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sábado, 2 de marzo de 2024

BIOGRAFÍA DE LA HUMANIDAD (2018), DE JOSÉ ANTONIO MARINA Y JAVIER RAMBAUD. HISTORIA DE LA EVOLUCIÓN DE LAS CULTURAS.

El viaje del ser humano desde su condición meramente animal hasta haberse convertido en un ser civilizado y dueño y señor del planeta es largo y lleno de avances y retrocesos. Todo esto, si lo observamos en perspectiva, es bastante prodigioso. Somos una especie que ha creado una cultura partiendo de una biología no especialmente favorable, pero cuyo cerebro se ha desarrollado mucho más allá de las posibilidades de cualquier otro ser vivo. Hemos creado el lenguaje y hemos conseguido vivir en comunidades de millones de personas que cooperan e impulsan proyectos cada vez más complejos.

A pesar de todo esto, no siempre impera la cooperación. Las guerras y conflictos son una constante en la historia humana y las armas que se utilizan cada vez más mortíferas, hasta el punto de que hoy día un conflicto mundial arrasaría con buena parte de la población mundial. Además, el ser humano se ha enfrentado a epidemias y todo tipo de catástrofes, pero siempre ha logrado salir adelante. A trompicones, con continuos retrocesos, al final se ha logrado que la ciencia se imponga a la religión en cada vez más lugares y la población cada vez es más numerosa, reduciéndose de continuo los niveles de violencia, a pesar del terrible siglo XX que tuvimos que vivir.

La evolución de las culturas es parecida a la evolución natural, un método de ensayo y error en el que triunfan las soluciones más adaptativas:

"La evolución de las culturas se rige por un mecanismo análogo. Hay una fuerza impulsora, que mueve y dirige la acción: las necesidades, deseos, expectativas y pasiones humanas; hay un mecanismo que proporciona soluciones a los problemas planteados por esos deseos; y hay un sistema de selección que elige una de las soluciones y rechaza las restantes."

Evidentemente, para establecer sociedades tan complejas y avanzadas como la humana no basta con apelar al instinto. Es necesario que se establezca la institución del poder, del gobierno. Un poder que se ejerce en sus estadios más básicos a través de la fuerza bruta, pero que necesita para consolidarse de unas instituciones más sofisticadas que lo legitimen: la religión y, posteriormente, la participación indirecta del resto de la población en su ejercicio. Al final las formas más virtuosas de gobierno son las que se liberan de la ignorancia, del miedo, del dogmatismo y del miedo al diferente y terminan desarrollando la idea de compasión a través del revolucionario concepto de la dignidad humana. El libro de Marina y Rambaud consigue que el lector se sienta partícipe de esta herencia común y aprecie el camino tan tortuoso que se ha recorrido hasta llegar a un mundo que aprecia en su mayoría la idea de aplicar los Derechos Humanos a todas sus sociedades, aunque todavía quede mucho camino por delante para que dicha realidad sea experimentada por todos.

martes, 17 de febrero de 2015

ANATOMÍA DEL MIEDO (2006), DE JOSÉ ANTONIO MARINA. UN INCÓMODO COMPAÑERO DE VIAJE.

El miedo ha sido desde siempre un compañero inseparable del ser humano. A diferencia del resto de animales, nosotros contamos con la capacidad extraordinaria de evocar el pasado y de representarnos el futuro. Esta aptitud para no vivir solo en el presente amplía nuestras expectativas y es un mecanismo imprescindible para el desarrollo de nuestra principal arma de supervivencia: la inteligencia. Pero a la vez también supone una enorme carga para el hombre: ser consciente de los peligros que nos rodean continuamente, reales o imaginarios, es un enorme lastre. Todos sentimos miedo de vez en cuando, ya sea en forma de ansiedad, de pánico o fobia. Algunos lo sienten casi todo el tiempo.  Las cuatro respuestas posibles ante el mismo a veces resultan una difícil elección: la huida, el ataque, la inmovilidad o la sumisión.

