domingo, 21 de junio de 2026

SOLO PARA SUS OJOS (1981), DE JOHN GLEN.

Con un Roger Moore ya más que consolidado en el papel de James Bond y contando con el apoyo masivo del público, Moonraker había sido un gran éxito para la serie. El problema es que se trata de una película disparatada, infantil y que ha envejecido muy mal. Los productores debieron tomar nota de esto y, teniendo en cuenta la crisis económica del momento, crearon una entrega mucho más contenida, centrada en el espionaje puro, en la que no existe un villano megalómano que quiere destruir o apoderarse del mundo. La trama es bastante realista, puesto que se centra en la recuperación de un dispostivo secreto que ha perdido la flota británica en aguas griegas. Aquí se intenta mostrar a un Bond más duro y expeditivo que el de películas anteriores (sigue siendo famosa la escena en la que da una patada fríamente a un coche al borde del abismo), pero no faltan las escenas ridículas, como la protagonizadas por la joven promesa del esquí que intenta continuamente seducir al agente o la protagonizada, ya cuando todo se ha resuelto, por la primera ministra británica del momento. Solo para sus ojos no es aburrida en absoluto, pero no mantiene el ritmo adecuado, ya que contiene demasiadas escenas de relleno que no llevan a ninguna parte y están solo concebidas para que exista algo de acción. En su favor hay que decir que las partes que transcurren en el fondo del mar están muy bien rodadas. Curioso que aparezca España en la trama, pero solo para mostrar una finca en los alrededores de Madrid (ni siquiera se rodó en nuestro país).

P: 6

No hay comentarios:

Publicar un comentario