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domingo, 23 de agosto de 2026

LA ANTÁRTICA EMPIEZA AQUÍ (2010), DE BENJAMÍN LABATUT. AL CRUZAR EL LÍMITE.

Antes de emprender la lectura de MANIAC, he visto conveniente introducirme en el universo de este autor chileno con esta colección de relatos escritos originariamente en el año 2010 y que han sido revisados para esta edición. Se trata de unos cuentos protagonizados por tipos muy singulares. En La Antártica empieza aquí se narra una investigación periodística sobre un poeta desconocido que va a absorbiendo poco a poco la existencia de alguien que necesita un buen reportaje para sobrevivir en el periódico. Contactará con un anciano que le remitirá a la historia de una expedición a la Antártida liderada por este hombre misterioso, un escritor y militar que lleva a sus miembros al límite de la locura. Se trata de una parábola en la que el fascismo aparece como un elemento deshumanizador en pos de un objetivo, de un proyecto que va más allá de los límites de resistencia de quienes lo emprenden, hasta el punto de que el periodista queda marcado por la historia que investiga.

La cura de Ana es un relato que podría definirse casi de terror psicológico, pues muestra una comunidad de enfermos de la piel que se organiza como un mundo aparte, con sus propias leyes y sus propias reglas. Países Bajos cuenta la perturbadora historia de un futbolista estrella que, después de una lesión, no vuelve a ser el mismo y termina llevando una vida casi de ermitaño, dedicándose a las prácticas más extremas de prostitución. Club de campo comienza de forma muy original, con las biografías separadas de los protagonistas hasta que los personajes se unen en la misma historia. Por supuesto, no falta en ella un final terrible. Deseo narra la historia de un travesti, del que se dice que hace milagros, desde dos puntos de vista diferentes. El protagonista de Alfredo en cama es otro personaje absolutamente decadente, un músico de jazz de éxito que ha terminado exiliado en su propia habitación recordando su pasado mientras espera un desastre inminente.

Más que relatos convencionales, los de Labatur son relatos atmosféricos, dedicados a narrar la existencia de gente poco común, gente que emprende cambios radicales en sus vidas con propósitos oscuros. Historias que funcionan como un engranaje perfecto para asombrar - y perturbar - al lector y que prometen al gran autor que se va a consagrar en obras posteriores de gran calado. Lo mejor de Labatur, en esta primera aproximación, es que se trata de un escritor con un lenguaje universal y que ha modernizado la herencia clásica de autores como Poe, Borges o Bolaño.

domingo, 26 de abril de 2026

CUENTOS COMPLETOS (1833-1849), DE EDGAR ALLAN POE. RELATOS DE LO GROTESCO Y LO ARABESCO.

Acercarse a los cuentos de Edgar Allan Poe no solo supone leer una de las obras más perturbadoras de la historia de la literatura, sino también a la de un auténtico innovador, pues Poe fue introductor de varios géneros que han hecho fortuna en numerosos autores posteriores. Su influencia es indudable en maestros como Borges (del que apreciamos numerosos homenajes a relatos de Poe que comienzan con citas bibliográficas presuntamente eruditas), Cortázar (su mejor traductor), Lovecraft, Baudelaire, Wilde, Quiroga... La lista sería interminable y da idea de la genialidad de un autor que no fue suficientemente exitoso en su tormentosa y corta existencia. Sus relatos más famosos nos llegan a lo más profundo porque están extraídos del fondo de una mente muy perturbadora y exploran los miedos inconscientes del ser humano: la muerte, con todas sus manifestaciones de horror, sufrimiento e incluso malos olores, el miedo a ser enterrado vivo, la enfermedad que nos aisla de los semejantes, la decadencia de linajes malditos... Todo lo que nos parece horrible pero a la vez atrayente está expresado por Poe con una prosa admirable que incide en lo ambiguo, en esa fina línea que existe entre lo sobrenatural y lo cotidinao y que nos inquieta especialmente, porque en el fondo sabemos que nuestro destino final puede estar poblado de todas estas pesadillas.

Pero no solo de horror vive Poe. También es el creador del relato policiaco moderno, con esos admirables relatos protagonizados por ese predecesor de Sherlock Holmes que es Auguste Dupin. Especialmente brillante en este sentido es La carta robada, en el que la resolución del misterio es tan simple como admirable. También hay cuentos fundamentados en la ciencia ficción más primitiva y otros que preceden a las aventuras de autores como Julio Verne (aunque en este caso la remisión más obvia sería a su novela Las aventuras de Arthur Gordon Pym). Es justo comentar también que buena parte de su producción en este tipo de literatura no es tan brillante. Hay relatos mal ejecutados, aburridos o paródicos de su propia producción, otros que quieren ser excesivamente científicos o simbólicos respecto a la política estadounidense de su época, que han quedado anticuados. Pero es bueno leerlos todos para advertir que los genios no siempre están acertados y que las obras maestras pueden tener como precio otras que no lo son tanto. 

Pero al final el lector se queda con los grandes clásicos, con ese perturbador diálogo con el moribundo Valdemar, con la intriga de El pozo y el péndulo, con el terror absoluto de El entierro prematuro o incluso con uno de mis favoritos, que describe el horror que es capaz de engendrar la propia naturaleza. Se trata de El descenso al Maelström, en el que el protagonista no se salva por azar, sino por la fria observación del fenómeno que está a punto de acabar con su vida, aunque dicha salvación tiene un alto precio. Cuentos a los que uno se puede acercar en diferentes ocasiones a través de los años y que siempre estarán ahí provocando profundas sensaciones en el lector. Especialmente recomendable es acercarse a la edición de Páginas de espuma, puesto que cada cuento aparece con el comentario de un escritor diferente.

domingo, 15 de marzo de 2026

QUIENES SE MARCHAN DE OMELAS (1973), DE URSULA K. LE GUIN. EL PRECIO DE LA PROSPERIDAD.

Quizá es éste el relato más famoso de Ursula K. Le Guin. Se describe al lector la ciudad de Omelas, un lugar en el que no existe la infelicidad, donde todos sus habitantes viven en armonía, sin violencia de ningún tipo y se celebran permanentemente festividades. La autora incita a cada lector a imaginarse cuál es su utopía perfecta y a aplicarla a Omelas. Vivir allí sería el fin de la angustia y la prosperidad absoluta, dado que las cosechas siempre son abundantes. Según parece, cada cual puede llevar la forma de vida que le apetezca aunque, según se describe, hay una propensión a lo festivo, quizá porque la mayoría de la gente imagina así su existencia ideal: en un desmadre permanente.

Pero esta felicidad se sostiene de una manera muy retorcida. En uno de los sótanos de la ciudad está encerrado un niño inocente. El chiquillo ha intentado en muchas ocasiones hablar con sus captores para ser liberado, pero estos nunca contestan. Vive en la penumbra, entre la suciedad y el abandono, completamente solo. Todos los ciudadanos lo visitan alguna vez y comprenden el precio de su felicidad. Si el niño fuera liberado, se dice, la sociedad se desmoronaría. ¿Hasta qué grado? No lo sabemos con exactitud, ni siquiera si dicha afirmación es tan solo una leyenda, una superstición que intenta explicar la extraña fortuna de Omelas. El caso es que el niño jamás es liberado y mucha gente reacciona a su sentimento de culpa abandonando para siempre la ciudad.

