lunes, 23 de mayo de 2022

EL COCODRILO DE ARISTÓTELES (2019), DE MICHEL ONFRAY. UNA HISTORIA DE LA FILOSOFÍA A TRAVÉS DE LA PINTURA.

Dejo aquí la reseña del último libro de Michel Onfray publicado en España:

https://elplacerdelalectura.com/2022/05/el-cocodrilo-de-aristoteles-de-michel-onfray.html

EL NOMBRE (2012), DE ALEXANDRE LA PATILLIÈRE Y MATTHIEU DELAPORTE.

Al igual que The party, de Sally Potter y tantas otras, esta película se adscribe al género de la comedia coral, pero en esta ocasión de una manera un tanto burda y difícilmente verosímil para el espectador. El principal problema de El nombre, más allá de la absurda premisa que que desencadena el cada vez más enconado conflicto entre personajes, viene precisamente de la falta de credibilidad que destilan los mismos, tanto en sus discursos como en sus acciones. Esto es como La cena de los idiotas, pero sin demasiada gracia: todo acaba derivando en los tópicos de las revelaciones entre amigos y familiares teñidas de un humor forzado y muchas veces de trazo grueso. Hay trozos que se ven con simpatía, pero el conjunto queda como una experiencia cinematográfica bastante olvidable.

P: 3

sábado, 21 de mayo de 2022

MI MADRE ERA DE MARIÚPOL (2019), DE NATASCHA WODIN. LOS DEMONIOS FAMILIARES DE UCRANIA.

Todos formamos parte de la historia de nuestras familias, pero es usual que no conozcamos bien éstas crónicas que jalonan nuestros orígenes y pueden explicar en parte nuestro destino y nuestro carácter. La autora del libro, cuya familia procedía de Ucrania, se propuso investigar acerca de su madre, que ella recordaba como una persona eternamente represora, asustada y finalmente asediada por episodios de locura. Aunque al principio emprender tan complicada tarea fue frustrante, poco a poco Wodin fue completando un complejo puzle familiar que desvela todos los horrores padecidos por los ucranianos en el terrible siglo XX, una época en la que ninguna familia pudo librarse de padecer el peso de la Historia con mayúsculas.

Porque a través del relato lejano de sus familiares, que a principios del siglo XX vivían cómodamente en la próspera Mariúpol, la autora va describiendo la Primera Guerra Mundial, la Revolución, la llegada del régimen soviético, la hambruna de los años veinte, la invasión nazi y el contrataque posterior. La investigación, prolíficamente descrita en los primeros capítulos del libro, se compone del examen de fotografías, antiguos documentos, testimonios que va consiguiendo a través de grupos de internet y, finalmente, de una fuente muy valiosa, los diarios de su tía Lidia. Una vez conseguido el acceso a este material, Wodin hilvana la terrible historia de su madre y de otros miembros de su familia, que tuvieron que sobrevivir en la más terrible de las realidades y adaptarse si no querían sucumbir:

"(...) el fiasco soviético y postsoviético, el fatum ruso perpetuo, el no poder despertar de una pesadilla colectiva, el estar atrapado entre la servidumbre y la anarquía, entre la resignación y la violencia, todo ese mundo tenebroso, preilustrado, toda esa historia familiar de impotencia, acaparamiento, arbitrariedad y muerte, esa desgraciada Rusia, la eterna Mater Dolorosa que tan implacablemente abrazaba a sus hijos." 

Entre otras cosas, Wodin describe muy bien el proceso que llevó a miles de ucranianos a creerse la propaganda alemana de las fuerzas de ocupación y terminar aceptando un idílico puesto de trabajo en las fábricas del Reich, una situación que se complicó más con la llegada de los Aliados, que amenazaban con devolver a todos las personas procedentes de la Unión Soviética a las garras de Stalin, que consideraba a cualquiera que hubiera trabajado, aunque fuera de manera forzada, para los alemanes como un mero traidor. Por supuesto, en el relato de la autora hay grandes lagunas, lo que otorga gran verosimilitud al mismo, sucesos y decisiones inexplicables y pequeños atisbos de memoria que dan algo de sentido a sus confusos recuerdos de niñez. Sirva este libro como homenaje a quienes de nuevo padecen una terrible guerra en Mariúpol, como un tenebroso revival del siglo XX en un territorio en el que las desgracias parecen no tener fin.

CRY MACHO (2021), DE CLINT EASTWOOD.

Impresiona ver como este hombre de más de noventa años, uno de los hombres de cine más míticos que todavía quedan en el oficio, tenga la fuerza para dirigir e interpretar una película tan interesante. Cry macho no es ninguna obra maestra, ni pretende serlo, sin embargo sirve como autohomenaje de un actor que ha interpretado numerosos personajes memorables. Aunque parece que los derroteros de la película van a ir por el lado dramático finalmente nos encontramos con una narración un tanto amable e incluso picaresca que se centra en la magnífica relación que se establece entre un hombre en el ocaso de su vida y un adolescente con toda la vida por delante. Bien es cierto que en ciertos momentos el guion se ve lastrado por una serie de situaciones un tanto inverosímiles, pero todo se perdona por la nostalgia con la que uno se deja atrapar por esta obra pequeña obra a contracorriente de lo que se suele realizar en el cine actual.

