domingo, 3 de mayo de 2026

STONER (1965), DE JOHN WILLIAMS. LITERATURA Y VIDA.

El protagonista de esta magnífica novela nace en un entorno muy duro. De padres campesinos, el joven William Stoner debe ayudar desde muy pequeño en las duras labores del campo. Pero un día surge la oportunidad: es enviado a la Universidad de Misuri a estudiar Agricultura, unos conocimientos que serán muy útiles cuando herede la humilde explotación familiar. Pero en una clase de literatura, que tiene que recibir como complemento obligatorio, Stoner tiene una revelación. Su profesor le pregunta acerca del sentido de un poema. Él no puede contestar, pero a la vez siente una especie de epifanía que lo vuelca por completo a los estudios literarios. Su vocación se materializa tan rápida y profundamente que decide lo impensable: traicionar el deseo de sus padres y matricularse en la especialidad de Humanidades. A partir de aquí su existencia se consagra al estudio de los clásicos y logra ser nombrado profesor de esa misma Universidad.

Para Stoner la literatura es una puerta insospechada a otros mundos, un escape a la triste realidad de trabajo duro que ha sido su existencia hasta el momento. Por eso se toma su trabajo tan sistemáticamente como el que hacía en la granja. Prepara sus clases a conciencia e intenta transmitir su modesto entusiasmo a sus estudiantes, aunque nunca logra ser un profesor demasiado popular. El problema de Stoner, algo que se repetirá durante toda su vida, es su humildad, tanto en el amor como en las intrigas universitarias en las que se verá envuelto. Se casa con la muchacha con la que se ha enamorado, pero pronto se da cuenta del error que ha cometido, puesto que su esposa es alguien incapaz de amar. Sus reacciones son siempre las de un estoico, las de alguien que se adapta a las situaciones más que intentar cambiarlas, aunque sea capaz de aprender profundamente de sus experiencias:

"En su año cuarenta y tres de vida, William Stoner aprendió lo que otros, mucho más jóvenes, habían aprendido antes que él: que la persona que uno ama al principio no es la persona que uno ama al final, y que el amor no es un fin sino un proceso a través del cual una persona intenta conocer a otra."

Stoner es un verdadero goce para el lector, porque no retrata a un héroe, sino a un tipo corriente que intenta gestionar una vida vocacional y tranquila. Aunque fracase en el intento, sentimos que el protagonista también ha sido alguien feliz, alguien que ha podido dedicarse con pasión a lo que le gusta (algo de lo que no mucha gente puede presumir) y que se ha acercado a la auténtica dicha en el breve periodo en el que una estudiante se convierte en su amante. Pero hasta en este episodio Stoner termina siendo un ser racional y renuncia a la felicidad en pos de la tranquilidad, aunque pague un alto precio por ello. Destaca ante todo en esta novela la capacidad de Jonh Williams para enseñarnos el alma de su personaje, un ser con unas debilidades muy humanas que son inevitablemente entendidas y compartidas por el lector.

sábado, 2 de mayo de 2026

FRANZ KAFKA (2025), DE AGNIESZKA HOLLAND.

Resulta muy difícil adaptar cinematográficamente la vida de Franz Kafka, ya que, en realidad, fue una existencia anodina (a pesar de sus numerosos amores) y el verdadero interés, lo que hacía de él una persona singunlar, se encontraba en su interior. Las opciones entonces son filmar una película tradicional y lineal en tono biográfico y realizar algo parecido a lo que ha rodado Holland: una especie de collage con distintos momentos de la vida de Kafka no necesariamente ordenados cronológicamente. Además, se añaden imagénes de la Praga actual en las que se muestra la repercusión que sigue teniendo el escritor en la actualidad, siendo su recuerdo uno de los grandes activos turísticos de la capital checa. Entonces tenemos a un Kafka con varias vertientes: la íntima, la literaria y la popular, la que lleva a miles de turistas a hacerse las mismas fotos en los mismos lugares, ya que el autor de La metamorfosis es un personaje famoso y reconocible. Lo mejor de la película es la interpretación de Idan Weiss, quien físicamente da perfectamente el papel y transmite la angustia vital que define al personaje. Pero, en cualquier caso, la película es un experimento que a veces se mueve hacia el documental y que no acaba de funcionar del todo. Hay que conocer un poco de la biografía de Kafka para darle sentido a muchos de sus momentos y eso resulta muy arriesgado cuando estamos hablando del medio cinematográfico.

