Aunque fueron escritos en el contexto de la Italia de los años setenta (y para entender plenamente su valor, conviene adquirir algunas nociones sobre la época) los artículos de Pasolini apelan también al lector actual, ya que los temas que trata (la nueva sociedad de consumo, la homogeneización cultural o el desencanto político) son plenamente trasladables a nuestros días, cincuenta años después. Y eso es lo más asombroso para el lector de Escritos corsarios, que algunos artículos tocan numerosas fibras sensibles de la sociedad de nuestros días, por lo que el autor intuyó las grandes tendencias sociales que iban a marcar las siguientes décadas. Para Pasolini la sociedad hedonista y el consumismo desmesurado que empezaban a aposentarse en Italia marcaban una época de falta de libertades, de pérdida de tradiciones y de lo que él consideraba la esencia real de la gente humilde. Después de la represión de las protestas de mayo del 68, se imponía un nuevo mundo ultracapitalista que seduce a las masas a través de promesas ilusorias de felicidad:
sábado, 17 de enero de 2026
ESCRITOS CORSARIOS (1975), DE PIER PAOLO PASOLINI. UNA BATALLA TRAS OTRA.
sábado, 6 de diciembre de 2025
ESTO NO EXISTE (2025), DE JUAN SOTO IVARS. LAS DENUNCIAS FALSAS EN VIOLENCIA DE GÉNERO.
Estas voces disidentes fueron pronto silenciadas. El Tribunal Constitucional declaró su constitucionalidad y, a partir de entonces, cualquier crítica a la ley empezará a ser tildada de peligrosa para los derechos de las mujeres y de negacionista acerca de la existencia de la violencia de género. Juan Soto Ivars cuenta que, antes de emprender el proyecto de escritura de este libro, no fueron pocas las voces amigas que le advirtieron de que se iba a meter en problemas al publicar un ensayo de esta naturaleza, que cuestiona de manera muy argumentada el discurso oficial. Lo cierto es que las denuncias falsas sí que existen y no son un número irrisorio de las mismas, tal y como mantiene año tras año la Fiscalía General del Estado en las estadísticas que publica. Esto se debe es que la Fiscalía no investiga de oficio las denuncias con evidencias de falsedad, sino que absuelve al acusado y archiva los procedimientos. Entonces, la pregunta que habría que hacerse no es cuántas denuncias son falsas, sino cuántas son verdaderas. Examinando con atención esas estadísticas, muchos se llevarán una sorpresa, ya que la narrativa oficial machaca continuamente con el relato de que no existen mujeres que denuncien por intereses propios. Por ejemplo, para obtener ventajas inmediatas en un proceso de divorcio conflictivo.
Lo único que sucede es que en un país tan políticamente polarizado como el nuestro es extremadamente difícil establecer un debate sereno y con argumentos acerca de los beneficios y los daños que han producido veinte años de aplicación de esta ley. Cualquiera que critique públicamente una sola coma de la misma será tachado de negacionista, ultraderechista y de poner en peligro la vida de las mujeres. El autor ha podido comprobar las pasiones que suscita este debate con los intentos de boicot que ha sufrido su presentación en Sevilla. Lejos de querer debatir, los defensores de que las cosas permanezcan igual insultan a cualquiera que ponga en cuestión sus postulados, aunque la violencia de género siga contando con unas cifras similares año tras año y cada vez sean mayores las cifras de hombres acusados en falso que son obligados a pasar una o más noches en el calabozo. El autor, que en ningún momento niega la existencia del fenómeno de la violencia de género, sostiene que la situación actual perjudica igualmente a las auténticas víctimas, que en muchas ocasiones no pueden acceder a los recursos que necesitan urgentemente por saturación de denuncias. Las otras perjudicadas son las parejas actuales o las madres de los hombres denunciados, que ven como empieza a pesar sobre ellos el estigma de ser maltratadores. No sería extraño que las abultadas cifras de suicidio masculino en España tengan que ver con ello, pero no existen estudios fiables que puedan certificar esta relación.
Los argumentos que expone Esto no existe se basan en numerosos testimonios bien acreditados y en el estudio de casos famosos como el de Juana Rivas. En su delirio y en su afán de rizar cada vez más el rizo, la izquierda comete excesos como considerar en algunas declaraciones que todos los hombres son potenciales violadores o promover el término violencia vicaria, por el cual, en una relación de pareja, la única parte capaz de hacer daño a los menores para hacer sufrir a la otra es el hombre. Evidentemente, el libro de Soto Ivars no es ciencia, se trata meramente de una concienzuda investigación periodística que saca una serie de conclusiones acerca de las cuales sería urgente debatir. Lo más curioso de todo esto es que, en la vorágine actual de noticias que se devoran unas a otras, estamos descubriendo que los máximos defensores de esta ley, quienes se proclaman máximos protectores de los derechos de las mujeres, tratan de dilatar, cuando no de ocultar, los casos de acoso cuando ocurren en su propia casa, tal y como sucedió con el asunto de Íñigo Errejón. Una hipocresía que está delante de los ojos de cualquier ciudadano que quiera mirar la actualidad de una manera objetiva y que debería tener consecuencias políticas para sus promotores.
domingo, 7 de septiembre de 2025
HIROSHIMA (2023), DE AGUSTÍN RIVERA. TESTIMONIOS DE LOS ÚLTIMOS SUPERVIVIENTES.
