Uno de los grandes éxitos de los años ochenta, que se convirtió en una saga es esta Arma letal, un ejemplo modélico de cine de acción, de los que saben cómo mantener al espectador atento durante todo su metraje sin renunciar a una buena caracterización de personajes. Porque Martin Riggs y Roger Murtaugh han pasado al imaginario colectivo como la pareja de policías definitiva, polos opuestos que acaban derivando en una amistad inquebrantable, una pareja que funciona magníficamente gracias a la química de sus intérpretes. Riggs es un hombre con tendencias suicidas debido a que no ha superado la reciente muerte de su muje, un papel que le viene como anillo al deo a un Mel Gibson que parece disfrutar poniendo caras de loco cuando es necesario. Este Riggs, al menos en esta primera entrega, es un tipo agresivo y muy peligroso, debido a su deseo de morir, que solo es frenado por la pasión que siente por su trabajo. Contrasta perfectamente con Murtaugh, felizmente casado y tradicional padre de familia que también es devoto de su trabajo, pero de una manera mucho más prudente y respetuosa con la ley que su nuevo compañero. Aunque cuando se conocen saltan chispas, poco a poco irán comprendiéndose mutuamente hasta el punto de que Riggs pasará a ser prácticamente un miembro más de la familia de Murtaugh. Aunque tiene muchos momentos de comedia perfectamente encajados en un guión magnífico, porque esta es una pelicula de acción que pone mucho énfasis en el drama personal del personaje de Mel Gibson, retratado como un héroe muy siniestro que acaba redimiéndose y cambiando hacia un tono mucho más suave en las siguientes entregas. En este aspecto profundiza la versión del director, que incluye algunas escenas que remarcan esta amargura existencial de un personaje que vive al límite.
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