sábado, 5 de septiembre de 2026

LAS TEMPESTÁLIDAS (2020), DE GUEORGUI GOSPODINOV. EL TIEMPO RECOBRADO.

"Cualquier tiempo pasado fue mejor", escribió Jorge Manrique. Gospodinov lleva esta idea al extremo a través de esta narración tan filosófica como humorística, una reflexión acerca de los miedos del presente y la idealización de los años pasados, que para muchos pueden ser una especie de refugio en el que acumulan recuerdos felices y certezas que no existen hoy. Las tempestálidas parte de una premisa sencilla. El protagonista comienza una amistad con Gaustín, un psiquiátra búlgaro que pretende revolucionar la terapia para los enfermos de alzhéimer. Su idea es recrear en una clínica diferentes décadas en las que los pacientes puedan recobrar sus recuerdos perdidos y sentirse confortados. Poco a poco la idea se va comercializando a gente que no está enferma y que quiere recrear sus tiempos felices. El protagonista debe dedicarse a investigar los detalles de cada época para evocarla con todo detalle, incluso proporcionado cada día las noticias correspondientes, que vuelven a ser novedosas para sus destinatarios. 

La experiencia llega a hacerse tan popular que los Estados se interesan por ella. Empiezan a concebir que quizá sus ciudadanos serían más felices volviendo a momentos de la historia en los que el país fue grandioso y que la gente recuerda con nostalgia frente a las grisuras e incertidumbres del presente. Se organizan referendums en toda la Unión Europea y los votantes eligen la década que quieren recrear. La nueva escisión del continente se convierte en una realidad, pero la separación de los países ya no solo es geográfica, sino también temporal. Los Estados se afanan a que todo vuelva a ser como antes y se ponen de moda las recreaciones históricas que reproducen hechos del pasado con todo detalle, hasta el punto de que la representación en Sarajevo del asesinato del archiduque Francisco Fernando consigue comenzar una segunda Primera Guerra Mundial.

Las tempestálidas analiza con cinismo, pero también de un modo inquietante, qué pasaría si la mayoría de la gente optara por abandonar el tiempo presente, como en una especie de revolución en la que se abandona la idea de optar a un futuro brillante para conformarse con los recuerdos nostálgicos de un pasado absolutamente idealizado. Se trata de una especie de reacción colectiva frente a lo desconocido, frente a la incertidumbre absoluta (ciertamente, están sucediendo cosas en los últimos años que eran inimaginables hasta no hace mucho) respecto al futuro más inmediato. Solo que evitar la dictadura del futuro nos aboca a soportar la dictura del pasado, un tiempo cuya realidad no es tan brillante como en nuestras evocaciones. Quizá la novela de Gospodinov nos invita a poner los pies en la tierra y afrontar con serenidad los complejos retos que tenemos por delante sin escondernos en soluciones lastradas por el idealismo. Bien es cierto que la nostalgia se ha convertido en una fuerza política poderosa que vende falsas seguridades basadas en tiempos pretéritos presuntamente dotados de una pureza que se ha ido perdiendo con el paso de las décadas. Pero hay que tener siempre presente que el pasado no puede cambiarse y lo que suceda en el futuro depende en gran medida de las soluciones valientes que adoptemos respecto a los problemas que nos inquietan.

domingo, 30 de agosto de 2026

LA PIEL SUAVE (1964), DE FRANÇOIS TRUFFAUT.

