domingo, 19 de julio de 2026

EL EXTRANJERO (2025), DE FRANÇOIS OZON.

Lo primero que hay que decir de esta película de François Ozon es que se trata de un trabajo muy valiente. Adaptar en estos tiempos a la pantalla grande un texto como el de Albert Camus, una historia en la que prima mucho más la psicología que la acción, es una hazaña en estos tiempos, sobre todo si se quiere que el resultado sea rentable en taquilla. Porque El extranjero es ante todo la historia de un hombre aparentemente integrado en la sociedad, pero que vive íntimamente al margen de ella, por lo que no le da demasiada importancia al hecho de haber cometido un crimen. Meursault es un trabajador eficiente, pero sin ambiciones, un buen amante pero sin cariño y además un hijo que no siente emoción alguna ante la muerte de su madre. Filmar todo esto en un exquisito blanco y negro que capta estupendamente la esencia del Argel colonial es toda una hazaña, ya que el espíritu de Camus se encuentra presente en la película. Benjamin Voisin compone a un perfecto Meursault, un hombre atractivo por dentro, pero vacío por fuera, un tipo que vive en una rutina sin más ambición que llegar al día siguiente. Si bien es difícil conectar como espectador con el protagonista, eso mismo es lo que se proponen libro y película: Meursault pertenece al género humano, se integra en la sociedad, pero no es sociable. No le interesan los demás si no es cómo vehículo para proseguir su existencia anodina con el único objetivo de calmar las necesidades básicas para la supervivencia. Por eso su relación fría con Marie no es una pose, sino su ausencia de personalidad como elemento seductor ante su amante. Quizá al personaje solo se le despierten sus anhelos vitales cuando está encerrado en una celda esperando que se ejecute su sentencia en la guillotina, después de no haberse esforzado los más mínimo para defenderse en el juicio. Pero no anhelará vivir para reencontrarse con sus seres queridos y ser mejor persona, sino volver a su rutina y seguir con su supervivencia básica. Todo esto está reflejado de forma muy inteligente por un Ozon que ha filmado una película que no es para todos los públicos.

P: 8

CALMA TOTAL (1989), DE PHILLIP NOYCE.

Los ingredientes de esta película resultan perfectos para la historia que se quiere contar. Se trata de una pareja que acaba de perder a su hijo en un trágico accidente y se embarcan en su velero para una travesía solitaria que consiga interiorizar el duelo. En un determinado momento encuentran a otro barco a la deriva que se está hundiendo y acogen al único superviviente. A partir de aquí, teniendo en cuenta que al marido se le ocurre explorar el barco siniestrado mientras el naúfrago duerme, empieza un verdadero thriller cuando el tipo despierte y se dé cuenta de que se ha quedado solo con ella. Mientras tanto, en montaje paralelo, asistimos a la odisea de John mientras intenta revivir el barco moribundo. Calma total es una película que no ofrece respiro al espectador. Billy Zane ofrece un buen papel como villano psicópata, aunque al final resulta un poco cargante, ya que el actor aquí solo parece contar con un registro. Más interesante resulta contemplar a Nicole Kidman y al recientemente fallecido Sam Neill antes de convertirse en estrellas absolutas de Hollywood. Si hay algo que termina desvirtuando bastante a esta película es el final, tan tópico como difícilmente creíble, solo destinado a sorprender al espectador en el peor sentido del término. A destacar la formidable fotografía que imprme Noyce a sus imágenes, haciendo presente en todo momento el ambiente solitario de alta mar.

P: 6

sábado, 18 de julio de 2026

MITOLOGÍA CLÁSICA (2015), DE DAVID HERNÁNDEZ DE LA FUENTE. DIOSES Y MONSTRUOS.