Pero el libro de Rivera no está centrado en estos factores geopolíticos, sino que constituye un acercamiento a las víctimas llevado a cabo con agradable pulso periodístico. El autor es un malagueño que estuvo una temporada en Japón como corresponsal, por lo que debió tomar un curso acelerado acerca de las costumbres del país del Sol naciente y en todo momento se le nota fascinado por una cultura tan ajena y tan próxima a la vez. Una cultura que, en su momento, discriminó a los hibakusha, a las víctimas y a sus descendientes, considerados contaminados por enfermedades misteriosas que podían transmitir a sus hijos. Rivera se acerca a estas voces y nos expone todo el horror de la mañana del 6 agosto de 1945, cuando se lanzó sobre la ciudad el peor de los infiernos. Los supervivientes describen escenarios apocalípticos, repletos de edificios desmoronándose, ríos de fuego y numerosas personas vagando por sus calles con su piel colgando, entre terribles dolores. El mal no acabó con la destrucción de la bomba, sino que persistió en los supervivientes en forma de enfermedades no conocidas hasta entonces. Hiroshima se convirtió en una ciudad mártir y acabó esforzándose en ser símbolo del anhelo de paz mundial.
Hiroshima constituye un trabajo de investigación de primer orden, llevado a cabo en una cultura ajena a un autor que ha sabido acercarse a la víctimas y hacerlas sentir cómodas para que expongan sus terribles testimonios, mientras ofrece también apuntes muy personales acerca de sus experiencias en este país. El lector no puede sino quedar sobrecogido por estas historias que nos llevan a un escenario impensable, pero no imposible, puesto que las armas nucleares siguen formando parte de los arsenales de diversas potencias mundiales y en estos tiempos tan convulsos no es descartable que puedan volver a utilizarse, aunque la locura que supondría dicha decisión, una vez que se experimentaron sus consecuencias hace ochenta años, nos hace confiar en que jamás se produzca dicho escenario. La lectura de este libro constituye una buena receta al respecto.
viernes, 22 de agosto de 2025
LOS RESCOLDOS DE LA CULEBRA (2024), DE JUAN NAVARRO GARCÍA. FUEGO Y MUERTE EN LOS INCENDIOS DE ZAMORA.
"El viento empuja las llamas, con ráfagas de cien kilómetros por hora, los frentes cambian caprichosamente de dirección y los focos se ceban con la madera seca y un monte bajo —hierbajos, escobas, matorrales, zarzas y cardos— convertido en puro combustible.
Hasta los corzos y lobos chamuscados propagan las chispas que tuestan su pelaje mientras huyen. Otros animales perecen asfixiados en este laberinto de dióxido de carbono. Las cortezas saltan y el humo enrojece los ojos. Las botas se tiznan al salir de los caminos y adentrarse entre las llamas. El instinto obliga a mirar hacia atrás por si un viraje del viento, un árbol derrumbado o la propia intensidad del fuego cortan las escapatorias. No se oye nada más que el sonido de la destrucción y los cercados metálicos quedan incandescentes, abrasadores, más afilados que nunca.
Las sienes laten desbocadas y crece la desesperación. El viento eleva la humareda y cubre la sierra de la Culebra de una cúpula negra donde ni el sol ni la luna sirven como referencia. Las ráfagas cambian de dirección e impiden a los bomberos acometer con garantía las lenguas ardientes. El incendio se empacha de la peligrosa regla del treinta: más de treinta grados, rachas de más de treinta kilómetros por hora y humedad relativa menor al treinta por ciento."
En primer lugar Los rescoldos de la culebra es un homenaje a las personas que se dejaron heroicamente la vida en aquellos parajes tratando de contener el fuego. Pero también es una denuncia de la incompetencia de unos políticos que recortan en políticas forestales y de prevención, empezando por las precarias condiciones de unos bomberos a los que solo se llama para trabajar unos meses al año con unos sueldos paupérrimos y que disponen de unos medios claramente insuficientes para afrontar tragedias como la sucedida en 2022. Lo peor es que la historia ha vuelto a repetirse estos días y podemos ver que la Junta de Castilla León no aprendió nada de aquello y las numerosas promesas planteadas no se tradujeron en mejoras palpables en los medios de prevención.
