sábado, 3 de enero de 2026

INSUMISA (2008), DE YEVGUENIA YAROSLÁVKAIA-MARKÓN. UN ESPÍRITU INDOMABLE.

Uno de los testimonios vitales más impresionantes que he leído es el de Yevguenia Yaroslávkaia. Escrito poco antes de ser ejecutada en el Gulag de la Unión Soviética, Insumisa es una autobiografía escrita para sus verdugos. La narración de Yaroslávakaia tiene la cualidad de ser brutalmente sincera, el testimonio de alguien que ya lo ha perdido todo menos su capacidad de pensar libremente, por lo que constituye una acusación sin paliativos contra el régimen soviético y una exhortación a actuar contra él. En este sentido el texto es valioso para un lector de nuestros días, ya que podemos asomarnos a través de él a lo que significaba querer ser libre en una sociedad tan opresiva como la Rusia en aquel tiempo:

"Durante mi niñez siempre pensé lo bueno que sería si los seres humanos fuéramos transparentes como el cristal y si todos nuestros deseos, pensamientos y verdaderos motivos de nuestras acciones fueran visibles, como a través de una cajita de vidrio. De ser así, todos veríamos a los demás como nos vemos a nosotros. Y, en realidad, nadie tiende a pensar mal de sí mismo."

La existencia de Yaroslávkaia (fusilada a las veintinueve años) es la de una idealista que apoyó la revolución rusa a primera hora, pero que pronto fue consciente del régimen totalitario en el que se estaba transformando, por lo que prefirió abandonar a su familia y vivir de modo marginal, primero como conferenciante y agitadora junto con su esposo, el escritor Aleksandr Yaroslavski y, cuando este fue hecho prisionero por el Estado, como ladrona e integrante del mundo del hampa, hasta que ella misma fue capturada algunos años después. Entre otras cosas, Yaroslávkaia acusaba a la Unión Soviética de haberse convertido en un régimen conservador, puesto que solo puede definirse como revolucionarios a quienes luchan contra el poder establecido. También denuncia el trato ejercido por el régimen sobre la clase trabajadora: son considerados "como menores de edad o débiles mentales; en cualquier asunto le imponen una opinión ya formada con el temor a que se rebele y tome el poder de verdad en sus manos".

Desde luego, con esa forma de pensar tan impetuosa y libre, con esa rebeldía a prueba cualquier prisión o régimen de aislamiento, Yaroslávkaia era considerada una enemiga de la Unión Soviética, por lo que su destino - como ella bien sabía - no podía ser otro que la muerte. Una muerte especialmente cruel, pues poco antes de ser llevada a cabo su sentencia, se le informó de la ejecución de su marido, lo que no hizo sino incrementar su rabia y su decisión de proseguir su lucha dentro de los muros de prisión, tan idealista como inútil, tratando incluso de matar con una piedra al verdugo de su esposo. Quizá ella jamás sospechó que su escrito sería publicado muchas décadas después y que quedaría como uno de los testimonios más elocuentes de lo que significa querer vivir en libertad frente a viento y marea.

jueves, 1 de enero de 2026

UNA BATALLA TRAS OTRA (2025), DE PAUL THOMAS ANDERSON.

He intentado ver esta película objetivamente, sin pensar en las grandes polémicas que ha generado por parte de la crítica, puesto que las opiniones están divididas entre quienes la consideran una obra maestra y quienes aseguran que es la obra más floja de su reputado director. Desde luego su temática me interesa mucho, puesto que esos grupos pseudo terroristas que surgieron a finales de los años sesenta en occidente y que protagonizaron episodios tan llamativos como el secuestro de Patty Hearts. El grupo que se presenta aquí pretende desestabilizar al Estado golpeando objetivos tan delicados como la frontera Sur de Estados Unidos para denunciar su política migratoria, aunque es una lástima que no se profundice más en los objetivos del mismo ni en la personalidad de sus principales líderes, más allá de unos trazos gruesos. Lo que sí descubrimos inmediatamente es que las ideas utópicas que presuntamente se quieren aplicar a la sociedad no son válidas para sus relaciones personales, por lo que Perfidia, que ha tenido una hija con otro de los líderes, Bob, la abandone a manos de su padre, traicionando al movimiento que consideraba lo más importante de su vida cuando es capturada. Aquí entra en escena un personaje muy esperpéntico que afecta negativamente a cualquier pretensión de verosimilitud de la trama. Se trata del coronel Steven Lockjaw, un supremacista blanco que es una caricatura de lo debe ser un buen villano. Es una lástima que una propuesta tan interesante como la de Una batalla tras otra tenga estas carencias. Profundizando un poco más en las motivaciones y estructura del grupo criminal y creando unos villanos más realistas tendríamos una trama mucho más sólida y no meramente una película bien hecha y muy entretenida, que es la sensación final que produce esta última obra de Paul Thomas Anderson.