Pierre Lachenai es un escritor de éxito. Casado y con una hija, vive una existencia burguesa convencional en París, pero su fama le precede en ciertos círculos. Esto es precisamente lo que facilita que pueda comenzar un romance con una joven azafata a la que conoce en un vuelo con destino a Lisboa. Lo curioso es que esta historia de amor no llega a desvelar sus cartas de manera clara en ningún momento, pues el espectador no conoce plenamente las verdaderas intenciones de cada uno de ellos al respecto. Para Pierre es una especie de emocionante regreso a la juventud sin ser muy consciente de que su decisión puede tambalear su cómoda estabilidad familiar. Para Nicole, la azafata, tampoco parece ser una historia de amor absoluta, sino una experiencia con una persona madura, prestigiosa y atenta, pero intuimos que sus verdaderos gustos se orientan hacia tipos más rudos. La película de Truffaut no está tan interesada en explorar estos sentimientos sino en las consecuencias derivadas de esta relación prohibida. En cualquier caso muchas partes de la misma son narradas con ligereza y humor, como esa crítica nada velada crítica a la vida cultural en provincias en la Francia de los años sesenta. La manera de filmar de Truffaut y su interés por el costumbrismo hacen que La piel suave siga viéndose con inmenso placer, a pesar de que su final no esté a la altura del resto de la cinta.

P: 8

sábado, 29 de agosto de 2026

PARÍS EN RUINAS (2024), DE SEBASTIAN SMEE. AMOR, GUERRA Y EL NACIMIENTO DEL IMPRESIONISMO.

Una visita al museo de Orsay puede dar una idea de lo que fue el movimiento impresionista, esa revolución artística que fue tan polémica en su tiempo. Pero para acercarse al relato íntimo de cómo se forjó y el contexto histórico en el que lo hizo, nada mejor que acercarse a un ensayo tan magistralmente como el de Sebastian Smee. Tomando como eje la relación entre los pintores Édouard Manet y Berthe Morisot, París en ruinas narra los acontecimientos que desembocaron en uno de los episodios más negros de la historia de Francia: la invasión prusiana que desembocó en la Comuna de París, un enfrentamiento civil que duró meses y causó daños irreparables a la capital. Este fue un golpe inesperado para la gran potencia europea del momento. Fue Napoleón III el que declaró la guerra a Prusia y nada hacía presagiar en aquel momento el desastre que se avecinaba, provocado por el enfrentamiento contra un ejército, el prusiano, mucho más moderno y mejor organizado.

Pero unos años antes de que esto sucediera, París se había convertido en la capital mundial del lujo y del placer, gracias a las radicales y polémicas reformas urbanísticas del barón Haussmann, que convirtieron a la capital de Francia en la ciudad que es hoy, un impresionante conjunto de boulevares que conjugan monumentalidad y elegancia, mientras se expulsaba a la gente más humilde a vivir en la periferia. París en la época de Napoleón III era también la capital cultural de Europa. Entre otros muchos atractivos, el Salón se había convertido en el escaparate oficial de los artistas franceses, aunque era controlado de manera estricta por la Academia de Bellas Artes y era poco propenso a permitir exhibir un arte tan revolucionario como el de los futuros impresionistas, aunque Manet consiguió presentar en el mismo cuadros tan polémicos como Olympia. Finalmente, en 1874 los impresionistas organizaron por su cuenta su propia muestra.

Pero antes de que esto sucediera París tuvo que pasar por su "año terrible" que abarcó la segunda mitad de 1870 y la primera de 1871. La capital francesa hubo de soportar dos asedios, el primero por parte de los prusianos y el segundo organizado por el ejército francés una vez que se declaró la República. Manet y Morisot permanecieron en París durante estos acontecimientos y esto acabó influyendo en su carácter y en su pintura posterior. También les impresionó la muerte en combate contra los prusianos de Frédéric Bazille, uno de los pintores más prometedores del movimiento impresionista. La resistencia durante el sitio de 1870 fue notable y, entre otras cosas, fue sostenida por los vuelos en globo que comunicaban a la capital con el exterior y también por la utilización de numerosas palomas mensajeras. En cualquier caso, la situación terminó siendo insostenible y la falta de víveres terminó decidiendo al gobierno a capitular, siendo una derrota especialmente amarga, pues a la pérdida de territorios y la idemnización económica al vencedor se unió la unificación definitiva de alemania, que se convirtió a partir de entonces en la gran potencia continental.