Como ya había hecho Dostoievski en Los hermanos Kamarazov, Le Guin plantea un dilema moral que incomoda profundamente al lector. Se trata de la doctrina utilitarista llevada al extremo, puesto que el sufrimiento intolerable de un ser inocente es la base de la felicidad de la inmensa mayoría. ¿Es un precio razonable a pagar? Quizá es esta una fábula acerca de cómo están construídas nuestras sociedades, cómo nuestra prosperidad se basa en el trabajo invisible de muchos desheredados y cómo preferimos mirar hacia otro lado pensando que el sistema es así y que sus consecuencias negativas para algunos son inevitables. Lo cierto es que Quienes se marchan de Omelas sigue fascinando a generaciones de lectores, entre otras cosas debido a la ambigüedad de su mensaje moral, dado que la narradora no se pronuncia en ningún momento acerca de lo que habría que hacer en esta situación, únicamente se limita a describir las vergüenzas ocultas de una sociedad utópica.

martes, 6 de enero de 2026

EL NADADOR Y OTROS CUENTOS (1964), DE JOHN CHEEVER Y EL NADADOR (1968), DE FRANK PERRY. EL RÍO DEL OLVIDO.

El protagonista de El nadador parece representar todas las promesas cumplidas del sueño americano de los años sesenta. Vive en una urbanización de ensueño, donde todo el mundo habita grandes casas con piscina y en su hábitat bulle una gran vida social repleta de fiestas y de relaciones de negocio. Un día decide emprender un viaje singular: volverá a su hogar nadando de piscina en piscina, no por nada en particular, sino como un reto que se impone a sí mismo, como un ritual que debe culminar pese a las dificultades de la empresa. Como un Ulises moderno, Neddy Merrill irá transitando desde la normalidad de una vida regalada a la inquietud que le produce escuchar ciertos comentarios en boca de algunos vecinos, cuando no la abierta hostilidad en otros.

En realidad en la ruta emprendida por Merrill se impone la negación de la realidad, a pesar de los evidentes indicios que va encontrando en el camino de que algunas cosas no deben estar del todo bien. El nadador puede leerse - y contemplarse en su magnífica versión cinematográfica - como una parábola del posible derrumbe de la prosperidad de una clase media-alta, ya que se trata de un mundo que nació ya corrompido. En este sentido el protagonista es un personaje patético (algo que representa de manera magistral Burt Lancaster a medida que avanza el relato) que se aferra a los esplendores del pasado para no afrontar un futuro muy incierto. Bien es cierto que el relato y el filme cuentan con un ambiente casi onírico que refuerza su ambigüedad. Incluso podría interpretarse como los últimos pensamientos de un hombre moribundo que repasa su vida de forma simbólica. En la película de Perry esto se ve reforzado por ciertas escenas que tienen mucho de cine experimental y que no han envejecido demasiado bien, aunque esto apenas afecta a la fuerza de un resultado final que anticipa a los antihéroes que van a poblar el cine de la década siguiente, una época mucho más cínica y de valores mucho menos sólidos.

El libro que ha editado exquisitamente Random House cuenta con otros dos relatos magistrales. Uno es Adiós hermano mío, que analiza la distorsión que produce en una familia que pasa sus vacaciones en un lugar de ensueño el regreso del hermano pródigo, que visita a sus parientes después de años de ausencia. Lawrence es la quintaesencia del pensamiento negativo y pesimista, una actitud que irá desgastando la convivencia familiar a pasos agigantados en pocos días, porque el hermano díscolo es alguien que no sabe convivir en sociedad, alguien que no es capaz de utilizar esas pequeñas mentiras o distorsiones positivas de la realidad que hacen que las relaciones sociales fluyan. El final será tan trágico como ambiguo, algo muy propio de Cheever. 

El protagonista de El marido rural comienza el relato sobreviviendo a un accidente aéreo, una experiencia que debería hacerle reflexionar sobre su vida, pero a la que apenas se le presta atención cuando intenta relatarla en el seno familiar, a una normatividad en la que su papel social como padre de familia empieza a asfixiarle. Francis cree atisbar una salida en el enamoramiento que experimenta respecto a la adolescente canguro de sus hijos, a la que considera un ser puro con la que podría empezar una vida nueva alejada de las hipocresías de la presente. Poco a poco el protagonista se irá dando cuenta de que sus sueños son una quimera y que, haga lo que haga, la única solución para no acabar en la más absoluta marginación es reintegrarse en su vida social de siempre, por mucho que ésta le resulte insípida. Los tres magistrales relatos de Cheever se encuentran ilustrados en esta edición por unos preciosos dibujos de Pau Gasol Valls, un detalle que estimula más si cabe el placer de su lectura.

P: 8

domingo, 23 de marzo de 2025

EL HOMBRE BICENTENARIO Y OTRAS HISTORIAS (1976), DE ISAAC ASIMOV Y DE CHRIS COLUMBUS (1999). EL ROBOT QUE QUISO SER HUMANO.

Los robots de Isaac Asimov son seres amables y al servicio del hombre, regidos por las famosas tres leyes que impiden hacer daño a un ser humano y obedecer a estos siempre que no se contravenga la primera ley. La tercera ley tiene que ver con la obligación de autoconservación del robot, siempre que esto no choque con las dos primeras. Andrew es un robot que empieza a servir a una familia y poco a poco su cerebro positrónico empieza a desarrollar una idea fija muy sorprendente: quiere convertirse en humano o al menos ir desarrollando características propias de los hombres. El hombre bicentenario transcurre durante muchas décadas y constituye una reflexión profunda acerca de lo que significa ser humano y si dicha condición es solo algo biológico o puede desarrollarse a través de un ser artificial. En última instancia su batalla no solo la entabla consigo mismo, intentando siempre adoptar características nuevas que lo acerquen a la humanidad, sino también se entabla desde el punto de vista judicial, buscando el reconocimiento legal a su condición, lo cual derivará en un sorpredente final que es muy coherente con la lógica del relato.

La adaptación de Chris Columbus es una versión muy fiel del clásico de Asimov, pero también está realizada con un enfoque familiar y algo lacrimógeno que le resta algo del impacto filosófico que debería tener el relato en la gran pantalla. Da la impresión es que aquí lo verdaderamente importante es aprovechar el impacto de una estrella como Robin Williams y no una reflexión profunda (la duración de la película daría para ello) sobre lo que significa ser humano y las pérdidas y ganancias que ello supone para Andrew.

Respecto al resto de relatos que componen el libro de Asimov, todos se desarrollan en el mismo universo donde están vigentes las leyes de la robótica. Destacan algunos como Razón, en el que lo robots que se encargan de gestionar una estación espacial desarrollan su propia religión partiendo de una lógica parecida a la que hizo surgir las religiones humanas, Lenny, en el que un robot defectuoso desata los instintos maternales de su cuidadora y Necrológica, una estupenda historia de viaje en el tiempo que deriva en la ejecución del crimen perfecto. Entre las curiosidad encontramos en varios relatos el concepto de Multivac, una especie de inteligencia artificial que va recopilando toda la información y sabiduría humanas para finalmente convertirse en una especie de Dios con capacidad de volver a recrear el universo cuando este se extinga.

P: 6

domingo, 15 de diciembre de 2024

CUENTOS COMPLETOS (1943-1982), DE TRUMAN CAPOTE. LO INOCENTE Y LO SÓRDIDO.

La vida de Truman Capote estuvo marcada por el temprano abandono de sus padres, que dejaron al niño en una granja de Alabama. donde se educó rodeado de familiares, con el afecto incondicional de su prima Sook Fault, una mujer muy madura con mentalidad infantil y un cariño infinito por el joven Truman. Sook será personaje en varios cuentos que evocan la infancia y el aprendizaje de aquellos años, sobre todo del mejor de todos ellos, El invitado del día de acción de gracias, en el que describe a un compañero de colegio como el ser humano más malvado que había conocido. Nos encontramos ante un relato ejemplar de aprendizaje, en el que un niño que sobrevive como puede a los abusos en la escuela y es plenamente feliz en su hogar, se ve abocado a mezclar ambos mundos, con resultados catastróficos, aunque termina aprendiendo que las cosas no son exactamente como parecen a la hora de juzgar a otros seres humanos.

