sábado, 11 de abril de 2026

PRISCILLA (2023), DE SOFIA COPPOLA.

Hace cuatro años se estrenó un biopic sobre Elvis Presley que retrataba sobre todo las relaciones que mantuvo con su manager, una película muy disfrutable. Un año después llegó esta obra de Sofia Coppola que ofrece una visión más íntima de la estrella, pues aborda el romance con Priscilla Beaulieu, a la que conoció de adolescente mientras hacía el servicio militar en Alemania. Desde el principio se muestra el enorme desequilibrio en esta relación: mientras Elvis es una superestrella venerada por mujeres del mundo entero, ella es todavía casi una niña que debe pedir permiso a sus padres cada vez que tiene una cita con su incipiente novio. Aunque se diga que esta es una historia basada en hechos reales, en realidad se alimenta sobre todo de las declaraciones de Priscilla Presley, con lo que el retrato que ofrece de Elvis es el de un hombre un tanto desequilibrado y que podía ser muy violento e intimidante en ocasiones. Nadie dice que no fuera así, pero aquí estamos contemplando la versión de una de las partes. Estrictamente como película, Priscilla es una obra muy convencional que no retrata con suficiente profundidad las causas de la defitiva ruptura de la pareja. A destacar la intepretación de Jacob Elordi, que compone a un Elvis muy carismático, pero muy dependiente de su mujer (a la que, por otra parte, abandonaba frecuentemente para irse de gira) y de su círculo de amigos, que llenaban un autobús cada vez que tocaba desplazarse. Como retrato de la vida íntima de una estrella que debe aislarse de vez en cuando del mundo, Priscilla funciona razonablemente bien, pero no como un testimonio irrefutable de la misma.

P: 5

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