martes, 20 de agosto de 2019

EL UNIVERSO EN TU MANO (2016), DE CHRISTOPHE GALFARD. UN VIAJE EXTRAORDINARIO A LOS LÍMITES DEL TIEMPO Y EL ESPACIO.

El fin, el principio y la configuración del universo en el que vivimos son quizá los mayores misterios. Habitamos un pequeño planeta que forma parte de un apartado rincón de una inmensa galaxia. Pero esta galaxia es una más entre miles de millones. El tamaño del universo es algo inconcebible a escala humana y es probable que jamás podamos viajar por él a una velocidad que nos permita explorar otras galaxias o tratar de llegar hasta sus límites. Además, las últimas teorías científicas juegan con la posibilidad de que nuestro universo sea solo uno entre un número infinito. Cómo aplicar estas posibilidades a nuestra realidad cotidiana es lo que intenta Christophe Galfard a través de un libro especialmente divulgativo que propone una especie de viaje desde el sillón del lector:

"Si estás leyendo esto, significa que ya has viajado 5000 millones de años al futuro. Un buen comienzo, se mire como se mire. Puedes estar bastante seguro de que tu imaginación funciona, y es bueno que sea así, porque la imaginación es lo único que vas a necesitar para viajar por el espacio y el tiempo y la materia y la energía, para descubrir todo cuanto sabemos acerca de nuestra realidad desde la perspectiva de comienzos del siglo XXI."

Pero si explicar el universo visible es complicado, cuando el viaje va desde lo inmensamente grande a lo inmensamente pequeño, la lógica que rige nuestra existencia debe dejarse de lado. El mundo de las partículas elementales cuenta con sus propias reglas, muchas de ellas imposibles de comprender (que algunas partículas existan numerosos lugares a la vez hasta que pone sobre ellas su vista un observador), pero que podrían fundamentar, aunque sea levemente, la teoría de un tiempo que va tomando caminos distintos y creando nuevas realidades respecto a las infinitas posibilidades que ofrece cada instante.

De la ruta por el tiempo y el espacio que ofrece El universo en tu mano, el lector sale un poco más sabio y también algo más confuso, haciéndose nuevas preguntas respecto a asuntos de los que había oído hablar, pero en los que nunca había profundizado. Una lectura amena y a la vez rigurosamente científica.

lunes, 19 de agosto de 2019

ENCYCLOPÉDIE (2004), DE PHILIPP BLOM. EL TRIUNFO DE LA RAZÓN EN TIEMPOS IRRACIONALES.

Vivimos en la sociedad de la información. Y esto implica, entre otras muchas cosas, que nunca ha sido más sencillo acceder al conocimiento, a noticias acerca del mundo que nos rodea. Internet, pese a la abundancia de fake news y contenido malicioso, puede saciar de inmediato nuestra sed de noticias sobre hechos del pasado y del presente, incluyendo las últimas novedades en materias de todos los ámbitos de la ciencia. Con facilidad olvidamos lo que tenía que ser para un ciudadano culto del siglo XVIII acceder a nuevas fuentes de conocimiento. A pesar de la invención de la imprenta, un libro seguía siendo un bien de lujo por aquella época, lo que hace que la hazaña de los enciclopedistas, que trabajaron en un ambiente hostil, con un Estado represor respecto a todo aquello que estuviera en contra de los dogmas del cristianismo, sea más sorprendente si cabe.

Porque el proyecto en el que se embarcaron Diderot y sus compañeros suponía nada menos que recopilar todo el conocimiento de la época, documentarlo en tomos que irían publicándose por orden alfabético y esperar que la censura de la época no secuestrara los ejemplares o mandara a prisión a sus responsables. Además, también hay que tener presente la inversión económica que conllevaba un proyecto de estas caracterísiticas: era posible que una prohibición hiciera mella en los inversores y en los numerosos colaboradores (entre ellos la gran mayoría de las imprentas de París) que estaban implicados en el mismo:

"La Francia de mediados del siglo XVIII no era un buen lugar para librepensadores y personas de espíritu crítico, y la Encyclopédie pretendía ser un monumento a ambos. Sus redactores y editores más importantes eran ateos (un hecho que ni siquiera podían sugerir en sus escritos, so pena de pagar con sus vidas), reformadores sociales y económicos, y críticos de la monarquía absoluta (aunque apenas había algún republicano en sus filas y sólo uno tuvo un papel activo en la Revolución). Muchos de ellos provenían de familias modestas, la mayoría eran plebeyos, algunos protestantes y otros autores de panfletos ilegales que se vendían bajo mano en los establecimientos públicos o en las esquinas de callejones oscuros por parte de vendedores ambulantes furtivos. Los enciclopedistas, como se llamaría a quienes componían la flexible red de los que colaboraban en el gran proyecto, eran los más temidos en Versalles y los que tenían más probabilidades de ir a dar con sus huesos en la Bastilla."

Afortunadamente, la gran aceptación que iba teniendo cada uno de los volúmenes entre los suscriptores de la obra, unido a la mayor tolerancia social que iban logrando poco a poco las nuevas ideas ilustradas, lograron que la Enciclopedia se convirtiera en un éxito editorial de la época. Un éxito en el que estuvieron implicados buena parte de los grandes pensadores franceses de la época: Diderot, Rousseau, d´Alembert, Holbach oVoltaire (este último desde la distancia de su exilio), que lograron la hazaña de publicar una obra que contenía más de setenta mil artículos, muchos de ellos teñidos de crítica al status quo existente en la época. Con Encyclopédie, Blom consigue una narración absorbente, una auténtica crónica del ambiente que se vivía en tiempos ilustrados en la capital de Francia, recorriendo no solo las frecuentes crisis a las que se enfrentó el proyecto, sino también los tipos humanos que se vieron implicados en el mismo y hasta la atmósfera que se respiraba en las calles de París.

viernes, 16 de agosto de 2019

PNIN (1957), DE VLADIMIR NABOKOV. EL EXILIADO RUSO.


Vivimos una época en la que no para de hablarse de refugiados, de personas que se ven obligadas a dejar sus países, ya sea por motivos politicos, económicos o de cualquier otra índole, para embarcarse en la aventura de intentar llegar a una nueva patria, con la incertidumbre permantente de la posibilidad de una mala integración en la misma. Nabokov fue uno de estos emigrantes involuntarios que sirven para describir dramáticamente el siglo XX. Primero en Alemania y a Gran Bretaña, huyendo del comunismo y después en Estados Unidos, huyendo de los horrores de la Segunda Guerra Mundial. Quizá por eso Pnin, personaje con el que el escritor tiene tantos puntos en común, es descrito con una mezcla de afecto e ironía:

"Idealmente calvo, bronceado y barbilampiño, comenzaba de modo notablemente majestuoso con esa su gran cúpula parda, gafas de carey (que enmascaraban una infantil carencia de cejas), simiesco labio superior, grueso cuello, y torso de forzudo circense embutido en una ajustada americana de tweed, pero terminaba, de forma un tanto decepcionante, en un par de piernas zanquivanas (en aquellos momentos enfraneladas y cruzadas) y unos pies de aspecto frágil, casi femenino."

Pnin es un personaje un tanto grotesco, pero que se hace querer por los colleges y universidades en los que consigue empleos siempre efímeros, siempre inestables que consiguen que cambie con demasiada frecuencia de domicilio. Es un hombre que no consigue integrarse del todo en la sociedad estadounidense, que es incapaz de ocultar un cierto aire de superioridad por ser miembro de la élite rusa, un país de cultura más elevada. En los episodios cómicos que describe Nabokov, en los malentendidos y anécdotas un tanto ridículas en las que siempre anda metido Pnin, late un fondo de amargura, la del exiliado que sabe que no se encuentra en el lugar donde debería estar, que su patria se ha convertido en un lugar hostil y jamás podrá volver a ella.

