domingo, 25 de agosto de 2019

ELLOS NO ENVEJECERÁN (2018), DE PETER JACKSON. LOS SOLDADOS OLVIDADOS.

La Historia es un rescate del pasado, siempre imperfecto, siempre incompleto, - hay tantas historias como protagonistas de la misma - pero absolutamente necesario. Vivir un conflicto bélico es una experiencia que, por suerte, está vetada a la mayor parte de la población de occidente. Pero hace cien años no era así. Europa se convirtió en el peor de los infiernos y sus jóvenes tuvieron que pelear en las trincheras durante años por motivos confusos contra otros jóvenes que sospechosamente se parecían demasiado a ellos mismos. Hasta habíamos podido ver las imágenes de la Primera Guerra Mundial a través de las filmaciones de la época, situada en los orígenes del cine, imágenes mudas en un apagado blanco y negro, pero que al menos daban testimonio de los horrores de un conflicto de unas dimensiones desconocidas hasta entonces.

Lo que ha hecho Peter Jackson (de manera discutible para algunos), ha sido escoger imágenes del amplio archivo de la época y restaurarlas. Pero no se trata de una restauración al uso, sino de una remasterización y exhaustivo coloreado que consigue unos resultados sorprendentes a los ojos del espectador actual: se trata de un retrato muy verosímil de lo que sucedía en el frente de batalla y en los periodos de "descanso" de la tropa, incluyendo sonido y, lo que es más insólito, las voces recreadas de algunos soldados a través de la lectura de sus labios. 

Así conocemos con un poco más de detalle la desgraciada vida cotidiana de los soldados británicos que sobrevivían en las trincheras del frente occidental, mientras escuchamos incesantemente testimonios de los mismos: de las plagas de ratas, piojos y pulgas, del frío, de los gases letales lanzados por el enemigo, del miedo y de los ataques salvajes y sin sentido contra las fortificaciones alemanas. Toda una generación diezmada, solo para conseguir una victoria que finalmente dio alas a los alemanes que plantearon una revancha veinte años más tarde, es homenajeada con gran respeto en esta gran obra de Peter Jackson.

jueves, 22 de agosto de 2019

CÓMO MORIMOS (1993), DE SHERWIN B. NULAND. REFLEXIONES SOBRE EL ÚLTIMO CAPÍTULO DE LA VIDA.

La muerte es una realidad presente en nuestra existencia, aunque intentamos pensar en ella lo menos posible, al menos en nuestra vida en sociedad, porque íntimamente todos nos preguntamos cómo será nuestro final, si seremos capaz de soportar la idea de dejar de existir para siempre, si la agonía será insoportable o si nos encontraremos a un equipo médico comprensivo que alivie nuestros sufrimientos de última hora. Nos lo preguntamos sí, pero en realidad no queremos saberlo. Pensamos que el momento de la muerte se dará en un tiempo demasiado remoto o que quizá sea algo fulminante, que no nos enteraremos. El doctor Nuland escribió este ensayo, ya clásico, para ayudarnos a acercarnos a una realidad tan recurrente como desconocida en el fondo:

"Ninguno de nosotros parece ser capaz, psicológicamente, de enfrentarse a la idea de «estar muerto», a la idea de una inconsciencia permanente en la cual no hay ni ausencia ni vacío, en la que simplemente no hay nada. Nos parece tan diferente de la nada que precedió a la vida… Como sucede con otros temores y tentaciones que nos amenazan, buscamos modos de negar el poder de la muerte y el gélido influjo que ejerce sobre el pensamiento humano. Su constante proximidad siempre ha inspirado formas con las que tradicionalmente disfrazamos, consciente e inconscientemente, su realidad, tales como cuentos populares, alegorías, sueños e incluso bromas. En las últimas generaciones hemos añadido algo nuevo: hemos creado la forma moderna de morir. La muerte moderna se produce en el hospital moderno, donde es posible ocultarla, purificarla de su corrupción orgánica y, finalmente, «empaquetarla» para el entierro moderno. Ahora podemos negar el poder no solamente de la muerte sino de la propia naturaleza. Nos tapamos la cara ante ella, pero todavía dejamos un resquicio entre los dedos porque hay algo en nosotros que nos obliga a mirar de reojo."

