miércoles, 31 de diciembre de 2025

CANCIÓN DULCE (2016), DE LEILA SLIMANI. LA MANO QUE MECE LA CUNA.

No es ningún secreto: desde las primeras páginas de esta fascinante novela que es Canción dulce sabemos que la niñera que una joven pareja ha contratado para que se haga cargo de sus dos hijos en las numerosas horas en las que están ausentes del hogar los va a asesinar de una manera horrible. Entonces el interés de la trama no reside en descubrir quien es la asesina, sino en ofrecer un retrato psicológico de la misma e intentar adivinar sus motivaciones. Y el resultado que ofrece Slimani es francamente desolador.

Louise, la niñera, es una mujer de cuarenta años pero de aspecto juvenil y rostro muy agradable. Es una persona discreta, entregada a su trabajo y - aparentemente - enamorada de los niños que tiene a su cargo, que pronto la consideran su segunda madre. Mientras tanto Myriam y Paul, los padres biológicos están entregados en cuerpo y alma al desarrollo de sus respectivas carreras profesionales, ella como abogada y él como productor musical. Están tan ocupados que no saben y ni siquiera les interesa cómo es la vida de Louise cuando termina su jornada laboral. En realidad esta vida es inexistente, el vacío más absoluto. Louise vive en un pequeño estudio que se cae a pedazos y apenas tiene relaciones sociales. Su verdadera existencia se encuentra junto a los niños que cuida, dentro de los muros del hogar de sus empleadores, que considera también que es el suyo.

Lo que hace a Canción dulce una gran novela es que no se recrea en el crimen, sino en las circunstancias que lo han hecho posible. Slimani desliza constamente una tensión latente en la diferenciación de clases sociales entre la niñera y una Louise que no comprende como Myriam no asume sus responsabilidades como madre y abandona cada día un hogar que para ella constituye un paraíso. Porque la protagonista es alguien sin identidad, cuya vida solo tiene sentido cuando se entrega a los demás, ya que su labor va más allá de lo meramente contractual. Su existencia fuera de la casa de sus patrones es tan oscura que ha construído un relato mental en el que ella es la que sostiene el desarrollo vital de ambos hermanos. Y en parte dicho relato es cierto. Los padres biológicos se sienten algo culpables de no atender como debieran sus deberes familares, pero han desarrollado una relación de dependiencia absoluta con el papel de Louise en su vida. Tanto es así que cuando la niñera empieza a manifestar algunos comportamientos inquietantes, le restan importancia para no tener que enfrentarse a la tesitura de prescindir de sus imprescindibles servicios.

En conclusión, en la novela de Slimani nos encontramos una historia psicológicamente muy compleja, pues describe a un personaje que depende de la familia a la que sirve, pero a la vez va desarrollando un profundo odio hacia ellos, puesto que ella jamás alcanzará el bienestar material y espiritual del que gozan. Se trata de un personaje profundamente humano y, por ello, profundamente incómodo para un lector que es tan capaz de entender sus motivaciones como de horrorizarse ante las mismas.

sábado, 27 de diciembre de 2025

EL PRESTAMISTA (1964), DE SIDNEY LUMET.

Si por algo destaca El prestamista es por la asombrosa interpretación de Rod Steiger de un superviviente del Holocausto. Sol Nazerman regenta una tienda en la que ejerce como prestamista en una sórdida zona de Harlem. Los recuerdos lo atormentan de manera constante, por lo que su realidad cotidiana no es más que neblina que afronta con la voluntad de quien no tiene nada ya que perder, puesto que lo perdió todo hace un par de décadas. Lumet retrata con precisión milimétrica tanto el entorno en el que se mueve el protagonista como su peculiar psicología dominada por un inmenso trauma. Sol ha conocido el mal absoluto y lo que contempla ahora en su barrio (tráfico de drogas, robos, prostitución) le es indiferente. Por eso es un mal candidato para cualquiera que pretenda robar en su tienda, puesto que él está afectado por una especie de anestesia emocional, por lo que sus reacciones podrían ser viscerales y suicidas. Él es culpable por haber sobrevivido donde todos murieron y a la vez culpabiliza al resto de la humanidad por haber permitido unos hechos tan inenarrables. Su tienda es una estación de paso hacia el nihilismo más absoluto y su gesto final no es más que un patético intento de experimentar algo en un universo donde se ha perdido el sentido. Pero lo único que encuentra es dolor: no hay redención posible para quien ha convivido en el centro del horror. El prestamista es el testimonio de una época en la que a ciertos directores de Hollywood no les importaba arriesgar y presentar personajes muy incómodos al espectador, además en una época en la que el público general no contaba con el conocimiento del Holocausto que se tiene hoy día a nivel popular.

