lunes, 10 de agosto de 2026

THE MANDALORIAN AND GROGU (2026), DE JON FAVREAU

La última trilogía de Star Wars fue un verdadero desastre. Películas que copiaban la estructura de la anterior, pero sin pies ni cabeza, ofreciendo unos bandazos creativos que casi destruyen uno de los universos más rentables de los que ha creado el medio cinematográfico. A los creadores de la serie de la que proviene esta película les bastó presentar a dos personajes carismáticos, distintos como el día y la noche, pero que se complementan perfectamente para indicar cual es el camino correcto de la franquicia. The mandalorian and Grogu no es más que un capítulo alargado de la serie, sin mayor afán que ofrecer una magnífica película de aventuras que no altera en nada la rutina a la que los seguidores están acostumbrados. Bien es cierto que esto significa que no se está arriesgando nada, se apuesta sobre seguro, pero se hace desde la ambición de ofrecer un producto de calidad que no traiciona los principios que han cimentado el éxito de estos personajes. 

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domingo, 9 de agosto de 2026

LE WEEK-END (2013), DE ROGER MICHELL.

Presentada como una comedia acerca del amor en la edad madura, Le week-end reviste más bien las características de un drama. Nos presenta a un matrimonio que vuelve a la ciudad en la que pasaron su luna de miel, París, treinta años después para intentar revitalizar su relación. Pronto el espectador va a poder contemplar una dinámica de pareja realmente malsana: Meg trata a Nick con un tremendo desprecio, hasta el punto de humillarlo prácticamente en cada conversación e incluso lo maltrata físicamente sin mayores consecuencias (muchos se escandalizarían con la película si el maltrato fuera de él a ella). Nick parece prestarse a ese juego por el amor que siente por su mujer y acepta su papel de eterno humillado a cambio de la promesa de un sexo que nunca llega. La evidente belleza de París contrasta con el mal humor de una Meg que ya no es la joven idealista que llegó a la capital francesa tres décadas atrás. Vuelven al hotel de aquellos días, pero ella propone abandonarlo, ya que la habitación es muy pequeña y no le gusta el color de las paredes. Van a otro mucho más caro, tanto que no pueden pagarlo, dado que su precaria situación económica no se lo permite. Pero el fin de semana parisino va a contemplar otras travesuras de la pareja, como largarse de un lujoso restaurante sin pagar la cuenta. La presencia del personaje que interpreta Jeff Goldblum, un tanto forzada, sirve para mostrar esa tragicómica escena en la que Nick confiesa sus miseras frente a un grupo de desconocidos. En este sentido, Le week-end es una película valiente que trata sobre un infeliz enamorado que todavía cree que puede cambiar el carácter de su mujer treinta años después.

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sábado, 8 de agosto de 2026

SCARAMOUCHE (1952), DE GEORGE SIDNEY.

Basada en la novela homónima de Rafael Sabatini, Scaramouche es un prodigio cinematográfico en cuanto a ritmo narrativo, una de esas películas que atrapa al espectador de principo fin. Gran parte de su encanto reside en la composición de su protagonista, un hombre nacido "con el don de la risa" que necesita indagar acerca de sus orígenes. Mel Ferrer interpreta a un villano a su altura: un pérfido marqués de modales exquisitos que usa sin piedad sus habilidades como espadachín contra sus enemigos. Todo ello enmarcado en el periodo histórico inmediatamente anterior a la Revolución francesa y que muestra también, como parte de un gran espectáculo, el funcionamiento de la commedia dell´arte, paso previo al duelo final en un teatro, uno de los más recordados de la historia del cine. Scaramouche es una de esas películas irrepetibles, una obra absolutamente artesana que no podría ser reproducida hoy día. Una perfecta exaltación del espíritu de aventura y de la existencia despreocupada en la que no existen ambigüedades morales y en la que los acontecimientos que contemplamos son placenteramente novelescos: el espectador participa de ellos porque se encuentra absolutamente hechizado por la imágenes que contempla en la pantalla.

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sábado, 1 de agosto de 2026

SIN RELATO (2024), DE LOLA PÉREZ MONDÉJAR. ATROFIA DE LA CAPACIDAD NARRATIVA Y CRISIS DE LA SUBJETIVIDAD.

El concepto de atrofia de la capacidad narrativa es uno de los que más aparece en este estimulante ensayo, que analiza de manera certera uno de los grandes males de nuestro tiempo: la incapacidad, sobre todo en las nuevas generaciones, de contar relatos autobiográficos que tengan algún sentido más allá de lo anecdótico. Cuenta Pérez Mondéjar que advirtió este fenómeno cuando empezó a recibir en su consulta a jóvenes que eran incapaces de establecer un relato coherente que enlazara sus síntomas con su propia biografía. Es como si las redes sociales hubieran atrofiado una parte muy importante de lo que nos hace humanos (la capacidad narrativa) y la hubiera sustituido por una especie de presente eterno que es estimulado por la atención fragmentada que es característica de las redes sociales. Los jóvenes - y a veces no tan jóvenes - se encuentran sometidos diariamente a miles de estímulos a los que deben reaccionar para no quedarse atrás, pero se trata de estímulos que serán borrados por el siguiente contenido al que tienen acceso. Así, sus recuerdos adquieren más bien forma de meme antes que el de un relato coherente que dé sentido a sus existencias:

"Si ha disminuido nuestra capacidad de conversar, a pesar de la hiperproducción de textos que pueblan nuestro entorno, es también porque tenemos dificultad para pensar, y esta dificultad para pensar la vinculamos a un vaciamiento de nuestro mundo interno, a una incapacidad creciente para transformar lo que nos acontece en una experiencia subjetiva, propia, comunicable."

El gran culpable de este alarmante fenómeno es el nuevo capitalismo de vigilancia, basado en la producción de un tipo de individualidad en el que la propia experiencia no existe si no es mostrada a los demás como algo tan estimulante como efímero. La vida privada se convierte en una continua representación que debe ser aprobada por los demás. La experiencia ya no es simplemente un instante más o menos placentero que pasa a ser parte de la biografía de cada cual, sino que se convierte en una representación, algo que deriva en conceptos tan actuales como el cultivo de una marca personal, que al final deriva en venderse a uno mismo como un producto más. Es cierto que en la vida cotidiana todos siempre hemos actuado como si estuvieramos en un escenario, que cambia según el contexto. No es similar nuestra actuación en el ámbito laboral que en el familiar o ante las amistades, en cada uno de ellos representamos un papel diferente. Pero esto se ha traducido hoy día en una especie de presión constante por exponer todas estas experiencias en las redes sociales. Aquí el peligro evidente es que el yo vivido quede subordinado al yo mostrado.

¿Se está creando entonces un hombre nuevo, moldeado por los requerimientos del sistema? La autora enlaza todo esto con el nazismo, pues quizá se esté estimulando un pensamiento muy simple por parte de individuos muy manipulables emocionalmente. Esto entronca con Arendt y sus conclusiones acerca de gente normal y corriente que acepta relatos prefabricados, sin cuestionarse la moralidad de los mismos, y sigue su vida adaptándose a lo que se requiera de él. La pérdida de nuestra capacidad de relatar es también pérdida de nuestra capacidad de juicio, ya que estamos creando individuos incapaces de retener la atención sobre un discurso o una lectura más allá de unos minutos. El gran vencedor, por el momento, es el capitalismo, que convierte todos estos estímulos en ideales de consumo, un consumo vacío que pronto produce ansiedad que debe ser calmada con nuevos productos. Es como si una gran distopía estuviera logrando sus objetivos de manera silenciosa pero muy efectiva. Internet y las redes sociales, unos instrumentos que nacieron como apoyo al conocimiento, son los grandes instrumentos de esta revolución soterrada que está impulsando un cambio social sin precedentes.

sábado, 25 de julio de 2026

EL CASO DE LAURA STERN (2026), DE AKIM ISKER

Laura Stern es una farmaceútica que lidera una asociación de mujeres maltratadas. Cuando presencia el asesinato de una de sus compañeras decide que el Estado no está haciendo lo suficiente para proteger a las víctimas, por lo que decide tomarse la justicia por su mano. El caso de Laura Stern es una de esas series que pueden dar lugar a larguísimos debates, puesto que plantea un problema moral de primer orden: ¿puede una persona saltarse las garantías del Estado de derecho y la presunción de inocencia y erigirse como jurado, juez y verdugo? Lo cierto es que la protagonista sufre una crisis de conciencia y acude a la policía a confesar sus crímenes. Su juicio se convierte en un gran espectáculo a nivel nacional, puesto que hay interés por parte de algunos sectores de presentar a Laura Stern como una heroína que ha salvado la vida de dos mujeres. Sucede que el personaje es un poco ambiguo, se trata de alguien que pasa sus horas libres ocupándose de su asociación, dando en muchas ocasiones la espalda a su propia familia. Su marido es un ejemplo de hombre deconstruido, se ocupa del hogar, es comprensivo con su esposa y jamás dice una palabra más alta que otra. La recompensa que ofrece Laura a tanta devoción marital es buscarse un amante. En este sentido la serie toca, sin profundizar lo más mínimo en ello, el tema de la atracción que ejercen en muchas mujeres los hombres de comportamiento más deplorable frente a los que ejercen una conducta igualitaria y respetuosa en el día a día. La protagonista acaba arruinando su vida familiar en pos de un ideal que su abogada intenta politizar, entre otras cosas porque su misión es sensibilizar al jurado y, de paso, al resto de la sociedad. Pero todos estos asuntos son retratados con trazo grueso, existiendo un discurso de fondo que dice que el asesinato preventivo no es algo tan malo, que la protagonista es simplemente una mujer idealista a la que se la ha ido un poco la mano en un mundo en el que gran parte de los hombres someten a un maltrato insoportable a sus parejas.