Lo cierto es que uno de los asuntos que producen mayor temor es la falta de explicación de nuestra misma existencia. Somos arrojados al mundo sin propósito, sin saber exactamente qué se espera de nosotros. Además, tenemos fecha de caducidad y tampoco estamos seguros de si nos espera algo después de la muerte, uno de los terrores más universales. Respecto a las relaciones sociales entre seres humanos, el miedo es un instrumento de poder. Nada como la intimidación, el temor al castigo, para conseguir la obediencia de los semejantes. En épocas pasadas (y también presentes, por desgracia) la tortura fue moneda corriente para cualquiera que cuestionara el poder o la religión establecida:

 "Uno de los hilos que trenzan la historia de la humanidad es el continuo afán por librarse del miedo, una permanente búsqueda de la seguridad y, recíprocamente, el impuro deseo de imponerse a los demás aterrorizándolos. Hobbes descubrió en el miedo el origen del Estado. Maquiavelo enseñó al príncipe que tenía que utilizar el temor para gobernar, le proporcionó un manual de instrucciones. La terribilitá como herramienta. Ambos coincidían en una cosa, a saber, que el miedo es la emoción política más potente y necesaria, la gran educadora de una humanidad indómita y poco de fiar. «Es terrible que el pueblo pierda el miedo», advertía Spinoza, un cauteloso."

Conseguir un sentimiento de seguridad, aunque sea falso, aún a costa de la propia esclavitud, es el deseo de la mayoría de los hombres. Por eso en épocas de miedo, cuando se agitan amenazas como el terrorismo o la crisis, es más fácil que la gente renuncie a sus derechos. Marina dice con gran acierto que la obediencia es un buen antídoto contra la ansiedad. Si no tengo que decidir por mí mismo, no seré el responsable de mi futuro, ya que se lo estoy confiando a otra persona que estimo más sabia. Más grave es cuando un sentimiento nacionalista o religioso fanatiza a la persona hasta el punto de estar dispuesto a dar su vida en nombre de estas creencias irracionales.

El autor también se acerca al existencialismo, a la visión de la realidad como un gran absurdo sin sentido. Es el peligro de perder el norte, las motivaciones vitales que, sin saber si son verdaderas o falsas, distraen al hombre mientras transcurren sus días. La angustia vital es un gran peligro, en muchas ocasiones inevitable:

"Hay un sentimiento de angustia peculiar que nos acomete ante la pérdida de sentido. Es una vivencia del absurdo, de la insignificancia, de la finitud. Nuestro asiduo Kafka lo cuenta: «Me encuentro sobre la plataforma de un tranvía, y advierto una incertidumbre respecto a mi posición en el mundo, en esta ciudad, en la familia. No sé dar justificación clara al hecho de encontrarme en pie sobre esta plataforma, de agarrarme a esta correa, de dejarme llevar por este tranvía». Se parece al brusco sentimiento de extrañeza que experimentan algunas personas."

Con Anatomía del miedo, José Antonio Marina pone otra piedra en su gran proyecto de divulgación filosófica, equivalente al que lleva años realizando Punset con la ciencia. El libro no contiene ideas originales, pero sabe sintetizar las de los más importantes pensadores en torno al miedo y la angustia. La primera parte del libro es mucho más coherente con el título que la segunda, que se centra más en el concepto de heroísmo, vinculándolo al comportamiento ético. Me quedo con esta frase, que habla de la dignidad para con uno mismo:

"La obligación de comportarnos justa, respetuosa, valientemente no afecta sólo a nuestro trato con los demás, sino también al trato con nosotros mismos. Si no debemos atentar contra la dignidad de otra persona, tampoco debemos atentar contra la nuestra. Si la dignidad implica libertad, no podemos abdicar de nuestra libertad, por ejemplo mediante las adicciones o la cobardía; si la dignidad implica conocimiento, no podemos permanecer en la ignorancia; si la dignidad implica rechazar la tiranía, no podemos claudicar ante nuestros tiranos interiores."