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sábado, 16 de mayo de 2026

FIN DE SEMANA AL DESNUDO (1974), DE MARIANO OZORES.

Una de las comedias más populares del cine español, que se estrena en un momento muy concreto, cuando todavía no ha muerto Franco, pero empieza a tolerarse el destape, pero sin llegar al desnudo que promete el título de la película. La trama se desarrolla en forma de un vodevil enloquecido en el que brillan Alfredo Landa y Lina Morgan haciendo lo que mejor sabían hacer en aquella época. Landa interpreta un hombre de negocios muy rico (con una peculiar forma de vestir) que consigue llevarse a su secretaria unos días de vacaciones a un lugar muy discreto de la Costa del Sol. Pero el sitio elegido resultará también el de unos ladrones que quieren hacerse con las joyas de una viuda, a la que uno de ellos ha seducido. Aquí encontramos todos los tópicos de la comedia española de los setenta: el macho ibérico (Landa) que ve frustrados todos sus intentos de consumar sexualmente su conquista y la chica decente pero enloquecida (Morgan) que aspira a un matrimonio como Dios manda. Hay que decir que Fin de semana al desnudo se beneficia de un ritmo enloquecido que consigue que el espectador apenas reflexione acerca de lo tontos que son todos los personajes. Aquí lo que importa es la risa fácil y el chiste de trazo grueso (aunque nada que ver con los niveles de chabacanería a la que se llegaría una década más tarde), aunque para ello se tenga que recurrir incluso a escenas rodadas a cámara rápida que han envejecido muy mal. Así pues Fin de semana al desnudo es una comedia que se ve con agrado como testimonio de la España de la época.

P: 5

jueves, 5 de marzo de 2026

EL PADRINO. PARTE II (1974), DE FRANCIS FORD COPPOLA.

Michael Corleone ha aceptado plenamente el envenenado legado de su padre y se pone como objetivo legalizar los negocios de su familia. Pero esta meta no es nada fácil y el protagonista debe huir hacia delante todo el tiempo dejándose en el proceso la poca humanidad que le quedaba. Porque Michael es el personaje trágico por antonomasia. Un joven culto que quería desarrollar su vida lejos de los negocios de su familia, al que las circunstancias le han colocado en el centro de los mismos. Comprender el funcionamiento de los Corleone supone un proceso complicado, de años, pero planificar y ejecutar el blanqueamiento de los negocios de la familia resulta casi imposible, porque el pasado siempre vuelve, ya que los antiguos socios siempre van a estar reclamando trozos de los nuevos pasteles que consigue Michael. Los Corleone han conseguido establecerse en Las Vegas, dejando los negocios de Nueva York a un antiguo colaborador, pero cuando la violencia irrumpe en su propio dormitorio, en forma de intento de asesinato, Michael debe poner toda la carne en el asador para recomponer la situación. Esto supone viajar a Cuba para negociar un casino con su futuro socio, el veterano mafioso Hyman Roth, precisamente cuando está a punto de triunfar la revolución de Fidel Castro. Además, deberá lidiar con el hecho de que su hermano Fredo parece haber traicionado a la familia. A la vez que sucede todo esto en pantalla, Coppola nos narra los comienzos de un Vito Corleone que llega a Nueva York a principios del siglo XX, como un niño que huye de una venganza familiar en Sicilia, convertido posteriormente en un joven que prospera en el mundo del crimen organizado gracias a su inteligencia y falta de escrúpulos. Aquí Vito Corleone es interpretado por un Robert de Niro que pone todo su talento actoral al servicio de un papel que nos recuerda al de Brando en la película anterior, ayudado por una ambientación magistral, puesto que la saga de El padrino no es solo un drama ambientado en la mafia, sino que es historia viva de los Estados Unidos. Lo más prodigioso de esta obra es que sostiene el nivel de la primera y es capaz de ampliar el universo que presenta la misma en forma de saga familiar que completa el cuadro ofrecido por la anterior. 

P: 10

martes, 3 de marzo de 2026

EL PADRINO (1969), DE MARIO PUZO Y DE FRANCIS FORD COPPOLA (1972). EL PODER DE LA FAMILIA.