P: 7

miércoles, 31 de diciembre de 2025

CANCIÓN DULCE (2016), DE LEILA SLIMANI. LA MANO QUE MECE LA CUNA.

No es ningún secreto: desde las primeras páginas de esta fascinante novela que es Canción dulce sabemos que la niñera que una joven pareja ha contratado para que se haga cargo de sus dos hijos en las numerosas horas en las que están ausentes del hogar los va a asesinar de una manera horrible. Entonces el interés de la trama no reside en descubrir quien es la asesina, sino en ofrecer un retrato psicológico de la misma e intentar adivinar sus motivaciones. Y el resultado que ofrece Slimani es francamente desolador.

Louise, la niñera, es una mujer de cuarenta años pero de aspecto juvenil y rostro muy agradable. Es una persona discreta, entregada a su trabajo y - aparentemente - enamorada de los niños que tiene a su cargo, que pronto la consideran su segunda madre. Mientras tanto Myriam y Paul, los padres biológicos están entregados en cuerpo y alma al desarrollo de sus respectivas carreras profesionales, ella como abogada y él como productor musical. Están tan ocupados que no saben y ni siquiera les interesa cómo es la vida de Louise cuando termina su jornada laboral. En realidad esta vida es inexistente, el vacío más absoluto. Louise vive en un pequeño estudio que se cae a pedazos y apenas tiene relaciones sociales. Su verdadera existencia se encuentra junto a los niños que cuida, dentro de los muros del hogar de sus empleadores, que considera también que es el suyo.

Lo que hace a Canción dulce una gran novela es que no se recrea en el crimen, sino en las circunstancias que lo han hecho posible. Slimani desliza constamente una tensión latente en la diferenciación de clases sociales entre la niñera y una Louise que no comprende como Myriam no asume sus responsabilidades como madre y abandona cada día un hogar que para ella constituye un paraíso. Porque la protagonista es alguien sin identidad, cuya vida solo tiene sentido cuando se entrega a los demás, ya que su labor va más allá de lo meramente contractual. Su existencia fuera de la casa de sus patrones es tan oscura que ha construído un relato mental en el que ella es la que sostiene el desarrollo vital de ambos hermanos. Y en parte dicho relato es cierto. Los padres biológicos se sienten algo culpables de no atender como debieran sus deberes familares, pero han desarrollado una relación de dependiencia absoluta con el papel de Louise en su vida. Tanto es así que cuando la niñera empieza a manifestar algunos comportamientos inquietantes, le restan importancia para no tener que enfrentarse a la tesitura de prescindir de sus imprescindibles servicios.

En conclusión, en la novela de Slimani nos encontramos una historia psicológicamente muy compleja, pues describe a un personaje que depende de la familia a la que sirve, pero a la vez va desarrollando un profundo odio hacia ellos, puesto que ella jamás alcanzará el bienestar material y espiritual del que gozan. Se trata de un personaje profundamente humano y, por ello, profundamente incómodo para un lector que es tan capaz de entender sus motivaciones como de horrorizarse ante las mismas.

sábado, 27 de diciembre de 2025

EL PRESTAMISTA (1964), DE SIDNEY LUMET.

Si por algo destaca El prestamista es por la asombrosa interpretación de Rod Steiger de un superviviente del Holocausto. Sol Nazerman regenta una tienda en la que ejerce como prestamista en una sórdida zona de Harlem. Los recuerdos lo atormentan de manera constante, por lo que su realidad cotidiana no es más que neblina que afronta con la voluntad de quien no tiene nada ya que perder, puesto que lo perdió todo hace un par de décadas. Lumet retrata con precisión milimétrica tanto el entorno en el que se mueve el protagonista como su peculiar psicología dominada por un inmenso trauma. Sol ha conocido el mal absoluto y lo que contempla ahora en su barrio (tráfico de drogas, robos, prostitución) le es indiferente. Por eso es un mal candidato para cualquiera que pretenda robar en su tienda, puesto que él está afectado por una especie de anestesia emocional, por lo que sus reacciones podrían ser viscerales y suicidas. Él es culpable por haber sobrevivido donde todos murieron y a la vez culpabiliza al resto de la humanidad por haber permitido unos hechos tan inenarrables. Su tienda es una estación de paso hacia el nihilismo más absoluto y su gesto final no es más que un patético intento de experimentar algo en un universo donde se ha perdido el sentido. Pero lo único que encuentra es dolor: no hay redención posible para quien ha convivido en el centro del horror. El prestamista es el testimonio de una época en la que a ciertos directores de Hollywood no les importaba arriesgar y presentar personajes muy incómodos al espectador, además en una época en la que el público general no contaba con el conocimiento del Holocausto que se tiene hoy día a nivel popular.

