lunes, 2 de marzo de 2026

LOS DOMINGOS (2025), DE ALAUDA RUIZ DE AZÚA.

La relación con la religión de muchos de los llamados creyentes resulta bastante curiosa. Inscriben a sus hijos en colegios católicos y van a misa todos los domingos, pero cuando una hija, como sucede en esta película, anuncia a la familia su irresistible vocación de ser monja, lo que debería ser motivo de gran alegría, se vuelve absoluta incertidumbre. Y es que Los domingos nos presenta a Ainara como una joven de diecisiete años muy inteligente y llamada a hacer carrera a través de sus estudios universitarios. Pero ella quiere seguir un camino insólito. Se siente absolutamente fascinada con la idea de dedicar el resto de sus días dedicada a la vida contemplativa como monja de clausura. A partir de aquí asistimos a un debate moral en el seno de una familia no estructurada del todo en el que se suceden las conversaciones desagradables y tensas, sobre todo porque la tía de Ainara cree que su sobrina va a tirar su existencia a la basura si se va a vivir con unas monjas que cree que han manipulado su joven mente, mientras el padre confía en la madurez de su hija para tomar sus propias decisiones. Los domingos está concebida para hacer partícipe al espectador de este insólito debate entre los que creen que la muchacha se va a arrepentir pronto de una decisión tan radical y los que piensan que se trata de una resolución valiente, sobre todo si se toma en nuestros días, en una sociedad repleta de toda clase de tentaciones. Lo único malo de la película es que tarda en arrancar y, una vez lo hace, termina sin haber explorado todas las posibilidades que ofrece una historia tan atractiva. Casi que todo el metraje está dedicado al conflicto entre el padre y su hermana (añadiendo temas económicos de herencia en el mismo) y la presencia de Ainara, cuya alma está en disputa, es la de un ser casi metafísico que también puede caer en la tentación de besarse con el chico que le gusta. A pesar de que ahora esté de moda, no creo que Los domingos vaya a suscitar un debate permanente acerca del significado de la religión en este país, un fenómeno que seguirá siendo una tradición instrumental para muchas familias.

P: 6

UNA HISTORIA DE VIOLENCIA (2005), DE DAVID CRONENBERG.

Con Una historia de violencia, David Cronenberg se unía a la mejor tradición del cine negro. En ella, el protagonista es un padre de familia ejemplar que regenta un restaurante en un idílico pueblo de Indiana. Un día debe evitar un atraco en su establecimiento y por unos segundos vuelve a ser el tipo violento y sin escrúpulos que fue en su oculto pasado. La noticia aparece en los medios. Esto basta para que sus antiguos compañeros vuelvan a visitarlo, desatando una espiral de tensiones que solo puede terminar en un baño de sangre. Una de las reacciones más curiosas a esta revelación es la de la esposa del protagonista, que, cuando conoce quién es realmente su marido, lo rechaza y lo echa de casa, no sin antes haber tenido con él el mejor sexo de su vida, pues parece que tener a un antiguo delincuente en casa la excita de manera absolutamente irracional. Posiblemente Una historia de violencia sea la mejor película de Cronenberg, mucho mejor que sus enfermizas fábulas de ciencia ficción. Aquí el guión está al servicio de una narración seca y sin concesiones, con unas escenas de violencia realistas, cuyas consecuencias impregnan todo el relato. Quizá tampoco nunca Viggo Mortensen haya tenido un personaje tan rico en matices, un tipo que no sería capaz de interpretar cualquiera, ya que se mueve constantemente entre la lealtad a la familia que le ha dado paz y la llamada a ese pasado en el que las cosas eran más fáciles y contundentes. 

P: 8

domingo, 1 de marzo de 2026

LOS TIGRES (2025), DE ALBERTO RODRÍGUEZ.

Los hermanos protagonistas de Los tigres poseen un halo de perdedores visible desde la primera vez que aparecen en escena. Se dedican a un oficio muy duro que desgasta cuerpo y alma: a la reparación submarina de buques, una actividad peligrosa que ya ha quebrado la salud de Antonio, un tipo ya muy veterano a quien todas las señales le dicen que debería retirarse del oficio. Pero Antonio tiene un problema: ha tenido un divorcio traumático y apenas puede afrontar las obligaciones económicas que conlleva frente a una ex-esposa hostil. En un determinado momento aparece la posibilidad de acabar con este naufragio vital permanente por la vía rápida, al detectar la posibilidad de quedarse con parte de la droga con la que trafica un barco del que realiza un mantenimiento habitual. A partir de aquí Antonio y su hermana se las tienen que ver con un mundo del que apenas conocen las reglas y que les puede dejar mucho más vapuleados de lo que ya se encuentran. Como es costumbre en él, Alberto Rodríguez es capaz de asomarse con sumo realismo a la parte más oscura de la sociedad y ofrecer un retrato de la misma muy verosímil para el espectador. Los tigres dibuja las características de esa otra España que vive al margen del discurso triunfalista de los distintos gobiernos, poblada por seres que viven a salto de mata y que son prácticamente esclavos de su trabajo, ya que se atrevieron a a pensar que fundar una familia era una buena idea y tuvieron mala suerte al respecto. Aunque quizá Los tigres no está a la altura de sus mejores obras, Rodríguez sigue siendo de los cineastas españoles más auténticos y sus estrenos siguen siendo garantía de calidad.

