domingo, 31 de agosto de 2025

SOY NEVENKA (2024), DE ICIAR BOLLAÍN.

La historia de Nevenka Fernández es bien conocida, puesto que su caso abrió telediarios hace veintinco años y estimuló un debate social enfrentando a quienes defendían al alcalde de Ponferrada al grito de "a mí no me acosan si yo no quiero" y a una todavía minoría de personas que veían aquí un claro caso de abuso de poder frente a una subordinada que acabó terminando en un terrible episodio de acoso frente a la negativa de ella de seguir manteniendo relaciones sexuales. La verdad judicial al respecto está bien establecida y esto es lo que quiere reflejar una película que se centra en la soledad de la protagonistas frente a todas las fuerzas sociales, judiciales, políticas y mediáticas que cuestionaban su relato de una forma particularmente cruel. También es cierto que este tipo de casos tan íntimos y con pruebas tan difíciles de obtener necesitan de una particular serenidad para su resolución, algo difícilmente de conseguir cuando se convierten en asuntos mediáticos sometidos a fuertes presiones en uno u otro sentido. Aplicando un poco de sentido común, lo poco que tenía que ganar y lo mucho que perder por parte de la víctima es un claro indicio de la veracidad de sus acusaciones, aunque esto no es ni mucho menos suficiente ante un Tribunal. A Iciar Bollaín le interesa sobre todo reflejar la sociedad de donde venimos, bastante más machista que la actual en aquel año 2001, aunque contemplándola estrictamente como obra cinematográfica, Soy Nevenka está narrada de una forma un tanto precipitada y hay cierta descompensación en la interpretación de sus dos protagonistas, siendo la actuación de Urko Olazabal un poco más verosímil que la de Mireia Oriol, aunque hay que comprender que la actriz se enfrentaba un papel extraordinariamente difícil. 

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sábado, 30 de agosto de 2025

RIEFENSTAHL (2024), DE ANDRES VELEL.

Pocas figuras del mundo del cine han sido tan controvertidas como Leni Rienfenstahl. Directora de indudable talento, dotada de un sentido estético, innovador y perfeccionismo insuperables, puso todas esas virtudes al servicio del Régimen nazi, logrando un privilegiado acceso a toda su cúpula, incluido el propio Hitler. Una vez derrotada Alemania, Rienfenstahl eludió sus responsabilidades y pudo dedicarse a intentar limpiar su imagen. Su argumento principal es que, como el noventa por ciento de los ciudadanos, ella apoyó al Régimen porque no sabía nada de las atrocidades que patrocinaba. Lo más interesante del documental de Velel es poder contemplar a una cineasta ya muy madura defendiéndose en los platós de televisión de las acusaciones que eran lanzadas por presentadores y público. En estas imágenes podemos ver a la auténtica Rienfetahl, una mujer que se encolerizaba con suma facilidad y que no toleraba que nadie le llevara la contraria, un genio del cine que no podía lucir públicamente la maternidad de sus obras maestras, ya que eran el resultado de un pacto con el peor de los diablos. Pero los datos están ahí y su vinculación a ciertos episodios muy oscuros también. Es el espectador quien debe juzgar ¿se puede desvincular la obra de la vida del autor? Desde luego ver Olimpia o El triunfo de la voluntad es imprescindible para cualquier amante del cine, pero no se puede evitar admirarlas con una gran sensación de culpabilidad.

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sábado, 23 de agosto de 2025

SUPERMAN (2025), DE JAMES GUNN.