Aunque no se trate de una obra de un excelso nivel literario, la novela de Mario Puzo tiene la suficiente fuerza como para haber sido la semilla de una de las obras maestras definitivas del cine. Es imposible resistirse a esta historia que describe el funcionamiento de una familia mafiosa en el seno de Estados Unidos, una familia, que junto a algunos otras constituyen a la vez un cáncer dentro del sistema, ya que corrompen a políticos, jueces y empresarios en pos de intereses particulares. En el centro de este ecosistema se encuentra don Vito Corleone, un hombre hecho a sí mismo que ha adaptado los métodos sicilianos a Estados Unidos hasta convertirse en uno de los hombres más poderosos en la sombra del país. El método de Corleone es sencillo: concede favores a quienes van a verle, quedando estos en deuda con él. Ha montado su imperio de un modo minucioso y procurando mantener la paz entre las familias en lo posible. Aparentemente se trata de un hombre razonable y pacífico, que solo exige a los demás el repeto debido, pero si la ocasión lo merece, puede ser sanguinario y despiadado.

La auténtica tragedia de El padrino se encuentra en su hijo Michael. Al comienzo se nos muestra como alguien que sigue teniendo vínculos con su familia, pero absolutamente ajeno a los negocios de ésta, hasta el punto de que ha luchado en la Segunda Guerra Mundial con la desaprobación del Don. Lo cierto es que Michael tiene varias posibilidades de ser feliz, primero junto a Kay (que luego se convertirá en su esposa) y después en su breve estancia en Sicilia junto a la joven e inocente Apolonia, que será asesinada por una bomba destinada a él. Cuando don Vito sufre un atentado que casi acaba con su vida, algo cambia dentro de Michael y se desarrolla en él un profundo amor por su padre y por su familia, convirtiéndolo en un asesino despiadado. Y lo más prodigioso de todo es que este cambio radical se desarrolla de un modo muy coherente con la narración. La interpretación de Al Pacino en este sentido es prodigiosa: su mirada helada, cuando comienza su tortuoso camino hacia la herencia de su padre es la de las que no se olvidan.

El padrino es también un discurso sobre el poder, sobre su ejercicio, mantenimiento y sus ceremonias. Uno de los aspectos más destacables de la película es cómo muestra los usos y costumbres de la Mafia siciliana, que curiosamente fueron adoptados por la Mafia real del momento. Aquí la Familia aparece como algo elegante, aunque pronto se le muestra al espectador lo que esconde tanta pompa y opulencia: las traiciones y la violencia se encuentran siempre agazapadas esperando el momento de salir a la superficie, cimentando el poder con la argamasa de litros y libros de sangre derramada. Para poder conseguirlo Michael es capaz de vender su alma al diablo. Su idea de poder absoluto está mucho más allá de las lealtades familiares: se convierte en un auténtico monstruo para los suyos, pero él estima que esa es la única manera de asegurar su alimentación. El Don debe proveer a numerosas personas, aunque sea a costa de perder todo rasgo de humanidad. En este sentido El padrino se alza como la tragedia griega perfecta, la de aquel que se convierte en un ser repulsivo por puro amor al legado de su padre.

P: 10

domingo, 16 de noviembre de 2025

TIBURÓN (1975), DE STEVEN SPIELBERG.

Recuerdo que cuando vi esta película, de niño, por primera vez - supongo que sería en una reposición en el cine - me impactó tanto que incluso lei la novela de Peter Benchley, que se publicó un par de años antes de que se estrenara la película y que contiene una serie de tramas (alguna de carácter un tanto erótico) que se eliminan de la versión cinematográfica. Porque al joven Spielberg lo que le interesa es transmitir esa especie de terror primitivo que se apodera del espectador ante la amenaza de un monstruo que permanece casi todo el tiempo invisible. Un monstruo real, que existe en nuestros océanos, por lo que adquiere una dimensión única, hasta el punto de que, después del estreno de la película y de haberse convertido en una de las más taquilleras de la historia, la gente tenía miedo de bañarse en el mar. Aquí el ritmo de la narración está medido con sabiduría por Spielberg. La trama comienza con un ataque nocturno del tiburón, una escena muy cruda que sirve para que el espectador entre en materia de manera directa. Luego contemplamos el debate entre los partidarios de cerrar las playas y los que, liderados por el alcalde, no quieren echar a perder la temporada turística. Después veremos una escena que hoy en día sería impensable: la muerte de un niño, a plena luz del día, por el ataque del tiburón. La última parte será la dedicada a la caza del escualo, que es donde la película alcanza ya una tensión insoportable, entre otras cosas porque el espectador ya ha adquirido un cierto cariño a los tres valientes personajes que se han embarcado en su búsqueda. Tiburón es una película modélica, realizada sin muchos medios pero con un talento inmenso. Dio lugar a una serie de secuelas que ni siquiera se acercan a la calidad del original.

P: 9

domingo, 4 de mayo de 2025

AMOR A LA INGLESA (1970), DE ALVIN RAKOFF.

