sábado, 22 de agosto de 2026

ANNIVERSARY (2025), DE JAN KOMASA.

Estados Unidos se encuentra más dividido que nunca. Incluso hay analistas que hablan de síntomas de Guerra Civil. Lo que está claro es que es insólito que se haya llegado al punto de que el país más poderoso del mundo haya elegido como presidente a un fantoche peligroso como Donald Trump. Esto consigue que el ambiente familiar que nos muestra Anniversary sea plenamente creíble, sobre todo por el exagerado enfrentamiento entre Elle, que celebra los veinticinco años de su matrimonio y la nueva novia de su hijo. Liz no es una desconocida para Elle. Fue estudiante suya hace algunos años, una alumna tan brillante como radical en sus planteamientos políticos. La joven ha escrito un libro que va a convertirse en un best-seller gracias al apoyo de una multinacional. Se trata de expandir un movimiento llamado "el cambio", que con la idea de superar el enfrentamiento político que lastra a la nación, propone una unión de todos los ciudadanos en un proyecto común. Tan bonitas palabras esconden el germen de un Estado fascista que aplaste las libertades, empezando por la de expresión, en pos de una especie de renacer americano. Precisamente este es uno de los aspectos más interesantes de una película como Anniversary, los límites de la libertad de expresión. Aquí Elle es una especie de representante de la intolerancia de la izquierda a quienes presentan ideas diferentes. ¿Pero es esta intolerancia necesaria en ciertas ocasiones, para parar los pies a movimientos que intentan lastrar la democracia? Lo cierto es que Anniversary juega muy bien sus cartas y desarrolla muy bien unos personajes (no solo las dos protagonistas del enfrentamiento, sino también todos los hijos de Elle y su sufrido marido, un hombre ajeno a todas estas disputas políticas) que pueden representar perfectamente el devenir de una nación totalmente desorientada y que está dejando de lado su papel tradicional de faro de la libertades de occidente. Una metáfora muy angustiosa, por lo actual de su planteamiento, que nos habla del abismo al que podría verse abocado Estados Unidos si sigue dando pasos en la mala dirección.

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KAMCHATKA (2002), DE MARCELO PIÑEYRO.

La película comienza con la disrrupción en la vida cotidina de un niño, que es sacado precipitadamente de clase por sus padres. Los padres necesitan esconderese y Harry va a terminar, junto con su hermano pequeño, viviendo en una finca apartada, intentando ocultarse de una amenaza invisible que no comprende bien. Dicha amenaza es la dictadura argentina de los años setenta, el equivalente para el cine argentino al franquismo en el de España. Kamchatka quiere ser una película simbólica, una especie de fábula en la que Houdini es símbolo de libertad y el territorio de Kamchatka en el juego del Risk es símbolo de resistencia, pero acaba convirtiéndose en una historia costumbrista, protagonizada por la visión de unos niños a los que no se les entiende lo que dicen. Una vez establecidos estos elementos, la película no da mucho más de sí. Se introduce en una especie de bucle (quizá este sea el sentimiento de sus protagonistas) en el que el tiempo se dilata frente al que transcurría en la existencia anterior. En este sentido puede decirse que Kamchatka es una película tan sentimental como fallida, puesto que solo contiene un planteamiento interesante, un desarrollo plano y un final muy previsible. Quizá si nos hubieran hablado un poco más de quiénes son los miembros de esta familia antes que describir de manera cansina su vida cotidiana mientras permanecen apartados de la sociedad, el guion hubiera sido mucho más interesante.

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viernes, 21 de agosto de 2026

LIBERTAD DE EXPRESIÓN (2024), DE JACOB McHANGAMA. UNA HISTORIA GLOBAL DESDE SÓCRATES A LAS REDES SOCIALES.

La libertad de expresión constituye la piedra de toque de cualquier sistema político que quiera definirse como democrático. Es la libertad más importante de todas. Sin ella, las demás quedan lastradas, porque ésta es la que las personas se sientan ciudadanas, parte del sistema, confiadas en que su voz se puede escuchar o, al menos, que no va a ser censurada. Por ello, gobiernos de toda índole han intentado siempre imponer límites, basándose en valores presuntamente superiores, como la seguridad nacional, los valores religiosos, la igualdad o la protección de la dignidad de colectivos vulnerables.

