Cuando los alemanes realizan películas acerca de la Segunda Guerra Mundial deben alejarse de la épica y del heroísmo para asentarse en un tono realista en el que ellos aparecen como los agresores, con un ejército que se compone de soldados que cumplen con su deber entre el fanatismo y el miedo a expresar sus propias ideas. Aquí se nos presenta a la tripulación de un tanque Tiger a la que se le encomienda un misión muy peligrosa en tierra de nadie: encontrar a un oficial de la Wehrmacht que tiene consigo los planes de batalla de los alemanes. Nos encontramos en el frente ruso en otoño de 1943. Los invasores retroceden ante el vigor del ejército ruso después de haber sido derrotados por éstos en Stalingrado y en Kursk. El tanque ofrece ante todo una visión muy realista de lo que significa hacer la guerra en uno de estos colosos de acero, transmitiendo en todo momento una intensa sensación de claustrofobia, ya que el vehículo que los protege puede convertirse en cualquier momento en la tumba de su tripulación. Una tripulación cuyos miembros están muy bien presentados. Son hombres que llevan ya cuatro años de guerra y saben que la victoria prometida se encuentra muy lejos, gente que ha visto ya morir a muchos camaradas y que, pese a su experiencia, no pueden evitar una permanente ansiedad por verse sometidos de manera constante a situaciones límite. Aunque el argumento de El tanque pueda recordar a Salvar al soldado Ryan, su historia deriva poco a poco a algo más parecido a Apocalypse Now. Los protagonistas se van introduciendo poco a poco en la locura de la guerra y son testigos, entre otras cosas, de cómo se las gastan las SS en un pueblo ruso. Saben que no están defendiendo una causa justa, pero deben seguir adelante apelando a la protección de sus familias, aunque algunos de sus miembros estén muriendo en los salvajes bombardeos a los que por aquella época ya estaban sometidas las grandes ciudades alemanas. El final, del que no se puede hablar aquí, es deliberadamente ambiguo y puede ser interpretado de muchas maneras pero, en cierto modo, es coherente con lo que hemos estado viendo en pantalla hasta ese momento.
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