Mostrando entradas con la etiqueta cine dibujos animados. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cine dibujos animados. Mostrar todas las entradas

domingo, 7 de septiembre de 2025

FLOW (2024), DE GINTS ZILBALODIS.

Flow narra una especie de apocalipsis que parece haber acabado con la raza humana. Una espectacular subida del nivel del mar deja atrapado al protagonista (un gato) en un escenario muy peligroso en el que, para sobrevivir, deberá cooperar con otros animales. Aquí dichos animales no se encuentan humanizados, como es usual en las producciones de dibujos animados, sino que se intenta reflejar en la medida de lo posible sus características naturales, componiendo así unas imágenes muy atrayentes para el espectador, ya que los protagonistas se mueven en una especie de mundo inundado y distópico. La gran hazaña de la película es mantener el interés en una historia en la que no hay diálogos, por lo que debemos intuir sus sentimientos a través de sus expresiones y movimientos. Provoca también una leve angustia no saber exactamente en que mundo se mueven los protagonistas, ya que no se ofrece ninguna explicación al respecto. Aquí prima la supervivencia por la supervivencia en un escenario en todo momento hostil y cambiante, aunque también se intuye que la esperanza está a la vuelta de la esquina. Una maravilla animada cuyo único lastre lo constituye una historia un tanto repetitiva y que se acaba haciendo un poco larga al espectador.

P: 6

miércoles, 1 de mayo de 2024

ROBOT DREAMS (2023), DE PABLO BERGER.

Robot dreams trata de la soledad. Su protagonista se siente aislado en la gran ciudad y acude a la tecnología para solucionar su problema: pide que le envíen un robot que monta él mismo y se convierte en una amistosa compañía desde ese mismo momento. Más tarde, tomando el Sol en la playa ambos perderán la noción del tiempo y el robot quedará varado en la arena, desatando la tragedia en el perro protagonista. Robot dreams se caracteriza por el virtuosismo de sus dibujos, la expresividad tan conseguida en su personajes y la riqueza imaginativa de los escenarios en los que se desarrolla la acción. Quizá la excesiva simplicidad de su propuesta narrativa sea su pequeño lastre, porque todo se desarrolla en los términos de soledad y amistad, prácticamente entre dos personajes que se comunican en el más universal de los lenguajes.

P: 6

viernes, 5 de enero de 2024

SPIDERMAN: UN NUEVO UNIVERSO (2018), DE BOB PERSICHETTI, PETER RAMSEY Y RODNEY ROTHMAN Y SPIDERMAN: CRUZANDO EL MULTIVERSO (2023), DE JOAQUIM DOS SANTOS, KEMP POWERS Y JUSTIN THOMPSON.

Resulta curioso que algunas de las mejores películas de superhéroes se consigan a través de producciones de animación, quizá porque existe mayor libertad creativa en esta ámbito o quizá porque sus creadores sean mucho más imaginativos que los que se dedican a las producciones de imagen real. En cualquier caso, estas dos películas son un claro ejemplo de lo que digo. Toman el concepto de Multiverso y entregan una saga espectacular tanto desde el punto de vista técnico como de guion. Además, mostrar distintos universos en los que viven los distintos Spiderman ofrece posibilidades insospechadas para jugar con diferentes técnicas de animación, incluyendo el manga o los populares juguetes Lego. Lo más arriesgado de esta saga es que el protagonista no es Peter Parker, sino un personaje muy popular entre los aficionados, pero desconocido para el gran público, un Miles Morales muy bien desarrollado y retratado con gran carisma. Estas dos películas - y la tercera que habrá de llegar - son pura diversión y se basan en ese sentido de la maravilla que jamás debe perderse cuando se aborda este género.

P: 7

sábado, 11 de noviembre de 2023

MI VECINO TOTORO (1988), DE HAYAO MIYAZAKI.