Aunque cada tipo de muerte es único y es percibido de modo diferente por su protagonista, los médicos son capaces de clasificar los fallos funcionales que derivan en el fallecimiento y describir sus síntomas, por lo que pueden hacernos una idea de lo que sentiremos según la enfermedad que nos toque. O el accidente, pues esta última posibilidad siempre está presente y es la que puede hacer que no vivamos los años que nuestro organismo había previsto. Lo que está claro es que es bastante seguro que nos enfrentaremos solos a nuestra última hora o más bien rodeados de desconocidos que se enfrentan a nuestro dolor desde un punto de vista más profesional que emocional, casi como si fuéramos una máquina que se ha estropeado y que hay que reparar. La muerte ideal que proclamaba el cristianismo, en casa y rodeado por nuestros seres queridos y por un confesor hace ya mucho que dejó de ser tolerable en nuestro tipo de sociedad. Preferimos que se produzca en una luminosa sala de hospital, apartada de la vista del resto de la gente. Esto es bastante lógico: el enfermo ha de estar en el edificio donde se encuentran los medios que facilitarán su tratamiento y quizá su curación, pero esta realidad hace que hayamos dado la espalda a la muerte y que cuando esta realidad se presenta en nuestra existencia, sea directamente o a través de un ser querido, el acontecimiento nos sorprenda como algo casi intolerable, casi fantástico.

Cómo morimos, a pesar de estar repleto de pasajes muy duros y descripciones muy gráficas del dolor humano, sirve como manual para acercarnos, aunque sea brevemente, a una realidad que más tarde o más temprano tiene que asaltarnos. También funciona como alegato para humanizar el hecho de morir, para que las intervenciones médicas no se conviertan en una lucha despiadada que derive en sufrimientos innecesarios para los enfermos terminales.

martes, 20 de agosto de 2019

EL UNIVERSO EN TU MANO (2016), DE CHRISTOPHE GALFARD. UN VIAJE EXTRAORDINARIO A LOS LÍMITES DEL TIEMPO Y EL ESPACIO.

El fin, el principio y la configuración del universo en el que vivimos son quizá los mayores misterios. Habitamos un pequeño planeta que forma parte de un apartado rincón de una inmensa galaxia. Pero esta galaxia es una más entre miles de millones. El tamaño del universo es algo inconcebible a escala humana y es probable que jamás podamos viajar por él a una velocidad que nos permita explorar otras galaxias o tratar de llegar hasta sus límites. Además, las últimas teorías científicas juegan con la posibilidad de que nuestro universo sea solo uno entre un número infinito. Cómo aplicar estas posibilidades a nuestra realidad cotidiana es lo que intenta Christophe Galfard a través de un libro especialmente divulgativo que propone una especie de viaje desde el sillón del lector:

"Si estás leyendo esto, significa que ya has viajado 5000 millones de años al futuro. Un buen comienzo, se mire como se mire. Puedes estar bastante seguro de que tu imaginación funciona, y es bueno que sea así, porque la imaginación es lo único que vas a necesitar para viajar por el espacio y el tiempo y la materia y la energía, para descubrir todo cuanto sabemos acerca de nuestra realidad desde la perspectiva de comienzos del siglo XXI."

Pero si explicar el universo visible es complicado, cuando el viaje va desde lo inmensamente grande a lo inmensamente pequeño, la lógica que rige nuestra existencia debe dejarse de lado. El mundo de las partículas elementales cuenta con sus propias reglas, muchas de ellas imposibles de comprender (que algunas partículas existan numerosos lugares a la vez hasta que pone sobre ellas su vista un observador), pero que podrían fundamentar, aunque sea levemente, la teoría de un tiempo que va tomando caminos distintos y creando nuevas realidades respecto a las infinitas posibilidades que ofrece cada instante.

De la ruta por el tiempo y el espacio que ofrece El universo en tu mano, el lector sale un poco más sabio y también algo más confuso, haciéndose nuevas preguntas respecto a asuntos de los que había oído hablar, pero en los que nunca había profundizado. Una lectura amena y a la vez rigurosamente científica.

lunes, 19 de agosto de 2019

ENCYCLOPÉDIE (2004), DE PHILIPP BLOM. EL TRIUNFO DE LA RAZÓN EN TIEMPOS IRRACIONALES.

