jueves, 4 de agosto de 2022

DOBLE VIDA (1947), DE GEORGE CUKOR.

Guion concebido a mayor gloria de Ronald Colman en un papel que permite lucir sus dotes como actor. Anthony John es un excelso actor de teatro con tendencia a ser devorado por sus papeles. Cuando protagoniza un montaje de Otelo, el espíritu del celoso veneciano se apodera de él, poniendo en peligro la buena relación que mantiene con su exmujer. Lo mejor de Doble vida lo constituye el muy preciso acercamiento a la vida y exigente preparación de los actores profesionales de teatro, que deben transformarse totalmente para ser convincentes en los papeles que representan ante el público. Lo que lastra un poco la película, que por otra parte cuenta con una dirección y una fotografía exquisitas, es la poca credibilidad del guion, sobre todo en la segunda mitad, que se vuelve un tanto excesivo, con un Colman realmente desatado que se convierte en un asesino. La investigación del crimen, repleta de casualidades y conveniencias del guion, tampoco ayuda mucho a la solidez del resultado final. Posiblemente la intención de Cukor era rodar una fábula acerca de los peligros de la obsesión y el exceso de método en el trabajo de actor, pero consigue el resultado solo a medias.

P: 6

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