miércoles, 9 de noviembre de 2011

GOOD (2008), DE VICENTE AMORIM. YO SÍ.


En 1996 el profesor de Harvard Daniel Jonah Goldhagen publicó su estudio "Los verdugos voluntarios de Hitler. Los alemanes corrientes y el Holocausto", que sembró una gran polémica al responsabilizar a buena parte del pueblo alemán de lo que sucedió bajo el gobierno de Hitler, ya sea por activa o por pasiva. Es muy difícil llevar a cabo un crimen de esas dimensiones a las espaldas de todo el mundo. Posteriormente otro libro "Yo no. El rechazo del nazismo como actitud moral", de Joachim Fest, en el que reivindicaba la honradez de muchas personas y familias que no se dejaron seducir por el nazismo y sufrieron represalias por ello.

Yo me temo que hubo más individuos pertenecientes al primer grupo que al segundo. El poder siempre es muy seductor y más cuando dicta que eres miembro de una raza superior y te concede inmensos privilegios por ello. Esto es lo que le sucede al protagonista de esta película, un profesor de literatura que, agobiado por su situación familiar escribe una novela que aboga por la eutanasia. La obra llega a manos de las más altas instancias, que se interesan por el escritor, un intelectual que puede dar prestigio a las ideas del nuevo régimen (esta clase de regímenes siempre ha gustado de tener a su lado a pensadores que fundamenten su doctrina). Lo que se le ofrece al escritor Halder, presentado como una persona bondadosa y afable, es un auténtico pacto con el diablo: vender su alma a cambio de fama y prosperidad personal, entrando en la intelectualidad de las SS.

Como no podía ser de otra manera, Halder tiene un amigo judío, representante de los perseguidos por el régimen, pero eso no le va a hacer renunciar a su pedacito de poder. La mente humana es manipulable y a veces se niega a ver la realidad cuando un entorno le favorece. Es muy difícil resistir cuando todo conspira para hacerte ver que la razón está entre quienes ostentan el poder, que se muestran ante el pueblo como los garantes de la ley y el orden. Pocos alemanes se opusieron y los que lo hicieron arriesgaban sus vidas en un entorno absolutamente hostil. Era más fácil dejarse llevar por la marea y dejar la moral individual para abrazar la de la masa.

Lo que sostiene a la película de Amorim, demasiado poco ambiciosa en su planteamiento, es la soberbia actuación de Viggo Mortensen, que es capaz de transmitir todos los matices de un papel muy difícil. A veces parece una realización más concebida para la televisión que para el cine, pero los temas que trata son tan interesantes (son los asuntos morales que han marcado el siglo XX) que merece la pena visionarla. ¿Qué hariamos nosotros en una situación similar a la del protagonista? Mejor no pensarlo.

ESCHER EN GRANADA: UNIVERSOS INFINITOS.


Todavía, hasta enero, puede visitarse en Granada la muestra dedicada a este artista desconcertante, creador de realidades francamente inquietantes, como si estuviera en posesión del secreto de nuevas dimensiones.

La decoración de la Alhambra fue una de las grandes inspiraciones de Escher, lo que justifica la exposición en esta ciudad. Sin embargo, yo me atrevería a decir que al artista holandés el mundo entero le servía de motivo. Sus primeros grabados son más convencionales, paisajes y ciudades, pero poco a poco, mientras el visitante recorre la muestra, los dibujos se van haciendo más inverosímiles: pájaros que se transforman en peces, escaleras en las que no se puede dejar nunca de subir, manos que se dibujan a sí mismas, formas tridimensionales, arquitecturas imposibles...

Cuando era pequeño los grabados de este artista me producían la fascinación de lo que nunca se llega a comprender, aunque nos parezca que la solución está al alcance de la mano. Ahora he vuelto a sentirme un niño ante esta fantástica exhibición de imaginación y precisión en el trazo. Y el lugar de la muestra no puede ser mejor: el magnífico Parque de las Ciencias de Granada, un lugar donde uno puede perderse todo el día e imbuirse en la maravilla del conocimiento.

martes, 8 de noviembre de 2011

EL DEBATE.

Sentados en una especie de sillas de diseño que a mí me parecían una especie de balancín unido por un cordón umbilical que pasara por debajo de la mesa: lo que se ha dado en llamar PPSOE.

