domingo, 31 de mayo de 2026

AQUELLOS HOMBRES GRISES (1992), DE CHRISTOPHER R. BROWNING. EL BATALLÓN 101 Y LA SOLUCIÓN FINAL EN POLONIA.

Uno de los capítulos más terribles del Holocausto judío en Polonia es la implicación de hombres corrientes en su ejecución. Este libro cuenta con detalle la historia del Batallón 101, desplegado en el Este con labores de custodia de transportes de la muerte y, un poco más adelante, designados directamente como ejecutores de miles de personas inocentes. La mayoría de sus integrantes eran hombres corrientes de mediana edad que jamás habían entrado en combate, aunque contaban con la excepción de algún veterano de la Primera Guerra Mundial. Aunque ya habían sido aleccionados a través de una formación de carácter político, enfrentarse a la matanza de inocentes, incluídos ancianos, mujeres y niños, fue un golpe psicológico devastador para gran parte de ellos. Una cosa es estar convencidos de que la supervivencia de Alemania depende del exterminio de los judíos y razas inferiores y otra muy distinta es pasar una larga jornada disparando por la espalda a decenas de inocentes. Algunos pedían ser dispensados de esta labor y otros muchos la realizaban por fidelidad al grupo.

Porque estudios posteriores han determinado que este factor es determinante para que gente ordinaria realice actos de barbarie que en cualquier otro contexto serían inimaginables. Negarse significaba ser asocial respecto a los compañeros, aislarse en un entorno hostil en el que solo podían apoyarse unos a otros. Para la ideología nazi, ser débil ante un deber desagradable era una muestra de debilidad frente al deber colectivo. Muchos que no se sentían capaces de disparar, al menos lo hicieron en alguna ocasión para luego declarar ante sus superiores que no se sentían capaces de seguir haciéndolo, lo cual los podía calificar como débiles, pero los hacía librarse de la acusación de cobardía. Hay que decir que Aquellos hombres grises narra de manera muy gráfica cómo se desarrollaban esas matanzas, como los hombres que sostenían el fúsil eran muchas veces alcanzados por sangre y restos orgánicos de sus víctimas, algunas de las cuales ni siquiera morían con el primer disparo. Algo psicológicamente devastador para cualquier persona que sabe que se está ensañando con inocentes, por mucho que estos hayan sido declarados enemigos por un Estado omniprensente.

El libro de Browning se divide en dos partes muy diferenciadas. En la primera se expone el contexto histórico y las características de las diferentes masacres. En la segunda, mucho más interesante si cabe, se abordan los experimentos psicológicos que se realizaron más tarde y que confirman las razones por las que personas corrientes pueden convertirse casi de la noche a la mañana en los asesinos más terribles, aunque psicológicamente esto no salga gratis:

"Un sesgo evolutivo favorece la supervivencia de las personas que se adaptan a las situaciones jerárquicas y a la actividad social organizada. La socialización a través de la familia, la escuela y el servicio militar, así como toda una serie de recompensas y castigos en el seno de la sociedad en general reafirman e interiorizan una tendencia hacia la obediencia. El ingreso aparentemente voluntario dentro de un sistema de autoridad que se «percibe» como legítimo crea un fuerte sentido de la obligación. Aquéllos que están dentro de la jerarquía adoptan la perspectiva o la «definición de la situación» de la autoridad (en este caso, como un importante experimento científico más que como la aplicación de una tortura física). Los conceptos de «lealtad, deber, disciplina», al requerir un desempeño competente ante la autoridad, se convierten en imperativos morales que anulan cualquier identificación con la víctima. Los individuos normales entran en un «estado de agente» en el que son el instrumento de los deseos de otro. En tal estado ya no se sienten personalmente responsables del contenido de sus acciones, sino sólo de lo bien que lo hacen."

sábado, 30 de mayo de 2026

MASPALOMAS (2025), DE JOSÉ MARI GOENAGA Y AITOR ARREGI.

A Vicente, el protagonista de Maspalomas, lo encontramos llevando la existencia que siempre había querido, pero nunca se había atrevido a llevar. Es un hombre homosexual que salió muy tardiamente del armario que ahora, a los setenta y seis años, se dedica a recuperar el tiempo perdido y a experimentar la libertad que nunca tuvo. Es un hombre feliz, pero también una persona mayor que puede tener problemas de salud. Y un día su vida cambia por completo cuando sufre un ictus y debe volver a la sombría San Sebastián para recuperarse a una residencia. Para él es un paso atrás, volver a ser dependiente y tener que ocultar su condición sexual. En este sentido Maspalomas es una película de aprendizaje. Vicente debe esforzarse en recuperar su condición anterior, pero también en reconciliarse con su hija y, por extensión, con el resto del mundo que está más allá de su burbuja paradisiaca de Maspalomas. Porque por mucho que haya conquistado su libertad, intuimos que el protagonista ha sido un poco egoísta abandonando por completo su vida anterior y le ha dado por completo la espalda. Por eso el regreso tiene algo de hostil, de vuelta a un pasado del que no ha querido saber nada durante más de dos décadas. Es de agradecer que los directores hayan optado por la contención a la hora de contar esta historia, cuando se podían haber dejado llevar por un excesivo sentimentalismo. Esto lleva a que el espectador pueda identificarse con el protagonista (no en el sentido de opción sexual, sino en el más amplio de conquista de la felicidad) y pueda seguir todo el metraje con interés.

