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viernes, 24 de agosto de 2018

LOS VIAJES DE GULLIVER (1726), DE JONATHAN SWIFT. EL ESPEJO DEL HOMBRE.

Durante muchas décadas se ha considerado a esta novela, fundamental en la historia de la literatura, como perteneciente a la rama infantil de la misma. En España, las ediciones que se publicaban estaban lastradas y se consideraba una lectura ingeniosa y fantástica más bien dirigida a niños y jóvenes, obviando el tremendo mensaje satírico que contienen los Viajes de Gulliver

La novela puede ser leída en varios niveles: como una mera narración fantástica y de aventuras, muy entretenida, pero intrascendente en el fondo, como una crítica - que solo podían entender plenamente quienes estaban versados en la época - de la política inglesa a principios del siglo XVIII o como una sátira mucho más profunda que abarcaría todos los aspectos de la especie humana. Los seres humanos, sean extraordinariamente grandes o pequeños, con los que Gulliver se encuentra en sus aventuras son imperfectos: someten a sus pueblos a violentos conflictos por los asuntos más absurdos (tal y como sucedía en Europa entre protestantes y católicos) y el autor registra las costumbres más absurdas que, en el fondo, son espejo de las nuestras. Solo cuando llega al país de los houyhnhnms, que son caballos racionales, descubre la sociedad perfecta, sin conflictos y empieza a sembrar en su espíritu un profundo odio hacia el género humano. Como si nos encontráramos ante un caso de mayéutica socrática, es el interrogatorio al que le someten sus anfitriones el que le hace tomar conciencia de lo monstruoso del proceder del hombre:

"Me preguntó qué causas o motivos habituales hacían que un país se alzara en guerra contra otro. Le contesté que eran innumerables, pero que le citaría sólo algunas. Unas veces era la ambición de los príncipes, a quienes nunca les parecía que tenían suficiente territorio o gente que gobernar; otras la corrupción de los ministros, que involucraban a su señor en una guerra a fin de desviar el clamor de los súbditos contra la mala administración de ellos. Las diferencias de opinión han costado millones de vidas; por ejemplo, si la carne es pan o el pan carne; si el jugo de cierta baya es sangre o vino; si silbar es virtud o vicio; si es mejor besar un madero o arrojarlo al fuego; qué color es mejor para una casaca, el negro, el blanco, el rojo o el gris, y si debe ser larga o corta, estrecha o ancha, y estar sucia o limpia, y cosas así. Y no ha habido guerras más furiosas y sangrientas, ni más largas, que las ocasionadas por una diferencia de opinión, especialmente sobre cosas indiferentes."

Y tan jugoso diálogo, que no deja títere con cabeza, sigue durante muchas páginas. Y por supuesto, nuestros sistemas legislativos no pueden quedar impunes. El texto abunda en males que siguen presentes en los pleitos actuales y la sobreabundancia de leyes tan ambiguas que pueden ser interpretadas en múltiples sentidos:

"Hay que decir asimismo que esta sociedad tiene una jerga propia que ningún otro mortal es capaz de entender, y en la que están escritas todas sus leyes, que ponen especial cuidado en multiplicar; por donde embrollan completamente la esencia misma de la verdad y la falsedad, lo justo y lo injusto; de manera que se tarda unos treinta años en decidir si el campo que me dejaron mis antepasados durante seis generaciones me pertenece a mí, o pertenece a un extraño que vive a trescientas millas."

El pesimismo que trasluce Swift en los últimos capítulos hace que el ser humano pueda ser representado más como un salvaje yahoo que como un honrado houyhnhnm. Aquí los deseos humanos más corrientes (dinero, poder, lujuria, conocimiento...) son presentados como objetivos por los que hay que pagar un precio demasiado alto, siendo la serenidad de espíritu y la honradez las virtudes más altas y las menos comunes entre nosotros. Frente a lo que asegurará Rosseau poco después, el hombre-yahoo es malo por naturaleza y la organización social no hace sino enmascarar levemente su verdadera esencia corrupta.

viernes, 20 de abril de 2018

FRANKENSTEIN O EL MODERNO PROMETEO (1818), DE MARY W. SHELLEY. EL SUEÑO DE LA RAZÓN.

Pocas novelas han causado tanto impacto desde su misma publicación como Frankenstein o el moderno Prometeo, hasta el punto de crear un mito apropiado para los tiempos modernos: el del científico genial cuya creación se le escapa de las manos. Porque esta novela, siendo de corte fantástico, quiere basar su relato en una posibilidad científica que se encontraba muy en boga en el momento en el que fue escrita: la posibilidad de resucitar a los muertos mediante descargas eléctricas. La primera mitad del siglo XIX estuvo repleta de sesiones públicas en las que las descargas hacían moverse a cadáveres: algo tan asombroso y truculento que hizo que hasta el príncipe de Gales asistiera a una de ellas. Fue en la famosa reunión en villa Diodati - en la que Lord Byron, Mary Shelley, Percy Shelley y John Polidori acordaron, medio en serio, medio en broma, escribir cada uno un relato de terror. Aunque al principio la joven Shelley no sabía cómo empezar su composición, cuando escuchó una conversación en la que se aludía a la posibilidad de resucitar a los muertos, su mente empezó a funcionar y su subconsciente le proporcionó una pesadilla que desató el mecanismo creativo de la autora: había nacido uno de los personajes más famosos de la literatura universal.

Aunque el nombre de Frankenstein ha quedado ligado al monstruo, no hay que olvidar que éste es el apellido del protagonista, el padre de una criatura la que solo se dirigirá llamándolo demonio, entre otras lindezas. El proyecto inicial de Frankenstein es nada menos que la creación de una nueva raza que le adorase como a su creador. Pero, una vez que insufla vida en la criatura, el científico reniega de ella: es como una parodia de hombre, un monstruo grotesco de mirada acuosa que repugna a la vista. Precisamente es un sentimiento tan irracional como el rechazo a lo que es diferente lo que le hace renegar de su obra y con ello encuentra su perdición y la de su familia. Pero el llamado monstruo de Frankenstein es una criatura rousseiana, por lo que ha nacido inocente y libre de toda culpa. Su corazón al principio es bondadoso. Se siente parte de la naturaleza e intenta acercarse a otros hombres: primero se esconde para aprender de ellos, pero en cuanto se muestra, el rechazo es total: esto es lo que lo corrompe y le hace declararse un enemigo de la humanidad, especialmente de su creador, al que llega a reprocharle lo siguiente:

"Recordad que soy vuestra criatura. Debía ser vuestro Adán, pero soy más bien el ángel caído al que negáis toda dicha. Doquiera que mire, veo felicidad de la cual sólo yo estoy irrevocablemente excluido. Yo era bueno y cariñoso; el sufrimiento me ha envilecido. Concededme la felicidad, y volveré a ser virtuoso."

En suma, Frankenstein es la historia de un hijo rechazado por su padre. Un hombre de aspecto monstruoso, pero virtuoso, que se revuelve contra el mundo cuando se encuentra solo. Lo más siniestro es que, aun siendo humano, el personaje goza de algunas cualidades casi sobrenaturales: es capaz de sobrevivir en los ambientes más hostiles, de pasar largos periodos de tiempo escondido y espiar a su creador sin ser visto en ningún momento. Quizá el mayor defecto de esta obra maestra sean los diálogos entre padre e hijo, demasiado forzados, demasiado teatrales, aunque sean parte fundamental del drama. La última oportunidad de redención llega con la petición de que se le cree una compañera, un ser tan marginal como él y que, por tanto, sea capaz de amarle:

"Si no estoy ligado a nadie ni amo a nadie, el vicio y el crimen deberán ser, forzosamente, mi objetivo. El cariño de otra persona destruiría la razón de ser de mis crímenes. (...) Mis vicios son los vástagos de una soledad y que aborrezco y mis virtudes surgirían necesariamente cuando viviera en armonía con un semejante. Sentiría el afecto de otro ser y me incorporaría a la cadena de existencia y de sucesos de la cual ahora quedo excluido."

