Los rumores acerca de este personaje se acrecentan cuando se empieza a divisar en ocasiones a el Oso junto a una niña ya crecidita que nadie sabe de dónde ha salido. ¿Es su hija? ¿es una niña perdida a la que él ha adoptado? Todos son rumores y la novela nos va ofreciendo diversos puntos de vista acerca de lo que ha podido suceder. Quizá Bérot quiere escribir una fábula sobre el diferente, acerca de la gente discriminada, aunque en este caso se trata de un ser que, junto con su madre, se ha apartado voluntariamente de la sociedad para disfrutar de una existencia más en comunión con la naturaleza, aunque en ningún momento tengamos todos los detalles de su psicología, solo fragmentos de testimonios muy subjetivos. Como bestias se lee con agrado y, como es frecuente en este tipo de narraciones, deja la duda en el lector acerca de quienes son los verdaderos monstruos.
sábado, 3 de octubre de 2026
COMO BESTIAS (2021), DE VIOLAINE BÉROT. LA CONSTELACIÓN DEL OSO.
miércoles, 31 de diciembre de 2025
CANCIÓN DULCE (2016), DE LEILA SLIMANI. LA MANO QUE MECE LA CUNA.
Louise, la niñera, es una mujer de cuarenta años pero de aspecto juvenil y rostro muy agradable. Es una persona discreta, entregada a su trabajo y - aparentemente - enamorada de los niños que tiene a su cargo, que pronto la consideran su segunda madre. Mientras tanto Myriam y Paul, los padres biológicos están entregados en cuerpo y alma al desarrollo de sus respectivas carreras profesionales, ella como abogada y él como productor musical. Están tan ocupados que no saben y ni siquiera les interesa cómo es la vida de Louise cuando termina su jornada laboral. En realidad esta vida es inexistente, el vacío más absoluto. Louise vive en un pequeño estudio que se cae a pedazos y apenas tiene relaciones sociales. Su verdadera existencia se encuentra junto a los niños que cuida, dentro de los muros del hogar de sus empleadores, que considera también que es el suyo.
Lo que hace a Canción dulce una gran novela es que no se recrea en el crimen, sino en las circunstancias que lo han hecho posible. Slimani desliza constamente una tensión latente en la diferenciación de clases sociales entre la niñera y una Louise que no comprende como Myriam no asume sus responsabilidades como madre y abandona cada día un hogar que para ella constituye un paraíso. Porque la protagonista es alguien sin identidad, cuya vida solo tiene sentido cuando se entrega a los demás, ya que su labor va más allá de lo meramente contractual. Su existencia fuera de la casa de sus patrones es tan oscura que ha construído un relato mental en el que ella es la que sostiene el desarrollo vital de ambos hermanos. Y en parte dicho relato es cierto. Los padres biológicos se sienten algo culpables de no atender como debieran sus deberes familares, pero han desarrollado una relación de dependiencia absoluta con el papel de Louise en su vida. Tanto es así que cuando la niñera empieza a manifestar algunos comportamientos inquietantes, le restan importancia para no tener que enfrentarse a la tesitura de prescindir de sus imprescindibles servicios.
En conclusión, en la novela de Slimani nos encontramos una historia psicológicamente muy compleja, pues describe a un personaje que depende de la familia a la que sirve, pero a la vez va desarrollando un profundo odio hacia ellos, puesto que ella jamás alcanzará el bienestar material y espiritual del que gozan. Se trata de un personaje profundamente humano y, por ello, profundamente incómodo para un lector que es tan capaz de entender sus motivaciones como de horrorizarse ante las mismas.
sábado, 31 de mayo de 2025
PLATAFORMA (2001), DE MICHEL HOUELLEBECQ. INFIERNO EN EL PARAÍSO.
