martes, 10 de enero de 2023

SÓLO LOS ÁNGELES TIENEN ALAS (1939), DE HOWARD HAWKS.

Como suele ser común en el cine de Howard Hawks, Sólo los ángeles tienen alas nos presenta a un pequeño grupo de profesionales que ve alterada su existencia por la llegada de un elemento externo, normalmente una mujer atractiva. En este caso, no se alterarán demasiado las costumbres de esta familia de aviadores que arriesgan su vida de manera cotidiana en los viajes aéreos de transporte de correo desde el puerto sudamericano de Barranca, aunque algo se removerá en el interior de Geoff (Cary Grant), el director de la compañía o padre de todos ellos. La película, oscilando entre la comedia, el romance y la aventura, describe con gran precisión y emoción los arriesgados viajes de los pilotos, que pueden verse alterados por el más mínimo cambio en la previsión del tiempo. Las escenas aéreas están filmadas de modo sublime para la época y la descripción con breves trazos que se realiza de cada uno de los personajes - sobre todo del piloto que cometió un grave error en su día y vuelve a volar para redimir su pecado - hace que el espectador se vea implicado emocionalmente en sus arriesgadas travesías. Una película coral que se alimenta del deseo de aventura de unos hombres que realizan un trabajo necesario como buenos profesionales. Algo que el cine de Hawks seguirá desarrollando más adelante en obras como Río Bravo.

P: 7

domingo, 8 de enero de 2023

LAS APARIENCIAS (2020), DE MARC FITOUSSI.

Con ecos de Claude Chabrol, tal y como se dice en su publicidad, se presenta este lúcido retrato de una pareja burguesa y sus usos y costumbres. Eve y Henri son franceses, pero disfrutan de una lujosa existencia en Viena. Él es un director de orquesta de renombre y ella se dedica a organizar actividades culturales en el Liceo francés. Sus relaciones sociales en la capital austriaca se limitan a un círculo cerrado de amistades de matrimonios franceses con un nivel de vida equiparable, que han de exhibirse mutuamente como parejas perfectas, aunque cuando nos acercamos a sus conversaciones, éstas no se alejan mucho del contenido de chismorreo que preside las reuniones de la mayoría de los mortales. Por eso, cuando ella empieza a sospechar que él la engaña, su existencia perfecta se desmorona. A partir de aquí asistimos a un juego casi detectivesco entre los dos, en el que se refuerza mucho el retrato psicológico de la pareja, aunque la película - interesante casi en todo momento, eso sí - falla respecto a la presentación y desarrollo de los respectivos amantes, que cambian su carácter con suma facilidad, casi por conveniencias del guion. Y todo se desmorona definitivamente en el poco creíble final, muy forzado, puesto que desnaturaliza a los protagonistas.

P: 5

sábado, 7 de enero de 2023

SIN NOVEDAD EN EL FRENTE (2022), DE EDWARD BERGER.

Sin novedad en el frente, la novela de Erich Maria Remarque, surgió de la necesidad de narrar una experiencia inhumana: la de los soldados del frente occidental en la Primera Guerra Mundial, hundidos en las trincheras, sometidos continuamente al fuego y a los ataques enemigos y, lo peor de todo, bajo las órdenes de mandos insensibles que no dudaban en utilizarlos como carne de cañón. Tan elocuente y exitoso fue el alegato en los años de entreguerras que fue una de los primeros libros prohibidos por los nazis. La guerra debía ser vista como algo heroico y patriótico, no como el pozo de miserias que describía magistralmente Remarque. Desde su publicación se han producido varias adaptaciones de la novela, la mejor de las cuales fue la de Lewis Milestone, que se estrenó poco después de su publicación. Ahora nos llega una contundente nueva versión, influida por obras hiperrealistas como Salvar al soldado Ryan, para que el espectador se sienta plenamente identificado con el miedo y el sufrimiento de los jovencísimos soldados. Unos soldados que acuden directamente desde las aulas del instituto al frente, inocentes, con las lecciones patrióticas que les han repetido sus profesores bien aprendidas, con sueños de gloria, pero sin saber que los flamantes uniformes que acaban de recibir pertenecieron a soldados que acaban de morir en el matadero al que están destinados. La guerra es filmada por Berger como un lugar en el que no existe el respiro, en el peligro inesperado es la constante. La película exhibe escenas impresionantes, como la del ataque de los tanques de los Aliados, pero también alterna algunos necesarios momentos de descanso en los que los soldados reflexionan sobre su destino, como seguramente estarán haciendo ahora mismo esos jóvenes ucranianos que han sido movilizados de un día para otro para afrontar el más terrible de los destinos. Nunca está de más que se nos recuerde lo que es la guerra y que el patriotismo es el último refugio de los canallas.

