sábado, 27 de junio de 2026

TORRENTE PRESIDENTE (2026), DE SANTIAGO SEGURA.

He de decir que no he visto el resto de películas de la saga Torrente, aunque sí que he podido asomarme a trozos alguna vez que he encontrado alguna cambiando de canal. El humor en las mismas es muy zafio y básico, pero parece que esto gusta a una cantidad de público suficiente como para que cada una de las películas haya sido un gran éxito, lo que ha dado a Santiago Segura un aura de persona que se expresa con total libertad en el medio cinematográfico, sin la obligación de ser políticamente correcto. Desde luego, esta última jugada ha sido muy inteligente, porque parodiar a la política española de los últimos años es una cuestión bien sencilla, ya que en ciertos momentos lo estrafalario de estas películas se ha hecho realidad en nuestros telediarios, sobre todo si contemplamos a personajes como Ábalos y Koldo. La premisa de Torrente presidente es su fichaje por el partido Nox, en principio como una especie de speaker que ofrece discursos sin filtros al público de la derecha más radical. Pero poco a poco el protagonista se lo va creyendo y termina aspirando, nada menos, a ser presidente del gobierno. Hay que decir que la película tiene momentos verdaderamente divertidos, pero a la hora de la verdad no hace verdadera sangre con unos partidos políticos que merecen una crítica aún más feroz que la ofrece Santiago Segura. Si bien la narración, dentro del absurdo (aunque no tanto, observando que individuos como Donald Trump han llegado a lo más alto) cuenta con buen ritmo en los dos primeros tercios de la película, al final todo se vuelve demasiado convencional y previsible, en aras de ofrecer un poco de acción espectacular. Torrente presidente no tiene más pretensión que la de ser un producto de usar y tirar aprovechando la coyuntura de un momento concreto de la historia de nuestro país.

P: 5

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