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sábado, 25 de octubre de 2025

LA GRAN AMBICIÓN (2024), DE ANDREA SEGRE.

En la época de degradación política que nos ha tocado vivir, congratula poder ver, aunque solo sea por dos horas, que las cosas eran muy diferentes en décadas anteriores, que existían líderes como Enrico Belinguer, entregados en cuerpo y alma a una causa. La causa era el eurocomunismo, una tendencia de una izquierda que quería despegarse de la tutela del bloque del Este e integrarse de manera más clara en las democracias occidentales. En el caso de Italia, Belinguer intentó algo impensable hasta ese momento: el acercamiento a la Democracia Cristiana para alejar a Italia del abismo al que la estaba empujando el terrorismo de las Brigadas Rojas y de todo tipo de grupos fascistas. Frente el fantasma de la guerra civil Belinguer aportaba una apuesta política de consenso sin alejarse de lo que verdaderamente le importaba: los derechos de los trabajadores. Puede parecer sorprendente hoy día, pero hubo un tiempo en el que los partidos de izquierda se dedicaban a defender los derechos de los obreros y lo hacían acercándose a sus lugares de trabajo para escuchar sus reivindicaciones, frente a los políticas identitarias, populistas y vacías que se reivindican hoy día. Con gran influencia del cine documental La gran ambición retrata a un político humilde, que lamenta no poder dedicar más tiempo a su familia y que es capaz de acercarse a la gente con naturalidad, como uno más. Todo esto en el caótico contexto de los años setenta, una época que se parece en ciertos aspectos a la nuestra, pero que contaba con políticos bastante más sólidos y responsables que los actuales.

P: 7

sábado, 20 de julio de 2024

LA PEQUEÑA VENECIA (2011), DE ANDREA SEGRE.

Shun Li es una joven china que ha emigrado a Italia, pero vive en condiciones de semiesclavitud. Obligada a trabajar en un bar por la deuda contraída y sin poder estar con su hijo mientras quieran mantener esa situación los jefes mafiosos, la existencia de la protagonista no es más que una sórdida sucesión de jornadas laborales con algún que otro día de descanso. En el bar conoce a Bepi, un maduro marino ya jubilado con el que conecta enseguida. Lo que viven ambos no es una historia de amor, sino una relación de profunda amistad y afecto, pero este vínculo no es bien visto ni por los amigos de él ni por los compatriotas de ella, por lo que la relación se convierte en una especie de extraña variante de la historia de Romeo y Julieta. Si en algo destaca La pequeña Venecia es en el retrato de la sordidez en la que ha de sobrevivir la protagonista, víctima de una mafia que aprieta sin ahogar del todo, porque ofrece esperanzas de un futuro mejor en la tierra prometida. La película nos hace reflexionar acerca de esas tragedias ocultas con las que nos cruzamos en los momentos más inesperados, sobre esos trabajadores inmigrantes invisibles que sostienen nuestras economías a base de un gran sacrificio personal mientras las mafias que los dominan se enriquecen un poco más cada día.

P: 7