Frente a estos acontecimientos, numerosos miembros de la guardia nacional parisina no aceptaron la derrota y proclamaron la Comuna de París frente al gobierno de Thiers. Francia se vio abocada a una dolorosa guerra civil mientras los prusianos presionaban para que los combates se resolvieran pronto, ya que querían cobrarse lo antes posible los frutos de su victoria:

"No es fácil explicar qué fue la Comuna. Al igual que un cuadro impresionista visto desde muy cerca, nunca llegó a cuajar. En esencia, era un gobierno urbano improvisado, paralizado desde el principio por unos recursos limitados y una seguridad muy precaria, pero con grandes ambiciones. Era radical, en el sentido de que, si se promulgaba lo que proponía, el cambio sería drástico. Pero en otros aspectos era sorprendentemente prosaico. Más que una revolución global, sus partidarios querían la autonomía municipal."

La Comuna fue un periodo terrible, conducido por un idealismo suicida, que dejó una honda huella y que influyó poderosamente en los movimientos de izquierda. Después de unos acontecimientos tan atroces, la pintura impresionista terminó de eclosionar como la explosión de la luz, de la naturaleza, como si fuera una respuesta vital frente a la negrura del año terrible. Numerosos museos del mundo contienen el testimonio de estos artistas, cuya génesis es tan estupendamente narrada por Sebastian Smee.

domingo, 23 de agosto de 2026

LA ANTÁRTICA EMPIEZA AQUÍ (2010), DE BENJAMÍN LABATUT. AL CRUZAR EL LÍMITE.

Antes de emprender la lectura de MANIAC, he visto conveniente introducirme en el universo de este autor chileno con esta colección de relatos escritos originariamente en el año 2010 y que han sido revisados para esta edición. Se trata de unos cuentos protagonizados por tipos muy singulares. En La Antártica empieza aquí se narra una investigación periodística sobre un poeta desconocido que va a absorbiendo poco a poco la existencia de alguien que necesita un buen reportaje para sobrevivir en el periódico. Contactará con un anciano que le remitirá a la historia de una expedición a la Antártida liderada por este hombre misterioso, un escritor y militar que lleva a sus miembros al límite de la locura. Se trata de una parábola en la que el fascismo aparece como un elemento deshumanizador en pos de un objetivo, de un proyecto que va más allá de los límites de resistencia de quienes lo emprenden, hasta el punto de que el periodista queda marcado por la historia que investiga.

La cura de Ana es un relato que podría definirse casi de terror psicológico, pues muestra una comunidad de enfermos de la piel que se organiza como un mundo aparte, con sus propias leyes y sus propias reglas. Países Bajos cuenta la perturbadora historia de un futbolista estrella que, después de una lesión, no vuelve a ser el mismo y termina llevando una vida casi de ermitaño, dedicándose a las prácticas más extremas de prostitución. Club de campo comienza de forma muy original, con las biografías separadas de los protagonistas hasta que los personajes se unen en la misma historia. Por supuesto, no falta en ella un final terrible. Deseo narra la historia de un travesti, del que se dice que hace milagros, desde dos puntos de vista diferentes. El protagonista de Alfredo en cama es otro personaje absolutamente decadente, un músico de jazz de éxito que ha terminado exiliado en su propia habitación recordando su pasado mientras espera un desastre inminente.

Más que relatos convencionales, los de Labatur son relatos atmosféricos, dedicados a narrar la existencia de gente poco común, gente que emprende cambios radicales en sus vidas con propósitos oscuros. Historias que funcionan como un engranaje perfecto para asombrar - y perturbar - al lector y que prometen al gran autor que se va a consagrar en obras posteriores de gran calado. Lo mejor de Labatur, en esta primera aproximación, es que se trata de un escritor con un lenguaje universal y que ha modernizado la herencia clásica de autores como Poe, Borges o Bolaño.

sábado, 22 de agosto de 2026

ANNIVERSARY (2025), DE JAN KOMASA.