En otros relatos Capote se descubre como un sutil cronista del espíritu humano. A destacar La forma de las cosas, una narración muy breve que transcurre en un vagón de tren en la que intuimos el enorme drama bélico por el ha pasado uno de los personajes y el trauma que le ha provocado, algo que le marcará de por vida. También resulta magistral La botella de plata, que narra el proceso de concentración de un niño que necesita desesperadamente dinero y dedica varias semanas a calcular cuántas monedas hay guardadas en una botella, motivo de un concurso que apasiona a un pequeño pueblecito.

Aunque muchos de los relatos están marcados por la infancia, también los hay que describen la vida en la gran ciudad, una existencia en muchas ocasiones sórdida, de mera supervivencia o dedicada a intentar dar sentido a una vida desesperada. En este sentido, resulta perturbador el relato En la antesala del paraíso, en el que una mujer frecuenta el cementerio de Nueva York en busca de algún viudo que remedie su inmensa soledad, pero su forma de abordarlos resulta torpe y desasosegante. Los cuentos de Truman Capote, variados en su temática y en su tono, desde los recuerdos infantiles más inocentes a las vidas adultas más sórdidas, son una lectura imprescindible para cualquier amante de la literatura.

sábado, 4 de mayo de 2024

NO TODO EL MUNDO (2023), DE MARTA JIMÉNEZ SERRANO. HISTORIAS EMPAREJADAS.

Conjunto de cuentos con las relaciones de pareja como eje narrativo, No todo el mundo muestra distintos ejemplos de relaciones que se desarrollan en casi todos los casos en la gran urbe madrileña. Lo más destacado de los relatos es su perspectiva psicológica. La autora se asoma a ambos lados de la relación, a lo que cada parte de la pareja espera de la otra y así se analizan los malentendidos y las decepciones que hacen madurar o cortar un vínculo que aquí casi siempre pende de un hilo muy fino.

Un ejemplo de malentendidos es el siguiente:

"Fue más bien una especie de vacío, una especie de fin de los  temas de conversación, como si ya hubieran hablado de todo lo posible. Acaso el amor sea la capacidad de que la conversación siga siendo siempre interesante. Marcelo se encontró cómodo en su silencio, sin la necesidad de compartir sus opiniones con Eloísa. Eloísa se encontró ansiosa en el silencio de Marcelo, buscando constantemente temas de conversación que enseguida se revelaban agotados."

Y es que la búsqueda de compatibilidad en la pareja es el gran anhelo y el gran fracaso de los personajes de No todo el mundo. Jiménez Serrano es como una terapeuta que va recogiendo los testimonios de sus protagonistas en forma de relatos y el lector asiste a todo ello a cierta distancia, pero sintiéndose partícipe e incluso solidario con lo que sucede. Y muchas veces la experiencia del enamoramiento supone vincularnos con un completo extraño que tendremos que ir descifrando mientras intentamos interpretar a nuestro mejor yo posible. En este sentido, los relatos de Marta Jiménez Serrano son muy disfrutables e incluso en algún caso trasladables a experiencias pasadas del propio lector.

martes, 26 de marzo de 2024

LAS COSAS QUE PERDIMOS EN EL FUEGO (2016), DE MARIANA ENRÍQUEZ. POBRES CRIATURAS.

Mariana Enríquez es un auténtico fenómeno literario. En su última visita a Málaga, para presentar su último libro, Un lugar soleado para gente sombría, mucha gente tuvo que quedarse fuera por la enorme asistencia de público y algunos la comparan con una estrella de rock de gira por todo el país. Las cosas que perdimos en el fuego es un libro de cuentos muy brillante, repleto de relatos inquietantes protagonizados por seres oscuros y marginales que se mueven entre la ficción y la realidad. Comúnmente en sus relatos una persona de vida acomodada o al menos más o menos normal se encuentra con lo singular, con seres perturbadores a los que tiene un impulso de ayudar, a pesar de no conocer las reglas del lugar en el que se está metiendo.

Pero aquí lo terrorífico tiene que ver con lo marginal, con seres que viven en la zona pobre de la sociedad, por lo habitan un submundo con el que pocos querrían contactar. En este sentido los cuentos de Las cosas que perdimos con el fuego también tienen un componente social y de denuncia de las desigualdades en Argentina. Aquí están presentes todos los males que nos aquejan como sociedad pasados por un prisma que los hacen todavía más inquietantes: la violencia de género, los barrios marginales, las enfermedades que afectan a los más pobres, las adicciones... Pero todo ello narrado de una manera tan personal que consigue que el lector se revuelva incómodo en su asiento mientras está leyendo, unas sensaciones que pocos escritores son capaces de conseguir.

Es difícil quedarse con un solo relato, pues todos son de altísima calidad. Especialmente inquietante me ha parecido Bajo el agua negra, en el que la protagonista, una fiscal, se adentra en una zona marginal de Buenos Aires descrita con la misma textura que algunos de esos sueños que no llegan a pesadilla, pero resultan enormemente angustiosos. O La casa de Adela, un original acercamiento al tema de las casas encantadas. Cualquier amante del terror o simplemente de la buena literatura debe acercarse a los cuentos de Mariana Enríquez.

sábado, 24 de febrero de 2024

CUENTOS COMPLETOS (1911-1924), DE KATHERINE MANSFIELD. LA INTIMIDAD DE LAS CLASES ALTAS.

Miembro del famoso grupo de Bloomsbury, Katherine Mansfield fue siempre una mujer contradictoria para los que la conocieron de cerca. Unos la describen como desvalida, otros como valiente, pero de lo que no cabe duda es de que fue una mujer adelantada a su época y una de las escritoras más prestigiosas de su época, alguien que ha ido ganando con el tiempo. En cierto modo fue una mujer contradictoria, puesto que nació en el seno de una familia pudiente, pero intentó toda su vida renegar de sus orígenes, no adaptándose del todo al ambiente antiburgués de los círculos intelectuales de Londres.

Quizá por eso los personajes de sus relatos son también con frecuencia seres aparentemente adaptados a su entorno, pero que no lo están en absoluto a poco que nos asomemos a sus pensamientos más íntimos. Esto hace que estos mismos personajes tengan escasa capacidad de comprender a quienes le rodean, lo que desata pequeños conflictos, que son la materia de estos cuentos. Los ambientes en los que se mueven estos personajes suelen encontrarse en el seno de familias pudientes y también viajeras por el continente europeo, toda una moda en la época. Como en todos los buenos relatos en los de Mansfield es más importante lo que no se dice, lo que queda oculto pero se intuye que lo que se cuenta directamente. Así lo expresa Ana María Moix en la introducción:

"Soledad, silencio, anonadante desolación insospechada al inicio del relato cuyo argumento parece desarrollarse al margen de estas abrumadoras experiencias íntimas que, sin ser ni siquiera mencionadas, quedarán al final, para el lector, como el verdadero argumento no contado de la historia."

De entre todos sus relatos quizá el más admirable sea Fiesta en el jardín, un compendio estupendo de todas sus temáticas. En la narración, una familia muy pudiente prepara una fiesta que debe ser perfecta, pero muy cerca, en la casa de enfrente, se desatará una tragedia íntima propia de una clase social inferior, a la que la joven protagonista tendrá que asomarse y comprender hasta qué punto lo que le suceda al vecino pobre afecta a la celebración que se está preparando: suspenderla sería una extravagancia, pero tampoco viene mal, una vez que todo ha terminado, un pequeño gesto solidario tan fugaz como, esta vez sí, extravagante.

domingo, 7 de agosto de 2022

OBRAS MAESTRAS. LA MEJOR CIENCIA FICCIÓN DEL SIGLO XX (2001), DE ORSON SCOTT CARD (ED). FICCIONES ESPECULATIVAS.

