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domingo, 19 de julio de 2026

CALMA TOTAL (1989), DE PHILLIP NOYCE.

Los ingredientes de esta película resultan perfectos para la historia que se quiere contar. Se trata de una pareja que acaba de perder a su hijo en un trágico accidente y se embarcan en su velero para una travesía solitaria que consiga interiorizar el duelo. En un determinado momento encuentran a otro barco a la deriva que se está hundiendo y acogen al único superviviente. A partir de aquí, teniendo en cuenta que al marido se le ocurre explorar el barco siniestrado mientras el naúfrago duerme, empieza un verdadero thriller cuando el tipo despierte y se dé cuenta de que se ha quedado solo con ella. Mientras tanto, en montaje paralelo, asistimos a la odisea de John mientras intenta revivir el barco moribundo. Calma total es una película que no ofrece respiro al espectador. Billy Zane ofrece un buen papel como villano psicópata, aunque al final resulta un poco cargante, ya que el actor aquí solo parece contar con un registro. Más interesante resulta contemplar a Nicole Kidman y al recientemente fallecido Sam Neill antes de convertirse en estrellas absolutas de Hollywood. Si hay algo que termina desvirtuando bastante a esta película es el final, tan tópico como difícilmente creíble, solo destinado a sorprender al espectador en el peor sentido del término. A destacar la formidable fotografía que imprme Noyce a sus imágenes, haciendo presente en todo momento el ambiente solitario de alta mar.

P: 6

domingo, 12 de abril de 2026

EL AÑO QUE VIVIMOS PELIGROSAMENTE (1982), DE PETER WEIR.

En el convulso año 1965 - año en el que Estados Unidos iba a comenzar su desastrosa participación en el conflicto de Vietnam - había otro punto caliente en el sudeste asiático, en el que también se movían piezas en plena Guerra Fría. Un joven periodista llega a Yakarta en plena dictadura de Sukarno, con la misión de descubrir si son ciertos los rumores de insurrección comunista. Allí va a encontrar un mundo tan exótico como peligroso. La pequeña comunidad occidental vive de espaldas a la miseria imperante en la capital, los periodistas que conoce llevan allí el suficiente tiempo como para haberse convertido en unos cínicos y se aprovechan de sus privilegios frente a la necesidad de los indonesios, acudiendo con frecuencia a los baratos servicios de prostitución, cuyo centro neurálgico se encuentra en el cementerio. En toda esta oscuridad aparece una luz, representada por Jill Bryant, agregada de la embajada británica, con quien Guy Hamilton va a vivir un breve e intenso romance, en el que va a tener que probar si es más fuerte su instinto periodístico o el amor que siente por ella. Pero frente a todo destaca el personaje de Billy Kwan (por cuya interpretación ganó el Oscar Linda Hunt), un indonesio tan pequeño como inteligente, que será un verdadero guia para Hamilton en el complejo mundo en el que se ha sumergido. Kwan se presenta como un verdadero amigo del periodista, pero hay algo en él muy inquietante, puesto que es un tipo que pasa muchas horas solo, reflexionando y escribiendo dosieres acerca de la gente que lo rodea. Además, su orientación sexual también es ambigua, así como la política. Podría ser un espía comunista o de cualquier otro bando, pero el protagonista no tiene más opción que confiar en él. El año que vivimos peligrosamente es una película ejemplar en cuanto a ambientación y a la hora de mostrar todos los prismas que conforman un conflicto muy complejo, enmarcado en una época tan peculiar como la Guerra Fría. No se abstiene de mostrar ampliamente la miseria de los perdedores de la historia y de retratar a los occidentales como gente que no ha perdido todavía el espíritu colonial, a pesar de habitar ya en una nación independiente.

P: 9

domingo, 25 de agosto de 2024

FURIOSA: DE LA SAGA MAD MAX (2024), DE GEORGE MILLER.