Narrada desde un punto de vista infantil, Mi vecino Totoro cuenta la historia de dos niñas que se trasladan con su padre desde la gran ciudad a una zona rural para estar cerca de su madre convaleciente en un hospital. Es una especie de Alicia en el país de las maravillas, pero que muestra seres benignos y ocultos que conviven con esa familia en la realidad. Así pues, los descubrimientos insólitos que va mostrando la sencilla trama de la película el espectador los contempla con los ojos asombrados de la infancia, con mucha más curiosidad que miedo, aunque al principio lo que sucede pueda parecer inquietante. Al final Totoro - un ser que se ha convertido en una especie de icono a nivel mundial - es una especie de peluche gigantesco de carácter tranquilo y afable y suponemos que un guardián del maravilloso entorno en el que han empezado a vivir las niñas. Como curiosidad, el punto de vista adulto de la película está protagonizado por un padre que, lejos de intentar corregir los supuestos delirios de sus hijas, estimula su imaginación y las insta a que sigan investigando, quizá hasta un poco envidioso de que esa etapa maravillosa de descubrimientos haya acabado para él. A Mi vecino Totoro le falta la complejidad de otras películas de Miyazaki, pero está tan bien realizada que se contempla con sumo agrado.

P: 6

sábado, 3 de septiembre de 2022

LIGHTYEAR (2022), DE ANGUS MACLANE

La idea de la que parte Lightyear es bastante sugestiva: mostrar la que fue película favorita de Andy, el niño protagonista de la saga Toy Story y en la que se basó el popular juguete. Aunque comienza con buen ritmo y con tono muy aventurero, muy pronto la película se instala en una trama muy convencional, en la que se intenta mostrar a los jóvenes espectadores la fuerza de un grupo cohesionado frente a las acciones individuales. Casi más interés tiene la extraña polémica suscitada por una escena que dura dos segundos y que retrata muy bien el carácter casi distópico de los tiempos que nos ha tocado vivir, en los que todo está sometido al escrutinio de los inquisidores de uno y otro bando. Pues bien, Lightyear sirve como entretenimiento ligero, con una animación muy bien concebida, como es marca de la casa, pero poco más. Está muy por debajo de sus maravillosas predecesoras.

P: 5

jueves, 4 de agosto de 2022

DC LIGA DE SUPERMASCOTAS (2022), DE JARED STERN Y SAM LEVINE.

Resulta curioso el hecho de que cuando tienen que abordar una producción de dibujos animados, los guionistas de DC despliegan mucha más imaginación que en las películas de imagen real, cuya continuidad en la actualidad sigue siendo un verdadero caos. En esta ocasión han tenido la idea de dirigirse al público más infantil a través de las aventuras de las mascotas - o futuras mascotas - de los superhéroes más famosos de la compañía. El resultado es un producto muy cuidado, de alta calidad, que denota un gran amor por los personajes, a los cuales sabe retratar con trazos muy precisos, huyendo de complejidades. Lo bueno es que la película es muy entretenida para cualquier adulto que lleve a sus hijos o sobrinos a verla. Además, es una cinta repleta de buenos valores clásicos en la que no faltan buenos toques de humor, no todos para niños.

P: 6

domingo, 25 de junio de 2017

BATMAN: LA LEGO PELÍCULA (2017), DE CHRIS McKAY. LAS ENEMISTADES PELIGROSAS.

Uno de los momentos más reveladores de esa maravillosa película titulada El caballero oscuro es el instante en el que, en plena escena del interrogatorio, Batman le pregunta al Joker por qué quiere matarle. En ese instante, el villano psicópata estalla en carcajadas. ¿Matar a Batman? Jamás pasó eso por su cabeza. Para él el Señor de la Noche es otro chiflado con el que pasar jornadas memorables. "¿Por qué iba a querer matarte? - le dice - ¡Tú me completas!". Si esto no es una declaración de amor, es lo más aproximado que pueda concebirse. Batman: la Lego película, jugando a ser irreverente, lleva esa relación amor-odio hasta sus últimas consencuencias.

Porque en el universo de Lego conocemos a un Bruce Wayne ligeramente distinto al que estamos acostumbrados. También se trata de un hombre obsesivo, centrado en combatir el crimen de Gotham, pero en esta ocasión se trata de un ser especialmente solitario, que ni siquiera es invitado a las fiestas que organiza la Liga de la Justicia. Batman es considerado por sus colegas un ser amargado y prepotente, demasiado seguro de sí mismo como para necesitar a alguien a su lado. Pero en realidad es alguien que está permanentemente pidiendo ayuda. Exactamente desde el mismo instante en el que fue testigo del asesinato de sus padres, los únicos seres a los que necesitaría volver a ver. Dicha imposibilidad es lo que estimula su rabia interior y alimenta su apetito por castigar su cuerpo cada noche.

