miércoles, 4 de marzo de 2026

NUESTROS SILENCIOS (2025), DE LAURENCE JOSEPH. POR QUÉ CALLAMOS.

El silencio generalmente es una bendición. En un mundo tan acelerado como el que habitamos, poder tener un espacio de reflexión sin el ruido ambiente que nos acompaña a todas partes es un lujo del que debe prescindir mucha gente, demasiado ocupada para siquiera aspirar a eso. En uno de los países más ruidosos del mundo, poder aspirar al silencio se convierte en demasiadas ocasiones en todo un reto, porque da la impresión de que no goza de prestigio en la sociedad actual, un mundo que nos insta a mantenernos ocupados y que reclama nuestra atención de mil maneras diferentes. Pero el silencio también puede tener un lado negativo. Se trata del silencio de las víctimas que no se atreven a acusar a su verdugo, del silencio forzado al que se ven sometidos los que viven involuntariamente solos o incluso de la famosa omertá, aunque uno de los vehículos principales de este silencio es el miedo a las consecuencias de pronunciar ciertas palabras:

"Todo lo que no os dijimos, las palabras que no supe pronunciar, que no me salían de los labios, que no me llegaban a la voz, que no logré arrancar de mi interior. Ni por timidez ni por torpeza, sino tal vez por temor a que esas palabras te duelan primero a ti y luego a mí. Eso sigue siendo un relato paralelo, abstracto, en perpetuo proceso, que flota, son las cartas nunca escritas, los gritos nunca proferidos, las confesiones postergadas. Imposible llegar a esas palabras."

Nuestros silencios parte de la experiencia de su autora como psicóloga clínica, una labor en el la que el silencio de la escucha tiene una importancia fundamental. Este ambiente clínico propicia que se pronuncien las palabras nunca dichas. Pasamos a ser dueños de nuestro silencia ser, voluntariamente, dueños de esas palabras que por fin salen al exterior ante alguien que manifiesta una escucha activa. Todo se reduce a saber cuando elegir hablar y cuando elegir callar. No poder elegir, por motivos psicológicos o por puro miedo es una restricción de la libertad intolerable, una circunstancia que no siempre se puede superar. A veces son las instituciones de poder - Estado, familia o el propio ambiente cultural en el que se mueve el individuo - las que propician esos silencios incómodos o incluso devastadores que solo pueden ser superados, si hay suerte, con el paso del tiempo. El libro de Joseph constituye una muy interesante reflexión sobre nuestra idea de silencio, que tiene mucho que ver con la de nuestra libertad como seres humanos.

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