Málaga narra una especie de conflicto entre tradición y necesidad. Madre e hija se enfrentan en defensa de sus propios intereses, sin ser capaces de llegar a un acuerdo frente a una situación límite, por lo que María Ángeles traza un plan (que puede convertirse en un callejón sin salida) para volver a su plácida existencia. Película realizada a mayor gloria de la magnífica interpretación de Carmen Maura, Calle Málaga contiene un mensaje de tolerancia y apelación a la vida sencilla que se vuelve más oscuro en su tramo final. Contiene también un hermoso retrato de una ciudad tan de contrastes como es Tánger, un lugar en el que se puede ser plenamente feliz.

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domingo, 6 de septiembre de 2026

EL SER QUERIDO (2026), DE RODRIGO SOROGOYEN.

Al igual que en la reciente Valor sentimental, en El ser querido se nos narra la conflictiva relación entre un padre (un afamado director, ganador del Oscar) y una hija con la que lleva años distanciado. Para congraciarse con ella, le ofrece el papel protagonista de su próxima película, una historia que transcurre en el Sahara español en tiempos de la República. Sorogoyen aprovecha para realizar un buen ejercicio de cine dentro del cine, aunque el argumento de la ficción que está rodando Esteban Martín no importa demasiado. Lo que verdaderamente interesa a Sorogoyen es mostrar la tensión entre los dos protagonistas que deben decidir si se aman o se odian. Por eso es importante que exista química entre dos actores tan solventes como Javier Bardem y Victoria Luengo. Dicha química está presente, aunque algunos de sus diálogos se encuentran un poco forzados, se aprecian como un tanto artificiales, sin esa naturalidad que sería tan necesaria en una historia de estas características, una historia que se estira demasiado y en la que a Javier Bardem le da tiempo a lucirse con la interpretación de un enfado en una escena que será seguramente muy recordada en el futuro. Rodrigo Sorogoyen es un gran director y su película mantiene el interés en todo momento, pero se encuentra muy lejos de la calidad de otras obras suyas como Antidisturbios o As bestas, quizá porque en esta ocasión ha mostrado una historia poco original que se sostiene gracias a a la calidad interpretativa de sus dos protagonistas.

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LAS GUERRAS DE LUCAS (2023), DE LAURENT HOPMAN Y RENAUD ROCHE.

Aunque se ha convertido en la gran mitología contemporánea y todo el mundo conoce el mundo de Star Wars, hace solo cincuenta años esta era una historia que tan solo se encontraba en la cabeza de George Lucas. Lucas había sido un mal estudiante con mucha imaginación que quería realizar una película de Flash Gordon. Al no poder conseguir los derechos, inventó su propio mundo situado en una galaxia muy muy lejana, un mundo que nadie podía entender cuando él lo explicaba, por lo que tuvo que ponerse prácticamente solo a la tarea de crearlo desde la nada. Las guerras de Lucas es la crónica de un proceso creativo tortuoso que en muchos aspectos fue un calvario para su principal protagonista, hasta el punto de que estuvo a punto de costarle un infarto. El joven George no solo debía defender su proyecto ante la Fox, sino que debía hacer frente a una producción muy ambiciosa con un presupuesto muy limitado, filmando una historia que nadie comprendía muy bien y que se parecía más en aquel momento a los delirios de una persona extravagante que se encontraba abocada al fracaso. Nosotros podemos leer este magnífico cómic cinco décadas después y comprender bien al personaje, a su genialidad creativa, pero el trabajo de Hopman y Roche nos hace comprender que todo podía muy bien acabado en un proyecto fallido del que nadie se acordara hoy día en vez de en esa película que cambió la historia del cine.

sábado, 5 de septiembre de 2026

LAS TEMPESTÁLIDAS (2020), DE GUEORGUI GOSPODINOV. EL TIEMPO RECOBRADO.

"Cualquier tiempo pasado fue mejor", escribió Jorge Manrique. Gospodinov lleva esta idea al extremo a través de esta narración tan filosófica como humorística, una reflexión acerca de los miedos del presente y la idealización de los años pasados, que para muchos pueden ser una especie de refugio en el que acumulan recuerdos felices y certezas que no existen hoy. Las tempestálidas parte de una premisa sencilla. El protagonista comienza una amistad con Gaustín, un psiquiátra búlgaro que pretende revolucionar la terapia para los enfermos de alzhéimer. Su idea es recrear en una clínica diferentes décadas en las que los pacientes puedan recobrar sus recuerdos perdidos y sentirse confortados. Poco a poco la idea se va comercializando a gente que no está enferma y que quiere recrear sus tiempos felices. El protagonista debe dedicarse a investigar los detalles de cada época para evocarla con todo detalle, incluso proporcionado cada día las noticias correspondientes, que vuelven a ser novedosas para sus destinatarios. 

La experiencia llega a hacerse tan popular que los Estados se interesan por ella. Empiezan a concebir que quizá sus ciudadanos serían más felices volviendo a momentos de la historia en los que el país fue grandioso y que la gente recuerda con nostalgia frente a las grisuras e incertidumbres del presente. Se organizan referendums en toda la Unión Europea y los votantes eligen la década que quieren recrear. La nueva escisión del continente se convierte en una realidad, pero la separación de los países ya no solo es geográfica, sino también temporal. Los Estados se afanan a que todo vuelva a ser como antes y se ponen de moda las recreaciones históricas que reproducen hechos del pasado con todo detalle, hasta el punto de que la representación en Sarajevo del asesinato del archiduque Francisco Fernando consigue comenzar una segunda Primera Guerra Mundial.

Las tempestálidas analiza con cinismo, pero también de un modo inquietante, qué pasaría si la mayoría de la gente optara por abandonar el tiempo presente, como en una especie de revolución en la que se abandona la idea de optar a un futuro brillante para conformarse con los recuerdos nostálgicos de un pasado absolutamente idealizado. Se trata de una especie de reacción colectiva frente a lo desconocido, frente a la incertidumbre absoluta (ciertamente, están sucediendo cosas en los últimos años que eran inimaginables hasta no hace mucho) respecto al futuro más inmediato. Solo que evitar la dictadura del futuro nos aboca a soportar la dictura del pasado, un tiempo cuya realidad no es tan brillante como en nuestras evocaciones. Quizá la novela de Gospodinov nos invita a poner los pies en la tierra y afrontar con serenidad los complejos retos que tenemos por delante sin escondernos en soluciones lastradas por el idealismo. Bien es cierto que la nostalgia se ha convertido en una fuerza política poderosa que vende falsas seguridades basadas en tiempos pretéritos presuntamente dotados de una pureza que se ha ido perdiendo con el paso de las décadas. Pero hay que tener siempre presente que el pasado no puede cambiarse y lo que suceda en el futuro depende en gran medida de las soluciones valientes que adoptemos respecto a los problemas que nos inquietan.