domingo, 1 de marzo de 2026

LOS TIGRES (2025), DE ALBERTO RODRÍGUEZ.

Los hermanos protagonistas de Los tigres poseen un halo de perdedores visible desde la primera vez que aparecen en escena. Se dedican a un oficio muy duro que desgasta cuerpo y alma: a la reparación submarina de buques, una actividad peligrosa que ya ha quebrado la salud de Antonio, un tipo ya muy veterano a quien todas las señales le dicen que debería retirarse del oficio. Pero Antonio tiene un problema: ha tenido un divorcio traumático y apenas puede afrontar las obligaciones económicas que conlleva frente a una ex-esposa hostil. En un determinado momento aparece la posibilidad de acabar con este naufragio vital permanente por la vía rápida, al detectar la posibilidad de quedarse con parte de la droga con la que trafica un barco del que realiza un mantenimiento habitual. A partir de aquí Antonio y su hermana se las tienen que ver con un mundo del que apenas conocen las reglas y que les puede dejar mucho más vapuleados de lo que ya se encuentran. Como es costumbre en él, Alberto Rodríguez es capaz de asomarse con sumo realismo a la parte más oscura de la sociedad y ofrecer un retrato de la misma muy verosímil para el espectador. Los tigres dibuja las características de esa otra España que vive al margen del discurso triunfalista de los distintos gobiernos, poblada por seres que viven a salto de mata y que son prácticamente esclavos de su trabajo, ya que se atrevieron a a pensar que fundar una familia era una buena idea y tuvieron mala suerte al respecto. Aunque quizá Los tigres no está a la altura de sus mejores obras, Rodríguez sigue siendo de los cineastas españoles más auténticos y sus estrenos siguen siendo garantía de calidad.

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sábado, 28 de febrero de 2026

UN SIMPLE ACCIDENTE (2025), DE JAFAR PANAHI.

Como ya sabemos por obras como La muerte y la doncella, de Roman Polanski, los torturadores de la vida real no suelen dejar que sus víctimas los vean, por lo que les vendan los ojos durante largos periodos de tiempo. Pero para éstas, la voz de sus verdugos y otros rasgos que puedan ser escuchados durante las largas horas de cautiverio quedan grabados a fuego en su memoria y en el futuro, si sobreviven, quizá podrán reconocer a su torturador de la forma más insospechada. Esto es lo que sucede al comienzo de Un simple accidente, en el que el empleado de un taller mecánico reconoce al responsable de su tormento por el ruido de su pierna metálica. A partir de aquí la película se convierte en una fábula sobre el pasado (y presente) traumático de Irán, una sociedad represiva que no duda en considerar rehenes a sus propios ciudadanos, sobre todo si no cumplen con las estrictas normas del Régimen. Es curioso que Un simple accidente se convierta a ratos en tragicomedia, como si su director no quisiera llevar demasiado la sangre al río y optar por la opción de la reconciliación y el perdón, aunque con el matiz de que llevar a cabo una muerte en frío no es tarea fácil para cualquiera. Si bien Hannah Arendt nos demostró que cualquier persona puede convertirse en un verdugo si se dan las circunstancias organizativas y estatales adecuadas, eso no quiere decir que cualquiera puede convertirse de repente en un asesino, por mucho que le mueva un afán irresistible de venganza. Precisamente hoy Irán protagoniza otro capítulo de su negra historia, un país que cuenta con mucha gente de talento, también en el mundo del cine y que debe huir de allí para poder expresarse con libertad. Tan avanzado el siglo XXI, estas circunstancias deberían tan solo ser un triste recuerdo del pasado.

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domingo, 22 de febrero de 2026

LA CENA (2025), DE MANUEL GÓMEZ PEREIRA.