Aunque existen precedentes en siglos anteriores, la literatura de ciencia ficción es un género surgido en el siglo XX. Los primeros relatos surgieron en revistas populares y eran más fantásticos que especulativos, pero poco a poco el género fue adoptando sus reglas - ayudado por una marea cada vez más numerosa de aficionados que se mantenían en permanente contacto y organizaban convenciones de ciencia ficción - y se convirtió en un poderoso instrumento visionario con el que se podía reflexionar acerca del futuro inmediato o remoto de nuestra especie. Y esto se podía hacer de muchas maneras distintas: imaginando avances científicos insospechados, explorando nuevos mundos, con encuentros razas alienígenas o retratando posibles sociedades humanas del futuro. 

Con la llegada del nuevo milenio el prestigioso escritor Orson Scott Card, autor de El juego de Ender, se encargó de preparar una antología de los que él considera los mejores relatos de ciencia ficción del siglo XX. Lógicamente, en el prólogo el autor explica que muchos maestros se han tenido que quedar fuera, pero eso no resta ni un ápice de placer al lector que se adentre en estos cuentos en los que, junto a los grandes maestros consagrados como Asimov, Bradbury o Heinlein, vamos a encontrar interesantes relatos de escritores no tan conocidos o que en ese momento no lo eran tanto. Un ejemplo es Los reyes de la arena, de George R. R. Martin, en el que comprobamos cómo el autor de Juego de tronos ya era capaz en 1979 de entregar una obra maestra que mezcla perfectamente los géneros de ciencia ficción, fantasía y terror. Cabe destacar también, entre los relativamente desconocidos, El sendero descartado, de Harry Turtledove, una divertida vuelta de tuerca al tema de la conquista de la Tierra por una raza extraterrestre mucho más evolucionada que nosotros... pero no en todos los aspectos. Un antología muy variada y cuyo contenido vale su peso en oro.

jueves, 8 de abril de 2021

PASADO AMOR Y OTROS RELATOS (1929), DE HORACIO QUIROGA. AMOR, LOCURA, MUERTE Y SELVA.

La vida de Horacio Quiroga fue una gran novela, una existencia repleta de muertes de seres queridos en circunstancias trágicas y de pasión por la vida extrema que ofrecía la región selvática de Misiones, algo que se refleja en sus cuentos de manera perfectamente natural. La violencia y la muerte son para Quiroga mecanismos azarosos que están presentes de forma habitual en la biografía de sus personajes. Misiones, el escenario de su literatura, es como un personaje más que condiciona la vida de sus habitantes. Algunos llegan allí de visita y se quedan para siempre. Otros no tienen motivo para permanecer allí, después de una desgracia, pero o no se van o se ausentan durante un tiempo para volver enseguida. Lo cotidiano allí se puede volver peligroso en un solo instante y no solo por la proliferación de serpientes venenosas y otras alimañas, sino por la propia locura de los hombres. Javier Marías lo expresa muy bien en el prólogo:

"Quiroga sugiere, hace deducir, expone, constata, deja que el lector adivine o comprenda sin subrayarle nunca el dramatismo de una situación ni la atrocidad de un hecho o un destino. Quizá porque para él - el escritor y el hombre - nada de lo posible ni de lo habido era demasiado atroz ni dramático: simplemente era, y él debía de tener la serena conciencia de que además podía muy bien no haber sido."

La única novela de este volumen, Pasado amor, tiene evidentes tintes autobiográficos en ese protagonista viudo que se ha ausentado un tiempo de su hogar tras la trágica muerte de su esposa, pero que vuelve al lugar de los hechos para reanudar su vida y volver a enamorarse, aunque la relación con la que debería ser su futura familia política se torne tan distante como extraña. Quizá la existencia en un clima como el selvático dé lugar con más frecuencia a pasiones explosivas de esta índole. Entre el resto de relatos encontramos algunos magistrales, propios del mejor terror gótico, como El almohadón de pluma, o de horror más psicológico como el inolvidable Los perseguidos. Muy representativo de su producción es también Un peón, en el que se retrata a un curioso personaje que parece extraído de un relato de Herman Melville. Quizá el cuento más kafkiano del conjunto sea El techo de incienso, en el que el protagonista se ve abocado a la tarea interminable de arreglar el tejado de su casa para evitar las frecuentes filtraciones de lluvias mientras deja de lado sus responsabilidades como encargado del Registro Civil. Luego tendrá que realizar la tarea evitada por meses en tres días, aunque el final será tan absurdo e inesperado como los conceptos de vida y muerte. 

Lo que sí es cierto es que Quiroga se aplica sus propios consejos en el arte de escribir, algo que se refleja en la fuerza y autenticidad de su arte literario. Así lo dejó dicho en Decálogo del perfecto cuentista:

"No escribas bajo el imperio de la emoción. Déjala morir y evócala luego. Si eres capaz entonces de revivirla tal cual fue, has llegado en arte a la mitad del camino."

miércoles, 6 de mayo de 2020

CUENTOS DE INQUIETUD (1898), DE JOSEPH CONRAD. LA MIRADA DEL OTRO.

Joseph Conrad es uno de esos escasos escritores que pueden ser reconocidos como representantes de una época. El autor de origen polaco utilizó su propia vida aventurera como material habitual de su obra, plasmando así en sus novelas y cuentos una visión muy particular de las relaciones entre oriente y occidente, entre norte y sur en el marco de la época dorada del colonialismo. A Conrad le suele interesar mucho el encuentro entre mundos antagónicos y la relación que surge de ellos, adoptando en muchas ocasiones el punto de vista de esos salvajes que eran el objetivo principal de la misión civilizadora de los europeos. 

En cualquier caso si algo caracteriza a Cuentos de inquietud es su diversidad temática, tanto que Conrad ofrece algunos cambios de registro que resultan una auténtica sorpresa para quienes se acerquen a estos relatos buscando exclusivamente exotismo. Karain, un recuerdo, es la historia de una amistad entre un traficante de armas y un caudillo malayo. Aunque tarda un poco en arrancar, el relato se esfuerza magistralmente en penetrar en la psicología de un hombre con costumbres que al occidental le parecen insólitas y cómo se puede consagrar una existencia en la resolución de un asunto de honor. Además en Karain, un recuerdo, cobra importancia la apelación a lo sobrenatural, cómo, para que los muertos se hagan presentes, basta con creer en ellos y para que desaparezcan, basta con tener fe en un determinado conjuro.

Los idiotas es un relato absolutamente cruel. Trata de cómo una broma del destino puede afectar a una familia que parecía destinada a una próspera felicidad. El nacimiento de hijos con problemas mentales, se convierte aquí en una tragedia que marca la existencia de un joven matrimonio que no sabe cómo afrontar el desconcierto y la vergüenza que ello supone. Un verdadero estudio psicológico de la desdicha y sus tremendas consecuencias.