Solo hay que darse una vuelta por alguno de nuestros museos para comprobar el impacto que las historias de mitología grecoromana ha ejercido en el mundo occidental. La mitología es religión, es un intento de explicar el mundo y los fenómenos naturales a través de historias que apelan a lo sobrenatural y que son un precedente de lo que llamamos literatura. Uno lee estas historias y reconoce un legado cultural inmenso que a nosotros nos ha llegado en forma escrita, pero que originariamente se transmitía de generación en generación. Después de todo, eran narraciones que ordenaban un mundo que primigeniamente había sido un caos. Los dioses eran los garantes del orden, pero también figuras de una moralidad dudosa a los que había que honrar y temer. La actuación de los héroes, que se asemejaban ya a los humanos, eran ejemplos de cómo había que transitar por el mundo, pero sus historias solían tener un final trágico, ya que el sino de los dioses era comúnmente caprichoso. En realidad todo esto daba lugar a una religión muy compleja, que exigía el cumplimento de determinados ritos para mantener la fortaleza del Estado. Convenía no enfadar a los volubles dioses.

Lo mejor de estas historias es que no son dogmáticas, sino flexibles, por lo que los mitos admiten variantes. Se trata de unas creencias religiosas muy imaginativas a las que se les pueden ir añadiendo nuevos personajes y que pueden ser adoptadas por otros pueblos. Esto sucedió con los romanos que, fascinados por la fuerza de la mitología griega, adoptaron a sus dioses como propios, añadiendo ligeras variantes. Luego recogieron la historia de Troya y se proclamaron los sucesores de la heroica ciudad a través del personaje de Eneas. Roma iba a ser la destinataria de un legado milenario, por lo que su destino era conquistar el mundo conocido. En este sentido, el mito da prestigio a los pueblos que lo adoptan, puesto que los dioses que forman parte del mismo lo favorecen, los héroes son un ejemplo para los ciudadanos y los monstruos a los que se enfrentan representan los retos que hay que superar en pos de la grandeza. 

Después de establecer en el primer capítulo una definición de mito, David Hernández ofrece en este libro una estupenda recopilación de los mismos, mitos ya conocidos, universalmente nombrados, pero que conviene recordar en toda su complejidad y simbolismo, ya que se trata de narraciones tan especiales que son capaces de moverse entre la fábula y el intento de explicación de la configuración del mundo. Es sorprendente que en algunas cosas, la intuición del hombre antiguo acierte, como en el caos primigenio que precedió al orden natural de las cosas que hace posible que exista la vida. Pero sobre todo es bueno volver a acercarse a estas historias porque representan las raíces vivas de nuestra cultura, creencias que se mantuvieron vivas durantes siglos que llegan a nosotros con una actualidad realmente sorprendente, pues siempre podemos seguir aprendiendo de las mismas.

domingo, 12 de julio de 2026

CIUDAD ABIERTA (2011), DE TEJU COLE. LAS ENSOÑACIONES DEL PASEANTE SOLITARIO.

El narrador de este libro es un inmigrante procedente de Nigeria. Se encuentra realizando el último año de prácticas psiquiatría en un hospital de Harlem y es muy aficionado a emprender largas caminatas solitarias por la ciudad de New York. Estos paseos le ayudan a desconectar con la dureza de su labor cotidiana y a volver a encontrarse consigo mismo. Cole no describe los espectaculares edificios que encuentra en su camino, sino que se detiene en detalles mucho más nimios, aquellos que pasan desapercibidos para la mayoría de gente apresurada que transita las calles de la ciudad. Es como si la realidad fuera un objeto extraño que el paseante se encarga de traducir a través de sus pensamientos. El lector percibe una urbe desangelada, pues la mayoría de sus ciudadanos todavía no ha superado el trauma del 11 de septiembre, simbolizado en esa inmensa brecha al que escritor también hace referencia en un determinado momento.