P: 7 

miércoles, 24 de diciembre de 2025

EL HOMBRE GRATIS (2024), DE MARIO JARAMILLO. ESCLAVOS DEL ALGORITMO.

Uno puede ir a la gasolinera y echarse el combustible del surtidor por sí mismo. Luego, en el supermercado, puede verse obligado a pasar los productos por las cajas de autopago y después acudir a un cine sin taquillas, debiendo realizar uno mismo el proceso de elección de películas, butaca y pago. El mundo se ha convertido en un lugar con ofertas infinitas, pero también en una fábrica de esclavos del consumo, pues todo está diseñado no solo para el consumidor haga el trabajo que antes realizaban los empleados retribuidos de una compañía, sino para que sus niveles de ansiedad frente a tantas posilidades se disparen, por lo que todos terminamos comprando un buen número de cosas que jamás usaremos. Internet, esa herramienta que prometía tantas bondades hace veinte años, se ha convertido en el principal instrumento de la nueva sociedad de consumo:

"Internet ha puesto algo en el mercado que parecía inalcanzable antes de su invención: el comercio de masas, el consumo de masas. Hombres tras las cosas, cosas que se consumen, hombres consumidos, hombres-cosas. La sociedad uniformada. Internet es producto de un capitalismo que lo nutre a niveles exponenciales."

La realidad del presente ha echado por tierra todas las teorías económicas clásicas acerca del trabajo retribuido. Ahora la recompensa por el trabajo que realiza el consumidor no es dinero, sino el placer del consumo. Todo lo que creemos que es gratis repercute económicamente en los beneficios de las grandes multinacionales, que se han convertido en las auténticas dueñas del mundo. Las máquinas no nos liberan, como se llegó a pensar hace ya bastantes años, sino que se posicionan a favor de los intereses de quienes las programan, que usan al consumidor como conejillo de indias para ir renunciando a cada vez más costes laborales. Si comprar un billete de avión, por ejemplo, se ha convertido en un proceso angustioso y dotado a veces de una intolerable incertidumbre es gracias a que nos hemos acostumbrado a hacer estas cosas solos, estimulados por la idea de que así ciertos productos y servicios nos saldrán más económicos. 

Así pues, la idea de libertad de elegir se ha ido transformando en una especie de docilidad por parte del consumidor, que tolera ciertos tratos por parte de las empresas que jamás hubiera permitido en el pasado. Indudablemente no hay marcha atrás en este proceso. Como la rana que nada en el agua hirviendo, poco a poco nos han ido acostumbrando a todos estos desmanes que al final identificamos con comodidad y abundancia de oferta. Pero esto es solo la punta del iceberg. La verdadera riqueza que extraen las multinacionales de nuestros comportamientos son datos muy valiosos que serán traducidos a nuevos beneficios económicos. Vivimos en un mundo distópico que contribuimos a consolidar ¿libremente? día a día.

domingo, 21 de diciembre de 2025

UN PÁJARO AZUL (2023), DE ARIEL ROTTER.

Un pájaro azul comienza con una escena muy interesante. Aunque veamos a una pareja desnuda en la intimidad de su dormitorio, no se trata de una escena erótica, sino de la convivencia cotidiana de un hombre y una mujer que son razonablemente felices, aunque una pequeña sombra enturbie su relación: la imposibilidad de ella de quedarse embarazada, a pesar de los reiterados intentos. Todo saltará por los aires cuando se descubra una infidelidad de Javier. Se acostó una sola noche con una compañera de trabajo cuando ambos asistían a un congreso y la dejó embarazada. Este hecho, que él considera una falta puntual y ella una infidelidad completa, hará saltar por los aires a la pareja. Javier será expulsado del domicilio común y comenzará una travesía en el desierto plena de sufrimiento y arrepentimiento, puesto que una tentación banal a la que quizá cedió por reforzar su ego masculino ha destrozado su existencia. El embarazo de la amante duele más a Valeria al contrapenerlo a su imposibilidad de haberlo conseguido durante tantos años. Simbólicamente es como si Javier hubiera amado mejor a esa desconocida que a ella misma. Aunque faltaría un poco más de desarrollo de personajes, Un pájaro azul es una interesante propuesta que aborda un conflicto de pareja desde una perspectiva sosegada y muy psicológica, adoptando casi en todo momento el punto de vista del protagonista, del que el espectador se hace cómplice y desea que se le perdone, pues su sufrimiento nos está diciendo (cada cual puede opinar éticamente lo que considere oportuno) que su castigo es excesivo frente a la falta cometida. Quizá todo esto sirva para reforzar la relación de la pareja o quizá sea una herida incurable durante toda la vida de la misma. Es el espectador el que debe decidir finalmente.