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domingo, 19 de julio de 2026

EL EXTRANJERO (2025), DE FRANÇOIS OZON.

Lo primero que hay que decir de esta película de François Ozon es que se trata de un trabajo muy valiente. Adaptar en estos tiempos a la pantalla grande un texto como el de Albert Camus, una historia en la que prima mucho más la psicología que la acción, es una hazaña en estos tiempos, sobre todo si se quiere que el resultado sea rentable en taquilla. Porque El extranjero es ante todo la historia de un hombre aparentemente integrado en la sociedad, pero que vive íntimamente al margen de ella, por lo que no le da demasiada importancia al hecho de haber cometido un crimen. Meursault es un trabajador eficiente, pero sin ambiciones, un buen amante pero sin cariño y además un hijo que no siente emoción alguna ante la muerte de su madre. Filmar todo esto en un exquisito blanco y negro que capta estupendamente la esencia del Argel colonial es toda una hazaña, ya que el espíritu de Camus se encuentra presente en la película. Benjamin Voisin compone a un perfecto Meursault, un hombre atractivo por dentro, pero vacío por fuera, un tipo que vive en una rutina sin más ambición que llegar al día siguiente. Si bien es difícil conectar como espectador con el protagonista, eso mismo es lo que se proponen libro y película: Meursault pertenece al género humano, se integra en la sociedad, pero no es sociable. No le interesan los demás si no es cómo vehículo para proseguir su existencia anodina con el único objetivo de calmar las necesidades básicas para la supervivencia. Por eso su relación fría con Marie no es una pose, sino su ausencia de personalidad como elemento seductor ante su amante. Quizá al personaje solo se le despierten sus anhelos vitales cuando está encerrado en una celda esperando que se ejecute su sentencia en la guillotina, después de no haberse esforzado los más mínimo para defenderse en el juicio. Pero no anhelará vivir para reencontrarse con sus seres queridos y ser mejor persona, sino volver a su rutina y seguir con su supervivencia básica. Todo esto está reflejado de forma muy inteligente por un Ozon que ha filmado una película que no es para todos los públicos.

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CALMA TOTAL (1989), DE PHILLIP NOYCE.

Los ingredientes de esta película resultan perfectos para la historia que se quiere contar. Se trata de una pareja que acaba de perder a su hijo en un trágico accidente y se embarcan en su velero para una travesía solitaria que consiga interiorizar el duelo. En un determinado momento encuentran a otro barco a la deriva que se está hundiendo y acogen al único superviviente. A partir de aquí, teniendo en cuenta que al marido se le ocurre explorar el barco siniestrado mientras el naúfrago duerme, empieza un verdadero thriller cuando el tipo despierte y se dé cuenta de que se ha quedado solo con ella. Mientras tanto, en montaje paralelo, asistimos a la odisea de John mientras intenta revivir el barco moribundo. Calma total es una película que no ofrece respiro al espectador. Billy Zane ofrece un buen papel como villano psicópata, aunque al final resulta un poco cargante, ya que el actor aquí solo parece contar con un registro. Más interesante resulta contemplar a Nicole Kidman y al recientemente fallecido Sam Neill antes de convertirse en estrellas absolutas de Hollywood. Si hay algo que termina desvirtuando bastante a esta película es el final, tan tópico como difícilmente creíble, solo destinado a sorprender al espectador en el peor sentido del término. A destacar la formidable fotografía que imprme Noyce a sus imágenes, haciendo presente en todo momento el ambiente solitario de alta mar.

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sábado, 18 de julio de 2026

MITOLOGÍA CLÁSICA (2015), DE DAVID HERNÁNDEZ DE LA FUENTE. DIOSES Y MONSTRUOS.

Solo hay que darse una vuelta por alguno de nuestros museos para comprobar el impacto que las historias de mitología grecoromana ha ejercido en el mundo occidental. La mitología es religión, es un intento de explicar el mundo y los fenómenos naturales a través de historias que apelan a lo sobrenatural y que son un precedente de lo que llamamos literatura. Uno lee estas historias y reconoce un legado cultural inmenso que a nosotros nos ha llegado en forma escrita, pero que originariamente se transmitía de generación en generación. Después de todo, eran narraciones que ordenaban un mundo que primigeniamente había sido un caos. Los dioses eran los garantes del orden, pero también figuras de una moralidad dudosa a los que había que honrar y temer. La actuación de los héroes, que se asemejaban ya a los humanos, eran ejemplos de cómo había que transitar por el mundo, pero sus historias solían tener un final trágico, ya que el sino de los dioses era comúnmente caprichoso. En realidad todo esto daba lugar a una religión muy compleja, que exigía el cumplimento de determinados ritos para mantener la fortaleza del Estado. Convenía no enfadar a los volubles dioses.

Lo mejor de estas historias es que no son dogmáticas, sino flexibles, por lo que los mitos admiten variantes. Se trata de unas creencias religiosas muy imaginativas a las que se les pueden ir añadiendo nuevos personajes y que pueden ser adoptadas por otros pueblos. Esto sucedió con los romanos que, fascinados por la fuerza de la mitología griega, adoptaron a sus dioses como propios, añadiendo ligeras variantes. Luego recogieron la historia de Troya y se proclamaron los sucesores de la heroica ciudad a través del personaje de Eneas. Roma iba a ser la destinataria de un legado milenario, por lo que su destino era conquistar el mundo conocido. En este sentido, el mito da prestigio a los pueblos que lo adoptan, puesto que los dioses que forman parte del mismo lo favorecen, los héroes son un ejemplo para los ciudadanos y los monstruos a los que se enfrentan representan los retos que hay que superar en pos de la grandeza. 

Después de establecer en el primer capítulo una definición de mito, David Hernández ofrece en este libro una estupenda recopilación de los mismos, mitos ya conocidos, universalmente nombrados, pero que conviene recordar en toda su complejidad y simbolismo, ya que se trata de narraciones tan especiales que son capaces de moverse entre la fábula y el intento de explicación de la configuración del mundo. Es sorprendente que en algunas cosas, la intuición del hombre antiguo acierte, como en el caos primigenio que precedió al orden natural de las cosas que hace posible que exista la vida. Pero sobre todo es bueno volver a acercarse a estas historias porque representan las raíces vivas de nuestra cultura, creencias que se mantuvieron vivas durantes siglos que llegan a nosotros con una actualidad realmente sorprendente, pues siempre podemos seguir aprendiendo de las mismas.

domingo, 12 de julio de 2026

CIUDAD ABIERTA (2011), DE TEJU COLE. LAS ENSOÑACIONES DEL PASEANTE SOLITARIO.

El narrador de este libro es un inmigrante procedente de Nigeria. Se encuentra realizando el último año de prácticas psiquiatría en un hospital de Harlem y es muy aficionado a emprender largas caminatas solitarias por la ciudad de New York. Estos paseos le ayudan a desconectar con la dureza de su labor cotidiana y a volver a encontrarse consigo mismo. Cole no describe los espectaculares edificios que encuentra en su camino, sino que se detiene en detalles mucho más nimios, aquellos que pasan desapercibidos para la mayoría de gente apresurada que transita las calles de la ciudad. Es como si la realidad fuera un objeto extraño que el paseante se encarga de traducir a través de sus pensamientos. El lector percibe una urbe desangelada, pues la mayoría de sus ciudadanos todavía no ha superado el trauma del 11 de septiembre, simbolizado en esa inmensa brecha al que escritor también hace referencia en un determinado momento.

