domingo, 15 de mayo de 2022

EL COLOR DEL DINERO (1986), DE MARTIN SCORSESE.

La idea de resucitar al personaje de Eddie Felson, protagonista de El buscavidas, un cuarto de siglo después, fue toda una genialidad, por mucho que este nuevo acercamiento al jugador de billar difícilmente iba a emparejarse en calidad con el de Robert Rossen. Pero a Martin Scorsese le interesa explorar la psicología de Felson en su vejez, enfrentándose a la última oportunidad de triunfar y ganar dinero en serio a través de un diamante en bruto, Vincent, un joven jugador de billar impresionante cuyo comportamiento no dista mucho del de un niño caprichoso. Así, El color del dinero basa toda su fuerza en el enfrentamiento entre estos dos caracteres antagónicos: el viejo zorro que se sabe todos los trucos para exprimir a los rivales y el joven talento cuyo ego le impide dejarse ganar. Quizá falla levemente la química entre Newman y Cruise, ya que la diferencia de talento actoral entre uno y otro es evidente, pero la dirección de Scorsese consigue de nuevo que el espectador experimente de nuevo la magia de visitar esos garitos nocturnos en los que jugadores desesperados pierden o ganan fortunas en partidas agotadoras. Lo mejor de todo es el golpe final a Eddie: podrá ser un tipo listo y con una inmensa sabiduría vital, pero jamás podrá dejar atrás su destino de perdedor.

P: 7

sábado, 7 de mayo de 2022

PAPÁ GORIOT (1835). DE HONORÉ DE BALZAC. EN EL NOMBRE DEL PADRE.

La novela comienza mostrándonos el microcosmos de la pensión de la señora Vauquer, un lugar humildísimo en el que viven personas venidas a menos o estudiantes pobres. Entre ellos destaca el señor Goriot, un anciano que se enriqueció con la venta de fideos en tiempos de la Revolución - alguien que se supo aprovechar de ciertas influencias para ganar una pequeña fortuna en tiempos de hambre - pero que ahora arrastra una existencia humildísima. Todos se preguntan qué vicios habrán llevado a Goriot a esta situación. El hecho de que sea visitado con cierta frecuencia por unas jóvenes muy elegantes hace derivar las especulaciones hacia ciertos vicios. Pero la realidad es mucho más prosaica. O más heroica si se quiere. Las jóvenes son las hijas de Goriot y el pobre anciano lo ha sacrificado todo por su felicidad. Las ha casado y ha procurado que nunca les falte el menor de sus caprichos. Pero sus hijas son ingratas y solo se dejan ver por la pensión cuando tienen dificultades económicas, algo que está dejando poco a poco al protagonista sin los humildes medios económicos que se había reservado para su vejez.

El otro gran protagonista de la novela es Rastignac, un personaje que volveremos a encontrar en futuras obras de Balzac. Rastignac es un estudiante de derecho recién llegado a París. Su familia a puesto todas sus esperanzas de prosperar en el fruto de sus estudios, por lo que siente una gran presión y responsabilidad, ya que todos se están sacrificando para que él pueda llegar a ser un abogado famoso. Pero el joven tiene otros planes. Le seduce la alta sociedad parisina y, a través de una prima suya, se irá introduciendo poco a poco en este mundo a la vez lujoso, fascinante y repulsivo. Un mundo de apariencias en el que muchos de sus miembros más opulentos a primera vista, en realidad se encuentran ahogados por las deudas:

"Eugenio de Rastignac, que tal era su nombre, era uno de esos jóvenes que han sido forjados por la desgracia, que comprenden desde su infancia las esperanzas que sus padres depositan en ellos, y que se preparan un hermoso porvenir calculando ya el alcance de sus estudios y adaptándolos de antemano al movimiento futuro de la sociedad."

En el camino de Rastignac aparecerá un demonio tentador en forma de compañero de pensión. Vautrin le ofrece un discurso magistral y clarificador acerca de la verdadera esencia de la vida y una exposición realista de cuales son los caminos que se le ofrecen en la misma, ya que quiere aprovecharse del joven y de sus magníficas posibilidades de futuro. Porque el dinero es lo que mueve el mundo y la fortuna (la fortuna dineraria, se entiende) es lo que mueve el mundo. Pero para conseguir todo esto hay que ensuciarse las manos, como lo hizo Goriot en su momento y Rastignac no sabe si está dispuesto a pagar el precio necesario. 

Pero lo verdaderamente cautivador de Papá Goriot es su final. Esa agonía en la que lo único que necesita es lo que no obtiene: la presencia de sus hijas para despedirse de ellas mientras todavía está lúcido. Aquí Balzac se muestra como un auténtico conocedor del alma humana describiendo los delirios del protagonista mientras la enfermedad va mermando sus fuerzas, en una rara muestra de perfecto equilibrio entre ciencia y literatura. La conclusión de esta obra maestra no puede ser más emblemática, con ese Rastignac mirando París desde la distancia, como tomando impulso para conquistarlo en el futuro inmediato. Papá Goriot es una de esas novelas en las que la escritura entronca perfectamente con la condición humana y el lector no puede más que ver la esencia de la realidad entre sus páginas.

TENET (2020), DE CHRISTOPHER NOLAN.