Como hijo de la razón, la criatura es un ser razonable, capaz de diferenciar entre el bien y el mal y, por lo tanto, un ser que busca la felicidad, aunque las circunstancias le lleven siempre al extremo del dolor y la soledad. Al final se convierte en un ser tan siniestro que es capaz de burlarse de su creador cuando remata su tarea de venganza en la noche de bodas de aquel. Escenas como ésta son las que suscitaron un gran escándalo cuando se supo que la autora de la novela era una mujer. ¿Cómo podía una mujer haber imaginado una historia tan escabrosa? ¿Cómo podía haber tomado con tanto acierto el espíritu científico de la época y transformarlo en una pesadilla? Auqnue muy popular en su época y hasta nuestros días, la novela tardó casi dos siglos en ser tomada en serio en círculos académicos. Es preciso leer Frankenstein como una obra total e independiente de sus versiones cinematógraficas que, si bien han conseguido agrandar el mito, han desvirtuado en parte la esencia de un ser que, lejos de ser enteramente monstruoso, en cada ocasión que se le deja hablar, discurre como un auténtico filósofo, un filósofo atrapado en el sueño del razón que deviene en pesadilla.

viernes, 8 de septiembre de 2017

LA PASIÓN SEGÚN G.H. (1964), DE CLARICE LISPECTOR. TRANSFORMACIÓN METAFÍSICA.

A veces se topa uno con obras realmente difíciles, que suponen un verdadero reto. En este sentido, hay algunas lecturas que resultan apasionantes, pues poco a poco uno entra en el mundo que quiere el escritor y es capaz de maravillarse con arquitecturas literarias verdaderamente sólidas. Por desgracia, este no ha sido el caso de La pasión según G.H., famosa novela de la brasileña Clarice Lispector, que en realidad me ha dejado bastante frío e indiferente. La novela cuenta, en primera persona, la transformación que sufre la protagonista cuando, una plácida mañana, encuentra una enorme cucaracha en el fondo de su armario. Esto podría remitir a Kafka, pero la novela de Lispector es muy diferente a cualquier narración del escritor checo. Aquí lo que interesa casi exclusivamente es la experiencia personal de la narradora, una experiencia que apenas puede contarse con los mecanismos convencionales del lenguaje:

"Poseo a medida que designo; y éste es el esplendor de tener un lenguaje. Pero poseo mucho más en la medida que no consigo designar. La realidad es la materia prima, el lenguaje es el modo como voy a buscarla, y como no la encuentro. Pero del buscar y no del hallar nace lo que yo no conocía., y que instantáneamente reconozco. El lenguaje es mi esfuerzo humano. Por destino tengo que ir a buscar y por destino regreso con las manos vacías. Mas regreso con lo indecible. Lo indecible me será dado solamente a través del lenguaje. Sólo cuando falla la construcción, obtengo lo que ella no logró."

El viaje de G.H. es difícilmente descriptible, pues pasa por una especie de unión metafísica con el universo, con todo lo existente, por dolores y placeres extremos, por visitas al infierno y al cielo y por el conocimiento de un ente al que cree identificar como Dios. Todo es un poco confuso en esta novela, que se limita a narrar, con lenguaje rebuscado, una serie de experiencias al límite, de las cuales la narradora expone continuamente conclusiones contradictorias. En cierto modo, La pasión según G.H. (que al final se emparenta con la pasión de Cristo), está realizada con el material con el que transcurren las pesadillas. Curiosamente, hace unos días me dio un enorme dolor de muelas. Pasé una jornada laboral infernal y al final de la misma pude acudir al dentista, que me recetó unas pastillas muy potentes. Mis sueños de esa noche, supongo que por efecto de la medicación y del cansancio acumulado de la noche precedente en vela, fueron casi tan extraños como lo que se cuenta en esta novela. Una especie de viaje casi psicodélico en el que mi ser se transmutaba en varias partes y yo debía pasar horas recomponiéndome, entre otras muchas cosas extrañas. Quizá, llevando la broma hasta el extremo, podríamos atrevernos a especular con que  La pasión según G.H. sea hija de un dolor de muelas. Nunca se sabe.

viernes, 24 de junio de 2016

LA METAMORFOSIS (1915), DE FRANZ KAFKA. LA TRANSFORMACIÓN DE GREGOR SAMSA.

Para Kafka la peor de las pesadillas que uno pueda imaginarse podía trasladarse al mundo real. Este es el secreto de que La metamorfosis sea una de las mejores novelas de horror - sin que quepa clasificarla estrictamente en este género - jamás escritas. En una carta a Felice Bauer, su prometida de aquel tiempo, le hablaba del proceso de creación del relato:

"Mi amor, ¡pero qué extremadamente repulsiva es la historia que acabo de apartar a un lado para recuperarme pensando en ti! Ha avanzado ya hasta un poco más de la mitad y, en conjunto, no estoy descontento con ella, pero en cuanto a nauseabunda, lo es de un modo ilimitado, y cosas como esta, te das cuenta, provienen del mismo corazón en el tú habitas y toleras como morada."

El despertar de Gregor Samsa, convertido en un enorme y repugnante insecto, es uno de los momentos icónicos de la literatura universal. Kafka no se plantea por qué ha sucedido tal cosa, tampoco lo hace la familia del protagonista. Lo que sucede en realidad es una especie de resignación, una penosa adaptación a la nueva situación por parte de Gregor y su familia, como si la transformación fuera un castigo bíblico, una desgracia que hay que aceptar, aunque sea a regañadientes. El autor de El castillo no obvia ningún detalle desagradable en la descripción del bicho monstruoso que la noche antes era un ser humano. Además del desconcierto inicial, el miedo es el sentimiento imperante en un Gregor que conserva todavía su humanidad, el cariño por su familia, pero se ve asediado por nuevos instintos propios de su recién estrenada condición. Además, su familia, que dependía económicamente de él, intenta obviar su existencia, delegándose en su hermana menor la responsabilidad de llevarle alimento. Poco a poco la situación se va deteriorando. El insecto ya no tiene lugar en el mundo, la existencia es una experiencia absurda, un infierno cotidiano que afecta a Gregor y a los que le rodean. Al final, ni siquiera la diligente hermana soporta enfrentarse a un ser cada día más enfermo y repulsivo.

La metamorfosis puede ser leída como la gran parábola del individuo diferente enfrentado a la imposibilidad de convivir en el seno de una sociedad a cuyos usos no es capaz de adaptarse. Ya antes de la transformación, la existencia de Gregor Samsa estaba presidida por la angustia propia de la profesión de viajante de comercio, la de un joven sometido a las exigencias cotidianas de un trabajo incómodo. También es una especie de alegoría en un momento - el comienzo de la Primera Guerra Mundial - en el que los ciudanos libres eran obligados a ingresar en el Ejército para protagonizar matanzas inauditas hasta la fecha, como si de pronto se hubieran transformado en insectos, cuyas vidas son perfectamente prescindibles. Y hablando de Franz Kafka, es imposible dejar de pensar en las matanzas de judíos que se iniciarían un par de décadas después: otros seres humanos que se vieron, casi de un día para otro, convertidos en seres repulsivos por obra y gracia de unas leyes criminales. Aunque su muerte prematura le evitó la experiencia, ¿qué hubiera podido decir el jurista Kafka si hubiera sobrevivido de alguna manera a la Segunda Guerra Mundial?

sábado, 19 de marzo de 2016

CUENTOS DE FANTASMAS (1904-1925), DE MONTAGUE RHODES JAMES. CORAZONES PERDIDOS.