Como continuación - o más bien precuela - del reinicio hace unos años de la saga Mad Max, se ha decidido contar la historia de uno de los personajes que dejaron huella en aquella. Se trata de Furiosa, un rol que ha devenido en icono feminista, ya que se trata de una mujer dura que sobrevive en un mundo dominado por los hombres más despiadados. Como en la anterior, el plato fuerte de esta película es la dirección, acompañada de una fotografía espléndida. El guion en sí es bastante convencional: describe la brutalidad de la supervivencia en un mundo postapocalíptico dominado por diferentes grupos que de vez en cuando entran en conflicto entre sí y la película en sí se basa en una típica historia de venganza cuya culminación acabará definiendo al personaje. Lo mejor de estas producciones es la reflexión que producen en el espectador acerca de la fragilidad de una civilización que damos por sentada. Cualquier desequilibrio energético o bélico podría llevarnos a una situación parecida a la que se describe aquí (en las redes se habla de estas distopías con el nombre de madmax). En este sentido, Furiosa es un buen espectáculo, pero nada que no hayamos visto antes.

P: 6 

sábado, 14 de enero de 2023

ELVIS (2022), DE BAZ LUHRMANN.

Elvis Presley, uno de los músicos más influyentes del siglo XX y un verdadero mito para numerosas personas, es presentado aquí fundamentalmente como una víctima. En primer lugar, por su relación con el coronel Parker, su manager, un tipo que se atribuyó su descubrimiento y explotó - o al menos eso da a entender la película - a Elvis hasta la extenuación. En segundo lugar, por la incomprensión que suscitaron su música y sus movimientos de cadera en amplios sectores de la sociedad estadounidense que pretendían, como se dice ahora, cancelar al artista. El protagonista es presentado como alguien a quien solo le interesa experimentar con su música y que no busca explícitamente los tremendos efectos que esta suscitó ni la influencia que ejerció hasta nuestros días, aunque no renegara de su inmenso éxito. Desde mi punto de vista, la película, en su condición de biopic, debería haber explorado más la relación de Elvis con su mujer, con sus amantes y, sobre todo, sus relaciones con las drogas, algo que se muestra de manera un tanto superficial. Pero donde triunfa la película de Luhrmann es en su apuesta por el gran espectáculo, por transmitirnos la grandeza del artista donde ésta tiene lugar, en el escenario, incluso en los momentos en los que el cantante se estaba muriendo literalmente encima del mismo. 

P: 7

lunes, 6 de diciembre de 2021

EL PODER DEL PERRO (2021), DE JANE CAMPION.

Aunque transcurra en los años veinte del siglo pasado, cuando ya había pasado la época de expansión de Estados Unidos que dio lugar a ese cine tan épico, El poder del perro puede adscribirse perfectamente a este género, porque sus dos hermanos protagonistas, ganaderos de éxito en Montana, conservan en buena parte las formas de vida de aquellos años. Los hermanos son seres muy diferentes: George es un tipo tímido y extremadamente civilizado, por lo que no es capaz de congeniar con sus trabajadores, mientras que Phil es un hombre mucho más carismático y conocedor del oficio. No en vano presume frecuentemente de que todo se lo enseñó su gran amigo Bronco Henry, una figura que él sigue venerando cuando ya han transcurrido bastantes años desde su muerte. La llegada al rancho de la noticia de la boda de George con una viuda - cuyo anterior marido se suicidó - sacudirá la vida de ambos hermanos. Phil no acepta la nueva situación y hará sutilmente la vida imposible a su cuñada, mientras que el apocado George no es capaz de oponérsele. Será la visita del hijo de aquella, el adolescente Peter, la que trastocará la vida de Phil y hará surgir su verdadera naturaleza, revelando que su duro carácter y su descarado machismo no son más que una máscara. Dos son los fundamentos que sostienen esta sólida película: la preciosista dirección de Jane Campion, con un afortunado regreso al cine después de doce años, y la prodigiosa interpretación de Benedict Cumberbatch, que da vida a un personaje complejo y repleto de matices. Un western sin armas y sin apenas violencia, pero que da vida a un género muy necesitado de obras como esta para adaptar su magnífica tradición a los tiempos actuales. Así sí que es razonable hablar de estos temas tan de nuestro tiempo: sin personajes forzados ni situaciones inverosímiles.