El periodista vuelve a visitar la Sierra muchos meses después para constatar el abandono evidente que sufren sus habitantes después del desastre. Más que reivindicación, existe en sus habitantes un sentimiento de resignación, que se extiende a toda la población de la Comunidad Autónoma, como si las instituciones no fueran responsables de crear las condiciones para afrontar en el futuro con ciertas garantías situaciones tan extremas. Como decimos, hemos sido testigos este verano de cómo los políticos han abjurado de sus responsabilidades para volver a tirarse los trastos a la cabeza y acusarse unos a otros de dejación de funciones mientras numerosos ciudadanos contemplan con impotencia cómo se devasta la naturaleza, se pone en peligro su medio de vida e incluso sus hogares. De nuevo los desastres vuelven a golpear este país y las administraciones no están a la altura.
sábado, 15 de marzo de 2025
GUERRA NUCLEAR. UN ESCENARIO (2024), DE ANNIE JACOBSEN. A UNA HORA DEL APOCALIPSIS.
En el escenario fictio que propone Jacobsen es Corea del Norte la que toma la iniciativa de atacar a Estados Unidos. Y lo hace con dos bombas nucleares: una dirigida a Washington y la otra a la central nuclear de Diablo Canyon, en California. Pero esto es solo el principio, puesto que estos acontecimientos ya de por sí pavorosos se ven pronto agravados por la contundente respuesta estadounidense, que es interpretada por Rusia como un ataque a su propio territorio, lo cual desencadena a su vez un contraataque a los presuntos agresores americanos. Lo que queda claro en este libro - y lo más sorprendente, quizá - es el escaso margen temporal con el que cuentan los dirigentes de las distintas naciones para tomar decisiones ante una agresión nuclear. En pocos minutos se debe decidir qué hacer y, a través de maletín nuclear, elegir que opción de represalia se materializa.
Los sofisticados sistemas de alerta estadounidenses funcionan, pero no así sus métodos de intercepción de misiles, por lo que existe el margen de pocos minutos para tomar decisiones y que las autoridades sean evacuadas de los probables objetivos. Según Jacobsen, no existe el conflicto nuclear a pequeña escala. Los protocolos están diseñados para una respuesta casi inmediata a este tipo de agresiones, lo cual va a desencadenar represalias generalizadas que finalmente dejarán el planeta como un terreno yermo e innabitable, contaminado y sometido a un despiadado invierno nuclear, por lo que es cierto lo que siempre se ha dicho del día después, que los vivos envidiarán a los muertos.
Lo que más estremece de Guerra nuclear es su realismo, el nivel de detalle con el describe lo que sucedería en un escenario que ignoramos como imposible en nuestra vida cotidiana, esas explosiones inimaginables que liberan una energía cientos de veces más intensas que las de la bomba de Hiroshima. Un efecto que se repetiría miles de veces, dado que este es el arsenal nuclear del que disponen las potencias y en un escenario como este las utilizarían todas, ya que si no las podrían dar por perdidas. Jacobsen ha entrevistado a militares, a personal civil de defensa, a políticos y a todo tipo de personas implicadas en la defensa de Estados Unidos. La conclusión principal es que en poco más de una hora la civilización que conocemos y que hemos estado cimentando durante más de doce mil años se vendría abajo sin posibilidad de resurgimiento, mientras los supervivientes se enfrentan a la peor de las pesadillas.
sábado, 7 de diciembre de 2024
NO DIGAS NADA (2018), DE PATRICK RADDEN KEEFE. EN EL NOMBRE DE IRLANDA.
Pero la piedra de toque de este libro es la investigación sobre el secuestro y desaparición de Jean McConville, una madre viuda de familia numerosa que fue acusada presuntamente de colaborar con el enemigo protestante y fue separada cruelmente de sus hijos, que quedaron absolutamente desamparados en un ambiente hostil. El autor aprovecha episodios como éste para describir el ambiente bélico que reinaba en ciudades como Belfast, una urbe dividida entre dos comunidades irreconciliables, en la que pululaban ejércitos clandestinos que combatían a la policía local y al ejército británico en sus laberínticas calles y edificios. Una ciudad en la que los nervios estaban constantemente a flor de piel y en la que cualquier pequeña chispa desataba frecuentes disturbios a los que ya estaba habituada la población.