Leyendo a grandes rasgos la biografía de M.R. James, nada llevaría a pensar que el escritor británico se convertiría en uno de los grandes clásicos del difícil género del relato sobrenatural. Se puede decir que su entera existencia estuvo consagrada a la erudicción histórica, a la investigación del medievo y de la Biblia, dos de sus grandes pasiones. Y como buen estudioso del pasado, era muy aficionado a dejarse caer por bibliotecas y librerías de viejo en busca de volúmenes raros, algo que se refleja en casi todos sus cuentos en los que, a la manera de Borges, se citan libros antiguos y extraños para potenciar la atmósfera de misterio del relato.  Todo esto se refleja, por ejemplo, en el comienzo del relato Límites de propiedad:

"Los que pasan la mayor parte de su tiempo leyendo o escribiendo están, por supuesto, en situación de tomar nota especial de las acumulaciones de libros cuando se encuentran con ellas. No pasarán junto a un estante, una tienda, o incluso el anaquel de un dormitorio, sin leer algún título y, si se hallan en una biblioteca desconocida, ningún huésped debe inquietarse por entretenerles. El ordenar los tomos que no lo están, o acomodar como corresponde los que, al quitar el polvo, la criada ha dejado en una situación caótica, les atrae como si se tratara de hacer una obra menor de caridad."

A diferencia de otro de los grandes del género de terror de comienzos del siglo XX, Lovecraft, a James no le interesan las amenazas de monstruos milenarios que se despiertan para acabar con toda la humanidad. Él prefiere situaciones mucho más sutiles, más ambiguas, que siembren duda en el lector acerca de si los hechos que se están narrando podrían tener una explicación racional, aunque según sus propias palabras, "ese resquicio debe ser tan estrecho que apenas sea practicable":

"Le pregunté si le parecía haber visto, alguna vez, algo que explicara los sonidos que había oído. La mujer me respondió que no más de una vez, durante la más negra de las noches en que hubo de atravesar el Bosque; en tal ocasión, se obligó a mirar hacia atrás, ya que de los arbustos surgía un ruido de roces y pensó que veía a alguien, cubierto de andrajos, con los brazos tendidos hacia adelante, acercándose a toda prisa, y al verlo se echó a correr a lo largo de la valla, y la ropa se le hizo hilas al pasar por encima de ella."

Casi todos sus relatos se localizan en entornos rurales, en los que la leyenda se confunde con la realidad y son pocos los testigos de los hechos que hablan abiertamente de los mismos. Bebiendo de las fuentes del folklore y las creencias supersticiosas que se mantienen en muchos pueblos, James sabe como mantener el suspense en unos relatos que se van construyendo poco a poco por indicios, por relatos secundarios, hasta que se produce la aparición del ente sobrenatural. Los fantasmas, si es que son reales dentro de la lógica del relato, suelen ser espectros del pasado, muertos sin descanso que protagonizaron un hecho traumático en su momento, circunstancias que han sido previamente investigadas por el protagonista. Otros cuentos, como La fuente de los lamentos, tienen un planteamiento más brutal y cruel. En este caso lo sobrenatural es representante de una maldad primordial que lleva a la perdición a quien se atreve a enfrentarse cara a cara con ella. 

Cuentos de fantasmas es una lectura deliciosa, sobre todo cuando el autor establece un diálogo morboso con el lector para hacerle partícipe de los hechos más extraños. Cualquier aficionado a escribir cuentos puede acercarse a James para estudiar los mecanismos de composición de un relato de suspense.

viernes, 15 de agosto de 2014

JUEGO DE TRONOS (1996), DE GEORGE R.R. MARTIN. SE ACERCA EL INVIERNO.

Recuerdo que hace unos cuantos años George R. R. Martin vino a Málaga, a la librería Luces, para celebrar una sesión de firmas. Era un autor conocido, pero ni mucho con el nivel de popularidad que ostenta hoy en día. Así que supongo que asistió bastante gente - frikis de primera hora me imagino - pero nada que ver con lo que sucedería si tal evento tuviera lugar este año. Y es que una serie tan magnífica como Juego de tronos ha sido la guinda para que la obra de Martin sea uno de los grandes fenómenos globales de nuestro tiempo.

Una de las características más sorprendentes del ser humano es su capacidad para abstraerse de la realidad, de inventar historias, moldeando sus experiencias y lecturas previas a su antojo. Y esta capacidad no parece tener límites. A veces da como fruto una descripción bastante fiel de nuestra existencia cotidiana. Y otras se aleja lo más posible, creando mundos completamente nuevos, dotados de su propia geografía, de su propia historia y de sus propias reglas. Para la creación de este universo, que debe bastante a Tolkien, aunque no tanto como pueda parecer a primera vista, el autor ha debido emplear mucho tiempo en construir unas sólidas bases para el mismo, como si de un dios demiurgo se tratara. Así se expresaba en una entrevista que concedió al diario El País:
 
"Escribir siempre ha sido duro. No depende de la cantidad de gente que esté esperando los libros y comentándolos. La historia es la dificultad principal, contarla de la manera que quiero. Es como imaginar un maravilloso castillo, que asciende hacia el cielo, que tienes que construir, ladrillo a ladrillo, tablón a tablón, con sus martillos y clavos…. Igual no es el castillo de tus sueños al final, igual tienes que quitar clavos y ponerlos en otros sitios y volver a empezar. Siempre ha sido así el proceso. No creo que el éxito de lectores y espectadores afecte la situación de una forma u otra. Ninguna de esas personas está en la habitación. Solo estoy yo, el ordenador, el cursor parpadeando en la pantalla  y la preocupación de qué va a ser lo siguiente. La gente, mis editores, los que dan premios, los críticos, los lectores, los espectadores de la serie, es como si no existieran. Somos yo y los personajes."

Es evidente que a la hora de abordar su más célebre creación, George R. R. Martin se ha inspirado en la Europa medieval, llena de pequeños reinos que juraban una lealtad frágil al proclamado rey de unos determinados territorios. Los estados-nación no existían todavía, por lo que la constante era una guerra hobbesiana de todos contra todos en la que la única ley válida era la del más fuerte. Este ambiente de constante brutalidad y familiaridad con la muerte es transmitido con mucha efectividad en las páginas de Juego de tronos. Es posible que una de sus fuentes sea el maravilloso libro que estoy leyendo ahora de la historiadora Barbara W. Tuchman, Un espejo lejano, donde se describe de forma magistral la vida en el occidente del siglo XIV, que tiene muchos puntos en común con la vida en los Siete Reinos. Pero a esta fuente de inspiración Martin añade algunas ideas geniales, como el inmenso muro de hielo que protege las tierras civilizadas de los peligros invisibles del norte. El cuerpo que sirve en el mismo, la Guardia de la Noche, realiza la misma función que la Legión en nuestros días (aunque de un modo mucho más romántico): acogen a cualquiera, aunque haya cometido los peores crímenes, y le otorgan una nueva vida como hermanos juramentados, aunque, en este caso, el servicio es de por vida. Juego de tronos cumple la misma función de las novelas por entregas de Hugo, Dumas o Dickens en el siglo XIX: ofrecer a las masas un entretenimento de calidad, apelando a pasiones humanas universales.