P: 6

martes, 17 de mayo de 2022

VETE DE MÍ (2006), DE VÍCTOR GARCÍA LEÓN.

Vete de mí parte de un planteamiento interesante, pues narra la llegada de un hijo que acaba de cumplir los treinta a la vida de un actor maduro divorciado. Santiago - el padre - apenas ha tratado a su hijo, hasta el punto de que no sabe a qué se ha dedicado en los últimos años. Por su parte Guillermo, el hijo, es un ser absolutamente amoral y parasitario que se mueve bajo una fachada encantadora. Guillermo dice que estudia Derecho, aunque tampoco estamos seguros de que eso sea verdad, ya que en los últimos años ha probado con mil estudios y cursos y ninguno ha terminado de seducirle, por lo que su existencia en el presente es un limbo del que solo espera poder seguir viviendo a costa de sus progenitores, ya que su gran habilidad es exhibir con cierto encanto una cara dura como el cemento. Por otro lado Santiago, ante el acontecimiento de la llegada de su vástago se mueve entre el miedo a que la situación se eternice y termine viviendo en su angosto apartamento - y eso afecte a su relación con otra actriz mucho más joven que él - y el amor que se despierta de pronto por su hijo semidesconocido. Dicho planteamiento es francamente desaprovechado porque, a partir de su segunda mitad la película se transforma en un sinsentido de broncas y borracheras, quedándose al final en tierra de nadie. Ni siquiera el recientemente fallecido Juan Diego realiza un papel memorable, porque realiza una interpretación un tanto exagerada de un personaje colérico que no es capaz de mantener una conversación racional con su hijo. En cualquier caso, la película no carece del todo de interés y se ve con simpatía, aunque con un guion más ajustado podría haberse convertido en una obra muy estimable.

P: 4

domingo, 15 de mayo de 2022

EL ESPÍA INGLÉS (2020), DE DOMINIC COOKE.

Lo que hace grande a esta película es su vocación por ser  pequeña, por no aparecer ante el público como un superproducción, sino que su ambición es filmar un guion bien estructurado acerca de un personaje histórico que merecía. Hay que decir que buena parte de la culpa del excelente resultado final lo tiene la magistral actuación de un Benedict Cumberbatch que hace suyo un papel complicado y demuestra que es uno de los mejores actores del momento. Porque parece ser que Greville Wynne era un ser anodino al que nadie se hubiera imaginado en su papel de espía, por más que al principio no supiera muy bien las repercusiones de lo que estaba haciendo. Otro de los aciertos de El espía inglés es no presentar la típica trama enrevesada propia del género. Cooke prefiere centrarse en la psicología del personaje principal, en las repercusiones que tiene en su salud mental y en las relaciones con su familia la actividad tan arriesgada que está ejercitando cuyas tensiones debe asumir prácticamente en solitario. De ahí la profunda amistad que cultiva con el alto cargo soviético que es su contacto para pasar información a los americanos en los prolegómenos de la crisis de los misiles de Cuba, un episodio cuyos fantasmas vuelven a asomarse en estos tiempos tan inciertos.

P: 8

EL COLOR DEL DINERO (1986), DE MARTIN SCORSESE.

La idea de resucitar al personaje de Eddie Felson, protagonista de El buscavidas, un cuarto de siglo después, fue toda una genialidad, por mucho que este nuevo acercamiento al jugador de billar difícilmente iba a emparejarse en calidad con el de Robert Rossen. Pero a Martin Scorsese le interesa explorar la psicología de Felson en su vejez, enfrentándose a la última oportunidad de triunfar y ganar dinero en serio a través de un diamante en bruto, Vincent, un joven jugador de billar impresionante cuyo comportamiento no dista mucho del de un niño caprichoso. Así, El color del dinero basa toda su fuerza en el enfrentamiento entre estos dos caracteres antagónicos: el viejo zorro que se sabe todos los trucos para exprimir a los rivales y el joven talento cuyo ego le impide dejarse ganar. Quizá falla levemente la química entre Newman y Cruise, ya que la diferencia de talento actoral entre uno y otro es evidente, pero la dirección de Scorsese consigue de nuevo que el espectador experimente de nuevo la magia de visitar esos garitos nocturnos en los que jugadores desesperados pierden o ganan fortunas en partidas agotadoras. Lo mejor de todo es el golpe final a Eddie: podrá ser un tipo listo y con una inmensa sabiduría vital, pero jamás podrá dejar atrás su destino de perdedor.

P: 7