P: 6

viernes, 1 de mayo de 2026

EL DIARIO DE LA SEÑORITA LITGI (2025), DE KIM AUBERT.

Esta historia, como otras muchas, surge de un hallazgo fortuito, en este caso el autor cuenta que encontró un diario escrito a mano en los Encantes barcelonés, un mercadillo de trastos viejos. Se trata de las confesiones íntimas de una joven perteneciente a la burguesía catalana que se mantuvo durante toda su vida fiel a un amor prohibido. El amor a un hombre bastante mayor que ella, casado y que se mantuvo alejado de ella durante la mayor parte de su existencia. He aquí, entre otras muchas cosas, un canto al actualmente tan denostado amor romántico imbuido de una estremecedora realidad, pues el autor usa su imaginación únicamente para interpretar con imágenes las palabras del diario, que son ofrecidas en su totalidad al lector. Podemos contemplar a una joven que estudia la carrera de Medicina y se deliga de su familia para emprender su propio camino, que en su caso será una vida consagrada a esperar pasar algún momento con su amor prohibido. Mientras tanto podemos atisbar una sorprendente panorámica de la vida cotidiana en los últimos años de la Guerra Civil y en la inmediata postguerra desde el punto de vista de una clase social que siguió conservando sus privilegios, aunque hablara catalán en la intimidad. El diario de la señorita Litgi es una de las obras más insólitas publicadas en los últimos años, ya que es una ventana a la más estricta intimidad de un ser humano real, ilustrada por el exquisito trazo de Kim. Un autor que no se conforma con llevar el diario a imágenes, sino que también realiza investigaciones acerca de la escritora y nos ofrece los resultados de las mismas.

domingo, 26 de abril de 2026

CUENTOS COMPLETOS (1833-1849), DE EDGAR ALLAN POE. RELATOS DE LO GROTESCO Y LO ARABESCO.

Acercarse a los cuentos de Edgar Allan Poe no solo supone leer una de las obras más perturbadoras de la historia de la literatura, sino también a la de un auténtico innovador, pues Poe fue introductor de varios géneros que han hecho fortuna en numerosos autores posteriores. Su influencia es indudable en maestros como Borges (del que apreciamos numerosos homenajes a relatos de Poe que comienzan con citas bibliográficas presuntamente eruditas), Cortázar (su mejor traductor), Lovecraft, Baudelaire, Wilde, Quiroga... La lista sería interminable y da idea de la genialidad de un autor que no fue suficientemente exitoso en su tormentosa y corta existencia. Sus relatos más famosos nos llegan a lo más profundo porque están extraídos del fondo de una mente muy perturbadora y exploran los miedos inconscientes del ser humano: la muerte, con todas sus manifestaciones de horror, sufrimiento e incluso malos olores, el miedo a ser enterrado vivo, la enfermedad que nos aisla de los semejantes, la decadencia de linajes malditos... Todo lo que nos parece horrible pero a la vez atrayente está expresado por Poe con una prosa admirable que incide en lo ambiguo, en esa fina línea que existe entre lo sobrenatural y lo cotidinao y que nos inquieta especialmente, porque en el fondo sabemos que nuestro destino final puede estar poblado de todas estas pesadillas.

Pero no solo de horror vive Poe. También es el creador del relato policiaco moderno, con esos admirables relatos protagonizados por ese predecesor de Sherlock Holmes que es Auguste Dupin. Especialmente brillante en este sentido es La carta robada, en el que la resolución del misterio es tan simple como admirable. También hay cuentos fundamentados en la ciencia ficción más primitiva y otros que preceden a las aventuras de autores como Julio Verne (aunque en este caso la remisión más obvia sería a su novela Las aventuras de Arthur Gordon Pym). Es justo comentar también que buena parte de su producción en este tipo de literatura no es tan brillante. Hay relatos mal ejecutados, aburridos o paródicos de su propia producción, otros que quieren ser excesivamente científicos o simbólicos respecto a la política estadounidense de su época, que han quedado anticuados. Pero es bueno leerlos todos para advertir que los genios no siempre están acertados y que las obras maestras pueden tener como precio otras que no lo son tanto. 

