domingo, 22 de marzo de 2026

ALIMENTAR A LOS FANTASMAS (2024), DE TESSA HULLS.

El siglo XX fue una época tan terrible en algunos lugares del planeta que generaciones enteras de personas traumatizadas, traumas que pueden herederase de padres a hijos. El caso de China es especialmente sangrante, puesto que el país tuvo que interrumpir temporalmente su guerra civil para hacer frente a la invasión japonesa, reanudándola después de la Segunda Guerra Mundial. Pero lo que vino después fue el gobierno comunista enloquecido liderado por Mao, que produjo millones de muertos y el hundimiento de la economía del país. La abuela de la autora, Sun Yi, se vio obligada a abandonar el país al ser considerada enemiga del Régimen y la progresiva enfermedad mental que adquirió poco después afectó profundamente a la madre de la autora, que a su vez a la crianza de su hija, la propia Tessa Hulls. El cómic de Hulls, ganador del premio Pulitzer, es un análisis a la vez frío y apasionado de las repercusiones que ha tenido en su vida todo este drama familiar. Apelando a la siniestra historia de China en el siglo XX, la autora coloca a su familia en un verdadero torbellino de sufrimiento que debe ir siendo descifrado, por lo que la narración se va volviendo más y más compleja por momentos. Alimentar a los fantasmas no es un cómic complaciente, ya que muestra un dolor muy cercano sin filtros, apelando en muchas viñetas a representaciones pesadillescas a través de un dibujo muy denso y alegórico, que en ocasiones puede resultar incluso abrumador para el lector.

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