Julius, que así se llama el protagonista, también tiene encuentros con amigos y conocidos e incluso es víctima de un atraco en una escena descrita magistralmente por su autor, pues describe perfectamente la sensación de irrealidad que embarga a quien le sucede una circunstancia tan inesperada que, en su caso, también contiene dosis de violencia gratuita. Pero se puede decir que la auténtica protagonista de Ciudad abierta es Nueva York, que aparece como una urbe un tanto siniestra, pero también acogedora al fin y al cabo, un lugar enorme donde tiene lugar lo mejor y lo peor del ser humano. También hay espacio para traumáticos recuerdos del pasado nigeriano de Julius, recuerdos realistas que reconstruyen un pasado fragmentado:

"Experimentamos la vida como un continuo y sólo una vez que declina, una vez que se vuelve pasado, vemos las discontinuidades. El pasado, si existe, es sobre todo espacio vacío, grandes extensiones de nada en las cuales flotan personas y acontecimientos significativos."

Pero en Ciudad abierta cabe mucho más, pues hay una serie de capítulos en los que el protagonista viaja a Bruselas y puede reflexionar acerca de la vida europea en contraste con la estadounidense y además se asoma al siniestro capítulo del Holocausto cuando conoce a la doctora Maillote, que huyó en su momento a Estados Unidos huyendo de la persecución a los judíos. Casi todos los personajes de esta novela son gente que ha debido abandonar sus raíces en pos de una vida mejor, víctimas de las circunstancias de la historia y beneficiarios de una capacidad de acogida que actualmente se está poniendo en cuestión en muchas naciones. Así pues, Ciudad abierta nos habla también de identidades heridas y fragmentadas, que buscan recomponerse en escenarios hospitalarios que en cualquier momento pueden volverse hostiles. La escritura armoniosa de Teju Cole ayuda que todas éstas y muchas más reflexiones se aposenten plenamente en el lector.

sábado, 11 de julio de 2026

THE BOYS (2019-2026), DE EVAN GOLDBERG, SETH ROGEN Y ERIC KRIPKE.

Basada en los cómics de Garth Ennis, The Boys da una nueva vuelta de tuerca a las historias de superhéroes e intenta explorar, de una manera más o menos realista, pero también bastante bestia, cómo sería una sociedad en la que existieran estos seres casi divinos. Aquí los superhéroes pertenecen a una Corporación, que es la responsable de la creación de los mismos. No se trata de héroes en el sentido tradicional del término, sino de seres que son explotados comercialmente para vender todo tipo de productos a unos consumidores manipulados a los que se hace creer que estos tipos realizan todo tipo de hazañas para salvar a gente. Si hay algo que domina toda la serie es el cinismo: los superhéroes son seres amorales que atesoran un gran poder y vicios inconfesables, sobre todo el Patriota, un trasunto de Supermán que poco a poco va haciéndose dueño de la Corporación y termina exigiendo ser tratado como un dios. Al otro lado de la trinchera se encuentra el grupo clandestino que da título a la serie, cuya principal misión es desenmascarar toda esta hipocresía superheroíca y al que se irán uniendo algunos superhéroes disidentes. La pena de The Boys es que es una serie que va de más a menos. Empieza siendo algo muy original y repleto de escenas que en otros ámbitos serían censuradas, pero la trama acaba alargándose demasiado y se vuelve algo repetitiva. En cualquier caso, las distintas temporadas ofrecen un espectáculo muy entretetenido y estimulante que en el fondo nos está hablando de nuestra época, un tiempo de idiotización general en el que las masas, por mucho que tengan acceso a información casi infinita, pueden ser manipuladas por los que están arriba con una facilidad pasmosa.

P: 8

domingo, 5 de julio de 2026

EL DÍA DE LA REVELACIÓN (2026), DE STEVEN SPIELBERG.