P: 8

jueves, 18 de mayo de 2017

LION (2016), DE GARTH DAVIS. EL ORIGEN.

Es un hecho bien conocido que mientras en occidente la natalidad infantil va en descenso, en consonancia con el acceso a métodos de planificación familiar y la cada vez más acusada costumbre de aplazar el nacimiento del primer - y en muchas ocasiones único - hijo, en los países del Tercer Mundo el número de nacimientos sigue incrementándose. Lo que esto provoca es que la población del mundo siga aumentando, a la par que aumentan las desigualdades. La mayoría de los niños que vienen al mundo son hijos de la miseria y su única posibilidad de escapar de la misma es la emigración a países más avanzados, porque si se quedan en el suyo les espera una existencia, que ya prueban muchos, desgraciadamente, desde muy jóvenes con el trabajo infantil, repleta de sinsabores y frustraciones. El tanta veces denostado occidente aparece entonces como la tierra prometida, la única posibilidad de progreso. Lo que se encuentren aquí los que logren pasar, es otra historia.

El caso que cuenta Lion - película basada en hechos reales - es ligeramente distinto. La primera parte de la cinta está dedicada a mostrarnos la infancia del protagonista, un niño de cinco años, alegre y espabilado, que debe ganarse la vida ayudando a su hermano mayor en los trabajos que éste va consiguiendo. Un día Lion se despista y termina perdido en una ciudad desconocida. Como la India es un país enorme y complejo, ni siquiera sabe volver a su lugar de origen. Por suerte, una ONG lo acoge y consigue que lo adopte una familia australiana: las puertas del bienestar se abren para él gracias a un cúmulo de casualidades.

Pero cuando crece un poco, el protagonista siente que algo importante falta en su vida. Somos hijos del lugar donde hemos nacido y el hecho de atesorar recuerdos de los primeros años de vida, sin poder ubicarlos en el mapa, es una situación que empieza a afectar seriamente a Lion. Con los pocos elementos que puede evocar, el joven irá reconstruyendo el itinerario vital de su infancia, tanto espiritual como físicamente. Y nada mejor que una herramienta como google maps para ayudarse en estas investigaciones: volver a la infancia, a la auténtica familia, aunque esta aparezca como miserable en comparación con la adoptiva, aparece aquí como una necesidad humana de primer orden.

El principal problema de Lion, una propuesta interesante, pero fallida, es el contraste tan acusado entre su magnífica primera mitad, un retrato estremecedor de la dura vida de los desheredados en la India y la segunda, que transcurre en Australia. Además, la película adolece de un guión algo débil, que desaprovecha personajes interesantes, como el hermanastro de Lion (otro ser con problemas, mucho más graves que los del protagonista, por estar fuera de su ambiente) o su pareja sentimental. El único personaje secundario que tiene algunos minutos más para lucirse es el de la madrastra, interpretada por Nicole Kidman, con una filosofía vital respecto a la que deberían reflexionar muchas familias occidentales: a pesar de haber tenido la posibilidad de tener hijos propios, siempre tuvo claro que preferiría adoptar a algún niño del Tercer Mundo. Su filosofía es que ya hay demasiados seres humanos en el mundo desatendidos, y que se hace mejor servicio a la humanidad salvando a alguno de la miseria que trayendo nuevos habitantes a una Tierra ya superpoblada.

martes, 19 de mayo de 2015

MAD MAX, FURIA EN LA CARRETERA (2015), DE GEORGE MILLER. LOS DIABLOS SOBRE RUEDAS.