Una de las verdades más crudas del terrorismo es que actúa con una crueldad desmesurada con sus víctimas y a algunas de ellas las hace desaparecer, sumiendo en la desesperación y la incertidumbre a sus familiares. Esto es lo que sucedió durante décadas con los hijos de Jean McConville, una investigación que el libro sigue con pasión hasta dar finalmente con los presuntos culpables de la cruel ejecución. Eran normas no escritas de aquel tiempo en el que los presuntos traidores que informaban al enemigo eran considerados la peor escoria, aunque estos fueran más abundantes de lo que ambos bandos querrían reconocer. Mientras tanto, seguimos la trayectoria de las hermanas Price, sus participaciones en atentados, su captura, las sonadas huelgas de hambre que protagonizaron en prisión y finalmente su adaptación a la paz derivada de los Acuerdos del Viernes Santo.
La increíble investigación de Patrick Radden Keefe tiene un trasfondo humanista, el estudio de unas existencias marcadas por el fenómeno de la violencia como algo habitual en sus vidas:
"El entramado que formaban las vidas de Jean McConville, Dolours Price, Brendan Hughes y Gerry Adams me inspiró a contar una historia sobre cómo ciertas personas llegan a radicalizarse en su inflexible devoción a una causa, y sobre cómo unos individuos —y toda una sociedad— dan sentido a la violencia política una vez que han atravesado el crisol y por fin tienen tiempo para reflexionar."
domingo, 26 de mayo de 2024
ESPAÑA (2023), DE MICHAEL REID. LUCES Y SOMBRAS DE NUESTRO PAÍS.
Una de las características de la nación española es la falta de uniformidad nacional, el afán de distinción y singularidad que caracteriza a las distintas Comunidades Autónomas en las que se conforma. A diferencia de Francia, aquí han proliferado los nacionalismos que inventan buena parte de su historia para justificar sus presuntos hechos diferenciales, lo que en los últimos años ha vuelto a tensionar las frágiles texturas del Estado desde Cataluña. Esto se debe en parte a que no se consiguió construir una nación coherente en un siglo XIX lleno de conflictos entre tradicionalistas y liberales y pequeñas guerras civiles. Estas divisiones entre españoles derivaron en el conflicto del 36, donde se impuso la versión más negra y ultracatólica de la nación justificándose en la necesidad de orden y unidad. Fue casi milagroso que nuestro periodo de transición fuera relativamente pacífico y que desde entonces la democracia haya aguantado razonablemente bien durante cuarenta años:
"Visto dentro del contexto de los últimos dos siglos, el pacto de la Transición fue un éxito histórico. Si algún espíritu lo guio, ese tuvo que ser el de Manuel Azaña y su ideal de una España liberal capaz de aceptar su diversidad: una patria de la ciudadanía y del Estado de derecho. Bajo esos espectrales auspicios, España se desunció por fin del yugo de siglos con el que el catolicismo nacional había sujetado tanto la vida política como la moral pública: el país se integró en la corriente mayoritaria de la Europa occidental y su sociedad se modernizó a una velocidad torrencial. Es un pacto que, más de cuarenta años después, precisa de reformas, sí, pero no de derogación, como Podemos, o el independentismo catalán o vasco, o Vox proponen."
Porque, aunque fuera durante pocos años, España posee una tradición Republicana representada por un gran reformista como Azaña, cuyo trágico final resume los de muchos sueños racionales de algunos de nuestros gobernantes pretéritos. La democracia española actual no ha fracaso pero, sin embargo, para muchos ciudadanos, sobre todo los más jóvenes, no es percibida como un régimen que se ocupe de sus problemas. Reid afirma que el mayor de nuestros problemas en la actualidad es la brecha generacional: mientras las pensiones de los más mayores están absolutamente garantizadas, los ciudadanos más jóvenes se enfrentan a una formación de no mucho nivel, cuya legislación va cambiando con los distintos cambios de gobierno, a trabajos precarios y al inmenso problema de la vivienda, que deriva de la falta de construcción de viviendas públicas en nuestro país.
Atenazada en los últimos años por profundas divisiones políticas, por crisis económicas brutales, por pandemias y por la influencia del clima bélico en Europa, nuestro país afronta un futuro incierto con el problema de la deuda todavía sin resolver y con la eterna dependencia de un sector turístico cuyo gran éxito comienza a ser un problema para los habitantes de muchos pueblos y ciudades. Aunque mucha de la información que ofrece es ya más que conocida para cualquiera que haya seguido nuestra actualidad de la última década, España es interesante por ofrecer la mirada objetiva de un corresponsal extranjero vivamente interesado en nuestra realidad nacional.
sábado, 9 de marzo de 2024
LA LLAMADA (2024), DE LEILA GUERRIERO. UN RETRATO.