P: 7

sábado, 28 de febrero de 2026

UN SIMPLE ACCIDENTE (2025), DE JAFAR PANAHI.

Como ya sabemos por obras como La muerte y la doncella, de Roman Polanski, los torturadores de la vida real no suelen dejar que sus víctimas los vean, por lo que les vendan los ojos durante largos periodos de tiempo. Pero para éstas, la voz de sus verdugos y otros rasgos que puedan ser escuchados durante las largas horas de cautiverio quedan grabados a fuego en su memoria y en el futuro, si sobreviven, quizá podrán reconocer a su torturador de la forma más insospechada. Esto es lo que sucede al comienzo de Un simple accidente, en el que el empleado de un taller mecánico reconoce al responsable de su tormento por el ruido de su pierna metálica. A partir de aquí la película se convierte en una fábula sobre el pasado (y presente) traumático de Irán, una sociedad represiva que no duda en considerar rehenes a sus propios ciudadanos, sobre todo si no cumplen con las estrictas normas del Régimen. Es curioso que Un simple accidente se convierta a ratos en tragicomedia, como si su director no quisiera llevar demasiado la sangre al río y optar por la opción de la reconciliación y el perdón, aunque con el matiz de que llevar a cabo una muerte en frío no es tarea fácil para cualquiera. Si bien Hannah Arendt nos demostró que cualquier persona puede convertirse en un verdugo si se dan las circunstancias organizativas y estatales adecuadas, eso no quiere decir que cualquiera puede convertirse de repente en un asesino, por mucho que le mueva un afán irresistible de venganza. Precisamente hoy Irán protagoniza otro capítulo de su negra historia, un país que cuenta con mucha gente de talento, también en el mundo del cine y que debe huir de allí para poder expresarse con libertad. Tan avanzado el siglo XXI, estas circunstancias deberían tan solo ser un triste recuerdo del pasado.

P: 7

domingo, 22 de febrero de 2026

LA CENA (2025), DE MANUEL GÓMEZ PEREIRA.

Si La cena es candidata a mejor película en los premios Goya de este año, quiere decir que es una de las grandes producciones españolas de 2025, pero lo que yo veo es una película muy convencional, una comedia que nace del reciclaje del argumento de otras muchas que la han precedido. La película de Gómez Pereira tiene un componente político que no pasa desapercibido a pesar de haber transcurrido casi un siglo desde los hechos que se narran. Se trata de un grupo de condenados a muerte republicanos que son salvados en el último momento del pelotón de ejecución para que se encarguen de preparar una cena en el hotel Palace. El invitado de honor de la misma es nada menos que el Caudillo que acaba de vencer en la Guerra Civil (esa que perdimos todos) y los cocineros son los mejores en su oficio, por lo que deben preparar una comida de gala con el tiempo en contra, mientras planifican su fuga, un poco como Evasión o victoria llevado al Madrid recién conquistado por los fachas. Como comedia La cena no resulta nada original, pues su planteamiento consiste en reirse de los vencedores mientras dignifica a los vencidos. Esto estaría muy bien si se hiciera de forma más sutil, no con ese trazo grueso que da la impresión al espectador de que ha visto mil veces esta película y que sus chistes no son ya tan eficaces a estas alturas, salvo alguna escasa excepción. En su favor hay que decir que cuenta con un ritmo muy adecuado, ya que su guion va al grano y que es un acierto el protagonismo que se le otorga al personaje que interpreta Alberto San Juan, el responsable del hotel que quiere representar a la tercera España, a aquella que abogaba por una reconciliación imposible entre ambas partes contendientes. El final de la película es inversosímil e innecesario, reforzando más si cabe la sensación de poco realismo que ha transmitido durante todo su metraje.

P: 4

domingo, 15 de febrero de 2026

HAMNET (2020), DE MAGGIE O´FARRELL. SHAKESPEARE IN MOURNING.

