sábado, 31 de octubre de 2026

EL PEQUEÑO SALVAJE (1970), DE FRANÇOIS TRUFFAUT.

El complemento perfecto después de la lectura de El experimento prohibido es acercarse a una de las mejores obras de François Truffaut, que dejó de lado sus habituales obsesiones para entregar esta obra profundamente humanista en la que plasma en imágenes una reflexión sobre la condición humana. Lo primero que sorprende de El pequeño salvaje es la actuación de su protagonista, un jovencísimo actor no profesional que plasma perfectamente la confusión de un personaje que ha sobrevivido muchos años a solas en el bosque y que ahora se debate entre el instinto de volver a la naturaleza y la fidelidad a sus nuevos afectos humanos. El propio Truffaut interpreta al doctor Itard, que intenta reiteradamente sacar al niño del estado de naturaleza y transformarlo en un ser útil para la sociedad civilizada, pero solo consigue su propósito a medias. La película - con música muy apropiada de Vivaldi - no es más que la narración de este paciente proceso jalonado por pequeños triunfos y dolorosos fracasos. Como sabemos, Víctor no va a adaptarse jamás a la vida social, pues le ha faltado el imprescindible aprendizaje de una infancia bajo el calor de una familia, por lo que siempre va a sentirse como un ser que pertenece a dos mundos irreconciliables. En cualquier caso, la película de Truffaut quiere ser optimista, y dejar un mensaje positivo acerca del poder de la ciencia para afrontar problemas complejos, por mucho que esta ciencia sea la de principios del siglo XIX. Pocos directores, como él consigue, son capaces de plasmar de forma tan conmovedora una historia tan sencilla y a la vez tan compleja.

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LO DEJAMOS ACÁ (2026), DE HERNÁN GOLDFRID.

Ricardo Darín interpreta a Ulises Verón, un psicólogo que rechaza los métodos tradicionales y prefiere abordar los problemas de sus pacientes actuando fuera de la consulta, es decir, metiéndose en sus vidas de forma más o menos discreta como si fuera un ser omnipotente que puede influir directamente en sus vidas. La película cuenta la terapia que organiza para un escritor de éxito que acude a él para liberarse de un bloqueo creativo. Se supone que el punto fuerte de Lo dejamos acá se encuentra en la química entre Darín y Peretti, pero esta es inexistente, quizá por lo absurdo del retrato de ambos personajes. La película, sin un guion sólido, solo puede confiar en el talento de unos intérpretes que hacen lo que pueden para intentar que siga a flote una nave que naufraga desde los primeros minutos, porque ni siquiera la presunta tensión entre los personajes que se ha intentado construir funciona en ningún momento, dado que sus acciones no son creíbles ni siquiera desde un punto de vista cercano a la comedia. Da la impresión de que Lo dejamos acá es un producto construído por un algoritmo basándose sobre todo en lo llamativo de sus interprétes, pero un producto sin pulir.

P: 3

domingo, 25 de octubre de 2026

VÍCTIMA (1961), DE BASIL DEARDEN.

En los años sesenta la homosexualidad era un tema tabú en Reino Unido y su práctica estaba penada con la cárcel. Por lo tanto, existía un submundo para satisfacer los impulsos de quienes realizaban estas prácticas hoy ya tan normalizadas, afortunadamente. Por lo tanto, por su fecha de realización, Víctima es una película que denuncia valientemente una situación intolerable en un país que se decía democrático y tolerante. El protagonista es un prestigioso abogado felizmente casado - en aparencia - y absolutamente integrado en las altas instancias jurídicas de la nación. Pero Melville Farr tiene un secreto y es que ha estado utilizando los servicios de un jovencito que aparece muerto, después de haber pedido ayuda al abogado por estar siendo chantajeado y éste habersela negado. El protagonista inicia una investigación, en la que va a poner en juego no solo su libertad, sino su reputación, para desenmascarar una red de chantaje que se aprovecha de la injusta legislación vigente en la época. Aunque tarda mucho en arrancar y su argumento al principio es un poco confuso, finalmente Víctima se alza como una contundente llamada de atención al público de la época acerca de una situación injusta fundamentada en una moral caduca, que no tenía cabida en una sociedad moderna. Hay que decir que la película influyó positivamente en el debate público y pocos años después la ley quedó derogada. El cine a veces no es mero entretenimiento, sino que puede servir como catalizador para importantes cambios en la mentalidad social.

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sábado, 24 de octubre de 2026

ARMA LETAL (1987), DE RICHARD DONNER.