Julius, que así se llama el protagonista, también tiene encuentros con amigos y conocidos e incluso es víctima de un atraco en una escena descrita magistralmente por su autor, pues describe perfectamente la sensación de irrealidad que embarga a quien le sucede una circunstancia tan inesperada que, en su caso, también contiene dosis de violencia gratuita. Pero se puede decir que la auténtica protagonista de Ciudad abierta es Nueva York, que aparece como una urbe un tanto siniestra, pero también acogedora al fin y al cabo, un lugar enorme donde tiene lugar lo mejor y lo peor del ser humano. También hay espacio para traumáticos recuerdos del pasado nigeriano de Julius, recuerdos realistas que reconstruyen un pasado fragmentado:

"Experimentamos la vida como un continuo y sólo una vez que declina, una vez que se vuelve pasado, vemos las discontinuidades. El pasado, si existe, es sobre todo espacio vacío, grandes extensiones de nada en las cuales flotan personas y acontecimientos significativos."

Pero en Ciudad abierta cabe mucho más, pues hay una serie de capítulos en los que el protagonista viaja a Bruselas y puede reflexionar acerca de la vida europea en contraste con la estadounidense y además se asoma al siniestro capítulo del Holocausto cuando conoce a la doctora Maillote, que huyó en su momento a Estados Unidos huyendo de la persecución a los judíos. Casi todos los personajes de esta novela son gente que ha debido abandonar sus raíces en pos de una vida mejor, víctimas de las circunstancias de la historia y beneficiarios de una capacidad de acogida que actualmente se está poniendo en cuestión en muchas naciones. Así pues, Ciudad abierta nos habla también de identidades heridas y fragmentadas, que buscan recomponerse en escenarios hospitalarios que en cualquier momento pueden volverse hostiles. La escritura armoniosa de Teju Cole ayuda que todas éstas y muchas más reflexiones se aposenten plenamente en el lector.

sábado, 11 de julio de 2026

THE BOYS (2019-2026), DE EVAN GOLDBERG, SETH ROGEN Y ERIC KRIPKE.

Basada en los cómics de Garth Ennis, The Boys da una nueva vuelta de tuerca a las historias de superhéroes e intenta explorar, de una manera más o menos realista, pero también bastante bestia, cómo sería una sociedad en la que existieran estos seres casi divinos. Aquí los superhéroes pertenecen a una Corporación, que es la responsable de la creación de los mismos. No se trata de héroes en el sentido tradicional del término, sino de seres que son explotados comercialmente para vender todo tipo de productos a unos consumidores manipulados a los que se hace creer que estos tipos realizan todo tipo de hazañas para salvar a gente. Si hay algo que domina toda la serie es el cinismo: los superhéroes son seres amorales que atesoran un gran poder y vicios inconfesables, sobre todo el Patriota, un trasunto de Supermán que poco a poco va haciéndose dueño de la Corporación y termina exigiendo ser tratado como un dios. Al otro lado de la trinchera se encuentra el grupo clandestino que da título a la serie, cuya principal misión es desenmascarar toda esta hipocresía superheroíca y al que se irán uniendo algunos superhéroes disidentes. Lo peor de The Boys es que es una serie que va de más a menos. Empieza siendo algo muy original y repleto de escenas que en otros ámbitos serían censuradas, pero la trama acaba alargándose demasiado y se vuelve algo repetitiva. En cualquier caso, las distintas temporadas ofrecen un espectáculo muy entretetenido y estimulante que en el fondo nos está hablando de nuestra época, un tiempo de idiotización general en el que las masas, por mucho que tengan acceso a información casi infinita, pueden ser manipuladas por los que están arriba con una facilidad pasmosa.

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domingo, 5 de julio de 2026

EL DÍA DE LA REVELACIÓN (2026), DE STEVEN SPIELBERG.

La última película de Spielberg remite a uno de sus temas predilectos: los extraterrestres, aunque aquí durante la mayor parte del metraje son seres ocultos cuya existencia quiere ser evidenciada por los protagonistas, mientras una siniestra corporación estatal los persigue para impedir dicha revelación. Aunque empieza con muy buen ritmo e interesando al espectador, la trama que propone el director de Encuentros en la tercera fase se desinfla muy rápido, pues no es más que una serie de escenas de persecución que se resuelven de formas absurdas, pues hay personajes que cuentan con ciertos poderes derivados de la tecnología extraterrestre respecto a los que no sabemos gran cosa, por lo que no conocemos sus límites ni las reglas de funcionamiento. Esto hace que la película se encuentre muy desequilibrada entre intenciones y resultados: se quieren mezclar demasiadas cosas: el miedo a lo desconocido, una trama de espionaje corporativo y la posibilidad de una tercera guerra mundial como fondo de toda la trama. Lo peor de El día de la revelación es que el espectador se va a estar haciendo preguntas constantemente, y no en sentido constructivo. ¿Por qué el plan de los extraterrestres es tan enrevesado? ¿no han sido capaces de hacer las cosas de una manera más sencilla poseyendo una tecnología a años luz de la nuestra? Es difícil criticar esta película sin desvelar detalles muy importantes de su argumento, pero el resultado final es muy decepcionante: personajes pobremente desarrollados y un guion repetitivo de final muy previsible. Puede salvarse por ser su director quien es y entregar escenas tan inspiradas como la de la persecución en tren, pero resulta insólito que Spielberg haya accedido a rodar una historia que necesitaba pulirse mucho todavía para desarrollar todas sus posibilidades.

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sábado, 4 de julio de 2026

BUENA SUERTE, LEO GRANDE (2022), DE SOPHIE HYDE.

Nancy Stokes es una mujer que siempre ha hecho lo correcto. Profesora de religión y casada con un hombre aburrido que - según confesión propia - nunca le hizo sentir un orgasmo, quiere probar algo nuevo ahora que ha muerto su marido. Y para eso no se le ocurre nada mejor que contratar a un joven profesional del sexo, un hombre mucho más joven que él del que espera que recupere a pasos agigantados sus años perdidos en la materia. Pero existe un problema: Nancy no está segura de lo que está haciendo. Es una persona que jamás ha sido verdaderamente libre y ahora siente que está haciendo algo malo. Será Leo Grande, el muchacho al que ha contratado, el que la vaya guiando con infinita paciencia y profesionalidad hacia la consumación de sus deseos. Con una estructura de obra teatral, Buena suerte Leo Grande reivindica la labora de los trabajadores sexuales, aunque utiliza en exceso la voz de su protagonista femenina para explicar su necesidad, como queriendo exponer que nos encontramos ante un caso especial en el que la contratación de pago por sexo está enteramente justificada. Seguramente si la película nos mostrara a un joven poco agraciado que contrata a una prostituta para tener las experiencias que la vida diaria le niega, el tono de la película posiblemente sería muy distinto o tendría que justificarse de otra manera. Pero aquí todo se disfraza de reivindicaciones femeninas y frustración vital y la película sabe ganarse al espectador en este sentido. Aquí se nos presenta a un trabajador sexual que ejerce de manera totalmente libre y que además parece tener también un don para la psicología y un saber estar que al que ya quisieran acercarse muchos de nuestros representantes políticos. Leo Grande (nombre ficticio para el ejercicio laboral) se convierte así en la fantasía perfecta de Nancy, en el hombre que escucha, es paciente y sabe finalmente cual es la mejor manera de consumar los deseos de su clienta, hasta el punto de que esta quiere ir más allá de los límites de un contrato mercantil y conocer detalles íntimos del muchacho, momento en el que el tono de la narración se vuelve un poco más oscuro, para volver a la luminosidad un poco después de manera un poco forzada. Hay que decir que como película Buena suerte Leo Grande sabe aprovechar perfectamente a sus actores y hacer surgir la química entre ellos. Hay que destacar a Emma Thompson, que sale más que airosa de uno de los papeles más arriesgados de su espléndida carrera.

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1975: EL FIN DE UNA ERA (2025), DE MORGAN NEVILLE.