El libro de McHangama no es un ensayo de teoría política, sino una obra muy densa dedicada a exponer la historia de la libertad de expresión, una historia que arranca en la Grecia clásica. Se trataba de un derecho a la palabra muy parecido al que concebimos hoy, pero restringido a los ciudadanos varones, por lo que esclavos y mujeres quedaban excluídos del mismo, así como los extranjeros residentes en Atenas. Hay que recordar también que no se trataba de un derecho absoluto ya que Sócrates, por ejemplo, fue condenado a muerte por impiedad. En cualquier caso, el precedente griego demuestra que la libertad de expresión se encontraba limitada por los mismos problemas que seguimos teniendo hoy: la necesidad de protección frente a ideas que van en contra de la misma o en contra de los valores fundamentales del Estado.

El libro relata una lucha de siglos entre intolerancia y tolerancia. Se puede decir que el péndulo se decantó a favor de esta última con el desarrollo de las ideas del Siglo de la Luces, que culminaron con la imposición violenta de un nuevo régimen a través de la Revolución Francesa. Pero fue el invento de la imprenta el que ayudó a difundir todo tipo de ideas unos siglos antes. Y esta difusión de ideas sin control la que suele poner nerviosos a los gobiernos. Al igual que hoy día en que los contenidos de internet son inabarcables y caben todo tipo de teorías de la conspiración e ideas delirantes, en siglos precedentes Europa se inundó de todo tipo de panfletos que podían expresar las ideas más peregrinas. Los Estados, que tienden a considerar el orden interno como el más importante de los valores, han intentado reprimir las ideas disidentes, considerándolas peligrosas, hasta que el ideal democrático se consolidó en numerosos países.

Pero aquí surge uno de los dilemas más importantes entre los que plantea el libro. ¿Cómo se defiende de manera más eficaz a una democracia? ¿deben establecerse restricciones a la libertad de expresión con la finalidad de no dar voz a los enemigos de la misma? Tenemos un ejemplo reciente en la Alemania de Weimar. Las leyes que intentaban frenar la libertad de expresión frente a los totalitarios no hicieron más que victimizarlos y además pudieron aprovecharlas en su beneficio una vez se instalaron en el poder. Esto nos recuerda que nuestras libertades, que creemos inamovibles, son frágiles y pueden ser limitadas, cuando no destruídas, si se dan las circunstancias adecuadas. 

Por eso Mchangama es partidario de un desarrollo lo más extenso posible de la libertad de expresión, que evite periodos oscuros en las democracias más consolidadas como la caza de brujas del senador McCarthy en los Estados Unidos, pero que también proteja a los ciudadanos frente a propaganda hostil, bulos o ataques concretos a personas o colectivos. La libertad de expresión no puede ser un derecho absoluto, pero tampoco puede ser un sistema que acalle voces incómodas. Las restricciones a la misma deben ser excepcionales y bien argumentadas:

"La verdadera tolerancia exige comprensión. La comprensión surge de la escucha. Escuchar presupone conversar. Relacionando las controversias del pasado con las más apremiantes del presente, espero demostrar lo mucho que la humanidad ha ganado con la difusión gradual del derecho a la libertad de expresión, y lo mucho que podemos perder si permitimos que continúe erosionándose durante esta nueva fase digital del viejo conflicto que mantiene con la autoridad."

Los retos del futuro resultan mucho más complejos, con la irrupción de la Inteligencia artificial y la posibilidad de elaborar mentiras cada vez más sofisticadas a través de la misma. También se van a seguir desarrollando amenazas clásicas, como la intolerancia religiosa, la influencia de regímenes antidemocráticos como Rusia y China y la llegada de personajes cada vez más estrambóticos a la cima del poder con el favor de unos ciudadanos cada vez más desencantados con un sistema democrático que no parece abogar por los derechos de las personas más desfavorecidas. La tentación totalitaria, aunque se quiera enmascarar con diversas denominaciones, va a seguir presente, amenazando siempre a las libertades humanas más íntimas: aquellas que tienen que ver con la elección de las propias ideas, de las propias lecturas o la manera de expresar a los demás las mismas. Solo una apuesta por una formación crítica de la ciudadanía puede salvaguardar estas libertades en las próximas décadas.

lunes, 17 de agosto de 2026

LA ODISEA (S. VIII A.C.), DE HOMERO Y DE CHRISTOPHER NOLAN (2026). REGRESO A ÍTACA.