P: 7 

miércoles, 24 de diciembre de 2025

EL HOMBRE GRATIS (2024), DE MARIO JARAMILLO. ESCLAVOS DEL ALGORITMO.

Uno puede ir a la gasolinera y echarse el combustible del surtidor por sí mismo. Luego, en el supermercado, puede verse obligado a pasar los productos por las cajas de autopago y después acudir a un cine sin taquillas, debiendo realizar uno mismo el proceso de elección de películas, butaca y pago. El mundo se ha convertido en un lugar con ofertas infinitas, pero también en una fábrica de esclavos del consumo, pues todo está diseñado no solo para el consumidor haga el trabajo que antes realizaban los empleados retribuidos de una compañía, sino para que sus niveles de ansiedad frente a tantas posilidades se disparen, por lo que todos terminamos comprando un buen número de cosas que jamás usaremos. Internet, esa herramienta que prometía tantas bondades hace veinte años, se ha convertido en el principal instrumento de la nueva sociedad de consumo:

"Internet ha puesto algo en el mercado que parecía inalcanzable antes de su invención: el comercio de masas, el consumo de masas. Hombres tras las cosas, cosas que se consumen, hombres consumidos, hombres-cosas. La sociedad uniformada. Internet es producto de un capitalismo que lo nutre a niveles exponenciales."

La realidad del presente ha echado por tierra todas las teorías económicas clásicas acerca del trabajo retribuido. Ahora la recompensa por el trabajo que realiza el consumidor no es dinero, sino el placer del consumo. Todo lo que creemos que es gratis repercute económicamente en los beneficios de las grandes multinacionales, que se han convertido en las auténticas dueñas del mundo. Las máquinas no nos liberan, como se llegó a pensar hace ya bastantes años, sino que se posicionan a favor de los intereses de quienes las programan, que usan al consumidor como conejillo de indias para ir renunciando a cada vez más costes laborales. Si comprar un billete de avión, por ejemplo, se ha convertido en un proceso angustioso y dotado a veces de una intolerable incertidumbre es gracias a que nos hemos acostumbrado a hacer estas cosas solos, estimulados por la idea de que así ciertos productos y servicios nos saldrán más económicos. 

Así pues, la idea de libertad de elegir se ha ido transformando en una especie de docilidad por parte del consumidor, que tolera ciertos tratos por parte de las empresas que jamás hubiera permitido en el pasado. Indudablemente no hay marcha atrás en este proceso. Como la rana que nada en el agua hirviendo, poco a poco nos han ido acostumbrando a todos estos desmanes que al final identificamos con comodidad y abundancia de oferta. Pero esto es solo la punta del iceberg. La verdadera riqueza que extraen las multinacionales de nuestros comportamientos son datos muy valiosos que serán traducidos a nuevos beneficios económicos. Vivimos en un mundo distópico que contribuimos a consolidar ¿libremente? día a día.

domingo, 21 de diciembre de 2025

UN PÁJARO AZUL (2023), DE ARIEL ROTTER.

