domingo, 22 de marzo de 2026

ALIMENTAR A LOS FANTASMAS (2024), DE TESSA HULLS.

El siglo XX fue una época tan terrible en algunos lugares del planeta que generaciones enteras de personas traumatizadas, traumas que pueden herederase de padres a hijos. El caso de China es especialmente sangrante, puesto que el país tuvo que interrumpir temporalmente su guerra civil para hacer frente a la invasión japonesa, reanudándola después de la Segunda Guerra Mundial. Pero lo que vino después fue el gobierno comunista enloquecido liderado por Mao, que produjo millones de muertos y el hundimiento de la economía del país. La abuela de la autora, Sun Yi, se vio obligada a abandonar el país al ser considerada enemiga del Régimen y la progresiva enfermedad mental que adquirió poco después afectó profundamente a la madre de la autora, que a su vez a la crianza de su hija, la propia Tessa Hulls. El cómic de Hulls, ganador del premio Pulitzer, es un análisis a la vez frío y apasionado de las repercusiones que ha tenido en su vida todo este drama familiar. Apelando a la siniestra historia de China en el siglo XX, la autora coloca a su familia en un verdadero torbellino de sufrimiento que debe ir siendo descifrado, por lo que la narración se va volviendo más y más compleja por momentos. Alimentar a los fantasmas no es un cómic complaciente, ya que muestra un dolor muy cercano sin filtros, apelando en muchas viñetas a representaciones pesadillescas a través de un dibujo muy denso y alegórico, que en ocasiones puede resultar incluso abrumador para el lector.

sábado, 21 de marzo de 2026

PERSONAJE SECUNDARIO (2025), DE ENRIQUE MURILLO. LA OSCURA TRASTIENDA DE LA EDICIÓN.

Cuando uno lleva toda una vida como lector, acercarse a un libro como éste resulta toda una revelación, ya que Enrique Murillo no ha sido un cualquiera en el mundo de la edición en España - aunque él insista en calificarse como personaje secundario - sino uno de los personajes más influyentes de los que han pasado por las principales editoriales de nuestro país. Murillo comenzó como lector de manuscritos para Carlos Barral y después de un periodo en Inglaterra, empezó a trabajar en la editorial Anagrama, la empresa que revolucionaría para siempre el sector en España. Antes que nada, después de su paso por el extranjero, el autor ya se había convertido en un hombre escéptico acerca de los niveles de lectura en nuestro país:

"Cada vez que veo los datos de las encuestas de lectura españolas me revuelco de risa y rabio de dolor. Primero, porque esas encuestas no son nada fiables. Y porque, en cualquier caso, cincuenta años más tarde seguimos más o menos igual. Aquí leer se considera «cultura» y lindezas semejantes, en lugar de pasión, entretenimiento y alimento cerebral cotidiano. La gente en España responde a las encuestas lo que cada uno piensa que queda bien. Y leer queda bien. Otra cosa es ponerse a leer un libro. Resulta claro que en nuestro país no se lee prácticamente nada si lo comparamos con lo que ocurre en el Reino Unido, Francia, Alemania, Países Bajos o Escandinavia."

Para Anagrama Murillo empezó como traductor externo y terminó siéndolo todo para la editorial, con la paradoja de que jamás fue contratado como empleado por la misma. Fueron años apasionantes en los que se descubrieron autores que luego se convertirían en auténticos clásicos como Javier Marías, Álvaro Pombo o Vila-Matas, mientras se ofrecía a los lectores españoles traducciones de libros que se convertirían en auténticos éxitos, como La conjura de los necios, de Kennedy Toole, Bella del señor, de Albert Cohen o La hoguera de las vanidades, de Tom Wolfe. Si por algo se ha caracterizado la labor de Murillo en el mundo editorial es por su capacidad para descubrir nuevos valores que luego vendían decenas de miles de ejemplares.

