Mostrando entradas con la etiqueta cine chino. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cine chino. Mostrar todas las entradas

miércoles, 21 de septiembre de 2022

HASTA SIEMPRE, HIJO MÍO (2019), DE WANG XIAOSHUAI.

Hasta siempre, hijo mío, transcurre durante varias décadas y es la historia trágica de dos familias que experimentan las distintas épocas que ha atravesado el régimen chino desde los años setenta, desde la política del hijo único a la explosión capitalista y de consumo de los últimos años. El acontecimiento primigenio con el que se abre la película es la muerte del hijo de uno de los matrimonios, un hecho que queda un poco entre brumas hasta que mucho tiempo después éstos conocen la verdad. Mientras tanto, el extenso metraje - muy justificado en esta ocasión - que Xiaoshui otorga a su película nos sirve para asistir a los enormes cambios sociales fomentados por el mismo Régimen que sigue venerando al impulsor de la Revolución Cultural. Como sucede en cualquier país del mundo, siempre hay gente que se queda atrás, es incapaz de adaptarse a los cambios y vive de la nostalgia del pasado. Todo esto y mucho más está narrado primorosamente en una película que sabe utilizar con sabiduría sus continuos saltos entre pasado y presente, tomándose su tiempo para ofrecer un poderoso retrato de sus distintos personajes y sus diferentes motivaciones a través de los años, personajes que deben sufrir prácticamente en silencio el escozor de las heridas provocadas por un Estado que raramente se mostrará humanitario con sus ciudadanos más allá de la omnipresente propaganda.

P: 8

viernes, 5 de febrero de 2016

EL ÚLTIMO VIAJE DEL JUEZ FENG (2006), DE JIE LIU. LAS FUENTES DEL DERECHO NATURAL.

A veces es bueno acercarse, aunque sea de vez en cuando, al cine que se hace en otros países, no solo por su calidad, sino también para tener noticia de la vida, costumbres y preocupaciones cotidianas de otros lugares demasiado ajenos al nuestro. El juez Deng es un personaje imperfecto capaz de enamorar a cualquier espectador. Aquí el artículo:

martes, 26 de mayo de 2015

AMOR BAJO EL ESPINO BLANCO (2010), DE ZHANG YIMOU. EL AMOR EN LOS TIEMPOS DE LA REVOLUCIÓN CULTURAL.

La llamada Revolución Cultural China trastocó la vida de millones de ciudadanos, sobre todo los pertenecientes a las élites, que debían asistir a humillantes procesos de reeducación para abandonar los viejos usos burgueses y cualquier atisbo de tradición. Fruto de este proceso fue la destrucción de obras de arte, edificios, libros e incluso ataques contra la tumba de Confucio. Muchos estudiantes fueron enviados al campo, para ser influenciados por la pureza de la vida de los campesinos. La joven Jing es una de ellas. Aunque aparentemente se trata de una muchacha sana e integrada en el sistema comunista, en realidad vive bajo la tensión de ser hija de un hombre represaliado por la Revolución. Por una parte quiere creer que el sistema es bondadoso y le dará una oportunidad, pero por otra contempla el sufrimiento de su madre, una mujer consumida por la pena e intuye que el bombardeo de propaganda al que está sometida su vida y la de sus compañeros no es más que la cortina de humo de una realidad siniestra. Para el director de La linterna roja, la historia tenía mucho de autobiográfico:

"Fue una tragedia para la nación, para millones de chinos y para mí personalmente. Me mandaron al campo durante tres años y luego debí trabajar siete años en una fábrica. Mi situación era como la de Jing, incluso peor. La aterradora sensación de ser inferior me ha perseguido desde entonces. Incluso cuando aprobé el examen de ingreso en la Escuela de Cine de Pekín, estaba preocupado por si me rechazaban a causa de mi historial familiar. No se borran ese tipo de recuerdos personales y nacionales. La impresión quedará para siempre. Pero no quise hacer esta película por eso. Quise rodarla porque en la historia original, el amor y la expresión de ese amor me conmovieron. En aquella época, las personas expresaban sus emociones de otra forma, pero realmente las expresiones superaban a la época. Me dije a mí mismo que no debía mostrar las heridas. El dolor está y permanecerá en nuestros corazones, pero debemos mostrar la belleza del ser humano."

En cualquier caso, su misión en la vida es convertirse en profesora, una responsabilidad importante ante el Estado, ya que la autorización para enseñar significa que su pensamiento se considera ortodoxo. Durante la estancia en el campo y la realización de trabajos agotadores voluntarios, no debe cometer ningún error, debe aparecer como la perfecta revolucionaria. Por eso, cuando empieza a sentirse atraída por un joven militar que acampa por la zona, sus planes se vienen abajo. El amor se revela como una fuerza mucho más poderosa que la disciplina de Partido, por lo que pronto asumirá riesgos inconcebibles hasta ese momento para poder ver a Sun, un muchacho vitalista, trabajador y con su propia concepción del mundo. Una prueba de que, contra todo pronóstico, Jing es un ser humano con sentimientos derivados de una larga historia evolutiva, no una tabla rasa programable a su antojo por el Estado.

Amor bajo el espino blanco está narrada al modo clásico de las historias de amores imposibles. Con una preciosa fotografía, Zhang Yimou filma un relato intimista, el de un amor puro e inocente que debe sobrevivir en un ambiente absolutamente hostil, donde el único enamoramiento que debe expresarse en público es el relativo a los textos de Mao. El amor de Sun a Ying se expresa maravillosamente, con pequeñas atenciones que son balsámicas para la dura existencia que se le ha impuesto a la muchacha: solo el amor es capaz de ofrecer un poco de luz a un mundo gris, monótono y asfixiante. El final de la película es muy conmovedor, digno de una obra realizada a base de sensibilidad y buen gusto.