sábado, 14 de febrero de 2026

EL ÚLTIMO VERANO (2023), DE CATHERINE BREILLAT.

Hasta en las vidas más perfectas de la alta burguesía francesa pueden aflorar los bajos instintos por los que se cometen los mayores errores. Anne vive una existencia plácida con su esposo Pierre. Practican un sexo esporádico, convencional y aburrido dentro de una existencia previsible y sin grandes emociones. Por eso, cuando llegue el hijo de él, fruto de un matrimonio anterior, algo se va a despertar en ella. De un modo absolutamente imprudente empezará a acercarse a él y a filtrear, aunque de forma inconsciente. El joven es un postadolescente que tiene un comportamiento absolutamente irresponsable, como si todo le resbalara y también es un seductor natural, lo cual deslumbra poco a poco a Anne, que se deja caer en una relación prohibida, más movida por el sexo y el morbo que por el amor. Para más inri, ella es una abogada que se dedica a la protección de menores. Sabe lo que está haciendo, pero lo institivo gana la batalla a lo racional. En el último tercio de la película se desatará el auténtico conflicto, cuando todos los personajes tengan que poner sus cartas sobre la mesa y ella deba utilizar sus grandes habilidades como abogada para defender su honorabilidad. El último verano, que es una adaptación de una película danesa de pocos años antes, sabe cómo mantener el interés del espectador en una historia que se vuelve más sórdida e incómoda por momentos. Su mayor defecto se encuentra en las escenas sexuales, ya que no hay diferencia alguna en las que ella protagoniza con su marido y con su hijastro: estas últimas no son creíbles porque no transmiten la presunta pasión que las ha desatado. En cualquier caso, la película es interesante en cuanto no tiene filtros a la hora de mostrar cómo los instintos más bajos pueden derrotar con facilidad a las convenciones sociales más arraigadas.

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LOS PECADORES (2025), DE RYAN COOGLER.

Se quiera o no, Los pecadores es una película que ya ha entrado en la historia del cine, dado que es la que mayor número de nominaciones al Oscar ha recibido. Este hecho es una prueba de que vivimos un tiempo extraño, en el que obras como Todo a la vez en todas partes o ésta misma son elogiadas por críticos de todo el mundo, mientras buena parte de los espectadores miran con suspicacia. Es indudable que la película de Ryan Coogler goza de buen aspecto visual y buena dirección, pero su trama no hay por donde cogerla. Se trata de una mezcla de géneros (musical, drama, terror, negro) cuyo fin es más reivindicativo que coherente con la historia que se intenta narrar. Ni siquiera se trata de una película entretenida. Es una de estas producciones en las que puede suceder cualquier cosa, pero todo sucede porque sí. Además, Los pecadores se hace larguísima. Tarda casi una hora en arrancar y, cuando lo hace, es para mostrar una acción desenfrenada protagonizada por unos vampiros que aparecen de la nada, sin ninguna lógica interna. A partir de ahí el único afán de la cinta es impactar como sea a un espectador que acaba harto de escenas presuntamente impactante. Es posible que la película de Coogler se lleve todos los Oscars habidos y por haber, pero si esto sucede, se acentuará más la nostalgia por esa época clásica en la que auténticas obras maestras se disputaban las estatuillas.

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domingo, 8 de febrero de 2026

PLURIBUS TEMPORADA 1 (2025), DE VINCE GILLIGAN.

La premisa de la que parte Pluribus es sencilla y compleja al mismo tiempo. La totalidad de la Humanidad es poseída por una especie de mente-colmena presuntamente extraterrestre que crea un sentimiento de paz y bondad a todos los poseídos, lo cual los impulsa a cooperar para hacer del planeta un lugar mejor, una utopía en la que no exista el hambre y a la vez se salvaguarde la naturaleza. Pero a una docena de seres humanos no le ha afectado el virus y entre ellos está Carol, una exitosa escritora de novela romántica que acaba de perder a su pareja en el ataque (hay muchas personas que no sobreviven al virus) e intenta consagrar su existencia a revertir la situación. Lo curioso es que los nuevos seres humanos se acercan amistosamente a ella para hacerle ver que la situación que se ha creado es irreversible y absolutamente ideal respecto a las aspiraciones más idealistas del pensamiento humano. El conflicto aquí es entre libertad e igualdad. Los seres humanos parecen haberse vuelto unos utilitaristas que no conciben otra cosa que expandir la mayor dosis de felicidad para el mayor número de personas, aunque a estos seres humanos poseídos es dudoso se les pueda denominar como personas. Aunque la Humanidad entera esté al servicio del bienestar de Carol y los otros once que conservan su individualidad, la protagonista no parece aprovechar bien las ventajas que le otorga poder dirigirse a unos seres que aparentemente no pueden mentir. Simplemente no hace las preguntas adecuadas, quizá porque deben ser respondidas en las próximas temporadas de una serie cuyos primeros capítulos parecen ser un mero andamiaje para lo que ha de venir después. Quizá esta primera temporada acabe ganando puntos cuando se complemente con las siguientes, pero de momento la serie ha ofrecido algunos capítulos que no aportan demasiado y a una protagonista que es más irritante que interesante. No obstante, la curiosidad por lo que va a pasar luego me hace esperar con buena disposición los capítulos que vendrán.