Un pájaro azul comienza con una escena muy interesante. Aunque veamos a una pareja desnuda en la intimidad de su dormitorio, no se trata de una escena erótica, sino de la convivencia cotidiana de un hombre y una mujer que son razonablemente felices, aunque una pequeña sombra enturbie su relación: la imposibilidad de ella de quedarse embarazada, a pesar de los reiterados intentos. Todo saltará por los aires cuando se descubra una infidelidad de Javier. Se acostó una sola noche con una compañera de trabajo cuando ambos asistían a un congreso y la dejó embarazada. Este hecho, que él considera una falta puntual y ella una infidelidad completa, hará saltar por los aires a la pareja. Javier será expulsado del domicilio común y comenzará una travesía en el desierto plena de sufrimiento y arrepentimiento, puesto que una tentación banal a la que quizá cedió por reforzar su ego masculino ha destrozado su existencia. El embarazo de la amante duele más a Valeria al contrapenerlo a su imposibilidad de haberlo conseguido durante tantos años. Simbólicamente es como si Javier hubiera amado mejor a esa desconocida que a ella misma. Aunque faltaría un poco más de desarrollo de personajes, Un pájaro azul es una interesante propuesta que aborda un conflicto de pareja desde una perspectiva sosegada y muy psicológica, adoptando casi en todo momento el punto de vista del protagonista, del que el espectador se hace cómplice y desea que se le perdone, pues su sufrimiento nos está diciendo (cada cual puede opinar éticamente lo que considere oportuno) que su castigo es excesivo frente a la falta cometida. Quizá todo esto sirva para reforzar la relación de la pareja o quizá sea una herida incurable durante toda la vida de la misma. Es el espectador el que debe decidir finalmente.

P: 6

sábado, 20 de diciembre de 2025

MELANCOLÍA DE LA RESISTENCIA (1989) DE LÁSZLÓ KRASZAHORKAI Y ARMONÍAS DE WECKMEISTER (2000), DE BÉLA TARR Y ÁGNES HRANIZKY. LA PAVOROSA REVOLUCIÓN.

Ya el prólogo de Melancolía de la resistencia, la escena del tren, condensa el espíritu de la novela: una de las habitantes de la ciudad viaja hacia ella en un ambiente terriblemente decadente, lleno de personas resignadas al mal funcionamiento de la vía férrea. Además, la mujer percibe cierta hostilidad en el ambiente que va a materializarse en una escena muy desagradable cuando acuda a los baños del vagón. Todo esto nos prepara para el verdadero corazón del libro, cuyo personaje central va a ser Valuska, el hijo de esta mujer. 

Valuska ante todo tiene el rol de testigo de unos hechos terribles que van a ser el eje de la narración. Se trata de un muchacho muy sensible que posee la inocencia de un niño, alguien que cuenta todavía con una gran capacidad de asombro, pero también alguien muy pasivo, sin ambiciones y sin capacidad alguna de cambiar las cosas. La llegada de un circo a la ciudad, cuya principal atracción es el enorme cadáver de una ballena va a convertirse en la semilla de una revolución tan violenta como falta de sentido, una revolución que va a culminar con la terrible escena del asalto a un hospital. Frente a esto, la única voz lúcida parece ser la del señor Eszter, un intelectual que vive solo para la reflexión y que se aisla voluntariamente del resto rodeado de sus libros. Si alguien intuye lo que está pasando, es él, pero se trata de la persona menos adecuada para actuar, pues parece interesarle el resto del mundo solo como análisis intelectual, no como realidad que deba ser mejorada, ya que su extrema lucidez le hace descartar la acción:

"Hemos fracasado plenamente en la acción, en el pensamiento y la imaginación, pero también en el lamentable afán por comprender las causas; hemos vendido a precio de saldo a Dios nuestro Señor, hemos perdido, jugando, el respeto al rango y a la dignidad, y hemos decidido no mantener la noble superstición de la eterna medida, que siempre había determinado nuestro peso a través de la distancia respecto a los ancestrales diez mandamientos... podemos afirmar, pues, que hemos salido malparados, miserablemente malparados en un universo en que, con toda probabilidad, pintaremos cada vez menos. Los hombres (...) hablan de terremotos y del juicio universal, porque no saben que no habrá ni terromoto ni juicio universal... Estos son absolutamente superfluos, porque todo se vendrá abajo por si solo, se vendrá abajo para que todo empiece de nuevo, y la cosa seguirá así sin parar, porque es así, sin duda (...) es como nuestra inútil rotación en el espacio: una vez empezada, no hay manera de pararla."

Un discurso coherente, pero contemplativo. Los que sí actúan son los oportunistas, como su exmujer, que aprovehan el desorden, que quizá han provocado ellos mismos, para instaurar un régimen nuevo que promete orden sin libertades, puesto que las libertades son peligrosas para el mismo. Sin duda Melancolía de la resistencia está influido por los acontecimientos que estaban sucediendo en Hungría en la época en la que fue escrito. Aquí lo presuntamente revolucionario deviene en un vacío producto de una descomposición tan enorme como el cadáver de la ballena. 