Es una lástima que en nuestro país no exista la obligación de que los políticos debatan en televisión. Para mí es la única manera de que se contrasten ideas y cada uno exponga su programa ante la mirada crítica del contrario. Tampoco estaría mal que debatieran bajo la mirada del público y los periodistas y que estos pudieran hacer preguntas a los candidatos. Lo de los mítines es una fórmula gastada, que no sirve más que para exhibirse ante los ya convencidos y arrancar unos minutos del telediario.

Pero el debate que vimos fue tan frío que parecía que Rubalcaba y Rajoy se estuvieran ciñendo a un guión previamente pactado. Ni siquiera hablaron de corrupción, ni de los privilegios de los que gozan los políticos, dos de los temas que más preocupan a los ciudadanos. El candidato del PSOE al menos expuso algunas ideas: nuevos impuestos, a las grandes fortunas y a la banca y exención del pago de la Seguridad Social durante un año a las Pymes que contraten al menos a un trabajador. También habló de que la Unión Europea retrase dos años los objetivos de déficit y la creación de una especie de plan Marshall, como si él pudiera imponer sus ideas al resto de miembros de la Unión. Del resto de medidas, cabría preguntarse por qué no las ha aplicado antes, habiendo sido vicepresidente del gobierno. De Rajoy no saqué nada en claro, más allá de que va a crear empleo porque va a mejorar la economía con esas medidas que nunca llega a concretar y que así aumentará la recaudación de impuestos y se reducirá la deuda estatal.

Hizo bien Rubalcaba en llevarse leido el programa de su rival y dejar en evidencia sus ambigüedades, pero eso no fue suficiente, porque a Rajoy le bastaba con esquivar las preguntas del candidato del PSOE recordando el desastre económico que iba a recibir en herencia. Además, Rubalcaba no hablaba en condicional, sino que sus cuestiones parecían dar por seguro que el próximo presidente del gobierno será el líder del PP, casi como si él fuera un periodista un poco agresivo que pide aclarar las medidas que se van a aplicar.

Del resto del debate, poco más que decir. Muchas de las interveciones no eran más que estudiados monólogos publicitarios. Como ciudadano he quedado totalmente desinformado sobre lo que harían estos dos candidatos si llegan al poder, sobre todo en el caso del favorito. Quizá sea mejor apartar la mirada de los dos gigantes e interesarse sobre lo que ofertan los demás.

domingo, 6 de noviembre de 2011

LAS AVENTURAS DE TINTÍN: EL SECRETO DEL UNICORNIO (2011), DE STEVEN SPIELBERG. EL TESORO DE RACKHAM EL ROJO.



Se trata de una película que yo andaba esperando desde hace tiempo. Desde siempre he sido un devoto de la obra de Hergé. Los álbumes de Tintín tienen la peculiaridad de que se dejan leer muchas veces sin perder ni un ápice de su calidad original. Que los haya adaptado alguien como Steven Spielberg, de quien dijo Hergé que era el más indicado para hacerlo, constituye toda una garantía. Yo disfruté anoche como un niño. Aquí el artículo:

Como sucede con tantas series y personajes que han terminado haciéndose mundialmente famosas, las aventuras de Tintín comenzaron en 1929 de la manera más humilde: se trataba de un serial en forma de cómic que se iría publicando por entregas en el suplemento infantil del periódico Le Vingtième Siècle. En Tintín en el país de los soviets, primera aventura del reportero, Georges Remí Hergé improvisaba una serie de peripecias de un joven periodista que viajaba a la joven Unión Soviética y terminaba desenmascarando sus males. Se trataba, en comparación con obras maestras posteriores, de un dibujo y narrativa todavía muy primitivas.

Con el tiempo, y ante el éxito de Tintín, Hergé iría afinando los argumentos, documentándose profusamente acerca de los lugares que visitaba el protagonista y desarrollando una serie de estupendos secundarios, factores que serían clave para hacer de Tintín una serie modélica. También se ha hecho famoso el peculiar estilo de dibujo de Hergé, que creó escuela en el cómic francobelga: la línea clara, que se caracteriza por la perfecta definición de sus figuras.

Todavia los primeros álbunes de Tintín adolecen de argumentos demasiado simples e inverosímiles, donde el reportero es una especie de superhéroe que a base de tesón y voluntad resuelve los más intrincados problemas. Además, sigue de actualidad la polémica acerca de la ideología de Hergé, del racismo y elogio del colonialismo de Tintín en el Congo a las acusaciones de colaboracionismo con el invasor alemán durante la Segunda Guerra Mundial. De todo ello se arrepentiría Hergé posteriormente. Un libro imprescindible para conocer la trayectoria de este autor es Conversaciones con Hergé, de Numa Sadoul.