Queriendo rememorar un poco el éxito obtenido con Origen, Nolan se embarcó en esta aparatosa superproducción en la que los personajes, en vez de moverse por el mundo de los sueños, tienen la posibilidad de moverse hacia el pasado desde el presente. Este es un concepto que puede resultar sencillo a primera vista, pero en la película, quizá pecando de aparentar cierta complejidad intelectual, está muy lastrada por una narrativa confusa en la que el espectador tiene que concentrarse en demasiadas cosas al mismo tiempo para obtener una visión coherente de la trama. Como historia de espionaje Tenet funciona muy bien - ojalá veamos a Nolan alguna vez dirigiendo con total libertad una película de la franquicia Bond - pero en sus espectaculares escenas de acción son demasiadas las ocasiones en las que uno no sabe muy bien lo que está pasando, aunque a grandes rasgos pueda seguir la historia. Quizá un segundo visionado aclare muchas cosas, pero no es la función del cine hacer que la gente vaya más de una vez a ver una determinada película para tratar de entenderla y tampoco que sea necesario leer artículos o ver vídeos en internet para hacerlo. Tenet tiene sus puntos de interés y podría haber sido una gran obra - Origen era igualmente compleja, pero uno comprendía muy bien lo que sucedía en la pantalla - pero es justo apreciar su vocación de ser original y enseñar algo nuevo al espectador.

P: 5

miércoles, 4 de mayo de 2022

CHICAGO, AÑOS 30 (1958), DE NICHOLAS RAY.

Curiosa mezcla de cine negro con melodrama, aderezada con unas buenas piezas musicales con as que se aprovecha ampliamente la presencia de Cyd Charisse. Con Thomas Farrell quizá Robert Taylor compone uno de sus personajes más complejos y memorables. Porque Farrell es nada menos que un abogado de la mafia que es capaz de cualquier truco sucio para defender a sus clientes, por lo que es muy apreciado por su jefe. Solo el flechazo amoroso que sufre por el personaje de Cyd Charisse le hace replantearse su existencia e intentar huir del mundo criminal en el que ha cimentado su carrera profesional. Y es Farrell es un tipo complejo, un resentido por el complejo que le produce su discapacidad física, pero también alguien que se da cuenta de que necesita desesperadamente redimirse a través de un amor verdadero. Y de eso va esta historia, de segundas oportunidades y del mundo criminal del que es tan difícil desembarazarse. Magnífica fotografía en color y una historia mucho más compleja de lo que parece a primera vista hacen de esta obra una película a reivindicar, una rara avis del cine negro que quizá no se adapta del todo a los cánones del género.

P:8

lunes, 2 de mayo de 2022

SPENCER (2021), DE PABLO LARRAIN.

Larrain es siempre un director interesante y aunque a priori la vida de la familia real británica me interesase bien poco, acercarme a esa magnífica serie llamada The Crown me hizo ver las cosas de otra manera y acoger este proyecto con interés desde que se anunció hace un par de años. Aquí no se trata de rodar una biografía de Diana, sino de retratar un único fin de semana navideño en la época en la que princesa era ya una mujer desquiciada por las descaradas infidelidades de su marido y sentía cualquier convivencia con la familia real como un auténtico infierno. Kristen Stewart se esfuerza en interpretar a un personaje lleno de matices que se mueve entre su repugnancia a su familia política, la nostalgia por los tiempos de su niñez y adolescencia y el amor a sus hijos, los cuales no quiere que se corrompan. El problema de Spencer es que es una película demasiado pequeña e intimista y falla a la hora de ser original en el retrato de un personaje del cual se ha dicho prácticamente todo ya. Debemos tener siempre en cuenta que esta es una historia inventada, solo basada en lo que pudo pasar en ese fin de semana en el que una ya psicológicamente desequilibrada Diana decidió romper definitivamente amarras con la familia de la que había pasado a formar parte hacía solo diez años. El triunfo del final es solo engañoso: todos sabemos el triste final de quien pasó a ser demasiado pronto un juguete roto de una familia real deshumanizada.

P: 5 

domingo, 1 de mayo de 2022

MILENIO (2008), DE TOM HOLLAND. EL FIN DEL MUNDO Y EL ORIGEN DE LA CRISTIANDAD.

Dejo aquí el último artículo que he publicado en El placer de la lectura:

https://elplacerdelalectura.com/2022/04/milenio-el-fin-del-mundo-y-el-origen-de-la-cristiandad-de-tom-holland.html

LADRÓN (1981), DE MICHAEL MANN.

El primer largometraje de Michael Mann como director dejaba ver algunas de las obsesiones que iban a caracterizar el resto de su carrera. En este caso se trata de retratar la vida de un profesional de la delincuencia que acaba de pasar buena parte de su juventud en la cárcel, donde ha adquirido una ética criminal y violenta que puede estallar en cuanto se sienta engañado por sus socios accidentales, aunque su auténtico anhelo sea retirarse y formar una familia. Lo mejor de la película son las escenas de robo, el retrato que Mann realiza de la actuación metódica y tranquila del protagonista en esos momentos de tensión. También destaca el personaje de Leo, un mafioso que intenta dar la impresión de que el funcionamiento de su organización criminal es similar al de una empresa con un jefe paternalista, pero que es capaz de cambiar radicalmente de actitud cuando cree que alguien se está pasando de la raya. Lo peor de Ladrón es ese efectismo muy propio de los años ochenta que llega a su culmen en la casi ridícula escena final, una ensalada de tiros a cámara lenta que afortunadamente Mann rectificaría en obras posteriores muchísimo más sólidas como Heat. Aquí se intenta dejar todo el peso de la película en el estrellato de James Caan, algo que se consigue solo a medias.

P: 5