Pero su paso por Anagrama, tan excitante, tuvo un lado oscuro. Buena parte de Personaje secundario está dedicado a ofrecer un retrato ciertamente negativo de Jorge Herralde, el fundador de la editorial. Descrito como alguien con muy poca empatía y escasos conocimientos literarios, terminó provocando que Murillo dejara la editorial ante la reiterada negativa de obtener un contrato laboral por parte de la misma. Además, el conflicto con Javier Marías, que discrepaba con las cifras de royalties que cobraba respecto a las ventas de sus libros, provocó que este autor también diera un portazo a Anagrama y terminara publicando en Alfaguara. Estos episodios están descritos con todo detalle. Herralde no volvió a dirigir la palabra a Murillo y - según palabras del autor - siempre temió que se dedicara a quitarle autores de Anagrama desde su trabajo en otras editoriales.

Personaje secundario, que es un libro muy extenso, continua con su paso por grandes grupos editoriales como Plaza & Janés, Alfaguara o Planeta. Pero antes cuenta un episodio muy interesante, referido a su paso por el diario El País y la fundación del famoso suplemento cultural Babelia, que sigue publicándose a día de hoy y sigue siendo una de las referencias en cuanto a crítica cultural de nuestro tiempo, una experiencia agridulce y un tanto surrealista, que reforzó su impresión de que las más altas instancias de los grandes grupos empresariales dedican más tiempo a las intrigas y navajazos internos que a mejorar sus productos escuchando los consejos de los profesionales que trabajan para ellos. También hay episodios muy jugosos referidos a la publicación de los libros de conversaciones del rey y de la reina, que vendieron en su momento cientos de miles de ejemplares o el vergonzoso caso del plagio en la novela firmada (que no escrita) por Ana Rosa Quintana.

En sus últimos años Murillo fundó una editorial de prestigio, Libros del lince, que no tuvo suerte, debido, entre otros factores, al impacto de la pandemia en sus ventas. Pero otras editoriales pequeñas y con vocación de ser prestigiosas sí han conseguido consolidarse frente a los grandes grupos que dominan la edición en España. El Acantilado, Gatopardo, Capitán Swing y muchas otras que han revolucionado el mundo del libro en un país en el que sigue leyéndose poco, pero en el que se lanzan más novedades que nunca. Cualquier interesado en la intrahistoria de la edición en España tiene como lectura obligatoria este Personaje secundario, una autobiografía escrita sin filtros por alguien que seguramente ya está de vuelta de todo y no teme ser criticado por la visión tan realista y cruda - entre otras cosas por la sistemática explotación laboral a la que se somete a numerosos trabajadores - de un mundo que es idealizado por muchos.

lunes, 16 de marzo de 2026

HOMICIDIO EN PRIMER GRADO (1995), DE MARC ROCCO.

Homicidio en primer grado comienza informando al espectador de que se trata de una película basada en hechos reales, pero cuando uno accede a la información real acerca de Henri Young, el preso en el que se inspira la historia, advierte que el guión ha edulcadorado en exceso su historia. Young no fue encarcelado en Alcatraz por robar cinco dólares para dar de comer a su hermana, sino por ser un ladrón de bancos y haber asesinado a una persona. Tampoco se corresponde con la realidad que pasara tres años en una celda de aislamiento en condiciones medievales. Y el asesinato del compañero que lo delató en su intento de fuga fue mucho más premeditado que lo sugiere la película. Dicho esto, Homicidio en primer grado es un drama carcelario que se sostiene sobre todo por el trabajo de un inmenso Kevin Bacon, que hace creíble a un personaje totalmente roto por el trato recibido en prisión. El resto consiste en un trama convencional protagonizada por un joven abogado que pelea contra los abusos del sistema e intenta probar que, lejos contener un programa de rehabilitación, la cárcel de Alcatraz empeora la conducta de los criminales debido al trato que reciben en la misma. La descripción de este ambiente carcelario y estremece al espectador, pues la película consigue mostrar a sus presos como víctimas. En cualquier caso, Homicidio en primer grado podría haber sido mucho mejor si se hubiera amoldado más a la realidad de los hechos que cuenta.