A partir de aqui comienza el periodo feliz en la vida del protagonista. Ha conseguido lo que nunca se atrevió a soñar, una mujer complaciente a la que le gusta el sexo tanto o más que a él y que además es una alta ejecutiva del sector del turismo. A partir de aquí, Michel ofrecerá su sabiduría para ayudar a Valérie y a su compañero de fatigas, el también ejecutivo Jean-Yves, a planificar una auténtica revolución en el sector. No teniendo ninguna duda de que lo que en el fondo buscan la mayoría de los turistas solitarios son aventuras sexuales, Michel les propone, medio en broma, medio en serio, que la multinacional para la que trabajan se plantee atender esta demanda oculta sin complejos de ningún tipo: permitiendo que las prostitutas locales que rodean los centros vacacionales puedan acceder a los mismos. Aquí Houellebecq se muestra absolutamente cínico, puesto que está retratando a un capitalismo que es capaz de corromperse cada vez un poco más en busca de cantidades de dinero cada vez más obscenas. Y todo aprovechando un declive sexual en occidente que no ha ido más que acrecentándose en las últimas décadas:
"Lo que los occidentales ya no saben hacer es precisamente eso: ofrecer su cuerpo como objeto agradable, dar placer de manera gratuita. Han perdido por completo el sentido de la entrega. Por mucho que se esfuercen, no consiguen que el sexo sea algo natural. No solo se avergüenzan de su propio cuerpo, que no está a la altura de las exigencias del porno, sino que, por los mismos motivos, no sienten la menor atracción hacia el cuerpo de los demás. Es imposible hacer el amor sin un cierto abandono, sin la aceptación, al menos temporal, de un cierto estado de dependencia y de debilidad. La exaltación sentimental y la obsesión sexual tienen el mismo origen, las dos proceden del olvido parcial de uno mismo; no es un terreno en el que podamos realizarnos sin perdernos. Nos hemos vuelto fríos, racionales, extremadamente conscientes de nuestra existencia individual y de nuestros derechos; ante todo, queremos evitar la alienación y la dependencia; para colmo estamos obsesionados con la salud y con la higiene: esas no son las condiciones ideales para hacer el amor. En Occidente hemos llegado a un punto en que la profesionalización de la sexualidad se ha vuelto inevitable."
El final de Plataforma deja al lector helado, ya que irrumpe lo inesperado de la forma más cruel posible. Entonces se vuelve a un mundo sin esperanzas que en buena parte estaba presente al principio de la novela. Como todos los libros del autor francés, su fuerza radica en que su narrador no tiene pelos en la lengua y utiliza un lenguaje directo, sin filtros, para describir la realidad de un mundo que no ha hecho más que ahondar, desde que el libro se publicó, en todos los males que están presentes en su trama.
lunes, 16 de septiembre de 2024
LOS DIOSES TIENEN SED (1912), DE ANATOLE FRANCE. EL SUEÑO DE LA RAZÓN.
Los dioses tienen sed constituye un magnífico retrato de la vida cotidiana en los días más duros de la Revolución Francesa, aquellos en los que nadie se sentía a salvo, casi todo el mundo pasaba hambre y los ejércitos enemigos parecían poder penetrar en el corazón de Francia. El nuevo credo revolucionario quiere sustituir a toda prisa los antiguos dogmas del cristianismo y la monarquía y quiere sustituirlos por nuevas ideas que inevitablemente devendrán en un nuevo dogma que alimenta la intolerancia por cualquier otro sistema de pensamiento. Los héroes aquí no son intelectuales, sino fanáticos del nuevo orden que sacrifican su tiempo y sus escrúpulos para ir eliminando uno a uno a los enemigos de la Revolución. Algo muy parecido a lo que sucedió en los años treinta en la Unión Soviética de Stalin.
La novela de Anatole France se alimenta de numerosas lecturas que tienen su origen en la librería especializada en Revolución Francesa que regentaba su padre. Aquí se plasman magistralmente la ceguera moral y la obcecación criminal que dio lugar a uno de los procesos históricos más decisivos, hoy valorado como el comienzo de un nuevo mundo dotado de libertades y derechos para todos los ciudadanos, pero del que es necesario conocer sus procedimientos más inmorales. No es por nada que la principal imagen que nos viene a la cabeza cuando pensamos en esta época sea la de una guillotina.
sábado, 3 de junio de 2023
LAS BENÉVOLAS (2006), DE JONATHAN LITTELL. EL ALMA DEL MONSTRUO.
