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El hogar de las palabras.
LITERATURA, ESCRITURA, CINE, CLUBES DE LECTURA
domingo, 6 de septiembre de 2026
EL SER QUERIDO (2026), DE RODRIGO SOROGOYEN.
LAS GUERRAS DE LUCAS (2023), DE LAURENT HOPMAN Y RENAUD ROCHE.
sábado, 5 de septiembre de 2026
LAS TEMPESTÁLIDAS (2020), DE GUEORGUI GOSPODINOV. EL TIEMPO RECOBRADO.
La experiencia llega a hacerse tan popular que los Estados se interesan por ella. Empiezan a concebir que quizá sus ciudadanos serían más felices volviendo a momentos de la historia en los que el país fue grandioso y que la gente recuerda con nostalgia frente a las grisuras e incertidumbres del presente. Se organizan referendums en toda la Unión Europea y los votantes eligen la década que quieren recrear. La nueva escisión del continente se convierte en una realidad, pero la separación de los países ya no solo es geográfica, sino también temporal. Los Estados se afanan a que todo vuelva a ser como antes y se ponen de moda las recreaciones históricas que reproducen hechos del pasado con todo detalle, hasta el punto de que la representación en Sarajevo del asesinato del archiduque Francisco Fernando consigue comenzar una segunda Primera Guerra Mundial.
Las tempestálidas analiza con cinismo, pero también de un modo inquietante, qué pasaría si la mayoría de la gente optara por abandonar el tiempo presente, como en una especie de revolución en la que se abandona la idea de optar a un futuro brillante para conformarse con los recuerdos nostálgicos de un pasado absolutamente idealizado. Se trata de una especie de reacción colectiva frente a lo desconocido, frente a la incertidumbre absoluta (ciertamente, están sucediendo cosas en los últimos años que eran inimaginables hasta no hace mucho) respecto al futuro más inmediato. Solo que evitar la dictadura del futuro nos aboca a soportar la dictura del pasado, un tiempo cuya realidad no es tan brillante como en nuestras evocaciones. Quizá la novela de Gospodinov nos invita a poner los pies en la tierra y afrontar con serenidad los complejos retos que tenemos por delante sin escondernos en soluciones lastradas por el idealismo. Bien es cierto que la nostalgia se ha convertido en una fuerza política poderosa que vende falsas seguridades basadas en tiempos pretéritos presuntamente dotados de una pureza que se ha ido perdiendo con el paso de las décadas. Pero hay que tener siempre presente que el pasado no puede cambiarse y lo que suceda en el futuro depende en gran medida de las soluciones valientes que adoptemos respecto a los problemas que nos inquietan.
domingo, 30 de agosto de 2026
LA PIEL SUAVE (1964), DE FRANÇOIS TRUFFAUT.
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sábado, 29 de agosto de 2026
PARÍS EN RUINAS (2024), DE SEBASTIAN SMEE. AMOR, GUERRA Y EL NACIMIENTO DEL IMPRESIONISMO.
Pero unos años antes de que esto sucediera, París se había convertido en la capital mundial del lujo y del placer, gracias a las radicales y polémicas reformas urbanísticas del barón Haussmann, que convirtieron a la capital de Francia en la ciudad que es hoy, un impresionante conjunto de boulevares que conjugan monumentalidad y elegancia, mientras se expulsaba a la gente más humilde a vivir en la periferia. París en la época de Napoleón III era también la capital cultural de Europa. Entre otros muchos atractivos, el Salón se había convertido en el escaparate oficial de los artistas franceses, aunque era controlado de manera estricta por la Academia de Bellas Artes y era poco propenso a permitir exhibir un arte tan revolucionario como el de los futuros impresionistas, aunque Manet consiguió presentar en el mismo cuadros tan polémicos como Olympia. Finalmente, en 1874 los impresionistas organizaron por su cuenta su propia muestra.