Llevar las aventuras de Tintín al cine ha sido el sueño de directores tan variopintos como Alain Resnais, Philippe de Broca, Roman Polanski o Jean-Pierre Jeunet, pero ya el mismo Hergé había dejado dicho, poco antes de su muerte, que consideraba a Steven Spielberg como el único director que podía hacer justicia a su criatura. Antes de la película que comentamos, hubo un par de intentos dirigidos por el francés Jean-Jacques Vierne El misterio del Toisón de oro y Tintín y el misterio de las naranjas azules (ambientado en Valencia) que resultaron francamente penosos. El personaje parecía no tener el mismo magnetismo cuando se traspasaba a la pantalla grande.

La solución que ha adoptado Spielberg, en colaboración con Peter Jackson, es acogerse a las más modernas técnicas de animación por ordenador, capturando los movimientos de actores reales. Así, para el delicado papel de Tintín el elegido fue el joven actor Jamie Bell y para hacer de capitán Haddock, el actor más curtido en este tipo de cine: Andy Serkis. Los títulos de crédito son toda una declaración de amor y respeto al cómic original, donde el espectador puede observar, entre sombras y luces, la que ha sido la vida de Tintín hasta el momento de comenzar la película: un joven aventurero que arriesga continuamente su vida, junto a su perro Milú y que ha adquirido fama entre sus conciudadanos gracias a los reportajes que escribe acerca de sus propias viviencias.

Tintín es presentado en la misma situación que el comienzo del álbum El secreto del Unicornio: visitando un mercadillo de antigüedades donde comprará la reproducción del barco que disparará los resortes de la aventura. Pero antes hemos tenido ocasión de contemplar otro homenaje de Spielberg a Hergé: el artista que dibuja un retrato a Tintín es su mismo creador. A partir de ahí el personaje traspasa las fronteras del cómic, pero inmerso en el mundo irreal de la animación por ordenador. Casi como si los personajes cobraran vida.

Hay que decir que la película de Spielberg ha logrado captar casi plenamente el espíritu de los cómics. El protagonista se mueve en una conseguida atmósfera por la Bruselas de los años cuarenta-cincuenta y se mantiene el sentido del humor del original. Se ha realizado una inteligente adaptación de los álbumes El cangrejo de las pinzas de oro, El secreto del Unicornio y El tesoro de Rackham el Rojo, tomando lo mejor de cada uno de ellos para hilvanar una historia que mantiene pegado a la butaca en todo momento al espectador. Quizá en algunas escenas el director ha abusado de un dinamismo más propio de la serie de Indiana Jones que de la Hergé, pero tampoco desentona demasiado en el resultado final.

Uno de los puntos que menos puede gustar a los amantes del cine es el poco desarrollo de personajes que encontramos en esta película. En realidad, Tintín ha sido siempre un protagonista bastante extraño, en el sentido de que se trata de una criatura demasiado perfecta, lo cual puede repeler a algunos espectadores. En Tintín en el Tíbet los lamas se dirigen a él como Corazón puro. Sólo en su última aventura, Tintín y los pícaros, encontramos a un Tintín diferente, un personaje hastiado de viajar que, en principio, se niega a acompañar al capitán Haddock a un destino que él considera una trampa.

Los secundarios son otra cosa. Aunque este papel lo ejercía hasta entonces Milú, la irrupción de Haddock en las aventuras supuso una auténtica revolución, pues el héroe podía tener a partir de entonces un contrapunto en este capitán alcohólico, pedenciero y poseedor de la colección de insultos más amplia de la historia del cómic, pero cuya amistad con Tintín será inquebrantable desde primera hora. Aún realizando su aparición estelar los imprescindibles Hernández y Fernández, se echa de menos al profesor Tornasol, prototipo del científico distraido, al que seguramente se verá en la segunda parte.

En síntesis, la película de Spielberg, ha hecho justicia al universo de Tintín y constituye un perfecto espectáculo muy respetuoso con el cómic y repleto de guiños que harán las delicias de los que conocen ya la fuente original. El espectador, al final de la cinta, siente que se ha vivido durante dos horas en un cómic de Hergé y queda emplazado para seguir a Tintín en nuevas aventuras en el futuro.

jueves, 3 de noviembre de 2011

PRESENTACIÓN DE "NIÑOS FEROCES", DE LORENZO SILVA EN EL CENTRO ANDALUZ DE LAS LETRAS.