Si hay una época en la que Estados Unidos alcanzó sus mayores niveles de crisis socieconómica esta se produjo hacia la mitad de los años setenta. El país acababa de retirarse de Vietnam después de perder miles de soldados, el presidente tenía que dimitir por el caso Waterwate y la crisis económica afectaba de forma brutal al nivel de vida del ciudadano medio, que debía enfrentarse también a un auge de la criminalidad sin precedentes. El cine reflejó de manera magistral todas estas crisis adoptando un lenguaje nuevo que se alejaba al de Hollywood tradicional. Por primera vez existía verdadera libertad creativa, un oasis que durararía hasta los primeros ochenta. De esta tesitura saldrían obras como Chinatown, Tarde de perros, Network, Todos los hombres del presidente o Taxi Driver, la película que mejor reflejó la brutal decadencia del Nueva York de la época. Además comenzó un lógico auge del cine de catastrófes. Esta polémica entre lo antiguo y lo nuevo llegaría a reflejarse incluso en la ceremonia de los Oscars, mostrando que la pugna entre conservadores y progresistas que dividía al país se daba en todos los ámbitos. La película de Neville refleja estupendamente el espíritu de esa época, eligiendo muy bien los fragmentos de películas que se muestran y los testimonios de actores y directores (que en alguna ocasión son demasiado escuetos), por lo que se trata de un documental muy entretenido que consigue su objetivo de volver a interesar al espectador cinéfilo por un puñado de obras maestras que se filmaron en una tesitura irrepetible, puesto que este corte de mangas al discurso oficial de la industria no volverá.

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domingo, 28 de junio de 2026

TEATRO: LA MALQUERIDA (1913), DE JACINTO BENAVENTE, DIRIGIDA POR NATALIA MENÉNDEZ

Jacinto Benavente es uno de esos premios Nobel bastante olvidados, aunque este galardón no abunde en las letras españolas. La malquerida, una de sus obras maestras, es un drama rural cuyo argumento bien podría haber firmado Federico Garcia Lorca. Su protagonista es una mujer casada en segundas nupcias que sospecha que algo no va del todo bien en su casa, en un entorno en el que todos se conocen y la reputación social es lo más importante. Benavente intenta que sus personajes no tengan un tono grandilocuente a la hora de expresar lo dramático de las situaciones, sino que sus protagonistas se expresan de un modo realista, incluso utilizando expresiones del pueblo llano en los que son de esa condición. La obra se estructura muy sabiamente hacia un in crescendo que desembocará en un inovidable final, muy sorprendente para cualquier espectador que contemple esta obra por primera vez. La interpretación de Aitana Sánchez Gijón destaca en un papel difícil, puesto que de esposa sumisa debe ir pasando progresivamente a mujer herida y finalmente agresiva, una vez que el orden social en el que creía vivir se pone patas arriba. Una auténtica tragedia griega que se traslada a la muy conservadora sociedad rural española de principios del siglo XX, en la que cada persona conocía muy bien la clase social a la que pertenecía y debía actuar en consecuencia.

sábado, 27 de junio de 2026

MICHAEL (2026), DE ANTOINE FUQUA.

Uno de los éxitos más contundentes en las salas cinematográficas de los últimos tiempos ha sido este biopic del llamado rey del pop, quizá porque la gente anhela inconscientemente, en estos tiempos de omnipresente reaggeton, un pasado en el que la música popular era mucho más creativa y a la que se le exigía un mínimo de calidad. En la película de Fuqua se pone mucho énfasis en la difícil infancia del niño prodigo Jackson, alguien que vivió un ambiente familiar asfixiante auspiciado por un padre perfeccionista y dictador, que consiguió el éxito de The Jacksons abusando del talento de sus propios hijos. El conflicto de Michael surge cuando el protagonista quiere emprender una carrera en solitario, pero sin romper con su familia. Michael no lo tendrá fácil, puesto que salir de la protección familiar significa enfrentarse al mundo, algo para lo que no está totalmente preparado una persona tan sensible como él. Aquí podemos contemplar algunas de las obsesiones de la estrella, sobre todo con el mito de Peter Pan, ese ser que no quería convertirse en un adulto y que prefería habitar un reino de fantasía antes que enfrentarse a la realidad cruel del mundo. Hay que decir que, a pesar de esto, apenas se trata el lado oscuro del personaje, aunque habrá oportunidad de hacerlo si se rueda una segunda parte respecto a la que todo indica que se acabará haciendo.

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TORRENTE PRESIDENTE (2026), DE SANTIAGO SEGURA.

He de decir que no he visto el resto de películas de la saga Torrente, aunque sí que he podido asomarme a trozos alguna vez que he encontrado alguna cambiando de canal. El humor en las mismas es muy zafio y básico, pero parece que esto gusta a una cantidad de público suficiente como para que cada una de las películas haya sido un gran éxito, lo que ha dado a Santiago Segura un aura de persona que se expresa con total libertad en el medio cinematográfico, sin la obligación de ser políticamente correcto. Desde luego, esta última jugada ha sido muy inteligente, porque parodiar a la política española de los últimos años es una cuestión bien sencilla, ya que en ciertos momentos lo estrafalario de estas películas se ha hecho realidad en nuestros telediarios, sobre todo si contemplamos a personajes como Ábalos y Koldo. La premisa de Torrente presidente es su fichaje por el partido Nox, en principio como una especie de speaker que ofrece discursos sin filtros al público de la derecha más radical. Pero poco a poco el protagonista se lo va creyendo y termina aspirando, nada menos, a ser presidente del gobierno. Hay que decir que la película tiene momentos verdaderamente divertidos, pero a la hora de la verdad no hace verdadera sangre con unos partidos políticos que merecen una crítica aún más feroz que la ofrece Santiago Segura. Si bien la narración, dentro del absurdo (aunque no tanto, observando que individuos como Donald Trump han llegado a lo más alto) cuenta con buen ritmo en los dos primeros tercios de la película, al final todo se vuelve demasiado convencional y previsible, en aras de ofrecer un poco de acción espectacular. Torrente presidente no tiene más pretensión que la de ser un producto de usar y tirar aprovechando la coyuntura de un momento concreto de la historia de nuestro país.

P: 5

domingo, 21 de junio de 2026

SOLO PARA SUS OJOS (1981), DE JOHN GLEN.

Con un Roger Moore ya más que consolidado en el papel de James Bond y contando con el apoyo masivo del público, Moonraker había sido un gran éxito para la serie. El problema es que se trata de una película disparatada, infantil y que ha envejecido muy mal. Los productores debieron tomar nota de esto y, teniendo en cuenta la crisis económica del momento, crearon una entrega mucho más contenida, centrada en el espionaje puro, en la que no existe un villano megalómano que quiere destruir o apoderarse del mundo. La trama es bastante realista, puesto que se centra en la recuperación de un dispostivo secreto que ha perdido la flota británica en aguas griegas. Aquí se intenta mostrar a un Bond más duro y expeditivo que el de películas anteriores (sigue siendo famosa la escena en la que da una patada fríamente a un coche al borde del abismo), pero no faltan las escenas ridículas, como la protagonizadas por la joven promesa del esquí que intenta continuamente seducir al agente o la protagonizada, ya cuando todo se ha resuelto, por la primera ministra británica del momento. Solo para sus ojos no es aburrida en absoluto, pero no mantiene el ritmo adecuado, ya que contiene demasiadas escenas de relleno que no llevan a ninguna parte y están solo concebidas para que exista algo de acción. En su favor hay que decir que las partes que transcurren en el fondo del mar están muy bien rodadas. Curioso que aparezca España en la trama, pero solo para mostrar una finca en los alrededores de Madrid (ni siquiera se rodó en nuestro país).

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sábado, 20 de junio de 2026

EL CONSUMO DE LA UTOPÍA ROMÁNTICA (1992), DE EVA ILLOUZ. EL AMOR Y LAS CONTRADICCIONES CULTURALES DEL CAPITALISMO.

Es indudable que el amor es un sentimiento primario y de origen biológico. Buscamos el vínculo afectivo con una pareja como mecanismo de reproducción, buscando hijos que perpetuen nuestra estirpe conviviendo con una persona del sexo contrario con la que nos podemos sentir más completos. Pero el establecimiento de la civilización humana también ha ido estableciendo importantes factores culturales que determinan decisivamente la tarea de buscar una pareja y estimular posteriormente el sentimiento romántico en la relación. Desde finales del siglo XIX el capitalismo ha sido el elemento más decisivo a la hora de establecer los factores de lo que es una relación perfecta y adecuada ante uno mismo y ante los demás. El cine, la televisión y la publicidad han ido mostrando ejemplos tan elaborados que seducen inevitablemente a un espectador que siente que debe imitar en lo posible a estos modelos para sentirse pleno.