Después de la memorable interpretación que otorgó Henry Cavill al personaje, James Gunn ha dado una nueva vuelta de tuerca a uno de los grandes mitos de la modernidad y presenta a un Superman mucho más humano y falible, frente al Dios que se nos había mostrado en películas anteriores. Y es que este es un nuevo comienzo para el Universo DC, que en su anterior encarnación había sido acusado de excesivamente oscuro por muchos espectadores. En esta ocasión tenemos todo lo contrario: una película muy colorida, llena de sorpresas, de nuevos personajes y con un sentido del humor similar al que su director ya impregnó la saga de Guardianes de la Galaxia. Lo mejor de este Superman es que no es una nueva película de origen (esto ya se ha contado en excesivas ocasiones) y el personaje se mueve en un mundo en el que existen numerosos personajes como él. La trama se centra en un debate moral: ¿puede un ser superpoderoso tomarse la licencia de parar una guerra entre dos países? James Gunn intenta en todo momento crear la sensación (ese es su principal objetivo) de un universo muy rico de personajes y situaciones que va a ir derivando en nuevas películas, un universo donde todo es posible: desde que Superman tenga un perro con poderes como mascota o que Metrópolis sea atacada por un kaiju. Así pues nos alejamos del realismo de entregas anteriores y entramos en una fase muy comiquera en la que lucha del bien contra el mal, a pequeña o a gran escala va a ser un fenómeno continuo (podemos contemplar como Metrópolis se encuentra frecuentemente bajo ataque de seres extraños, un fenómeno tan habitual que ya provoca apatía en muchos ciudadanos). Aunque resulta una película muy divertida y planteada con muy buen ritmo Superman falla precisamente en el retrato de su personaje principal: parece un tipo bastante menos inteligente y mucho más impulsivo que sus versiones anteriores, un superhéroe todavía inexperto que tiene una visión muy ingenua de la vida. Además, apenas podemos atisbar algo de la vida de Clark Kent (la dualidad entre Kent y Superman siempre ha sido uno de los elemenos más interesantes de estas películas) y tampoco funciona demasiado bien su química con Lois Lane. Son detalles que se pueden ir depurando para próximas entregas. Desde luego, si esta película no es un gran éxito de taquilla, se va a poner en peligro el desarrollo de un universo entero.

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viernes, 22 de agosto de 2025

LOS RESCOLDOS DE LA CULEBRA (2024), DE JUAN NAVARRO GARCÍA. FUEGO Y MUERTE EN LOS INCENDIOS DE ZAMORA.

Las terribles imágenes de los últimos días, con amplias zonas de España sometidas a espantosos incendios avivados por un clima atroz, son una reproducción de las que pudimos contemplar hace tres años en la Sierra de la Culebra (una zona que ha vuelto a verse afectada estos días). Está claro que incendios forestales ha habido siempre, sobre todo en un país que sufre con frecuencia episodios de sequía extrema, pero los de los últimos tiempos son especialmente virulentos, imposibles de apagar, compuestos por llamas que devoran todo a su paso y saltan fácilmente por cualquier cortafuegos. Un fenómeno que está auspiciado también por la despoblación paulatina del mundo rural y la consiguiente falta de mantenimiento de los montes. Juan Navarro García es un periodista que fue testigo de la dureza de aquellos días y que aporta con este libro un relato muy preciso de los hechos:

"El viento empuja las llamas, con ráfagas de cien kilómetros por hora, los frentes cambian caprichosamente de dirección y los focos se ceban con la madera seca y un monte bajo —hierbajos, escobas, matorrales, zarzas y cardos— convertido en puro combustible.

Hasta los corzos y lobos chamuscados propagan las chispas que tuestan su pelaje mientras huyen. Otros animales perecen asfixiados en este laberinto de dióxido de carbono. Las cortezas saltan y el humo enrojece los ojos. Las botas se tiznan al salir de los caminos y adentrarse entre las llamas. El instinto obliga a mirar hacia atrás por si un viraje del viento, un árbol derrumbado o la propia intensidad del fuego cortan las escapatorias. No se oye nada más que el sonido de la destrucción y los cercados metálicos quedan incandescentes, abrasadores, más afilados que nunca.

Las sienes laten desbocadas y crece la desesperación. El viento eleva la humareda y cubre la sierra de la Culebra de una cúpula negra donde ni el sol ni la luna sirven como referencia. Las ráfagas cambian de dirección e impiden a los bomberos acometer con garantía las lenguas ardientes. El incendio se empacha de la peligrosa regla del treinta: más de treinta grados, rachas de más de treinta kilómetros por hora y humedad relativa menor al treinta por ciento."

En primer lugar Los rescoldos de la culebra es un homenaje a las personas que se dejaron heroicamente la vida en aquellos parajes tratando de contener el fuego. Pero también es una denuncia de la incompetencia de unos políticos que recortan en políticas forestales y de prevención, empezando por las precarias condiciones de unos bomberos a los que solo se llama para trabajar unos meses al año con unos sueldos paupérrimos y que disponen de unos medios claramente insuficientes para afrontar tragedias como la sucedida en 2022. Lo peor es que la historia ha vuelto a repetirse estos días y podemos ver que la Junta de Castilla León no aprendió nada de aquello y las numerosas promesas planteadas no se tradujeron en mejoras palpables en los medios de prevención.