Estados Unidos se encuentra más dividido que nunca. Incluso hay analistas que hablan de síntomas de Guerra Civil. Lo que está claro es que es insólito que se haya llegado al punto de que el país más poderoso del mundo haya elegido como presidente a un fantoche peligroso como Donald Trump. Esto consigue que el ambiente familiar que nos muestra Anniversary sea plenamente creíble, sobre todo por el exagerado enfrentamiento entre Elle, que celebra los veinticinco años de su matrimonio y la nueva novia de su hijo. Liz no es una desconocida para Elle. Fue estudiante suya hace algunos años, una alumna tan brillante como radical en sus planteamientos políticos. La joven ha escrito un libro que va a convertirse en un best-seller gracias al apoyo de una multinacional. Se trata de expandir un movimiento llamado "el cambio", que con la idea de superar el enfrentamiento político que lastra a la nación, propone una unión de todos los ciudadanos en un proyecto común. Tan bonitas palabras esconden el germen de un Estado fascista que aplaste las libertades, empezando por la de expresión, en pos de una especie de renacer americano. Precisamente este es uno de los aspectos más interesantes de una película como Anniversary, los límites de la libertad de expresión. Aquí Elle es una especie de representante de la intolerancia de la izquierda a quienes presentan ideas diferentes. ¿Pero es esta intolerancia necesaria en ciertas ocasiones, para parar los pies a movimientos que intentan lastrar la democracia? Lo cierto es que Anniversary juega muy bien sus cartas y desarrolla muy bien unos personajes (no solo las dos protagonistas del enfrentamiento, sino también todos los hijos de Elle y su sufrido marido, un hombre ajeno a todas estas disputas políticas) que pueden representar perfectamente el devenir de una nación totalmente desorientada y que está dejando de lado su papel tradicional de faro de la libertades de occidente. Una metáfora muy angustiosa, por lo actual de su planteamiento, que nos habla del abismo al que podría verse abocado Estados Unidos si sigue dando pasos en la mala dirección.

P: 7

KAMCHATKA (2002), DE MARCELO PIÑEYRO.

La película comienza con la disrrupción en la vida cotidina de un niño, que es sacado precipitadamente de clase por sus padres. Los padres necesitan esconderese y Harry va a terminar, junto con su hermano pequeño, viviendo en una finca apartada, intentando ocultarse de una amenaza invisible que no comprende bien. Dicha amenaza es la dictadura argentina de los años setenta, el equivalente para el cine argentino al franquismo en el de España. Kamchatka quiere ser una película simbólica, una especie de fábula en la que Houdini es símbolo de libertad y el territorio de Kamchatka en el juego del Risk es símbolo de resistencia, pero acaba convirtiéndose en una historia costumbrista, protagonizada por la visión de unos niños a los que no se les entiende lo que dicen. Una vez establecidos estos elementos, la película no da mucho más de sí. Se introduce en una especie de bucle (quizá este sea el sentimiento de sus protagonistas) en el que el tiempo se dilata frente al que transcurría en la existencia anterior. En este sentido puede decirse que Kamchatka es una película tan sentimental como fallida, puesto que solo contiene un planteamiento interesante, un desarrollo plano y un final muy previsible. Quizá si nos hubieran hablado un poco más de quiénes son los miembros de esta familia antes que describir de manera cansina su vida cotidiana mientras permanecen apartados de la sociedad, el guion hubiera sido mucho más interesante.

P: 3

viernes, 21 de agosto de 2026

LIBERTAD DE EXPRESIÓN (2024), DE JACOB McHANGAMA. UNA HISTORIA GLOBAL DESDE SÓCRATES A LAS REDES SOCIALES.

La libertad de expresión constituye la piedra de toque de cualquier sistema político que quiera definirse como democrático. Es la libertad más importante de todas. Sin ella, las demás quedan lastradas, porque ésta es la que las personas se sientan ciudadanas, parte del sistema, confiadas en que su voz se puede escuchar o, al menos, que no va a ser censurada. Por ello, gobiernos de toda índole han intentado siempre imponer límites, basándose en valores presuntamente superiores, como la seguridad nacional, los valores religiosos, la igualdad o la protección de la dignidad de colectivos vulnerables.

