sábado, 23 de abril de 2022

DUNE (1965), DE FRANK HERBERT Y DE DENIS VILLENEUVE (2021). UN PLANETA LLAMADO ARRAKIS.

Mi segunda lectura del gran clásico de la ciencia ficción me ha hecho recordar por qué lo consideré mi libro favorito durante muchos años. Y es que Dune es una de esas obras que es capaz de crear un universo complejo, interesante y coherente en el que se mueven personajes que actúan según las leyes y costumbres del mismo. La novela de Herbert tiene también muchos de Shakespeare. Es la venganza de un hijo por el asesinato de su padre. Pero Paul Atreides es mucho más que eso, es un personaje predestinado - mística y genéticamente, en una extraña mezcla de religión y ciencia - a ser un líder mesiánico para los fremen, el pueblo que habita el desértico planeta Arrakis. 

Y es que Arrakis es casi como un personaje más de la novela, un planeta que es descrito magistralmente por Herbert geográfica y antropológicamente. Se trata de un lugar absolutamente desolado por la falta de agua en el que sus verdaderos dueños son esos enormes gusanos de las arenas que acuden en pocos minutos al movimiento de los recolectores de especia, la verdadera riqueza de ese mundo, lo que lo hace un punto estratégico para las casas nobles y el emperador que gobiernan este universo. A esta existencia hostil se han adaptado perfectamente los fremen, uno de los grandes hallazgos de la novela. Sus costumbres, su antropología, su tecnología, su religión... todo está en consonancia con la realidad de Arrakis.

Mientras tanto, las grandes casas conspiran entre ellas en un verdadero precedente de Juego de tronos. Las intrigas imperiales están magistralmente descritas, así como la impresión de que lo que estamos leyendo no es más que un episodio de una historia miles de años más amplia. Las intrigas tienen cierto aire al Renacimiento, con esas traiciones y administraciones de veneno - también la botánica es importante en la novela - que proliferan entre los miembros de las grandes casas.

La adaptación de Denis Villeneuve - que adapta solo la primera mitad de la primera novela del ciclo - hace justicia a una obra tan compleja y opta por poner la última tecnología en efectos especiales al servicio de la historia. Aquí el espectador puede disfrutar de imágenes bellísimas que compendian muchas páginas de descripciones de la obra literaria. Felizmente está anunciada una segunda parte que esperemos que continúe con la senda abierta por esta interesantísima visión tan personal que nos ofrece uno de los mejores directores de los últimos años.

P: 8

A VIDA O MUERTE (1946), DE MICHAEL POWELL Y EMERIC PRESSBURGER.

Esta película es una especie de precedente de la serie En los límites de la realidad, pues presenta una situación para el protagonista que oscila entre el sueño y la realidad. Peter Carter es un aviador de la RAF que, después de una misión sobre Alemania en los últimos días de la Segunda Guerra Mundial, se estrella con su avión. En lo que él considera sus últimos minutos de vida ha podido establecer una conversación con una operadora de cuya voz se enamora. A partir de aquí, dado que Peter sobrevive ileso a una muerte segura, A vida o muerte se va a deslizar entre lo real y lo celestial, puesto que se nos presenta el caso del protagonista como un error burocrático del Cielo que al final debe ser resuelto con un proceso judicial nunca visto en el más allá. ¿Son delirios de Peter, provocados por una lesión cerebral lo que vemos o verdaderamente hay vida después de la muerte? Al final, como suele pasar en el cine clásico, es la fuerza del amor la que acaba resolviendo todo en favor de los protagonistas. Mientras tanto hemos podido ver una propuesta cinematográfica muy audaz y original para la época que, pese a algunos excesos en las escenas del más allá, resulta una obra muy equilibrada y en la que David Niven realizó una de sus grandes interpretaciones.

P: 7

lunes, 18 de abril de 2022

DRIVE MY CAR (2021), DE RYUSUKE HAMAGUCHI.

Después de haber triunfado en los festivales y ante críticos de todo el mundo, es necesario hacerse una opinión acerca de la película de la que todo el mundo habla. La obra de Chejov, en concreto El tío Vania está presente en todo el relato estableciendo evidentes paralelismos entre la situación vital del protagonista y la de los personajes del escritor ruso: esa desubicación en la propia existencia, esas lamentaciones por el pasado que hacen que el presente carezca de sentido son características de Yusuke, un profundo conocedor de Chejov que prefiere no interpretar al tío Vania para no acabar de identificarse totalmente con él. Todo esto es interesante, así como el prólogo - cuarenta minutos antes de los títulos de crédito -  en el que podemos atisbar el discurso posterior de Drive my car. Pero el gran problema de la película de Hamaguchi, a pesar de su impecable factura, es su duración. Como espectador me da la impresión que lo que se cuenta se podía haber hecho en mucho menos tiempo, por mucho que la mayoría de los críticos sostengan que a la película no le sobra ni le falta nada. Lo bueno es que Drive my car, al igual que Chejov, deja poso y permite reflexionar después de la experiencia agridulce de su visionado.