P: 8

viernes, 6 de enero de 2023

LOS VIEJOS CREYENTES (1990), DE VASILI PESKOV. AL MARGEN DEL MUNDO.

Este es un libro muy singular que oscila entre el periodismo, la antropología y el mero humanismo. En 1978, un grupo de geólogos rusos que sobrevolaba una región de la inmensa taiga siberiana encontró indicios de vida en un paraje muy remoto: se trataba de la familia Lykov, unas gentes que llevaban más de cuarenta años apartados del mundo y viviendo según las estrictas normas de su religión. Sus orígenes se remontaban al siglo XVII, con la querella religiosa surgida en tiempos del zar Pedro el grande, cuando los llamados viejos creyentes se opusieron a la reforma emprendida por el patriarca Nikón. Como suele suceder en estos casos, la disputa se basaba en detalles nimios de liturgia e interpretación de la escritura, pero provocó que muchos puristas terminaran exiliándose dentro de la propia Rusia y viviendo en territorios remotos. En este sentido los protagonistas de Los viejos creyentes son una especie de reliquia del pasado, gente que ha sobrevivido aislada en un paisaje hostil con la sola ayuda de su fe religiosa fanática. Así pues, cuando los conoce, el periodista se hace muchas preguntas:

"¿Cómo ha podido sobrevivir esa gente que no estaba en los trópicos a la sombra de unos plátanos, sino en la taiga siberiana con nieve hasta la cintura y con un frío que supera los treinta bajo cero? La comida, la ropa, los útiles domésticos, el fuego, la luz en la choza, el mantenimiento del huerto, la lucha contra las enfermedades, el cálculo del tiempo, ¿cómo lo han hecho?, ¿cómo se lo han procurado?, ¿qué esfuerzos y habilidades han necesitado? ¿No han tenido ganas de ver a más gente? ¿Y cómo se imaginan el mundo circundante los jóvenes Lykovy, para quienes la taiga había sido la casa materna? ¿Qué relaciones han tenido con su madre y con su padre, entre sí? ¿Qué sabían de la taiga y de sus habitantes? ¿Cómo se imaginan la vida «del mundo»? Porque sí saben que en algún sitio existe esa vida. Podían saber de ella aunque solo fuera por los aviones que pasaban por allí."

Bien pronto, las crónicas periodísticas que se recogen en el libro empiezan a destilar un tono humanista, de preocupación sincera por el destino de la familia Lykov. Los geólogos y la gente que vive por la zona empiezan a velar por su bienestar, aunque la tarea no es nada fácil: los Lykov apenas aceptan nada del mundo exterior y pretenden seguir llevando su existencia sencilla y precaria, aunque poco a poco la presencia de las buenas gentes que pretenden ayudarlos es cada vez mejor recibida. Cuando tienen noticias de acontecimientos como la llegada del hombre a la Luna no creen a sus interlocutores. Ante las propuestas de que se trasladen a vivir a la civilización, la respuesta de Karp Osipovich es tajante: "no nos está permitido". Su temor más grande es abandonar la pureza de su fe religiosa y ver comprometido el esfuerzo de tantos años de acercamiento a Dios cayendo en las tentaciones que ofrece el mundo

Sin embargo, el personaje más interesante es el de Agafia, una de las hijas del patriarca, la única que ha sobrevivido a los peligros del hambre y las enfermedades que han ido acabando con su madre y sus hermanos. Agafia es absolutamente fiel a la autoridad paterna, pero tras ese velo de obediencia se intuye un singular interés por conocer la realidad de la vida en el exterior que le ha sido vedada, llegando a visitar a unos familiares sin el permiso del padre. Cuando éste muere, llega al punto de empezar a vivir sola en la isba, ya que Karp Osipovich no le dio su bendición a su deseo de vivir en la civilización. Los viejos creyentes es realmente un libro inolvidable que nos recuerda la importancia que ha tenido la religión en sociedades pretéritas - también en algunas de las actuales - y cómo ésta, salvando la inocencia primigenia de estos seres, al final lo único que consigue que sus fieles lleven una existencia aislada y miserable al margen de los avances de las sociedades del mundo exterior, que son despreciadas como pecaminosas frente a la pureza de su fe.

PUÑALES POR LA ESPALDA (2019), DE RIAN JOHNSON.

