domingo, 29 de marzo de 2026

COMERÁS FLORES (2025), DE LUCÍA SOBRAL. LOS DÍAS IMPERFECTOS.

Además de ser una primera novela muy bien escrita, Lucía Sobral ha convencido a millares de lectores gracias a la temática que aborda: el maltrato psicológico en una pareja en la que existe una gran diferencia de edad. Desde el primer momento en el que Marina, de veinticinco años, conoce a Jaime, veinte años mayor que él, se siente absolutamente deslumbrada. Jaime es un tipo que se conserva muy bien y es un empresario de éxito que concede a su joven novia todo tipo de caprichos, ya sean solicitados o no. Poco a poco se va volviendo una presencia constante en su vida: necesita tener el control sobre Marina, haciéndole ver que el maduro de la pareja es él: ella debe ser moldeada, en cierto modo, en la idea narcisista que él tiene de la esposa perfecta, por lo que necesita castigarla psicológicamente cada vez que considera que ella incurre en un error.

Para culminar sus deseos, Jaime necesita apartar a Marina de su entorno, conseguir que él sea la única figura de referencia en su vida frente a su familia y amigos. Poco a poco el lector irá asistiendo al deterioro vital de la protagonista, con la paradoja de gozar de una existencia de lujos que jamás había soñado teñida con un sentimiento constante de miedo, porque los estallidos de furia de su pareja son terribles, por mucho que jamás llegue a agredirla físicamente. Nos encontramos ante un caso claro de violencia de género según las definiciones jurídicas actuales, pero también ante una relación tóxica en la que ella también padece problemas de autoestima, pues es una persona joven que todavía no ha superado la reciente muerte de su padre, por lo que se encuentra en un momento especialmente vulnerable. También es cierto que este tipo de maltrato también se da en sentido contrario. Muchas mujeres pueden aprovecharse de espíritus débiles para imponer su reinado de terror a su pareja. ¿Hubiera sido una novela más rompedora si se hubiera abordado de esta manera?

Comerás flores describe de una manera muy efectiva cómo es todo este proceso de imposición moral frente a la pareja indefensa. Cómo el maltratador sabe utilizar máscaras en las que se muestra ante los demás como un ser encantador, consiguiendo así dejar sin argumentos cualquier comentario de ella a sus íntimos. Desde luego Jaime consigue que Marina goce de días muy felices, pero estos siempre están bajo la sombra de un estallido que puede surgir con el menor pretexto. En este sentido la narración está diseñada para que el lector sufra junto a la protagonista y se sienta solidario con ella. Quizá el final es lo menos conseguido de la misma, pero el viaje previo al que nos ha invitado Lucía Sobral sí que merece la pena.

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