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domingo, 26 de enero de 2025

CÓNCLAVE (2024), DE EDWARD BERGER.

La Iglesia católica es una institución que da mucho juego en el cine y en la literatura. Se trata de una organización a nivel mundial dirigida desde un lugar tan fascinante como el Vaticano, que cuenta con siglos de tradición, historia, intrigas y juegos de poder. Cónclave comienza con la muerte de un papa y la obligación de organizar un cónclave de cardenales para la elección de un nuevo. La responsabilidad de su organización recae en el cardenal Lawrence, un hombre que recientemente ha intentado dimitir de su cargo y se siente abrumado por la complicada tarea que recae sobre sus hombros. Porque un cónclave es una lucha de poderes que hablan muy mal de la presunta unidad de la Iglesia, lo cual atormenta a un Lawrence que pronuncia un discurso de apertura que intenta fomentar el consenso y la tolerancia ("la certeza es el enemigo de la tolerancia", dice). Poco a poco, como no podía ser de otra manera, las intrigas se van enredando con nuevas revelaciones y la presencia de un cardenal desconocido hasta entonces, que ha estado realizando su apostolado en secreto en Kabul. Cónclave es una película muy entretenida que reflexiona sobre la idea de poder y el deseo de obtenerlo a toda costa, también en una institución que se ve a sí misma como inspirada por el mismo Dios. Quizá su final no sea plenamente satisfactorio, pero el ambiente intrigante que crea durante todo su metraje, con esos pasillos o esos lugares en penumbra dónde se reunen los personajes, permite que el espectador siga la trama con sumo interés.

P: 6

sábado, 7 de enero de 2023

SIN NOVEDAD EN EL FRENTE (2022), DE EDWARD BERGER.

Sin novedad en el frente, la novela de Erich Maria Remarque, surgió de la necesidad de narrar una experiencia inhumana: la de los soldados del frente occidental en la Primera Guerra Mundial, hundidos en las trincheras, sometidos continuamente al fuego y a los ataques enemigos y, lo peor de todo, bajo las órdenes de mandos insensibles que no dudaban en utilizarlos como carne de cañón. Tan elocuente y exitoso fue el alegato en los años de entreguerras que fue una de los primeros libros prohibidos por los nazis. La guerra debía ser vista como algo heroico y patriótico, no como el pozo de miserias que describía magistralmente Remarque. Desde su publicación se han producido varias adaptaciones de la novela, la mejor de las cuales fue la de Lewis Milestone, que se estrenó poco después de su publicación. Ahora nos llega una contundente nueva versión, influida por obras hiperrealistas como Salvar al soldado Ryan, para que el espectador se sienta plenamente identificado con el miedo y el sufrimiento de los jovencísimos soldados. Unos soldados que acuden directamente desde las aulas del instituto al frente, inocentes, con las lecciones patrióticas que les han repetido sus profesores bien aprendidas, con sueños de gloria, pero sin saber que los flamantes uniformes que acaban de recibir pertenecieron a soldados que acaban de morir en el matadero al que están destinados. La guerra es filmada por Berger como un lugar en el que no existe el respiro, en el peligro inesperado es la constante. La película exhibe escenas impresionantes, como la del ataque de los tanques de los Aliados, pero también alterna algunos necesarios momentos de descanso en los que los soldados reflexionan sobre su destino, como seguramente estarán haciendo ahora mismo esos jóvenes ucranianos que han sido movilizados de un día para otro para afrontar el más terrible de los destinos. Nunca está de más que se nos recuerde lo que es la guerra y que el patriotismo es el último refugio de los canallas.

P: 8