Cuando nos asomamos a páginas históricas tan estremecedoras como las de la Segunda Guerra Mundial, se nos suele olvidar que las escribieron hombres como nosotros, gente que quizá vivía con una serie de principios éticos y era amante de su familia, pero que tenían que dejar todo eso de lado a la hora de acudir al frente, a protagonizar esas terribles batallas en las que las bajas se contaban por miles. Un miembro de las SS iba unos pasos más allá, sobre todo si se dedicaba a lo mismo que el protagonista de la novela, un teniente coronel de este siniestro cuerpo que avanza en la retaguardia de las tropas que están conquistando la Unión Soviética para el Tercer Reich e inspecciona las matanzas de judíos para evaluar la eficacia de las tropas que las llevan a cabo e intentar implementar métodos más eficaces para economizar las mismas.
Pero las descripciones que nos ofrece Maximilien Aue van mucho más allá de lo convencional. El detallismo con el que están narradas las matanzas, lo duro que debía resultar, no solo para las víctimas, sino también para los verdugos la incesante actividad de la muerte, desemboca en una de las obsesiones de Aue: humanizarse a sí mismo y a sus compañeros y con ello hacer cómplice a un lector que, al fin y al cabo, en una circunstancias similares a las que ellos tuvieron que vivir, seguramente también se habría acogido a la seguridad que ofrece el grupo propio y habría asumido, con más o menos entusiasmo, la ejecución de unas órdenes que implicaban el brutal asesinato de hombres, mujeres y niños, necesarios para construir el nuevo orden nazi. Aquí enlazamos con la banalidad del mal de Hannah Arendt. De hecho, Adolf Eichmann es un personaje recurrente en la novela y bastante más entusiasta en el cumplimiento de las órdenes que lo que dejó ver en el famoso juicio de Jerusalén:
lunes, 16 de enero de 2023
PERDERSE (2001), DE ANNIE ERNAUX. LA PASIÓN RUSA.
"Entre los dos ha habido ese tiempo en el que nada contaba, salvo el Otro, solo él, su piel, el abismo del deseo. Cómo podría la escritura traducir esto, siempre estará por debajo. Y sin embargo es todo lo que tengo cuando él está ausente."
Pero de todas formas Ernaux no puede evitar plasmarlo todo en un diario privado y luego público, puesto que su vida es la principal materia prima de "esta necesidad que tengo de escribir algo peligroso para mí, como la puerta de un sótano que se abre, donde hay que entrar cueste lo que cueste". Además, escribir le sirve para rellenar ese inmenso vacío que le sobreviene cuando no sabe si va a volver a ver al amante. En segundo término, la historia de aquel tiempo transcurre, el comunismo se tambalea y eso empieza a perjudicar a esta relación. A él seguramente, como ella intuye, no le afectará demasiado la separación, puesto que ella no ha sido más que una historia divertida y erótica sin ninguna implicación sentimental. Ella sufre y lo necesita más cuanto peor él se comporta, incluso cuando su actitud bordea el desprecio. Todo ello plasmado en unas páginas repletas de sufriente ansiedad que a la vez son muy humanas y pura literatura.
martes, 1 de noviembre de 2022
EL ACONTECIMIENTO (2000), DE ANNIE ERNAUX Y DE AUDREY DIWAN (2021). SOLA ANTE LA OSCURIDAD.
Nos encontramos en la Francia de 1963, un país que, a pesar de las apariencias, sigue siendo muy conservador y que, entre otras cosas, considera un crimen el aborto. Anne es una estudiante universitaria que queda embarazada después de haber tenido relaciones sexuales durante el verano con un chico al que apenas conoce. Frente a ese inmenso problema, que puede arruinar el futuro que todos esperan de ella - proviene de una familia humilde y es el primer miembro de la misma que cursa estudios universitarios - está completamente sola. Sabe que nadie puede ayudarla a riesgo de cometer un grave delito. Los médicos a quienes consulta se sacuden el problema de encima y la única opción que le queda es descubrir contra reloj un lugar donde practiquen abortos clandestinos.