El periodista vuelve a visitar la Sierra muchos meses después para constatar el abandono evidente que sufren sus habitantes después del desastre. Más que reivindicación, existe en sus habitantes un sentimiento de resignación, que se extiende a toda la población de la Comunidad Autónoma, como si las instituciones no fueran responsables de crear las condiciones para afrontar en el futuro con ciertas garantías situaciones tan extremas. Como decimos, hemos sido testigos este verano de cómo los políticos han abjurado de sus responsabilidades para volver a tirarse los trastos a la cabeza y acusarse unos a otros de dejación de funciones mientras numerosos ciudadanos contemplan con impotencia cómo se devasta la naturaleza, se pone en peligro su medio de vida e incluso sus hogares. De nuevo los desastres vuelven a golpear este país y las administraciones no están a la altura.

lunes, 18 de agosto de 2025

EL CLUB DE LOS NEGOCIOS RAROS (1905), DE GILBERT KEITH CHESTERTON. INVESTIGACIONES EXCÉNTRICAS.

Se puede calificar El club de los negocios raros como una novela policiaca, pero muy excéntrica. Uno de sus personajes principales, Basil Grant es una especie de Sherlock Holmes que siempre parece ver más allá que sus otros protagonistas, y que protagonizará una previsible sorpresa final. Los casos que se plantean tienen que ver con el club del título, al que solo se puede pertenecer si se practica una profesión o una forma de hacer dinero completamente nueva, nunca vista hasta ese momento. Con estos ingredientes Chesterton logra una narración muy divertida, que apela constantemente al lector a base de ironía y humor. No es una novela para tomársela en serio, sino un puro disfrute muy bien escrito y que transcurre a un ritmo casi cinematográfico.

El narrador se encuentra con el misterio de manera muy novelesca, casi siempre gracias a sus relaciones sociales. Aquí lo importante no es la coherencia, sino la sorpresa permanente lograda con frecuencia con escenas surrealistas, descritas siempre desde el punto de vista de una persona con pensamiento racional, que no es capaz de aportar esa originalidad mental que sí tiene su amigo Basil, alguien que jamás se altera ante las situaciones más estrambóticas, pareciendo siempre ir un paso por delante del presunto misterio. Es una especie de falsa locura la que le permite ver las cosas tal y como son y no su apariencia a primera vista, como las ven el resto de personajes. Su frase favorita es "los hechos a veces oscurecen la verdad" y al final sus excéntricas especulaciones detectivescas son las que se van a llevar el gato al agua. Claro, que el club que está implicado en cada uno de los casos tampoco funciona de una manera socialmente comprensible.

domingo, 17 de agosto de 2025

EL ODIO (1995), DE MATHIEU KASSOVITZ.

Aunque ya tiene treinta años, esta película ha quedado como una de las más impactantes del cine francés, muy recordada por su realismo y por ser visionaria: el problema que presenta, el de la marginalidad y violencia cotidiana en ciertos barrios de París, no ha hecho sino crecer. La obra de Kassovitz opera desde el principio como una gran advertencia, con la metáfora del hombre que está cayendo de un edificio y hasta que no se estrella piensa que todo va bien. El gran polvorín en el que se han convertido estos barrios, repleto de inmigración que no se ha integrado (y a la que seguramente no se le ha dejado integrar) en la cultura francesa, está representado por los tres protagonistas, unos jóvenes sin expectativas que simplemente sobreviven en el día a día de un entorno hostil en el que se desatan con frecuencia brotes de violencia colectiva. Filmada en un crudo blanco y negro El odio retrata cómo la única relación que tienen estos jóvenes con el Estado se da con unas fuerzas policiales que son consideradas el enemigo. La educación no es para ellos más que un instrumento de adoctrinamiento que rechazan. Cuando viajan al centro de París es como si entraran en otro mundo, en un realidad en paz y armonía en la que son elementos extraños. ¿Cuál es el problema principal, la falta de medios por parte del Estado o la falta de voluntad de integración de ciertos grupos? El espectador debe sacar sus propias conclusiones, pero estremece pensar que el problema que plantea la película no haya hecho más que enquistarse y crecer en las últimas décadas. Desde luego, la película fue pesimista respecto al futuro y acertó de pleno.