Esto es lo que Eva Illouz define como utopía romántica, un imaginario compartido acerca de cómo debe vivirse una historia de amor. Pero el capitalismo no solo fomenta el hedonismo, sino que exige que las personas sean laboriosas por el día para ganarse el derecho a estos pequeños placeres que suelen practicarse en salidas nocturnas o en periodos de vacaciones. Si bien la idea de romance se ha liberalizado (el papel de las familias ya no es el factor determinante a la hora de establecer relaciones de pareja) y se ha roto la barrera de las clases sociales a la hora de establecer vínculos amorosos, el capitalismo ha ido estableciendo sutilmente una serie de rituales que no pueden desligarse la idea de romance. La experiencia romántica significa inevitablemente acudir al mercado de consumo: restaurantes, cines, teatros, viajes y regalos en fechas señaladas. A partir de la década de 1920 la publicidad va a afinando cada vez más sus mensajes vinculando sus productos a la idea de felicidad y plenitud. El cine ayuda a que se consolide esta idea ofreciendo historias cada vez más sofisticadas en las que se muestra al público lo que es un romance perfecto.

Estas ideas se generalizan tanto que muchos estiman que no vivir una experiencia como esta supone un fracaso vital, una renuncia a la plenitud existencial:

"(...) la experiencia romántica presenta algunos atributos de los ritos religiosos: el aislamiento del objeto de adoración, el uso de vestimentas específicas, el consumo de comidas particulares, la reorganización del espacio o el desplazamiento a otro lugar y la fijación de un momento especial para la celebración constituyen elementos que permiten vivir una experiencia con la misma "textura" subjetiva de las festividades religiosas, es un ámbito separado física o simbolicamente de la vida cotidiana. Los sujetos que viven este tipo de experiencia ingresan en un dominio donde se exaltan las emociones, se regeneran las fuerzas vitales y se reafirma el vínculo con la persona que tienen a su lado."

Pero existe un elemento perturbador en todo esto, que Illouz describe en los capítulos finales. A pesar del sentimiento de libertad que parece gobernar la labor de elección de una pareja, la supuesta armonía que se logra en el encuentro de dos espíritus afines en realidad se basa en una correspondencia de dos personas en modos de consumo, pertenencia a una clase social determinada, gustos más o menos refinados e incluso la forma de conversar. Entonces, de modo inconsciente, el amor romántico sería también en múltiples ocasiones un sentimiento interesado, no incondicional. Porque, como ya se habrá intuido, el dinero es un factor decisivo a la hora de permitir experimentar la idea de romance perfecto que se ha establecido socialmente como una idea indiscutible. Solo las clases sociales con rentas altas pueden gozar del tiempo y de los medios económicos para vivir estas experiencias ofertadas por un mercado cada vez más sofisticado, experiencias que se multiplican exponencialmente gracias al auge de internet y las redes sociales. Los que viven al día, con un sueldo escaso, apenas tienen oportunidades en este sentido. Suelen llegar a casa derrotados después de una jornada interminable en trabajos físicos que minan la energía para actividades nocturnas que puedan considerarse románticas. También el romance tiene sus clases sociales preferidas y la idea de fracaso vital también puede instalarse en quienes carecen de los medios económicos y el tiempo de ocio necesarios para vivir las experiencias que ofrece el capitalismo como indispensables si se quiere estimular el vínculo amoroso.

domingo, 14 de junio de 2026

THE DAMNED UNITED (2009), DE TOM HOOPER.

El del fútbol y el cine siempre ha sido un matrimonio mal avenido. No debería ser así, pues la historia del deporte rey contiene numerosos episodios de épica e historias de superación, pero parece ser que rodar un partido resulta tarea harto complicada y encontrar actores que se desenvuelvan medianamente bien en el campo de juego a la vez sepan interpretar debe serlo aun más. La solución que adopta The damned united es contar la historia de un entrenador. Y no se trata de un entrenador cualquiera. En los años setenta Brian Clough se convirtió en uno de los preparadores más geniales y a la vez más polémicos de la historia del fútbol británico. Aquí se narra su descenso a los infiernos cuando fue designado para hacerse cargo del gran club del momento, el Leeds, una vez que Don Revie aceptó dirigir a la selección inglesa. Desde el principio los métodos de Clough, que acababa de conseguir el sorprendente ascenso a primera del muy modesto Derby Country, fueron cuestionables. Clough se dedicó a menospreciar el trabajo de su predecesor achacando sus éxitos a la imposición de un modelo de juego duro con el rival y poco vistoso. Nuestro protagonista duró cuarenta y cuatro días en el cargo, periodo que estuvo marcado por un intenso enfrentamiento con sus propios jugadores. La película recoge de manera muy efectiva el retrato de un hombre de carácter contradictorio, que desprecia y a la vez admira a su némesis Revie y que es capaz de traicionar la más bella de las amistades por pura ambición profesional. Lo malo de The damned united es que se queda un poco corta. Sabe reflejar muy bien el ambiente de los estadios en una época futbolísticamente menos refinada que la nuestra, pero Hooper apenas se atreve a filmar escenas de partidos y cuando lo hace, el resultado no es brillante. En cualquier caso la película sí que consigue un retrato muy preciso de un hombre genial y a la vez soberbio hasta el extremo.

P: 6

sábado, 13 de junio de 2026

LA HIJA PEQUEÑA (2025), DE HAFSIA HERZI.

Viendo las imágenes de los últimos días, con las multitudes de ciudadanos y políticos rendidos ante la figura del Papa, se podría decir que estamos asistiendo a un renacimiento religioso, si no fuera porque esto es algo que se ha anunciado muchas veces, pero apenas acaba calando en la vida cotidiana. Sobre todo en cuestión de sexo. Prácticamente nadie - salvo los muy cafeteros - sigue estrictamente la doctrina católica, porque eso supondría que solo está permitido el sexo entre hombre y mujer, sin anticonceptivos y solo en el ámbito del matrimonio. En unas comunidades más cerradas como pueden ser a veces las musulmanas, el hecho de que una adolescente despierte a su sexualidad y descubra que le gustan las mujeres, puede ser bastante más problemático. Y este es el conflicto que aborda La hija pequeña, en el que su protagonista se debate entre la fidelidad a su religión (algo que va indisolublemente vinculado a la fidelidad a su familia) y la tentación de materializar sus instintos sexuales. Lo cierto es que observamos que Fátima disfruta de una existencia cotidiana bastante libre, lo cual le permite bajarse la aplicación Tinder y tener encuentros esporádicos con otras mujeres. Como su familia parece ajena a todo esto, la verdadera batalla se libra en su conciencia y también frente a sus amigos, a los cuales también debe ocultar su doble vida. Con esta premisa se podría haber construido una película muy interesante, pero el resultado final de La hija pequeña resulta bastante insulso, puesto que no se desarrollan los conflictos hasta sus últimas consecuencias y el interés de su directora parece centrarse más bien en la extraña relación que la protagonista entabla con una muchacha coreana. Así pues, la película se deja ver, pero deja el regusto levemente amargo de las posibilidades desaprovechadas.

P: 5

domingo, 7 de junio de 2026

EL AGENTE SECRETO (2025), DE KLEBER MENDOÇA FILHO.

El agente secreto es, ante todo, un retrato muy preciso del ambiente de un país que sufre una dictadura, como fue la de Ernesto Geisel en el Brasil de los años setenta del pasado siglo. El protagonista es un profesor que debe esconderse por haberse enfrentado a una trama de corrupción. Perseguido por la policía del Régimen, recala en Recife, la ciudad donde dejó a su hijo al cuidado de unos familiares. El director se toma su tiempo para ir mostrando todos los detalles de la trama que afecta al protagonista, mientras contemplamos al estrato social de los perseguidos, que esconden como pueden sus pecados políticos frente a un gobierno altamente represivo. Aunque le sobra bastante metraje - un mal endémico del cine de nuestros días - la película de Mendoça resulta muy interesante por la perfecta ambientación que consigue del Brasil de los setenta, un país en permanente crisis que sigue celebrando el carnaval casi como una religión. La textura de las imágenes que se ofrece en cada plano está muy cuidada, pero es el resultado final lo que se resiente, ya que todo avanza a un ritmo muy lento e incluso tedioso por momentos, dando la impresión de que la trama podría condensarse en menos minutos, aunque hay que decir que la memorable interpretación de Wagner Moura arregla casi por sí sola estos defectos. 

P: 6

TODOS LOS HOMBRES DE SÁNCHEZ (2026), DE KETTY GARAT. CÓMO SE ORGANIZÓ LA MAYOR TRAMA DE CORRUPCIÓN DE LA HISTORIA DE LA DEMOCRACIA EN ESPAÑA.

