En los años sesenta la homosexualidad era un tema tabú en Reino Unido y su práctica estaba penada con la cárcel. Por lo tanto, existía un submundo para satisfacer los impulsos de quienes realizaban estas prácticas hoy ya tan normalizadas, afortunadamente. Por lo tanto, por su fecha de realización, Víctima es una película que denuncia valientemente una situación intolerable en un país que se decía democrático y tolerante. El protagonista es un prestigioso abogado felizmente casado - en aparencia - y absolutamente integrado en las altas instancias jurídicas de la nación. Pero Melville Farr tiene un secreto y es que ha estado utilizando los servicios de un jovencito que aparece muerto, después de haber pedido ayuda al abogado por estar siendo chantajeado y éste habersela negado. El protagonista inicia una investigación, en la que va a poner en juego no solo su libertad, sino su reputación, para desenmascarar una red de chantaje que se aprovecha de la injusta legislación vigente en la época. Aunque tarda mucho en arrancar y su argumento al principio es un poco confuso, finalmente Víctima se alza como una contundente llamada de atención al público de la época acerca de una situación injusta fundamentada en una moral caduca, que no tenía cabida en una sociedad moderna. Hay que decir que la película influyó positivamente en el debate público y pocos años después la ley quedó derogada. El cine a veces no es mero entretenimiento, sino que puede servir como catalizador para importantes cambios en la mentalidad social.
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