El libro de McHangama no es un ensayo de teoría política, sino una obra muy densa dedicada a exponer la historia de la libertad de expresión, una historia que arranca en la Grecia clásica. Se trataba de un derecho a la palabra muy parecido al que concebimos hoy, pero restringido a los ciudadanos varones, por lo que esclavos y mujeres quedaban excluídos del mismo, así como los extranjeros residentes en Atenas. Hay que recordar también que no se trataba de un derecho absoluto ya que Sócrates, por ejemplo, fue condenado a muerte por impiedad. En cualquier caso, el precedente griego demuestra que la libertad de expresión se encontraba limitada por los mismos problemas que seguimos teniendo hoy: la necesidad de protección frente a ideas que van en contra de la misma o en contra de los valores fundamentales del Estado.

El libro relata una lucha de siglos entre intolerancia y tolerancia. Se puede decir que el péndulo se decantó a favor de esta última con el desarrollo de las ideas del Siglo de la Luces, que culminaron con la imposición violenta de un nuevo régimen a través de la Revolución Francesa. Pero fue el invento de la imprenta el que ayudó a difundir todo tipo de ideas unos siglos antes. Y esta difusión de ideas sin control la que suele poner nerviosos a los gobiernos. Al igual que hoy día en que los contenidos de internet son inabarcables y caben todo tipo de teorías de la conspiración e ideas delirantes, en siglos precedentes Europa se inundó de todo tipo de panfletos que podían expresar las ideas más peregrinas. Los Estados, que tienden a considerar el orden interno como el más importante de los valores, han intentado reprimir las ideas disidentes, considerándolas peligrosas, hasta que el ideal democrático se consolidó en numerosos países.

Pero aquí surge uno de los dilemas más importantes entre los que plantea el libro. ¿Cómo se defiende de manera más eficaz a una democracia? ¿deben establecerse restricciones a la libertad de expresión con la finalidad de no dar voz a los enemigos de la misma? Tenemos un ejemplo reciente en la Alemania de Weimar. Las leyes que intentaban frenar la libertad de expresión frente a los totalitarios no hicieron más que victimizarlos y además pudieron aprovecharlas en su beneficio una vez se instalaron en el poder. Esto nos recuerda que nuestras libertades, que creemos inamovibles, son frágiles y pueden ser limitadas, cuando no destruídas, si se dan las circunstancias adecuadas. 

Por eso Mchangama es partidario de un desarrollo lo más extenso posible de la libertad de expresión, que evite periodos oscuros en las democracias más consolidadas como la caza de brujas del senador McCarthy en los Estados Unidos, pero que también proteja a los ciudadanos frente a propaganda hostil, bulos o ataques concretos a personas o colectivos. La libertad de expresión no puede ser un derecho absoluto, pero tampoco puede ser un sistema que acalle voces incómodas. Las restricciones a la misma deben ser excepcionales y bien argumentadas:

"La verdadera tolerancia exige comprensión. La comprensión surge de la escucha. Escuchar presupone conversar. Relacionando las controversias del pasado con las más apremiantes del presente, espero demostrar lo mucho que la humanidad ha ganado con la difusión gradual del derecho a la libertad de expresión, y lo mucho que podemos perder si permitimos que continúe erosionándose durante esta nueva fase digital del viejo conflicto que mantiene con la autoridad."

Los retos del futuro resultan mucho más complejos, con la irrupción de la Inteligencia artificial y la posibilidad de elaborar mentiras cada vez más sofisticadas a través de la misma. También se van a seguir desarrollando amenazas clásicas, como la intolerancia religiosa, la influencia de regímenes antidemocráticos como Rusia y China y la llegada de personajes cada vez más estrambóticos a la cima del poder con el favor de unos ciudadanos cada vez más desencantados con un sistema democrático que no parece abogar por los derechos de las personas más desfavorecidas. La tentación totalitaria, aunque se quiera enmascarar con diversas denominaciones, va a seguir presente, amenazando siempre a las libertades humanas más íntimas: aquellas que tienen que ver con la elección de las propias ideas, de las propias lecturas o la manera de expresar a los demás las mismas. Solo una apuesta por una formación crítica de la ciudadanía puede salvaguardar estas libertades en las próximas décadas.