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sábado, 7 de febrero de 2026

ESCRITO BAJO EL SOL (1957), DE JOHN FORD.

Escrito bajo el Sol comienza como una comedia, con el personaje principal - piloto de la Marina - realizando unas acrobacias prohibidas con una avión que ha cogido sin permiso, pero pronto se va a convertir en una obra mucho más sombría. En la primera mitad de la película el personaje al que da vida de forma magistral John Wayne es un brillante piloto, pero también alguien amante de la juerga con sus compañeros del estamento militar y que fomenta la rivalidad con el cuerpo de infanteria, hasta el punto de verse involucrado en varias peleas multitudinarias que no son sino una especie de ritual simbólico en espera de que surja un enemigo común que una a ambos cuerpos en un mismo objetivo. Poco a poco se nos irá mostrando que esa vida consagrada al ejército afecta a su matrimonio, hasta el punto de llegar a la separación. Posteriormente existirá una reconciliación, pero casi inmediatamente sucederá el faltal accidente. Wead no queda inválido protagonizando una gloriosa acción militar, algo que quizá hubiera aceptado, sino a través de un estúpido accidente doméstico cuando cae por unas escaleras. Pero lo verdaderamente trágico es que ella la abandona cuando él más lo necesita, una escena concebida para incomodar la moralidad del espectador. La lealtad femenina está muy lejos de ser idealizada en esta película, a pesar del presunto final feliz. Desde mi punto de vista Escrito bajo el Sol hubiera sido mucho mejor obra si Ford se hubiera centrado más en las interioridades de la conflictiva relación de pareja y un poco menos en las anécdotas de la Marina protagonizadas por Wead. Así la separación hubiera dolido más, pero también podría haber sido más comprensible. Pero lo que al director le interesa ante todo es centrarse casi de manera absoluta en el personaje de John Wayne, en su psicología y en su estrepitosa caída como futuro mito militar, que se hubiera sentido en su elemento combatiendo en la Segunda Guerra Mundial. Que termine como asesor militar, asistiendo a las batallas casi como un espectador, es un sucedáneo de la verdadera gloria que él estaba destinado a disfrutar. 

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SEXO EN OSLO (2024), DE DAG JOHAN HAUGERUD.

La película comienza con la conversación de dos amigos y compañeros de trabajo que se confiesan lo inconfesable. Uno de ellos tiene fantasías con David Bowie. El otro ha llegado más lejos y ha practicado sexo casual con otro hombre. Sexo en Oslo se va a centrar sobre todo en el segundo de ellos y en la reacción de su mujer cuando le confiese lo que ha hecho. Pero su confesión no es la de un hombre arrepentido, sino la de alguien que habla sin el tono emocional que sería preciso cuando se cuenta algo así. Jay simplemente le resta importancia a un acto sexual que para él ha sido más una experiencia curiosa que un adulterio. Su mujer intenta racionalizar, como hace él, pero no puede. Aunque no reacciona con escándalo, los fundamentos de la relación con su marido se vienen abajo en un instante. Aquí ella considera que su marido está siendo honesto de una manera brutal, limpiando su conciencia y esperando que ella asuma aquello con la misma frialdad que él. Aunque el planteamiento de Sexo en Oslo parte de una premisa muy interesante, finalmente resulta una película larguísima y poco creíble. Los diálogos intentan ser naturales, pero consiguen ser todo lo contrario, sobre todo porque al espectador le cuesta digerir la extrema ingenuidad del protagonista respecto a la reacción comprensiva que espera de su esposa. Una película curiosa que podría haber sido muy original - el tema de las fantasías que todos guardamos en nuestro interior puede dar para mucho cinematográficamente - si se hubiera planteado con un poco más de realismo.

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sábado, 31 de enero de 2026

UN PUEBLO EN EL TERCER REICH (2022), DE JULIA BOYD Y ANGELIKA PATEL. CÓMO EL AUGE DEL NAZISMO IMPACTÓ EN LA VIDA DE LA GENTE CORRIENTE.

Como bien sabemos, el nazismo fue un movimiento totalitario, lo cual quería decir que aspiraba a inflitarse en todos los aspectos de la vida pública o privada de los ciudadanos alemanes, por lo que nadie podia escapar a su asfixiante influencia. La originalidad de un libro como Un pueblo en el Tercer Reich es que ofrece un profundo análisis de cómo impactó la llegada de Hitler al poder en un pequeño pueblo del sur de Alemania, fronterizo con Austria. Oberstdorf se convierte aquí en una especie de laboratorio social en el que podemos contemplar las reacciones de sus distintos habitantes a las nuevas costumbres y credos impuestos por los nazis casi de un día para otro. Y esto es posible gracias al exhausitivo análisis realizado por sus autoras de archivos (Oberstdorf es un pueblo que tradicionalmente se ha esforzado en conservar sus testimonios históricos), así como el acercamiento a los recuerdos conservados por sus habitantes, transmitidos en muchos casos por sus familiares.