Este es un libro acerca de una historia todavía no concluida. Una historia que nos mantiene atentos a los titulares de los periódicos ante las preocupantes novedades que van publicándose día tras día acerca de las distintas ramificaciones de los diferentes casos que afectan al presidente del gobierno. Un gobierno que llegó después de la primera moción de censura exitosa de nuestra democracia, comenzó a ejercer sus funciones haciendo bandera de su rechazo a la corrupción. Nada más lejos de la realidad, puesto que desde el primer día se organizó la trama Ábalos (que fue cesado como ministro en 2021 por oscuras razones que poco a poco se van aclarando) y fueron sustanciándose otras menos claras, como la del enchufe del hermano de Pedro Sánchez en la diputación de Badajoz o la cátedra en la Complutense de la esposa del presidente.

Con la aparición de las primeras noticias al respecto a cargo de medios como The objetive o El Confidencial, la táctica gubernamental fue negarlo todo, atribuirlo al fango producido por las campañas de la ultraderecha. Muchos ciudadanos creyeron esta versión al principio, pero poco a poco lo abrumador de las evidencias (reforzadas por numerosos informes de la UCO) han hecho sospechar que las cosas son mucho más siniestras de lo que se creía en un principio, ya que se han unido nuevos actores a estas intrigas, incluyendo a todo un expresidente del gobierno como Rodríguez Zapatero. Pero es que además muchos de estos episodios no solo tienen que ver con contratos públicos y mordidas, sino con sórdidas historias de prostitución protagonizadas por importantes miembros del gobierno más feminista de la historia. Todo esto ha derivado en la actualidad en la bunkerización de Moncloa. No hay ruedas de prensa y la única declaración relevante de las últimas semanas ha consistido en unas breves palabras del presidente negando todo conocimiento acerca del caso Fontanera.

Ketty Garat ha escrito acerca de unos hechos apasionantes y, aunque no lo hace de forma brillante, su conocimiento después de años de investigación, muchos de ellos siendo desacreditada, es lo hace verdaderamente interesante la lectura de este libro. Paralelamente a los hechos que todos conocemos, Garat va contando su propia historia, los problemas personales en los que derivaron horas y horas de investigación para hilvanar todos los hilos que componen las distintas tramas que el presidente dice no conocer. Cuando todo esto termine y culminen todas las investigaciones judiciales, dentro de algunos años, se podrá escribir un análisis mucho más sereno y claro de cómo ha sido posible todo esto, de cómo un presidente de gobierno que decía querer ser modélico se rodeó de gente de tan baja estofa para asumir muy importantes responsabilidades. Estos van a ser años muy estudiados, no solo por la corrupción, sino por la reacción del gobierno y la gestión de sucesos muy dramáticos: la pandemia, la tragedia del AVE, la dana de Valencia... Mucha de la historia reciente y presente está por escribir.

sábado, 6 de junio de 2026

CUATRO DE INFANTERIA (1930), DE GEORG WILHELM PABST.

Hay que contemplar esta película con los ojos de un espectador alemán de 1930, un espectador que mantedría plenamente vigentes los recuerdos de un conflicto que había sucedido apenas una década atrás. Cuatro de infantería intenta ser un retrato realista de lo que significó la guerra de las trincheras a través de las experiencias de un pequeño grupo de soldados que es enviado al frente como carne de cañón. Las escenas de combate pueden ser ingenuas un siglo después, pero debían ser muy impactantes para los espectadores de la época. Aquí no hay heroísmo en la batalla, porque tampoco hay oportunidad de ello. La guerra moderna consiste en defender trincheras frente a bombardeos indiscriminados y asaltos frontales a las mismas. Todo es sucio y caótico y el soldado tampoco tiene descanso cuando vuelve de permiso a un hogar donde se está pasando hambre. Estamos ya en 1918 y la derrota de Alemania es inminente. Todo el esfuerzo, todos los muertos solo van a servir para que el país se hunda en la más honda de las depresiones. Es lógico que pocos años después, con la llegada de los nazis al poder, esta película se prohibiera y se fomentara una visión mucho más idealizada de lo que supone ser soldado en un frente de batalla, para que las nuevas generaciones se lanzaran a la conquista de Europa obviando los horrores de la Gran Guerra.

P: 7

domingo, 31 de mayo de 2026

AQUELLOS HOMBRES GRISES (1992), DE CHRISTOPHER R. BROWNING. EL BATALLÓN 101 Y LA SOLUCIÓN FINAL EN POLONIA.

Uno de los capítulos más terribles del Holocausto judío en Polonia es la implicación de hombres corrientes en su ejecución. Este libro cuenta con detalle la historia del Batallón 101, desplegado en el Este con labores de custodia de transportes de la muerte y, un poco más adelante, designados directamente como ejecutores de miles de personas inocentes. La mayoría de sus integrantes eran hombres corrientes de mediana edad que jamás habían entrado en combate, aunque contaban con la excepción de algún veterano de la Primera Guerra Mundial. Aunque ya habían sido aleccionados a través de una formación de carácter político, enfrentarse a la matanza de inocentes, incluídos ancianos, mujeres y niños, fue un golpe psicológico devastador para gran parte de ellos. Una cosa es estar convencidos de que la supervivencia de Alemania depende del exterminio de los judíos y razas inferiores y otra muy distinta es pasar una larga jornada disparando por la espalda a decenas de inocentes. Algunos pedían ser dispensados de esta labor y otros muchos la realizaban por fidelidad al grupo.

Porque estudios posteriores han determinado que este factor es determinante para que gente ordinaria realice actos de barbarie que en cualquier otro contexto serían inimaginables. Negarse significaba ser asocial respecto a los compañeros, aislarse en un entorno hostil en el que solo podían apoyarse unos a otros. Para la ideología nazi, ser débil ante un deber desagradable era una muestra de debilidad frente al deber colectivo. Muchos que no se sentían capaces de disparar, al menos lo hicieron en alguna ocasión para luego declarar ante sus superiores que no se sentían capaces de seguir haciéndolo, lo cual los podía calificar como débiles, pero los hacía librarse de la acusación de cobardía. Hay que decir que Aquellos hombres grises narra de manera muy gráfica cómo se desarrollaban esas matanzas, como los hombres que sostenían el fúsil eran muchas veces alcanzados por sangre y restos orgánicos de sus víctimas, algunas de las cuales ni siquiera morían con el primer disparo. Algo psicológicamente devastador para cualquier persona que sabe que se está ensañando con inocentes, por mucho que estos hayan sido declarados enemigos por un Estado omniprensente.

El libro de Browning se divide en dos partes muy diferenciadas. En la primera se expone el contexto histórico y las características de las diferentes masacres. En la segunda, mucho más interesante si cabe, se abordan los experimentos psicológicos que se realizaron más tarde y que confirman las razones por las que personas corrientes pueden convertirse casi de la noche a la mañana en los asesinos más terribles, aunque psicológicamente esto no salga gratis:

"Un sesgo evolutivo favorece la supervivencia de las personas que se adaptan a las situaciones jerárquicas y a la actividad social organizada. La socialización a través de la familia, la escuela y el servicio militar, así como toda una serie de recompensas y castigos en el seno de la sociedad en general reafirman e interiorizan una tendencia hacia la obediencia. El ingreso aparentemente voluntario dentro de un sistema de autoridad que se «percibe» como legítimo crea un fuerte sentido de la obligación. Aquéllos que están dentro de la jerarquía adoptan la perspectiva o la «definición de la situación» de la autoridad (en este caso, como un importante experimento científico más que como la aplicación de una tortura física). Los conceptos de «lealtad, deber, disciplina», al requerir un desempeño competente ante la autoridad, se convierten en imperativos morales que anulan cualquier identificación con la víctima. Los individuos normales entran en un «estado de agente» en el que son el instrumento de los deseos de otro. En tal estado ya no se sienten personalmente responsables del contenido de sus acciones, sino sólo de lo bien que lo hacen."

sábado, 30 de mayo de 2026

MASPALOMAS (2025), DE JOSÉ MARI GOENAGA Y AITOR ARREGI.

