Pocas figuras del mundo del cine han sido tan controvertidas como Leni Rienfenstahl. Directora de indudable talento, dotada de un sentido estético, innovador y perfeccionismo insuperables, puso todas esas virtudes al servicio del Régimen nazi, logrando un privilegiado acceso a toda su cúpula, incluido el propio Hitler. Una vez derrotada Alemania, Rienfenstahl eludió sus responsabilidades y pudo dedicarse a intentar limpiar su imagen. Su argumento principal es que, como el noventa por ciento de los ciudadanos, ella apoyó al Régimen porque no sabía nada de las atrocidades que patrocinaba. Lo más interesante del documental de Velel es poder contemplar a una cineasta ya muy madura defendiéndose en los platós de televisión de las acusaciones que eran lanzadas por presentadores y público. En estas imágenes podemos ver a la auténtica Rienfetahl, una mujer que se encolerizaba con suma facilidad y que no toleraba que nadie le llevara la contraria, un genio del cine que no podía lucir públicamente la maternidad de sus obras maestras, ya que eran el resultado de un pacto con el peor de los diablos. Pero los datos están ahí y su vinculación a ciertos episodios muy oscuros también. Es el espectador quien debe juzgar ¿se puede desvincular la obra de la vida del autor? Desde luego ver Olimpia o El triunfo de la voluntad es imprescindible para cualquier amante del cine, pero no se puede evitar admirarlas con una gran sensación de culpabilidad.
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