lunes, 17 de agosto de 2026

LA ODISEA (S. VIII A.C.), DE HOMERO Y DE CHRISTOPHER NOLAN (2026). REGRESO A ÍTACA.

Que un poema escrito hace casi treinta siglos siga siendo objeto de fascinación por parte de millones de lectores y sea capaz de engendrar uno de los éxitos cinematográficos del año, nos habla de la atemporalidad de los versos de Homero y del carácter de su héroe Odiseo, que ante todo es descrito como un hombre con sentimientos reconocibles universalmente por cualquier ser humano. Si la Iliada era la narración épica de la guerra de Troya, la Odisea se dedica a contar el regreso a casa de uno de los vencedores. Odiseo lleva ausente diez años y va a tardar otros diez años en culminar su viaje, un viaje que en muchos pasajes se convierte en una especie de precedente de nuestras novelas de aventuras (el enfrentamiento con el Cíclope o el encuentro con los monstruosos Escila y Caribdis), aunque hay que tener en cuenta que este mundo pueden intervenir los dioses de manera caprichosa y manejar el destino de los hombres a su voluntad.

Odiseo es presentado como un hombre valiente cuya principal cualidad es la astucia. No resuelve todos sus conflictos usando la fuerza (aunque en este aspecto es un hombre muy por encima de la media), sino que es capaz de mentir, disfrazarse o elaborar los discursos que más convienen a las circunstancias. Durante su viaje pasa mil penalidades y va perdiendo a sus numerosos compañeros por el camino. Pasa ocho años retenido en la isla de Calipso, una diosa con la que mantiene relaciones sexuales y que le ofrece la inmortalidad, el bien supremo al que puede aspirar un hombre, dado que el destino que espera a los héroes después de la muerte es terrible. Odiseo llega a visitar, aunque de una manera un tanto extraña, el inframundo, donde puede conversar con sus compañeros caídos en la guerra de Troya y con Agamenón, el rey traicionado a su regreso. Aquiles llega a decirle que preferiría ser el último esclavo en el mundo de los vivos antes que ser rey de los muertos.

Pero el anhelo de regresar es el principal motor de Odiseo y son los dioses (siendo Atenea su principal protectora) los que dictaminan que ya es hora de que vuelva a casa y pueda reunirse con su fiel esposa. Pero todavía le queda al héroe presentarse en su casa y acabar con la infamia de los pretendientes que llevan años comiéndose su hacienda. Quizá este sea el episodio más oscuro para los valores de nuestro tiempo. El protagonista no muestra ningún tipo de piedad y no establece distinciones, respecto a sus sirvientes, respecto a quien colaboró con los pretendientes por miedo y quien lo hizo por voluntad propia. Una sangrienta venganza que podría haber seguido alimentándose a través de los familiares de los fallecidos, pero que paran los dioses de manera directa, en un extraño y forzado final feliz. 

Leer hoy la Odisea es acercarse a un relato sorprendentemente moderno que habla de tú a tú al lector actual y que, si obviamos las intervenciones de los dioses, precede de forma magistral a esas narraciones que hoy llamamos novelas. Odiseo es un personaje plenamente humano, del que conocemos sus sufrimientos y sus anhelos, así como los de su hijo Telémaco y los de su esposa Penélope. Christopher Nolan ha realizado una versión ciertamente espectacular de estas aventuras, obviando la presencia de los dioses, pero no la parte mágica y fantástica de la historia. En cierto sentido casa con su forma de narrar y ver el cine, puesto que también en esta narración hay una lucha contra el tiempo, puesto que a Penélope se le acaba el plazo por el cual debe elegir a un pretendiente y Odiseo debe llegar lo antes posible a Ítaca para evitar perder para siempre la existencia a la que anhela regresar. Todos los actores están correctos en sus papeles (aunque la presencia de rostros tan conocidos nos refuerza en la idea de estar contemplando una gran producción de Hollywood), destacando Anne Hathaway en el papel de una muy sufrida Penélope casi tan rica en ardides como su propio marido.

