P: 7
sábado, 6 de junio de 2026
CUATRO DE INFANTERIA (1930), DE GEORG WILHELM PABST.
sábado, 23 de mayo de 2026
LA VENUS RUBIA (1932), DE JOSEF VON STERNBERG.
P: 8
domingo, 19 de abril de 2026
SUCEDIÓ UNA NOCHE (1934), DE FRANK CAPRA.
sábado, 27 de septiembre de 2025
LA REINA CRISTINA DE SUECIA (1933). DE ROUBEN MAMOULIAN.
P: 8
sábado, 15 de febrero de 2025
UN ALMA LIBRE (1931), DE CLARENCE BROWN.
P: 7
domingo, 30 de junio de 2024
EL SECRETO DE VIVIR (1936), DE FRANK CAPRA.
P: 7
martes, 2 de abril de 2024
VIVIR PARA GOZAR (1938), DE GEORGE CUKOR.
P: 7
sábado, 10 de febrero de 2024
LA REGLA DE JUEGO (1939), DE JEAN RENOIR.
"Es una película de guerra y, sin embargo, no se hace ninguna alusión a la guerra. Bajo su apariencia benigna, esta historia atacaba la estructura misma de la sociedad. Y, sin embargo, inicialmente había querido presentar al público no una obra de vanguardia, sino una buena y pequeña película normal."
P: 7
domingo, 1 de octubre de 2023
M, EL VAMPIRO DE DÜSSELDORF (1931), DE FRITZ LANG.
P: 10
martes, 10 de enero de 2023
SÓLO LOS ÁNGELES TIENEN ALAS (1939), DE HOWARD HAWKS.
P: 7
jueves, 22 de septiembre de 2022
LA CALLE 42 (1933), DE LLOYD BACON.
P: 6
sábado, 10 de septiembre de 2022
LA GOLFA (1931), DE JEAN RENOIR.
El precedente de esa obra maestra que es Perversidad es esta magistral - rodada todavía con aires de cine mundo - película de Jean Renoir, una devastadora crítica social que causó escándalo en su tiempo. Maurice, el protagonista, lleva una vida desgraciada bajo el despótico gobierno de su mujer, que quedó viuda en la Primera Guerra Mundial y venera a su primer esposo. Frente a la bravura del héroe de guerra, Adèle considera a su actual esposo poco menos que un inútil. Maurice intenta refugiarse de su triste realidad a través de su afición a la pintura, pero su existencia dará un giro radical cuando conozca a Lulú, una joven que vive explotada por su chulo, de quien se enamora. La golfa ataca en primer lugar a la institución matrimonial y a la restrictiva legislación sobre el divorcio en aquel tiempo, que podía dejar a la gente atrapada en relaciones desgraciadas. Por otro lado también realiza un retrato crudo de la otra cara de la sociedad burguesa y católica, el submundo de los bajos fondos en el que no existe ninguna moral y donde el protagonista no es más que una perfecto palurdo ingenuo a la que dejar sin un franco. Aunque al principio Maurice vive todo aquello como una gran ilusión, yo creo que es lo suficientemente inteligente - timidez no significa estupidez - como para advertir que ha entrado en un irreversible sendero de perdición, aunque en el fondo no le importe demasiado, ya que necesita alguna emoción en su triste existencia. Una obra muy moderna que ha influido poderosamente en el cine posterior.
P: 8
martes, 19 de julio de 2022
39 ESCALONES (1935), DE ALFRED HITCHCOCK.
P: 7
sábado, 16 de octubre de 2021
DESENGAÑO (1936), DE WILLIAM WYLER.
P:7
martes, 27 de octubre de 2020
EL PROFESOR UNRAT (1905), DE HEINRICH MANN Y EL ÁNGEL AZUL (1930), DE JOSEF VON STERNBERG. SUPREMA HUMILLACIÓN.