En cualquier caso, Pnin no me ha parecido una de las narraciones más inspiradas de Nabokov. Bien escrita y con acertados toques humorísticos, le falta un hilo narrativo que empatice con el lector, más allá de lo literariamente anecdótico. 

lunes, 12 de agosto de 2019

CUENTOS FANTÁSTICOS (1980), DE JUAN JOSÉ ARREOLA. LA ESTRATEGIA DE LA ARAÑA.

Para Borges, Arreola era un escritor que podía haber nacido en cualquier lugar o en cualquier siglo, ya que su literatura "fija su mirada en el universo y en sus posibilidades fantásticas". Para este humilde lector, Arreola es el autor de La migala, uno de los cuentos más fantásticos y perturbadores que he leído, que ya había leído hace muchísimos años, en una antología del género de terror y que seguía poblando mi imaginación literaria desde entonces. 

El escritor mexicano es un especialista es mezclar ciencia y fantasía para crear algo tan complicado como una atmósfera propia en cada una de sus narraciones, incluso en las más surrealistas. Sus cuentos están construídos ante todo bajo el signo de la concisión: decir mucho con pocas palabras, sugerir más que mostrar, con un lenguaje que jamás renuncia a la ironía.

En La migala, un cuento de solo dos páginas, el protagonista decide que va a hacerse a sí mismo lo más atroz que puede depararle el destino: compra un ejemplar de la repulsiva araña, notando cuando la lleva a casa el peso leve del animalito dentro de su caja. Una vez, en su hogar, la suelta, la migala se esconde y el narrador comienza una nueva etapa de su existencia, marcada por la presencia (o quizá no), del arácnido escondido en alguna de las habitaciones. Él mismo se ha creado la amenaza perfecta, el terror más refinado y arbitrario, aunque nunca sepamos por qué lo ha hecho (o quizá sí).

LA IDENTIDAD (1995), DE MILAN KUNDERA. LA FUGACIDAD DEL AMOR.

Para Chantal, la protagonista de la novela, amar es tan importante como sentirse amada y tanto como sentirse deseada. Quizá algo que le frustra es que los hombres no parecen mirarla tanto como antes. Aunque quiere a su pareja, también le gusta fantasear, pensar en posibles aventuras. Y estos juegos mentales la llevan curiosamente a mezclar su rechazo a tener hijos con sus circunstancias actuales:

"Chantal se dice: Los hombres se han papaisado. Ya no son padres, tan sólo papás, lo cual significa: padres sin la autoridad de un padre. Se imagina coqueteando con un papá que empuja el carrito con un bebé y lleva además otros dos, uno a la espalda y otro en el pecho; aprovechando un momento en que la mujer se hubiera detenido delante de un escaparate, le propondría al marido una cita al oído. ¿Qué haría? El hombre, convertido en árbol de niños, ¿podría todavía volverse para mirar a una desconocida? ¿Acaso los bebés colgados de su espalda y de su pecho no se pondrían a berrear protestando por aquel movimiento inoportuno? Esta idea le parece divertida y la pone de buen humor. Se dice: Vivo en un mundo en el que los hombres nunca más se volverán para mirarme."

Jean-Marc, su pareja, con el que ha conseguido una relación feliz, que casi los identifica como un solo ser, comete un error estúpido: al advertir que Chantal se encuentra levemente deprimida, se hace pasar por un admirador secreto y escribe cartas a Chantal. A ella solo le hace falta eso para que desbordante imaginación se active: cree ver a su enamorado por todas partes, se imagina quien puede ser y llega a identificarlo con un mendigo. Mientras tanto Jean-Marc asiste pasivamente a las imprevisibles consecuencias de una acción desencadenada por él mismo y que va a poner en peligro su relación o, lo que es lo mismo, su propia identidad que fundió en gran parte y de manera voluntaria con Chantal. 