P: 7

lunes, 10 de agosto de 2026

THE MANDALORIAN AND GROGU (2026), DE JON FAVREAU

La última trilogía de Star Wars fue un verdadero desastre. Películas que copiaban la estructura de la anterior, pero sin pies ni cabeza, ofreciendo unos bandazos creativos que casi destruyen uno de los universos más rentables de los que ha creado el medio cinematográfico. A los creadores de la serie de la que proviene esta película les bastó presentar a dos personajes carismáticos, distintos como el día y la noche, pero que se complementan perfectamente para indicar cual es el camino correcto de la franquicia. The mandalorian and Grogu no es más que un capítulo alargado de la serie, sin mayor afán que ofrecer una magnífica película de aventuras que no altera en nada la rutina a la que los seguidores están acostumbrados. Bien es cierto que esto significa que no se está arriesgando nada, se apuesta sobre seguro, pero se hace desde la ambición de ofrecer un producto de calidad que no traiciona los principios que han cimentado el éxito de estos personajes. 

P: 7

domingo, 9 de agosto de 2026

LE WEEK-END (2013), DE ROGER MICHELL.

Presentada como una comedia acerca del amor en la edad madura, Le week-end reviste más bien las características de un drama. Nos presenta a un matrimonio que vuelve a la ciudad en la que pasaron su luna de miel, París, treinta años después para intentar revitalizar su relación. Pronto el espectador va a poder contemplar una dinámica de pareja realmente malsana: Meg trata a Nick con un tremendo desprecio, hasta el punto de humillarlo prácticamente en cada conversación e incluso lo maltrata físicamente sin mayores consecuencias (muchos se escandalizarían con la película si el maltrato fuera de él a ella). Nick parece prestarse a ese juego por el amor que siente por su mujer y acepta su papel de eterno humillado a cambio de la promesa de un sexo que nunca llega. La evidente belleza de París contrasta con el mal humor de una Meg que ya no es la joven idealista que llegó a la capital francesa tres décadas atrás. Vuelven al hotel de aquellos días, pero ella propone abandonarlo, ya que la habitación es muy pequeña y no le gusta el color de las paredes. Van a otro mucho más caro, tanto que no pueden pagarlo, dado que su precaria situación económica no se lo permite. Pero el fin de semana parisino va a contemplar otras travesuras de la pareja, como largarse de un lujoso restaurante sin pagar la cuenta. La presencia del personaje que interpreta Jeff Goldblum, un tanto forzada, sirve para mostrar esa tragicómica escena en la que Nick confiesa sus miseras frente a un grupo de desconocidos. En este sentido, Le week-end es una película valiente que trata sobre un infeliz enamorado que todavía cree que puede cambiar el carácter de su mujer treinta años después.

P: 6

sábado, 8 de agosto de 2026

SCARAMOUCHE (1952), DE GEORGE SIDNEY.

Basada en la novela homónima de Rafael Sabatini, Scaramouche es un prodigio cinematográfico en cuanto a ritmo narrativo, una de esas películas que atrapa al espectador de principo fin. Gran parte de su encanto reside en la composición de su protagonista, un hombre nacido "con el don de la risa" que necesita indagar acerca de sus orígenes. Mel Ferrer interpreta a un villano a su altura: un pérfido marqués de modales exquisitos que usa sin piedad sus habilidades como espadachín contra sus enemigos. Todo ello enmarcado en el periodo histórico inmediatamente anterior a la Revolución francesa y que muestra también, como parte de un gran espectáculo, el funcionamiento de la commedia dell´arte, paso previo al duelo final en un teatro, uno de los más recordados de la historia del cine. Scaramouche es una de esas películas irrepetibles, una obra absolutamente artesana que no podría ser reproducida hoy día. Una perfecta exaltación del espíritu de aventura y de la existencia despreocupada en la que no existen ambigüedades morales y en la que los acontecimientos que contemplamos son placenteramente novelescos: el espectador participa de ellos porque se encuentra absolutamente hechizado por la imágenes que contempla en la pantalla.

