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El hogar de las palabras.
LITERATURA, ESCRITURA, CINE, CLUBES DE LECTURA
domingo, 4 de enero de 2026
EL INCIDENTE (1967), DE LARRY PEERCE.
GOOD BOY (2025), DE BEN LEONBERG
P: 4
sábado, 3 de enero de 2026
INSUMISA (2008), DE YEVGUENIA YAROSLÁVKAIA-MARKÓN. UN ESPÍRITU INDOMABLE.
"Durante mi niñez siempre pensé lo bueno que sería si los seres humanos fuéramos transparentes como el cristal y si todos nuestros deseos, pensamientos y verdaderos motivos de nuestras acciones fueran visibles, como a través de una cajita de vidrio. De ser así, todos veríamos a los demás como nos vemos a nosotros. Y, en realidad, nadie tiende a pensar mal de sí mismo."
La existencia de Yaroslávkaia (fusilada a las veintinueve años) es la de una idealista que apoyó la revolución rusa a primera hora, pero que pronto fue consciente del régimen totalitario en el que se estaba transformando, por lo que prefirió abandonar a su familia y vivir de modo marginal, primero como conferenciante y agitadora junto con su esposo, el escritor Aleksandr Yaroslavski y, cuando este fue hecho prisionero por el Estado, como ladrona e integrante del mundo del hampa, hasta que ella misma fue capturada algunos años después. Entre otras cosas, Yaroslávkaia acusaba a la Unión Soviética de haberse convertido en un régimen conservador, puesto que solo puede definirse como revolucionarios a quienes luchan contra el poder establecido. También denuncia el trato ejercido por el régimen sobre la clase trabajadora: son considerados "como menores de edad o débiles mentales; en cualquier asunto le imponen una opinión ya formada con el temor a que se rebele y tome el poder de verdad en sus manos".
Desde luego, con esa forma de pensar tan impetuosa y libre, con esa rebeldía a prueba cualquier prisión o régimen de aislamiento, Yaroslávkaia era considerada una enemiga de la Unión Soviética, por lo que su destino - como ella bien sabía - no podía ser otro que la muerte. Una muerte especialmente cruel, pues poco antes de ser llevada a cabo su sentencia, se le informó de la ejecución de su marido, lo que no hizo sino incrementar su rabia y su decisión de proseguir su lucha dentro de los muros de prisión, tan idealista como inútil, tratando incluso de matar con una piedra al verdugo de su esposo. Quizá ella jamás sospechó que su escrito sería publicado muchas décadas después y que quedaría como uno de los testimonios más elocuentes de lo que significa querer vivir en libertad frente a viento y marea.
jueves, 1 de enero de 2026
UNA BATALLA TRAS OTRA (2025), DE PAUL THOMAS ANDERSON.
P: 7
miércoles, 31 de diciembre de 2025
CANCIÓN DULCE (2016), DE LEILA SLIMANI. LA MANO QUE MECE LA CUNA.
Louise, la niñera, es una mujer de cuarenta años pero de aspecto juvenil y rostro muy agradable. Es una persona discreta, entregada a su trabajo y - aparentemente - enamorada de los niños que tiene a su cargo, que pronto la consideran su segunda madre. Mientras tanto Myriam y Paul, los padres biológicos están entregados en cuerpo y alma al desarrollo de sus respectivas carreras profesionales, ella como abogada y él como productor musical. Están tan ocupados que no saben y ni siquiera les interesa cómo es la vida de Louise cuando termina su jornada laboral. En realidad esta vida es inexistente, el vacío más absoluto. Louise vive en un pequeño estudio que se cae a pedazos y apenas tiene relaciones sociales. Su verdadera existencia se encuentra junto a los niños que cuida, dentro de los muros del hogar de sus empleadores, que considera también que es el suyo.
Lo que hace a Canción dulce una gran novela es que no se recrea en el crimen, sino en las circunstancias que lo han hecho posible. Slimani desliza constamente una tensión latente en la diferenciación de clases sociales entre la niñera y una Louise que no comprende como Myriam no asume sus responsabilidades como madre y abandona cada día un hogar que para ella constituye un paraíso. Porque la protagonista es alguien sin identidad, cuya vida solo tiene sentido cuando se entrega a los demás, ya que su labor va más allá de lo meramente contractual. Su existencia fuera de la casa de sus patrones es tan oscura que ha construído un relato mental en el que ella es la que sostiene el desarrollo vital de ambos hermanos. Y en parte dicho relato es cierto. Los padres biológicos se sienten algo culpables de no atender como debieran sus deberes familares, pero han desarrollado una relación de dependiencia absoluta con el papel de Louise en su vida. Tanto es así que cuando la niñera empieza a manifestar algunos comportamientos inquietantes, le restan importancia para no tener que enfrentarse a la tesitura de prescindir de sus imprescindibles servicios.
En conclusión, en la novela de Slimani nos encontramos una historia psicológicamente muy compleja, pues describe a un personaje que depende de la familia a la que sirve, pero a la vez va desarrollando un profundo odio hacia ellos, puesto que ella jamás alcanzará el bienestar material y espiritual del que gozan. Se trata de un personaje profundamente humano y, por ello, profundamente incómodo para un lector que es tan capaz de entender sus motivaciones como de horrorizarse ante las mismas.
sábado, 27 de diciembre de 2025
EL PRESTAMISTA (1964), DE SIDNEY LUMET.
P: 7
miércoles, 24 de diciembre de 2025
EL HOMBRE GRATIS (2024), DE MARIO JARAMILLO. ESCLAVOS DEL ALGORITMO.
"Internet ha puesto algo en el mercado que parecía inalcanzable antes de su invención: el comercio de masas, el consumo de masas. Hombres tras las cosas, cosas que se consumen, hombres consumidos, hombres-cosas. La sociedad uniformada. Internet es producto de un capitalismo que lo nutre a niveles exponenciales."
La realidad del presente ha echado por tierra todas las teorías económicas clásicas acerca del trabajo retribuido. Ahora la recompensa por el trabajo que realiza el consumidor no es dinero, sino el placer del consumo. Todo lo que creemos que es gratis repercute económicamente en los beneficios de las grandes multinacionales, que se han convertido en las auténticas dueñas del mundo. Las máquinas no nos liberan, como se llegó a pensar hace ya bastantes años, sino que se posicionan a favor de los intereses de quienes las programan, que usan al consumidor como conejillo de indias para ir renunciando a cada vez más costes laborales. Si comprar un billete de avión, por ejemplo, se ha convertido en un proceso angustioso y dotado a veces de una intolerable incertidumbre es gracias a que nos hemos acostumbrado a hacer estas cosas solos, estimulados por la idea de que así ciertos productos y servicios nos saldrán más económicos.
Así pues, la idea de libertad de elegir se ha ido transformando en una especie de docilidad por parte del consumidor, que tolera ciertos tratos por parte de las empresas que jamás hubiera permitido en el pasado. Indudablemente no hay marcha atrás en este proceso. Como la rana que nada en el agua hirviendo, poco a poco nos han ido acostumbrando a todos estos desmanes que al final identificamos con comodidad y abundancia de oferta. Pero esto es solo la punta del iceberg. La verdadera riqueza que extraen las multinacionales de nuestros comportamientos son datos muy valiosos que serán traducidos a nuevos beneficios económicos. Vivimos en un mundo distópico que contribuimos a consolidar ¿libremente? día a día.