Si La cena es candidata a mejor película en los premios Goya de este año, quiere decir que es una de las grandes producciones españolas de 2025, pero lo que yo veo es una película muy convencional, una comedia que nace del reciclaje del argumento de otras muchas que la han precedido. La película de Gómez Pereira tiene un componente político que no pasa desapercibido a pesar de haber transcurrido casi un siglo desde los hechos que se narran. Se trata de un grupo de condenados a muerte republicanos que son salvados en el último momento del pelotón de ejecución para que se encarguen de preparar una cena en el hotel Palace. El invitado de honor de la misma es nada menos que el Caudillo que acaba de vencer en la Guerra Civil (esa que perdimos todos) y los cocineros son los mejores en su oficio, por lo que deben preparar una comida de gala con el tiempo en contra, mientras planifican su fuga, un poco como Evasión o victoria llevado al Madrid recién conquistado por los fachas. Como comedia La cena no resulta nada original, pues su planteamiento consiste en reirse de los vencedores mientras dignifica a los vencidos. Esto estaría muy bien si se hiciera de forma más sutil, no con ese trazo grueso que da la impresión al espectador de que ha visto mil veces esta película y que sus chistes no son ya tan eficaces a estas alturas, salvo alguna escasa excepción. En su favor hay que decir que cuenta con un ritmo muy adecuado, ya que su guion va al grano y que es un acierto el protagonismo que se le otorga al personaje que interpreta Alberto San Juan, el responsable del hotel que quiere representar a la tercera España, a aquella que abogaba por una reconciliación imposible entre ambas partes contendientes. El final de la película es inversosímil e innecesario, reforzando más si cabe la sensación de poco realismo que ha transmitido durante todo su metraje.

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domingo, 15 de febrero de 2026

HAMNET (2020), DE MAGGIE O´FARRELL. SHAKESPEARE IN MOURNING.

Aunque no se pronuncie su nombre en la novela, es indudable que es sabido que la protagonista de esta novela es la mujer de Shakespeare, aquí nombrada como Agnes. Hamnet no pretende ser una visión del genio literario, sino que emprende un camino bastante más complicado y meritorio: asomarse a la vida cotidiana de un matrimonio en la Inglaterra de finales del siglo XVI. Claro que el marido era especial. Su talento debía desarrollarse en Londres, gestionando una compañía teatral que estrenara las obras maestras que bullían en su mente, aunque para lograrlo debiera abandonar a su familia durante casi todo el año.

Como decía, la protagonista de la obra es Agnes y lo que más interesa a O´Farrell es la descripción de su mundo doméstico, labor para la que la autora se nota que se ha documentado ampliamente. El lector es conducido a las alegrías y las penas de la vida cotidiana de una familia de aquel tiempo, aunque en este caso se trata de una familia poco convencional, dada la profesión de él y el comportamiento heterodoxo de ella. Porque Agnes es una especie de curandera que entiende de plantas medicinales, a la que visitan los vecinos en busca de remedios naturales a sus males. Pero cuando la peste asalte su domicilio, sus conocimientos no van a poder impedir que la cruel enfermedad le arrebate a su hijo Hamnet, gemelo de Judith, la hermana que se salva. En este sentido, la detallada descripción de cómo el bacilo va desplazándose lentamente desde tierras muy lejanas, saltando de animales a humanos, resulta ser de las mejores páginas de la novela.

A partir de aquí, comienza el tremendo duelo que atraviesa toda la novela y que - supuestamente - inspira al padre la elaboración de su obra maestra Hamlet. Aunque la obra de O´Farrell va realizando saltos temporales en su narración (desde que la pareja se conoce hasta el estreno de Hamlet) no es difícil seguir una trama que se centra más en las viviencias humanas que pueden dar lugar a una de las mejores obras de la literatura universal, algo que palidece ante el dolor absoluto de la pérdida del joven ser querido. Así pues, esta obra podría haber narrado las vicisitudes de cualquier otro matrimonio de la época y su fuerza y su mensaje seguirían siendo los mismos.

También es cierto que, teniendo en cuenta todas sus virtudes, como lector Hamnet me parece una obra que se alarga demasiado y a la que es difícil encontrar un sentido respecto a esa presunta revelación final de la conexión de la muerte del hijo con la gran obra maestra que su padre escribe inmediatamente después de la misma, sobre todo porque no se explora lo suficiente la relación matrimonial, más allá de que Shakespeare sea una figura ausente. Quizá hubiera sido una narración más redonda y más condensada si su autora la hubiera escrito en forma de cuento largo, ya que en algunas partes de la novela uno siente que O´Farrell se repite, aunque la calidad de su escritura palie en gran parte este defecto. 

sábado, 14 de febrero de 2026

EL ÚLTIMO VERANO (2023), DE CATHERINE BREILLAT.