P: 5

domingo, 15 de marzo de 2026

QUIENES SE MARCHAN DE OMELAS (1973), DE URSULA K. LE GUIN. EL PRECIO DE LA PROSPERIDAD.

Quizá es éste el relato más famoso de Ursula K. Le Guin. Se describe al lector la ciudad de Omelas, un lugar en el que no existe la infelicidad, donde todos sus habitantes viven en armonía, sin violencia de ningún tipo y se celebran permanentemente festividades. La autora incita a cada lector a imaginarse cuál es su utopía perfecta y a aplicarla a Omelas. Vivir allí sería el fin de la angustia y la prosperidad absoluta, dado que las cosechas siempre son abundantes. Según parece, cada cual puede llevar la forma de vida que le apetezca aunque, según se describe, hay una propensión a lo festivo, quizá porque la mayoría de la gente imagina así su existencia ideal: en un desmadre permanente.

Pero esta felicidad se sostiene de una manera muy retorcida. En uno de los sótanos de la ciudad está encerrado un niño inocente. El chiquillo ha intentado en muchas ocasiones hablar con sus captores para ser liberado, pero estos nunca contestan. Vive en la penumbra, entre la suciedad y el abandono, completamente solo. Todos los ciudadanos lo visitan alguna vez y comprenden el precio de su felicidad. Si el niño fuera liberado, se dice, la sociedad se desmoronaría. ¿Hasta qué grado? No lo sabemos con exactitud, ni siquiera si dicha afirmación es tan solo una leyenda, una superstición que intenta explicar la extraña fortuna de Omelas. El caso es que el niño jamás es liberado y mucha gente reacciona a su sentimento de culpa abandonando para siempre la ciudad.

Como ya había hecho Dostoievski en Los hermanos Kamarazov, Le Guin plantea un dilema moral que incomoda profundamente al lector. Se trata de la doctrina utilitarista llevada al extremo, puesto que el sufrimiento intolerable de un ser inocente es la base de la felicidad de la inmensa mayoría. ¿Es un precio razonable a pagar? Quizá es esta una fábula acerca de cómo están construídas nuestras sociedades, cómo nuestra prosperidad se basa en el trabajo invisible de muchos desheredados y cómo preferimos mirar hacia otro lado pensando que el sistema es así y que sus consecuencias negativas para algunos son inevitables. Lo cierto es que Quienes se marchan de Omelas sigue fascinando a generaciones de lectores, entre otras cosas debido a la ambigüedad de su mensaje moral, dado que la narradora no se pronuncia en ningún momento acerca de lo que habría que hacer en esta situación, únicamente se limita a describir las vergüenzas ocultas de una sociedad utópica.

sábado, 14 de marzo de 2026

LA ÚLTIMA SESIÓN DE FREUD (2023), DE MATT BROWN.

