domingo, 25 de enero de 2026

SUEÑOS DE TRENES (2002), DE DENIS JOHNSON Y DE CLINT BENTLEY (2025). LAS MANOS QUE HICIERON AMÉRICA.

Vaya por delante que la lectura de Sueños de trenes me ha servido para acercarme a un autor muy publicado en España, pero bastante desconocido todavía, cuyo estilo de escritura me ha parecido magistral. Sueños de trenes relata la vida de un tipo corriente que nace a finales del siglo XIX y es capaz de contemplar su vida con el asombro y la inocencia de un niño. Robert Grainier dedica su existencia al trabajo duro, tanto en la construcción de vías de ferrocarriles como en la tala de bosques. Su mayor motivación es el bienestar de una familia que va a ser efímera, puesto que su mujer y su pequeño hijo desaparecen en un devastador incendio forestal que sucede cuando él volvía de un periodo de largos meses como jornalero. 

Este hecho terrible va a marcar el resto de la existencia de Grainier, que se convertirá en un tipo solitario que seguirá viviendo en su remota cabaña, quizá esperando a que su familia pueda volver algún día con él. En este sentido el libro de Johnson expresa de manera muy convincente cuáles son los sentimientos de su personaje que, a la vez que se resigna poco a poco ante la tragedia, vive su día a día en comunión con la naturaleza. Además, de vez en cuando se describen sus alucionaciones, con leves toques de realismo mágico. En resumen, Grainier es un personaje absolutamente limpio, un tipo simple pero que a la vez es capaz de reflexionar acerca de las experiencias que va acumulando. Y las más importantes tienen que ver, como no podía ser de otra manera, con el duro mundo laboral de la época, compuesto por unos trabajos físicos muy exigentes sometidos a la continua posibilidad de accidentes mortales y que derivan inevitablemente en el deterioro físico del trabajador sometido a esfuerzos tan brutales.

La película de Bentley traslada a imágenes de modo muy poético la vida del protagonista en una pelicula que a ratos tiene un tono casi onírico muy adecuado a lo que se está contando. Vemos aquí a un Joel Edgerton que sabe encontrar el tono perfecto para que un personaje como este funcione en pantalla. Su Grainier es un hombre consagrado a su familia, absolutamente enamorado de su mujer y de su hija, un hombre simple que sabe que su vida debe consistir en largos periodos de trabajo duro para poder disfrutar de pequeños oasis junto a sus seres queridos. La devastación del fuego es una metáfora de la devastación que sufre en su interior después de la muerte de su familia, pues queda transformado en alguien que quiere seguir viviendo pero con lo mínimo para poder seguir esperando un milagro que nunca llega. Al final, como en libro, Sueños de trenes es una crónica detallada del paso de Robert Grainier por el mundo y de su modesto legado, el de uno de los millones de hombres que trabajaron duro para dar a Estados Unidos su configuración actual.

P: 8

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