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jueves, 14 de abril de 2022

DE AQUÍ A LA ETERNIDAD (1953), DE FRED ZINNEMANN.

Película mítica dentro de la historia del cine, no solo por su reparto, sino por el tono adulto en el que se describen las emociones de los personajes, algo insólito para la época. En De aquí a la eternidad, adaptación de una prestigiosa novela de James Jones, aparece un adulterio que es justificado a los ojos del espectador y le es mostrado con toda su fuerza erótica a través de unos espléndidos Burt Lancaster y Deborah Kerr. El Ejército tampoco es mostrado como una institución modélica, sino como un estamento social en cuyo seno se pueden da las peores injusticias, aunque su retrato como institución al final es salvado porque la mayoría de sus miembros actúan con camaradería frente al resto y además, a la hora de repeler el ataque por sorpresa japonés a Pearl Harbor todos pelean heroicamente. Para conocer retratos verdaderamente demoledores de la institución militar habría que esperar a Vietnam y a películas como La chaqueta metálica o Platoon. La obra dirigida por Zinnemann sabe moverse en los límites de la censura de la época y también - y esto es muy importante - equilibrar las apariciones y la importancia de las tramas que protagonizan el elenco de estrellas contratado para la ocasión, todas perfectas en sus papeles, incluso los más secundarios como el de un magnífico Ernest Borgnine, que borda su interpretación de un oficial sádico encargado de la prisión militar. Una película de pasiones humanas filmada con un gran sentido del espectáculo.

P: 9

miércoles, 14 de septiembre de 2011

SOLO ANTE EL PELIGRO (1952), DE FRED ZINNEMANN. EL MÁS VALIENTE ENTRE MIL.


La de Gary Cooper paseando por el pequeño pueblo del que todavía es sheriff mientras espera la llegada del tren en el que viaja el enemigo que se la tiene jurada es una de las imágenes icónicas del cine. El actor sabe transmitir perfectamente los sentimientos de su personaje: un hombre atrapado entre el miedo y su sentido del deber, que opta por este último, aún a sabiendas de que probablemente morirá, pues su enemigo va a estar flanqueado por otros tres pistoleros.

Pero Kane no se deja llevar por el pánico: ha sido durante años un servidor de la ley ejemplar e intenta que los habitantes le ayuden en su cometido. Alguno pretende hacerlo, pero se acobarda cuando advierte que van a estar en minoría. Otros, como el ayudante del sheriff, son mucho más mezquinos e intentan aprovechar la situación para sacar réditos personales.

Para que la situación sea aún más dramática, Zinnemann hace que su personaje acabe de casarse con una esposa cuáquera, que pretende que su marido siga sus pasos de rechazo absoluto a la violencia. La película está rodada para que su metraje coincida con el tiempo que transcurre desde la boda hasta el duelo final (menos de hora y media) y la presencia continua de relojes recuerdan continuamente al espectador los minutos que restan para que llegue el tren, añadiendo cada vez más tensión a la historia, que se refleja dramáticamente en el rostro de un personaje al que todos abandonan, pero que se mantiene firme en su decisión.

El duelo final está rodado primorosamente. El silencio es solo roto por las balas, nada de palabras. El final es amargo, muy amargo. Parece ser que Howard Hawks rodó "Río Bravo" en respuesta al mensaje de esta película. Para él, el sheriff no tenía por qué ir pidiendo ayuda a gente inexperta. Los disparos eran solo para los profesionales.