Una avanzadilla del progreso es una especie de precedente de El corazón de las tinieblas. Se trata del relato de la estancia de dos personajes en una factoría (una especie de establecimiento dedicado a intercambios comerciales con los nativos), en el interior de África. Kayerts y Calier se enfrentan a lo que creen una misión fácil, dedicada solo a la contemplación y a la espera de acontecimientos. Pero ellos son occidentales y no comprenden las motivaciones de sus colaboradores nativos ni de las tribus que los rodean. Acostumbrados a la lógica de occidente, no son capaces de acercarse ni en lo más mínimo al entendimiento del otro. Incluso la naturaleza salvaje que los rodea acaba siendo un elemento hostil que acaba con todas las convicciones que estaban arraigadas en la costumbre de la cómoda existencia en una urbe europea:

"Pocas personas comprenden que sus vidas, la esencia misma de su carácter, sus capacidades y sus audacias, son mera expresión de su fe en la seguridad de su entorno. Valor, compostura, serenidad, emociones y principios, todo pensamiento grande o pequeño, no son del individuo sino de la masa: de la masa que cree ciegamente en la fuerza irresistible de sus instituciones y de su moral, en el poder de su policía y su opinión. Mas el contacto con el salvajismo sin atenuaciones, con la naturaleza primitiva y el hombre primitivo, desencadena repentino y hondo trastorno en su corazón. Al sentimiento de estar aislado de los congéneres, a la percepción nítida de la soledad de los pensamientos y sensaciones propios, a la desaparición de lo habitual, que es lo seguro, se une la aparición de lo inhabitual, que es lo peligroso: una intución de cosas vagas, indomeñables y repulsivas, cuya intromisión turbadora desboca la imaginación y pone a prueba los civilizados nervios, así de necios como de sabios."

La temática de El regreso es toda una sorpresa. Se trata de un cuento sobre una relación matrimonial que bien podrían haber firmado Stefan Zweig o Sándor Márai. Hay en toda la relación una atmósfera de misterio, no solo en la revelación de la esposa, sino en el ambiente opulento en el que se desarrolla la existencia de los protagonistas, que Conrad sabe describir tan bien. Lo que viene a decir El regreso es que las seguridades de una vida próspera no son tales y que cualquier nimio acontecimiento, desarrollado en nuestra ignorancia, puede dar al traste con toda la presunta solidez bajo nuestros pies. Un relato profundamente psicológico y de final imprevisible.

La laguna es el relato más temprano de Conrad y en sus páginas se nota la voz de un escritor todavía en formación, pero absolutamente reconocible, que empieza a desarrollar los temas que le obsesionan. Cuentos de inquietud es, en suma, un acercamiento estupendo a un autor que es capaz de desenvolverse en registros muy variados y que domina a la perfección el género del relato. 

lunes, 12 de agosto de 2019

CUENTOS FANTÁSTICOS (1980), DE JUAN JOSÉ ARREOLA. LA ESTRATEGIA DE LA ARAÑA.

Para Borges, Arreola era un escritor que podía haber nacido en cualquier lugar o en cualquier siglo, ya que su literatura "fija su mirada en el universo y en sus posibilidades fantásticas". Para este humilde lector, Arreola es el autor de La migala, uno de los cuentos más fantásticos y perturbadores que he leído, que ya había leído hace muchísimos años, en una antología del género de terror y que seguía poblando mi imaginación literaria desde entonces. 

El escritor mexicano es un especialista es mezclar ciencia y fantasía para crear algo tan complicado como una atmósfera propia en cada una de sus narraciones, incluso en las más surrealistas. Sus cuentos están construídos ante todo bajo el signo de la concisión: decir mucho con pocas palabras, sugerir más que mostrar, con un lenguaje que jamás renuncia a la ironía.

En La migala, un cuento de solo dos páginas, el protagonista decide que va a hacerse a sí mismo lo más atroz que puede depararle el destino: compra un ejemplar de la repulsiva araña, notando cuando la lleva a casa el peso leve del animalito dentro de su caja. Una vez, en su hogar, la suelta, la migala se esconde y el narrador comienza una nueva etapa de su existencia, marcada por la presencia (o quizá no), del arácnido escondido en alguna de las habitaciones. Él mismo se ha creado la amenaza perfecta, el terror más refinado y arbitrario, aunque nunca sepamos por qué lo ha hecho (o quizá sí).

viernes, 14 de septiembre de 2018

LOS AMORES DIFÍCILES (1970), DE ITALO CALVINO. CUENTOS DE INQUIETUD.

Los cuentos de Italo Calvino están forjados en levedad y exactitud, dos de los términos que proponía en sus famosas Seis propuestas para el próximo milenio. En ellos no falta ni sobra nada. Los que están enmarcados estrictamente como amores difíciles, son retazos de vida que plantean situaciones singulares. En unos ya existe una relación amorosa, en otros es posible y en varios de ellos solo lo sería en la imaginación del protagonista. En ocasiones se nos presenta a alguien, como en La aventura de un lector, bastante pasivo, con el interés dividido entre la pasión por las ficciones y la posible aventura amorosa que podría conseguir con su vecina de playa. Calvino lo resume así (y de paso traza un estupendo retrato del espíritu de muchos lectores):

"Desde hacía un tiempo Amedeo tendía a reducir al mínimo su participación en la vida activa. No es que no le gustara la acción; más aún, del gusto por la acción se alimentaban todo su carácter y sus preferencias; y sin embargo, de año en año, el furor de ser él quien actuaba iba disminuyendo, disminuyendo tanto que era como para preguntarse si alguna vez lo había sentido realmente. No obstante, el interés por la acción sobrevivía en el placer de la lectura: su pasión eran siempre las narraciones de hechos, las historias, la trama de las vicisitudes humanas."

Otros, como el protagonista de La aventura de un soldado, junto al que se sienta una atractiva viuda recién llegada a su vagón, son mucho más audaces, pero con una audacia contenida, estratégicamente racionada y que sabe que no le va a llevar a ningún sitio, más allá de un breve momento de excitación. También viaja en tren Federico en La aventura de un viajero. En este cuento magistral no se expone la aventura amorosa en sí, sino las expectativas de la misma, el placentero viaje cuyo destino es el ser amado con quien se va a pasar un fin de semana con todas las posibilidades intactas. Otros cuentos son más tragicómicos, como La aventura de una bañista: la crónica de una mujer angustiada que, nadando en el mar, ha perdido la parte de abajo de su bikini y no sabe cómo resolver tan vergonzosa situación.

Pero donde el libro se vuelve verdaderamente excelso es en sus dos relatos finales, separados del resto y de extensión notablemente más larga. La hormiga argentina tiene aires como de Cortázar. Trata de la desgracia de una pareja de inmigrantes que se traslada a una zona rural en busca de una vida rural y encuentran la casa donde van a habitar tomada... por las hormigas. La hormiga argentina se describe aquí como un enemigo implacable, que se multiplica por millones y contra el que no existen soluciones eficaces. Ante la desesperación de su situación, los protagonistas consultan a sus vecinos, pero todos parecen haberse resignado a la invasión y convivir con ella lo mejor posible, cada uno intentando encontrar soluciones, pero sabiendo que en el fondo la hormiga ganó la partida hace mucho. Quizá la mejor actitud sea negar su existencia, no ver lo que se tiene delante de los ojos y continuar con la vida. 

En La nube de smog también el problema es colectivo, pues afecta a toda una ciudad, que se pudre bajo una nube de suciedad que lo impregna todo. El protagonista, que solo quiere vivir la vida sin demasiadas expectativas de futuro, se mueve entre una habitación sórdida, pero a la que acaba considerando un hogar, un trabajo aburrido y una novia rica y frívola, con la que podrá contemplar desde fuera, cuando realizar una excursion a las afueras, la verdadera extensión del problema, otra de esas cuestiones que todos pueden ver y padecer, pero que a nadie le apetece, en el fondo, solucionar, puesto que es algo llevadero cuando uno se acostumbra a convivir con él. Quizá estos cuentos sean una reivindicación irónica de un cierto estoicismo vital.

viernes, 30 de junio de 2017

CUENTOS COMPLETOS (1888-1894), DE OSCAR WILDE. ÉTICA Y ESTÉTICA.