La presentación de anoche era del máximo interés para mí. Todavía no he leído nada de Lorenzo Silva, el autor de "La flaqueza del bolchevique" (la película estaba bastante bien). Su nueva novela se adscribe a la tendencia de los últimos años de revisar la historia europea del siglo XX y posar la mirada en aquellos cuyos nombres no salen en los libros de historia. En el caso de la Guerra Civil y la Segunda Guerra Mundial, en los soldados y civiles que padecieron la catástrofe y luego tuvieron que callar, pues la desgracia era tan inmensa que afectaba a todos.

Silva nombró a los nuevos historiadores bélicos, como Antony Beevor o John Toland y a las influencias literarias que inspiran su escritura: Franz Kafka, Walter Benjamin, Marcel Proust, Ernesto Sábato o Jorge Semprún, todos profundos conocedores de los abismos del alma humana. La creación toma los más variados caminos para salir a flote. En el caso de esta novela fue una esquela en un periódico la que sorprendió tanto al novelista que fue la piedra de toque de una investigación exhaustiva. Se trataba de la nota necrológica de un ex combatiente, de un español que se sentía tan orgulloso de haber defendido Berlín con el uniforme de las SS que quiso que hubiera noticia de ello en el anuncio de su muerte.

Y es que España estuvo mucho más implicada en la Segunda Guerra Mundial de lo que comúnmente se cree. Además de que nuestro territorio fue un campo de pruebas magnífico, durante la Guerra Civil, para el conflicto que se avecinaba, la ayuda prestada por Hitler y Mussolini a Franco debía ser pagada de algún modo. Franco, con su parsimonia habitual no daba jamás ni un sí ni un no definitivos. Sólo pedía tiempo, hasta saber por donde soplaría definitivamente el viento. Cuando los alemanes invadieron Rusia, dejó que se organizara una división de voluntarios españoles que combatirían en el seno del ejército alemán. Una curiosa forma de neutralidad la española, pero el caudillo tuvo suerte, después de todo y salió bien librado de su peligroso juego.

La novela de Silva tiene mucho que ver con estos acontecimientos. Yo no la he leído aún, pero parece ser, por lo que él contaba, que no tiene la estructura de las narraciones históricas al uso. Hay una mezcla de tiempos, entre el pasado y el presente y de personajes. Cuando la lea, que espero que sea pronto, podré hablar con más propiedad de su contenido. Ahora puedo hacerlo de sus influencias, que no terminan en las ya nombradas. Dionisio Ridruejo representa la decepción de muchos falangistas españoles frente a un Franco que, lejos de establecer en nuestro país una revolución social falangista, se aferró a la jefatura del Estado casi como si de un monarca se tratara y personalizó la ideología del régimen en sí mismo. Es curioso, y es algo que yo desconocía, que hubo españoles que en el año 1944 cruzaron los Pirineos, contra los deseos del jefe del Estado, para unirse al ejército alemán y dar rienda suelta a su anticomunismo visceral.

Silva nombró a otros protagonistas de la historia, como Günter Grass, premio Nobel de literatura, que en su libro "Pelando la cebolla" reveló que había pertenecido a las SS, sin ser consciente de donde se metía. Pecados de juventud. ¿Cuál es el virus que contagió esa locura a tantos millones de alemanes? La respuesta hay que buscarla en la guerra anterior, en una Primera Guerra Mundial que sacrificó inútilmente a una generación de europeos e inoculó un odio que se desató de nuevo dos décadas después.

Pero ¿Qué clase de fanatismo motivó que algunos españoles, a los que los delirios alemanes sobre la raza aria deberían quedarle muy lejos, se alistaran en las SS y terminaran defendiendo Berlín? Esa fue la pregunta que le hice al autor. Supo contestármela con la pasión y el conocimiento de quien ha investigado mucho sobre el tema. Algunos de nuestros compatriotas fueron alistados en fábricas alemanas que sufrían todos los días los brutales bombardeos de la aviación aliada y preferían ir al frente a sufrir ese infierno de fuego diario. Otros encontraron un refugio a su deseo de combatir al comunismo y se dejaron seducir por Leon Degrelle. Y algunos, me imagino, serían meros aventureros que deseaban vivir la experiencia de la guerra total. Lo cierto es que, en el acto final de la contienda en Europa, un puñado de españoles lucharon codo con codo junto a niños y ancianos para defender las ruinas humeantes de Berlín. La novela de Silva, seguramente nos dará algunas claves de esta historia olvidada.