La primera temporada de la serie es el complemento perfecto a la lectura de este primer volumen. Se nota desde el primer episodio que en su traslación a imágenes nada se ha dejado al azar, desde su magnífico reparto hasta el diseño de producción y por momentos la obra de la HBO incluso es capaz de superar al original literario. Aún me queda un largo camino hasta el último volumen. Pero estoy seguro de que seguirá siendo un camino muy placentero.

domingo, 13 de abril de 2014

NO SÉ QUIÉN ERES (2013), DE MIGUEL TORRES LÓPEZ DE URALDE. EL SUEÑO Y LA REALIDAD.

Memorable la tarde del viernes en la Biblioteca Cristóbal Cuevas. A una amplia asistencia de público, se unió la presencia de dos grandes artistas: el escritor Miguel Torres López de Uralde y el dibujante Marcos Reina. Una sesión muy especial de nuestro club de lectura:

http://asociacioncristobalcuevas.blogspot.com.es/2014/04/no-se-quien-eres-miguel-torres-lopez-de.html

miércoles, 9 de abril de 2014

LA INVENCIÓN DE MOREL (1940), DE ADOLFO BIOY CASARES Y EL AÑO PASADO EN MARIENBAD (1961), DE ALAIN RESNAIS. BREVE HISTORIA DE UN AMOR ETERNO.

Un hombre llega a una isla aparentemente desierta. En realidad es un fugitivo y no le importa que le hayan contado que una misteriosa enfermedad gobierna ese pequeño territorio. De pronto, una aparición inexplicable: grupos de personas que habitan un edificio. Otro día el edificio parece abandonado. Y otro, una visión aún más perturbadora: una hermosa mujer tomando el Sol. Cuando por fin se decide a tomar contacto, las apariciones no le hacen caso, siguen a lo suyo como si él no existiera. Pero no parecen fantasmas, son reales y conversan sobre temas terrenales. Poco a poco el protagonista se va enamorando de la figura de la mujer, que aparece en días alternos en el mismo punto y con las mismas actitudes. ¿Cuál es el misterio de esa mujer y de la isla entera? Bioy Casares nos va llevando poco a poco por un in crescendo sorpresivo hasta que descubrimos las causas de lo que allí sucede. Y lo hace de manera magistral, haciendo que el lector vaya estableciendo hipótesis, aún sin quererlo, ayudado por la perplejidad del narrador-protagonista. Aunque universalmente reconocida como una de las joyas de la literatura fantástica, Borges, en su prólogo, se decanta por añadir el género policial al fantástico, quizá por la estupenda sensación de intriga que produce su lectura:

"Las ficciones de índole policial (...) refieren hechos misteriosos que luego justifica e ilustra un hecho razonable; Adolfo Bioy Casares, en estas páginas, resuelve con felicidad un problema acaso más difícil. Despliega una Odisea de prodigios que no parecen admitir otra clave que la alucinación o que el símbolo, y plenamente los descifra mediante un solo postulado fantástico pero no sobrenatural."

Hay mucho de Borges en La invención de Morel. Pero también de Robert Louis Stevenson o de Herbert George Wells. A pesar de ello la voz narrativa de Bioy Casares es lo suficientemente poderosa y original como para que estos autores sean, más que influencias directas de su prosa, objeto de homenaje en la trama de la novela. Al final lo que queda es una sensación de extrañeza. Aunque se nos ha dado la solución al enigma, esta solución parece entrañar un enigma aún mayor. ¿Es el amor absoluto lo que da fuerzas a su protagonista para tomar su decisión final? La conclusión moral de este acto, que también la hay, es que anhelamos ser felices, pero preferimos que los demás crean que lo somos. 

La atmósfera de misterio de La invención de Morel se mantiene en El año pasado en Marienbad, que más que una adaptación de la novela, es una película inspirada por esta, pero con la suficiente entidad propia como para ser una obra casi independiente a su fuente de inspiración. En la obra de Resnais la isla se convierte en un elegante palacio, lo que parece ser un hotel de lujo. Por él deambulan una serie de personajes que parecen salidos de un sueño buñuelesco, como atrapados en un extraño bucle temporal. En el edificio y los jardines de El año pasado en Marienbad parece hacerse realidad aquel mito del eterno retorno del que habló Nietzsche, basándose en antiquísimas tradiciones provenientes de Oriente y que también fascinaron a Borges. Las imágenes de la película destilan un aire enfermizo, dominadas claramente por el concepto de anacronía, es decir, de la alteración cronológica de las partes de una historia. Pero es, al igual que en la historia de Bioy, el amor lo que lo domina todo, un amor al que no le importa que el marco temporal y los recuerdos sean confusos. Un amor que está condenado a repetirse por toda la eternidad.

jueves, 10 de octubre de 2013

EL EXTRAÑO CASO DEL DOCTOR JEKYLL Y MISTER HYDE (1886), DE ROBERT LOUIS STEVENSON. DE LA PROFUNDA DUPLICIDAD DE LA VIDA.

La historia sobre la concepción de El extraño caso del doctor Jekyll y Mister Hyde es muy conocida. Según contaba el propio Stevenson, una de sus más importantes fuentes de inspiración eran una especie de duencillos nocturnos que intervenían en sus sueños. Una noche estaba teniendo una pesadilla y su mujer lo despertó. Él se enfadó muchísimo, porque estaba viviendo una historia muy interesante, digna de un gran relato de terror:

"...hacía mucho tiempo que estaba intentando escribir un cuento sobre el sentido profundo del doble ser del hombre. (...) Por dos días estuve exprimiéndome el cerebro para dar con alguna suerte de trama; y a la segunda noche soñé la escena de la ventana y la escena, posteriormente escindida en dos, en la que Hyde, perseguido por algún crimen, bebe la pócima..."

No obstante, con este par de imágenes que retuvo del sueño, empezó a hilvanar la novela que nos ocupa, mientras estaba enfermo en la cama. La primera versión del texto fue quemada por el propio Stevenson ante las críticas de su mujer, que echaba de menos el elemento simbólico en el mismo. La segunda versión, la que todos conocemos, fue escrita en tres días y obtuvo el visto bueno de su esposa. Aunque en las primeras semanas no tuvo éxito, una crítica muy favorable en el Times disparó las ventas y la fama de Stevenson acabó llegando a Estados Unidos, donde incluso se montó una versión teatral de la novela. Este fue el inicio de los cientos de versiones, tanto teatrales como cinematográficas que se han realizado de la obra y que tanto han ayudado a divulgarla a la vez que la despojaban, en más de una ocasión, de su auténtico espíritu.

Lo mejor es comenzar a leer El extraño caso del doctor Jekyll y Mister Hyde sin ideas preconcebidas, como si fuera la primera vez que tenemos noticia de estos personajes. Los primeros capítulos de la novela nos introducen de forma magistral en un misterio, para, una vez que éste se ha resuelto, dedicar los dos últimos a sendas crónicas subjetivas: la del doctor Lanyon y la del propio doctor Jekyll, en un tono mucho más reflexivo y filosófico. Entre las muchas interpretaciones que ha tenido la novela de Stevenson la más evidente - avalada por el propio autor - es que se trata de una metáfora del dualismo humano, un elemento siempre presente en nuestra naturaleza. El doctor Jekyll es un médico reconocido, de conducta intachable, pero que tiene deseos ocultos y reprimidos. A través de sus investigaciones consigue fabricar un compuesto químico que le permite transformarse en una versión amoral de sí mismo: Hyde. Hyde, mucho más pequeño que Jekyll es un ser de aspecto repulsivo a través del cual, el doctor da rienda suelta a esos placeres inconfesables sin tener luego remordimientos por haber experimentado lo prohibido. No obstante, en un determinado momento, llegará a no controlar su dualidad y tendrá que elegir entre la existencia como uno u otro ser. Stevenson refleja ese instante magistralmente: 

"Me percaté de que tenía que elegir entre uno y otro. Mis dos naturalezas tenían la memoria en común, pero todas las demás facultades estaban en su mayoría desigualmente repartidas entre ambas. Jeckyll (que era un compuesto), ora con la más exquisita aprehensión, ora con voraz deleite, proyectaba y compartía los placeres y aventuras de Hyde; pero a Hyde le era Jekyll indiferente, o sólo se acordaba de él como recuerda el bandido del monte la caverna en que se oculta de sus perseguidores. El interés de Jekyll era más grande que el de un padre; la indiferencia de Hyde era más grande que la de un hijo."