Uno de los grandes éxitos de los años ochenta, que se convirtió en una saga es esta Arma letal, un ejemplo modélico de cine de acción, de los que saben cómo mantener al espectador atento durante todo su metraje sin renunciar a una buena caracterización de personajes. Porque Martin Riggs y Roger Murtaugh han pasado al imaginario colectivo como la pareja de policías definitiva, polos opuestos que acaban derivando en una amistad inquebrantable, una pareja que funciona magníficamente gracias a la química de sus intérpretes. Riggs es un hombre con tendencias suicidas debido a que no ha superado la reciente muerte de su muje, un papel que le viene como anillo al deo a un Mel Gibson que parece disfrutar poniendo caras de loco cuando es necesario. Este Riggs, al menos en esta primera entrega, es un tipo agresivo y muy peligroso, debido a su deseo de morir, que solo es frenado por la pasión que siente por su trabajo. Contrasta perfectamente con Murtaugh, felizmente casado y tradicional padre de familia que también es devoto de su trabajo, pero de una manera mucho más prudente y respetuosa con la ley que su nuevo compañero. Aunque cuando se conocen saltan chispas, poco a poco irán comprendiéndose mutuamente hasta el punto de que Riggs pasará a ser prácticamente un miembro más de la familia de Murtaugh. Aunque tiene muchos momentos de comedia perfectamente encajados en un guión magnífico, porque esta es una pelicula de acción que pone mucho énfasis en el drama personal del personaje de Mel Gibson, retratado como un héroe muy siniestro que acaba redimiéndose y cambiando hacia un tono mucho más suave en las siguientes entregas. En este aspecto profundiza la versión del director, que incluye algunas escenas que remarcan esta amargura existencial de un personaje que vive al límite.

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domingo, 18 de octubre de 2026

EL EXPERIMENTO PROHIBIDO (1980), DE ROGER SHATTUCK. EDUCANDO AL PEQUEÑO SALVAJE.

Uno de los debates más interesantes de la Ilustración fue acerca de la naturaleza del hombre. Rousseau aseguraba que el hombre es buenos por naturaleza y que es la sociedad la que la corrompía. Otros filósofos, como Locke, opinaban que la experiencia en sociedad era decisiva para conformar a un ser humano, dado que los niños nacen sin ideas innatas. Hubiera sido tentador realizar, para demostrar que tesis era la correcta, el experimento prohibido: aislar a un niño de sus padres y dejarlo crecer en solitario, sin estímulos y sin contactos sociales, para observar si los rasgos de humanidad se desarrollaban por sí solos. Este experimento ya había sido realizado en el pasado (para comprobar qué idioma iba a hablar el niño, por ejemplo), con resultados descorazonadores. El hallazgo en el sur de Francia, a principios del siglo XIX, de un niño que parecía haberse criado solo en el bosque ofreció la posibilidad de someter a este salvaje a una observación científica y tratar de educarlo:

"Lo que llamo el experimento prohibido es aquel capaz de revelarnos qué es realmente la "naturaleza humana", por debajo de las capas superpuestas de la sociedad y la cultura. O por lo menos aquel experimento capaz de decirnos si existe una naturaleza humana distinta de la cultura y la herencia individual."

Después de pasar por varios lugares de acogida, el muchacho terminó conviviendo con el joven doctor Itard. Jean Itard era un humanista que se esforzó hasta lo indecible en sacar al niño, al que llamó Víctor, del estado animal en el que había vivido hasta entonces. Para ello contó con la inestimable ayuda de madame Guérin, una mujer que ofreció al niño las dosis de calor humano que necesitaba. El proyecto de Itard era recomponer la humanidad de Víctor, dotarlo de lenguaje y sociabilidad e ir anotando todos sus progresos. Se trataba de un proyecto extraño, pues el niño se iba criando en una especie de núcleo familiar a la vez que estaba siendo objeto de un experimento. Se pueden evaluar los resultados de Itard, después de cuatro años, como un éxito a medias. Consiguió que Víctor comprendiera algunos elementos del mundo, que prestara atención más allá de sus estímulos primarios y que pudiera identificar objetos, pero no logró que desarrollara un lenguaje, elemento esencial para la vida social. Fue imposible que el niño desarrollara un pensamiento simbólico, esencial para el uso efectivo de las palabras. Aunque suscitó un enorme interés en la época, el joven terminó olvidado y viviendo de forma anónima en un rincón de París. 