Aunque Oberstdorf no recibió los terribles ataques aéreos que atormentaron a las grandes ciudades de Alemania ni fue ocupada por los rusos al final de la guerra, su población sufrió en gran medida los rigores del gobierno nazi y la guerra posterior, empezando por los programas de eutanasia destinados a ciudadanos que vivían, desde la óptica nazi, existencias no dignas hasta los numerosos jóvenes del pueblo que cayeron en combate, jóvenes que preferentemente se alistaron en divisiones de montaña de la Wehrmacht y que gozaron de su momento de gloria con el ascenso al monte Elbrus, en plena conquista del Caúcaso, la última ofensiva importante del Tercer Reich.

Una de las paradojas de esta historia es la actuación de Ludwig Fink, el alcalde, un nazi convencido, que sin embargo trabajó activamente para proteger a judíos y otros enemigos del régimen de manera discreta y eficaz. Porque si algo estremece en la narración de Boyd y Patel es la diferenciación social que se estableció de manera brutal entre distintos grupos de ciudadanos. Todo esto no quiere decir que una base importante de habitantes del pueblo no apoyara al nazismo y se entusiasmara con los éxitos militares iniciales de Hitler. El recuerdo de la derrota en la Primera Guerra Mundial se encontraba todavía presente y la idea de revancha era atractiva para muchos, mientras otros recordaban los horrores del combate que habían sufrido en su propia piel y se preocupaban por los jóvenes que estaban siendo sometidos a las mismas terribles experiencias. Lo cierto es que solo a principios de 1945, ante la presencia de las tropas aliadas a pocos kilómetros de la población se organizó un movimiento de resistencia que logró hacerse con el control de Oberstdorf y evitó que se combatiera en sus calles. Un final digno para un lugar en el que se cometieron los mismos pecados que en el resto de Alemania, cuya crónica nos ofrece este libro con sumo detalle.

domingo, 25 de enero de 2026

SUEÑOS DE TRENES (2002), DE DENIS JOHNSON Y DE CLINT BENTLEY (2025). LAS MANOS QUE HICIERON AMÉRICA.

Vaya por delante que la lectura de Sueños de trenes me ha servido para acercarme a un autor muy publicado en España, pero bastante desconocido todavía, cuyo estilo de escritura me ha parecido magistral. Sueños de trenes relata la vida de un tipo corriente que nace a finales del siglo XIX y es capaz de contemplar su vida con el asombro y la inocencia de un niño. Robert Grainier dedica su existencia al trabajo duro, tanto en la construcción de vías de ferrocarriles como en la tala de bosques. Su mayor motivación es el bienestar de una familia que va a ser efímera, puesto que su mujer y su pequeño hijo desaparecen en un devastador incendio forestal que sucede cuando él volvía de un periodo de largos meses como jornalero. 

Este hecho terrible va a marcar el resto de la existencia de Grainier, que se convertirá en un tipo solitario que seguirá viviendo en su remota cabaña, quizá esperando a que su familia pueda volver algún día con él. En este sentido el libro de Johnson expresa de manera muy convincente cuáles son los sentimientos de su personaje que, a la vez que se resigna poco a poco ante la tragedia, vive su día a día en comunión con la naturaleza. Además, de vez en cuando se describen sus alucionaciones, con leves toques de realismo mágico. En resumen, Grainier es un personaje absolutamente limpio, un tipo simple pero que a la vez es capaz de reflexionar acerca de las experiencias que va acumulando. Y las más importantes tienen que ver, como no podía ser de otra manera, con el duro mundo laboral de la época, compuesto por unos trabajos físicos muy exigentes sometidos a la continua posibilidad de accidentes mortales y que derivan inevitablemente en el deterioro físico del trabajador sometido a esfuerzos tan brutales.

La película de Bentley traslada a imágenes de modo muy poético la vida del protagonista en una pelicula que a ratos tiene un tono casi onírico muy adecuado a lo que se está contando. Vemos aquí a un Joel Edgerton que sabe encontrar el tono perfecto para que un personaje como este funcione en pantalla. Su Grainier es un hombre consagrado a su familia, absolutamente enamorado de su mujer y de su hija, un hombre simple que sabe que su vida debe consistir en largos periodos de trabajo duro para poder disfrutar de pequeños oasis junto a sus seres queridos. La devastación del fuego es una metáfora de la devastación que sufre en su interior después de la muerte de su familia, pues queda transformado en alguien que quiere seguir viviendo pero con lo mínimo para poder seguir esperando un milagro que nunca llega. Al final, como en libro, Sueños de trenes es una crónica detallada del paso de Robert Grainier por el mundo y de su modesto legado, el de uno de los millones de hombres que trabajaron duro para dar a Estados Unidos su configuración actual.

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