Jacinto Benavente es uno de esos premios Nobel bastante olvidados, aunque este galardón no abunde en las letras españolas. La malquerida, una de sus obras maestras, es un drama rural cuyo argumento bien podría haber firmado Federico Garcia Lorca. Su protagonista es una mujer casada en segundas nupcias que sospecha que algo no va del todo bien en su casa, en un entorno en el que todos se conocen y la reputación social es lo más importante. Benavente intenta que sus personajes no tengan un tono grandilocuente a la hora de expresar lo dramático de las situaciones, sino que sus protagonistas se expresan de un modo realista, incluso utilizando expresiones del pueblo llano en los que son de esa condición. La obra se estructura muy sabiamente hacia un in crescendo que desembocará en un inovidable final, muy sorprendente para cualquier espectador que contemple esta obra por primera vez. La interpretación de Aitana Sánchez Gijón destaca en un papel difícil, puesto que de esposa sumisa debe ir pasando progresivamente a mujer herida y finalmente agresiva, una vez que el orden social en el que creía vivir se pone patas arriba. Una auténtica tragedia griega que se traslada a la muy conservadora sociedad rural española de principios del siglo XX, en la que cada persona conocía muy bien la clase social a la que pertenecía y debía actuar en consecuencia.

No hay comentarios:
Publicar un comentario