Hasta en las vidas más perfectas de la alta burguesía francesa pueden aflorar los bajos instintos por los que se cometen los mayores errores. Anne vive una existencia plácida con su esposo Pierre. Practican un sexo esporádico, convencional y aburrido dentro de una existencia previsible y sin grandes emociones. Por eso, cuando llegue el hijo de él, fruto de un matrimonio anterior, algo se va a despertar en ella. De un modo absolutamente imprudente empezará a acercarse a él y a filtrear, aunque de forma inconsciente. El joven es un postadolescente que tiene un comportamiento absolutamente irresponsable, como si todo le resbalara y también es un seductor natural, lo cual deslumbra poco a poco a Anne, que se deja caer en una relación prohibida, más movida por el sexo y el morbo que por el amor. Para más inri, ella es una abogada que se dedica a la protección de menores. Sabe lo que está haciendo, pero lo institivo gana la batalla a lo racional. En el último tercio de la película se desatará el auténtico conflicto, cuando todos los personajes tengan que poner sus cartas sobre la mesa y ella deba utilizar sus grandes habilidades como abogada para defender su honorabilidad. El último verano, que es una adaptación de una película danesa de pocos años antes, sabe cómo mantener el interés del espectador en una historia que se vuelve más sórdida e incómoda por momentos. Su mayor defecto se encuentra en las escenas sexuales, ya que no hay diferencia alguna en las que ella protagoniza con su marido y con su hijastro: estas últimas no son creíbles porque no transmiten la presunta pasión que las ha desatado. En cualquier caso, la película es interesante en cuanto no tiene filtros a la hora de mostrar cómo los instintos más bajos pueden derrotar con facilidad a las convenciones sociales más arraigadas.

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LOS PECADORES (2025), DE RYAN COOGLER.

Se quiera o no, Los pecadores es una película que ya ha entrado en la historia del cine, dado que es la que mayor número de nominaciones al Oscar ha recibido. Este hecho es una prueba de que vivimos un tiempo extraño, en el que obras como Todo a la vez en todas partes o ésta misma son elogiadas por críticos de todo el mundo, mientras buena parte de los espectadores miran con suspicacia. Es indudable que la película de Ryan Coogler goza de buen aspecto visual y buena dirección, pero su trama no hay por donde cogerla. Se trata de una mezcla de géneros (musical, drama, terror, negro) cuyo fin es más reivindicativo que coherente con la historia que se intenta narrar. Ni siquiera se trata de una película entretenida. Es una de estas producciones en las que puede suceder cualquier cosa, pero todo sucede porque sí. Además, Los pecadores se hace larguísima. Tarda casi una hora en arrancar y, cuando lo hace, es para mostrar una acción desenfrenada protagonizada por unos vampiros que aparecen de la nada, sin ninguna lógica interna. A partir de ahí el único afán de la cinta es impactar como sea a un espectador que acaba harto de escenas presuntamente impactante. Es posible que la película de Coogler se lleve todos los Oscars habidos y por haber, pero si esto sucede, se acentuará más la nostalgia por esa época clásica en la que auténticas obras maestras se disputaban las estatuillas.

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domingo, 8 de febrero de 2026

PLURIBUS TEMPORADA 1 (2025), DE VINCE GILLIGAN.

La premisa de la que parte Pluribus es sencilla y compleja al mismo tiempo. La totalidad de la Humanidad es poseída por una especie de mente-colmena presuntamente extraterrestre que crea un sentimiento de paz y bondad a todos los poseídos, lo cual los impulsa a cooperar para hacer del planeta un lugar mejor, una utopía en la que no exista el hambre y a la vez se salvaguarde la naturaleza. Pero a una docena de seres humanos no le ha afectado el virus y entre ellos está Carol, una exitosa escritora de novela romántica que acaba de perder a su pareja en el ataque (hay muchas personas que no sobreviven al virus) e intenta consagrar su existencia a revertir la situación. Lo curioso es que los nuevos seres humanos se acercan amistosamente a ella para hacerle ver que la situación que se ha creado es irreversible y absolutamente ideal respecto a las aspiraciones más idealistas del pensamiento humano. El conflicto aquí es entre libertad e igualdad. Los seres humanos parecen haberse vuelto unos utilitaristas que no conciben otra cosa que expandir la mayor dosis de felicidad para el mayor número de personas, aunque a estos seres humanos poseídos es dudoso se les pueda denominar como personas. Aunque la Humanidad entera esté al servicio del bienestar de Carol y los otros once que conservan su individualidad, la protagonista no parece aprovechar bien las ventajas que le otorga poder dirigirse a unos seres que aparentemente no pueden mentir. Simplemente no hace las preguntas adecuadas, quizá porque deben ser respondidas en las próximas temporadas de una serie cuyos primeros capítulos parecen ser un mero andamiaje para lo que ha de venir después. Quizá esta primera temporada acabe ganando puntos cuando se complemente con las siguientes, pero de momento la serie ha ofrecido algunos capítulos que no aportan demasiado y a una protagonista que es más irritante que interesante. No obstante, la curiosidad por lo que va a pasar luego me hace esperar con buena disposición los capítulos que vendrán.

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