La narración autobiográfica de Ernaux es ante todo angustiosa, la de una persona feliz a la que la existencia le da un vuelco de un día para otro y no sabe cómo enfrentarse a su nueva realidad. El mundo se ha vuelto de pronto un lugar hostil e irreal del que se siente aislada, pues ya solo existe para ella su terrible problema. Para ella el ser que se está desarrollando en su vientre es un invasor indeseado del que hay que librarse a toda costa, al precio que sea, hasta el punto de que, en una de las imágenes más escabrosas del libro, intenta acabar con él en solitario con la sola ayuda de unas agujas. Eso motiva que la propia autora tenga que advertir al lector acerca de lo escabroso de su escritura:
lunes, 26 de septiembre de 2022
YO ACUSO (1901), DE ÉMILE ZOLA Y EL OFICIAL Y EL ESPÍA (2019), DE ROMAN POLANSKI. LA VERDAD EN MARCHA.
Encontramos en este volumen una recopilación de los escritos de Émile Zola en el que toma partido por el oficial Alfred Dreyfus, un militar de alto grado que fue condenado a cadena perpetua por un caso de espionaje del que era completamente inocente. Lo verdaderamente escandaloso es las pruebas presentadas contra Dreyfus en el Consejo de guerra eran tan endebles que los responsables de la misma sabían que la sentencia era injusta desde primera hora, aunque la fundamentaran en una serie de documentos secretos - inexistentes - que no podían ser exhibidos por comprometer a la seguridad nacional. La perversa lógica que condujo a la condena de Dreyfus fue su condición de judío, por lo que fue considerado un enemigo de Francia y el mejor chivo expiatorio posible para ser exhibido a una nación a la que se le habían ido inculcando altas dosis de antisemitismo durante muchos años. Así lo denuncia Zola:
sábado, 7 de mayo de 2022
PAPÁ GORIOT (1835). DE HONORÉ DE BALZAC. EN EL NOMBRE DEL PADRE.
El otro gran protagonista de la novela es Rastignac, un personaje que volveremos a encontrar en futuras obras de Balzac. Rastignac es un estudiante de derecho recién llegado a París. Su familia a puesto todas sus esperanzas de prosperar en el fruto de sus estudios, por lo que siente una gran presión y responsabilidad, ya que todos se están sacrificando para que él pueda llegar a ser un abogado famoso. Pero el joven tiene otros planes. Le seduce la alta sociedad parisina y, a través de una prima suya, se irá introduciendo poco a poco en este mundo a la vez lujoso, fascinante y repulsivo. Un mundo de apariencias en el que muchos de sus miembros más opulentos a primera vista, en realidad se encuentran ahogados por las deudas:
"Eugenio de Rastignac, que tal era su nombre, era uno de esos jóvenes que han sido forjados por la desgracia, que comprenden desde su infancia las esperanzas que sus padres depositan en ellos, y que se preparan un hermoso porvenir calculando ya el alcance de sus estudios y adaptándolos de antemano al movimiento futuro de la sociedad."
En el camino de Rastignac aparecerá un demonio tentador en forma de compañero de pensión. Vautrin le ofrece un discurso magistral y clarificador acerca de la verdadera esencia de la vida y una exposición realista de cuales son los caminos que se le ofrecen en la misma, ya que quiere aprovecharse del joven y de sus magníficas posibilidades de futuro. Porque el dinero es lo que mueve el mundo y la fortuna (la fortuna dineraria, se entiende) es lo que mueve el mundo. Pero para conseguir todo esto hay que ensuciarse las manos, como lo hizo Goriot en su momento y Rastignac no sabe si está dispuesto a pagar el precio necesario.
Pero lo verdaderamente cautivador de Papá Goriot es su final. Esa agonía en la que lo único que necesita es lo que no obtiene: la presencia de sus hijas para despedirse de ellas mientras todavía está lúcido. Aquí Balzac se muestra como un auténtico conocedor del alma humana describiendo los delirios del protagonista mientras la enfermedad va mermando sus fuerzas, en una rara muestra de perfecto equilibrio entre ciencia y literatura. La conclusión de esta obra maestra no puede ser más emblemática, con ese Rastignac mirando París desde la distancia, como tomando impulso para conquistarlo en el futuro inmediato. Papá Goriot es una de esas novelas en las que la escritura entronca perfectamente con la condición humana y el lector no puede más que ver la esencia de la realidad entre sus páginas.
domingo, 25 de abril de 2021
LAS GRATITUDES (2019), DE DELPHINE DE VIGAN. EL LENGUAJE DEL RECONOCIMIENTO.