Precisamente estas cualidades son las que vuelven loco al Joker. Si Batman renunciara, él también tendría que hacerlo, porque la vida dejaría de ser divertida. Por eso, cuando el héroe lo desprecia (y dice en voz alta que su mayor enemigo no es otro que Superman, todo un guiño a Batman v Superman, el despertar de la justicia), el villano rompe a llorar como un niño: si no es el mayor quebradero de cabeza de Batman, es que no está haciendo bien su trabajo y su existencia deja de tener sentido. Por otro lado, como aquí estamos hablando de una película dirigida para todos los públicos, esta sórdida relación se atenua con el camino emprendido por el protagonista durante el resto del metraje hacia la luz que representa volver a contar con una familia.

Batman: la Lego película propone un viaje a la vez serio e irreverente a la psicología de Bruce Wayne, mucho más trabajado que en otras producciones sobre le personaje. Y además lo hace ofreciendo un espectáculo visual inigualable, tanto que habría que visionar la cinta en numerosas ocasiones para poder ser capaces de identificar todos los detalles y referencias que aparecen en cada una de sus escenas.

domingo, 19 de julio de 2015

DEL REVÉS (2015), DE PETE DOCTER Y RONALDO DEL CARMEN. EL LABERINTO DE LAS EMOCIONES.

Los que tenemos cierta edad recordamos con nostalgia aquella serie de dibujos animados llamada Érase una vez el cuerpo humano. Derivada del éxito que había obtenido una década atrás Érase una vez... el hombre, se trataba de un trabajo de pretensiones didácticas, en el que los distintos elementos que nos hacen funcionar desde nuestro interior se antropomorfizaban y aparecían como una especie de empleados a tiempo completo con la enorme responsabilidad de mantenernos vivos. Algo así sucede en Del revés, la nueva película de Pixar, aunque en esta ocasión la lección es bastante más compleja, ya que se centra en la psicología de una joven que se encuentra en plena formación de su personalidad. A pesar de que en los primeros esbozos del proyecto se llegó a contar con veintisiete personajes-emociones, al final se optó (con buen criterio, porque si no la película hubiera sido una auténtica locura incomprensible) en acudir a la clasificación de Paul Ekman, el famoso autor de Cómo detectar mentiras, que detectó seis emociones básicas humanas: la alegría, la tristeza, la ira, el asco, el miedo y la sorpresa (esta última excluida del film), todas ellas perfectamente representadas como trabajadores entusiastas en la tarea de que seamos felices.

Mientras veía Del revés en el cine, sentía algo muy extraño: que esta ocasión Pixar ha pensado mucho más en el público adulto que en el infantil a la hora de elaborar su propuesta. Si lo pensamos bien, la historia de la niña protagonista es absolutamente anodina y refleja un conflicto humano muy frecuente, el miedo al cambio, sobre todo si este se produce en la etapa de transición en la que se abandona la infancia y se inicia la adolescencia. El mundo empieza a ser un lugar muy diferente y, en ocasiones, aterrador. Los padres dejan de ser dioses protectores y se convierten en seres imperfectos, que cometen errores y pueden ser injustos con nosotros. La alegría, que simbólicamente había llevado el mando casi todo el tiempo en la vida de la joven, tiene que empezar a conceder relevos a la tristeza, a la ira, al asco y al miedo. Los recuerdos, casi todos felices, van tomando una apariencia agridulce y las fortalezas de la personalidad (la familia, los amigos, la diversión de los juegos...) se van derrumbando y dando paso a solares en construcción. La isla de la infancia va siendo invadida por las olas procelosas del mundo adulto. Así lo expresa Pete Docter, uno de los directores:

"Es una historia muy personal sobre lo que significa ser padres. Nuestro trabajo es servirles de guía en la vida. Es cierto que todos los padres quieren que sus hijos descubran el mundo. Pero yo soy feliz con lo que son ahora, aunque es una sensación agridulce porque sé que la infancia pasa muy deprisa. Esta es una de las claves de la película. (...) la burbuja de la inocencia infantil estalla y de repente estás en un mundo adulto en el que te juzgan y esperan que te comportes de otra manera. Quieres ser guay, pero la verdad es que no sabes bien lo que significa."