P: 10

sábado, 1 de agosto de 2026

SIN RELATO (2024), DE LOLA PÉREZ MONDÉJAR. ATROFIA DE LA CAPACIDAD NARRATIVA Y CRISIS DE LA SUBJETIVIDAD.

El concepto de atrofia de la capacidad narrativa es uno de los que más aparece en este estimulante ensayo, que analiza de manera certera uno de los grandes males de nuestro tiempo: la incapacidad, sobre todo en las nuevas generaciones, de contar relatos autobiográficos que tengan algún sentido más allá de lo anecdótico. Cuenta Pérez Mondéjar que advirtió este fenómeno cuando empezó a recibir en su consulta a jóvenes que eran incapaces de establecer un relato coherente que enlazara sus síntomas con su propia biografía. Es como si las redes sociales hubieran atrofiado una parte muy importante de lo que nos hace humanos (la capacidad narrativa) y la hubiera sustituido por una especie de presente eterno que es estimulado por la atención fragmentada que es característica de las redes sociales. Los jóvenes - y a veces no tan jóvenes - se encuentran sometidos diariamente a miles de estímulos a los que deben reaccionar para no quedarse atrás, pero se trata de estímulos que serán borrados por el siguiente contenido al que tienen acceso. Así, sus recuerdos adquieren más bien forma de meme antes que el de un relato coherente que dé sentido a sus existencias:

"Si ha disminuido nuestra capacidad de conversar, a pesar de la hiperproducción de textos que pueblan nuestro entorno, es también porque tenemos dificultad para pensar, y esta dificultad para pensar la vinculamos a un vaciamiento de nuestro mundo interno, a una incapacidad creciente para transformar lo que nos acontece en una experiencia subjetiva, propia, comunicable."

El gran culpable de este alarmante fenómeno es el nuevo capitalismo de vigilancia, basado en la producción de un tipo de individualidad en el que la propia experiencia no existe si no es mostrada a los demás como algo tan estimulante como efímero. La vida privada se convierte en una continua representación que debe ser aprobada por los demás. La experiencia ya no es simplemente un instante más o menos placentero que pasa a ser parte de la biografía de cada cual, sino que se convierte en una representación, algo que deriva en conceptos tan actuales como el cultivo de una marca personal, que al final deriva en venderse a uno mismo como un producto más. Es cierto que en la vida cotidiana todos siempre hemos actuado como si estuvieramos en un escenario, que cambia según el contexto. No es similar nuestra actuación en el ámbito laboral que en el familiar o ante las amistades, en cada uno de ellos representamos un papel diferente. Pero esto se ha traducido hoy día en una especie de presión constante por exponer todas estas experiencias en las redes sociales. Aquí el peligro evidente es que el yo vivido quede subordinado al yo mostrado.

¿Se está creando entonces un hombre nuevo, moldeado por los requerimientos del sistema? La autora enlaza todo esto con el nazismo, pues quizá se esté estimulando un pensamiento muy simple por parte de individuos muy manipulables emocionalmente. Esto entronca con Arendt y sus conclusiones acerca de gente normal y corriente que acepta relatos prefabricados, sin cuestionarse la moralidad de los mismos, y sigue su vida adaptándose a lo que se requiera de él. La pérdida de nuestra capacidad de relatar es también pérdida de nuestra capacidad de juicio, ya que estamos creando individuos incapaces de retener la atención sobre un discurso o una lectura más allá de unos minutos. El gran vencedor, por el momento, es el capitalismo, que convierte todos estos estímulos en ideales de consumo, un consumo vacío que pronto produce ansiedad que debe ser calmada con nuevos productos. Es como si una gran distopía estuviera logrando sus objetivos de manera silenciosa pero muy efectiva. Internet y las redes sociales, unos instrumentos que nacieron como apoyo al conocimiento, son los grandes instrumentos de esta revolución soterrada que está impulsando un cambio social sin precedentes.

