sábado, 15 de abril de 2023

RIALTO, 11 (2019), DE BELÉN RUBIANO. NAUFRAGIO Y PECIOS DE UNA LIBRERÍA.

Este es un libro autobiográfico y muy singular. Aunque podría estar escrito desde el dolor y el resentimiento, la autora ha adoptado un estilo irónico y humorístico capaz de hacer que el lector no pueda dejarlo hasta llegar a la última página, que es el mejor elogio que se le puede dedicar a una narración. Rialto, 11 cuenta la historia de un sueño, el sueño de la autora de tener su propio negocio en forma de librería, algo que le diera para poder vivir humildemente y de cómo ese sueño quedó destruido a los pocos años, a pesar de los esfuerzos por mantenerlo a flote.

La narración de Rubiano comienza con sus primeros contactos con la literatura, con las limitadas posibilidades que le ofrecía Marchena, su localidad natal. Sus primeros viajes a la capital le hiceron enamorarse de esas grandes librerías que ofrecen a sus clientes un mundo ilimitado de posibilidades lectoras y logró entrar como empleada en una muy conocida cadena de librerías de Sevilla - las librerías Beta - ya desaparecidas, como tantas otras. Esta primera experiencia le hará ver que sus ideas románticas de cómo llevar ese negocio estaban bastante fuera de la realidad y que al final el trabajo tiene más que ver con la rutina y el cansancio físico que con el contacto con personas con las mismas inquietudes culturales, aunque afortunadamente también hay algo de eso. La dueña de la cadena de librerías es descrita como una persona decantada más hacia las inquietudes meramente mercantiles que a las culturales. El libro es un producto como otro cualquiera y lo importante es vender cuántos más mejor, sin importar la calidad del mismo.

Cuando concibió el proyecto de abrir su propia librería la autora intentó crear algo muy distinto, un lugar pequeño pero cálido, en el que lo importante sería la calidad del producto, más que la cantidad del mismo, en el que la librera fuera una especie de prescriptora que recetara lo más conveniente para cada lector-cliente. Con muchas dificultades y pidiendo varios préstamos, logró inaugurar un local frente a Escuelas Pías, en pleno centro de Sevilla. Desde el principio, su negocio estuvo tocado por la mala suerte, por una falta de ventas permanente, aunque poco a poco supo ganarse a un puñado de clientes fieles que lo iban sosteniendo. La autora también narra las tragicómicas visitas de ciertas personas singulares, de otras que se aprovecharon de ella para pedir favores e incluso de ladrones. El optimismo del principio se va transformando poco a poco en un espíritu de resistencia que al final tuvo que quebrar ante la evidencia, sobre todo con la llegada a Sevilla de dos gigantes como la Fnac y La Casa del Libro. Rubiano fue invitada a la inauguración de esta última y tuvo que escuchar de labios de la Consejera de Cultura de la Junta de Andalucía estas palabras inmortales: "Por fin los andaluces no tendremos que coger el AVE para ir a comprar libros".

Riato, 11 es la crónica de la lucha de David contra Goliat, una lucha perdida de antemano, pero de la que la autora al menos sacó una experiencia enriquecedora y un libro magnífico y, aunque muchas de sus páginas desmitifiquen el negocio soñado por muchos, que tiene más que ver con facturas, pedidos y descuadre de cuentas que con lecturas reposadas e interesantes tertulias con clientes, no deja de tener algo de apostolado cultural, lo que lo ennoblece:

"Todo eso sucedió. Me coloqué en una librería, monté la mía, la cerré, terminé de pagarla con sus intereses de demora algunos años después y aún la añoro, pero mereció la pena. Se anhela lo que nunca se ha tenido y se añora lo que se tuvo y se perdió. Hay tanta buena suerte en todos los rincones del verbo añorar que si la juventud no está para arruinarte por pagar su uso, no sé para qué otra cosa puede valer. De verdad que no."

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