Finalmente los espectadores adultos (no sé si los niños), aprendemos la lección: aceptar la presencia de una cierta melancolía en nuestras vidas es signo de madurez, por lo que la alegría tendrá que aprender a trabajar más codo con codo con las demás emociones y mezclar sentimientos, mientras sentimos nostalgia del caudal de recuerdos almacenados en la infancia. Hay que celebrar que Pixar haya emprendido un proyecto tan arriesgado, reflexivo y original, cuyo único pero - y esto resulta paradójico - es la falta de emoción en algunos de sus episodios, aunque al fin y al cabo lo que pretenden es que nos sintamos reflejados en la experiencia de un ser humano corriente ante la primera gran crisis de su existencia. Y en este sentido, Del revés cumple sobradamente las expectativas de los adultos. Habría que preguntar al público más infantil acerca de sus impresiones tras ver la película.

martes, 10 de febrero de 2015

BIG HERO 6 (2014), DE CHRIS WILLIAM Y DON HALL. CÓMO ENTRENAR A TU ROBOT.

Uno de los grandes logros del cine de animación de los últimos años es haber huido de los estereotipos típicos de este género y haber convertido muchas de sus producciones en auténticas cajas de sorpresas, repletas de imaginación, en las que a veces incluso cabe alguna complicidad secreta con el público más adulto de la sala. Así sucedía con la magnífica Rompe Ralph, que aludía a la generación que pasó buena parte de su adolescencia en las salones recreativos, jugando y - sobre todo - viendo cómo jugaban otros. 

Los superhéroes están de moda desde hace tiempo y Disney, propietaria de los derechos de Marvel, no podía ser ajena a esa tendencia en su división de animación. Con el ilustre precedente que constituye la ya clásica Los increíbles, Big Hero 6 se decanta más hacia un estilo manga, que se constata incluso en la concepción de la urbe donde habitan sus personajes: san Fransokyo, una ciudad fusionada donde encontramos rasgos de la cultura occidental y de la oriental conviviendo con toda naturalidad, como una anticipación de un futuro próximo altamente probable.

Pero si de lo que hablamos es de futuro, nuestro interés debemos centrar nuestro interés en la auténtica estrella de la película, el robot Baymax. Baymax es una creación de carácter radicalmente asimoviano. No solo cumple a rajatabla las tres leyes de la robótica, sino que está programado para curar al ser humano de toda enfermedad o herida física y espiritual. De ahí su aspecto sencillo e inofensivo, con esa sonrisa bonachona. Baymax es el robot que todos quiséramos tener en nuestras vidas. Por eso no nos gusta el uso que hace de él Hiro (el héroe), entrenándolo para que sea un arma ofensiva en su venganza personal. A pesar de todo, el robot nunca va a lucir demasiado amenazante.

Big Hero 6 funciona como espectáculo, pero falla en el dibujo de personajes, demasiado pasional el protagonista humano y demasiado grises sus compañeros superheroicos. En ningún momento consiguen empatizar con el espectador, algo que incluso llega a conseguir mejor Baymax. Por tanto, nos encontramos ante una obra entretenida, visualmente impecable, aunque falta de alma. Se nota la intención de sus directores de crear una especie de franquicia a partir de esta historia. Si así fuera, no creo que la siguiente película de la saga despertara demasiado mi interés.

sábado, 3 de enero de 2015

VALS CON BASHIR (2008), DE ARI FOLMAN. LA NIEBLA DE LA GUERRA.