Una película un tanto extraña que se vende (solo hay que observar el cartel) como una historia morbosa de un jefe que chantajea a una de sus empleadas para tener relaciones sexuales con ella. En realidad tiene algo que ver con eso, pero Amor a la inglesa (ridícula traslación española del título original, Hoffman), funciona más como un vehículo para el lucimiento de una estrella como Peter Sellers. El personaje que interpreta es muy ambiguo. Manifiesta desde un principio su poder frente a una empleada a la que efectivamente está chantajeando porque ha descubierto que su novio - también trabajador suyo - con el que se va a casar en breve, ha estado robando a la empresa. Así pues, va a tener a su atractiva secretaria en su casa a su entera merced durante una semana entera. En los primeros momentos Hoffman se comporta como un psicópata, aterrorizando a su víctima, pero poco a poco va manifestando sus vulnerabilidades (casi como si fuera un hombre deconstruido de los de ahora) y acercándose espiritualmente a Janet, a base de concederle todos los caprichos sin pedir sexo a cambio. Parece difícil que una historia tan absurda funcione en pantalla, pero el resultado final de la película es bastante convincente, quizá gracias a la química que existe entre sus dos únicos protagonistas. Frente a lo que pueda parecer,  Amor a la inglesa tiene mucho más de drama que de comedia, ya que la interpretación de Peter Sellers produce mucha más inquietud e incluso compasión que carcajadas y esto porque humaniza a un personaje que de entrada se nos presenta como tremendamente repulsivo.

P: 6

viernes, 21 de marzo de 2025

MASH (1970), DE ROBERT ALTMAN.

Presunta comedia antibelicista, MASH se sitúa en la guerra de Corea queriendo hacer alusión a la Vietnam, que seguía disputándose en el momento del estreno de la película. El argumento sigue a un grupo de cirujanos en su labor diaria. No hay una trama elaborada ni personajes principales, aunque algunos cuenten con más protagonismo. Lo único que importa es mostrar una serie de anécdotas que dan lugar a un humor irreverente que se supone que está fuera de lugar en un contexto bélico. Pero MASH es una de las películas más sobrevaloradas de todos los tiempos. Su concepción del humor se asemeja más al cine español del destape que a nada que se pueda tener por sofisticado. Se trata de una obra realmente machista (esto no tendría por qué restar puntos a su calidad si tuviera algún sentido, pero aquí las bromas rezuman ranciedad y un mal gusto sorprendente) que parece más destinada a un público adolescente que al adulto. Además cuenta con una música machacona y unos efectos de sonido bastante vergonzantes cuando se quiere resaltar algún chiste. Que la película de Robert Altman fuera uno de los grandes éxitos de su tiempo es uno de los grandes misterios de la historia del cine, todavía más cuando dio lugar a una serie que también se convirtió en un éxito. El antibelicismo no se aprecia aquí por ningún lado, si acaso por el trato que se da a los heridos, que aparecen como simple material para que los personajes puedan soltar sus chistes malos.

P: 2

domingo, 23 de febrero de 2025

ASESINATO POR DECRETO (1979), DE BOB CLARK.

Una más que interesante aproximación al mito de Sherlock Holmes a través de su implicación en un caso real: los crímenes de Jack el destripador. Aquí encontramos a un Holmes muy humanizado, un hombre que no da la apariencia de ser infalible y que resuelve sus casos con una dosis equilibrada de cerebro y acción. La versión de Watson está perfectamente encarnada por uno de mis actores favoritos del cine clásico, un James Mason que compone a un compañero del detective entrañable y capaz de tomar iniciativas propias para la resolución del caso. Lo más importante es que existe una indudable química entre la pareja que hace mucho bien a la película. Asesinato por decreto recrea un ambiente muy adecuado del Whitechapel donde sucedieron los crímenes y se alinea con la misma tesis que años después Alan Moore expondría en su magistral From Hell. Quizá la película sería más perfecta si los crímenes no hubieran sido rodados con tanto efectismo y más realismo, pero al final el resultado es el mismo, un Holmes ante un caso en el que se juega su reputación y en cuya resolución no van a ser castigados los culpables, tal y como está acostumbrado. Una película modélica que ofrece una impecable lección a quienes en los últimos tiempos han retratado cinematográficamente a Holmes como un mero héroe de acción. El personaje es mucho más. Es un mito que debe ser cuidado y reinterpretado para las nuevas generaciones (como muy acertadamente se hizo en la serie Sherlock).

P: 7

sábado, 16 de noviembre de 2024

MOONRAKER (1955), DE IAN FLEMING Y DE LEWIS GILBERT (1979).

