viernes, 3 de abril de 2026

LOS REQUISITOS DEL AMOR (2003), DE JOHN ARMSTRONG. UNA FILOSOFÍA DE LA INTIMIDAD.

Alcanzar un amor perfecto con la pareja es el ideal al que aspiran casi todas las personas que conviven en sociedad. Desde antiguo, mitos como el que describió Platon animan a encontrar en otra persona del sexo opuesto (o del mismo) aquello que nos falta en nosotros mismos. Aunque para muchos el relato del amor perfecto se encuentra en obras como Romeo y Julieta, en realidad el auténtico amor es el que perdura con los años y sabe superar todas las dificultades. Además, se trata indudablemente de una emoción que está en nuestros genes, pero que también ha sido moldeada social e históricamente: no es lo mismo el concepto de amor en la Edad Media que el de la sociedad occidental del siglo XXI.

Entre otras cosas, el amor correspondido refuerza algo tan importante como la autoestima, siempre que la otra persona sea capaz de ofrecernos "una mirada apreciativa que nos muestre nuestros aspectos más agradables", una mirada que sea precisa y amable y que no exagere nuestras virtudes ni se ensañe con nuestros defectos. Entonces vemos recompensados nuestros esfuerzos al estar con la persona indicada, puesto que el ritual de acercamiento al otro - depende de las capacidades de cada cual - puede ser agotador psicológicamente, pues en el interior de quien toma la iniciativa de acercarse a otra persona luchan el anhelo por ser correspondido con la posibilidad del fracaso y la humillación. Lo verdaderamente fascinante de todo esto es que conquistar a alguien anhelado no garantiza la felicidad:

"Esta es la tragedia intrinseca del amor. Si triunfa, si nuestro amor se ve correspondido, y desemboca en una relación, la persona con la que estamos debe acabar siendo distinta de la que imaginábamos. El amor anhela la cercanía, pero la cercanía siempre nos enfrenta a algo distinto de lo esperado, y con el tiempo esa persona que al principio parecía tan segura y llena de vida resulta ser un saco de ansiedades y miedos ocultos. Además, la seguridad de la rutina puede pillarnos desprevenidos: cuando intentábamos ganarnos su afectos nos mostrábamos ingeniosos y atentos, pero ahora que lo hemos conseguido volvemos a comportarnos de otro modo. Cuando triunfa, el amor nos lleva a asumir retos: tener hijos, comprar una casa, compartir las responsabilidades domésticas..., y para afrontar incluso moderadamente bien estas situaciones necesitaremos un montón de cualidades distintas a las que su día avivaron ese mismo amor."

Es lo que se llama madurez en el amor, algo que no suele aparecer en las grandes novelas o relatos clásicos que muestran una relación ardiente entre dos amantes. El protagonista de El gatopardo decía cínicamente que el matrimonio era un año de fuego y treinta de cenizas. El reto de una pareja es que esta famosa máxima no se haga realidad, aunque es muy difícil pensar en la rutina cuando una pareja empieza a conocerse. En este sentido, Los requisitos del amor trata de ser desmitificador, aunque reconociendo la magia que supone el enamoramiento. Por eso, porque todos hemos vivido experiencias similares, Armstrong interpela constantemente al lector, sin que esto se convierta en un libro de autoayuda, sino en un manual de aprendizaje, ya que siempre resulta algo insólito analizar el amor desde un enfoque más filosófico que emocional.

jueves, 2 de abril de 2026

Z (1969), DE COSTA-GAVRAS.

Tal y como se advierte al principio de la película, Z refleja hechos reales - ocurridos en Grecia - pero los traslada a un país del que no se dice su nombre para narrar una trama política en cuyo guión participó nada menos que Jorge Semprún. Se trata de una presunta democracia donde la oposición vive asediada y no puede expresarse libremente, por lo que cuando se va a organizar un acto en el que va a hablar un diputado que es la gran esperanza de la izquierda, las tensiones estallan y el diputado acaba asesinado. Lo que sigue son los intentos del Estado de ocultar los hechos frente a un juez de instrucción de comportamiento digno e incorruptible. Lo que podría haber sido una película impecable, debido a la fuerza del mensaje que se quiere transmitir, ha envejecido muy mal y vista hoy resulta desconcertante la poca sensación de verosimilitud que transmite. Que sus escenas de violencia no sean impactantes no importa demasiado, pero sí que molesta que todos los conspiradores de ultraderecha sean retratados como unos absolutos imbéciles cuya actuación en el magnicidio es una auténtica chapuza, por lo que se parecen más a villanos de Mortadelo y Filemón que a los que debían reflejarse en una película seria. Además, cuando están ante el juez todos muestran un comportamiento infantil y caen en las trampas dialécticas más sencillas. Además uno de ellos va vestido como Torrente (y su actuación es similar), lo que no hace sino sacarme todavía más de la trama presuntamente seria que estoy contemplando. Frente a todo esto la actuación tan digna del juez de instrucción queda como lo que la película podía haber sido y no fue. Pese a todo, Z sigue siendo una lección de politica filmada en unos años muy agitados y cuenta con las actuaciones muy dignas de Yves Montand e Irene Papas.