La llamada deja claro desde el principio que Labayru fue una doble víctima: cuando sus torturadores la dejaron en libertad fue inmediatamente cuestionada por sus compañeros del exilio. Aseguraban que quien salía libre es porque había colaborado con los militares y que los verdaderos héroes eran los asesinados. Durante el libro el lector asistirá estremecido al testimonio de su protagonista: las torturas nada más ingresar para sacar información inmediata, las noches de soledad encadenada, la angustia de creer que va a ser asesinada, el parto en condiciones poco sanitarias y después la extraña confraternización con algunos de sus secuestradores (algunos lo llamarán síndrome de Estocolmo), que la lleva a tener relaciones sexuales con uno de sus secuestradores - ella siempre tendrá claro que ha sido violada - e incluso con la participación de la mujer de éste.
Lo peculiar de la estancia de Labayru en la ESMA es que se le permitieron libertades insólitas con la idea de secuestro, incluidos viajes al extranjero para encontrarse con su pareja, lo la hizo sospechosa durante muchos años de colaboración, aunque queda claro en el relato que ella no podía hacer otra cosa si no quería poner en peligro a su familia:
"A decir verdad, tampoco había mucha explicación para entender que a una secuestrada la dejaran ir a Montevideo ni, antes de eso, que entregaran a su hija a la familia de origen ni, después de eso, que le permitieran dormir en casa de su padre: no había forma de entenderlo porque aún no había testimonios de sobrevivientes ni un cuerpo de relatos que diera cuenta de lo que sucedía allí adentro. De modo que, de cara a ese muro impenetrable del presente puro, cada quien dirimía su confianza o su incondicionalidad haciendo equilibrio sobre un aparato psíquico erosionado por el miedo, el desconocimiento y la especulación."
Pero La llamada es mucho más que la noticia de un secuestro. Es el retrato de una mujer y de las personas que la han rodeado en el exilio, de su lucha para que la violación fuera incluida en la relación de delitos que cometieron los militares en esos años terribles y por superar los traumas del cautiverio. Se trata de una lectura dura y adictiva, una descripción precisa de lo que significa ser una doble víctima en una historia que va emergiendo poco a poco mediante una serie de conversaciones informales en las que se mezclan pasado y presente. Un libro indispensable si se quiere comprender el siniestro mecanismo interno de las dictaduras y su nulo respeto por la dignidad humana.
lunes, 27 de noviembre de 2023
EL DIRECTOR (2019), DE DAVID JIMÉNEZ. SECRETOS E INTRIGAS DE LA PRENSA NARRADOS POR EL EXDIRECTOR DE EL MUNDO.
Me interesé por este libro después de escuchar un podcast en el que se entrevistaba al autor y presentaba este libro de memorias como un testimonio muy sincero de alguien que estuvo un año, desde su puesto de director de El Mundo, cerca de los estamentos de poder de este país. Hasta su sorprendente nombramiento en abril de 2015 como director de una de las cabeceras principales de España, David Jiménez había sido corresponsal en diferentes países y se encontraba muy alejado del mundo de intrigas y presiones de los altos directivos.
Según cuenta el autor, desde el primer momento su intención fue transformar el periódico en un diario enteramente independiente y libre de presiones del poder, unas ideas que chocaron continuamente con los dueños, sobre de Antonio Fernández Galiano el presidente de Unidad Editorial, a quien llama El Cardenal - casi todos los personajes que rodean al protagonista están presentados con pseudónimos - , un hombre muy cercano a los círculos del poder que intentaba que las noticias no mancharan la reputación de sus numerosos amigos. Además, la buena marcha económica del periódico dependía de que se respetaran los Acuerdos, unos pactos no escritos que permitían la contratación continua de publicidad por parte de bancos y grandes corporaciones en las páginas del periódico a cambio de ofrecer en sus páginas noticias que salvaguardaran la buena reputación de las mismas. Unos pactos que hablan de las carencias de la libertad de prensa en España y que explican la condescendencia con la que se han tratado muchos temas en nuestra prensa en las últimas décadas:
"Durante décadas ofrecimos a la monarquía inmunidad informativa y adulación, enviando a sus miembros de moral más endeble la señal de que nunca serían censurados. Vivimos en connivencia con bancos y tiburones inmobiliarios, sin denunciar sus excesos porque su publicidad engordaba nuestras cuentas de resultados. Nos sometimos a Los Acuerdos, sin oponer ninguna resistencia o promocionándolos. Y alineamos nuestros intereses con los de los partidos políticos y gobiernos, a cambio de dinero institucional, licencias de televisión o favores. La prensa, atrincherada en ideologías irrenunciables y fiel a una verdad que encajara en ellas, había malgastado sus mejores días en batallas mediáticas y luchas de egos, mientras guardaba silencio sobre sus propias deshonras."
