lunes, 9 de marzo de 2026

ODIO ENTRE HERMANOS (1949), DE JOSEPH L. MANKIEWICZ.

Odio entre hermanos es un estupendo retrato de una familia de origen italiano que prospera en Nueva York. No se trata de los Corleone, sino de los Monetti, cuyo patriarca, después de regentar una humilde peluquería funda una casa de créditos muy próspera, pero que llega a tener problemas con la Hacienda estadounidense. Aquí Mankiewicz es capaz de reflejar en pocos trazos la personalidad del padre y de los cuatro hermanos que heredarán el negocio y sus conflictos presentes y futuros. Destaca ante todo la estupenda interpretación de Edward G. Robinson, al que se le ve disfrutar con un papel que le va como anillo al dedo, pues pone toda la carne en el asador para reflejar la pasión de un italiano que ha prosperado rápidamente a base de trabajo duro. Entre los hijos hay de todo: el aficionado al boxeo que se deja manipular por sus hermanos, el abogado inteligente que debe elegir entre una buena chica italiana y otra con una personalidad más ambigua y el que está casado con una dama de la alta sociedad que le exige un salario más alto a su esposo. La trama va derivando poco a poco desde el drama familiar al cine negro, sin llegar a ser una película pura del género. La trama, bastante compleja en realidad, es condensada de manera magistral en poco más de hora y media por su director, un guión que quizá hoy día podría justificar una serie de varias temporadas.

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sábado, 7 de marzo de 2026

EL PADRINO: EPÍLOGO, LA MUERTE DE MICHAEL CORLEONE (1990), DE FRANCIS FORD COPPOLA.

Una vez que ha llegado a la cima de su poder, Michael Corleone es un hombre roto y enfermo, asediado por los remordimientos por la muerte de su hermano Fredo y todos los asesinatos que se ha visto obligado a realizar para consolidar su posición. Lo encontramos en un momento en el que intenta recomponer la relación con su esposa e hijos. Su última esperanza de alcanzar la respetabilidad y dejar el oscuro pasado atrás es pactar con la Iglesia católica a través de la compra de parte de una de las mayores inmobiliarias de Europa. Mientras tanto, sopesa si debe dejar los antiguos negocios a manos de su impulsivo sobrino Vincent, el hijo bastardo de su hermano Sonny, ya que sus antiguos socios del hampa quieren participar de sus nuevos negocios, lo que haría de anhelada legalización de los mismos algo imposible. Este mismo Vincent podría traer otro tipo de problemas a Michael, ya que inicia un romance con su hija. El último de los Padrinos es un digno final a una de las mejores sagas de la historia del cine e introducir en la trama los negocios oscuros de una Iglesia católica repleta de personajes tan indeseables como los de la Mafia. Una de las mejores escenas es la de la confesión de los pecados del protagonista ante un cardenal, un personaje que parece limpio y que podría guiar la redención de Michael, algo que le es negado al final de la película, donde el personaje recibe el peor de los castigos. Los cambios que realizó Coppola en esta nueva versión son bastante irrelevantes y la fuerza de la historia sigue siendo la misma, la de una tragedia absoluta que cruza unas cuantas décadas hasta llegar a su punto culminante en las escaleras de la ópera de Palermo. El impresionante grito de horror de Michael es solo un pálido reflejo de lo que está sucediendo en su interior.

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viernes, 6 de marzo de 2026

BUGONIA (2025), DE YORGOS LANTHIMOS.

Es innegable que desde comienzos de su carrera Yorgos Lanthimos ha triunfado imprimiendo un estilo muy personal a sus películas, contando las historias que le apetece, pues por muy locas que sean éstas, siempre va a obtener una notable respuesta del público. Bugonia apela a miedos muy contemporáneos, a teorías de la conspiración que aseguran que estamos gobernados por extraterrestres que organizan en la sombra nuestras desgraciadas jornadas laborales y nuestra existencia dedicada al consumo. Dos jóvenes iluminados quieren desenmascarar este gran engaño que están seguros rige nuestras vidas y ponen su foco en una empresaria muy exitosa, que identifican como una malvada extraterrestre andromedana que ha adoptado forma humana. A partir de aquí Bugonia se transforma en un filme del género de secuestros, pero muy peculiar, puesto que se establece una lucha dialéctica entre Teddy, el cerebro de los dos secuestradores y la presunta extraterrestre, mientras el primo autista de aquel contempla la situación sin conseguir decantarse de un lado u otro. Se trata, aparentemente, de un diálogo entre la locura y la razón, aunque siendo Lanthimos el director, las cosas no son tan evidentes. Poco a poco la trama se va volviendo más incómoda, porque el guión va plantando semillas de dudas al espectador y el tercer acto resulta realmente apoteósico, digno de una trama de este calibre. Versión de una película surcoreana de hace veinte años, Bugonia no va a decepcionar a los seguidores del director griego: está muy bien dirigida y su trama, aunque absurda, cuenta con la suficiente coherencia interna como para resultar interesante en todo momento.