Pero antes de que esto sucediera París tuvo que pasar por su "año terrible" que abarcó la segunda mitad de 1870 y la primera de 1871. La capital francesa hubo de soportar dos asedios, el primero por parte de los prusianos y el segundo organizado por el ejército francés una vez que se declaró la República. Manet y Morisot permanecieron en París durante estos acontecimientos y esto acabó influyendo en su carácter y en su pintura posterior. También les impresionó la muerte en combate contra los prusianos de Frédéric Bazille, uno de los pintores más prometedores del movimiento impresionista. La resistencia durante el sitio de 1870 fue notable y, entre otras cosas, fue sostenida por los vuelos en globo que comunicaban a la capital con el exterior y también por la utilización de numerosas palomas mensajeras. En cualquier caso, la situación terminó siendo insostenible y la falta de víveres terminó decidiendo al gobierno a capitular, siendo una derrota especialmente amarga, pues a la pérdida de territorios y la idemnización económica al vencedor se unió la unificación definitiva de alemania, que se convirtió a partir de entonces en la gran potencia continental.
Frente a estos acontecimientos, numerosos miembros de la guardia nacional parisina no aceptaron la derrota y proclamaron la Comuna de París frente al gobierno de Thiers. Francia se vio abocada a una dolorosa guerra civil mientras los prusianos presionaban para que los combates se resolvieran pronto, ya que querían cobrarse lo antes posible los frutos de su victoria:
"No es fácil explicar qué fue la Comuna. Al igual que un cuadro impresionista visto desde muy cerca, nunca llegó a cuajar. En esencia, era un gobierno urbano improvisado, paralizado desde el principio por unos recursos limitados y una seguridad muy precaria, pero con grandes ambiciones. Era radical, en el sentido de que, si se promulgaba lo que proponía, el cambio sería drástico. Pero en otros aspectos era sorprendentemente prosaico. Más que una revolución global, sus partidarios querían la autonomía municipal."
La Comuna fue un periodo terrible, conducido por un idealismo suicida, que dejó una honda huella y que influyó poderosamente en los movimientos de izquierda. Después de unos acontecimientos tan atroces, la pintura impresionista terminó de eclosionar como la explosión de la luz, de la naturaleza, como si fuera una respuesta vital frente a la negrura del año terrible. Numerosos museos del mundo contienen el testimonio de estos artistas, cuya génesis es tan estupendamente narrada por Sebastian Smee.
domingo, 23 de agosto de 2026
LA ANTÁRTICA EMPIEZA AQUÍ (2010), DE BENJAMÍN LABATUT. AL CRUZAR EL LÍMITE.
La cura de Ana es un relato que podría definirse casi de terror psicológico, pues muestra una comunidad de enfermos de la piel que se organiza como un mundo aparte, con sus propias leyes y sus propias reglas. Países Bajos cuenta la perturbadora historia de un futbolista estrella que, después de una lesión, no vuelve a ser el mismo y termina llevando una vida casi de ermitaño, dedicándose a las prácticas más extremas de prostitución. Club de campo comienza de forma muy original, con las biografías separadas de los protagonistas hasta que los personajes se unen en la misma historia. Por supuesto, no falta en ella un final terrible. Deseo narra la historia de un travesti, del que se dice que hace milagros, desde dos puntos de vista diferentes. El protagonista de Alfredo en cama es otro personaje absolutamente decadente, un músico de jazz de éxito que ha terminado exiliado en su propia habitación recordando su pasado mientras espera un desastre inminente.
Más que relatos convencionales, los de Labatur son relatos atmosféricos, dedicados a narrar la existencia de gente poco común, gente que emprende cambios radicales en sus vidas con propósitos oscuros. Historias que funcionan como un engranaje perfecto para asombrar - y perturbar - al lector y que prometen al gran autor que se va a consagrar en obras posteriores de gran calado. Lo mejor de Labatur, en esta primera aproximación, es que se trata de un escritor con un lenguaje universal y que ha modernizado la herencia clásica de autores como Poe, Borges o Bolaño.
sábado, 22 de agosto de 2026
ANNIVERSARY (2025), DE JAN KOMASA.
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