Uno de mis recuerdos más entrañables que atesoro de los años ochenta son las conversaciones con los amigos acerca de cómo se podría sobrevivir a un ataque nuclear. Todos habíamos visto la mítica El día después y sabiamos que la Tercera Guerra Mundial no sería ninguna broma si llegaba a producirse. Muchos cómics de la época se acercaban al tema, siempre desde el punto de vista tremendista que correspondería a un acontecimiento semejante y revistas como Muy interesante o Algo Nuevo dedicaban muchas de sus portadas a llamativas imágenes de ciudades devastadas y supervivientes arrastrándose por ellas provistos de máscaras antigás.

En este ambiente surgió Mad Max, película mítica para mi generación, de esas que tenías que ver junto a los amigos, para reir a carcajadas, en vez de estremecerte, con las salvajadas que se veían en pantalla. Pero por muy divertido que nos pareciera, sabíamos que en el fondo la historia de Mad Max era trágica: la de unos seres humanos abandonados por los dioses que trataban de sobrevivir en un mundo sin gasolina, sin agua y ultradarwinista. El mismo George Miller, responsable de las tres entregas que se filmaron en los ochenta, ha querido volver a poner su mirada en su personaje, adaptándolo a los nuevos tiempos, lo cual es sinónimo de más espectacularidad, mejores efectos visuales, salvajadas aún más crueles y una fotografía increíble.

Lo más interesante de Mad Max, Furia en la carretera es la recreación de un mundo nuevo, con nuevas reglas y absolutamente alejado de nuestros valores.  El protagonista es un ser errante que bordea la locura y constantemente cae en ella, padeciendo visiones de su hija muerta, a la que previsiblemente no pudo salvar en algún terrible episodio cotidiano de esa realidad. Cuando es capturado por una de las comunidades que han podido sobrevivir a base de salvajismo y matanzas de enemigos, podemos atisbar, dentro de su base, cuales son las condiciones de vida infernales de esa gente, seres poco empáticos que solo mantienen un fuerte instinto de supervivencia que no es incompatible con tendencias suicidas cuando intuyen que van a sacrificarse por su gente y por su dios, el omnipotente Inmortan Joe, poseedor de riquezas inconcebibles: agua, gasolina y cinco jóvenes sanas que podrán darle descendencia.

Paradójicamente, la auténtica protagonista de Mad Max, Furia en la carretera va a ser una mujer, la Furiosa que interpreta Charlize Theron, que lo va a arriesgar todo para rescatar a las jóvenes, quizá una reminiscencia de reivindicación feminista en un mundo que ha barrido cualquier atisbo del pasado. Pero dejemos que sea el propio George Miller el que hable de las motivaciones del personaje:

"Esta película comenzó con una idea muy simple, iba a tratar de una persecución. Decidimos que la razón por la que unos iban a perseguir a otros no sería apoderarse de un objeto, sino de un ser, un cargamento de seres humanos. Las cinco esposas, los únicos seres humanos saludables en este páramo, capaces de dar a luz a un heredero de Inmortan Joe, son el botín. Necesitábamos a un guerrero de la carretera y queríamos que fuese una mujer. (...) La verdad es que no recuerdo que haya existido ningún personaje en el cine como Furiosa."

Advierto que esto no es para todos los públicos y es comprensible que para muchos la propuesta de Miller resulte excesiva y falta de sentido. Hay que ir a ver esta película preparado para recibir una portentosa descarga de adrenalina, pues casi todo el metraje está dedicado a narrar una larga persecución de factura impecable y en la que, en los breves momentos de descanso, jamás cesa la sensación de peligro. El guión es muy simple, apenas hay diálogos, pero lo que vemos en la pantalla es puro lenguaje cinematográfico, puro goce: excesos y salvajismo, sí, pero también una panorámica completa de un mundo estremecedor como pocos. Y todo esto tiene mucho mérito.