Lo que es indudable que ante el próximo final todos nos arrepentimos de actos del pasado y de no haber expresado todo nuestro amor a los seres queridos. Esta es la tesitura a la que se enfrenta Michka, la protagonista de la novela. Siendo niña y en plena ocupación nazi de Francia, fue entregada por su madre a unos desconocidos en un acto desesperado por ocultar a una hija destinada a ser asesinada por ser judía. Los desconocidos la ocultaron y la criaron, exponiéndose a un destino terrible si eran descubiertos. Michka siente que jamás agradeció un gesto de bondad tan pura y comprende que debió poner más empeño en encontrar a sus ángeles de la guardia para expresarles su reconocimiento.
En cualquier caso Michka, quizá de manera inconsciente, acogió en su casa hace años a una niña que necesitaba amparo. Ésta, convertida ya en una mujer, visita con frecuencia a la protagonista en su habitación de la residencia. Tenemos también a otro personaje en este pequeño drama, Jérome, el logopeda que intenta ralentizar la afasia que atormenta a la anciana, que le está haciendo perder el uso del lenguaje día tras día. Pero el servicio que presta Jérome irá mucho más allá de lo terapéutico: en sus vacaciones va a aprovechar para indagar en la historia de su paciente y localizar a la hija de sus benefactores: el agradecimiento llega entonces de la manera más insospechada: después de todo, Michka va a tener la oportunidad de irse en completa paz.
Los agradecimientos es una novela atípica, en el sentido de que no estamos acostumbrados a que los novelistas de prestigio se dediquen a contarnos historias de buenos sentimientos. Es una propuesta de fácil lectura que pretende hacer llegar al lector un mensaje claro y contundente, que a veces los pequeños gestos son los que dan sentido a vidas enteras. Está bien escrita, pero no va más allá de lo ya expuesto ni lo pretende. Humanismo literario que no intenta ser profundo, sino cristalino.
jueves, 31 de diciembre de 2020
LOS NIÑOS TERRIBLES (1929), DE JEAN COCTEAU Y DE JEAN-PIERRE MELVILLE (1950). UN CUARTO PROPIO.
En la existencia de esta singular pareja, que vive prácticamente encerrada en un cuarto y cuya rutina consiste en discusiones continuas que no llevan a ningún lado, solo es admitida la presencia de Gérard, amigo de Paul, un joven muy distinto a éste, mucho más comedido y educado, pero que necesita compartir experiencias con los hermanos, con quienes compartirá también sus vacaciones. Luego también será admitida a este club tan exclusivo, con algunas reticencias, Agathe, a quien conoce Elisabeth cuando se decide a buscar trabajo en una boutique. Juntos van a crear un universo propio entre las cuatro paredes de la habitación, al margen de la realidad exterior, en una especie de realidad placentaria en la que se sienten perfectamente cómodos y felices. La última oportunidad de comenzar una vida más ordinaria será malograda cuando muera Michael, el rico pretendiente de Elisabeth. La herencia que le deja éste hará que los jóvenes puedan habitar el resto de sus días en un palacio, cuyas amplias estancias pronto serán demasiado para unos seres que solo ansían languidecer juntos en una cómoda habitación.
Esta utopía íntima, en la que el juego se vuelve mucho más importante que la vida real, solo puede ser malograda con el regreso, aunque sea de forma indirecta, de Darnelos. Si su bola de nieve desencadena el principio de la historia, su veneno, un regalo inocente, será el que precipite el final, precediendo al mismo la ruptura del frágil equilibrio en la convivencia de los cuatro convivientes. Los niños terribles es una especie de resumen de las obsesiones de su autor, de la imposibilidad de vivir al margen del mundo real, del placer y la locura que desencadenan la voluntad de crear una existencia basada en la fantasía y en el ensueño en la que la idea de libertad se base ante todo en la inexistencia de obligaciones dentro de un espacio limitado en el que presuntamente uno se encuentra plenamente caliente y seguro. La versión cinematográfica de Jean-Pierre Melville constituye un complemento indispensable a la lectura de esta historia, pues supo plasmar perfectamente en imágenes el universo planteado por Cocteau, una tarea nada fácil, en la que participó el propio escritor recitando pasajes de la novela con voz en off.



