Con Puñales por la espalda, Rian Johnson se asoma a la tradición del cine de detectives al estilo de Agatha Christie, pero dotando a su película de una personalidad propia. Con un reparto repleto de estrellas, aquí nos asomamos, como es habitual en este tipo de producciones a la vida y miserias de los ricos. El detective que encarna Daniel Craig es un tipo tranquilo y reflexivo, que no hace demasiadas preguntas y al que ante todo le gusta observar a sus sospechosos con el interés con el que un aficionado a los acuarios mira a sus peces. La trama es muy entretenida y maravillosamente bien explicada, los giros de guion están bien insertados en la misma y, aunque sabemos que no vamos a asistir a una obra maestra, la película ofrece dos horas de diversión sin más pretensiones. A destacar las divertidas interpretaciones de Chris Evans y Ana de Armas, dos actores que dan lo mejor de sí mismos si el director sabe sacarles el tono adecuado.

P: 6

lunes, 2 de enero de 2023

HAROLD Y MAUDE (1971), DE HAL ASHBY.

Película de culto para muchos, una de las mejores comedias de todos los tiempos para otros, desde mi punto de vista Harold y Maude es una obra que ha envejecido mal. Hija de su tiempo, de una sociedad estadounidense que protestaba contra la guerra de Vietnam y desconfiaba por completo de sus dirigentes, la película de Ashby quiere ser ante todo transgresora. Para ello se nos presenta a dos personajes antagónicos: Harold, un joven que está saliendo de la adolescencia, de familia privilegiada, pero obsesionado por la muerte de una forma muy peculiar: sus principales aficiones son las frecuentes simulaciones de su propio suicidio que organiza y la asistencia a funerales. Por otra parte, Maude es una anciana que está a punto de cumplir ochenta años, pero que se nos presenta como alguien muy vitalista, hasta el punto de que su principal pasatiempo es robar coches y conducir los mismos alocadamente para después abandonarlos en cualquier parte. El problema de la película es que nos quiere presentar esto como una vitalidad maravillosa en una persona de esa edad, cuando en realidad la personalidad de Maude oscila entre la del Torete y la de Homer Simpson. Transgredir y ser rebelde aquí es presentado como apropiarse de la propiedad ajena y hacer un rato el cafre. Si se ponen en peligro vidas ajenas - como estaba haciendo el gobierno en Vietnam, por cierto -  al conducir en sentido contrario o huyendo de la policía, eso no es más que un divertido pasatiempo que lo hace a uno sentirse más vivo y especial. El encuentro entre estos dos seres, tan mágico para algunos, hace que Harold despierte un poco a la vida, pero no demasiado. La autoridad, empezando por la policía, es presentada como absolutamente imbécil, así como el resto de los personajes que aparece en la película, destacando entre ellos la madre de Harold, una mujer con una paciencia infinita para aguantar las excentricidades de su hijo y que se dedica a buscarle una mujer en vez de afrontar su problema mental. Bien, todo esto está narrado en tono de comedia y no hay que tomárselo en serio, pero es que tampoco en este aspecto destaca una película que se dedica durante buena parte de su metraje a repetir el mismo chiste de los intentos de suicidio del protagonista. Una decepción respecto a un título famoso al que tenía muchas ganas de acercarme.

P: 3

ANTES DEL ATARDECER (2004), DE RICHARD LINKLATER.

Diez años después de la primera película, el director Richard Linklater tuvo el buen gusto de organizar una nueva cita entre estos dos personajes, esta vez en París. Jesse se ha convertido en un escritor bastante conocido y está promocionando su novela en la capital francesa. La novela, como no podía ser de otra manera, rememora la noche más importante de su vida. Allí va a acudir de manera sorpresiva Celine, con quien va a mantener un encuentro que dura poco más de una hora, ya que esta vez también existe un plazo límite derivado del horario del avión de él. Como sucedía en la anterior, la química entre esta pareja es instantánea. Ahora son seres más maduros, un poco desencantados de la vida que llevan y un tanto atormentados al pensar cómo hubiera sido esa década si al final se hubieran encontrado de nuevo en la cita de Viena (ella no acudió). La conversación entre los dos no tiene desperdicio: saben que tienen poco tiempo para expresar sus sentimientos mutuos, pero tampoco pueden hacerlo bruscamente, por lo que poco a poco ambos van preparando el terreno para tratar el tema que más les interesa. Durante poco más de una hora, el tiempo ha quedado suspendido para ambos. La encrucijada del destino vuelve a presentarse ante ellos para ofrecerles nuevas opciones. Y el espectador asiste embelesado a la conclusión - o quizá al aplazamiento de la misma -.

P: 8