Mostrando entradas con la etiqueta ursula k le guin. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ursula k le guin. Mostrar todas las entradas

domingo, 15 de marzo de 2026

QUIENES SE MARCHAN DE OMELAS (1973), DE URSULA K. LE GUIN. EL PRECIO DE LA PROSPERIDAD.

Quizá es éste el relato más famoso de Ursula K. Le Guin. Se describe al lector la ciudad de Omelas, un lugar en el que no existe la infelicidad, donde todos sus habitantes viven en armonía, sin violencia de ningún tipo y se celebran permanentemente festividades. La autora incita a cada lector a imaginarse cuál es su utopía perfecta y a aplicarla a Omelas. Vivir allí sería el fin de la angustia y la prosperidad absoluta, dado que las cosechas siempre son abundantes. Según parece, cada cual puede llevar la forma de vida que le apetezca aunque, según se describe, hay una propensión a lo festivo, quizá porque la mayoría de la gente imagina así su existencia ideal: en un desmadre permanente.

Pero esta felicidad se sostiene de una manera muy retorcida. En uno de los sótanos de la ciudad está encerrado un niño inocente. El chiquillo ha intentado en muchas ocasiones hablar con sus captores para ser liberado, pero estos nunca contestan. Vive en la penumbra, entre la suciedad y el abandono, completamente solo. Todos los ciudadanos lo visitan alguna vez y comprenden el precio de su felicidad. Si el niño fuera liberado, se dice, la sociedad se desmoronaría. ¿Hasta qué grado? No lo sabemos con exactitud, ni siquiera si dicha afirmación es tan solo una leyenda, una superstición que intenta explicar la extraña fortuna de Omelas. El caso es que el niño jamás es liberado y mucha gente reacciona a su sentimento de culpa abandonando para siempre la ciudad.

Como ya había hecho Dostoievski en Los hermanos Kamarazov, Le Guin plantea un dilema moral que incomoda profundamente al lector. Se trata de la doctrina utilitarista llevada al extremo, puesto que el sufrimiento intolerable de un ser inocente es la base de la felicidad de la inmensa mayoría. ¿Es un precio razonable a pagar? Quizá es esta una fábula acerca de cómo están construídas nuestras sociedades, cómo nuestra prosperidad se basa en el trabajo invisible de muchos desheredados y cómo preferimos mirar hacia otro lado pensando que el sistema es así y que sus consecuencias negativas para algunos son inevitables. Lo cierto es que Quienes se marchan de Omelas sigue fascinando a generaciones de lectores, entre otras cosas debido a la ambigüedad de su mensaje moral, dado que la narradora no se pronuncia en ningún momento acerca de lo que habría que hacer en esta situación, únicamente se limita a describir las vergüenzas ocultas de una sociedad utópica.

sábado, 16 de junio de 2018

EL NOMBRE DEL MUNDO ES BOSQUE (1976), DE URSULA K. LE GUIN. COLONIALISMO PLANETARIO.

El hombre es un animal colonial. Una especie invasora que se apodera de los ecosistemas y los transforma en su propio beneficio (al menos, beneficio a corto plazo), desplazando o exterminando a otros pueblos y a otras especies. En eso no nos diferenciamos de otros animales, aunque nuestra capacidad es la más letal de la naturaleza: seríamos capaces, por ejemplo, de destruir el planeta en pocos minutos. 

El nombre del mundo es bosque es, ante todo una novela que toma partido por una ideología determinada y por una apreciación pesimista de la naturaleza humana. Cuando terminemos de explotar la Tierra, sin duda nuestra rapacidad se dirigirá a otros planetas. En este contexto, Le Guin presenta un pequeño planeta boscoso que ha sido colonizado por nuestra especie, en detrimento de las razas humanoides locales, prácticamente esclavizadas en beneficio de una industria maderera a gran escala que ha de nutrir a la madre Tierra, una vez que ya no quedan bosques en ella. El planteamiento recuerda a muchas de las empresas coloniales que conocemos a través de la historia: un status quo que se mantiene a través de una evidente superioridad militar y tecnológica. 

Los athstianos, la raza oprimida son una especie humanoide pacífica, que ha desarrollado una cultura basada en vivencias mezcladas entre la realidad y los sueños lúcidos que son capaces de tener mientras están aparentemente despiertos. Frente a la injusta situación de su pueblo, se va a alzar Server, un athsiano marcado por la violación y asesinato de su pareja, que va a terminar siendo considerado una especie de dios entre su gente, por haberles transmitido un conocimiento nuevo: el arte de matar.

Se nota que el contexto en el que se desarrolla El nombre del mundo es bosque está muy influido por el momento histórico en el que fue escrita: los todopoderosos Estados Unidos acababan de recibir la más humillante de las derrotas en Vietnam por los miembros de una cultura que muchos consideraban inferior, pero que había logrado usar las condiciones geográficas de su propio país en su beneficio. A pesar de ser una obra digna de la poderosa imaginación de la autora y merecedora de múltiples premios, leída hoy día molesta un poco la moralina que desprende y su maniqueísmo en la descripción de personajes. No obstante, es evidente que ha influido en obras posteriores de la ciencia ficción cinematográfica de vertiente ecologista, como Avatar.