Que un poema escrito hace casi treinta siglos siga siendo objeto de fascinación por parte de millones de lectores y sea capaz de engendrar uno de los éxitos cinematográficos del año, nos habla de la atemporalidad de los versos de Homero y del carácter de su héroe Odiseo, que ante todo es descrito como un hombre con sentimientos reconocibles universalmente por cualquier ser humano. Si la Iliada era la narración épica de la guerra de Troya, la Odisea se dedica a contar el regreso a casa de uno de los vencedores. Odiseo lleva ausente diez años y va a tardar otros diez años en culminar su viaje, un viaje que en muchos pasajes se convierte en una especie de precedente de nuestras novelas de aventuras (el enfrentamiento con el Cíclope o el encuentro con los monstruosos Escila y Caribdis), aunque hay que tener en cuenta que este mundo pueden intervenir los dioses de manera caprichosa y manejar el destino de los hombres a su voluntad.

Odiseo es presentado como un hombre valiente cuya principal cualidad es la astucia. No resuelve todos sus conflictos usando la fuerza (aunque en este aspecto es un hombre muy por encima de la media), sino que es capaz de mentir, disfrazarse o elaborar los discursos que más convienen a las circunstancias. Durante su viaje pasa mil penalidades y va perdiendo a sus numerosos compañeros por el camino. Pasa ocho años retenido en la isla de Calipso, una diosa con la que mantiene relaciones sexuales y que le ofrece la inmortalidad, el bien supremo al que puede aspirar un hombre, dado que el destino que espera a los héroes después de la muerte es terrible. Odiseo llega a visitar, aunque de una manera un tanto extraña, el inframundo, donde puede conversar con sus compañeros caídos en la guerra de Troya y con Agamenón, el rey traicionado a su regreso. Aquiles llega a decirle que preferiría ser el último esclavo en el mundo de los vivos antes que ser rey de los muertos.

Pero el anhelo de regresar es el principal motor de Odiseo y son los dioses (siendo Atenea su principal protectora) los que dictaminan que ya es hora de que vuelva a casa y pueda reunirse con su fiel esposa. Pero todavía le queda al héroe presentarse en su casa y acabar con la infamia de los pretendientes que llevan años comiéndose su hacienda. Quizá este sea el episodio más oscuro para los valores de nuestro tiempo. El protagonista no muestra ningún tipo de piedad y no establece distinciones, respecto a sus sirvientes, respecto a quien colaboró con los pretendientes por miedo y quien lo hizo por voluntad propia. Una sangrienta venganza que podría haber seguido alimentándose a través de los familiares de los fallecidos, pero que paran los dioses de manera directa, en un extraño y forzado final feliz. 

Leer hoy la Odisea es acercarse a un relato sorprendentemente moderno que habla de tú a tú al lector actual y que, si obviamos las intervenciones de los dioses, precede de forma magistral a esas narraciones que hoy llamamos novelas. Odiseo es un personaje plenamente humano, del que conocemos sus sufrimientos y sus anhelos, así como los de su hijo Telémaco y los de su esposa Penélope. Christopher Nolan ha realizado una versión ciertamente espectacular de estas aventuras, obviando la presencia de los dioses, pero no la parte mágica y fantástica de la historia. En cierto sentido casa con su forma de narrar y ver el cine, puesto que también en esta narración hay una lucha contra el tiempo, puesto que a Penélope se le acaba el plazo por el cual debe elegir a un pretendiente y Odiseo debe llegar lo antes posible a Ítaca para evitar perder para siempre la existencia a la que anhela regresar. Todos los actores están correctos en sus papeles (aunque la presencia de rostros tan conocidos nos refuerza en la idea de estar contemplando una gran producción de Hollywood), destacando Anne Hathaway en el papel de una muy sufrida Penélope casi tan rica en ardides como su propio marido.