Aunque oficialmente la película sea una adaptación de la tercera de las novelas de la saga Bond de Ian Fleming, en realidad prácticamente solo aprovecha del material literario el título y el nombre del villano. La novela transcurre enteramente en Inglaterra y el objetivo de Hugo Drax no es la creación de una nueva raza humana en el espacio, sino la destrucción de Londres, en venganza por la derrota de la Alemania nazi diez años antes. Moonraker supera a las dos anteriores obras de Fleming en profundidad psicológica del protagonista. Aquí vemos a un Bond muy alejado del que adaptó Roger Moore. Se trata de un personaje frio y calculador que tiene una gran devoción a su trabajo y a su jefe y además aparece en algún capítulo en actitudes de acosador sexual que serían impensables hoy día. Fleming quiere transmitir a un personaje sacrificado en su misión de defender a Inglaterra, pero que también es capaz de disfrutar de una buena partida de cartas y de una buena comida.

La adaptación cinematográfica es una de las peores producciones de la saga Bond, ofreciendo secuencias muy espectaculares, como la del salto en avión sin paracaídas, en contraste con otras realmente ridículas e infantiles, como la mayoría de las intervenciones de Tiburón, un secuaz del villano que tenía potencial para convertirse en uno de los más siniestros, pero que acaba transformado en una parodia de sí mismo. En su último tercio la película se convierte en un puro delirio que quiere acercarse al reciente éxito de Star Wars, pero queda muy por debajo de ésta en emoción y en efectos especiales. No obstante se puede romper una lanza a favor de Moonraker en el sentido de pura diversión cinematográfica, sin más pretensiones que pasar un buen rato delante de la pantalla. Así sí funciona bastante bien la película de Lewis Gilbert, sobre todo cuando va mostrando la investigación de 007 por diversas partes del mundo. A destacar la presencia de Corinne Cléry, la chica Bond que probablemente tiene la muerte más cruel por parte del villano. Y es que no había chica que pudiera resistirse a una noche de pasión con el Bond de Roger Moore, que solo con mirarlas ya las seducía y las ponía en disposición de contarle todos los secretos de su jefe.

P: 5

sábado, 12 de octubre de 2024

LA HUELLA (1972), DE JOSEPH L. MANKIEWICZ.

A veces el cine y el teatro se dan la mano y conciben obras tan magistrales como ésta. Pocas veces hemos visto en pantalla un escenario tan conseguido como el que se muestra en esta película. Se trata de la casa de uno de los protagonistas, un coleccionista de objetos raros, el lugar perfecto para que se produzca el mítico duelo interpretativo entre Laurence Oliver y Michael Caine. La huella exige plena atención al espectador debido a los muchos giros de guion que contiene, pero a cambio ofrece una diversión plena, puesto que el interés por la enrevesada trama, lejos de decaer, intensifica su interés hasta el inspirado final. Uno de los personajes es un aristócrata. El otro es dueño de una peluquería, pero ambos se comportan de una manera similar bajo una apariencia caballeresca. Al final la película puede funcionar como una especie de metáfora de lo que es la existencia: una lucha permanente para ser más ingenioso y decidido que los semejantes y adquirir la mejor posición. Todo ello en el escenario de una casa en la que el espectador no puede dejar de mirar cada detalle de la misma, cada muñeco, cada pequeña trampa preparada para sorprender al visitante. Una película mítica que sigue funcionando igual de bien que el día en el que se estrenó.

P: 10

ALGUIEN VOLÓ SOBRE EL NIDO DEL CUCO (1975), DE MILOS FORMAN.

Protagonismo absoluto para Jack Nicholson en una película cuyo papel principal está concebido a su medida. Alguien voló sobre el nido del cuco es ante todo un canto a aquellas personas que son apartadas y marginadas por parte de la sociedad por apartarse del orden establecido. Los locos reciben con la llegada de Randie McMurphy a un líder natural tan carismático como imprevisible. La película muestra, de un modo tragicómico, los métodos de la psiquiatría tradicional que sirven más para intentar tener pacientes mansos que para recuperarlos a la vida social. Lo más original es que la villana sea una enfermera que trata de imponer una autoridad tiránica sobre los internos, autoridad que cuenta con todo el respaldo institucional. La película es una perfecta hija de una época en la que el cine se permitía no ofrecer discursos morales, sino mostrarse ambiguo en este aspecto para el espectador. Alguien voló sobre el nido del cuco ha quedado como todo un clásico cuyos personajes y escenas se encuentran en el imaginario colectivo.