P: 6

jueves, 14 de abril de 2022

DE AQUÍ A LA ETERNIDAD (1953), DE FRED ZINNEMANN.

Película mítica dentro de la historia del cine, no solo por su reparto, sino por el tono adulto en el que se describen las emociones de los personajes, algo insólito para la época. En De aquí a la eternidad, adaptación de una prestigiosa novela de James Jones, aparece un adulterio que es justificado a los ojos del espectador y le es mostrado con toda su fuerza erótica a través de unos espléndidos Burt Lancaster y Deborah Kerr. El Ejército tampoco es mostrado como una institución modélica, sino como un estamento social en cuyo seno se pueden da las peores injusticias, aunque su retrato como institución al final es salvado porque la mayoría de sus miembros actúan con camaradería frente al resto y además, a la hora de repeler el ataque por sorpresa japonés a Pearl Harbor todos pelean heroicamente. Para conocer retratos verdaderamente demoledores de la institución militar habría que esperar a Vietnam y a películas como La chaqueta metálica o Platoon. La obra dirigida por Zinnemann sabe moverse en los límites de la censura de la época y también - y esto es muy importante - equilibrar las apariciones y la importancia de las tramas que protagonizan el elenco de estrellas contratado para la ocasión, todas perfectas en sus papeles, incluso los más secundarios como el de un magnífico Ernest Borgnine, que borda su interpretación de un oficial sádico encargado de la prisión militar. Una película de pasiones humanas filmada con un gran sentido del espectáculo.

P: 9

TODO PASA EN TEL AVIV (2018), DE SAMEH ZOABI.

Comedia basada en el eterno conflicto palestino-israelí en la que su punto fuerte es el original guion, que basa las relaciones entre sus personajes en la realización de un culebrón que narra la época de la Guerra de los seis días desde el punto de vista palestino. Salam trabaja en el set de la telenovela, pero con un rol muy secundario de asesor del guionista. Su oportunidad de ascender laboralmente le va a llegar con el encuentro fortuito con el comandante del puesto de control israelí que debe atravesar cada día para volver a casa. Este hombre, con un conocimiento intuitivo de la naturaleza humana, le ofrece buenos diálogos a cambio de modificaciones en la trama que dejen en buen lugar al militar hebreo protagonista de la serie. Aunque muy estimable como película que quiere poner un foco más relajado en las relaciones entre estos dos pueblos condenados a entenderse algún día Todo pasa en Tel Aviv se queda lejos de las inmensas posibilidades que ofrecía tan original punto de partida, pues la historia pedía un punto más de acidez y no ese estilo de humor tan suave que impregna toda la película. Billy Wilder habría podido crear una obra maestra partiendo de este guion. 

P: 5

lunes, 11 de abril de 2022

WEST SIDE STORY (2021), DE STEVEN SPIELBERG.

Aunque fuera innecesario realizar una nueva versión de un clásico tan magistral como West Side Story, una vez realizado por Spielberg no cabe sino asomarse con curiosidad para ver el tono que ha elegido el maestro para actualizar esta historia que ya era una actualización del drama de Romeo y Julieta. Y el director de Salvar al soldado Ryan ha optado sobre todo por la coreografía y por la espectacularidad. Aquí el territorio donde transcurre la acción es como un personaje más: un barrio en plena transformación que va a expulsar de su seno a los habitantes actuales para dar cabida a gente de mayores medios económicos. Pero mientras tanto, la batalla por el control de la zona no ha cesado entre los Jets y los Sharks. Una batalla que Spielberg va a filmar con mucho brío y sin obviar escenas violentas. Y en toda esa decadencia y disputas sin sentido va a surgir la llama de un amor tan imposible como efímero, una leve esperanza de reconciliación que nada puede contra la sinrazón de la mayoría. Una historia ya muchas veces vista, pero que consigue conmover de nuevo y cuyo largo metraje transcurre en un suspiro.

P: 8

SWAN SONG (2021), DE TODD STEPHENS

Película realizada a mayor gloria de su protagonista, Udo Kier, se trata de un festival de excesos que celebran la cultura alternativa queer. Pat Pisenbarger es un anciano que consume sus últimos días entre las paredes una residencia. Su mayor afición es fumar cuando cree que nadie lo va a pillar, pero un buen día le va a llegar una noticia que le va insuflar nuevas energías y una misión importante: le comunican que ha fallecido una antigua amiga y su última voluntad fue que él la peinara para su funeral. El film de Todd Stephens va a seguir a Udo en este pequeña gran odisea, moviéndose entre el delirio - esos sueños de ser una desmesurada estrella en los ámbitos donde se movía de más joven -, los recuerdos dolorosos - la muerte por Sida de su pareja - y la triste realidad de la decadencia de cuerpo, pero no de su espíritu. Personalmente, aun apreciando el esfuerzo de contar una historia de un modo original, la película llega resultarme cargante e incluso aburrida.

P: 3