sábado, 25 de julio de 2026

EL CASO DE LAURA STERN (2026), DE AKIM ISKER

Laura Stern es una farmaceútica que lidera una asociación de mujeres maltratadas. Cuando presencia el asesinato de una de sus compañeras decide que el Estado no está haciendo lo suficiente para proteger a las víctimas, por lo que decide tomarse la justicia por su mano. El caso de Laura Stern es una de esas series que pueden dar lugar a larguísimos debates, puesto que plantea un problema moral de primer orden: ¿puede una persona saltarse las garantías del Estado de derecho y la presunción de inocencia y erigirse como jurado, juez y verdugo? Lo cierto es que la protagonista sufre una crisis de conciencia y acude a la policía a confesar sus crímenes. Su juicio se convierte en un gran espectáculo a nivel nacional, puesto que hay interés por parte de algunos sectores de presentar a Laura Stern como una heroína que ha salvado la vida de dos mujeres. Sucede que el personaje es un poco ambiguo, se trata de alguien que pasa sus horas libres ocupándose de su asociación, dando en muchas ocasiones la espalda a su propia familia. Su marido es un ejemplo de hombre deconstruido, se ocupa del hogar, es comprensivo con su esposa y jamás dice una palabra más alta que otra. La recompensa que ofrece Laura a tanta devoción marital es buscarse un amante. En este sentido la serie toca, sin profundizar lo más mínimo en ello, el tema de la atracción que ejercen en muchas mujeres los hombres de comportamiento más deplorable frente a los que ejercen una conducta igualitaria y respetuosa en el día a día. La protagonista acaba arruinando su vida familiar en pos de un ideal que su abogada intenta politizar, entre otras cosas porque su misión es sensibilizar al jurado y, de paso, al resto de la sociedad. Pero todos estos asuntos son retratados con trazo grueso, existiendo un discurso de fondo que dice que el asesinato preventivo no es algo tan malo, que la protagonista es simplemente una mujer idealista a la que se la ha ido un poco la mano en un mundo en el que gran parte de los hombres someten a un maltrato insoportable a sus parejas.

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domingo, 19 de julio de 2026

EL EXTRANJERO (2025), DE FRANÇOIS OZON.

Lo primero que hay que decir de esta película de François Ozon es que se trata de un trabajo muy valiente. Adaptar en estos tiempos a la pantalla grande un texto como el de Albert Camus, una historia en la que prima mucho más la psicología que la acción, es una hazaña en estos tiempos, sobre todo si se quiere que el resultado sea rentable en taquilla. Porque El extranjero es ante todo la historia de un hombre aparentemente integrado en la sociedad, pero que vive íntimamente al margen de ella, por lo que no le da demasiada importancia al hecho de haber cometido un crimen. Meursault es un trabajador eficiente, pero sin ambiciones, un buen amante pero sin cariño y además un hijo que no siente emoción alguna ante la muerte de su madre. Filmar todo esto en un exquisito blanco y negro que capta estupendamente la esencia del Argel colonial es toda una hazaña, ya que el espíritu de Camus se encuentra presente en la película. Benjamin Voisin compone a un perfecto Meursault, un hombre atractivo por dentro, pero vacío por fuera, un tipo que vive en una rutina sin más ambición que llegar al día siguiente. Si bien es difícil conectar como espectador con el protagonista, eso mismo es lo que se proponen libro y película: Meursault pertenece al género humano, se integra en la sociedad, pero no es sociable. No le interesan los demás si no es cómo vehículo para proseguir su existencia anodina con el único objetivo de calmar las necesidades básicas para la supervivencia. Por eso su relación fría con Marie no es una pose, sino su ausencia de personalidad como elemento seductor ante su amante. Quizá al personaje solo se le despierten sus anhelos vitales cuando está encerrado en una celda esperando que se ejecute su sentencia en la guillotina, después de no haberse esforzado los más mínimo para defenderse en el juicio. Pero no anhelará vivir para reencontrarse con sus seres queridos y ser mejor persona, sino volver a su rutina y seguir con su supervivencia básica. Todo esto está reflejado de forma muy inteligente por un Ozon que ha filmado una película que no es para todos los públicos.

P: 8