sábado, 10 de octubre de 2026

AÚN ESTOY AQUÍ (2024), DE WALTER SALLES.

El cine - afortunadamente solo el cine - me ha mostrado en numerosas ocasiones lo que significa vivir en una dictadura, la incertidumbre del día a día de personas que están sometidas a una inseguridad jurídica constante en la que el poder del Estado deviene en absoluto, aunque hay grados en este aspecto. Durante la segunda mitad del siglo XX, Sudamérica fue tristemente famosa por las dictaduras militares que se establecieron en muchas de sus naciones, casi siempre con la aquiescencia de los Estados Unidos. Una de las más feroces fue la brasileña, aunque en los primeros minutos la película nos muestra a una familia feliz, compuesta por un exdiputado de izquierdas, que ahora es ingeniero, su mujer y sus cinco hijos. Aunque la presencia militar es constante y numerosos amigos les advierten de que deberían exiliarse dado el cariz cada vez más siniestro que está tomando el país, Rubens va a aplazando la decisión hasta que ya es demasiado tarde. La escena en la que unos militares vestidos de paisano irrumpen - eso sí, educadamente - en la casa del exdiputado para invitarle a que le acompañen, estremece porque el espectador intuye que detrás de esas buenas formas se esconden las peores intenciones. Luego se nos mostrará uno de los centros de detención de la dictadura por dentro (también se llevan a su mujer y a una de sus hijas, aunque estas serán liberadas a los pocos días después de una experiencia angustiosa) aunque no veremos las torturas que se producen dentro, solo las escucharemos, con lo que Salles consigue transmitir la perspectiva del prisionero, su incertidumbre y su terror interno. Respecto al resto de la película, asistimos la lucha de la mujer del desaparecido por esclarecer los hechos frente a un Estado todopoderoso e indiferente. Eunice deberá recomponer una vida familiar rota a la vez que se convierte en una activista política frente a la dictadura, un personaje perfectamente interpretado por una inmensa Fernanda Torres. Basada en la historia escrita por uno de los hijos de Rubens Paiva, Aún estoy aquí consigue ser una gran obra del cine de denuncia y a la vez el retrato sentimental de una familia rota que, aún así, logró seguir luchando sin renunciar a ser felices. 

P: 8

No hay comentarios:

Publicar un comentario