P: 7

domingo, 8 de septiembre de 2024

EL OTRO SEÑOR KLEIN (1976), DE JOSEPH LOSEY.

El señor Klein se ve a sí mismo como un hombre pragmático. Por eso no le importa aprovecharse de la situación que vive Francia en 1942, durante la ocupación y se dedica a hacer negocio a través de vendedores judíos desesperados. Un día recibe en su puerta un diario judío que solo llega a suscriptores. El hecho le inquieta y decide investigar. Pronto se va a ver envuelto en una intriga de corte kafkiano, en la que incluso empieza a dudar de su propia identidad, puesto que existe alguien que se llama igual que él que puede haberle tendido una trampa que le haga caer en la telaraña nazi. Como si de una dosis de karma se tratara, Klein empieza un lento descenso a los infiernos que puede despojarle de su magnífico bienestar e identificarle con los parias de aquel momento histórico. El espectador se identifica en todo momento con la extraordinaria interpretación de un Alain Delon al principio cínico, después desconcertado y finalmente horrorizado por el giro del destino que está sufriendo su existencia. La última escena de la película es realmente memorable y resume todo el horror de una época infame no solo para Alemania, sino también para la colaboracionista Francia. Todo ello marcado por una atmósfera asfixiante que va creciendo gracias al ejemplar guion de Costa-Gavras. 

P: 7

jueves, 1 de agosto de 2024

EL REGRESO (1978), DE HAL ASHBY.

El regreso es una de esas películas que Hollywood no hubiera realizado solo unos años después. Es un retrato del trauma de la Guerra de Vietnam, que tantos mutilados maltratado por su gobierno dejó. La protagonista - una magnífica Jane Fonda - es una mujer que despide a su esposo militar, que parte hacia Vietnam y decide hacer algo al haberse quedado en casa: solicitará ser voluntaria en un Centro en el que se recuperan los veteranos de sus heridas físicas y espirituales. Dicho Centro resultará ser un lugar caótico, en el que el Estado ha derivado sus responsabilidades de gestión a una serie de voluntarios muy bien intencionados. El conflicto que atraviesa la película comenzará cuando ella se enamore de un exsoldado en recuperación. La película es una especie de retrato de la cara oculta del sueño americano, la denuncia de un país que envía a sus jóvenes a un conflicto absurdo y mal organizado y después de desentiende de sus consecuencias. Luke representa a esa generación de los sueños rotos, pues él fue el típico joven que se iba a comer el mundo y ahora no tiene más remedio que contemplarlo desde una silla de ruedas, por lo que el amor que siente por Sally es una especie de revulsivo que vuelve a activar sus ganas de vivir. Aunque sigue siendo muy poderosa en su mensaje, El regreso ha envejecido un poco desde su estreno hace casi cincuenta años - los mensajes más poderosos contra aquel conflicto siguen estando en Apocalipsis Now, en  El cazador y en Platoon - pero es una muy interesante visión del frente interno, algo que también conseguiría posteriormente Oliver Stone en Nacido el cuatro de julio.

P: 6

domingo, 14 de julio de 2024

MOTEROS TRANQUILOS, TOROS SALVAJES (1998), DE PETER BISKIND. LA GENERACIÓN QUE CAMBIÓ HOLLYWOOD.

Desde finales de los años sesenta hasta principios de los ochenta Hollywood experimentó una época revolucionaria, en la que un grupo de geniales directores tomó el control de los estudios y empezó a entregar un cine de estilo verdaderamente independiente, un cine creativo y libre que fue acogido de manera muy irregular por los espectadores. Mientras algunas películas fueron legendarios éxitos de taquilla, otras se convirtieron en épicos fracasos que hundieron estudios e hicieron recapacitar a los directivos sobre la conveniencia de volver a tomar el control. Los setenta siguen siendo recordados como la época más libre del cine norteamericano, en la que se produjeron obras que hubieran sido impensables pocos años atrás:

"Fue la última vez que Hollywood produjo obras de riesgo y de alta calidad —un auténtico corpus, algo opuesto a la obra de arte aislada o irregular—, películas más centradas en los personajes que en el argumento, que desafiaban las tradicionales convenciones narrativas y la tiranía de la corrección técnica, que rompían los tabúes del lenguaje y del comportamiento, que se atrevieron a tener un final no feliz. Eran, a menudo, películas sin héroe, sin romance, sin —en el léxico de los deportes, que ha colonizado a Hollywood— nadie «por quien gritar». En una cultura habituada incluso al impacto de lo novedoso, en la cual la noticia de hoy ya es historia mañana y, si no cae en el olvido, se recicla de una manera degradada e inimaginable, las películas de los años setenta aún conservan su inquietante poder; el tiempo no ha pasado para ellas, y son tan provocativas hoy como lo fueron el día de su estreno."