En cualquier caso, se pueden extraer formidables lecciones de los escritos de Itard. La conclusión principal es que, sin base social, sin el apoyo y la educación de otros individuos, la conducta del ser humano apenas se distingue de la del resto de animales y que si dicha educación no se realiza en los primeros años de vida, el humano quedará marcado y no podrá disfrutar de una existencia social semejante a la del resto. Quizá los resultados habrían sido más prometedores si se hubieran permitido a Víctor dosis mayores de libertad y, sobre todo, la socialización con otros niños de su edad. Es interesante que, en las últimas páginas de su ensayo Shattuck haga referencia a otros casos históricos documentados, algunos muy recientes. La conclusión es siempre la misma: los primeros años de vida del individuo son decisivos para su socialización, es decir, que no somos otra cosa que animales sociales.

A NUESTROS AMORES (1983), DE MAURICE PIALAT.

Suzanne es la hija menor de una familia en descomposición. El padre está harto de los constantes conflictos en su seno y está a punto de abandonar el hogar. La madre es una mujer que oscila entre la depresión y el histerismo, a la que los problemas más nimios la desbordan. El hermano mayor, muy unido a la madre, es un tipo que no duda en mostrarse violento cuando le conviene. Por lo tanto, Suzanne hace lo que puede por huir de ese ambiente altamente tóxico y busca refugio en el sexo fácil, algo que, a sus dieciseis años no le resulta complicado. Durante toda la película iremos contemplando sus múltiples relaciones y el ambiente en el que se mueve con sus amigos del instituto, un centro al que ha renunciado a acudir. A pesar de las circunstancias en las que vive, la joven protagonista se nos hace un personaje un poco odioso. Se ve que, pese a la crisis familiar presente, en el pasado ha sido mimada y se le han concedido todos los caprichos, por lo que se ha convertido en una chica egocéntrica acostumbrada a conseguir todo lo que quiere, utilizando para ello su obvia belleza y sus encantos personales. Se nota que Pialat - que interpreta al padre - estaba absolutamente fascinado por su joven actriz, por lo que el protagonismo absoluto es para ella, realizando un papel muy convincente y creíble. Donde falla el director es en algunas escenas de conflicto y violencia familiar que son demasiado improvisadas e incluso rozan el ridículo y es una pena, pues la película podría haberse reforzado acentuando el contraste entre la vida erótica de la adolescente y la sordidez de su existencia familiar, algo que hubiera conseguido con un guión un poco más pulido. La protagonista recibe golpes de su hermano y gritos por parte de su madre cuando llega de madrugada, pero parece que a ella todo le resbala y al final su vida libertina no es afectada en absoluto por los torpes intentos de limitarla por parte de su familia. Al final comprendemos que tanta precocidad por parte de Suzanne la va a abocar a una existencia infeliz y nihilista, en la que jamás va a encontrar una situación vital a la altura de sus expectativas.

P: 6

sábado, 17 de octubre de 2026

ANTICRISTO (2009), DE LARS VON TRIER.

Muy controvertida en su momento por la dureza la de la historia y de las imágenes que la ilustran, lo mejor es acercarse a Anticristo como una película de terror puro, la historia de una posesión infernal en la que no puede haber un final feliz. Trier comienza su propuesta de forma terrible, mostrando el contraste entre una pareja haciendo el amor de manera muy apasionada y su hijo pequeño, que gatea inocentemente, cayendo desde una ventana hasta estrellarse en el suelo, escena en la que el director se recrea hasta el punto de mostrar la caída a cámara lenta. A partir de aquí el protagonismo es absoluto para la pareja formada por los actores William Dafoe y Cahrlotte Gainsbourg, la musa del director. Él es un psicólogo de prestigio que quiere ayudar a su mujer haciendo que deje la medicación para la depresión y experimente una terapia de dolor puro, que la haga aceptar la realidad de la muerte de su hijo. Aunque al principio parece ir curándose, el carácter de la mujer se va volviendo más inquietante hasta provocar una orgía de sangre al despertarse el ser que parece poseerla. Trier filma todo esto en un paisaje verdaderamente desolador, un ambiente propicio para que lo sobrenatural se manifieste en todo su esplendor. Quizá la historia que cuenta Anticristo no se encuentre demasiado pulida y sea ofrecida al espectador de una manera tosca y sin filtros, pero en esto precisamente reside la esencia de esta película, en mostrar el horror de una manera cruda con la finalidad obvia de provocar al espectador e incluso echarlo de la sala de cine, por lo que no se trata de una obra que esté destinada a todo tipo de público.

P: 7