Pero al final el lector se queda con los grandes clásicos, con ese perturbador diálogo con el moribundo Valdemar, con la intriga de El pozo y el péndulo, con el terror absoluto de El entierro prematuro o incluso con uno de mis favoritos, que describe el horror que es capaz de engendrar la propia naturaleza. Se trata de El descenso al Maelström, en el que el protagonista no se salva por azar, sino por la fria observación del fenómeno que está a punto de acabar con su vida, aunque dicha salvación tiene un alto precio. Cuentos a los que uno se puede acercar en diferentes ocasiones a través de los años y que siempre estarán ahí provocando profundas sensaciones en el lector. Especialmente recomendable es acercarse a la edición de Páginas de espuma, puesto que cada cuento aparece con el comentario de un escritor diferente.

sábado, 25 de abril de 2026

MIERDIFICACIÓN (2025), DE CORY DOCTOROW. QUÉ HACER ANTE LA APROPIACIÓN DE INTERNET POR LAS GRANDES TECNOLÓGICAS.

Hace veintincinco años internet era un medio de comunicación novedoso que podría definirse como la tierra de la gran promesa. Porque todo eran augurios de felicidad ante una red que parecía un sueño de libertad hecho realidad. Y al principio internet tenía algo de eso. Navegar era una experiencia excitante, como explorar un continente nuevo y peligroso que ofrecía infinitas posibilidades. La comunicación entre personas era mucho más sencilla y las páginas eran artesanales y no contaminadas por publicidad. Entre otras cosas, que hoy producen algo de sonrojo, muchos analistas prometían que internet reforzaría los vínculos democráticos entre el Estado y sus ciudadanos y también serviría, entre otras muchas cosas, para que cada persona pudiera ser un pequeño periodista que contara las noticias de las que fuera testigo en tiempo real. La red iba a ser un espacio de libertades presidido por la veracidad de sus contenidos que nadie iba a poder gobernar y que se autorregularía a través de la calidad de las propuestas que cualquier persona con talento podía difundir sin censuras de ningún tipo.

Todos sabemos en lo que han derivado todas estas ingenuas promesas. Ahora internet es un espacio dominado por un pequeño puñado de empresas cuyo máximo interés es la explotación económica de los datos que consigue de los comportamientos en la red de millones y millones de usuarios. Mientras la oferta sigue siendo aparentemente infinita, los contenidos se degradan y no se premia la calidad sino la capacidad de suscitar emociones rápidas, de usar y tirar. Se estimula ante todo la adicción de los navegantes a aplicaciones y páginas sin utilidad práctica, pero que pueden otorgar sorprendentes réditos económicos a unos pocos. 

Como no podía ser de otra manera Mierdificación pone su foco en los grandes villanos de esta historia, en esas multinacionales que ya no solo son dueñas de inmensas riquezas económicas, sino que cuentan con el poder de manipular las emociones del mundo. Se trata de empresas como Google, Amazon o Facebook, que poco a poco se han hecho imprescindibles para millones de personas que quedan atrapadas por unas reglas que no las favorecen en absoluto. A cambio de servicios que pueden parecer gratuítos la gente ofrece información acerca de sus más íntimos deseos a unas empresas que pueden ir personalizando sus ofertas publicitarias de manera cada vez más eficaz mientras van destruyendo sistemáticamente cualquier posible competencia. Pero eso no quiere decir que estos servicios sean cada vez mejores, sino todo lo contrario. Su principal interés no es la satisfacción de sus usuarios, sino la de sus clientes, que son las empresas que se van a beneficiar del comercio de datos. Como no hay alternativas, la gente queda atrapada por unos servicios que una vez funcionaron bien, pero cada vez son peores. 