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jueves, 5 de marzo de 2026

EL PADRINO. PARTE II (1974), DE FRANCIS FORD COPPOLA.

Michael Corleone ha aceptado plenamente el envenenado legado de su padre y se pone como objetivo legalizar los negocios de su familia. Pero esta meta no es nada fácil y el protagonista debe huir hacia delante todo el tiempo dejándose en el proceso la poca humanidad que le quedaba. Porque Michael es el personaje trágico por antonomasia. Un joven culto que quería desarrollar su vida lejos de los negocios de su familia, al que las circunstancias le han colocado en el centro de los mismos. Comprender el funcionamiento de los Corleone supone un proceso complicado, de años, pero planificar y ejecutar el blanqueamiento de los negocios de la familia resulta casi imposible, porque el pasado siempre vuelve, ya que los antiguos socios siempre van a estar reclamando trozos de los nuevos pasteles que consigue Michael. Los Corleone han conseguido establecerse en Las Vegas, dejando los negocios de Nueva York a un antiguo colaborador, pero cuando la violencia irrumpe en su propio dormitorio, en forma de intento de asesinato, Michael debe poner toda la carne en el asador para recomponer la situación. Esto supone viajar a Cuba para negociar un casino con su futuro socio, el veterano mafioso Hyman Roth, precisamente cuando está a punto de triunfar la revolución de Fidel Castro. Además, deberá lidiar con el hecho de que su hermano Fredo parece haber traicionado a la familia. A la vez que sucede todo esto en pantalla, Coppola nos narra los comienzos de un Vito Corleone que llega a Nueva York a principios del siglo XX, como un niño que huye de una venganza familiar en Sicilia, convertido posteriormente en un joven que prospera en el mundo del crimen organizado gracias a su inteligencia y falta de escrúpulos. Aquí Vito Corleone es interpretado por un Robert de Niro que pone todo su talento actoral al servicio de un papel que nos recuerda al de Brando en la película anterior, ayudado por una ambientación magistral, puesto que la saga de El padrino no es solo un drama ambientado en la mafia, sino que es historia viva de los Estados Unidos. Lo más prodigioso de esta obra es que sostiene el nivel de la primera y es capaz de ampliar el universo que presenta la misma en forma de saga familiar que completa el cuadro ofrecido por la anterior. 

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LA MUJER DE AL LADO (1981), DE FRANÇOIS TRUFFAUT.

Título menor en la filmografía de Truffaut, La mujer de al lado cuenta la historia de una tentación y posterior adulterio, puesto que el protagonista tiene que gestionar el hecho de que a la casa de al lado de donde vive se muda una antigua amante junto a su pareja. Ambos no tardarán en reanudar su antigua pasión, en un juego del gato y del ratón en el que deben engañar a sus respectivos cónyuges. Lo que podría ser una buena película de suspense e incluso un buen estudio sobre el matrimonio burgués en aquella época se queda un poco en tierra de nadie. Buenos momentos se alternan con algunos un poco ridículos y la poca química que existe entre Depardieu y Ardant no contribuye a mejorar un conjunto que se ve con bastante agrado, pero sintiendo que a la obra le falta algo importante. El personaje de Depardieu, que termina siendo insólitamente indiscreto se beneficia de que está casado con una mujer que parece rozar la santidad, frente a la tentación carnal que simboliza su vecina, por lo que falta de credibilidad se acentúa.

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miércoles, 4 de marzo de 2026

NUREMBERG (2025), DE JAMES VANDERBILT.