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lunes, 10 de agosto de 2026

THE MANDALORIAN AND GROGU (2026), DE JON FAVREAU

La última trilogía de Star Wars fue un verdadero desastre. Películas que copiaban la estructura de la anterior, pero sin pies ni cabeza, ofreciendo unos bandazos creativos que casi destruyen uno de los universos más rentables de los que ha creado el medio cinematográfico. A los creadores de la serie de la que proviene esta película les bastó presentar a dos personajes carismáticos, distintos como el día y la noche, pero que se complementan perfectamente para indicar cual es el camino correcto de la franquicia. The mandalorian and Grogu no es más que un capítulo alargado de la serie, sin mayor afán que ofrecer una magnífica película de aventuras que no altera en nada la rutina a la que los seguidores están acostumbrados. Bien es cierto que esto significa que no se está arriesgando nada, se apuesta sobre seguro, pero se hace desde la ambición de ofrecer un producto de calidad que no traiciona los principios que han cimentado el éxito de estos personajes. 

P: 7

domingo, 9 de agosto de 2026

LE WEEK-END (2013), DE ROGER MICHELL.

Presentada como una comedia acerca del amor en la edad madura, Le week-end reviste más bien las características de un drama. Nos presenta a un matrimonio que vuelve a la ciudad en la que pasaron su luna de miel, París, treinta años después para intentar revitalizar su relación. Pronto el espectador va a poder contemplar una dinámica de pareja realmente malsana: Meg trata a Nick con un tremendo desprecio, hasta el punto de humillarlo prácticamente en cada conversación e incluso lo maltrata físicamente sin mayores consecuencias (muchos se escandalizarían con la película si el maltrato fuera de él a ella). Nick parece prestarse a ese juego por el amor que siente por su mujer y acepta su papel de eterno humillado a cambio de la promesa de un sexo que nunca llega. La evidente belleza de París contrasta con el mal humor de una Meg que ya no es la joven idealista que llegó a la capital francesa tres décadas atrás. Vuelven al hotel de aquellos días, pero ella propone abandonarlo, ya que la habitación es muy pequeña y no le gusta el color de las paredes. Van a otro mucho más caro, tanto que no pueden pagarlo, dado que su precaria situación económica no se lo permite. Pero el fin de semana parisino va a contemplar otras travesuras de la pareja, como largarse de un lujoso restaurante sin pagar la cuenta. La presencia del personaje que interpreta Jeff Goldblum, un tanto forzada, sirve para mostrar esa tragicómica escena en la que Nick confiesa sus miseras frente a un grupo de desconocidos. En este sentido, Le week-end es una película valiente que trata sobre un infeliz enamorado que todavía cree que puede cambiar el carácter de su mujer treinta años después.

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sábado, 8 de agosto de 2026

SCARAMOUCHE (1952), DE GEORGE SIDNEY.

Basada en la novela homónima de Rafael Sabatini, Scaramouche es un prodigio cinematográfico en cuanto a ritmo narrativo, una de esas películas que atrapa al espectador de principo fin. Gran parte de su encanto reside en la composición de su protagonista, un hombre nacido "con el don de la risa" que necesita indagar acerca de sus orígenes. Mel Ferrer interpreta a un villano a su altura: un pérfido marqués de modales exquisitos que usa sin piedad sus habilidades como espadachín contra sus enemigos. Todo ello enmarcado en el periodo histórico inmediatamente anterior a la Revolución francesa y que muestra también, como parte de un gran espectáculo, el funcionamiento de la commedia dell´arte, paso previo al duelo final en un teatro, uno de los más recordados de la historia del cine. Scaramouche es una de esas películas irrepetibles, una obra absolutamente artesana que no podría ser reproducida hoy día. Una perfecta exaltación del espíritu de aventura y de la existencia despreocupada en la que no existen ambigüedades morales y en la que los acontecimientos que contemplamos son placenteramente novelescos: el espectador participa de ellos porque se encuentra absolutamente hechizado por la imágenes que contempla en la pantalla.

P: 10