P: 6

sábado, 23 de mayo de 2026

TURNO DE GUARDIA (2025), DE PETRA BIONDINA VOLPE.

Desde hace mucho tiempo la Sanidad pública es un mundo de profesionales saturados y sobrepasados. Es algo que sucede actualmente en muchos ámbitos de la economía, pero que es especialmente sangrante en los hospitales y centros de salud. Turno de guardia (titulada originariamente y con mucho más acierto Heroína) sigue los pasos de una enfermera en su asfixiante turno de trabajo. Floria es una gran profesional con años de experiencia, una persona que sabe cómo tratar a los pacientes, pero que se enfrenta a un hospital saturado en el que la mayor parte del tiempo debe actuar sola ante unos enfermos que exigen atención constante. La película consigue que el espectador se implique y sienta las tensiones y frustraciones de una protagonista a la que le exige que esté en varios lugares al mismo tiempo para ser eficaz en su trabajo. A pesar de no serlo en absoluto (la culpa es del sistema y de sus recortes) Floria se siente responsable de sus lógicos errores en una labor en la que es responsable del bienestar e incluso de la vida de los pacientes que tiene a su cargo, siempre demasiados para una sola persona. Turno de guardia retrata con gran minuciosidad uno de esos días infernales que pueden darse en cualquier puesto de trabajo, pero que son especialmente problemáticos en un ámbito tan sensible como el sanitario y de los que son víctimas igualmente profesionales y pacientes. Hay que decir también que el alma de la película es la gran actuación de Leonie Benesch.

P: 7

LA VENUS RUBIA (1932), DE JOSEF VON STERNBERG.

Resulta muy curioso el comienzo de esta película, pues ofrece imágenes de un grupo de jóvenes bañándose desnudas en un lago en Alemania. No son imágenes muy explícitas, más bien eróticas y sugerentes, pero sirven para que reflexionemos acerca de cómo habría sido la historia del cine de no haberse impuesto poco después el tristemente famoso Código Hays. Pero el resto de la cinta no tiene intención de ser tan pícaro, a excepción de algunos números musicales protagonizados por Dietrich, que en el fondo tienen intención de reforzar el conflicto dramático de fondo. Aquí la alemana interpreta a una mujer con pasado que se redime con su matrimonio con un joven norteamericano, con el que tiene un hijo. Con él comienza una existencia humilde pero honrada que se pone en peligro ante una enfermedad del marido, que necesita una gran cantidad de dinero para curarse. La única solución es que ella vuelva temporalmente a su antigua vida como estrella en espectáculos de dudosa moral que pueden derivar en desviaciones aún más graves. Aquí vemos que el personaje de Helen tiene dos almas: la de madre de familia entregada al bienestar de su marido y su hijo y el alma de artista seductora capaz de revolucionar a una ciudad entera en su papel de Venus rubia. Una vida a la que el ambiguo personaje de Cary Grant, un hombre elegante y muy adinerado, ofrece una salida diferente. Aunque su final sea poco creíble, La Venus rubia es un ejemplo de cine que todavía en esa época era capaz de tocar los temas más sórdidos (con clara influencia del expresionismo en algunos tramos) sin miedo a los reproches morales.

P: 8

domingo, 17 de mayo de 2026

LA VIDA ES SUEÑO (1635), DE PEDRO CALDERÓN DE LA BARCA. LA ENSOÑACIÓN DE LA REALIDAD.

La vida es sueño está dominada por la situación en la que encontramos a su protagonista. Se trata de Segismundo, un príncipe que ha sido encerrado por su padre en una oscura prisión, ya que ha sido advertido por una profecía que su hijo (que ha matado a su madre en su terrible nacimiento) va a ser un rey déspota y cruel. Esto remite directamente al mito de Zeus y Cronos. A Segismundo lo encontramos pronunciando su famoso soliloquio, una de las piezas clave del teatro mundial. En él el protagonista se lamenta y se pregunta acerca del sentido de su castigo, pues no conoce nada sobre sus orígenes, así que atribuye su desgracia simplemente al hecho de haber nacido. Pero pronto se le va a dar una oportunidad de probar su valía siendo libre, aunque fallará estrepitosamente, probando ser, tal y como dice la profecía, un dirigente cruel al matar sin razón alguna a un criado, comportándose como un auténtico animal. Entonces le devuelven a la celda haciéndole creer que todo ha sido un sueño.