La versión cinematográfica respeta absolutamente el espíritu de la novela mostrando el ambiente decadente y terrorífico que es característica de la misma, aunque lo dota de un singular lirismo en algunas escenas, que es acentuado por la música. Armonías de Weckmeister parece querer trasladar a la pantalla esas frases interminables de Kraszahorkai, que constituyen todo un reto para cualquier lector. En ambas, novela y película, se acentúa la estupidez primordial del ser humano, su incapacidad, precisamente, para establecer una sociedad armónica que equilibre los intereses de todos sus habitantes, quizá también porque la naturaleza, no solo la humana, va a oponer siempre obstáculos insalvables para ello. Es el fin de la era de las utopías y la adaptación obligada a la fría realidad.

P: 7

domingo, 14 de diciembre de 2025

EL TESORO DE SIERRA MADRE (1948), DE JOHN HUSTON.

Película ejemplar e innovadora en muchos aspectos, El tesoro de Sierra Madre es una película de aventuras protagonizada por los tres mejores anti-héroes del cine. El personaje de Bogart, Fred Dobbs aparece como un tipo perdedor que anda vagabundeando por México sin oficio ni beneficio. Conocerá a otro americano, Bob Curtin, a los que se unirá el veterano Howard, que les propondrá probar suerte en las montañas en la búsqueda de oro. La búsqueda de riqueza actúa aquí como un catalizador moral responsable de los distintos comportamientos de los personajes. Dobbs es un tipo desconfiado y paranoico que acaba siendo repulsivo, ya que es incapaz de apreciar a sus compañeros, ni siquiera cuando le salvan la vida. Curtin es un tipo decente, pero también movido por la ambición de una riqueza rápida y capaz de plantearse el asesinato si aparece alguien que pueda poner en peligro sus planes. Howard es el alma del trío, un tipo que ya ha vivido mucho y que conoce al dedillo el oficio de buscador de oro y los peligros - físicos y morales - que conlleva. Es el maestro de los otros dos, pero comprende que las circunstancias de la búsqueda tienen que ver también con el concepto de fortuna: no solo basta con encontrar una veta de oro, también hay que gestionar de manera inteligente el reparto de la misma y saber cuándo parar. En este sentido El tesoro de Sierra Madre es una película inolvidable por el comportamiento de los personajes, muy alejado de lo que se esperaba en unas estrellas de Hollywood, especialmente en el caso de Bogart. Su Dobbs, al igual que el de la novela, se volverá especialmente repulsivo y pagará un alto precio por ello. El final del filme es plenamente coherente con la moral perdedora - con leves esperanzas de redención en algunos momentos - que ha estado presente en todo su metraje, metraje que, por otra parte, se ha movido a un ritmo ejemplar, factores todos que logran que esta película sea una obra maestra única. 

P: 10

CAZA DE BRUJAS (2025), DE LUCA GUADAGNINO.

Película directamente derivada de los excesos del Me Too (curiosamente estamos viviendo un fenómeno así en España en el lugar dónde menos podía pensarse), Caza de brujas es una película cuyo mensaje moral se manteniene deliberadamente ambiguo durante todo el metraje. La historia sucede en un entorno universitario en el que se acusa a un profesor de agresor sexual, aunque no hay pruebas claras al respecto. Evidentemente, dichas acusaciones son un torpedo en la línea de flotación del personaje, que pronto es expulsado provisionalmente del ámbito académico y señalado por mil rumores. El profesor Gibson es joven y alguien muy cercano - quizá demasiado para algunos - a sus estudiantes, pero se toma la acusación como algo personal, no puede soportar la ansiedad de que se apliquen los protocolos y se desquicia. Este comportamiento refuerza el mensaje ambiguo de la película: no tenemos información clara acerca de si el personaje es culpable o no, pero su comportamiento agresivo (que podría ser lógico si está enfrentándose a una denuncia falsa) refuerza la impresión de que podría ser culpable. Además, se trata de un tipo arrogante, con una clara impresión de superioridad cultural sobre el resto que refuerza su aislamiento ante una circunstancia así. El personaje de Julia Roberts, una profesora un poco hastiada del ambiente académico, pero que tenía una buena relación con Gibson se encuentra en una posición muy complicada: sus simpatías pueden estar con el acusado, pero también comprende que debe atender a la presunta víctima, por lo que debe actuar como representante de la Universidad y actuar en consencuencia, máxime cuando recuerdos del pasado la golpean. Con todo este argumento Caza de brujas podría haber sido una obra tan consistente y perturbadora como La caza, de Thomas Vintenberg, pero las decisiones que toma Guadagnino a la hora de contar la historia (con personajes tan absurdos y fuera de la historia que se está contando como el marido del personaje de Julia Roberts), la enrevesan en exceso y hacen que el espectador pierda el hilo en ocasiones. Con todo, es innegable que esta obra es hija de un tiempo tan confuso moralmente como el nuestro, por lo que su visionado cuenta con indudables puntos de interés.