A pesar de su loable intento, David Jiménez jamás pudo conseguir sus objetivos, pues eran demasiados los obstáculos y los opositores a sus ideas de una prensa sin el lastre de tener que pagar continuamente favores y publicar o no las noticias según intereses ajenos al interés informativo de las mismas. Tampoco se avanzó en la dirección deseada en la digitalización del diario, una apuesta que solo se abordaría con seriedad bastante después de que Jiménez abandonase el diario. El director es un muy interesante testimonio de cómo funcionan las cosas en las altas esferas de este país, una lectura imprescindible para todos aquellos que intentamos seguir la evolución de la prensa diaria.
sábado, 25 de noviembre de 2023
LA CIUDAD DE LOS VIVOS (2020), DE NICOLA LAGIOIA. LA ROMA SINIESTRA.
La ciudad donde se produjo el crimen es representada por Lagioia con una mezcla de amor y odio. Nada más comenzar, se describe como una plaga de ratas empezaba a amenazar su centro histórico en la época del asesinato, mostrando el lado menos amable de una de las ciudades más bellas del mundo, la ciudad del amor, de los monumentos dos veces milenarios. Pero también una urbe con un destacado lado oscuro, que no siempre surge en los bajos fondos, en el que el autor se propone indagar para intentar explicar lo inexplicable. Y lo hace tomándose su tiempo en describir la psicología de ambos asesinos, cómo su relación, que se basó desde el principio en el abuso de alcohol y drogas, derivó en una noche de locura absoluta en la que no importaban las consecuencias de sus actos. También es capaz de acercarse a la víctima, a su permanente necesidad de dinero rápido, que lo llevaba al mundo de la prostitución homosexual, a través de una existencia paralela que ocultaba a su familia y a su novia:
"El asesinato arroja luz sobre la víctima y el verdugo, y siempre es una luz parcial, una luz perversa: el asesinato es el mal y el mal es el narrador de la historia. El asesinato arroja luz sobre sí mismo para dejar el resto en sombras, para que víctima y verdugo se confundan en la excepcionalidad de lo sucedido. Al mostrarnos a los verdugos como monstruos nos impide acercarnos a ellos a nivel emocional; reduciendo a la víctima a lo extraordinario de su suerte la aleja de nuestra empatía."
Uno de los aspectos más destacados de La ciudad de los vivos es que su autor no se conforma con entregar una crónica periodística, sino que el libro goza en todo momento de un poderoso aliento literario que nos acerca a los protagonistas de una manera estremecedora, algo de lo que solo son capaces los mejores escritores. Además, Lagioia indaga en las consecuencias para las familias, tanto de los verdugos como de las víctimas, que quedan marcadas para siempre por estos hechos inexplicables, protagonizados por personas a las que consideraban absolutamente normales, no los monstruos que describe la prensa. Unos jóvenes que se asoman al abismo del peor de los crímenes sin motivación alguna, simplemente por un reto absurdo producido en unas mentes saturadas de alcohol y drogas y aisladas de la realidad. Una lectura imprescindible que refleja un tipo de indagación sosegada e inteligente que recuerda a autores como Emmanuel Carrère.
viernes, 6 de enero de 2023
LOS VIEJOS CREYENTES (1990), DE VASILI PESKOV. AL MARGEN DEL MUNDO.
Este es un libro muy singular que oscila entre el periodismo, la antropología y el mero humanismo. En 1978, un grupo de geólogos rusos que sobrevolaba una región de la inmensa taiga siberiana encontró indicios de vida en un paraje muy remoto: se trataba de la familia Lykov, unas gentes que llevaban más de cuarenta años apartados del mundo y viviendo según las estrictas normas de su religión. Sus orígenes se remontaban al siglo XVII, con la querella religiosa surgida en tiempos del zar Pedro el grande, cuando los llamados viejos creyentes se opusieron a la reforma emprendida por el patriarca Nikón. Como suele suceder en estos casos, la disputa se basaba en detalles nimios de liturgia e interpretación de la escritura, pero provocó que muchos puristas terminaran exiliándose dentro de la propia Rusia y viviendo en territorios remotos. En este sentido los protagonistas de Los viejos creyentes son una especie de reliquia del pasado, gente que ha sobrevivido aislada en un paisaje hostil con la sola ayuda de su fe religiosa fanática. Así pues, cuando los conoce, el periodista se hace muchas preguntas:
lunes, 26 de septiembre de 2022
YO ACUSO (1901), DE ÉMILE ZOLA Y EL OFICIAL Y EL ESPÍA (2019), DE ROMAN POLANSKI. LA VERDAD EN MARCHA.