Precisamente la confusión entre sueño y realidad (¿no podría nuestra vida un mero sueño del que podemos despertar en cualquier momento?) es uno de los grandes temas de la obra. Es un dilema que ya trataron los filósofos más antiguos y que sigue presente en nuestros días a través de la popularización de películas como Matrix, pero no por eso deja de ser un dilema apasionante. También puede ser un argumento religioso, muy propio de la época, puesto que el mundo que habitamos no sería más que una prueba para alcanzar la verdadera realidad de la vida eterna. Además, La vida es sueño es una reflexión acerca del libre albedrío. Seguismundo puede elegir su comportamiento cuando es liberado y, de hecho, cuando tiene una segunda oportunidad empieza a gobernarse como un rey justo.

El personaje de Segismundo y la historia que protagoniza es tan poderosa, que prácticamente eclipsa al resto de personajes de la obra, cuyas tramas son apenas recordadas. Aquí lo que queda al lector-espectador son esas reflexiones tan profundas que bien podrían haber sido firmadas por Shakespeare, esa dualidad entre verdad y ficción que tan bien casa con nuestras propias experiencias vitales y con nuestro sentido de la libertad. Porque, lo queramos o no, igual que la Segismundo, nuestras vidas están repletas de incertidumbres y de decisiones arriesgadas que la circunstancias van poniendo en nuestro camino.

sábado, 16 de mayo de 2026

NOUVELLE VAGUE (2025), DE RICHARD LINKLATER.

Después de haber visto de nuevo recientemente la emblemática película de Godard, me acerco con mucho interés a este homenaje a uno de los cineastas más prolíficos de la nueva ola, ese movimiento rupturista con las reglas clásicas establecidas por las producciones de Hollywood. En Nouvelle Vague Godard se ve a sí mismo como el genio capaz de cambiar la historia del cine con una sola película. Una película que va a filmar con grandes dosis de improvisación, lo que provoca una indudable tensión con todo su equipo, sobre todo con una Jean Seberg acostumbrada a estar a las órdenes de todo tipo de profesionales. Belmondo se toma todo esto con mucha más filosofía y consigue finalmente una química con la actriz que se va a ver reflejada en el resultado final en pantalla. Linklater rueda todo esto con un gran amor al cine, pero también en un tono casi documental que no hace mucho bien a la cinta, sobre todo por la apabullante presentación de los famosos cineastas y críticos que rodean al protagonista (no paran de salir nombres en todo momento), lo que da idea del clima creativo de la época en la capital francesa. Aunque en algunos aspectos resulta una película demasiado fría, Nouvelle Vague remite a un tiempo en el que los cineastas gozaban del don de la creatividad pura y podían experimentar nuevas formas narrativas en un clima de apoyo mutuo, frente al encorsetamiento creativo actual.

P: 6

FIN DE SEMANA AL DESNUDO (1974), DE MARIANO OZORES.

Una de las comedias más populares del cine español, que se estrena en un momento muy concreto, cuando todavía no ha muerto Franco, pero empieza a tolerarse el destape, pero sin llegar al desnudo que promete el título de la película. La trama se desarrolla en forma de un vodevil enloquecido en el que brillan Alfredo Landa y Lina Morgan haciendo lo que mejor sabían hacer en aquella época. Landa interpreta un hombre de negocios muy rico (con una peculiar forma de vestir) que consigue llevarse a su secretaria unos días de vacaciones a un lugar muy discreto de la Costa del Sol. Pero el sitio elegido resultará también el de unos ladrones que quieren hacerse con las joyas de una viuda, a la que uno de ellos ha seducido. Aquí encontramos todos los tópicos de la comedia española de los setenta: el macho ibérico (Landa) que ve frustrados todos sus intentos de consumar sexualmente su conquista y la chica decente pero enloquecida (Morgan) que aspira a un matrimonio como Dios manda. Hay que decir que Fin de semana al desnudo se beneficia de un ritmo enloquecido que consigue que el espectador apenas reflexione acerca de lo tontos que son todos los personajes. Aquí lo que importa es la risa fácil y el chiste de trazo grueso (aunque nada que ver con los niveles de chabacanería a la que se llegaría una década más tarde), aunque para ello se tenga que recurrir incluso a escenas rodadas a cámara rápida que han envejecido muy mal. Así pues Fin de semana al desnudo es una comedia que se ve con agrado como testimonio de la España de la época.

P: 5