Al entrar allí se va a encontrar de bruces con un mundo que no controla. Su presunta autoridad queda disipada en un ambiente festivo en el corre el alcohol y en el que todas las miradas están puestas en la actuación de Rosa Fröhlich, la principal artista del espectáculo. Incluso nuestro protagonista queda hechizado por su encanto, pero él le otorga un sentido distinto al de la plebe, para él Rosa es una artista sublime cuyo arte está muy por encima de su público. Venciendo su extrema timidez, entabla contacto con ella y empieza a visitarla todas las noches, ante el desconcierto de sus alumnos. Si bien al principio Rosa se toma dichas visitas como una anécdota divertida, poco a poco irá sintiendo algo de cariño por el profesor, hasta terminar casándose con él, quizá también hechizada por el prestigio de la profesión de su nuevo e inofensivo amante. Así Unrat entra en un mundo que no es el suyo y renuncia a su vida anterior, renunciando también, sin ser muy consciente de ello, a su otro gran amor: su autoridad despótica, porque controlar a Rosa no va a ser tan fácil como a sus alumnos. Uno de ellos, ya en su madurez, va a definir a su manera la psicología del profesor y lo acertado de un apodo tan popular que llega a sustituir a su nombre:
"Es el tirano que prefiere sucumbir a tolerar la más mínima restricción de su poder. Un apodo, sólo un apodo, llena de cardenales su piel, deslizándose nocturnamente por entre las cortinas purpúreas de su lecho, hasta sus sueños, y para curarse aquellas contusiones necesita bañarse en sangre. Es el inventor del delito de lesa majestad. Lo inventaría si aún fuese posible. Todo individuo es para él un rebelde. Su misantropía le devora entre tormentos indecibles. El hecho de que a su alrededor aspiren y expiren los pulmones un aliento que él no rige y regula le infunde un loco anhelo de venganza y tensa sus nervios hasta desgarrarlos. Basta ya un ligerísimo choque, una coincidencia casual de circunstancias adversas, y el tirano, presa de terror, abre al populacho las puertas del palacio, le estimula al saqueo y proclama la anarquía."
En la novela de Mann, el matrimonio se traslada a otra ciudad y empieza una vida disoluta organizando fiestas y apuestas en su casa, a la vez que se van endeudando cada vez más. Lo que ofrece la versión cinematográfica, El ángel azul, es bastante más interesante, puesto que pone el acento en el proceso de degradación del profesor que, una vez que se acaba su dinero, tiene que empezar a actuar en el espectáculo como un artista más. Cuando tiene que volver a su ciudad, es publicitado como la gran atracción del espectáculo, arrastrando a Unrat a la más cruel de las humillaciones. Mann no se opuso nunca a que se cambiara de esa manera el argumento de su novela, sino que prestó su apoyo, ya que era totalmente coherente con el carácter de su protagonista. El ángel azul es algo más que una adaptación de la novela: le aporta un ambiente único y asfixiante a la historia de Unrat, encarnado de manera magistral por un Emil Jannings al que le venían como anillo al dedo este tipo de papeles. La película constituyó una inigualable plataforma para el lanzamiento internacional de la futura estrella Marlene Dietrich y vista hoy sigue siendo una obra maestra fascinante dotada de un lenguaje cinematográfico único.
miércoles, 15 de abril de 2020
EL PRISIONERO DE ZENDA (1894), DE ANTHONY HOPE, DE JOHN CROMWELL (1937) Y DE RICHARD THORPE (1952). LO REAL Y SU DOBLE.
miércoles, 21 de diciembre de 2016
LO QUE EL VIENTO SE LLEVÓ (1939), VICTOR FLEMING. EL FIN DEL VIEJO SUR.
miércoles, 17 de febrero de 2016
CRIMEN Y CASTIGO (1866), DE FIÓDOR DOSTOIEVSKI Y DE JOSEF VON STENBERG (1935). LA EXPIACIÓN DE RASKÓLNIKOV.