En realidad una época tan caótica como los años setenta tuvo un perfecto reflejo en el espejo del cine. Hacer películas, que siempre ha sido una actividad compleja, se convirtió en ocasiones en toda una epopeya, al mando de directores perfeccionistas que querían dejar su huella a base de ideas y originalidad. Francis Ford Coppola, por ejemplo, cuya carrera fue una montaña rusa en la que, después del inmenso éxito de El Padrino, era capaz de arriesgar cantidades obscenas de dinero para conseguir la obra que tenía en mente u otros como Scorsese que se embarcaron en una orgía de consumo de toda clase de drogas. Las drogas fueron fundamentales en este periodo porque ofrecían ideas delirantes, pero también grandes dosis de creatividad y ruptura de los valores convencionales. Así podemos disfrutar hoy de la obra de visionarios como los ya nombrados Coppola y Scorsese además de Paul Schrader, Peter Bodganovich, Al Ashby o William Friedkin, que recogieron el testigo de la revolución que ya había comenzado mucho antes en Europa.

Fueron éxitos como Tiburón y sobre todo La guerra de las galaxias los que dieron la puntilla al nuevo Hollywood. Los espectadores empezaron a darle la espalda a un cine sórdido y violento y a preferir historias más maniqueas y sencillas, protagonizadas por héroes puros que protagonizaban aventuras de evasión, no fábulas sociales. Los estudios volvieron a tomar el control e intentaron evitar desastres financieros como el de La puerta del cielo volviendo a impulsar un cine para toda la familia con guiones poco arriesgados. Atrás quedó la década más prodigiosa de Hollywood, destruida por una espiral de excesos financieros y de consumo de drogas. Martin Scorsese lo resumió muy bien:

"Nos volcábamos enteros en una película, y si no dábamos en el blanco, toda nuestra carrera se hundía con ella. Hay directores a los que, después de ciertos títulos, ya no les quedó nada, ya no tuvieron fuerzas para seguir luchando."

lunes, 16 de octubre de 2023

CUANDO EL DESTINO NOS ALCANCE (1973), DE RICHARD FLEISCHER.

Película adelantada a su tiempo, Cuando el destino nos alcance es una hija fiel del pesimismo de los años setenta. Basándose en la novela de ciencia ficción "¡Hagan sitio! ¡Hagan sitio!", de Harry Harrison, que yo leí hace muchos años, la película presenta una distopía que se produce en nuestro tiempo actual. La población de la Tierra ha crecido de manera exponencial y no hay recursos para todos. Nueva York se ha convertido en una especie de ratonera en la que la gente malvive hacinada en cualquier rincón y solo un reducido grupo de privilegiados mantiene el nivel de vida de antaño. Aquí se nos presenta a un policía (Charlton Heston), que debe investigar el asesinato de uno de estos miembros de la clase social alta, algo que le va a llevar a hacer un descubrimiento asombroso respecto al producto con el que se está alimentando a la población. Aunque su estilo visual es mejorable, Cuando el destino nos alcance es una de esas obras míticas que reflexiona sobre la condición humana y nuestro comportamiento en situaciones límites. El valor de la vida se ha degradado hasta tal punto que cuando hay manifestaciones o disturbios, la policía tiene autorización para llevarse a la gente hacinada en excavadoras. Además, el Estado facilita el suicidio asistido. La gente sabe que sobra, pero el instinto de vida sigue siendo poderoso, a pesar de no existir ya la esperanza, sobre todo porque a la hambruna se le ha unido una eterna ola de calor derivada de ese cambio climático del que nosotros, habitantes reales de los años que describe la película, empezamos a notar los primeros efectos. Me quedo con esa poderosa escena protagonizada por el soberbio Edward G. Robinson, ese suicidio nostálgico con el que el Estado premia a aquellos que deciden quitarse de en medio y dejar de ocupar sitio.

P: 9

sábado, 14 de octubre de 2023

NUEVE MESES (1976), DE MÁRTA MÉSZÁROS.