P: 5

sábado, 13 de diciembre de 2025

LA ERA DE HITLER (2025), DE ALEC RYRIE. UN REFERENTE INMORAL.

Hasta la Segunda Guerra Mundial, Jesucristo fue el gran referente ético, al menos en occidente. Mucha gente era creyente, o al menos fingía serlo y el ideal moral se encontraba en las enseñanzas de los Evangelios. La llegada de Hitler al poder y su posterior agresión bélica cambió la percepción de la brújula moral y el dictador alemán pasó a ser el sumun de la maldad, el señor de la guerra genocida con el que se ha comparado posteriormente a otros dirigentes. A partir de aquí, los instintos éticos de buena parte de la Humanidad siempre hacían referencia a Hitler aunque, a diferencia de Jesús, él lo hacía de modo negativo. Llamar a alguien "nazi" se convirtió en el peor de los insultos y no cabía duda de que la guerra contra Alemania había sido un conflicto moralmente justo, a pesar de los excesos en los que pudieron incurrir los Aliados. También, hasta ahora, ha habido consenso respecto al rechazo al antisemitismo. La tesis de Ryrie es que, como diría Bob Dylan, los tiempos están cambiando y muchos tabúes éticos se están viniendo abajo:

"Durante gran parte de mi vida, en el ámbito público ha existido un silogismo que casi todos aceptaban: el nazismo es decididamente malo: los nazis odiaban a los judíos; en consecuencia el antisemitismo es tabú. De hecho, es preferible pecar por exceso e incurrir en un ligero filosemitismo, aunque a veces se haga con cierta torpeza."

Como sabemos, este consenso se ha roto, sobre todo en los últimos tiempos en los que no pocas voces califican a los propios israelíes como genocidas contra el pueblo palestino. Ahora, con la llegada de millones de inmigrantes a países europeos, el nazismo pugna con fenómenos históricos como el imperialismo o la trata de esclavos como mal histórico absoluto. La mitología de la lucha contra Hitler le ha venido muy bien hasta ahora a Europa para construir un relato histórico de batalla contra la opresión, que sirvió muy bien en tiempos de la Guerra Fría, pero parece que ha llegado el momento para Occidente de enfrentar otros fantasmas del pasado en los que no sale tan bien parado. Esta falta de consenso de los últimos años ha derivado en una creciente polarización política que a su vez puede ser denominada como "guerra cultural": la izquierda más radical y la derecha más tradicional ofrecen visiones del mundo antagónicas que el autor quisiera reconciliar en unos consensos morales mínimos que permitieran hacer cambiar a unos políticos que cada vez trabajan menos por los intereses de los ciudadanos, centrándose más en reforzar sus trincheras culturales.

Existe un capítulo muy interesante en el libro en el que se plantea si es bueno tomar como referente el esfuerzo bélico que hubo que realizar para parar a Hitler comparándolo con situaciones actuales, como la agresión de Putin a Ucrania. ¿La Segunda Guerra Mundial es un ejemplo moral tan puro que debe ser tomado como medida absoluta para situaciones que apreciamos como semejantes a aquella? Ryrie expresa sus dudas al respecto. También el apaciguamiento puede funcionar a veces y evita muertes innecesarias, aunque este es un debate deliberadamente polémico, como lo son buena parte de las tesis que Alec Ryrie expone en este libro que tiene la virtud de presentar unas tesis muy debatibles.

lunes, 8 de diciembre de 2025

METRONOM (2022), DE ALEXANDRU BELC.

