sábado, 30 de marzo de 2024

EL CUARTO PODER (1952), DE RICHARD BROOKS.

Estos tiempos son aciagos para la prensa independiente. Los medios importantes necesitan del patrocinio de grandes empresas, cuando no del mismo Estado, para sobrevivir, lo que consigue que la idea de independencia periodística sea una broma. Por eso es bueno asomarse a películas como esta, en la que un periódico lucha contra viento y marea - incluyendo la amenaza cierta de cierre - para señalar y denunciar a un mafioso corrupto. Ed Hutcheson (Bogart), el director del periódico representa la dignidad frente a quienes quieren bajar los brazos y es capaz de exprimir hasta el último día de vida de la cabecera para tratar de culminar el que cree que es su deber social. El frenético ritmo de la redacción es reflejado maravillosamente por Richard Brooks, pero el retrato de los periodistas no se detiene ahí, sino que también el espectador es invitado a entrar en su espacio de ocio, un bar cercano al periódico donde los empleados pueden dar rienda suelta a sus frustraciones y a sus anhelos, pero sobre todo desahogarse de las tensiones diarias a través del humor. El cuarto poder tiene también mucho de cine negro, pues retrata ambientes sórdidos que se encuentran en el imaginario colectivo de lo que son los bajos fondos y esas cloacas que sin duda siguen existiendo en nuestras ciudades. La película de Brooks es, en suma, una magistral reivindicación del poder de la prensa y de su función de desenmascaramiento de los corruptos y quienes les apoyan.

P: 9

No hay comentarios:

Publicar un comentario