Un escritor de la talla de Oscar Wilde no vivió una sola vida, sino varias, lo cual quizá es necesario para refinar el arte literario, aunque las experiencias propias no garanticen la felicidad. Los primeros de estos cuentos fueron publicados en la etapa en la Wilde era un creador reconocido que saboreaba el tipo de existencia que le hacía sentirse más cómodo: un esteta que a la vez desataba polémicas y escándalos; una forma de vida que él creía inofensiva, pero que al final se volvió contra él, porque el puritanismo británico no podía tolerar ciertos excesos, y menos si implicaban a miembros de la alta sociedad.

Pero casi es mejor leer estos relatos obviando la poderosa figura de su autor y disfrutarlos como las piezas maestras que son. Los primeros adoptan ciertamente un tono infantil y moralista, un moralismo que es capaz de vencer a la estética: la belleza puede sacrificarse para hacer el bien, como sucede con el clásico El príncipe feliz, en el que una hermosísima estatua, con la ayuda de una humilde golondrina, traza un plan para socorrer a la gente pobre que lo rodea en un invierno muy crudo, aunque dicha acción le suponga la pérdida de lo que le hace bello y singular, hasta el punto de que acaba convertido en una escultura vulgar, que acabará siendo derribada por los mismos que la alzaron. Algo parecido sucede en El joven rey, un cuento que permanece vigente en nuestros días y cuya moraleja resulta diáfana para cualquier lector: el bienestar de unos pocos, sobre todo el de los más ricos, se sostiene por el trabajo ingrato e inhumano de una gran cantidad de desheredados. Tal y como dice Luis Antonio de Villena en el magnífico prólogo de esta edición, "el arte está así en los primeros cuentos de Wilde al servicio de la moral".

Pero la escritura del autor de El retrato de Dorian Gray es camaleónica y también es capaz de entregar un relato tan irónico y humorístico como El fantasma de Canterville, una pieza maestra en la que el mundo práctico de los estadounidense vence a las tradiciones británicas, aunque éstas tengan que ver con lo sobrenatural. O El crimen de Lord Arthur Savile, una de sus narraciones más conocidas, en la que la aparición de lo sobrenatural - auténtica o solo en apariencia, no lo sabemos - trocará la existencia del protagonista, cuya vida resultaba hasta el momento perfecta, en un pequeño infierno que tendrá que resolver a base de ironía e inmoralidad. Pero la joya de la corona son esos sublimes Poemas en prosa, breves y perfectos, como El discípulo, dedicado a la figura mitológica de Narciso y tan deliciosamente paradójico como El bienhechor, una mirada muy personal a un Jesucristo cuyas acciones milagrosas conllevan resultados insospechados. 

Como dejó escrito Borges:

"Leyendo y releyendo, a lo largo de los años, a Wilde, noto un hecho que sus panegiristas no parecen haber sospechado siquiera: el hecho comprobable y elemental de que Wilde casi siempre tiene razón."

viernes, 7 de abril de 2017

VIDAS IMAGINARIAS (1896), DE MARCEL SCHWOB. EMBELLECER LA HISTORIA.

Un libro que contara la historia de todos los hombres, nombrando todos los detalles de su existencia, hasta los más nimios, sería infinito. Quizá narrar algo así era el sueño de Marcel Schwob, pero tuvo que conformarse con un proyecto mucho más modesto, aunque igualmente estimulante: contar las vidas de personajes que se mueven entre la realidad y el mito y otorgarles un halo literario que refuerce la heterodoxia del paso por el mundo de estos seres especiales. 

Ni que decir tiene que podemos considerar a Schwob como una de las grandes influencias literarias de Jorge Luis Borges. Ese gusto por el detalle, por la ironía del relato y a la vez por la síntesis, por buscar la palabra perfecta que adorne una descripción, retratando a sus héroes o antihéroes con pinceladas muy precisas y casi poéticas. Aquí el arte de la escritura se está utilizando para la evocación de momentos irrepetibles. Sabemos que el autor francés parte de lo real para hacer volar su imaginación y penetrar en lo más íntimo de estos elegidos por la historia. Schwob elige a Eróstrato, destructor de una de las maravillas del mundo antiguo, a poetas, a herejes, a artistas y, en sus últimas narraciones, parece decantarse por los piratas. Acerca de la precisión casi quirúrgica de su literatura, escribió Remy de Gourmont, periodista y crítico de la época:

"El genio particular de Schwob es una especie de sencillez pavorosamente compleja, que hace que, mediante la disposición y armonía de una serie de detalles justos y precisos, sus narraciones den la sensación de un detalle único. La ironía de estos cuentos y relatos biográficos raramente aparece acentuada (...): por lo general es más bien latente, se difunde en sus páginas como veladura a primera vista apenas perceptible. Schwob, en el curso de su narración, nunca siente la necesidad de hacer comprender sus invenciones, no es en modo alguno explicativo, y ello aguza la impresión de ironía por el contraste natural que se descubre ante un hecho que nos parece maravilloso o abominable y la brevedad desdeñosa de un cuento."

Leer a Schwob es penetrar en un universo muy personal en el que lo importante no es el rigor histórico, sino el placer estético y el sentido - a veces moral, a veces meramente edificante -, del relato. Las ilustraciones de George Barbier, muy art déco, que embellecen la edición que yo he manejado ponen la guinda a una lectura muy variada, interesante y placentera.

jueves, 27 de octubre de 2016

MANUAL PARA MUJERES DE LA LIMPIEZA (2015), DE LUCÍA BERLIN. ALCOHOL, SORDIDEZ Y VIDA.

El mundo de la literatura a veces guarda tesoros ocultos y absolutamente inesperados. Hasta hace unos meses, Lucía Berlin era una absoluta desconocida, salvo en algunos círculos muy restringidos.  Ahora, la edición de una amplia selección de sus cuentos, bajo el título de Manual para mujeres de la limpieza, empieza a hacer justicia con la dedicación literaria de esta mujer cuya vida azarosa fue el mejor material de sus relatos.

Como lector, los cuentos de Berlin me producen dos sensaciones ambivalentes: por un lado no puedo dejar de espantarme de lo sórdido de algunas situaciones que se describen con pelos y señales, pero por otro esta sensación se compensa por la certeza de estar ante una escritora irrepetible, una mujer que es capaz de exponer los errores y aciertos de la propia existencia a través de un lenguaje literariamente impecable y absolutamente accesible. Respecto a su temática, a su falta de pudor a la hora de describir miserias humanas, Berlin recuerda a Thomas Bernhard, aunque sus estilos y sus intenciones sean totalmente diferentes.

Berlin es capaz de establecer las comparaciones más improbables y salir airosa. Posee la capacidad de hacernos reir frente a una situación dramática y reflexionar ante lo que debería producir risa. Todo es consecuencia de la singular vida de la autora - vidas cabría mejor decir - en las que probó todos los ambientes, desde los más pijos a los más miserables, experimentó la desgracia de ser alcohólica, de no saber cuidar a sus hijos, pero también supo salir adelante ante dificultades que hubieran hundido a cualquiera, en gran parte debido a su capacidad de adaptarse a toda clase de oficios. Seguramente se trataba de una mujer tan fuerte y contradictoria cómo nos hace ver su literatura.

Su prologista, Lydia Davis lo expresa muy bien:

"La capacidad de una escritora para plasmar el mundo resulta más evidente aún cuando su mirada abarca lo cotidiano junto a lo extraordinario, la vulgaridad y la fealdad junto a la belleza."

Y añade:

"Berlin es implacable, no se anda con contemplaciones, y aun así la brutalidad de la vida siempre queda atenuada por su compasión ante la fragilidad humana, por la inteligencia y la agudeza de esa voz narrativa, y su fino sentido del humor."