A Vicente, el protagonista de Maspalomas, lo encontramos llevando la existencia que siempre había querido, pero nunca se había atrevido a llevar. Es un hombre homosexual que salió muy tardiamente del armario que ahora, a los setenta y seis años, se dedica a recuperar el tiempo perdido y a experimentar la libertad que nunca tuvo. Es un hombre feliz, pero también una persona mayor que puede tener problemas de salud. Y un día su vida cambia por completo cuando sufre un ictus y debe volver a la sombría San Sebastián para recuperarse a una residencia. Para él es un paso atrás, volver a ser dependiente y tener que ocultar su condición sexual. En este sentido Maspalomas es una película de aprendizaje. Vicente debe esforzarse en recuperar su condición anterior, pero también en reconciliarse con su hija y, por extensión, con el resto del mundo que está más allá de su burbuja paradisiaca de Maspalomas. Porque por mucho que haya conquistado su libertad, intuimos que el protagonista ha sido un poco egoísta abandonando por completo su vida anterior y le ha dado por completo la espalda. Por eso el regreso tiene algo de hostil, de vuelta a un pasado del que no ha querido saber nada durante más de dos décadas. Es de agradecer que los directores hayan optado por la contención a la hora de contar esta historia, cuando se podían haber dejado llevar por un excesivo sentimentalismo. Esto lleva a que el espectador pueda identificarse con el protagonista (no en el sentido de opción sexual, sino en el más amplio de conquista de la felicidad) y pueda seguir todo el metraje con interés.

P: 6

sábado, 23 de mayo de 2026

TURNO DE GUARDIA (2025), DE PETRA BIONDINA VOLPE.

Desde hace mucho tiempo la Sanidad pública es un mundo de profesionales saturados y sobrepasados. Es algo que sucede actualmente en muchos ámbitos de la economía, pero que es especialmente sangrante en los hospitales y centros de salud. Turno de guardia (titulada originariamente y con mucho más acierto Heroína) sigue los pasos de una enfermera en su asfixiante turno de trabajo. Floria es una gran profesional con años de experiencia, una persona que sabe cómo tratar a los pacientes, pero que se enfrenta a un hospital saturado en el que la mayor parte del tiempo debe actuar sola ante unos enfermos que exigen atención constante. La película consigue que el espectador se implique y sienta las tensiones y frustraciones de una protagonista a la que le exige que esté en varios lugares al mismo tiempo para ser eficaz en su trabajo. A pesar de no serlo en absoluto (la culpa es del sistema y de sus recortes) Floria se siente responsable de sus lógicos errores en una labor en la que es responsable del bienestar e incluso de la vida de los pacientes que tiene a su cargo, siempre demasiados para una sola persona. Turno de guardia retrata con gran minuciosidad uno de esos días infernales que pueden darse en cualquier puesto de trabajo, pero que son especialmente problemáticos en un ámbito tan sensible como el sanitario y de los que son víctimas igualmente profesionales y pacientes. Hay que decir también que el alma de la película es la gran actuación de Leonie Benesch.

P: 7

LA VENUS RUBIA (1932), DE JOSEF VON STERNBERG.

Resulta muy curioso el comienzo de esta película, pues ofrece imágenes de un grupo de jóvenes bañándose desnudas en un lago en Alemania. No son imágenes muy explícitas, más bien eróticas y sugerentes, pero sirven para que reflexionemos acerca de cómo habría sido la historia del cine de no haberse impuesto poco después el tristemente famoso Código Hays. Pero el resto de la cinta no tiene intención de ser tan pícaro, a excepción de algunos números musicales protagonizados por Dietrich, que en el fondo tienen intención de reforzar el conflicto dramático de fondo. Aquí la alemana interpreta a una mujer con pasado que se redime con su matrimonio con un joven norteamericano, con el que tiene un hijo. Con él comienza una existencia humilde pero honrada que se pone en peligro ante una enfermedad del marido, que necesita una gran cantidad de dinero para curarse. La única solución es que ella vuelva temporalmente a su antigua vida como estrella en espectáculos de dudosa moral que pueden derivar en desviaciones aún más graves. Aquí vemos que el personaje de Helen tiene dos almas: la de madre de familia entregada al bienestar de su marido y su hijo y el alma de artista seductora capaz de revolucionar a una ciudad entera en su papel de Venus rubia. Una vida a la que el ambiguo personaje de Cary Grant, un hombre elegante y muy adinerado, ofrece una salida diferente. Aunque su final sea poco creíble, La Venus rubia es un ejemplo de cine que todavía en esa época era capaz de tocar los temas más sórdidos (con clara influencia del expresionismo en algunos tramos) sin miedo a los reproches morales.

P: 8

domingo, 17 de mayo de 2026

LA VIDA ES SUEÑO (1635), DE PEDRO CALDERÓN DE LA BARCA. LA ENSOÑACIÓN DE LA REALIDAD.

La vida es sueño está dominada por la situación en la que encontramos a su protagonista. Se trata de Segismundo, un príncipe que ha sido encerrado por su padre en una oscura prisión, ya que ha sido advertido por una profecía que su hijo (que ha matado a su madre en su terrible nacimiento) va a ser un rey déspota y cruel. Esto remite directamente al mito de Zeus y Cronos. A Segismundo lo encontramos pronunciando su famoso soliloquio, una de las piezas clave del teatro mundial. En él el protagonista se lamenta y se pregunta acerca del sentido de su castigo, pues no conoce nada sobre sus orígenes, así que atribuye su desgracia simplemente al hecho de haber nacido. Pero pronto se le va a dar una oportunidad de probar su valía siendo libre, aunque fallará estrepitosamente, probando ser, tal y como dice la profecía, un dirigente cruel al matar sin razón alguna a un criado, comportándose como un auténtico animal. Entonces le devuelven a la celda haciéndole creer que todo ha sido un sueño.

Precisamente la confusión entre sueño y realidad (¿no podría nuestra vida un mero sueño del que podemos despertar en cualquier momento?) es uno de los grandes temas de la obra. Es un dilema que ya trataron los filósofos más antiguos y que sigue presente en nuestros días a través de la popularización de películas como Matrix, pero no por eso deja de ser un dilema apasionante. También puede ser un argumento religioso, muy propio de la época, puesto que el mundo que habitamos no sería más que una prueba para alcanzar la verdadera realidad de la vida eterna. Además, La vida es sueño es una reflexión acerca del libre albedrío. Seguismundo puede elegir su comportamiento cuando es liberado y, de hecho, cuando tiene una segunda oportunidad empieza a gobernarse como un rey justo.

El personaje de Segismundo y la historia que protagoniza es tan poderosa, que prácticamente eclipsa al resto de personajes de la obra, cuyas tramas son apenas recordadas. Aquí lo que queda al lector-espectador son esas reflexiones tan profundas que bien podrían haber sido firmadas por Shakespeare, esa dualidad entre verdad y ficción que tan bien casa con nuestras propias experiencias vitales y con nuestro sentido de la libertad. Porque, lo queramos o no, igual que la Segismundo, nuestras vidas están repletas de incertidumbres y de decisiones arriesgadas que la circunstancias van poniendo en nuestro camino.

sábado, 16 de mayo de 2026

NOUVELLE VAGUE (2025), DE RICHARD LINKLATER.

Después de haber visto de nuevo recientemente la emblemática película de Godard, me acerco con mucho interés a este homenaje a uno de los cineastas más prolíficos de la nueva ola, ese movimiento rupturista con las reglas clásicas establecidas por las producciones de Hollywood. En Nouvelle Vague Godard se ve a sí mismo como el genio capaz de cambiar la historia del cine con una sola película. Una película que va a filmar con grandes dosis de improvisación, lo que provoca una indudable tensión con todo su equipo, sobre todo con una Jean Seberg acostumbrada a estar a las órdenes de todo tipo de profesionales. Belmondo se toma todo esto con mucha más filosofía y consigue finalmente una química con la actriz que se va a ver reflejada en el resultado final en pantalla. Linklater rueda todo esto con un gran amor al cine, pero también en un tono casi documental que no hace mucho bien a la cinta, sobre todo por la apabullante presentación de los famosos cineastas y críticos que rodean al protagonista (no paran de salir nombres en todo momento), lo que da idea del clima creativo de la época en la capital francesa. Aunque en algunos aspectos resulta una película demasiado fría, Nouvelle Vague remite a un tiempo en el que los cineastas gozaban del don de la creatividad pura y podían experimentar nuevas formas narrativas en un clima de apoyo mutuo, frente al encorsetamiento creativo actual.

P: 6

FIN DE SEMANA AL DESNUDO (1974), DE MARIANO OZORES.