Retrato de la vida íntima de una pareja en una pequeña localidad de la Hungría comunista, Nueve meses quiere ante todo ceñirse a un realismo estricto. Su título alude, evidentemente, al embarazo de su joven protagonista, que fue en paralelo al de la actriz que la interpreta. El parto que aparece en su metraje es real, algo verdaderamente insólito. La película refleja de manera muy efectiva cómo era la existencia cotidiana en uno de los países del llamado realismo socialista. A la frialdad del clima se une la apatía de unas gentes que cuenta con un empleo y una existencia humilde aseguradas, pero que viven sin mucha ilusión de mejora, como en un ciclo interminable de trabajo y ocio de mala calidad en un paisaje realmente poco atractivo. Además, Juli, la protagonista debe enfrentarse al machismo que, de forma natural, impera en el pequeño microcosmos en el que habita, una sociedad en la que oficialmente todos son iguales, pero que se encuentra en realidad estrictamente jerarquizada. Un cine diferente realizado en un mundo diferente.

P: 7

miércoles, 27 de septiembre de 2023

EL MATRIMONIO DE MARIA BRAUN (1979), DE RAINER WERNER FASSBINDER.

La derrota de la Alemania nazi provocó que la mayoría de los supervivientes tuvieran que arreglárselas para salir adelante en ciudades destruidas gobernadas provisionalmente por quienes habían sido sus enemigos en la guerra. Cada cual utilizaba lo que tenía más a mano. En el caso de la protagonista de esta película, ella no tiene ningún problema en utilizar su belleza para seducir y tomar como amante a un soldado norteamericano. Sucede que Maria se había casado pocos años antes con un combatiente alemán dado por desaparecido en el frente ruso. El marido reaparece y mata a sangre fría al americano ante la mirada indiferente de ella, que vuelve a tomar amante mientras su esposo cumple condena. Esta vez es un inversor que quiere ganancias en el inmenso río revuelto que era la Alemania de la época que refleja la película Maria acabará asociándose con él, dejando claro definitivamente que es un ser sin moral, alguien que únicamente persigue su bienestar material, una auténtica superviviente que indica el camino a quienes quieran prosperar después de la derrota, aunque sigue siendo extrañamente fiel al amor por su esposo. También representa la protagonista a ese milagro alemán que se consiguió en las condiciones más extremas y con la ayuda decisiva de los antiguos enemigos de occidente. Aunque la película de Fassbinder refleja perfectamente el espíritu de una época y es capaz de ofrecer un sólido retrato psicológico de su protagonista, se resiente por la falta de verosimilitud de algunas escenas, como la de la boda del principio o el asesinato del norteamericano, en las que las reacciones de los personajes causan extrañeza al espectador. 

P: 6 

sábado, 22 de julio de 2023

THE FRENCH CONNECTION (1971), DE WILLIAM FRIEDKIN.

Con The French Connection William Friedkin pretendía ofrecer al espectador un producto innovador, una película policiaca basada en hechos reales que contaba con el asesoramiento de los policías que habían protagonizado la historia que adapta. La interpretación de Gene Hackman es mítica, componiendo a un policía obsesionado por su trabajo, un tipo indisciplinado e impulsivo que también es capaz de pasarse noches enteras vigilando, junto a su voluntarioso compañero, a un sospechoso. Además, su superior pone siempre en duda sus intuiciones, por lo que no suele contar con demasiado apoyo por parte de la comisaría. Quizá todo muy tópico en nuestros días, pero muy innovador en aquel momento. Fernando Rey compone a un antagonista que es todo lo contrario: un traficante de drogas elegante y metódico, alguien que quiere apostar sobre seguro diseñando una operación de tráfico entre Francia y Estados Unidos prácticamente perfecta. Destaca también en la película de Friedkin el estupendo retrato naturalista de la ciudad de Nueva York en una época en la que empezaba su decadencia, dando la impresión de que sus calles estaban llenas de drogas y delincuencia, así como la magnífica escena de la persecución en coche a un tren elevado - que supera, a mi parecer, a la mítica de Bullit, así como el registro del coche sospechoso, en la que podemos casi palpar la ansiedad del protagonista por conseguir resultados en su sacrificada investigación. Una obra casi perfecta que se llevó una buena cantidad de Oscar en su momento, incluido el de mejor película.

P: 9

sábado, 10 de junio de 2023

EL GOLPE (1973), DE GEORGE ROY HILL.

Varios elementos se conjugan en El golpe para hacer de ésta una película mítica. Por un lado está el más obvio: la química entre sus dos protagonistas, unos Paul Newman y Robert Redford en estado de gracia, que además se nota que se lo están pasando bien rodando la película, pero también un guion absolutamente perfecto y una dirección sobria y muy eficaz por parte de George Roy Hill, que incluye elementos simbólicos en la cinta que son advertidos por el espectador de una forma no consciente. Aunque la trama tiene cierta complicación - y un inesperado giro final - la perfecta narrativa que otorga el director al relato hace que en todo momento la trama sea cristalina. El golpe ha quedado como el ejemplo más logrado del género de cine de timadores, jamás superado. En realidad, aunque casi todo es divertido y burlesco, se trata de la historia de una venganza, puesto que hay un muerto al principio. La película contiene numerosas escenas de antología, entre la que destacan la partida de cartas en el tren y la actuación de Robert Redford cuando es detenido y llevado a las oficinas del FBI, como su lenguaje corporal remite a la angustiosa situación a la que es sometido. Una obra que ha enamorado a varias generaciones y que invita a ser revisada numerosas veces.