Aunque no se pronuncie su nombre en la novela, es indudable que es sabido que la protagonista de esta novela es la mujer de Shakespeare, aquí nombrada como Agnes. Hamnet no pretende ser una visión del genio literario, sino que emprende un camino bastante más complicado y meritorio: asomarse a la vida cotidiana de un matrimonio en la Inglaterra de finales del siglo XVI. Claro que el marido era especial. Su talento debía desarrollarse en Londres, gestionando una compañía teatral que estrenara las obras maestras que bullían en su mente, aunque para lograrlo debiera abandonar a su familia durante casi todo el año.

Como decía, la protagonista de la obra es Agnes y lo que más interesa a O´Farrell es la descripción de su mundo doméstico, labor para la que la autora se nota que se ha documentado ampliamente. El lector es conducido a las alegrías y las penas de la vida cotidiana de una familia de aquel tiempo, aunque en este caso se trata de una familia poco convencional, dada la profesión de él y el comportamiento heterodoxo de ella. Porque Agnes es una especie de curandera que entiende de plantas medicinales, a la que visitan los vecinos en busca de remedios naturales a sus males. Pero cuando la peste asalte su domicilio, sus conocimientos no van a poder impedir que la cruel enfermedad le arrebate a su hijo Hamnet, gemelo de Judith, la hermana que se salva. En este sentido, la detallada descripción de cómo el bacilo va desplazándose lentamente desde tierras muy lejanas, saltando de animales a humanos, resulta ser de las mejores páginas de la novela.

A partir de aquí, comienza el tremendo duelo que atraviesa toda la novela y que - supuestamente - inspira al padre la elaboración de su obra maestra Hamlet. Aunque la obra de O´Farrell va realizando saltos temporales en su narración (desde que la pareja se conoce hasta el estreno de Hamlet) no es difícil seguir una trama que se centra más en las viviencias humanas que pueden dar lugar a una de las mejores obras de la literatura universal, algo que palidece ante el dolor absoluto de la pérdida del joven ser querido. Así pues, esta obra podría haber narrado las vicisitudes de cualquier otro matrimonio de la época y su fuerza y su mensaje seguirían siendo los mismos.

También es cierto que, teniendo en cuenta todas sus virtudes, como lector Hamnet me parece una obra que se alarga demasiado y a la que es difícil encontrar un sentido respecto a esa presunta revelación final de la conexión de la muerte del hijo con la gran obra maestra que su padre escribe inmediatamente después de la misma, sobre todo porque no se explora lo suficiente la relación matrimonial, más allá de que Shakespeare sea una figura ausente. Quizá hubiera sido una narración más redonda y más condensada si su autora la hubiera escrito en forma de cuento largo, ya que en algunas partes de la novela uno siente que O´Farrell se repite, aunque la calidad de su escritura palie en gran parte este defecto. 

sábado, 14 de febrero de 2026

EL ÚLTIMO VERANO (2023), DE CATHERINE BREILLAT.

Hasta en las vidas más perfectas de la alta burguesía francesa pueden aflorar los bajos instintos por los que se cometen los mayores errores. Anne vive una existencia plácida con su esposo Pierre. Practican un sexo esporádico, convencional y aburrido dentro de una existencia previsible y sin grandes emociones. Por eso, cuando llegue el hijo de él, fruto de un matrimonio anterior, algo se va a despertar en ella. De un modo absolutamente imprudente empezará a acercarse a él y a filtrear, aunque de forma inconsciente. El joven es un postadolescente que tiene un comportamiento absolutamente irresponsable, como si todo le resbalara y también es un seductor natural, lo cual deslumbra poco a poco a Anne, que se deja caer en una relación prohibida, más movida por el sexo y el morbo que por el amor. Para más inri, ella es una abogada que se dedica a la protección de menores. Sabe lo que está haciendo, pero lo institivo gana la batalla a lo racional. En el último tercio de la película se desatará el auténtico conflicto, cuando todos los personajes tengan que poner sus cartas sobre la mesa y ella deba utilizar sus grandes habilidades como abogada para defender su honorabilidad. El último verano, que es una adaptación de una película danesa de pocos años antes, sabe cómo mantener el interés del espectador en una historia que se vuelve más sórdida e incómoda por momentos. Su mayor defecto se encuentra en las escenas sexuales, ya que no hay diferencia alguna en las que ella protagoniza con su marido y con su hijastro: estas últimas no son creíbles porque no transmiten la presunta pasión que las ha desatado. En cualquier caso, la película es interesante en cuanto no tiene filtros a la hora de mostrar cómo los instintos más bajos pueden derrotar con facilidad a las convenciones sociales más arraigadas.

P: 6