jueves, 4 de febrero de 2021

AGUIRRE, LA CÓLERA DE DIOS (1972), DE WERNER HERZOG. LA FIEBRE DE ELDORADO.

No importa que tenga rasgos nórdicos y que no hable en castellano, para cualquier cinéfilo la figura de Lope de Aguirre siempre tendrá el rostro de Klaus Kinski. Un rostro de mirada alucinada y feroz que persigue un sueño creando una pesadilla para la expedición que comanda después de haberse rebelado contra su rey y contra su religión. El personaje, cuya mejor interpretación literaria se encuentra en la obra de Ramón J. Sender, La aventura equinoccial de Lope de Aguirre, resume en cierto modo la esencia de los conquistadores españoles que se extendieron por las nuevas tierras de América durante el siglo XVI: gente que podía estar bien educada, con un particular sentido del honor, pero que, a la hora de la verdad, eran capaces de las más abyectas bajezas con tal de conseguir sus objetivos. 

El caso de Aguirre es especialmente llamativo, porque traicionó abiertamente a su rey y consiguió que un puñado de hombres lo siguiera en sus locos sueños de riqueza y de conquista: pretendía nada menos que fundar un Estado independiente y declarar la guerra al Imperio español. Con una mezcla de terror y estímulo de la codicia de sus soldados, estuvo más de un año explorando la selva peruana y saqueando cuanto encontraba a su paso. Como es previsible, al final fue asesinado por sus propios fieles. La película de Werner Herzog es capaz de representar con fidelidad, más que la verdad histórica de aquellos hechos remotos, el ambiente que debió vivirse en una expedición tan arriesgada y peculiar como aquella, dominada por completo por la personalidad imprevisible del loco Aguirre. 

La leyenda de la filmación de Aguirre, la cólera de Dios, cuenta que Herzog hacía enfadar deliberadamente a Kinski antes de filmar cada escena, para que sus expresiones de continua cólera contenida fueran reales. También es cierto que sería fácil enfadar al actor si tenemos en cuenta las condiciones en las que se desarrolló el rodaje: con el poco presupuesto con el contaban, tuvo que realizarse de manera enteramente artesanal, sin efectos especiales y moviendo al equipo de un lugar a otro de la selva en unas condiciones muy difíciles. El resultado mereció la pena, puesto que el director consigue filmar, como pocos lo han hecho, la belleza amenazante de la selva amazónica dentro de un guión muy equilibrado que se mueve entre lo aventurero y lo reflexivo. Es probable que esta película tuviera influencia en la posterior Apocalyse Now.

1 comentario:

  1. Amo a vé: el Aguirre histórico no era el Herzog-Kinski que quería fundar un imperio en medio de la nada -metafísicamente paranoico- El auténtico Aguirre en cuanto pudo abandonó la selva y volvió a la "civilización" (España colonial) para emprender la conquista de las Indias y arrebatársela al Rey. Anduvo por Venezuela hasta que lo liquidaron, pero no por la selva, sino por la zona poblada.

    La historia de Herzog es mejor, más wagneriana, más alemana.

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