P: 10 

sábado, 3 de junio de 2023

UN TOQUE DE DISTINCIÓN (1973), DE MELVIN FRANK.

Lo que más me atrajo a la hora de ver esta película es la presencia de la Málaga - en concreto Marbella - del año de mi nacimiento en la misma. La trama es bastante convencional, pero refleja bien el espíritu de una época que había acogido plenamente la revolución sexual de los sesenta, por lo que la historia de este adulterio es contada con toda naturalidad, acercándose al lado más cómico de la misma. La Costa del Sol que refleja Un toque de distinción aparece como un lugar ideal para relajarse, a pesar del retrato tan tópico de los personajes españoles y la inevitable presencia de una escena en la que los protagonistas acuden a una corrida de toros. En cualquier caso, lo que más interesa a Melvin Frank es, en la primera parte de la cinta, desarrollar en tono de comedia las dificultades a la que se enfrentan los personajes a la hora de consumar su primera relación sexual. Luego el nivel de la película decae y se alarga en exceso contando la historia de la adúltera pareja de vuelta a Londres cuando organizan un nidito de amor en el Soho. Es curioso que una película hoy día tan desconocida fuera tenida tan en cuenta en los Oscars en el año de su estreno.

P: 5

martes, 9 de mayo de 2023

ADIÓS, MUÑECA (1940), DE RAYMOND CHANDLER Y DE DICK RICHARDS (1975). UN HOMBRE SOLITARIO.

El detective privado Philip Marlowe es un hombre solitario. Está en constante conversación con sus semejantes, casi siempre por cuestiones profesionales, e incluso cuenta con algunos amigos, algunos policías, pero en el fondo se basta a sí mismo para sostener su cínica visión del mundo. Marlowe sobrevive en un mundo complejo repleto de gente de moral ambigua que, como él, mira en primer lugar por sus propios intereses. Quizá por eso se interese por ese gigantón Moose Malloy, porque, a pesar de su bestialidad y su falta de escrúpulos ante el asesinato, su objetivo es recuperar lo que él considera su amor perdido. Como no puede ser de otra manera, lo que al principio parece un caso sencillo se va complicando en una maraña de intereses que implica a las altas esferas, aunque seguir la trama de Adiós, muñeca es bastante más asequible que la de El sueño eterno.

Como puede deducirse de esta reflexión que tiene consigo mismo en el peor momento de la trama para sus intereses, Marlowe es un luchador y no se detiene siquiera cuando hay asesinos dispuestos a acabar con él:

"—De acuerdo, Marlowe —dije entre dientes—. Eres un tipo duro. Un metro ochenta de acero templado. Ochenta kilos en cueros y con la cara lavada. Buenos músculos y buen fajador. Puedes salir adelante. Te han dado dos veces con una cachiporra, casi te estrangulan y te han hecho papilla la mandíbula con la culata de un revólver. Te han inyectado opio hasta las cejas y te han mantenido la dosis hasta volverte tan loco como un rebaño de cabras. ¿Y a qué se reduce todo eso? Al pan nuestro de cada día. Vamos a ver si eres capaz de hacer algo realmente difícil, como ponerte los pantalones."

La adaptación de Dick Richards, muy fiel a la novela original y capaz de simplificar algunos nudos del argumento, presenta a un detective ya muy maduro, un magistral Robert Mitchum que se queja nada más aparecer en pantalla de lo viejo que se está volviendo para ese trabajo (el actor tenía 57 años cuando la rodó). La ambientación respeta a los clásicos del cine negro, pero el director también aprovecha el ambiente cínico del Hollywood del momento, que estaba reiventando todos los géneros, para poner su granito de arena al respecto. A destacar escenas tan impresionantes y que definen estupendamente al personaje como la del interrogatorio de la madame de un burdel, que interroga a Marlowe asestándole varios guantazos, consiguiendo que el protagonista responda con un contundente puñetazo en el rostro de la mujer, a pesar de poner su vida en peligro con esa acción. Ese es Marlowe, alguien muy paciente y metódico en su trabajo, pero que también tiene sus límites.

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