La del Líbano en los años ochenta es una historia terrible. Afectado su precario equilibrio político por la llegada de miles de refugiados palestinos, procedentes de las guerras de Israel con sus vecinos, en la Suiza de Oriente Próximo comenzó una guerra civil que a su vez implicó a sus vecinos. Israel comenzó a intervenir en el país a finales de los años setenta, con la excusa de destruir las bases desde donde lanzaban sus ataques los palestinos de la OLP. La campaña fue exitosa para los hebreos, aunque tuvieron que pagar el precio de una ocupación en la que se veían constantemente acosados por una guerra de guerrillas que a la postre les haría retirarse hacia zonas más seguras. En este contexto, en 1982, sucedió la masacre de Chabra y Chatila. Se trató de una desmesurada venganza, ejecutada por los aliados de Israel en el conflicto, las fuerzas cristianas de la llamada Falange Libanesa, en respuesta a la masacre de Damour, sucedida seis años antes y al reciente asesinato de Bashir Gemayel, el presidente electo de Líbano, llevado a cabo por fuerzas sirias y palestinas. Ante la pasividad del ejército israelí, los falangistas arrasaron los campos de refugiados, repletos de mujeres, ancianos y niños, mientras las bengalas lanzadas por el ejército israelí iluminaban el espectáculo. Aunque las cifras finales de fallecidos nunca estuvieron claras, se estima que superaron las dos mil personas.

Esto es lo que cuenta la historia. Para quien estuvo allí y fue testigo de unos acontecimientos tan terribles, los recuerdos pueden ser otros. Incluso pueden no existir recuerdos. La mente tiene mecanismos de autodefensa tan complejos que pueden dejar zonas de sombra en nuestras vivencias más dolorosas, las que nos hacen sufrir o sentirnos culpables. El mismo Ari Folman, que es a su vez el protagonista de la película, nos habla, desde la página oficial de Vals con Bashir, de como surgió el proyecto:

"Es mi historia personal. La película empieza el día que descubrí que algunas partes de mi vida se habían borrado de mi memoria. Los cuatro años que trabajé en Vals con Bashir me provocaron un violento trastorno psicológico. Descubrí cosas muy duras de mi pasado y, sin embargo, durante esos cuatro años, nacieron mis tres hijos. Puede que lo haya hecho para mis hijos. Para que, cuando crezcan y vean la película, les ayude a saber escoger, a no participar en ninguna guerra."

Quien está inmerso en un campo de operaciones bélico vive la experiencia como una constante confusión. No sabe situarse geográficamente, no está seguro de por qué está peleando, no sabe desde donde dispara el enemigo, ni siquiera si es realmente el enemigo el que está disparando. La guerra no es más que crueldad y caos y quien se ve inmerso en ella, solo quiere olvidar lo que ha vivido. Algo así le sucede a Ari Folman. Vive con zonas de sombra respecto a lo que sucedió en el Líbano en 1982 y le gustaría saber el porqué. Con ese objetivo emprenderá una búsqueda de sus antiguos compañeros del ejército, conversando con ellos para poder reconstruir, fragmento a fragmento, el papel que tuvo en aquella historia.  Quizá el conocimiento de la verdad no sea agradable, pero es el precio que hay que pagar por asumirla.

Vals con Bashir está realizada con una técnica de animación a la vez sobria y expresionista, perfecta para mostrar con toda su crudeza las pesadillas de los ex-soldados, que llegan a confundirse con el conflicto real. ¿Es inocente quien cumple órdenes? ¿Es inocente el soldado que asiste pasivamente a una masacre sin que sus superiores hagan nada para impedirla? Lo más terrible para el espectador es el final, cuando Folman le hace despertarse de lo que hasta el momento no era más que una narración realista, en dibujos animados, para mostrar imágenes reales de las consecuencias de la masacre. Como el protagonista, nosotros también tomamos conciencia de lo que es auténtico y lo que es soñado.

lunes, 18 de agosto de 2014

LA LEGO PELÍCULA (2014), DE PHIL LORD Y CHRISTOPHER MILLER. MUÑECOS ALIENADOS.