La última película de Spielberg remite a uno de sus temas predilectos: los extraterrestres, aunque aquí durante la mayor parte del metraje son seres ocultos cuya existencia quiere ser evidenciada por los protagonistas, mientras una siniestra corporación estatal los persigue para impedir dicha revelación. Aunque empieza con muy buen ritmo e interesando al espectador, la trama que propone el director de Encuentros en la tercera fase se desinfla muy rápido, pues no es más que una serie de escenas de persecución que se resuelven de formas absurdas, pues hay personajes que cuentan con ciertos poderes derivados de la tecnología extraterrestre respecto a los que no sabemos gran cosa, por lo que no conocemos sus límites ni las reglas de funcionamiento. Esto hace que la película se encuentre muy desequilibrada entre intenciones y resultados: se quieren mezclar demasiadas cosas: el miedo a lo desconocido, una trama de espionaje corporativo y la posibilidad de una tercera guerra mundial como fondo de toda la trama. Lo peor de El día de la revelación es que el espectador se va a estar haciendo preguntas constantemente, y no en sentido constructivo. ¿Por qué el plan de los extraterrestres es tan enrevesado? ¿no han sido capaces de hacer las cosas de una manera más sencilla poseyendo una tecnología a años luz de la nuestra? Es difícil criticar esta película sin desvelar detalles muy importantes de su argumento, pero el resultado final es muy decepcionante: personajes pobremente desarrollados y un guion repetitivo de final muy previsible. Puede salvarse por ser su director quien es y entregar escenas tan inspiradas como la de la persecución en tren, pero resulta insólito que Spielberg haya accedido a rodar una historia que necesitaba pulirse mucho todavía para desarrollar todas sus posibilidades.

P: 4

sábado, 4 de julio de 2026

BUENA SUERTE, LEO GRANDE (2022), DE SOPHIE HYDE.

Nancy Stokes es una mujer que siempre ha hecho lo correcto. Profesora de religión y casada con un hombre aburrido que - según confesión propia - nunca le hizo sentir un orgasmo, quiere probar algo nuevo ahora que ha muerto su marido. Y para eso no se le ocurre nada mejor que contratar a un joven profesional del sexo, un hombre mucho más joven que él del que espera que recupere a pasos agigantados sus años perdidos en la materia. Pero existe un problema: Nancy no está segura de lo que está haciendo. Es una persona que jamás ha sido verdaderamente libre y ahora siente que está haciendo algo malo. Será Leo Grande, el muchacho al que ha contratado, el que la vaya guiando con infinita paciencia y profesionalidad hacia la consumación de sus deseos. Con una estructura de obra teatral, Buena suerte Leo Grande reivindica la labora de los trabajadores sexuales, aunque utiliza en exceso la voz de su protagonista femenina para explicar su necesidad, como queriendo exponer que nos encontramos ante un caso especial en el que la contratación de pago por sexo está enteramente justificada. Seguramente si la película nos mostrara a un joven poco agraciado que contrata a una prostituta para tener las experiencias que la vida diaria le niega, el tono de la película posiblemente sería muy distinto o tendría que justificarse de otra manera. Pero aquí todo se disfraza de reivindicaciones femeninas y frustración vital y la película sabe ganarse al espectador en este sentido. Aquí se nos presenta a un trabajador sexual que ejerce de manera totalmente libre y que además parece tener también un don para la psicología y un saber estar que al que ya quisieran acercarse muchos de nuestros representantes políticos. Leo Grande (nombre ficticio para el ejercicio laboral) se convierte así en la fantasía perfecta de Nancy, en el hombre que escucha, es paciente y sabe finalmente cual es la mejor manera de consumar los deseos de su clienta, hasta el punto de que esta quiere ir más allá de los límites de un contrato mercantil y conocer detalles íntimos del muchacho, momento en el que el tono de la narración se vuelve un poco más oscuro, para volver a la luminosidad un poco después de manera un poco forzada. Hay que decir que como película Buena suerte Leo Grande sabe aprovechar perfectamente a sus actores y hacer surgir la química entre ellos. Hay que destacar a Emma Thompson, que sale más que airosa de uno de los papeles más arriesgados de su espléndida carrera.

P: 6