Una de las comedias más populares del cine español, que se estrena en un momento muy concreto, cuando todavía no ha muerto Franco, pero empieza a tolerarse el destape, pero sin llegar al desnudo que promete el título de la película. La trama se desarrolla en forma de un vodevil enloquecido en el que brillan Alfredo Landa y Lina Morgan haciendo lo que mejor sabían hacer en aquella época. Landa interpreta un hombre de negocios muy rico (con una peculiar forma de vestir) que consigue llevarse a su secretaria unos días de vacaciones a un lugar muy discreto de la Costa del Sol. Pero el sitio elegido resultará también el de unos ladrones que quieren hacerse con las joyas de una viuda, a la que uno de ellos ha seducido. Aquí encontramos todos los tópicos de la comedia española de los setenta: el macho ibérico (Landa) que ve frustrados todos sus intentos de consumar sexualmente su conquista y la chica decente pero enloquecida (Morgan) que aspira a un matrimonio como Dios manda. Hay que decir que Fin de semana al desnudo se beneficia de un ritmo enloquecido que consigue que el espectador apenas reflexione acerca de lo tontos que son todos los personajes. Aquí lo que importa es la risa fácil y el chiste de trazo grueso (aunque nada que ver con los niveles de chabacanería a la que se llegaría una década más tarde), aunque para ello se tenga que recurrir incluso a escenas rodadas a cámara rápida que han envejecido muy mal. Así pues Fin de semana al desnudo es una comedia que se ve con agrado como testimonio de la España de la época.

P: 5

domingo, 10 de mayo de 2026

TESIS (1996), DE ALEJANDRO AMENÁBAR.

Todavía recuerdo el impacto que produjo el estreno de esta película hace ahora treinta años. En primer lugar porque la dirigía un tipo desconocido y jovencísimo, pero sobre todo porque suponía una auténtica revolución en el estilo imperante en el cine español hasta la fecha. Tesis ofrecía una trama inquietante y morbosa que hubiera hecho las delicias de Alfred Hitchcock, teniendo como argumento una leyenda urbana que no lo era tanto: la presunta existencia de un mercado negro de películas snuff, es decir de la grabación de aberrantes crímenes reales. Amenábar se acerca al ambiente que conoce, al de la Facultad de Periodismo de Madrid para recrear un escenario opresivo que perturba al espectador desde el primer momento. También juega Amenábar con nuestro deseo de mirar, de contemplar lo prohibido a la vez que queremos reivindicarnos como seres civilizados. Más que hacernos pasar miedo, el director juega con nosotros a través de un concepto malsano de curiosidad, una curiosidad que puede perder a su protagonista, una joven estudiante que poco a poco se va metiendo en la boca del lobo. Tesis contiene todo el atrevimiento y osadía de la juventud y también es sorprendentemente madura en cuanto al uso de la cámara, cuando se decide lo que se muestra, cómo se muestra y cuando, componiendo un ritmo narrativo muy elaborado, pues el espectador no obtiene respiro durante todo su metraje y todo el tiempo quiere saber más. Aunque existen algunos lógicos errores propios del principiante, la película tiene una resolución impecable y consagró a su director como una de las más precoces estrellas del cine español.

P: 8

sábado, 9 de mayo de 2026

CRONOFOBIA (2025), DE SERGIO C. FANJUL. EL MIEDO AL PASO DEL TIEMPO, LA ACELERACIÓN, LA NOSTALGIA, LA EDAD O LA MUERTE.

Conforme uno va cumpliendo años, la percepción del paso del tiempo se va a acelerando de una manera cada vez más vertiginosa. Puede uno recordar las tardes interminables de la infancia, los periodos de vacaciones infinitos y siente nostalgia y a la vez envidia de esa sensación que ya nunca va a volver. Ahora todo pasa demasiado rápido, incluso las jornadas laborales y a esto contribuyen decisivamente las nuevas tecnologías de la comunicación que te hacen estar conectados en todo momento y exigen atención constante. No recuerdo cuando fue la última vez que me aburrí, aunque en mi caso, el acceso que proporcionan estas tecnologías a miles y miles de libros ayuda mucho. Estas sensaciones las describe perfectamente Sergio C. Fanjul en Cronofobia, un ensayo que tiene mucho de autobiográfico, puesto que el escritor se pone a sí mismo de ejemplo de cómo afecta esa materia tan misteriosa que es el tiempo a nuestras propias biografías.

Pero Fanjul no hace esto desde una posición cualquiera. Desde el principio habla de sus estudios de Ciencias Físicas, una vocación que surgió en parte por su obsesión por el paso del tiempo. Pensar en el futuro quiere decir asomarse al abismo de la incertidumbre. La cronofobia produce ansiedad, puesto que implica cálculos continuos: cuánto nos queda de vacaciones, cuanto falta para que llegue el temido momento de una operación, cuánto puede faltar para nuestra muerte... Es la angustia vital que atenaza a todo el mundo, pero acrecentada, porque quien padece esta fobia tiene dificultades para vivir en el presente, porque lo siente como algo se le escapa continuamente de las manos. Además, vivimos en un momento histórico que no hace sino fomentar esta neurosis, unos años llenos de sobresaltos que incluso hacen pensar en el fin del mundo, un tema al que al autor dedica un magnífico capítulo en el libro.

No importa cuántas definiciones científicas o filosóficas podamos hacer del concepto de tiempo. Sigue siendo un fenómeno que nos gobierna y que nos mantiene en el presente con un paso cada vez más acelerado en el futuro. ¿Sería posible entonces, domesticarlo alguna vez? Muchos escritores han fantaseado con historias de viajes en el tiempo o con personajes inmortales. Casi nunca acaban bien, como si el mismo Cronos castigara a quienes osan rebelarse contra su destino. Y este destino final, sí, es la muerte, la madre de todas las angustias, ese viaje sin retorno que tantas incertidumbres produce a seres programados por la evolución a aferrarse a la vida. La única certeza es algo que ya sabían los antiguos: tempus fugit. Aceptar esta realidad y gestionarla lo mejor posible, por muy complicado que parezca, es la piedra de toque de nuestra felicidad, ya que estamos hechos de materia, pero también de tiempo y ambos materiales tienen fecha de caducidad, aunque desconozcamos con exactitud (y esto es una suerte) cuál es.

domingo, 3 de mayo de 2026

STONER (1965), DE JOHN WILLIAMS. LITERATURA Y VIDA.

El protagonista de esta magnífica novela nace en un entorno muy duro. De padres campesinos, el joven William Stoner debe ayudar desde muy pequeño en las duras labores del campo. Pero un día surge la oportunidad: es enviado a la Universidad de Misuri a estudiar Agricultura, unos conocimientos que serán muy útiles cuando herede la humilde explotación familiar. Pero en una clase de literatura, que tiene que recibir como complemento obligatorio, Stoner tiene una revelación. Su profesor le pregunta acerca del sentido de un poema. Él no puede contestar, pero a la vez siente una especie de epifanía que lo vuelca por completo a los estudios literarios. Su vocación se materializa tan rápida y profundamente que decide lo impensable: traicionar el deseo de sus padres y matricularse en la especialidad de Humanidades. A partir de aquí su existencia se consagra al estudio de los clásicos y logra ser nombrado profesor de esa misma Universidad.

Para Stoner la literatura es una puerta insospechada a otros mundos, un escape a la triste realidad de trabajo duro que ha sido su existencia hasta el momento. Por eso se toma su trabajo tan sistemáticamente como el que hacía en la granja. Prepara sus clases a conciencia e intenta transmitir su modesto entusiasmo a sus estudiantes, aunque nunca logra ser un profesor demasiado popular. El problema de Stoner, algo que se repetirá durante toda su vida, es su humildad, tanto en el amor como en las intrigas universitarias en las que se verá envuelto. Se casa con la muchacha con la que se ha enamorado, pero pronto se da cuenta del error que ha cometido, puesto que su esposa es alguien incapaz de amar. Sus reacciones son siempre las de un estoico, las de alguien que se adapta a las situaciones más que intentar cambiarlas, aunque sea capaz de aprender profundamente de sus experiencias:

"En su año cuarenta y tres de vida, William Stoner aprendió lo que otros, mucho más jóvenes, habían aprendido antes que él: que la persona que uno ama al principio no es la persona que uno ama al final, y que el amor no es un fin sino un proceso a través del cual una persona intenta conocer a otra."

Stoner es un verdadero goce para el lector, porque no retrata a un héroe, sino a un tipo corriente que intenta gestionar una vida vocacional y tranquila. Aunque fracase en el intento, sentimos que el protagonista también ha sido alguien feliz, alguien que ha podido dedicarse con pasión a lo que le gusta (algo de lo que no mucha gente puede presumir) y que se ha acercado a la auténtica dicha en el breve periodo en el que una estudiante se convierte en su amante. Pero hasta en este episodio Stoner termina siendo un ser racional y renuncia a la felicidad en pos de la tranquilidad, aunque pague un alto precio por ello. Destaca ante todo en esta novela la capacidad de Jonh Williams para enseñarnos el alma de su personaje, un ser con unas debilidades muy humanas que son inevitablemente entendidas y compartidas por el lector.