P: 5

REINA DE CORAZONES (2019), DE MAY EL-TOUKHY

Reina de corazones y su posterior remake francés, El último verano son prácticamente la misma película. Ambas hacen trizas las hipocresías del mundo burgués a través del peor de los escenarios posibles: la relación amorosa y sexual entre un adolescente y su madrastra. Y aquí la protagonista no puede aducir que es una mujer aburrida o frustrada, ya que se trata de una abogada exitosa y con una gran vida social. Pero se siente atraída por lo prohibido, por ese hijastro aparecido de la nada, con ese halo de rebeldía infinita que acaba volviéndola loca, hasta el punto de arriesgarlo todo por un poco de buen sexo. Esto no quiere decir que la abogada, con un historial impecable en cuanto a su vida familiar, se haya vuelto perversa de repente, sino que ha caído sin saber cómo en una tentación que parecía diseñada para ella y va a ser muy difícil ocultar las pruebas ante su marido, como bien conoce por su ejercicio profesional, precisamente como especialista en protección de menores. Pero lo mejor de ambas películas es que no ofrecen un discurso moral, sino que exhiben los hechos desnudos y es el propio espectador el que va a sentirse incómodo frente a unos hechos que muchos considerarán prohibidos e incluso depravados.

P: 6

miércoles, 1 de abril de 2026

LA DEUDA (2025), DE DANIEL GUZMÁN.

En una casa de un barrio céntrico de Madrid conviven una mujer muy mayor y un hombre que casi está llegando ya a los cincuenta. Pronto advertimos que no son madre e hijo, sino que él es un perdedor que tuvo la suerte de que Antonia le dejara vivir en su casa a cambio de compañía. El detonante de la trama es un drama social muy de nuestro tiempo: una deuda bancaria sobre el inmueble que quiere aprovechar un fondo buitre para convertir el domicilio de Antonia en uno más de esos malditos pisos turísticos que están echando de nuestras ciudades a los vecinos de siempre. Aquí entonces existen dos deudas: la que exige el banco y la que Lucas siente que tiene con Antonia, que quiere pagar acercándose a un grupo criminal que le ofrece un trabajo aparentemente fácil y bien retribuido, pero muy peligroso. Aunque a veces adolezca de falta de ritmo, La deuda es una película de género muy bien construída y que aprovecha muy bien sus limitaciones para ofrecer un producto correcto sin excesivas ambiciones. Hay personajes poco creíbles y no muy bien construídos, como el de la enfermera, pero en conjunto la película de Guzmán deja buen sabor de boca al espectador, ya que muestra una historia muy en consonancia con los problemas de una España que desde instancias oficiales dicen que va bien, mientras numerosas personas luchan cada día para conservar ese precario techo que tienen sobre sus cabezas. 

P: 6

lunes, 30 de marzo de 2026

AMARGA NAVIDAD (2026), DE PEDRO ALMODÓVAR.

Pedro Almodóvar elige de nuevo a sus propias experiencias como material de su guión y entrega una historia repleta de personajes guapos y que gozan de una envidiable riqueza material, pero que están amargados por diversas causas. El principal problema de Amarga Navidad es que ni las actuaciones ni los diálogos de sus actores son en absoluto creíbles, ni en la ficción que está inventando el director protagonista para su próxima película ni en su propia realidad, de la que extrae su inspiración como si fuera un vampiro para la gente que lo rodea. Y este es precisamente el tema que quiere plantear Almodóvar, los difusos límites entre realidad y ficción y el derecho del creador para apropiarse de las historias que lo rodean, por muy privadas que sean éstas, para poder verterlas en su arte cinematográfico, como ya hicieron antes directores como Fellini. Aunque al principio se sigue la historia con interés, el espectador pronto empieza a aburrirse ante esa colección de dramas sin sustancia, muy impostados y tremendos. Bien es cierto que la estética de la película y su dirección son impecables, pero eso no basta para mantener el interés en una narración que se va diluyendo poco a poco hasta provocar el desinterés más absoluto. Una obra tremendamente fallida que no desmerece en absoluto el legado de este gran director.