A veces, en el cine actual, es difícil trazar una línea precisa entre arte y publicidad. Existen cada vez más producciones, dirigidas al gran público, en la que ambos se confunden, ofreciendo un par de horas de diversión a la vez que se promociona un producto. Negocio redondo y muy lógico en esta era ultracapitalista en la que cada vez más cosas están enfocadas al objetivo supremo: la obtención de beneficios cada vez más rápidos y cuantiosos. Un invento genial en este sentido fue el de las lovemarks, un concepto que apela, no a la necesidad del consumidor, sino a sentimientos más profundos, que tienen más que ver con la fidelidad que con la libre elección. Lego es una de esas marcas que poco a poco ha ido ganándose el corazón de mucha gente. Concebido en un principio como juguete para niños, la empresa danesa ha ido paulatinamente creando productos ideales para coleccionistas, con productos inspirados en las franquicias de los superhéroes DC, Star Wars o Indiana Jones. A mí jamás me regalaron nada de Lego, pero sí que jugué largas horas con productos de la competencia, la empresa española Tente. Lo mejor de estos juguetes era que estimulaban la imaginación. Uno se encontraba con decenas de piezas que podía combinar de la manera que le diera la gana. Se empezaba realizando el modelo cuyo dibujo ilustraba la caja, siguiendo las pertinentes instrucciones, pero pronto las piezas se mezclaban con las de otro modelo y del caos surgía la diversión.

Una de las características de estos productos, que yo no llegué a conocer, es que traen, como complemento a las piezas, sus correspondientes personajes en forma de muñecos. Precisamente esta ha sido la inspiración de Phil Lord y Christopher Miller a la hora de crear sus película: mezclar mundos y personajes - tal y como hacen los niños cuando jueguan - elaborando una propuesta tan imprevisible como divertida. Pero la trama de La Lego película empieza de un modo totalmente contrario: presenta una ciudad de vida uniforme, donde los muñecos-individuos viven alienados y conminados a realizar sus labores cotidianas sin preguntarse demasiado por su falta de libertad para usar de su imaginación, al menos no más allá de la posibilidad de ganar dinero para poder comprar cafés carísimos. Emmet, el protagonista, pasa sus días totalmente identificado con esa forma de vida que conmina constantemente a ser feliz (al ritmo de una canción creada expresamente para ello), aunque no quiere admitir que en realidad es un ser gris y frustrado. Su aventura comenzará cuando sea identificado erróneamente como el habitante más importante de Mundo Lego, destinado a dar cumplimiento a una profecía...

A partir de este descubrimiento, La Lego película va haciéndose más loca y ambiciosa, como esos coleccionistas que van ocupando cada vez más espacios de su hogar con sus nuevas adquisiciones. A Emmet le acompañará un nutrido grupo de personajes, entre los que destaca una divertidísima versión de Batman, mostrado aquí como un superhéroe sobrado de carisma y con un batmovil perfectamente tuneado para hacer sus misiones nocturnas más llevaderas. Además los directores ofrecen una clase magistral de frikismo, colocando tantas referencias que sería conveniente un segundo visionado para percatarse de todas ellas. Hasta aquí lo positivo, porque si bien la trama es imprevisible, por su dinamismo, al final el espectador comprende que tampoco destaca por su originalidad, puesto que bebe demasiado de producciones recientes, como la genial ¡Rompe Ralph! o la saga Toy Story, sin querer salirse demasiado de esa fórmula realidad vs ficción, que tan buenos resultados ha dado en estos precedentes. También La Lego película contiene moralejas, que tienen que ver con la concepción filosófica del libre albedrío, de la teoría del orden y el caos, del concepto de libertad, en suma. ¿Somos libres o nuestra existencia está dirigida por fuerzas externas y, en la mayoría de los casos, invisibles? ¿Qué es preferible, un gobierno férreo o la anarquía? ¿Sería bueno para revitalizar el sector de la construcción derribar lo construido para volverlo a hacer de nuevo con las mismas piezas? Preguntas muy profundas en una película infantil, que no solo está dirigida a los más jóvenes. 

lunes, 15 de julio de 2013

MONSTRUOS UNIVERSITY (2013), DE DAN SCANLON. LA REVOLUCIÓN DE LOS NOVATOS.

En los últimos años se ha llegado a tal nivel de perfección en el cine animado que en muchas ocasiones sus historias - y sus personajes - consiguen un grado de humanidad aún más profundo que en muchas películas interpretadas por actores reales. Producciones como Monstruos S.A, Up o la saga de Toy Story son auténticos prodigios de imaginación en los que el espectador acaba vinculando sus emociones a la de los personajes, por mucho que sean generados por ordenador. Lo que sucede es que, después de Toy Story 3, quizá la mejor película que ha producido este estudio, se ha producido un pequeño bajón y en las últimas se reciclan ideas de las anteriores, como sucede en Monstruos University, habiendo estado Disney más inspirada últimamente, con esa pequeña maravilla llamada ¡Rompe Ralph!