¿Es el doctor Jekyll un ser moral y bondadoso que se deja arrastrar por la tentación? Veamos lo que opina Vladimir Nabokov al respecto en su Curso de literatura europea:

"¿Es bueno Jekyll? No; es un ser compuesto, una mezcla del bien y del mal, un preparado consistente en un noventa y nueve por ciento de "jekyllina" y en uno por ciento de Hyde (...) así, en cierto modo, Mr. Hyde sería un parásito del doctor Jekyll... (...) La moral de Jekyll es escasa desde el punto de vista victoriano. Se trata de un ser hipócrita que oculta con esmero sus pequeños pecados. Es vengativo, pues no perdona al doctor Lanyon, con quien discrepa en cuestiones científicas. Es temerario. Tiene a Hyde mezclado con él, dentro de él. De este doctor Jekyll, mezcla de bien y de mal, el mal puede ser separado en forma de Hyde, que es un precipitado de mal puro, precipitado en el sentido químico, dado que algo del componente Jekyll permanece en estado latente, para horrorizarse de Hyde cuando Hyde entra en acción."

Así pues, Jekyll es un ser tan imperfecto como todos nosotros. Tiene una parte de naturaleza maligna - mínima - que logra concentrar en un solo ser, Hyde que, este sí, es mal puro. Se me ocurren muchos ejemplos semejantes de vidas intachables que ocultan el mal puro: santos religiosos que por las noches abusan de niños, políticos intachables con cuentas bancarias en Suiza, perfectos padres de familia que maltratan a sus mujeres... Es ideal que el relato de Stevenson se enmarque en la sociedad victoriana, dominada por unos valores puritanos a los que solo hay que rascar la superficie para descubrir su verdadera naturaleza. Esto nos puede remitir a interpretaciones un poco menos conocidas de la novela, que entroncan con el pensamiento marxista: Jekyll sería el representante de una clase burguesa que no se siente responsable del desamparo en el que viven las clases inferiores, representadas por un Hyde que es poco más que un animal, es decir un ser primitivo que no puede dominar sus instintos. Aunque Hyde es hijo de Jekyll, este niega que él tenga algo que ver en sus malas acciones, aunque lo utilice para procurarse una mejor vida sin mancharse personalmente las manos.

La novela de Stevenson tuvo grandes admiradores desde el mismo momento de su publicación: Gilbert K. Chesterton, Henry James, Vladimir Nabokov, Oscar Wilde... Puede rastraerse su influencia en numerosas obras posteriores, como en La metamorfosis, de Franz Kafka, cuyo comienzo nos remite a la escena en la que Jekyll se despierta en su cama y se horroriza cuando comprueba que sigue transformado en Hyde... Además en otros muchos aspectos El extraño caso del doctor Jekyll y Mr. Hyde es hija de su época, una época en la que asistimos al nacimiento de la psicología como ciencia, en la que la lucha obrera está en plena ebullición, una época de luces y sombras, de grandes descubrimientos científicos y de enormes desigualdades sociales. Pero, sobre todo nos sirve como espejo de un tema que sigue de actualidad en nuestro tiempo: la doble moral.

miércoles, 17 de julio de 2013

EL CASTILLO DE LA CARTA CIFRADA (1979), DE JAVIER TOMEO. MONÓLOGO DEL MARQUÉS.

Javier Tomeo es una rara avis en la literatura española del siglo XX, en la que no hubo mucho lugar para narraciones fantásticas, alegóricas o surrealistas, algo reservado más bien a un cineasta como Luis Buñuel. Lo que sucede, como todos sabemos, es que a veces lo fantástico toma mejor la medida a la realidad que cualquier otro tipo de literatura. Aunque siempre fue más bien un autor minoritario - recordemos que Juan Benet dijo de él que sus novelas eran como croquetas de idéntico sabor - a finales de los años ochenta se le empezó a reconocer como un narrador personalísimo, que nunca se dejó arrastrar por modas literarias. Poco antes de su muerte, acaecida el mes pasado, obtuvo el placer de ver publicada una magnífica edición de sus cuentos completos.

El castillo de la carta cifrada funciona como un largo monólogo del marqués de Q. a su criado, en el que da instrucciones a éste para que entregue una carta a un antiguo amigo perteneciente también a la nobleza. El discurso del marqués es una especie de arenga en la que previene a su servidor acerca de los peligros que puede encontrar en el camino y - sobre todo - los que afrontará cuando esté cara a cara con el destinatario de la misiva. Para que la situación sea más absurda, el contenido de la carta está cifrado y tampoco su desciframiento aportaría mucho a la comprensión del texto, por lo que el criado podría ser víctima de los caprichos de su amo. En cualquier caso, uno de los temas de la novela es el mantenimiento de las jerarquías tradicionales, para que siga reinando la paz social:

"Y no me venga ahora con monsergas  sobre la Revolución Francesa, porque todos sabemos que no hay revolución que no destruya un ídolo si no es para entronizar otro. La única revolución que me preocupa es la del tiempo que pasa, reduciendo cada vez más nuestras posibilidades de vernos finalmente felices."

Como se puede deducir por el texto, el marqués es un hombre preocupado ante todo por su aristocrática persona y por su felicidad, que pasa, en el fondo, por recobrar las relaciones sociales a las que él mismo renunció al ir perdiendo protagonismo en las veladas sociales a las que solía asistir. Es posible que la novela no sea otra cosa que una gran metáfora maliciosa en la que el personaje principal sea un trasunto del propio Tomeo, aislado y excluido de la república literaria por heterodoxo. El castillo de la carta cifrada es un libro de fácil y amena lectura, aunque en algunos pasajes se torne excesivamente reiterativo, dando la impresión de que hubiera sido mejor reducir el monólogo al tamaño de un cuento. No obstante, se disculpa este hecho por la originalidad - y valentía, por qué no decirlo - de su planteamiento.

domingo, 6 de febrero de 2011

EL ALEPH (1949), DE JORGE LUIS BORGES. LA ESCRITURA INFINITA.


Cada día me fascinan más las posibilidades que ofrecen los clubes de lectura a la hora de compartir opiniones y discrepar de las mismas. Un buen ejemplo nos lo ofreció el pasado jueves la lectura e interpretación de esta colección de cuentos de Borges. Yo estuve en el bando de sus defensores. Opino que en el relato más polémico , "Deutsches Requiem", el personaje no comparte las opiniones de Borges, sino que el autor argentino describe tan fielmente su alma, que llegamos a identificarlos. En cualquier caso, ahí va mi visión de uno de mis escritores favoritos:

Jorge Luis Borges es el ejemplo prototípico del escritor que trasciende su propio estilo de narrar para ser el creador de toda una literatura. Desde pequeño, estimulado por su ambiente familiar, Borges llevó la literatura en las venas y fue preparándose para convertirse en uno de los escritores más importantes del siglo XX.