Frente a la tendencia a la colaboración que se establecía como fundamental en el internet viejo y querido, ahora lo preponderante es la idea de dominación y esto no solo afecta a los consumidores, sino también a los empleados de estas multinacionales que ven empeorar año tras año sus condiciones de trabajo, ya que no hay alternativas al mismo y su esfuerzo es fácilmente reemplazable. Todo se resume en un texto de Doctorow publicado hace un mes en el suplemento Ideas de El País:

"La mierdificación describe el proceso de degradación caracterísitco de las plataformas: al principio, se portan bien con los usarios, al mismo tiempo que buscan la forma de fidelizarlos. En cuanto los responsables de una plataforma saben que los usuarios están fidelizados y no pueden irse así como así, empiezan a tratarlos peor (los espían, los manipulan, los bombardean con anuncios) para atraer a clientes del mundo de la empresa, que también acaban fidelizados, porque necesitan a los usuarios cautivos. Por último, la plataforma elimina el valor que aportaba y no deja más que un valor residual que es el mínimo necesario para mantener a los usarios atrapados en la platafomra y a las empresas atrapadas en los usuarios. Este valor se transfiere a los directivos y los accionistas y la plataforma se convierte en un montón de mierda."

Como puede observarse, se trata de un panorama verdaderamente desolador del que todos formamos parte de manera más o menos voluntaria. Que millones de ciudadanos hayan sido capaces de votar a un individuo tan transparentemente siniestro como Donald Trump, dice mucho de la capacidad de manipular con la que cuentan estas empresas que dominan el mundo actual de maneras absolutamente insospechadas.

SIEMPRE ES INVIERNO (2025), DE DAVID TRUEBA.

Al principio el personaje protagonista de Siempre es invierno aparece como un perdedor, que participa sin esperanzas de triunfo en un concurso internacional de arquitectura y experimenta en ese mismo viaje la ruptura con su pareja. Miguel parece tomarse todas estas desgracias con filosofía y se queda unos días en la ciudad belga a la que ha acudido para la competición. Entonces es cuando toma protagonismo un personaje que aparece al principio y creíamos que iba a ser circunstancial: se trata de Olga, una mujer muy madura que ha servido como acompañante de la pareja a su llegada a Bélgica. Entonces comienza un extraño romance marcado por una gran diferencia de edad en el que ambos protagonistas intentan no sentirse incómodos. El resto de la película sigue los siguientes meses de la vida de un Miguel que parece ir resolviendo todos sus problemas poco a poco, excepto el amoroso. ¿Ha dejado en él un poso sentimental la breve relación con Olga? Siempre es invierno es una película muy irregular, un tanto falta de ritmo y de mensaje un tanto confuso (aunque finalmente aprueba la relación entre Miguel y Olga lo hace de una forma incómoda para los protagonistas, incomodidad que se acaba transmitiendo al espectador), algo que puede remitir al panorama amoroso tan nebuloso al que se enfrenta tanta gente en la actualidad.

P: 5

domingo, 19 de abril de 2026

SUCEDIÓ UNA NOCHE (1934), DE FRANK CAPRA.

A pesar de que fue uno de los grandes éxitos cinematográficos en su momento (se llevó los Oscars más importantes), casi nadie creía en Sucedió una noche cuando fue concebida, entre otras cosas porque la mitad de su metraje transcurría en el poco glaumuroso espacio de un autobús. Pero la de Capra es una de esas películas que contienen una magia especial, sustentada por un guión que es mejorado por la indudable química en pantalla que muestran Gable y Colbert. Aquí todo se resume en el explosivo encuentro entre dos mundos: el de una rica heredera que huye de su padre, que estaba intentando evitar su boda con un famoso piloto de carreras con un periodista en horas bajas que siente que está ante la historria de su vida cuando advierte quien es su compañera de viaje. Con algunas escenas muy atrevidas propias de una época en el que todavía el cine era libre (la del autostop o las que protagonizan en la intimidad de la habitación del motel), Sucedió una noche llega a sus cotas más altas cuando esta pareja accidental tiene que disimular que son un matrimonio ya desgastado e improvisan una muy elocuente discusión, quizá porque se han odiado un poco antes de que surja el amor entre ellos. Toda una fábula procedente del Hollywood clásico cuyo visionado nunca decepciona.

P: 8