Como ya he apuntado, la propia existencia es la materia prima de la gran mayoría de los relatos. A través de ellos - teniendo en cuenta que no nos encontramos ante cuentos autobiográficos, sino ante narraciones que se inspiran sus vivencias - podemos seguir la trayectoria vital de la autora, e intuir qué etapas fueron las más felices y cuáles las más difíciles. Desde luego, las más estremecedores son los dedicados a su alcoholismo, porque destilan una veracidad prácticamente imposible de lograr por quien no haya vivido una experiencia similar:

"A los pacientes les daban Antabus a partir del tercer día. Si bebes alcohol en un margen de setenta y dos horas después de haberlo tomado, te pones a morir. Convulsiones, dolores en el pecho, shock tóxico; incluso puede resultar letal. Los pacientes veían la película del Antabus cada mañana a las nueve y media, antes de la terapia de grupo. Más tarde, en la galería, los hombres calculaban cuándo podrían volver a beber de nuevo."

Al final, aunque sea de manera póstuma, Lucía Berlin ha logrado el reconocimiento casi unánime que se le escapó en vida. Quizá su mejor epitafio sean sus propias palabras, extraídas del relato Volver al hogar:

"La única razón por la que he vivido tanto tiempo es porque fui soltando lastre del pasado. Cierro la puerta a la pena al pesar al remordimiento. Si permito que entren, aunque sea por una rendija de autocompasión, zas, la puerta se abrirá de golpe y una tempestad de dolor me desgarrará el corazón y cegará mis ojos de vergüenza (...)"

domingo, 10 de julio de 2016

CUENTOS COMPLETOS (1908-1924), DE FRANZ KAFKA. LA LITERATURA DE LA ANGUSTIA.

Leer a Franz Kafka es acercarse a uno de los mundos creativos más fascinantes de la literatura. Quizá la clave de la adicción que produce acercarse a un escritor a la vez tan hermético y transparante esté en su magistral exploración de aquellos aspectos vitales que tendemos a ocultar en nuestra vida cotidiana, en nuestra relación con los demás. La idea de angustia, esa compañera que suele acompañar de manera más o menos oculta todos nuestros pasos en este mundo, está siempre presente en cualquier escrito de Kafka. La angustia de las relaciones familiares, la del trabajo diario, la del cumplimiento de la ley, la que rige las relaciones con las autoridades con capacidad de castigo... Poco optimismo podemos encontrar en la literatura de quien ha terminado como el símbolo de la inseguridad del individuo, dotado de una escritura tan fría y sepulcral como algunos de los más tristemente célebres avatares del siglo XX, del que fue su profeta máximo. No obstante, para él la literatura lindaba con la idea de inmortalidad:

"La misión del escritor es convertir la mortalidad aislada en vida eterna, conducir lo casual a lo forzoso. El escritor tiene una misión profética."

Además, es paradójico, que en una carta a Felice Bauer, se describa a sí mismo como un muerto cuando está practicando dicha inmortalidad:

"Para poder escribir, tengo necesidad de aislamiento, pero no como un ermitaño, algo que no sería suficiente, sino como un muerto. El escribir, en este sentido, es un sueño más profundo, o sea la muerte, y así como a un muerto no se le podrá sacar de la tumba, a mí tampoco se me podrá arrancar de mi mesa por la noche."

Lo que es indudable es que Kafka sentía la necesidad de escribir, era un impulso superior a sus fuerzas. Esto quiere decir que principalmente escribía para sí mismo, quizá para ahuyentar sus fantasmas, aunque con las palabras plasmadas en el papel llegaran otros nuevos, en ocasiones más terribles. La conclusión más obvia de todo ello es que para él, todo lo que no significara la dedicación a la literatura era poco menos que un estorbo. Su tragedia es que para escribir, debía atender al resto de las obligaciones de la existencia y en demasiadas ocasiones esta simple realidad cotidiana se traducía en una especie de tortura, en una especie de vida mutilada. Este texto, perteneciente al relato Decisiones, resume su actitud ante la vida:

"Así, el mejor consejo es soportarlo todo, comportarse como una masa pesada y sentirse desaparecido; no dejarse sonsacar ni un paso innecesario; mirar al otro con mirada animal; no sentir arrepentimiento alguno; en suma, aplastar con la propia mano lo que queda de la vida como espectro, es decir aumentar la última tranquilidad sepulcral y no dejar nada excepto eso."

Pocos como el escritor checo han sabido explorar las contradicciones del poder ligado a la burocracia. Kafka conocía bien los mecanismos que rigen ese mundo a través de su propio trabajo en una compañía de seguros. Además, los viajes comerciales a los que se veía obligado provocarían una reflexión del concepto de poder desde un ángulo distinto, desde la perspectiva de los Estados imperiales y su relación con los rincones que forman la periferia. El Estado sería aquí un ente monstruoso e inabarcable, de cuyas disposiciones llegan noticias en ocasiones, tarde y mal. Un concepto que influiría posteriormente de manera decisiva en la obra de Jorge Luis Borges (La construcción de la muralla china es un relato que podría haber sido firmado perfectamente por el argentino), quien dejaría escrito al respecto: 

"Dos ideas —mejor dicho, dos obsesiones— rigen la obra de Franz Kafka. La subordinación es la primera de las dos; el infinito, la segunda. En casi todas sus ficciones hay jerarquías y esas jerarquías son infinitas."

Es indudable que en la colección de cuentos de Kafka existen algunos que son realmente emblemáticos, leídos y citados constantemente por cualquier amante de la literatura: Ante le ley, quizá su relato más enigmático (no el más terrible, pues en este apartado rivalizaría con algunos candidatos) y más contradictorio, del que se han extraído miles de conclusiones que jamás han podido llegar al fondo de su mensaje, Un artista del hambre o la obsesión por ejercitar una profesión, aunque dicho ejercicio carezca de sentido para el resto de la humanidad, o En la colonia penitenciaria, en el que Kafka no ahorra al lector la descripción pormenorizada de la más terrible de las torturas. Pero existen otros relatos mucho más desconocidos, como Fue en verano, cuyo breve texto resume extraordinariamente algunas de las obsesiones de Kafka: el acto inocente que resulta no serlo tanto, el ejercicio implacable de la ley contra un ser insignificante que ha infringido un precepto ignorado y que poco a poco va tomando conciencia de su terrible situación. Un tema que está desarrollado con mucha más amplitud en El proceso, pero que se expone con toda crudeza en este pequeño cuento.

¿Quién puede penetrar con absoluta certeza en las ideas de Kafka, en su conciencia? La mejor guía siguen siendo los textos del propio escritor, atreverse a acompañarlo como lector en sus tormentos, asomarnos como voyeurs literarios a su vida íntima, a sus angustias y al tormento y goce de su labor literaria. Todo esto puede sintetizarse en este fragmento de una carta que escribió a su gran amigo Max Brod:

"Hoy, durante una noche de insomnio, cuando todo iba para uno u otro lado en mis sienes doloridas, cobré de nuevo conciencia, algo que casi había olvidado en los últimos tiempos relativamente tranquilos, de la fragilidad o incluso de la inexistencia del suelo sobre el que vivo, de la oscuridad de la que emergen a su gusto oscuras fuerzas que, sin atender  a mi balbuceo, destruyen mi vida. Escribir me permite seguir viviendo, pero sería más apropiado decir que permite  que siga existiendo aquel tipo de vida frágil e inconsistente. Con ello no quiero decir, naturalmente, que mi vida sea mejor cuando no escribo. No, en ese caso es aún peor y absolutamente insoportable, y tiene que desembocar en la locura. Pero esto solo con la condición de que, como resulta ser en realidad, también soy escritor cuando no escribo; y en cualquier caso un escritor que no escribe es un absurdo que desafía a la locura."

lunes, 16 de mayo de 2016

EL LIBRO DE LA SELVA (1894), DE RUDYARD KIPLING Y DE JON FAVREAU (2016). EL PEQUEÑO SALVAJE.