Los cuentos del autor argentino se caracterizan por su brevedad, lo cual no quiere decir que su lectura sea fácil. En cada frase de Borges puede estar condensado todo el universo. Su enorme erudición le permite adornar los relatos con datos, siempre verosímiles, de autores y libros tanto reales como ficticios. Él mismo dejó desvelado su secreto:

"Que otros se jacten de las páginas que han escrito; a mí me enorgullecen las que he leído."
Lo importante en la narrativa borgiana es el logro de la perfección, tanto en escritura como en contenido, conseguir obras de arquitectura literaria primorosamente minimalistas. Cada cuento constituye un asombro diferente, un completo replanteamiento de nuestra realidad. Borges mezcla filosofía y fantasía con una rara competencia. Los estudios sobre su obra, escritos desde las más variadas ópticas, son innumerables.

Uno de los aspectos más polémicos de Jorge Luis Borges como escritor fue la injusticia que supuso la no concesión del Premio Nobel a un hombre cuya existencia era pura literatura, el hombre cuyo paraíso ideal lo constituía una biblioteca infinita. La motivación fue política: Borges había sido condescendiente con las dictaduras de Chile y Argentina, aunque al final de su vida de desdijo de estos errores. Aún sigue escociendo entre sus compatriotas su falta de compromiso en esos años terribles de represión y torturas. En todo caso, el argentino era merecedor del premio, que celebra estrictamente una obra literaria y no debería tener en cuenta ningún otro aspecto del galardonado.

"El Aleph" quizá sea junto a "Ficciones" la colección de cuentos más famosa de Borges. Ambas fueron escritas ya en los años de plena madurez literaria del autor. La constante de estos relatos es el asombro. Asombro ante el mundo, ante un universo que en la mirada del autor argentino se convierte en una inagotable fuente de sabiduría que la pequeñez de un hombre solo puede atisbar.

Los conocimientos secretos, los tesoros infinitos, el deseo de inmortalidad (y de totalidad), la idea del tiempo como circularidad, la fascinación por los laberintos, la importancia de los símbolos, el sentido de la historia humana... Todos son temas tratados por Borges, que los encaja a la perfección en el inmenso puzzle que constituye su escritura. Al lector solo le cabe maravillarse, releer, interpretar y especular acerca de unas revelaciones que parecen estar en todo momento al alcance de la mano, pero que al final se tornan demasiado resbaladizas. En todo caso, el lector nunca quedará colmado y necesitará saciar su sed de conocimientos o, lo que es lo mismo, de literatura. Podemos ver ejemplos seleccionando algunos de los mejores relatos.

En este cuento, el más largo de la colección, se narra la búsqueda del tribuno romano Marco Flaminio Rufo de un río que transforma en un ser inmortal al que bebe de él. Al conseguir su propósito, después de innumerables trabajos, descubre con horror que la inmortalidad es una maldición. Los inmortales, que él toma en principio por salvajes, son seres ruinosos que viven sin atender al mundo, en la pura especulación. Él vivirá todas las vidas posibles en un afán nuevo: encontrar el río que le libre de su condición de inmortal:

"Ser inmortal es baladí; menos el hombre, todas las criaturas lo son, pues ignoran la muerte; lo divino, lo terrible, lo incomprensible es saberse inmortal."

En este relato, la condición del personaje que escribe en primera persona no se desvela hasta el final. Borges toma partido por el monstruo, por el diferente y hace que el lector descubra su punto de vista o, más bien, que sea Asterión mientras dura la narración. El laberinto en el que habita constituye su única realidad, el mundo en el que, paradójicamente, sabe guiar sus pasos. Salir del laberinto significa encontrar las terroríficas caras de los hombres. Su relación con éstos solo se da cuando se le ofrecen como objeto de sacrificio, a los que despacha alegremente mientras espera la llegada de su redentor.

Este es uno de los cuentos más polémicos de Borges, porque penetra con tanta verosimilitud en el alma de un nazi derrotado, pero no arrepentido, que parece que el escritor estuviera hablando a través de las palabras de su personaje. Para muchos simpatizantes de Hitler, los años de dominación sobre Europa, en la primera fase de la Segunda Guerra Mundial, constituyeron una época dorada, una época en la que pudieron llevar a cabo su voluntad de poder en la particular interpretación de Nietzsche por parte de los nazis
:
"El nazismo, intrínsecamente, es un hecho moral, un despojarse del viejo hombre, que está viciado, para vestir el nuevo
(:..) Mientras tanto, giraban sobre nosotros los grandes días y las grandes noches de una guerra feliz. Había en el aire que respirábamos, un sentimiento parecido al amor.
(...) Hitler creyó luchar por un país, pero luchó por todos, aun por aquellos que agredió y detestó. No importa que su yo lo ignorara; lo sabían su sangre, su voluntad. El mundo se moría de judaísmo y de esa enfermedad del judaísmo que es la fe de Jesús; nosotros le enseñamos la violencia y la fe de la espada."

Palabras ciertamente arriesgadas, aún en boca de un personaje literario. Al final, el mismo personaje comprende que la derrota es la redentora de sus pecados y acepta su condena a muerte.

"El Aleph" es un intento de describir la totalidad, el infinito, todos los sucesos de todos los tiempos en un mismo instante. Tarea imposible para lo que, en nuestra limitada humanidad, podemos considerar un cuento perfecto. El mismo Borges anuncia la imposibilidad de su tarea:

"Arribo, ahora, al inefable centro de mi relato, empieza, aquí, mi desesperación de escritor. Todo lenguaje es un alfabeto de símbolos cuyo ejercicio presupone un pasado que los interlocutores comparten: ¿cómo transmitir a los otros el infinito Aleph?"

El escritor supera el trance describiendo sus recuerdos (los recuerdos de su abrumado personaje), por fuerza limitados. Quizá su propia mente le esté engañando, pues al final confiesa dudar de la existencia del Aleph. Un gran engaño, un sublime engaño que nos hace comprender las verdades del mundo. Eso es la literatura.

viernes, 20 de agosto de 2010

LA HISTORIA INTERMINABLE (1979), DE MICHAEL ENDE. REGRESO A FANTASÍA.


Leí esta novela hace veinticinco años y se convirtió en mi favorita por aquella época. Después, Wolfgang Petersen realizó una versión cinematográfica incompleta que ha quedado bastante desfasada, aunque estaba bien para un niño.

Ahora he vuelto a leerla, con miedo a que me decepcionara, pero, afortunadamente, no ha sido así. Aunque evidentemente no por completo, he podido recuperar algunas sensaciones de entonces e incluso recordar los lugares donde leí algunos de sus capítulos, tal sensación de intensidad me dejó la novela. Creo que fue Fernando Fernán Gómez quien dijo que leer servía sobre todo para gozar posteriormente de las relecturas. Creo que tenía bastante razón. Aquí el enlace al artículo:


Hay escritores que sufren crisis de creatividad, que son incapaces durante un tiempo de enfrentarse a una página en blanco. A Michael Ende parecía sucederle lo contrario. Hubiera necesitado más de una vida para plasmar en palabras escritas todas las ocurrencias que le dictaba su fecunda creatividad. Su libro "Carpeta de apuntes" es una buena muestra de ello. Simples esbozos, ideas o aforismos que el escritor anotaba con intención de desarrollarlos más adelante y a los que el lector curioso puede asomarse como inmejorable ejemplo de los mecanismos internos de la escritura.

El caso de "La historia interminable" es un caso paradigmático de lo que comentamos. Se trataba, en principio, de un argumento un tanto sencillo ("Un niño toma un libro, se encuentra literalmente dentro de la historia y tiene problemas para salir") que poco a poco se le fue yendo de las manos al autor, hasta el punto de que los personajes parecían tomar autonomía propia y Ende no era capaz de acabar la historia, porque su imaginación se desbordaba y le pedía nuevos capítulos que encajaban con una rara lógica en lo que pretendía contar.

