miércoles, 14 de diciembre de 2022

GLADIATOR (2000), DE RIDLEY SCOTT.

El verdadero impacto que causó esta película cuando se estrenó en cines hace más de dos décadas solo lo puede conocer quien asistió a las salas en ese momento. Ridley Scott intentó rescatar aquí el viejo sentido del espectáculo de las ya extintas superproducciones de época de Hollywood, pero adaptándolas a los gustos del espectador moderno y representando de manera explícita la violencia. Por mucho que el guion de Gladiator pueda pecar de simpleza, sus diálogos están bien construidos y el ritmo que Scott impone a la historia hace que su abultado metraje transcurra como un suspiro para el espectador. El cine concebido como gran espectáculo de entretenimiento en una Roma recreada por unos efectos especiales que en cierto sentido han envejecido un poco mal, pero que en aquel momento se sentían como algo novedoso e impactante. Además, en esta película el cristianismo brilla por su ausencia y el héroe reza a sus dioses lares, lo cual también es una novedad en este tipo de cine. Las escenas en el Coliseo no pueden ser más sangrientas y el esfuerzo de recreación de aquel ambiente de violencia, sangre, vísceras y animales salvajes es un punto más a favor en una producción que, pese a quien pese, ha conservado bien su esencia a través de los años y se ha convertido en un auténtico clásico, aunque su argumento sea historia-ficción.

P: 8

1 comentario:

  1. "se ha convertido en un auténtico clásico, aunque su argumento sea historia-ficción"
    Eso. Que conste que jamás Marco Aurelio proyectó que a su muerte se reinstaurara la República. Proclamó públicamente a su hijo Comodo como su sucesor. Él sabría por qué...
    La peli se podía haber gastado unos pocos dólares más para mejorar el guión...

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