La última sesión de Freud narra el presunto encuentro entre el creador del psicoanálisis y C.S. Lewis, el autor de Una pena en observación (papel que ya interpretó Anthony Hopkins muchos años antes, ahora es Freud). Se trata de una visita a casa de Freud de pocas horas, además en un momento muy concreto: cuando está comenzando la Segunda Guerra Mundial y cuando Freud, ya muy enfermo, se había trasladado a vivir a Londres, debido a la ocupación nazi de Viena. La conversación entre estos dos genios tiene momentos de gran interés, pero nunca acaba de arrancar del todo, debido a las constantes interrupciones - una alarma aérea, visitas, llamadas telefónicas - que cortan el hilo de la misma. La principal contradicción entre ambos interlocutores estriba en que Lewis es creyente y Freud es ateo, pero luego la conversación deriva en otros muchos asuntos sin profundizar en ninguno, quizá porque las conversaciones reales son así, no se preparan previamente y se pasa de un tema a otro continuamente. Hay también varios vistazos al pasado: los traumas de la infancia de Freud, los traumas de la Primera Guerra Mundial de Lewis... pero todo está dominado por la enfermedad del autor de La interpretación de los sueños. Ante todo es un hombre ya moribundo que necesita sus dosis de narcóticos para luchar contra un dolor constante en su mandíbula. Freud es un hombre que rie todo el tiempo, pero la suya es una risa amarga, la del hombre derrotado que sabe que le queda muy poco y que, cuando muera, no le va a estar esperando ningún Dios. Lewis es un tipo muy serio y reflexivo que contempla a Freud con la veneración de quien sabe que está ante un mito viviente. Una película muy curiosa, que podía haber sido mejor si hubiera llevado un poco más lejos sus interesantes premisas.

P: 6

jueves, 12 de marzo de 2026

EL AMANECER DE TODO (2021), DE DAVID GRAEBER Y DAVID WENGROW. UNA NUEVA HISTORIA DE LA HUMANIDAD.

En cierto modo, El amanecer de todo es un libro revolucionario, que viene a poner patas arriba todo lo que nos habían contado sobre los orígenes de la civilización autores tan consagrados como Steven Pinker o Yuval Noah Harari. Partiendo de las teorías clásicas - y antagónicas -  de Rosseau (que estimaba que el hombre era bueno por naturaleza y la sociedad lo corrompía) y Hobbes (que aseguraba que el estado natural del hombre era una especie de guerra de todos contra todos y la única manera de controlarlo es un Estado autoritario), se describía un proceso lineal en el paso del estado de naturaleza a la civilización, siendo la invención de la agricultura el factor determinante de este proceso. La amplia investigación emprendida por Graeber y Wengrow concluye que las cosas no son tan sencillas, puesto que hay numerosas evidencias de sociedades que no se corresponden con ese relato: ciudades basadas en la igualdad de todos sus habitantes, comunidades que cambiaban su autoridad dependiendo de la estación del año y sobre todo gente que vivía con grados insospechados de libertad y tiempo libre:

"En primer lugar, es muy raro imaginar que durante los 10.000 años (hay quien diría que, más bien, 20.000) durante los cuales se pintaron las paredes en Altamira, nadie —no solo en Altamira, sino en cualquier lugar del planeta— experimentara con formas alternativas de organización social. ¿Cuántas probabilidades hay de que haya sido así? En segundo lugar, ¿no es la capacidad de experimentar con diferentes formas de organización social, en sí misma, parte esencial de lo que nos convierte en humanos, es decir, seres con la capacidad de autocreación, incluso de libertad? La cuestión fundamental en la historia de la humanidad no es nuestro acceso igualitario a recursos materiales (tierra, calorías, medios de producción), si bien estas cosas son, obviamente, importantes, sino nuestra igual capacidad para contribuir a decisiones acerca de cómo vivir juntos. Evidentemente, ejercer esa capacidad implica que debería haber algo importante que decidir, en primer lugar.

Si, como muchos sugieren, el futuro de nuestra especie gira ahora en nuestra capacidad para crear algo diferente (digamos, por ejemplo, un sistema en el que la riqueza no pueda convertirse libremente en poder, o en el que no se les diga a algunas personas que sus necesidades son irrelevantes, ni que sus vidas carecen de valor), entonces lo que definitivamente importa es si podemos redescubrir las libertades que nos convierten, en primer lugar, en seres humanos. Ya en 1936 el prehistoriador V. Gordon Childe escribió un libro titulado Man Makes Himself. Más allá del machismo del título (que se traduce del inglés como «hombre se hace a sí mismo»), ese es el espíritu que queremos invocar. Somos proyectos de autocreación colectiva. ¿Qué tal si nos acercamos así a la historia de la humanidad? ¿Y si tratamos a la gente, desde el principio, como criaturas inteligentes, imaginativas y lúdicas que merecen ser comprendidas como tales? ¿Qué tal si, en lugar de contar una historia acerca de cómo nuestra especie cayó en desgracia desde algún idílico estado de igualdad, nos preguntamos cómo acabamos atrapados en grilletes conceptuales tan pesados que no somos capaces siquiera de imaginar la capacidad de reinventarnos?"