Al final la novela se convirtió en un éxito inmediato. La "historia dentro de la historia" que Ende propone fascinó desde el principio a niños y adultos, ya que se trata de uno de esos relatos universales que tienen múltiples lecturas, todas ellas válidas, aunque podría decirse que ninguna de ellas provoca más fascinación que la realizada por un niño, que va a quedar inmediatamente hechizado por una narración de fantasía pura y aventuras y nunca podrá olvidar las horas pasadas junto a unos personajes imperecederos.

Como es lógico, la lectura de este libro puede ser muy diferente a distintas edades. Quien lo ha leído de niño quizá tenga miedo de volver a hacerlo, por miedo a decepcionarse. Lo cierto es que la segunda lectura le hará comprobar que el Reino de Fantasía sigue gozando de una excelente salud y su visita es óptima a cualquier edad, aunque la primera que se realiza es la más imborrable.

Bastián es un muchacho gordito, el blanco de las bromas pesadas de sus compañeros de clase. Él apenas tiene amigos, pero lo compensa con su desmesurada afición a la lectura, lo que le hace evadirse de su triste realidad. Huyendo de sus acosadores, se refugia en una librería y, en un descuido del librero, se lleva el libro que estaba leyendo este, para refugiarse con él en el desván de su colegio.
Hasta ahora el lector ha leído con letra roja la historia de Bastián. Cuando este abre "La historia interminable", tomamos su perspectiva y nuestra lectura es la misma. La escritura pasa del rojo al verde y así tenemos noticia del Reino de Fantasía, de la gran amenaza de la Nada que está devorándolo, de la enfermedad de la Emperatriz Infantil, la misma esencia del Reino y del héroe elegido para para salvar a Fantasía: el joven Atreyu, ayudado por Fújur, un dragón blanco de la suerte.

Poco a poco, Bastián va involucrándose en la historia. Solo aprecia la realidad circundante cuando el reloj del colegio da las campanadas. El niño lector sospecha capítulo tras capítulo que, de algún modo, él es uno de los protagonistas de la historia y que puede acabar participando en la misma si tiene voluntad para ello. Como en "Alicia a través del espejo", el libro sirve de vehículo a Bastián para pasar a un mundo paralelo al nuestro, pero con otras leyes físicas, basadas en la desmesurada fantasía de los hombres. Porque la existencia de los seres del Reino de Fantasía depende de la imaginación humana. Su escasez es lo que está provocando que la Nada lo devore.

La misión de Bastián no va a ser fácil. En su camino se va a encontrar con todo tipo de seres y, en algunos casos, la interpretación de sus palabras no es fácil. Para realizarla le va a ser otorgado un instrumento con el que puede materializar sus deseos. Pero este poder es corruptor y su utilización tiene sus consecuencias. Y Bastián es humano, no un ser noble y puro como Atreyu:

"Los caminos de Fantasía (...) solo puedes encontrarlos con tus deseos. Y solo puedes ir de un deseo a otro. Lo que no deseas, te resulta inalcanzable. Eso es lo que significan aquí las palabras "cerca" y "lejos". Y tampoco basta con querer marcharse de un lugar. Tienes que querer ir a otro. Tienes que dejarte llevar por tus deseos."

Al final, el lector sale casi tan transformado como el propio Bastián y comprende un poco mejor la magia de los libros, esa magia que le lleva a vivir historias situadas en otros lugares, en otros tiempos o incluso en otros universos, esa magia que le lleva durante horas a vivir las vidas de otros, a gozar de experiencias insospechadas y, en algunos casos, a crear sus propias historias. Estos son los cimientos del Reino de Fantasía, historias que deben ser contadas en otra ocasión.

lunes, 14 de junio de 2010

EL CUADRO DE DORIAN GRAY (1890), DE OSCAR WILDE. LA CORRUPCIÓN DE UN ÁNGEL.


Ante el estreno de una nueva versión cinematográfica de esta obra, firmada por Oliver Parker, es un buen momento para asomarse a la obra original.

Oscar Wilde fue ante todo un escritor estético. Sus obras de teatro mostraban personajes arquetípicos que pronunciaban frases muy ingeniosas, pero que mostraban poca profundidad psicológica. "El cuadro de Dorian Gray" resulta revolucionaria en este aspecto pues Wilde abunda en los pensamientos, sentimientos y miedos del protagonista.

Dorian Gray es un joven tocado por la fortuna, un querubín de la alta sociedad que tiene la facultad de caer bien a todo el mundo. Pero el día en que su amigo, el pintor Hallward, remate un magnífico retrato suyo va a conocer al tentador lord Wotton, que le instigará a seguir una vida de placeres refinados, dedicados únicamente a moldear a su persona. Para Wotton la vida de Gray ha de ser una obra maestra basada en los supremos valores que posee: belleza, juventud y fortuna.

Gray, un joven honesto y algo cándido cae embelesado en las palabras de su nuevo mentor y desea en ese momento que los estragos de la edad y de la vida con el paso de los años no recaigan sobre él, sino sobre el cuadro. Sus deseos van a verse cumplidos. A partir de ahí la existencia del protagonista va a parecerse a la del doctor Jeckyll de Stevenson: una apariencia intachable y angelical que esconde secretos cada vez más terribles. Su acciones desviadas van a ir dándole al cuadro una apariencia horrible.

Oscar Wilde refleja a la perfección a la alta sociedad británica de la época, que tan bien conocía. Nos encontramos a finales del siglo XIX, en el esplendor de la era victoriana y del imperio británico, esplendor que se refleja también en las artes y las letras. Sin saber como lector si es o no su intención, el autor nos muestra una raza de holgazanes herederos de grandes fortunas cuya única ocupación consiste en cuidar su aspecto físico y procurarse toda clase de placeres mundanos. En esta tesitura Dorian Gray es un completo triunfador, un hombre por el que los años no pasan, que conserva su aspecto juvenil, pero que poco a poco va recabando las más horribles sospechas acerca de su persona, sospechas que podrían ser corroboradas por cualquiera que le echara un vistazo a su retrato.

Al final, una vida sin moral termina pasando factura. Ese es el diálogo fundamental de Wilde con el lector. ¿Una metáfora de su propia situación cuando se encontraba inmerso en un proceso por sodomía? La sociedad británica podía tolerar las más escandalosas desigualdades sociales o a los niños trabajadores, pero no las relaciones entre personas del mismo sexo. No era cosa de caballeros.

sábado, 24 de abril de 2010

EL VIZCONDE DEMEDIADO (1952), DE ITALO CALVINO. MÁS ALLÁ DEL BIEN Y DEL MAL.


Me gusta el clasicismo que Italo Calvino imprime a sus narraciones, aunque esa apreciación solo se adquiera con una lectura superficial. En realidad, el autor italiano nacido en Cuba sabe aunar realismo y fantasía de una manera magistral, haciendo coherentes los disparates de los que se sirve para concluir con una moraleja final, cuyo sentido deberá interpretar cada lector.

El vizconde Medardo de Terralba parte para la guerra como un soldado ingenuo que nunca ha visto un campo de batalla. Va a ser su auxiliar el que, a modo de guía de los infiernos, aclara a Medardo el sentido de los horrores que va encontrando conforme se aproxima al campamento cristiano. La descripción del caos y crueldad de la guerra es de un realismo apabullante y sin concesiones, cuyo punto culminante es la herida que recibe el protagonista, que queda literalmente partido en dos mitades.