"Se trata del relato psicológico de un crimen. (...) Un joven de origen modesto se ve reducido a míseras condiciones de existencia y queda excluido de la comunidad estudiantil universitaria. Poco reflexivo y carente de sólidos principios, influido por algunas ideas extrañas e "imprecisas" que flotan en el aire, se decide a salir de golpe de su lamentable estado. Toma la decisión de matar a una vieja (...) que se dedica a la usura (...). En el ánimo del asesino se alzan problemas insolubles; sentimientos insospechados le torturan el corazón. La verdad divina, la ley terrena, reclama lo suyo, y al fin el joven se siente empujado a denunciarse a sí mismo. Obligado a ello, porque sólo si se denuncia podrá acercarse de nuevo al prójimo, incluso aunque sea sucumbiendo al presidio. El sentimiento de hallarse al margen de la humanidad y separado de ella (...) no le deja vivir en paz. La ley de la verdad y la naturaleza humana se imponen, destruyen sus convicciones incluso sin resistencia. El propio criminal decide aceptar el sufrimiento para expiar su crimen."
El escenario de Crimen y Castigo son las calles de un San Petesburgo sórdido y asfixiante. El protagonista, Raskólnikov, malvive en una minúscula habitación y cuando sale al exterior se enfrenta a un ambiente de miseria, de callejuelas tétricas repletas de tabernas, de mendigos y de borrachos. Quizá por eso, a pesar de que debe muchos plazos de alquiler, prefiere dedicarse a la vida contemplativa, una vez abandonados los estudios. Raskólnikov es un joven brillante, demasiado amante de la soledad, que no sabe por donde encauzar su camino. Un día acude a empeñar un objeto a la casa de una vieja usurera, en cuya personalidad parece encontrar la confluencia de todos los males del mundo. A partir de ese instante en su cabeza empieza a conformarse el plan de asesinarla, una tarea que estima sencilla y que tendrá como resultado eliminar a un ser dañino para la sociedad. Además, con esta acción el joven se probará a sí mismo que es un hombre superior, alguien que está por encima de la ley común, capaz de aplicar su propia moral y no sentir ningún remordimiento por ello. Sus ejemplos son los héroes históricos, como Napoleón o Mahoma, a los que no les importó organizar masacres para construir su propia visión del mundo. Frente a tan elevados ideales ¿qué puede suponer el asesinato de la miserable vieja? Se trata de el "problema de libertad total" del que habla Henri Troyat en su biografía de Dostoievski.
Porque Crimen y castigo puede ser considerada como algo más que una novela, pues constituye también la plasmación de la visión del mundo de su autor, un mundo repleto de personajes sórdidos, en el que la bondad apenas tiene cabida, pero en el que permanece la capacidad de redención. Las palabras de Dostoievski resuenan en cada una de sus páginas: "La pobreza y la miseria forman al artista".
La versión filmada en 1935 por el gran Josef Von Stenberg, con su hora y media de duración, no tiene más remedio que resumir la complejidad de la novela y centrarse en el tormento interior del Raskólnikov interpretado con sobriedad por Peter Lorre. A pesar de cierta atmósfera teatral en algunas escenas, seguramente provocado por el escaso presupuesto, Stenberg sabe utilizar muy bien la fotografía en blanco y negro, provocando un ambiente tenebroso, repleto de luces y sombras, muy apropiado para la historia que se está contando: la influencia del expresionismo alemán resulta muy evidente.
viernes, 28 de agosto de 2015
AMARGA VICTORIA (1939), DE EDMUND GOULDING. LA SOMBRA DE LA MUERTE.
Por eso cuando Judith comienza a sentirse mal, su primera reacción es negarlo, hasta que sus dolores son tan intensos que no tiene más remedio que dejarse aconsejar por un especialista. Parece que su enfermedad es un tumor cerebral. El diagnóstico post-operatorio es devastador: aunque aparentemente la paciente se ha recuperado, en realidad le quedan unos pocos meses de vida. El médico y sus seres queridos optan por guardar silencio. Y, entre tanto surge el amor entre Judith y el doctor. He aquí un buen dilema moral: ¿hay que decir siempre la verdad a un moribundo o dejar que sea feliz en su ignorancia durante sus últimos días? Es evidente que las dos soluciones son malas, aunque no sé exactamente lo que dictan los protocolos médicos actuales al respecto.