Pocos escritores representan el espíritu - ideológico e histórico - de una época con tanta claridad como Rudyard Kipling. Ganador del Premio Nobel en 1907, la escritura de Kipling es la esencia del imperialismo británico, la justificación del paternalismo del hombre blanco que invade las tierras de las razas inferiores para gobernarlas sabiamente. No en vano, Christopher Hitchens lo calificó como un hombre de contradicciones permanentes, porque también en las novelas y relatos del autor de Kim encontramos una indudable simpatía por la gente humilde, por los que tienen que ganarse el pan honradamente con el sudor de su frente. Se acusa comúnmente a Kipling de escritor fascista, y es cierto que la ideología que se percibe en sus escritos inspiró a muchos fascistas. Sin ir más lejos, el famoso poema If, era el favorito de José Antonio Primo de Rivera, fundador de Falange. 

Acerca de la fama que adquirió en su tiempo, que hizo del escritor casi una institución del Imperio Británico, escribió George Orwell en sus Ensayos:  

"Rudyard Kipling fue el único escritor inglés popular de su siglo que no era al mismo tiempo un escritor rematadamente malo. Su popularidad, por descontado, era básicamente de clase media. En la típica familia de clase media de antes de la guerra, en particular en las familias anglo-indias, tenía un prestigio al que ningún autor de nuestros días ni siquiera se acerca. Era una especie de divinidad familiar con la que uno crecía y que uno aceptaba sin cuestionársela, tanto si le gustaba como si no."

A revitalizar la popularidad de El libro de la selva contribuyó poderosamente la película de Disney de 1967, que aprovechó la abundancia de poemas que contienen los cuentos para componer una serie de canciones hoy día muy famosas. En realidad la versión recién estrenada es una versión de ésta, más que del libro. Lo que está edulcorado en sus versiones cinematográficas, para reducirlo a una historia más asequible para los más pequeños, es la constante lucha por la supervivencia y la permanente presencia de la muerte de los relatos de Kipling. Por mucho que en esta selva imaginada existan leyes que todos deben respetar, los animales siguen matándose unos a otros para sobrevivir. Mowgli, el bebé perdido y criado por lobos, se convierte en un ser superior, porque en su naturaleza coexiste lo mejor del instinto animal con la racionalidad propia del ser humano. No importa que otros animales, como su enemigo, el tigre Shere Khan sea más fuerte y más ágil que él. El humano podrá vencerlo gracias a su paciencia y su astucia. 

Bien pudiera ser Mowgli un representante de la raza superior que acaba gobernando a los habitantes de la tierra que lo acoge, por poseer un sentido común y una sabiduría a la que los animales no pueden aspirar. Pero Mowgli también representa el permanente conflicto entre sus dos naturalezas. Aunque se siente a gusto en la selva, que es un medio al que se ha adaptado a la perfección, no puede sino sentir curiosidad por la civilización en la que nació. También hay que apuntar que Kipling no pierde oportunidad de lanzar un ataque directo contra las costumbres de la India profunda, en el episodio en el que los padres de Mowgli están a punto de ser quemados en la hoguera, acusados de brujos. Y justifica la presencia imperial con estas palabras irónicas:

"Los ingleses (...) eran gente de tan poco seso que no querían permitir que honrados labradores mataran en paz a sus brujos."

Es mejor leer El libro de la selva sin prejuicios ideológicos, disfrutando tan solo de la prosa de Kipling y de la originalidad de sus historias. Respecto a la adaptación cinematográfica de Favreau, a pesar de su escasa originalidad, merece la pena por el buen espectáculo que ofrece, por su perfecta integración de una selva virtual alrededor de un actor real, un Neel Sethi que se convierte en la auténtica estrella de la función.     

domingo, 8 de mayo de 2016

LA CHICA DE LOS OJOS MANGA (2016), DE JOSÉ ANTONIO SAU. LAS EDADES DEL AMOR.

Los mejores libros de relatos son siempre los que nos ofrecen una cierta coherencia temática entre sus distintas propuestas narrativas. Si José Antonio Sau ya nos ofreció una estupenda muestra de lo que es capaz de hacer, literariamente hablando, en Cuentos de la cara oscura, la grata impresión producida en aquel momento se confirma y se agudiza con La chica de los ojos manga, un conjunto de relatos cuyo hilo conductor son las distintas vertientes del amor, una palabra que puede tener tantos significados y matices como personas embriagadas por un sentimiento tan universal.

¿Y qué es el amor? Para muchos autores clásicos era lo que daba sentido a una existencia. Un filósofo como Ortega y Gasset lo definía como una especie de atontamiento temporal del alma. Para la ciencia más vanguardista, se trata de un mecanismo evolutivo necesario para el éxito y la reproducción de la especie. Un poco de todo esto hay en los relatos de José Antonio Sau, que utiliza su aguda capacidad analítica (no en vano, su profesión es la de periodista) para contarnos que el amor no siempre es un sentimiento grato, ni siquiera noble, sino que depende de la situación, del punto de vista de quien lo experimenta (o lo padece) y de si el objeto del enamoramiento responde positivamente, con asco o con indiferencia. Un ejemplo muy significativo de lo que digo se encuentra en el relato que da título al libro, en el que su protagonista, absolutamente hechizado por una mujer desde su adolescencia, sabe que su papel va a ser meramente el del adorador oculto, llegando a contar con la aquiescencia del objeto amado, como si la vida fuera un juego macabro que, aunque pasen los años, sigue poniendo a cada jugador en el lugar que le corresponde.

En otros relatos, como Sonia ya no está en el oasis, la temática es más compleja si cabe, puesto que el amor consensuado, el que está a punto de cristalizar, a veces se encuentra con los obstáculos más insospechados, con circunstancias crueles que hacen de su materialización un ejercicio muy complicado. Los hay también con un gran componente social y humanístico (y esto nos retrotae a Cuentos de la cara oscura) como El cuidador, sobre un hombre que debe enfrentarse a una situación en la que está en juego la percepción social del amor como sacrificio absoluto - "en la salud y en la enfermedad", se recita en las bodas - frente a la ilusión de un nuevo comienzo. La peor cara de nuestra Guerra Civil, de la que este año conmeramos el ochenta aniversario de su comienzo, se encuentra presente en el estremecedor Dolores, o el amor que debe enfrentarse con la crueldad de la Historia. Además, entre otros muchos retratos de ese poliedro de infinitos prismas que es el amor, recomiendo leer con mucha atención No habrá más flores para Elena, en el que la protagonista intenta atisbar qué hubiera sido de su vida si esta no hubiera estado marcada por un episodio dramático sucedido a su primer amor, todo ello envuelto en una atmósfera de misterio muy sugerente.

Es preciso comentar también que, desde un punto de vista estrictamente literario, los relatos de Sau se destacan por la agilidad de su lectura, por esa característica, tan difícil de conseguir por cualquier escritor, de hacer que el lector se sustraiga por unos minutos de la realidad circundante e ingrese plenamente en un mundo de ficción que jamás abandona su íntimo anclaje con la materialidad de la propia existencia y la de los otros. La chica de los ojos manga es todo un ejemplo de cómo alcanzar la madurez literaria. Pero dejemos que la última palabra la tenga el autor o, mejor dicho, el narrador de El Sol de agosto:

"Siempre pienso en el instante decisivo de Borges cuando escribo. Todos estamos aquí por algo y cada uno de nosotros, esa chiquilla, la señora de voluminosa humanidad, el vendedor de pasteles, el camarero o ese que no soy yo, existimos por una razón superior y hay un minuto decisivo, un instante puntual que justifica nuestra vida."