La última parte de la narración tiene que ver con la reacción de ella y los esfuerzos de él por recuperar su identidad perdida, llegando a buscarla por un Londres onírico, en les sucede lo más inesperado. ¿Se disolverá la identidad común o sobrevivirá a su mayor prueba? Esta novela breve, inteligente y entretenida no ofrece todas las respuestas, pero deja en el aire muy interesantes preguntas.

viernes, 9 de agosto de 2019

MUNDO ORWELL (2019), DE ÁNGEL GÓMEZ DE ÁGREDA. MANUAL DE SUPERVIVENCIA PARA UN MUNDO HIPERCONECTADO.

Que la novela distópica de George Orwell sea utilizada como uno de los grandes símbolos de nuestro tiempo debería producirnos al menos un poco de inquietud. Todo está ya conectado de una manera irreversible. Personas y máquinas. La idea de privacidad hace tiempo que es una quimera, un lujo reservado para las pocas personas que siguen viviendo en un estado salvaje. El resto hemos entrado en una espiral de placeres y comodidades que pagamos a un alto precio. Algorítmos cada vez más sofisticados controlan nuestras vidas y nuestros gustos, la publicidad se personaliza cada vez más y llegará el día en que las agencias elaboren productos totalmente adaptados a nuestros más íntimos deseos, productos que nos serán absolutamente irresistibles y que no podremos dejar de consumir, porque la misma idea de felicidad estará vinculada a ellos. 

El libro de Gómez de Ágreda no es tanto una advertencia como una constatación de lo que viene, de la realidad a la que tendremos que enfrentarnos en los próximos años. Series como Black Mirror no son ciencia ficción, sino una pequeña anticipación (a lo mejor un tanto exagerada, ojalá) de lo que se nos viene encima. Pero no solo están en peligro nuestras libertades. La misma idea de democracia está siendo violentada a favor de oscuros intereses que adaptan su discurso a lo que el ciudadano quiere oir, para después gobernar a favor de unos pocos, mientras siguen siendo capaces de convencer al votante de lo contrario. Unos votantes de mente cada vez más dispersa, incapaces de concentrarse en un solo asunto durante más de diez minutos, acostumbrados al placer inmediato y ajenos a la idea de construir.

Mundo Orwell repite un discurso ya sabido, pero lo hace desde la perspectiva de un militar que conoce bastante el concepto de ciberguerra, un asunto al que dedica bastantes pasajes del libro. Quizá sea éste el peligro más oculto y más terrible de todos: el de un ciberataque que nos deje apagados, huérfanos de una tecnología de la que dependemos para prácticamente todo y abocados a una especie de nueva Edad Media.  

EL ALIADO (2019), DE IVÁN REPILA. REVOLUCIÓN FEMINISTA.

A veces los movimientos sociales de éxito se extreman. Al protagonista de esta novela, un hombre muy de nuestro tiempo, se le ocurre que para hacer avanzar al movimento feminista hasta su siguiente paso lógico, la hegemonía total en la política, la estrategia pacífica no funciona. Por tanto, lo que debería funcionar es el enfrentamiento, el cuanto peor mejor. Desatar los peores demonios del machismo y del feminismo hasta llegar a la disputa violenta en las calles, hasta el estado de excepción si hiciera falta. Las redes sociales son el perfecto caldo de cultivo para calentar la situación hasta ese extremo (en esto la novela exagera, la expresión "arden las redes" suele ser efectiva solo para el mundo digital y no suele contagiar mucho de su ardor al mundo analógico). 

Al final el protagonista se convierte en un ser casi esquizofrénico, alguien que debe ir cambiando radicalmente de pensamiento a cada paso para que su mascarada no sea descubierta, para que nadie sepa que ha organizado de forma anónima una de las mayores revoluciones de la historia. Y en la descripción de este procedimiento es donde se desarrolla el punto fuerte de la narración: su conseguida vena cómica, que está bien secundada por una acertada agilidad en la escritura.

Cuando cierra este libro, es el propio lector el que debe sacar sus propias conclusiones: ¿Repila nos está advirtiendo de algo? ¿la novela es un mero divertimento, un esperpento que lleva hasta sus últimas consecuencias el espíritu de nuestro tiempo o hay algo más? Lo mejor es considerarla una curiosa pieza del género distópico, una especie de Cuento de la criada, pero al revés.