CONTAGIO (2011), DE STEVEN SODERBERGH. ESTADO DE MIEDO.


Los virus son uno de esos elementos que Dios ha puesto en la naturaleza para deleite del hombre. También sirven para asustar a la población, haciéndole olvidar otros problemas más tangibles y como argumento de películas catastróficas, como ésta recién estrenada.

A mí a priori me parecía una propuesta distinta y estimulante. Steven Soderbergh es el director de una de las películas más valientes que se han rodado en el seno de los grandes estudios acerca de un problema universal: la penalización del consumo de drogas. Tratando el asunto de un pánico a nivel mundial provocado por un virus, a todos nos viene a la cabeza lo que sucedió con la gripe A hace un par de años. Los gobiernos compraron millones de dosis de vacuna, las farmaceúticas volvieron a engordar sus resultados y nada hubo. Eso no quiere decir que algún día no pueda suceder que tengamos que enfrentarnos a una enfermedad auténticamente devastadora.

"Contagio" sigue la historia de varios personajes, algunos interpretados por auténticas estrellas de la pantalla, y sus reacciones ante un virus que amenaza con diezmar la población mundial. Podemos dividir a sus protagonistas en dos grupos: los que tienen responsabilidades médicas y políticas y los que no las tienen. Interesante es el tratamiento del personaje de Jude Law, un bloguero que denuncia la situación como un nuevo intento de las farmaceúticas de hacerse de oro, contrapuesto a la responsabilidad de los Estados y las Organizaciones Internacionales, presentados en esta película como únicos garantes de la salvación en una situación de crisis.

La propuesta de Soderbergh es buena y algunas de sus imágenes son realmente perturbadoras, pero la película peca de dos cosas: de falta de originalidad (es un guión mil veces visto, aunque sacar un plano del cerebro de
Gwyneth Paltrow es impagable) y la excesiva dispersión de sus personajes, lo cual ofrece al espectador una visión general de los acontecimientos, pero sin profundidad alguna. Creo que hubiera sido bueno realizar un filme más sociológico, centrado en las reacciones de la gente ante una enfermedad apocalíptica y dejar de lado la tantas veces vista carrera por encontrar una cura. Además, el doblaje, algo que cada vez soporto menos, en esta ocasión es horrible.

martes, 1 de noviembre de 2011

CLUBES DE LECTURA EN MÁLAGA EN NOVIEMBRE. UN OTOÑO TEMPLADO.


Las temperaturas suaves con la que ha comenzado este noviembre en Málaga invitan a elegir una terraza poco ruidosa y pasar el rato leyendo. Motivos para la lectura hay este mes, puesto que los clubes de lectura y los encuentros con autores siguen siendo protagonistas de la agenda de muchos ciudadanos.

En el club de lectura de la Biblioteca Provincial hemos cambiado el día de encuentro, que pasa del jueves al martes. Para el martes 8 llevaremos leido "De ratones y hombres", el clásico de John Steinbeck. Después comenzaremos con alguna otra novela, por ahora desconocida.

En el club de lectura de la Biblioteca Cristóbal Cuevas, volvemos con Pablo Aranda, que tanto nos gustó hace unos meses. "La otra ciudad".

Y a través de este último club realizaremos un encuentro, a celebrar en la Casa Natal de Pablo Picasso, con Antonio Garriga Vela en torno a su libro "El anorak de Picasso".

En la Casa del Libro, un taller de lectura muy especia: "Reina Lucía", de E.F. Benson, con presencia de Enrique Redel, editor de Impedimenta.

En la librería Cincoechegaray, otro taller con presencia del autor: "El grito", de Antonio Montes.

En el Centro Andaluz de las Letras, además del encuentro con novelistas tan importantes como Lorenzo Silva o Ricardo Menéndez Salmón, que vienen a presentar libros muy feroces, se celebrará el club de lectura en torno al cómic "Maus", que se aplazó el mes pasado.

El club de lectura de clásicos de la Biblioteca del Arroyo de la Miel comienza su andadura con Ernest Hemingway: "El viejo y el mar".

Todavía no tengo noticias acerca del club de lectura de la Fnac. En cuanto lo sepa, como siempre, aparecerá en la columna de la derecha. Como siempre fechas y horarios están sujetos a variaciones, que serán reflejadas puntualmente.

¡Felices lecturas!