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sábado, 20 de diciembre de 2025

MELANCOLÍA DE LA RESISTENCIA (1989) DE LÁSZLÓ KRASZAHORKAI Y ARMONÍAS DE WECKMEISTER (2000), DE BÉLA TARR Y ÁGNES HRANIZKY. LA PAVOROSA REVOLUCIÓN.

Ya el prólogo de Melancolía de la resistencia, la escena del tren, condensa el espíritu de la novela: una de las habitantes de la ciudad viaja hacia ella en un ambiente terriblemente decadente, lleno de personas resignadas al mal funcionamiento de la vía férrea. Además, la mujer percibe cierta hostilidad en el ambiente que va a materializarse en una escena muy desagradable cuando acuda a los baños del vagón. Todo esto nos prepara para el verdadero corazón del libro, cuyo personaje central va a ser Valuska, el hijo de esta mujer. 

Valuska ante todo tiene el rol de testigo de unos hechos terribles que van a ser el eje de la narración. Se trata de un muchacho muy sensible que posee la inocencia de un niño, alguien que cuenta todavía con una gran capacidad de asombro, pero también alguien muy pasivo, sin ambiciones y sin capacidad alguna de cambiar las cosas. La llegada de un circo a la ciudad, cuya principal atracción es el enorme cadáver de una ballena va a convertirse en la semilla de una revolución tan violenta como falta de sentido, una revolución que va a culminar con la terrible escena del asalto a un hospital. Frente a esto, la única voz lúcida parece ser la del señor Eszter, un intelectual que vive solo para la reflexión y que se aisla voluntariamente del resto rodeado de sus libros. Si alguien intuye lo que está pasando, es él, pero se trata de la persona menos adecuada para actuar, pues parece interesarle el resto del mundo solo como análisis intelectual, no como realidad que deba ser mejorada, ya que su extrema lucidez le hace descartar la acción:

"Hemos fracasado plenamente en la acción, en el pensamiento y la imaginación, pero también en el lamentable afán por comprender las causas; hemos vendido a precio de saldo a Dios nuestro Señor, hemos perdido, jugando, el respeto al rango y a la dignidad, y hemos decidido no mantener la noble superstición de la eterna medida, que siempre había determinado nuestro peso a través de la distancia respecto a los ancestrales diez mandamientos... podemos afirmar, pues, que hemos salido malparados, miserablemente malparados en un universo en que, con toda probabilidad, pintaremos cada vez menos. Los hombres (...) hablan de terremotos y del juicio universal, porque no saben que no habrá ni terromoto ni juicio universal... Estos son absolutamente superfluos, porque todo se vendrá abajo por si solo, se vendrá abajo para que todo empiece de nuevo, y la cosa seguirá así sin parar, porque es así, sin duda (...) es como nuestra inútil rotación en el espacio: una vez empezada, no hay manera de pararla."

Un discurso coherente, pero contemplativo. Los que sí actúan son los oportunistas, como su exmujer, que aprovehan el desorden, que quizá han provocado ellos mismos, para instaurar un régimen nuevo que promete orden sin libertades, puesto que las libertades son peligrosas para el mismo. Sin duda Melancolía de la resistencia está influido por los acontecimientos que estaban sucediendo en Hungría en la época en la que fue escrito. Aquí lo presuntamente revolucionario deviene en un vacío producto de una descomposición tan enorme como el cadáver de la ballena. 

La versión cinematográfica respeta absolutamente el espíritu de la novela mostrando el ambiente decadente y terrorífico que es característica de la misma, aunque lo dota de un singular lirismo en algunas escenas, que es acentuado por la música. Armonías de Weckmeister parece querer trasladar a la pantalla esas frases interminables de Kraszahorkai, que constituyen todo un reto para cualquier lector. En ambas, novela y película, se acentúa la estupidez primordial del ser humano, su incapacidad, precisamente, para establecer una sociedad armónica que equilibre los intereses de todos sus habitantes, quizá también porque la naturaleza, no solo la humana, va a oponer siempre obstáculos insalvables para ello. Es el fin de la era de las utopías y la adaptación obligada a la fría realidad.

P: 7