La película comienza con las imágenes de un monumento de piedra dedicado a glosar las hazañas comunistas, una especie de metáfora de la sociedad petrificada que era la Rumanía de los años setenta. Los protagonistas de Metronom son adolescentes que quieren contar con un pequeño espacio de libertad y rebeldía en esta asfixiante realidad. Por eso se reunen de forma clandestina para hacer algo que puede ser muy inocente para un ciudadano occidental, pero resulta una actividad subversiva para el régimen comunista: escuchar Metronom, un programa consagrado a la música rock emitido por Radio Free Europe. Mientras lo escuchan y bailan al ritmo de The Doors sienten que hay mundo ahí fuera en el que cada cual puede pensar por sí mismo, un mundo más allá del miedo presente en la vida cotidiana. Tanto es su entusiasmo, que escriben una carta colectiva que intentarán hacer llegar al presentador del programa. Esta carta será un elemento incriminatorio más cuando la Securitate, la temida policía secreta de Ceauçescu, irrumpa en la reunión y detenga a todos los jóvenes para someterlos a un temible y humillante interrogatorio que incluye una obligatoria y detallada confesión completa por escrito. Todo esto lo contemplamos a través de los ojos de Ana, una adolescente en pleno despertar sexual que intenta resistirse a acusar a sus compañeros y cuya pequeña rebeldía hace que caiga sobre ella todo el brutal peso del Estado. La película de Belc consigue transmitir todo el horror de vivir en un régimen totalitario que quiere controlar las vidas y los pensamientos de sus ciudadanos y que reprime cualquier leve disidencia de la manera más contundente. Contemplando sus imágenes podemos equiparar perfectamente a un régimen comunista con uno fascista. A pesar de sus diferentes discursos, las consecuencias represivas para sus ciudanos son parecidas, por eso en ambos casos lo que más teme el Régimen es el contacto con ideas (aunque sea solo música) del exterior que hagan advertir por contraste, de la podredumbre de la existencia cotidiana.

P: 8

LOS HERMANOS MARX EN EL OESTE (1940), DE EDWARD BUZZELL.

Hasta ahora creía que Winston Churchill se encontraba viendo esta película la noche que le avisaron de que Rudolf Hess había aterrizado en paracaídas en suelo británico, pero ChatGPT me asegura que eso es un mito, que se encontraba trabajando con sus colaboradores. Sea o no un mito, la anécdota es una buena metáfora del servicio que podían realizar las realizaciones que protagonizaban los hermanos Marx para relajar los ánimos en tiempo de guerra. En esta ocasión se dedican a paradiar las películas del oeste y, aunque no sea una de sus mejores comedias, ésta contiene una serie de momentos que se quedan para siempre en la memoria del espectador. En mi caso, llevaba décadas sin verla, pero recordaba perfectamente todos y cada uno de los geniales gags, como el de la estafa en la Estación, o el de la pistola-cepillo, así como del memorable final en el tren, con ese grito de ánimo que ha perdurado y todavía se sigue utilizando: "¡Más madera!" El mundo de los hermanos Marx oscila entre lo absurdo y la parodia de lo real. Aunque sus argumentos generalmente tienen que ver con derrotar a unos malvados (en este caso a un sheriff y sus secuaces, que quieren estafar a un hombre honrado), lo más importante en realidad es contemplar el caos y la destrucción que van sembrando por donde pasan. Es un mundo anárquico en el que ellos se mueven como pez en el agua, pues su lógica es muy distinta a la del mundo real, así que lo que reina en el mismo es un humor tan absurdo como genial.

P: 7

sábado, 6 de diciembre de 2025

ESTO NO EXISTE (2025), DE JUAN SOTO IVARS. LAS DENUNCIAS FALSAS EN VIOLENCIA DE GÉNERO.

