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domingo, 21 de julio de 2024

EL PALACIO DE LA LUNA (1989), DE PAUL AUSTER. EL AZAR Y LA NECESIDAD.

El protagonista absoluto de El Palacio de la Luna es Marco Fogg, un joven con nombre de resonancias viajeras marcado por la ausencia de su padre y la muerte prematura de su madre. Estos acontecimientos, aunque a primera vista desgraciadamente normales, van a desencadenar una trama que Auster va ordenando muy lentamente hasta que al final al lector se le muestren todas las piezas. Mientras tanto a la historia principal se le añaden otras, como si de una novela cervantina se tratara, narradas por otros personajes, historias que van a ser importantes para descubrir los orígenes de Fogg.

Aunque al principio parece una novela urbana, la narración se transforma en una odisea de supervivencia en pleno Central Park de Nueva York y llega a ser también un western que transcurre en la zona del Gran Cañón. La vida de Marco Fogg es una auténtica montaña rusa de fortunas y adversidades, absolutamente marcada por un azar y una suerte que van a ser los factores que le hagan conocer su pasado. En este sentido la novela de Auster resulta algo irregular en su estructura, pues se alarga más de lo necesario a  la hora de ir aportando información, por lo que tarda bastante en interesar verdaderamente al lector, que hasta la mitad de la misma solo puede disfrutar de la prosa, pero desconcertado por una trama que parece no llevar a ninguna parte.

martes, 29 de julio de 2014

SUNSET PARK (2010), DE PAUL AUSTER. LOS MEJORES AÑOS DE NUESTRA VIDA.

La crisis económica que comenzó en 2008 y que todavía persiste, ha acabado afectando a todo el mundo de un modo u otro. También a los personajes literarios, como al protagonista de Sunset Park, el joven Miles Heller que trabaja para una empresa de Florida que se dedica a limpiar y a desmantelar las viviendas que han sido embargadas a los inquilinos que no podían seguir pagando sus correspondientes hipotecas. Pero Milles podría haber aspirado a algo más. Hasta hace unos años era un brillante universitario con un prometedor futuro, al que solo le quedaba un curso para licenciarse. Un feo incidente que acabó con la muerte de su hermanastro lo cambió todo: el protagonista huyó una noche y su familia solo sabe de él a través de su amigo Bing. Bing es un muchacho un tanto peculiar. Rechaza la forma de vida de la sociedad tradional y ha organizado la ocupación de un edificio vacío en Sunset Park, un barrio de Nueva York. Cuando conoce a Pilar, una menor de edad y se enamora de ella (el amor es mutuo), poco a poco va rehaciendo su vida, hasta que otro incidente le hace huir de Florida y refugiarse en el edificio de Sunset Park.

He de de confesar que Sunset Park me ha parecido el más flojo de los libros de Paul Auster que he leído hasta ahora. Mientras pasaba sus páginas me iba invadiendo la sensación de que el escritor ha improvisado una buena parte de la narración, ya que muchos de sus capítulos están claramente descompensados. Se nos describe pormenorizadamente algunos aspectos de los personajes que no vienen al caso respecto a la historia que se nos está contando y otros que verdaderamente interesan se tratan de manera superficial. Quizá sea, como apuntaron algunos compañeros, para hacer trabajar la mente del lector, para que él mismo sea quien complete ciertas acciones, ciertos pensamientos e intenciones. Puede ser. Pero lo que es evidente es que el final ha sido escrito con bastante prisa, como si quisiera cerrar la historia de cualquier manera, en forma de un círculo (porque parece que Miles no aprende nada de su experiencia) mal dibujado.