Estas evidencias de vida en libertad chocaron a los primeros colonizadores de occidente que llegaron a norteamérica, puesto que los seres que allí habitaban no se consideraban inferiores, ni siquiera intelectualmente, a los europeos recién llegados. Vivían de una forma alternativa en la que daban menos importancia a los bienes materiales, pero ellos decían contar con activos mucho más importantes: tranquilidad, comodidad y tiempo. Hay numerosos testimonios de la época de europeos que, por unas circunstancias u otras terminaban viviendo entre los indígenas y, más tarde, se negaban a volver a la civilización. Mientras tanto, nuestras sociedades son prósperas, pero la mayoría de los ciudadanos que emplea la mayor parte de su tiempo en empleos que no le aportan otra cosa que los medios de supervivencia, siente que las cosas podrían ser de otro modo, que el hecho de que un reducido porcentaje de la población controle la riqueza y el destino de todos los demás es una anomalía que quizá algún día se corrija.

Parece ser que numerosas comunidades vivían bajo la sombra de tres libertades: la libertad de abandonar la propia comunidad sabiendo que será bienvenido en tierras lejanas, la libertad de pasar de unas estructuras sociales a otras y la libertad de desobedecer a las autoridades sin consecuencias graves. Son postulados inconcebibles hoy en día, pero algo común, parece ser, en épocas pretéritas. Y esto podía funcionar así incluso en aglomeraciones importantes de personas, que no necesitaban una autoridad dictatorial para organizarse como sociedad, algo que empezó a ser frecuente mucho más tarde, con la creación de los primeros imperios en el área de Oriente Medio. Evidentemente no todas las sociedades del Neolítico fueron paradisiacas, aunque la guerra era una actividad menos frecuente de lo que se cree. Simplemente existían formas alternativas de organización social que parecen insólitas a nuestros ojos acostumbrados a Estados férreos que controlan mediante leyes cualquier aspecto de la vida social y sancionan, a veces duramente, a los que incumplen. El libro de Graber y Wengrow nos abre los ojos a formas alternativas de vida social y nos hace pensar en cómo serían las cosas si la historia hubiera avanzado de un modo alternativo.

MI AMIGA EVA (2025), DE CESC GAY.

Eva, la protagonista, tiene cincuenta años y se puede decir que su vida es envidiable, con unos niveles de estabilidad económica y amorosa que serían la envidia de muchos espectadores. Vive en Barcelona, habita un piso de aspecto prohibitivo en las actuales circunstancias inmobiliarias y está casado con un hombre muy guapo que la adora. Además tiene dos hijas sanas. Pero en un viaje de trabajo a Roma se da cuenta de que algo falta en su vida: quiere volver a sentir esas mariposas en el estómago que caracterizan la fase de enamoramiento incial en una relación. Aunque no quiera admitirlo durante el metraje, el deseo se lo ha activado un breve encuentro con un guionista argentino, lo que será el detonante de que se separe de su pareja y emprenda un nuevo camino en solitario en busca de nuevas emociones. El resto de la película sigue un esquema mil veces visto, con situaciones de comedia ligera en las que Eva va quedando con pretendientes con rasgos ridículos hasta que un encuentro casual nos lleve al final feliz. Lo mejor de Mi amiga Eva, como en otras películas de Gay es el retrato de la Barcelona que habita gente acomodada, cuyos problemas tienen mucho más que ver con lo espiritual que con lo material.

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