Monstruos University funciona como precuela de la anterior, mostrando a los protagonistas como jóvenes que acuden a la Universidad para aprender las técnicas del susto (recordemos que el mundo de los monstruos funciona gracias a la energía de los gritos de los niños que deben ser asustados por especialistas) y acabar trabajando como asustadores, la labor socialmente mejor vista y retribuida. Bien pronto la trama de la película deriva en un homenaje a las típicas comedias universitarias estadounidense, en las que los novatos se las tienen que arreglar para sobrevivir en un medio hostil. Lo más divertido es la relación entre los distintos personajes, a cual más insólito y la descripción de un mundo que se parece mucho al nuestro, pero que tiene sus propias reglas. Hay escenas enormemente divertidas en Monstruos University, como la carrera en la que los participantes deben esquivar cientos de esporas que, cuando rozan con su piel, les provocan desmesuradas hinchazones. Otras, como la del susto final, cuando los protagonistas penetran en el mundo de los humanos, son un prodigio de planificación narrativa.

Así pues, nos encontramos ante una película técnicamente irreprochable que cuenta con un argumento poco original - aunque con momentos memorables, como hemos dicho - y bebe en exceso de otras fuentes totalmente reconocibles. En cualquier caso, esta falta de originalidad es compensada por un ritmo endiablado que atrapa desde el primer instante. Me queda una pequeña duda respecto al mensaje final: ¿sirve para algo el aprendizaje universitario o lo que es realmente valioso es la experiencia laboral en una empresa? La universidad ha sido vista en muchas ocasiones como una reliquia anquilosada que transmite conocimientos tradicionales y poco prácticos. Al menos eso fue lo que yo conocí. Puede que haya cambiado desde mis tiempos. 

viernes, 4 de enero de 2013

¡ROMPE RALPH! (2012), DE RICH MOORE. HABITANTES DEL MUNDO VIRTUAL.


Ralph es un currante con puesto fijo que acumula trienios en la misma empresa. A pesar de ello, no se siente reconocido por su trabajo: es menospreciado por sus compañeros y vive en un montón de escombros. Pero es que el trabajo de Ralph es especial: es un malo de videojuego, por lo que su fama le precede y solo cae bien a los de su misma calaña, a pesar de esforzarse en ser amable con los demás. Ralph es el protagonista de un juego que lleva muchísimos años triunfando en los salones recreativos, uno de esos juegos tradicionales e inocentes, en comparación con la sofisticación de los actuales. Su único anhelo, como el de muchos de nosotros, es el reconocimiento social, que en su mundo se premia con una medalla, así que Ralph emigrará a otro juego (uno de disparos en primera persona, ultraviolento), para demostrar a sus compañeros de lo que es capaz. 

A partir de este planteamiento Disney ofrece una historia muy adictiva, que no está ni mucho menos dirigida solo a los más pequeños, sino que contiene infinidad de guiños dedicados a los que hemos pasado parte de nuestra infancia en los salones recreativos (yo no llegué nunca a enviciarme del todo con ningún juego, seguramente por falta de medios económicos para ello), aprovechando para ello los cameos de conocidos personajes de estos mundos virtuales. La de Ralph es la típica historia de superación personal, pero los guionistas han tenido la inteligencia de que no haya ninguno de los personajes sea verdaderamente malo (y el que al final se desvela como tal da más lástima que otra cosa).

¡Rompe Ralph! tiene algunos puntos en común con la saga de Toy Story: en ambas los personajes cumplen su función de divertir a los jóvenes, pero gozan de una vida propia más allá de sus relaciones con los seres humanos. En este caso los protagonistas viven en un mundo virtual que puede ser desconectado en cualquier momento y ser sustituidos por un juego más moderno, con personajes con texturas digitales más sofisticadas (es uno de los grandes aciertos de la película, mezclar personajes con píxeles de diferentes épocas). Es una espada de Damocles siempre presente y uno de los grandes temas de la película: el miedo a volverse prescindible, a no ser reconocido en el trabajo o que este no sea útil de un día para otro. No se pierdan (da igual si llevan o no a niños) uno de los espectáculos más imaginativos de la temporada.