La figura de Adolf Hitler impregna de tal modo el imaginario popular, que ha eclipsado casi totalmente a la de sus numerosos lugartenientes, salvo quizá a la de Goebbels. Muchos de estos colaboradores de primera línea fueron juzgados en el principal de los juicios que se celebraron en Nuremberg una vez acabado el conflicto. Se trataba de un movimiento muy arriesgado, puesto que la acusación de crímenes contra la humanidad procedente de las potencias vencedoras carecía de precedentes jurídicos. El pez más gordo que se pudo capturar vivo fue nada menos que Hermann Goering, el número dos del Régimen nazi. Un hombre corrupto hasta la médula que utilizó su poder, no solo para cimentar la prisión y el exterminio de millones de seres humanos, sino para procurarse una existencia repleta de lujos desmedidos entre los que no faltaban fabulosas mansiones y cuadros procedentes de los principales museos de la Europa ocupada. Goering es una figura que no se ha prodigado mucho en el cine y menos a través del retrato psicológico que se ofrece aquí de la misma, interpretado por un Russell Crowe en estado de gracia. El dirigente nazi era un tipo muy hábil e inteligente y, una vez sometido a una enérgica cura de su adicción a las drogas, apareció como un contendiente formidable para los acusadores de Nuremberg. En la película se relata el acercamiento del psiquiatra Douglas Kelley, encargado de evaluar si los dirigentes nazis prisioneros eran psicológicamente aptos para ser juzgados, a Goering, un criminal que acaba abriéndose a su interrogador, estableciendo con él una especie de relación de amistad mal entendida. En este sentido la pelicula resulta a ratos fascinante, ya que el jerarca nazi podía ser un tipo realmente encantador en las distancias cortas y esta capacidad de seducción podía ser un arma de doble filo para su evaluador. Nuremberg ofrece una visión lo suficientemente atractiva de los juicios celebrados en 1946 como para ser un brillante complemento a ese clásico llamado en España Vencedores o vencidos en la que, debemos recordarlo, no se retrataba exactamente este proceso, sino uno posterior dirigido contra los responsables de la política nazi de esterilización y política étnica.
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