Amarga victoria fue un gran éxito de público en su momento, una de esas películas que son capaces de llegar al corazón de la gente y la consagración de Bette Davis como la gran actriz que demostró ser durante toda su carrera. El cambio radical de personalidad que se opera en su personaje, desde una mujer superficial a una serena luchadora, no es fácil de interpretar. Tiene mérito que al espectador le llegue esa grave aceptación de la muerte próxima y que la protagonista intente exprimir al máximo sus últimos días, que resultan ser los más felices de su existencia. La dirección de Edmund Golding es muy correcta, quizá afectada por la teatralidad de la narrativa de la época, pero su forma de contar la historia es efectiva. Una película un tanto olvidada, pero que fue bastante popular hace setenta y cinco años y que cuenta con la participación de intérpretes fundamentales en la historia del cine cuando estaban cimentando su popularidad.
sábado, 6 de septiembre de 2014
UNA PARTIDA DE CAMPO (1881), DE GUY DE MAUPASSANT Y DE JEAN RENOIR (1936). EL FINAL DE LA INOCENCIA.
"Habían cruzado luego el Sena por segunda vez y, en el puente, se había producido el encantamiento. El río resplandecía de luz; absorbida por el sol, se alzaba del agua una neblina, y se sentía una dulce quietud, un benéfico frescor al respirar por fin un aire más puro, no corrompido por el humo negro de las fábricas o los miasmas de los vertedero."
Según dice George Steiner en En el castillo de Barba Azul, después de la Revolución Francesa y las Guerras Napoleónicas, se instaló en Europa una especie de gran aburrimiento protagonizado por el triunfo de la burguesía. Bajo una sólida de capa de solemnidad se esconde la frustración de quienes viven en una cárcel dorada, de quienes han de seguir los convencionalismos sin hacer preguntas. Algo especialmente acentuado en la vida de las mujeres. La muchacha protagonista va a ser víctima de un matrimonio concertado pequeño-burgués. En su inocencia, ella no se cuestiona nada, ni siquiera conoce las terroríficas sensaciones de la pasión hasta que no se produce ese breve encuentro con Henri, habitante del campo, no carente de buenos modales, pero capaz de acciones mucho más primitivas y básicas que quienes suelen rodearla:
"La muchacha seguía llorando, embargada de muy dulces sensaciones, con la piel ardorosa y unos cosquilleos desconocidos por todo el cuerpo. La cabeza de Henri reposaba en uno de sus hombros; y, bruscamente, la besó en los labios. Ella se rebeló furiosa y, para evitarle, se echó hacia atrás. Entonces él se le arrojó encima, cubriéndola con todo su cuerpo. Buscó largo rato la boca que se le hurtaba y, tras encontrarla, pegó la suya en la de ella. Entonces, loca de un intensísimo deseo ella le devolvió el beso apretándole contra sí y toda su resistencia se vino abajo, como aplastada por un peso demasiado fuerte."
La pasión y posteriormente el amor puro provienen de lo que hoy calificariamos como agresión sexual: de pronto el orden burgués de las cosas queda suspendido en medio del ambiente campestre. La muchacha se relaja, abandona momentáneamente su papel social y se deja llevar por un instinto desconocido. Como es lógico, esta es una experiencia que la deja marcada, quizá el momento en el que se ha sentido más viva.
La adaptación cinematográfica de Renoir, que dicen inacabada, es un prodigio de sencillez, donde el director homenajea los cuadros de su padre, el impresionista Auguste Renoir, aunque también pueden apreciarse algunos esbozos picassianos, si transformamos a los dos muchachos en dos faunos del bosque. En esta película es primordial el retrato del paisaje, que se convierte en algo sensual que envuelve a la protagonista, siendo la única música el canto del ruiseñor. Pocas adaptaciones son tan fieles al original literario hasta el punto de devenir en un complemento imprescindible a la lectura del cuento de Maupassant que, como en todas las buenas narraciones, su mensaje va mucho más allá de las meras palabras escritas.









.jpg)
.jpg)








