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sábado, 25 de abril de 2026

SIEMPRE ES INVIERNO (2025), DE DAVID TRUEBA.

Al principio el personaje protagonista de Siempre es invierno aparece como un perdedor, que participa sin esperanzas de triunfo en un concurso internacional de arquitectura y experimenta en ese mismo viaje la ruptura con su pareja. Miguel parece tomarse todas estas desgracias con filosofía y se queda unos días en la ciudad belga a la que ha acudido para la competición. Entonces es cuando toma protagonismo un personaje que aparece al principio y creíamos que iba a ser circunstancial: se trata de Olga, una mujer muy madura que ha servido como acompañante de la pareja a su llegada a Bélgica. Entonces comienza un extraño romance marcado por una gran diferencia de edad en el que ambos protagonistas intentan no sentirse incómodos. El resto de la película sigue los siguientes meses de la vida de un Miguel que parece ir resolviendo todos sus problemas poco a poco, excepto el amoroso. ¿Ha dejado en él un poso sentimental la breve relación con Olga? Siempre es invierno es una película muy irregular, un tanto falta de ritmo y de mensaje un tanto confuso (aunque finalmente aprueba la relación entre Miguel y Olga lo hace de una forma incómoda para los protagonistas, incomodidad que se acaba transmitiendo al espectador), algo que puede remitir al panorama amoroso tan nebuloso al que se enfrenta tanta gente en la actualidad.

P: 5

sábado, 17 de febrero de 2024

SABEN AQUELL (2023), DE DAVID TRUEBA.

Hace unos años pude ver el magnífico documental que Jordi Rovira y Xavier Baig dedicaron a uno de los humoristas más icónicos de nuestro país, todavía recordado por varias generaciones que disfrutamos de su forma tan particular de hacer algo tan aparentemente sencillo como contar chistes. El documental incidía en el lado oscuro de Eugenio, en esos últimos años de autodestrucción en una espiral de alcohol y drogas en los que la fama acabó consumiendo al personaje. Saben aquell está dedicado a los comienzos y a los años triunfales del humorista, incidiendo en la importancia que tuvo su primera mujer en su arranque. Eugenio era un tipo muy tímido, que sufría mucho antes de subirse a un escenario, pero, tal y como se muestra en Saben aquell fue la influencia de Conchita la que pulió su estilo y consiguió que se convirtiera en un fenómeno pocas veces visto a nivel nacional. Eugenio se sabía miles de chistes, pero esto hubiera servido de poco si no los hubiera aprendido a contarlos de manera única, estableciendo una complicidad con su público y midiendo los tiempos de una manera muy precisa. Aunque Saben aquell es una película plenamente satisfactoria, se echa de menos en la misma el retrato de los últimos años de su protagonista, esa decadencia desenfrenada que hubiera funcionado muy bien a nivel cinematográfico. Quizá el respeto por el personaje, derivado de la implicación de la familia de Eugenio en su producción, ha derivado en que se reflejen solo sus años dorados.

P: 7

viernes, 18 de mayo de 2018

SOLDADOS DE SALAMINA (2001), DE JAVIER CERCAS Y DE DAVID TRUEBA (2002). LOS AMIGOS DEL BOSQUE.

Las guerras están repletas de historias individuales de gente que mata, que muere o es mutilada de maneras horribles. También están - estos son los menos - los que sobreviven de manera inverosímil a situaciones límite. Paradójicamente - y esto es lo que quiere contar Cercas en su relato - uno de estos últimos fue uno de los fundadores del fascismo español. Rafael Sánchez Mazas, aunque acabó triunfando y formando parte del siniestro Régimen que siguió a nuestra Guerra Civil, fue también una víctima más del conflicto, un hombre perseguido y fusilado, que solo pudo sobrevivir con una combinación de suerte y sentido de la oportunidad. Mazas, un hombre de letras, amante de la conversación y la tertulia, sufrió en sus propias carnes el toque de la bestia que tanto había ayudado a hacer surgir.

La narración de Javier Cercas, en este libro que lo consolidó como uno de los autores más populares de nuestro pais, oscila entre la narración periodística, autobiográfica, histórica y literaria. Quizá lo mejor de Soldados de Salamina sea la excelente combinación entre todos estos estilos y la frescura de su estilo literario. No solo es capaz de describirnos los hechos que le interesan - la biografía de Sánchez Mazas y la de su probable salvador - sino que el proceso de investigación y las anécdotas que se desarrollan durante el mismo están al mismo nivel que la verdad histórica, que en este caso tiene mucho que ver con la intimidad de sus personajes, que se quiere fijar. Pero es el mismo autor el que mejor puede hablarnos de las intenciones con las que fue escrita la obra:

"La novela, básicamente, habla de los héroes, de la posibilidad del heroísmo; habla de los muertos, y del hecho de que los muertos no están muertos del todo mientras haya alguien que los recuerde; habla de la búsqueda del padre, de Telémaco buscando a Ulises; habla de la inutilidad de la virtud y de la literatura como única forma de salvación personal..."

Un año después de su publicación, el cineasta David Trueba rodaba una versión cinematográfica que realmente no hace justicia a la obra, no solo porque está afectada por un ritmo un tanto cansino, sino también por la elección de la protagonista, una inexpresiva Ariadna Gil que no consigue otorgar credibilidad a su papel. Aun así, la película cuenta con una escena inolvidable: el breve baile del soldado republicano bajo la lluvia que se despide, quizá para siempre, de su país mientras canta la canción más melancólica del mundo en esas circunstancias.