La figura de Adolf Hitler impregna de tal modo el imaginario popular, que ha eclipsado casi totalmente a la de sus numerosos lugartenientes, salvo quizá a la de Goebbels. Muchos de estos colaboradores de primera línea fueron juzgados en el principal de los juicios que se celebraron en Nuremberg una vez acabado el conflicto. Se trataba de un movimiento muy arriesgado, puesto que la acusación de crímenes contra la humanidad procedente de las potencias vencedoras carecía de precedentes jurídicos. El pez más gordo que se pudo capturar vivo fue nada menos que Hermann Goering, el número dos del Régimen nazi. Un hombre corrupto hasta la médula que utilizó su poder, no solo para cimentar la prisión y el exterminio de millones de seres humanos, sino para procurarse una existencia repleta de lujos desmedidos entre los que no faltaban fabulosas mansiones y cuadros procedentes de los principales museos de la Europa ocupada. Goering es una figura que no se ha prodigado mucho en el cine y menos a través del retrato psicológico que se ofrece aquí de la misma, interpretado por un Russell Crowe en estado de gracia. El dirigente nazi era un tipo muy hábil e inteligente y, una vez sometido a una enérgica cura de su adicción a las drogas, apareció como un contendiente formidable para los acusadores de Nuremberg. En la película se relata el acercamiento del psiquiatra Douglas Kelley, encargado de evaluar si los dirigentes nazis prisioneros eran psicológicamente aptos para ser juzgados, a Goering, un criminal que acaba abriéndose a su interrogador, estableciendo con él una especie de relación de amistad mal entendida. En este sentido la pelicula resulta a ratos fascinante, ya que el jerarca nazi podía ser un tipo realmente encantador en las distancias cortas y esta capacidad de seducción podía ser un arma de doble filo para su evaluador. Nuremberg ofrece una visión lo suficientemente atractiva de los juicios celebrados en 1946 como para ser un brillante complemento a ese clásico llamado en España Vencedores o vencidos en la que, debemos recordarlo, no se retrataba exactamente este proceso, sino uno posterior dirigido contra los responsables de la política nazi de esterilización y política étnica.

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NUESTROS SILENCIOS (2025), DE LAURENCE JOSEPH. POR QUÉ CALLAMOS.

El silencio generalmente es una bendición. En un mundo tan acelerado como el que habitamos, poder tener un espacio de reflexión sin el ruido ambiente que nos acompaña a todas partes es un lujo del que debe prescindir mucha gente, demasiado ocupada para siquiera aspirar a eso. En uno de los países más ruidosos del mundo, poder aspirar al silencio se convierte en demasiadas ocasiones en todo un reto, porque da la impresión de que no goza de prestigio en la sociedad actual, un mundo que nos insta a mantenernos ocupados y que reclama nuestra atención de mil maneras diferentes. Pero el silencio también puede tener un lado negativo. Se trata del silencio de las víctimas que no se atreven a acusar a su verdugo, del silencio forzado al que se ven sometidos los que viven involuntariamente solos o incluso de la famosa omertá, aunque uno de los vehículos principales de este silencio es el miedo a las consecuencias de pronunciar ciertas palabras:

"Todo lo que no os dijimos, las palabras que no supe pronunciar, que no me salían de los labios, que no me llegaban a la voz, que no logré arrancar de mi interior. Ni por timidez ni por torpeza, sino tal vez por temor a que esas palabras te duelan primero a ti y luego a mí. Eso sigue siendo un relato paralelo, abstracto, en perpetuo proceso, que flota, son las cartas nunca escritas, los gritos nunca proferidos, las confesiones postergadas. Imposible llegar a esas palabras."

Nuestros silencios parte de la experiencia de su autora como psicóloga clínica, una labor en el la que el silencio de la escucha tiene una importancia fundamental. Este ambiente clínico propicia que se pronuncien las palabras nunca dichas. Pasamos a ser dueños de nuestro silencia ser, voluntariamente, dueños de esas palabras que por fin salen al exterior ante alguien que manifiesta una escucha activa. Todo se reduce a saber cuando elegir hablar y cuando elegir callar. No poder elegir, por motivos psicológicos o por puro miedo es una restricción de la libertad intolerable, una circunstancia que no siempre se puede superar. A veces son las instituciones de poder - Estado, familia o el propio ambiente cultural en el que se mueve el individuo - las que propician esos silencios incómodos o incluso devastadores que solo pueden ser superados, si hay suerte, con el paso del tiempo. El libro de Joseph constituye una muy interesante reflexión sobre nuestra idea de silencio, que tiene mucho que ver con la de nuestra libertad como seres humanos.