lunes, 2 de noviembre de 2026

PASAPORTE A LA FAMA (1935), DE JOHN FORD.

Jones es el empleado modelo que cualquier empresa quisiera tener en su plantilla. Discreto y trabajador, jamás ha llegado tarde a la oficina, salvo el día en el que empieza la historia, en el que se le estropea el despertador. A partir de aquí las cosas van a ir de mal en peor para nuestro protagonista, un Edward G. Robinson en su versión más entrañable que está enamorado de una compañera de trabajo para quien es un ser invisible. Y es que se va a descubrir, a través de la fotografía de un periódico, que el enemigo público número uno es su vivo retrato. Esta situación podría haber derivado en un drama, pero John Ford prefiere construir una eficaz comedia a mayor gloria de su protagonista, que puede lucirse interpretando a la vez a dos personajes antagónicos. El pulso del director mantiene una trama un tanto absurda, pero muy sugestiva, sobre todo porque la prensa empieza a interesarse por la historia de Jones y a su vez la compañera empieza a mirarlo con otros ojos, ya que su aspecto de buena persona puede transmutarse en el de un peligroso gangster. Además, Pasaporte a la fama ofrece notables efectos especiales para la época, pues podemos contemplar en numerosas ocasiones a Edward G. Robinson actuando por partida doble en el mismo plano. Toda la película ofrece una historia muy idealizada y poco realista, pero al irrepetible estilo del Hollywood de la época.

P: 8

BABIES (2026), DE STEFAN GOLASZEWSKI.

En una época en la que la gente tiene cada vez menos niños, al menos en Occidente, la pareja formada por Lisa y Stephen están deseando concebir a su primer hijo, pero todo sale mal por tres veces consecutivas y la joven aborta de manera natural en todos esos intentos. La trama va a seguir durante seis capítulos el conflicto derivado de este deseo insatisfecho, que para ella es una auténtica tragedia, ya que la mayoría de sus amigas están criando hijos sanos, mientras que él relativiza el asunto y opta por seguir adelante. En paralelo asistimos a la historia de otra pareja, conocida de la primera, en la que ella ha perdido recientemente al gran amor de su vida y se ha juntado con el primer chico que ha encontrado, quizá para no sentirse sola. Babies tiene un buen planteamiento y quiere ser una serie naturalista, que muestre sin filtros la intimidad cotidiana de una pareja, con sus días buenos, regulares y malos, pero no se necesitaban tantos episodios para narrar eso, ya que en muchos casos el guion resulta reiterativo, los conflictos se repiten y la historia lleva a un final feliz un tanto forzado. Los diálogos entre personajes son tan naturales que en muchas ocasiones no llevan a ninguna parte y la serie adolece de numerosas escenas de puro relleno. Su planteamiento resulta muy interesante, pero lo hubiera sido más si su metraje se hubiera reducido de manera sustancial.

P: 5

domingo, 1 de noviembre de 2026

OBSSESION (2025), DE CURRY BARKER.

El argumento de Obssesion no es original. Se basa en el viejo adagio que dice "cuidado con lo que deseas, porque se podría hacer realidad". Y esto es precisamente lo que le sucede al protagonista de la película. Bear es un buen chico obsesivamente enamorado de una compañera de trabajo, que solo corresponde a su interés ofreciéndole una amistad cómplice, pero nada más. Como es un tipo muy tímido, jamás se atreve a expresar sus sentimientos a Niki. De una manera un tanto extravagante, encuentra un día en una tienda una especie de juguete de apariencia inofensiva. Se trata de una rama que concede un deseo a quien la rompe. Sin reflexionar demasiado, él desea que el objeto de sus deseos le ame más que nada en el mundo. Y aquí empieza una trama que se mueve entre lo horroroso y lo esperpéntico, puesto que, tras una pequeña luna de miel, la situación se volverá cada vez más siniestra, ya que Niki parece poseida por una especie de espíritu que la obliga a cumplir el deseo en contra de su voluntad. Con este argumento, la película podría volverse absolutamente ridícula, pero Barker tiene la virtud de mantener el pulso a una historia que se va degradando cada vez más para su protagonista que sufre la materialización antinatural de un deseo expresado más con el corazón que con la cabeza. Lástima que las evidentes virtudes de la cinta queden un tanto lastradas por un final demasiado gore, más orientado a impresionar al espectador que a hacerle reflexionar.

P: 6

sábado, 31 de octubre de 2026

EL PEQUEÑO SALVAJE (1970), DE FRANÇOIS TRUFFAUT.

El complemento perfecto después de la lectura de El experimento prohibido es acercarse a una de las mejores obras de François Truffaut, que dejó de lado sus habituales obsesiones para entregar esta obra profundamente humanista en la que plasma en imágenes una reflexión sobre la condición humana. Lo primero que sorprende de El pequeño salvaje es la actuación de su protagonista, un jovencísimo actor no profesional que plasma perfectamente la confusión de un personaje que ha sobrevivido muchos años a solas en el bosque y que ahora se debate entre el instinto de volver a la naturaleza y la fidelidad a sus nuevos afectos humanos. El propio Truffaut interpreta al doctor Itard, que intenta reiteradamente sacar al niño del estado de naturaleza y transformarlo en un ser útil para la sociedad civilizada, pero solo consigue su propósito a medias. La película - con música muy apropiada de Vivaldi - no es más que la narración de este paciente proceso jalonado por pequeños triunfos y dolorosos fracasos. Como sabemos, Víctor no va a adaptarse jamás a la vida social, pues le ha faltado el imprescindible aprendizaje de una infancia bajo el calor de una familia, por lo que siempre va a sentirse como un ser que pertenece a dos mundos irreconciliables. En cualquier caso, la película de Truffaut quiere ser optimista, y dejar un mensaje positivo acerca del poder de la ciencia para afrontar problemas complejos, por mucho que esta ciencia sea la de principios del siglo XIX. Pocos directores, como él consigue, son capaces de plasmar de forma tan conmovedora una historia tan sencilla y a la vez tan compleja.