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sábado, 16 de agosto de 2025

HISTORIA DE LOS INFIERNOS (1991), DE GEORGES MINOIS. LA ESTRATEGIA DEL TERROR.

La idea de infierno como lugar de retribución de los castigos cometidos en la vida del individuo tiene que ver tanto con la religión como con la moral. Aunque los primeros infiernos creados por la imaginación humana (cuya descripción podemos leer en Homero, por ejemplo), son lugares lúgubres en los que no hay castigo ni recompensa, solo una simulación de la vida humana en la que las sombras de los que fueron hombres llevan una existencia más bien triste y aubrrida. Ya en Egipto, Irán e incluso en la Grecia clásica aparecen los infiernos específicos para condenados, pero aquí todavía los padecimientos pueden ser limitados en el tiempo y hay posibilidad de redención una vez cumplida la pena.

Aunque los Evangelios son muy ambiguos al respecto, la idea de infierno fue calando poco a poco en las primeras comunidades cristianas, debido a la preocupación creciente por la salvación individual. La imaginación popular hizo el resto y surgieron múltiples leyendas y habladurías acerca de cómo sería el infierno. Se clasificaban sus diferentes estancias según el tipo de pecadores encerrados en las mismas y el sadismo a la hora de imaginar castigos se disparaba. A la eternidad de los mismos se sumaba el hecho de que no daban tregua a un condenado que incluso debía contemplar como los bienaventurados observaban regocijados desde arriba sus inmensos sufrimientos. Porque uno de los incentivos de los no pecadores, según Tertuliano, era observar los suplicios de los condenados, "un espectáculo gratuito y eterno, porque el fuego del infierno arde sin consumirse."

A partir de aquí surgirán intensos debates teológicos entre los partidarios de la bondad divina, que niegan la eternidad de los castigos y los que defienden que ofender a Dios es ofender a un ser infinito, por lo que los padecimientos de los pecadores no deben tener fin. En la doctrina oficial de la Iglesia irán imponiéndose los segundos, comenzando un verdadero periodo de terror en las predicaciones que llega hasta el siglo XX. Los oradores transmiten continuamente que cualquier pecado puede llevar al infierno, aunque sea de pensamiento y describen ante sus aterrorizadas audiciencias las torturas que padecerán los condenados, sin ahorrar los detalles más sádicos de las mismas. Además, se asegura que serán muy pocos los que se salven:

"El infierno cristiano - se puede decir sin reparos - es ciertamente el infierno absoluto, la más terrible máquina de triturar al individuo que jamás se haya inventado. Al lado de este universo, los demás infiernos no son más que esbozos pueriles, chiquilladas. Los predicadores rurales y sus feligreses seguramente no tienen conciencia de todas las implicaciones de su enseñanza, solo intuidas por los espirituales y místicos de su época. Sin embargo, la intención es la misma: detrás de los esfuerzos patéticos y a veces grotescos por describir las torturas más variadas está la intención de forjar un mundo totalitario del sufrimiento en estado puro."

La Iglesia justificaba esto como mal menor para evitar a los fieles caer en el abismo eterno. Fomentaba el sacrificio y el sufrimiento en esta vida para esquivar una condena irreversible. Ni siquiera la llegada del pensamiento más racional con la Ilustración hizo cambiar de idea a los teólogos. La institución eclesiástica se acuarteló en sus posiciones y no movió las mismas ni un ápice, a pesar de que muchos filósofos y pensadores tacharan de absurda la idea del infierno. Solo ya entrado el siglo XX la Iglesia ha suavizado su postura, aunque solo sea porque ya no se predican los sufrimientos del más allá, hablando de ellos metafóricamente como un apartamiento voluntario de Dios. El libro de Georges Minois es un estudio monumental y minucioso de la evolución de esta idea a través de los siglos, una idea que ha provocado océanos de sufrimiento y ansiedad en las mentes más imaginativas y que se convirtió durante mucho tiempo en uno de los instrumentos más eficaces de dominación absoluta de las almas por parte de la Iglesia.