Hace ya más de veinte años que en nuestro país se encuentra vigente la Ley de violencia de género. Una ley que nació con el loable propósito de defender a las mujeres de lo que se define como una lacra, las agresiones y asesinatos por parte de la parte masculina de la pareja o expareja. Esto motivó que se modificase el código penal y se dispusieran penas diferentes por el mismo delito según su autor fuera hombre o mujer. Aunque ya pocos lo recuerdan, la nueva ley generó bastante polémica en su momento, polémica también protagonizada por jueces progresistas, que la estimaban inconstitucional, incompatible con el artículo 14 de nuestra Carta Magna. Además, pensaban que de algún modo infantilizaba a las mujeres y las consagraba como el sexo débil de la relación, además de no garantizar plenamente la presunción de inocencia del denunciado.

Estas voces disidentes fueron pronto silenciadas. El Tribunal Constitucional declaró su constitucionalidad y, a partir de entonces, cualquier crítica a la ley empezará a ser tildada de peligrosa para los derechos de las mujeres y de negacionista acerca de la existencia de la violencia de género. Juan Soto Ivars cuenta que, antes de emprender el proyecto de escritura de este libro, no fueron pocas las voces amigas que le advirtieron de que se iba a meter en problemas al publicar un ensayo de esta naturaleza, que cuestiona de manera muy argumentada el discurso oficial. Lo cierto es que las denuncias falsas sí que existen y no son un número irrisorio de las mismas, tal y como mantiene año tras año la Fiscalía General del Estado en las estadísticas que publica. Esto se debe es que la Fiscalía no investiga de oficio las denuncias con evidencias de falsedad, sino que absuelve al acusado y archiva los procedimientos. Entonces, la pregunta que habría que hacerse no es cuántas denuncias son falsas, sino cuántas son verdaderas. Examinando con atención esas estadísticas, muchos se llevarán una sorpresa, ya que la narrativa oficial machaca continuamente con el relato de que no existen mujeres que denuncien por intereses propios. Por ejemplo, para obtener ventajas inmediatas en un proceso de divorcio conflictivo. 

Lo único que sucede es que en un país tan políticamente polarizado como el nuestro es extremadamente difícil establecer un debate sereno y con argumentos acerca de los beneficios y los daños que han producido veinte años de aplicación de esta ley. Cualquiera que critique públicamente una sola coma de la misma será tachado de negacionista, ultraderechista y de poner en peligro la vida de las mujeres. El autor ha podido comprobar las pasiones que suscita este debate con los intentos de boicot que ha sufrido su presentación en Sevilla. Lejos de querer debatir, los defensores de que las cosas permanezcan igual insultan a cualquiera que ponga en cuestión sus postulados, aunque la violencia de género siga contando con unas cifras similares año tras año y cada vez sean mayores las cifras de hombres acusados en falso que son obligados a pasar una o más noches en el calabozo. El autor, que en ningún momento niega la existencia del fenómeno de la violencia de género, sostiene que la situación actual perjudica igualmente a las auténticas víctimas, que en muchas ocasiones no pueden acceder a los recursos que necesitan urgentemente por saturación de denuncias. Las otras perjudicadas son las parejas actuales o las madres de los hombres denunciados, que ven como empieza a pesar sobre ellos el estigma de ser maltratadores. No sería extraño que las abultadas cifras de suicidio masculino en España tengan que ver con ello, pero no existen estudios fiables que puedan certificar esta relación.

Los argumentos que expone Esto no existe se basan en numerosos testimonios bien acreditados y en el estudio de casos famosos como el de Juana Rivas. En su delirio y en su afán de rizar cada vez más el rizo, la izquierda comete excesos como considerar en algunas declaraciones que todos los hombres son potenciales violadores o promover el término violencia vicaria, por el cual, en una relación de pareja, la única parte capaz de hacer daño a los menores para hacer sufrir a la otra es el hombre. Evidentemente, el libro de Soto Ivars no es ciencia, se trata meramente de una concienzuda investigación periodística que saca una serie de conclusiones acerca de las cuales sería urgente debatir. Lo más curioso de todo esto es que, en la vorágine actual de noticias que se devoran unas a otras, estamos descubriendo que los máximos defensores de esta ley, quienes se proclaman máximos protectores de los derechos de las mujeres, tratan de dilatar, cuando no de ocultar, los casos de acoso cuando ocurren en su propia casa, tal y como sucedió con el asunto de Íñigo Errejón. Una hipocresía que está delante de los ojos de cualquier ciudadano que quiera mirar la actualidad de una manera objetiva y que debería tener consecuencias políticas para sus promotores.