P: 3

ÉRASE UNA VEZ EL OESTE (2025), DE PETER BERG.

La historia del origen de Estados Unidos está teñida de sangre. Durante décadas el cine del oeste idealizó este periodo como unos años injustos para los indígenos, pero épicos. Érase una vez el oeste quiere hacer un retrato diferente, más realista y mucho más violento y sórdido. Para ello se parte de un episodio especialmente desconcertante, el ataque encubierto de los mormones - que querían hacerse con el control de Utah a toda costa - a una caravana de pioneros, provocando una auténtica masacre. A partir de ahí se derivan varias historias, aunque la de las intrigas de los mormones (quizá la más interesante) se diluye para dar más importancia a la huida de una fugitiva de la justicia a la que ayuda Isaac, un tipo huraño y violento que tiene un pasado de relaciones con los indios. Peter Berg muestra imágenes de violencia descarnada cada vez que tiene ocasión, ayudándose de un ángulo de cámara muy bajo para este tipo de escenas. Aquí no se es condescendiente con ninguno de los bandos en conflicto: tanto el ejército mormón como el de Estados Unidos están conformados por gente deplorable que ha conocido una vida de violencia. Los indios son tratados con algo más de respeto, aunque también son gente capaz de asesinar a sus cautivas a sangre fría, aunque a la que dejan sobrevivir tratan de integrarla en su tribu. En resumen, Érase una vez el oeste ofrece un retrato muy interesante, aunque algo lastrado en sus episodios finales, de cómo se conformó América realmente. Y esta realidad no es nada bonita.

P: 6

domingo, 29 de marzo de 2026

COMERÁS FLORES (2025), DE LUCÍA SOBRAL. LOS DÍAS IMPERFECTOS.

Además de ser una primera novela muy bien escrita, Lucía Sobral ha convencido a millares de lectores gracias a la temática que aborda: el maltrato psicológico en una pareja en la que existe una gran diferencia de edad. Desde el primer momento en el que Marina, de veinticinco años, conoce a Jaime, veinte años mayor que él, se siente absolutamente deslumbrada. Jaime es un tipo que se conserva muy bien y es un empresario de éxito que concede a su joven novia todo tipo de caprichos, ya sean solicitados o no. Poco a poco se va volviendo una presencia constante en su vida: necesita tener el control sobre Marina, haciéndole ver que el maduro de la pareja es él: ella debe ser moldeada, en cierto modo, en la idea narcisista que él tiene de la esposa perfecta, por lo que necesita castigarla psicológicamente cada vez que considera que ella incurre en un error.

Para culminar sus deseos, Jaime necesita apartar a Marina de su entorno, conseguir que él sea la única figura de referencia en su vida frente a su familia y amigos. Poco a poco el lector irá asistiendo al deterioro vital de la protagonista, con la paradoja de gozar de una existencia de lujos que jamás había soñado teñida con un sentimiento constante de miedo, porque los estallidos de furia de su pareja son terribles, por mucho que jamás llegue a agredirla físicamente. Nos encontramos ante un caso claro de violencia de género según las definiciones jurídicas actuales, pero también ante una relación tóxica en la que ella también padece problemas de autoestima, pues es una persona joven que todavía no ha superado la reciente muerte de su padre, por lo que se encuentra en un momento especialmente vulnerable. También es cierto que este tipo de maltrato también se da en sentido contrario. Muchas mujeres pueden aprovecharse de espíritus débiles para imponer su reinado de terror a su pareja. ¿Hubiera sido una novela más rompedora si se hubiera abordado de esta manera?

Comerás flores describe de una manera muy efectiva cómo es todo este proceso de imposición moral frente a la pareja indefensa. Cómo el maltratador sabe utilizar máscaras en las que se muestra ante los demás como un ser encantador, consiguiendo así dejar sin argumentos cualquier comentario de ella a sus íntimos. Desde luego Jaime consigue que Marina goce de días muy felices, pero estos siempre están bajo la sombra de un estallido que puede surgir con el menor pretexto. En este sentido la narración está diseñada para que el lector sufra junto a la protagonista y se sienta solidario con ella. Quizá el final es lo menos conseguido de la misma, pero el viaje previo al que nos ha invitado Lucía Sobral sí que merece la pena.