Encontramos en este volumen una recopilación de los escritos de Émile Zola en el que toma partido por el oficial Alfred Dreyfus, un militar de alto grado que fue condenado a cadena perpetua por un caso de espionaje del que era completamente inocente. Lo verdaderamente escandaloso es las pruebas presentadas contra Dreyfus en el Consejo de guerra eran tan endebles que los responsables de la misma sabían que la sentencia era injusta desde primera hora, aunque la fundamentaran en una serie de documentos secretos - inexistentes - que no podían ser exhibidos por comprometer a la seguridad nacional. La perversa lógica que condujo a la condena de Dreyfus fue su condición de judío, por lo que fue considerado un enemigo de Francia y el mejor chivo expiatorio posible para ser exhibido a una nación a la que se le habían ido inculcando altas dosis de antisemitismo durante muchos años. Así lo denuncia Zola:
martes, 8 de diciembre de 2020
EL MAESTRO JUAN MARTÍNEZ QUE ESTABA ALLÍ (1934), DE MANUEL CHAVES NOGALES. ATRAPADOS EN LA REVOLUCIÓN.
El relato de Juan Martínez comienza en Turquía, poco antes del estallido de la Primera Guerra Mundial, el acontecimiento seminal que, según cuenta Stefan Zweig, empezó a transformar el viejo mundo conocido en algo totalmente nuevo y bastante más siniestro que lo anterior. Si bien el protagonista se ganaba razonablemente bien la vida cantando y bailando por los cabarets de Europa - el exotismo de su propuesta siempre contaba con público numeroso - la llegada del conflicto lo cambio todo: los productos básicos empiezan a escasear, la policía se vuelve más autoritaria y su forma de ganarse la vida se vuelve totalmente prescindible. La huida a Rumanía no le sirvió de mucho, allí Martínez fue testigo de cómo en una sola noche los rumanos pasaban de celebrar estruendosamente la entrada en la guerra de su país a esconderse atemorizados en sus hogares después del primer bombardeo contra la capital. La decisión de viajar a Rusia, esperando encontrar allí la prosperidad que desaparecía de Europa, fue algo de lo que se arrepintió durante años.
En Rusia el protagonista fue testigo de lo violenta y rápidamente que pueden cambiar las costumbres sociales establecidas durante siglos, de que lo inimaginable hace solo unas semanas puede llegar a ser la nueva realidad cotidiana para unos aturdidos ciudadanos (ahora soviéticos), que deben adaptarse de inmediato a las nuevas circunstancias si no quieren perecer. Así sucedió en Kiev, ciudad que cambió varias veces de manos - entre nacionalistas ucranianos, blancos y rojos - en el transcurso de la Guerra Civil:
"Quien hubiese estado en Kiev por entonces no hubiese soñado siquiera lo que iba a pasar en Rusia seis meses después. El zar hizo por aquellos días —octubre o noviembre de 1916— una visita oficial a Kiev y se le recibió con un entusiasmo delirante. Las calles estaban engalanadas y se organizaron numerosas manifestaciones de adhesión al emperador. Una mañana, Nicolás II salió a pasear en coche por las calles de Kiev y entró en varias tiendas para hacer compras, rodeado siempre por un inmenso gentío que le vitoreaba.
No sé si todo aquello estaba preparado por las autoridades, pero lo cierto es que Nicolás II pudo muy bien equivocarse respecto a los sentimientos para con él de sus súbditos, como me equivoqué yo al juzgarlos. No hubiese creído, aunque me lo jurasen, que a aquel hombre, al que la muchedumbre vitoreaba entusiásticamente, le iban a matar como a un perro sarnoso unos meses después."
En el relato de Martínez, que viajó por varias ciudades de Rusia, intentando establecerse finalmente en Kiev, no se ahorran descripciones de crueldades inconcebibles, de matanzas sin sentido, de niños muriendo de hambre y de poderosos de todos los bandos esquilmando al pueblo. En ningún momento hay censura, ni siquiera se juzga lo que hacen unos u otros (en repetidas ocasiones el narrador asegura, quizá irónicamente, que él no entiende de política), pero la constante para Martínez es la capacidad de adaptación a las peores circunstancias, con el agravante de encontrarse, junto a su mujer, atrapados en un país extranjero:
"Y nos encontramos de golpe y porrazo viviendo en pleno régimen soviético. En cada casa se reunieron los inquilinos y formaron un comité. Los bolcheviques iban, casa por casa, diciendo a los vecinos lo que habían de hacer. El comité de vecinos se reunía y elegía a uno de ellos comisario de la vivienda. De la noche a la mañana pasamos de un mundo a otro. La casa era nuestra, de los inquilinos; ya no había propietarios. Se acabó el casero. Yo no me lo creí del todo; pero entre muchos vecinos aquello produjo un gran revuelo. Cada cual se adjudicó las habitaciones que pudo, y aunque nadie las tenía todas consigo, hubo algunos que hasta tomaron el aire de auténticos propietarios, siquiera fuese de una alcoba.