P: 9

LO DEJAMOS ACÁ (2026), DE HERNÁN GOLDFRID.

Ricardo Darín interpreta a Ulises Verón, un psicólogo que rechaza los métodos tradicionales y prefiere abordar los problemas de sus pacientes actuando fuera de la consulta, es decir, metiéndose en sus vidas de forma más o menos discreta como si fuera un ser omnipotente que puede influir directamente en sus vidas. La película cuenta la terapia que organiza para un escritor de éxito que acude a él para liberarse de un bloqueo creativo. Se supone que el punto fuerte de Lo dejamos acá se encuentra en la química entre Darín y Peretti, pero esta es inexistente, quizá por lo absurdo del retrato de ambos personajes. La película, sin un guion sólido, solo puede confiar en el talento de unos intérpretes que hacen lo que pueden para intentar que siga a flote una nave que naufraga desde los primeros minutos, porque ni siquiera la presunta tensión entre los personajes que se ha intentado construir funciona en ningún momento, dado que sus acciones no son creíbles ni siquiera desde un punto de vista cercano a la comedia. Da la impresión de que Lo dejamos acá es un producto construído por un algoritmo basándose sobre todo en lo llamativo de sus interprétes, pero un producto sin pulir.

P: 3

domingo, 25 de octubre de 2026

VÍCTIMA (1961), DE BASIL DEARDEN.

En los años sesenta la homosexualidad era un tema tabú en Reino Unido y su práctica estaba penada con la cárcel. Por lo tanto, existía un submundo para satisfacer los impulsos de quienes realizaban estas prácticas hoy ya tan normalizadas, afortunadamente. Por lo tanto, por su fecha de realización, Víctima es una película que denuncia valientemente una situación intolerable en un país que se decía democrático y tolerante. El protagonista es un prestigioso abogado felizmente casado - en aparencia - y absolutamente integrado en las altas instancias jurídicas de la nación. Pero Melville Farr tiene un secreto y es que ha estado utilizando los servicios de un jovencito que aparece muerto, después de haber pedido ayuda al abogado por estar siendo chantajeado y éste habersela negado. El protagonista inicia una investigación, en la que va a poner en juego no solo su libertad, sino su reputación, para desenmascarar una red de chantaje que se aprovecha de la injusta legislación vigente en la época. Aunque tarda mucho en arrancar y su argumento al principio es un poco confuso, finalmente Víctima se alza como una contundente llamada de atención al público de la época acerca de una situación injusta fundamentada en una moral caduca, que no tenía cabida en una sociedad moderna. Hay que decir que la película influyó positivamente en el debate público y pocos años después la ley quedó derogada. El cine a veces no es mero entretenimiento, sino que puede servir como catalizador para importantes cambios en la mentalidad social.

P: 7 

sábado, 24 de octubre de 2026

ARMA LETAL (1987), DE RICHARD DONNER.

Uno de los grandes éxitos de los años ochenta, que se convirtió en una saga es esta Arma letal, un ejemplo modélico de cine de acción, de los que saben cómo mantener al espectador atento durante todo su metraje sin renunciar a una buena caracterización de personajes. Porque Martin Riggs y Roger Murtaugh han pasado al imaginario colectivo como la pareja de policías definitiva, polos opuestos que acaban derivando en una amistad inquebrantable, una pareja que funciona magníficamente gracias a la química de sus intérpretes. Riggs es un hombre con tendencias suicidas debido a que no ha superado la reciente muerte de su muje, un papel que le viene como anillo al deo a un Mel Gibson que parece disfrutar poniendo caras de loco cuando es necesario. Este Riggs, al menos en esta primera entrega, es un tipo agresivo y muy peligroso, debido a su deseo de morir, que solo es frenado por la pasión que siente por su trabajo. Contrasta perfectamente con Murtaugh, felizmente casado y tradicional padre de familia que también es devoto de su trabajo, pero de una manera mucho más prudente y respetuosa con la ley que su nuevo compañero. Aunque cuando se conocen saltan chispas, poco a poco irán comprendiéndose mutuamente hasta el punto de que Riggs pasará a ser prácticamente un miembro más de la familia de Murtaugh. Aunque tiene muchos momentos de comedia perfectamente encajados en un guión magnífico, porque esta es una pelicula de acción que pone mucho énfasis en el drama personal del personaje de Mel Gibson, retratado como un héroe muy siniestro que acaba redimiéndose y cambiando hacia un tono mucho más suave en las siguientes entregas. En este aspecto profundiza la versión del director, que incluye algunas escenas que remarcan esta amargura existencial de un personaje que vive al límite.

P: 8