La mitad derecha (la mala), va a volver a su lugar de origen para sembrar el terror entre sus habitantes, tanto por su aspecto como por sus acciones. Ejercerá un poder absoluto y corrupto que solo va a poder ser compensado con el regreso de su otra mitad, la izquierda, una figura mansa que ha heredado la ingenuidad del vizconde original, repleta de buenas intenciones, pero cuyas acciones se aproximan más a la beatería que al bien verdadero.

Lo que Calvino viene a decirnos es que no existen ni el bien ni el mal absolutos ni la posibilidad de ejercerlos sin causar transtornos a los semejantes. Es mejor que las acciones estén impulsadas por la inteligencia y el conocimiento que por los impulsos más primarios. La novela contiene también una interesante reflexión acerca del dualismo humano, no tanto inspirado en la idea de cuerpo y espíritu, como en buenas y malas intenciones. ¿Es recomendable una visión absolutista y sesgada de las cosas tal y como recomienda la parte mala de Medardo?:

"Ojalá se pudieran partir todas las cosas enteras (...) así cada uno podría salir de su obtusa e ignorante integridad. Estaba entero y todas las cosas eran para mí naturales y confusas, estúpidas como el aire; creía verlo todo y no veía más que la cáscara. Si alguna vez te conviertes en la mitad de tí mismo, muchacho, y te lo deseo, comprenderás cosas que escapan a la normal inteligencia de los cerebros enteros. Habrás perdido la mitad de tí y del mundo, pero la mitad que quede será más profunda y valiosa. Y también tú querrás que todo esté demediado y desgarrado a tu imagen, porque belleza y sabiduría y justicia existen solo en lo hecho a pedazos".

Una visión parecida a la que postulan los totalitarismos cuando promueven el llamado "hombre nuevo", un hombre demediado al extirparle la moral antigua y el sentimiento de piedad por los seres inferiores, un hombre con una visión del mundo clara y concisa, sin medias tintas, deseando destruir el mundo antiguo y crear uno nuevo que se asemeje a su idea de perfección.

martes, 30 de marzo de 2010

A TRAVÉS DEL ESPEJO (1871), DE LEWIS CARROLL. NOVELA DE AJEDREZ.


Con vistas al estreno inminente de la película del siempre interesante Tim Burton, leo el segundo libro de Alicia un par de meses después de haberlo hecho con el primero. Por lo que sé, en la película veremos un tercer sueño de Alicia, convertida ya prácticamente en una mujer.

En este segundo sueño la protagonista no va a parar exactamente al País de las Maravillas, sino al reino del otro lado del espejo:

"(...)si me hicieras caso un momento en lugar de estar todo el rato hablando, te explicaría lo que pienso acerca de esta casa que hay al otro lado del espejo... Fíjate, en primer lugar está ese cuarto que hay al otro lado del espejo, que se parece tanto a nuestro propio salón, sólo que las cosas están al revés de como están aquí."

Perdida la originalidad y la capacidad de sorpresa de la primera parte, Carroll intenta que esta segunda aventura de Alicia se atenga a algunas normas, por ejemplo a las del ajedrez, para romperlas cuando le conviene. En realidad el mundo del otro lado del espejo no se gobierna por la regla de ser todo al revés que en el nuestro, sino por el absurdo, los equívocos y los juegos de lenguaje.

¿Es Alicia la que sueña o es ella soñada por otra persona? Un enigma entre filosófico y literario da comienzo a la visita a estas tierras fascinantes y burlescas a la vez. En su camino encontrará seres con una visión entre surrealista y extrañamente lúcida de la existencia, como Humpty Dumpty, el ser con forma de huevo que es capaz de dominar el lenguaje como nadie, porque no deja que el lenguaje le domine a él:

"- Cuando yo empleo una palabra - insistió Humpty Dumpty en tono desdeñoso - significa lo que yo quiero que signifique... ¡ni más ni menos!
- La cuestión está en saber - objetó Alicia - si usted "puede" conseguir que las palabras signifiquen otras cosas diferentes.
- La cuestión está en saber - declaró Humpty Dumpty - quien manda aquí... ¡si ellas o yo!"

A Tim Burton, creador de un lenguaje cinematográfico muy personal, se le debió caer la baba ante la posibilidad de utilizar a personajes como éste, tan libres que ni siquiera se dejan esclavizar por el significado de las palabras. Claro que adoptar un significado universal para cada una de ellas es imprescindible para el entendimiento humano... Aunque ¿nos entendemos de todos modos?

Angustia es el sentimiento fundamental que me produce la lectura de la obra de Carroll. En qué sentido de la palabra, me lo guardo para mí.

viernes, 4 de diciembre de 2009

ALICIA EN EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS (1865), DE LEWIS CARROLL. EL SUEÑO DE UNA TARDE DE VERANO.


Coincidiendo con el próximo estreno de la película de Tim Burton, he publicado un artículo en "Suite 101" acerca de la gestación y contenido del clásico de Lewis Carroll. Una lectura deliciosa aún hoy día, que puede deparar más de una sorpresa a quien cree conocer perfectamente su argumento. Leer "Alicia..." es entrar en un mundo absurdo y sin reglas, quizá como el mundo de la infancia, pero mucho más siniestro. Aquí el enlace:

http://suite101.net/article/alicia-en-el-pais-de-las-maravillas-a6431

miércoles, 2 de diciembre de 2009

EL HORLA Y OTROS RELATOS (1887), DE GUY DE MAUPASSANT. LA ESENCIA DEL MIEDO.


Para quien no lo sepa, desde hace un par de semanas, el diario El País está ofreciendo por un euro una magnífica selección de relatos de los mejores maestros clásicos de terror. El lunes fue el turno de Maupassant. Hoy le ha tocado a M.R. James.

La editorial Mondadori publicó hace un año un exquisito volumen de cuentos de Maupassant con muy bellas ilustraciones. Debido a su elevado precio y a su tamaño, preferí no comprarlo, aunque ganas no me faltaron de hacerlo. Al menos esta semana he tenido el premio de consolación en forma de una muestra de la maestría de este autor en el terreno del relato breve.

Los cuentos de la selección constituyen una especie de tratado del miedo. No del miedo a lo que se ve, sino, y este es mucho más profundo, a lo que se intuye con una mezcla de certeza e imaginación de personajes solitarios:

"Necesitamos a nuestro alrededor hombres que piensen y que hablen. Cuando estamos solos largo tiempo, poblamos el vacío de fantasmas" (El Horla).

Maupassant juega con el lector a través de la ambigüedad de los hechos que nos va narrando: ¿es la locura del personaje lo que produce ciertas visiones o intuiciones? ¿fenómenos naturales desconocidos? ¿simples sugestiones producidas por un cerebro cansado? ¿o realmente se trata de sucesos sobrenaturales, es decir, sin explicación posible? Deliberadamente, el autor no nos da solución alguna. Es el lector el que debe sacar sus propias conclusiones, a veces con un inevitable escalofrío por los ambientes malsanos en los que hemos tenido que penetrar acompañando al protagonista en busca de respuestas.

De todos los cuentos que aquí se recogen, el más famoso, con toda justicia es "El horla", un prodigio narrativo en forma de estremecedor diario, en el que autor no escatima crueldades con el protagonista, jugando a su vez con su cordura. En él podemos encontrar perlas como esta (nunca está de más publicar una invectiva contra la religión), que coloca al miedo como creador de la idea de lo divino:

"(...)la leyenda de Dios, porque nuestra concepción del Sumo Hacedor, provenga de la religión que provenga, es la invención más mediocre, más estúpida e inadmisible nacida del cerebro asustado de los seres humanos"