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domingo, 7 de junio de 2026

EL AGENTE SECRETO (2025), DE KLEBER MENDOÇA FILHO.

El agente secreto es, ante todo, un retrato muy preciso del ambiente de un país que sufre una dictadura, como fue la de Ernesto Geisel en el Brasil de los años setenta del pasado siglo. El protagonista es un profesor que debe esconderse por haberse enfrentado a una trama de corrupción. Perseguido por la policía del Régimen, recala en Recife, la ciudad donde dejó a su hijo al cuidado de unos familiares. El director se toma su tiempo para ir mostrando todos los detalles de la trama que afecta al protagonista, mientras contemplamos al estrato social de los perseguidos, que esconden como pueden sus pecados políticos frente a un gobierno altamente represivo. Aunque le sobra bastante metraje - un mal endémico del cine de nuestros días - la película de Mendoça resulta muy interesante por la perfecta ambientación que consigue del Brasil de los setenta, un país en permanente crisis que sigue celebrando el carnaval casi como una religión. La textura de las imágenes que se ofrece en cada plano está muy cuidada, pero es el resultado final lo que se resiente, ya que todo avanza a un ritmo muy lento e incluso tedioso por momentos, dando la impresión de que la trama podría condensarse en menos minutos, aunque hay que decir que la memorable interpretación de Wagner Moura arregla casi por sí sola estos defectos. 

P: 6

jueves, 2 de abril de 2026

Z (1969), DE COSTA-GAVRAS.

Tal y como se advierte al principio de la película, Z refleja hechos reales - ocurridos en Grecia - pero los traslada a un país del que no se dice su nombre para narrar una trama política en cuyo guión participó nada menos que Jorge Semprún. Se trata de una presunta democracia donde la oposición vive asediada y no puede expresarse libremente, por lo que cuando se va a organizar un acto en el que va a hablar un diputado que es la gran esperanza de la izquierda, las tensiones estallan y el diputado acaba asesinado. Lo que sigue son los intentos del Estado de ocultar los hechos frente a un juez de instrucción de comportamiento digno e incorruptible. Lo que podría haber sido una película impecable, debido a la fuerza del mensaje que se quiere transmitir, ha envejecido muy mal y vista hoy resulta desconcertante la poca sensación de verosimilitud que transmite. Que sus escenas de violencia no sean impactantes no importa demasiado, pero sí que molesta que todos los conspiradores de ultraderecha sean retratados como unos absolutos imbéciles cuya actuación en el magnicidio es una auténtica chapuza, por lo que se parecen más a villanos de Mortadelo y Filemón que a los que debían reflejarse en una película seria. Además, cuando están ante el juez todos muestran un comportamiento infantil y caen en las trampas dialécticas más sencillas. Además uno de ellos va vestido como Torrente (y su actuación es similar), lo que no hace sino sacarme todavía más de la trama presuntamente seria que estoy contemplando. Frente a todo esto la actuación tan digna del juez de instrucción queda como lo que la película podía haber sido y no fue. Pese a todo, Z sigue siendo una lección de politica filmada en unos años muy agitados y cuenta con las actuaciones muy dignas de Yves Montand e Irene Papas.

P: 5

sábado, 25 de octubre de 2025

LA GRAN AMBICIÓN (2024), DE ANDREA SEGRE.