Es posible que una de las mayores dificultades de esta novela para el lector español sea la abundancia de metáforas relacionadas con el beisbol, deporte del que aquí existen escasos aficionados. Es como si un estadounidense leyera acerca de una acción que se compara con un gol por la escuadra o con un fuera de juego. Se sentiría algo confuso. Otro de los elementos que no me acaba de encajar es la presencia constante de Los mejores años de nuestra vida, la gran película de William Wyler, en diferentes momentos de la trama. ¿Es que el protagonista está tan desubicado en el mundo como los soldados que vuelven del frente una vez terminada la Segunda Guerra Mundial? Miles Heller no ha librado ninguna guerra. Más bien ha huido por no querer afrontar la responsabilidad de una acción desafortunada, cuyo resultado le ha creado un trauma que es incapaz de superar. Aunque ha alcanzado la madurez suficiente como para sobrevivir por sí mismo, no es capaz de dejar de autocastigarse, aún cuando la presencia de Pilar logre atenuar en parte su constante sentimiento de culpa. Sunset Park se deja leer, la escritura de Auster sigue siendo de calidad, pero deja una poderosa sensación de improvisación y superficialidad.

viernes, 25 de diciembre de 2009

A SALTO DE MATA (1997), DE PAUL AUSTER. EL COLOR DEL DINERO.


Me conozco bien, y para mí es algo realmente insólito ponerme a leer la primera página de un libro en la misma librería y desear continuar a toda costa, porque estimo que el resto del volumen me va a transmitir algo importante. Para mí fue irresistible que Auster comenzara así sus notas autobiográficas:

"Cuando llegué a la treintena, pasé por unos años en los cuales todo lo que tocaba se convertía en fracaso. Mi matrimonio terminó en divorcio, mi trabajo de escritor se hundía y estaba abrumado por problemas de dinero. No me refiero simplemente a una escasez ocasional ni a tener que apretarme el cinturón de cuando en cuando, sino a una falta de dinero continua, opresiva, casi agobiante, que me envenenaba el alma y me mantenía en un inacabable estado de pánico".

Lo que sigue es el itinerario vocacional del joven Auster como escritor. Evidentemente, no va a tenerlo nada fácil y los problemas de dinero, tal y como se anticipa en el párrafo de apertura, van a estar muy presentes en esta etapa de su vida.
Auster no pretende moralizar, ni presentarnos un elogio al propio esfuerzo como catalizador de nuestras ambiciones. En realidad, el camino que sigue es muy tortuoso y a punto está de llevarle al desastre en más de una ocasión. Algunos de los trabajos que va tomando, como el de miembro de la tripulación de un petrolero, nada tienen que ver con su vocación (o quizá sí, porque para un escritor cualquier experiencia es válida como futura inspiradora de historias) y otros le permiten conocer a personas que pueden echarle una mano en la "jungla cultural" que debe atravesar para llegar a su destino soñado. No basta el talento si no se conoce a las personas adecuadas.

Pero mientras se busca el éxito hay que sobrevivir y es ahí donde el autor mete el dedo en la llaga. Educado en una relación contradictoria con el dinero ya que, si bien su padre era ahorrador en extremo, la prodigalidad de su madre lo compensaba, una serie de rachas de mala suerte le llevan a estar permanentemente al filo de la navaja y a no lograr asentarse en ninguna actividad de las que realiza. A partir de un determinado momento, la resolución de Auster es sobrevivir a base de trabajos como freelance: traducciones, críticas para revistas...,que evidentemente están mal pagadas y le hacen vivir en un estado de permanente angustia por su falta de dinero, sin seguir carrera profesional alguna que le desviara de su meta.

Después de tocar todas las teclas posibles y de cometer todos los errores, el relato termina abruptamente anunciándonos la publicación de su primera novela a los treinta y tantos. Un final que deja al lector con ganas de saber más. Quizá algún día a esta "crónica de un fracaso precoz" le siga la "crónica de un éxito maduro". En todo caso se agradece la lectura de un libro tan sincero y tan humano. Uno de los más prestigiosos escritores actuales de Estados Unidos, éxito de ventas en todo el mundo, se narra a sí mismo con toda humidad y sinceridad. Muchos aspirantes a escritor pueden sentirse inspirados y reconfortados por sus palabras.