La propiedad de la finca que se nos venía a las manos nos trajo, de momento, bastantes preocupaciones. Hubiera sido preferible seguir pagando al casero. El comisario de la vivienda, siguiendo las instrucciones de los bolcheviques, hizo una lista de los inquilinos y determinó cuáles eran nuestras obligaciones. La primera y principal era la de montar la guardia contra los ladrones. Moscú estaba aquellos días lleno de gente salida del presidio, con un fusil en las manos, y merced a la impunidad asaltaba las casas, asesinaba a quienes se resistían y robaba cuanto se les antojaba. Todos los hombres útiles de la vivienda fueron constreñidos por el comisario para montar, arma al brazo, la guardia contra los asaltos."
Bien es cierto que lo que cuenta Martínez y transcribe Chaves Nogales resulta en ocasiones excesivamente novelesco. Abundan las ocasiones en las que el protagonista se libra de una muerte segura a través de un acontecimiento providencial sucedido en el último instante. El periodista no duda de la verosimilitud del relato y entonces yo como lector, sospechando que puedan existir exageraciones propias de quien quiere hacer todavía más interesantes sus propias peripecias, también acepto que, en esencia, todo lo que cuenta el maestro Juan Martínez coincide con sus vivencias que un muchas ocasiones se emparentan con relatos de otro maestro, Franz Kafka, dando por sentado que una situación como aquella daba pie a infinitas situaciones absurdas. Un libro del máximo interés que nos recuerda que las revoluciones, acogidas con entusiasmo por quienes creen que van a ser al fin liberados, pueden acaban devorando a sus hijos.
viernes, 13 de septiembre de 2019
EL JUICIO A EICHMANN. CAUSA PENAL 40/61 (1962), DE HARRY MULISCH. EL HOMBRE MÁQUINA.
martes, 28 de agosto de 2018
GUERRA (2011), DE SEBASTIAN JUNGER. CUANDO ÉRAMOS SOLDADOS.
miércoles, 18 de julio de 2018
LO QUE HAY QUE TENER (1979), DE TOM WOLFE Y ELEGIDOS PARA LA GLORIA (1983), DE PHILIP KAUFMAN. LOS PIONEROS DEL ESPACIO.
viernes, 2 de marzo de 2018
LA CANCIÓN DEL VERDUGO (1979), DE NORMAN MAILER. PENA DE VIDA.
lunes, 13 de noviembre de 2017
DIEZ DÍAS QUE ESTREMECIERON AL MUNDO (1919), DE JOHN REED Y ROJOS (1981), DE WARREN BEATTY. EL RELATO DEL TESTIGO.
Aunque se puede calificar de relato periodístico, puesto que es narrado por alguien que es testigo directo de los hechos, Diez días que conmovieron al mundo, no es un libro imparcial, puesto que su autor era un militante convencido e impulsor de la revolución. No obstante, se trata de una obra única y vibrante, las palabras de un testigo privilegiado que transmitió para las futuras generaciones los episodios más importantes de unos hechos que hoy podemos examinar con perspectiva histórica, pero que en aquellos instantes se desarrollaban de manera caótica y a veces absurda, pero sin que sus protagonistas supieran cual iba a ser el futuro inmediato. La toma del Palacio de Invierno, por ejemplo, es emocionante, sobre todo porque describe el contraste entre la miseria del pueblo y la opulencia en la que habían vivido sus dirigentes:
"Arrastrados por la impetuosa oleada humana, entramos corriendo en el Palacio por el portal derecho, que daba a una habitación abovedada, enorme y vacía, sótano del ala este, de donde arrancaba un laberinto de pasillos y escaleras. Allí había infinidad de cajones. Los guardias rojos y soldados se lanzaron furiosos a ellos, rompiéndolos a culatazos y sacando tapices, cortinajes, lencería y vajilla de porcelana y cristal. Alguien se echò al hombro un reloj de bronce. Otro encontró una pluma de avestruz y se clavó en el gorro. Pero en cuanto empezó el saqueo alguien gritó: "¡Compañeros! ¡No toquéis nada! ¡No toméis nada! ¡Esto pertenece al pueblo!". Inmediatamente le apoyaron veinte voces por lo menos."
En 1981, Warren Beatty, realizó una aparatosa versión cinematográfica de la vida de John Reed, una película muy irregular que intenta abarcar demasiado, desde la relación que mantuvo con la también escritora Louise Bryant, muy tormentosa y repleta de altibajos, hasta los conflictos en el seno del Partido Comunista estadounidense, que fue objeto a finales de la Primera Guerra Mundial de una especie de caza de brujas, predecesora de la del senador McCarthy. Todo ello, sin acabar de encontrar el tono, entre el documental y la narración cinematográfico, preciso para narrar una historia tan compleja.

