En la época de degradación política que nos ha tocado vivir, congratula poder ver, aunque solo sea por dos horas, que las cosas eran muy diferentes en décadas anteriores, que existían líderes como Enrico Belinguer, entregados en cuerpo y alma a una causa. La causa era el eurocomunismo, una tendencia de una izquierda que quería despegarse de la tutela del bloque del Este e integrarse de manera más clara en las democracias occidentales. En el caso de Italia, Belinguer intentó algo impensable hasta ese momento: el acercamiento a la Democracia Cristiana para alejar a Italia del abismo al que la estaba empujando el terrorismo de las Brigadas Rojas y de todo tipo de grupos fascistas. Frente el fantasma de la guerra civil Belinguer aportaba una apuesta política de consenso sin alejarse de lo que verdaderamente le importaba: los derechos de los trabajadores. Puede parecer sorprendente hoy día, pero hubo un tiempo en el que los partidos de izquierda se dedicaban a defender los derechos de los obreros y lo hacían acercándose a sus lugares de trabajo para escuchar sus reivindicaciones, frente a los políticas identitarias, populistas y vacías que se reivindican hoy día. Con gran influencia del cine documental La gran ambición retrata a un político humilde, que lamenta no poder dedicar más tiempo a su familia y que es capaz de acercarse a la gente con naturalidad, como uno más. Todo esto en el caótico contexto de los años setenta, una época que se parece en ciertos aspectos a la nuestra, pero que contaba con políticos bastante más sólidos y responsables que los actuales.

P: 7

sábado, 12 de abril de 2025

REAGAN (2024), DE SEAN McNAMARA.

Más que un biopic, esta es una hagiografía de un presidente de los Estados Unidos por los que muchos sienten nostalgia. Reagan llegó al poder en un momento complicado, cuando el país todavía se lamía las heridas de la derrota en Vietnam y de la crisis económica de los setenta. La película se refiere a él de manera continua como el Cruzado, porque centró gran parte de sus esfuerzos en la derrota del comunismo y de la Unión Soviética. Y lo hizo incrementando los gastos de la carrera militar de una manera que su rival no podía permitirse, para después establecer una buena sintonía con Gorbachov firmando una serie de Acuerdos de desarme. En manos de un director como Oliver Stone Reagan habría sido una magnífica reflexión sobre la llegada al poder de un hombre con ciertos rasgos de fanatismo que no tenía objección en perjudicar a países de América del Sur para proteger los intereses de su país. En la cinta de Sean McNamara aparece como poco menos que un santo volcado en una misión sagrada, aunque dicho papel no es nada convincente debido a la extraña interpretación de Dennis Quaid, quizá perjudicada por el llamativo maquillaje que exhibe. Lo que si es interesante en esta película es establecer contraste entre la presidencia de Reagan y la de Trump y advertir como el primero se estará removiendo donde quiera que esté ante la política económica errática del segundo y sus concesiones a Rusia. Dos presidentes de un mismo partido que hubieran tomado decisiones antagónicas en el difícil escenario actual.

P: 3

domingo, 3 de marzo de 2024

EL CANDIDATO (1972), DE MICHAEL RITCHIE.

Sátira política que sigue estando muy de actualidad, El candidato narra una campaña política para elegir al representante al senado por California. Como los demócratas sienten que no tienen nada que hacer frente al veterano candidato republicano, eligen a un joven abogado idealista para realizar una campaña diferente, protagonizada por alguien dinámico y que sea capaz de sorprender al rival con sus propuestas. La película de Ritchie cuenta con un montaje muy dinámico, muy apropiado para describir el devenir frenético de una campaña de estas características. El guion se apoya ante todo en la excelente actuación de Robert Redford, al que se retrata como alguien que, al principio, no anhela el poder por el poder, sino que lo aprecia como un instrumento para mejorar la vida de sus conciudadanos, aunque poco a poco tendrá que aprender a moverse en un mundo cínico y repleto de podredumbre. Al contrario de lo que el piensa, a sus asesores lo único que les interesa - y estos sí que son perros viejos en estas lides - es alcanzar la victoria, siendo el programa un mero instrumento para conseguir lo que importa: que su candidato luzca bien en pantalla y se gane la confianza del votante. Al final el protagonista se amolda al discurso vacío, pero repleto de emociones, propio de la política, donde lo que verdaderamente se aprecia es que el candidato se aproxime a sus posibles votantes y estos lo tomen por alguien simpático y cercano. Lo que venga después, la labor como senador si se es elegido, no tiene la menor importancia.

P: 7