Vivimos en la sociedad de la información. Y esto implica, entre otras muchas cosas, que nunca ha sido más sencillo acceder al conocimiento, a noticias acerca del mundo que nos rodea. Internet, pese a la abundancia de fake news y contenido malicioso, puede saciar de inmediato nuestra sed de noticias sobre hechos del pasado y del presente, incluyendo las últimas novedades en materias de todos los ámbitos de la ciencia. Con facilidad olvidamos lo que tenía que ser para un ciudadano culto del siglo XVIII acceder a nuevas fuentes de conocimiento. A pesar de la invención de la imprenta, un libro seguía siendo un bien de lujo por aquella época, lo que hace que la hazaña de los enciclopedistas, que trabajaron en un ambiente hostil, con un Estado represor respecto a todo aquello que estuviera en contra de los dogmas del cristianismo, sea más sorprendente si cabe.

Porque el proyecto en el que se embarcaron Diderot y sus compañeros suponía nada menos que recopilar todo el conocimiento de la época, documentarlo en tomos que irían publicándose por orden alfabético y esperar que la censura de la época no secuestrara los ejemplares o mandara a prisión a sus responsables. Además, también hay que tener presente la inversión económica que conllevaba un proyecto de estas caracterísiticas: era posible que una prohibición hiciera mella en los inversores y en los numerosos colaboradores (entre ellos la gran mayoría de las imprentas de París) que estaban implicados en el mismo:

"La Francia de mediados del siglo XVIII no era un buen lugar para librepensadores y personas de espíritu crítico, y la Encyclopédie pretendía ser un monumento a ambos. Sus redactores y editores más importantes eran ateos (un hecho que ni siquiera podían sugerir en sus escritos, so pena de pagar con sus vidas), reformadores sociales y económicos, y críticos de la monarquía absoluta (aunque apenas había algún republicano en sus filas y sólo uno tuvo un papel activo en la Revolución). Muchos de ellos provenían de familias modestas, la mayoría eran plebeyos, algunos protestantes y otros autores de panfletos ilegales que se vendían bajo mano en los establecimientos públicos o en las esquinas de callejones oscuros por parte de vendedores ambulantes furtivos. Los enciclopedistas, como se llamaría a quienes componían la flexible red de los que colaboraban en el gran proyecto, eran los más temidos en Versalles y los que tenían más probabilidades de ir a dar con sus huesos en la Bastilla."

Afortunadamente, la gran aceptación que iba teniendo cada uno de los volúmenes entre los suscriptores de la obra, unido a la mayor tolerancia social que iban logrando poco a poco las nuevas ideas ilustradas, lograron que la Enciclopedia se convirtiera en un éxito editorial de la época. Un éxito en el que estuvieron implicados buena parte de los grandes pensadores franceses de la época: Diderot, Rousseau, d´Alembert, Holbach oVoltaire (este último desde la distancia de su exilio), que lograron la hazaña de publicar una obra que contenía más de setenta mil artículos, muchos de ellos teñidos de crítica al status quo existente en la época. Con Encyclopédie, Blom consigue una narración absorbente, una auténtica crónica del ambiente que se vivía en tiempos ilustrados en la capital de Francia, recorriendo no solo las frecuentes crisis a las que se enfrentó el proyecto, sino también los tipos humanos que se vieron implicados en el mismo y hasta la atmósfera que se respiraba en las calles de París.

viernes, 16 de agosto de 2019

PNIN (1957), DE VLADIMIR NABOKOV. EL EXILIADO RUSO.


Vivimos una época en la que no para de hablarse de refugiados, de personas que se ven obligadas a dejar sus países, ya sea por motivos politicos, económicos o de cualquier otra índole, para embarcarse en la aventura de intentar llegar a una nueva patria, con la incertidumbre permantente de la posibilidad de una mala integración en la misma. Nabokov fue uno de estos emigrantes involuntarios que sirven para describir dramáticamente el siglo XX. Primero en Alemania y a Gran Bretaña, huyendo del comunismo y después en Estados Unidos, huyendo de los horrores de la Segunda Guerra Mundial. Quizá por eso Pnin, personaje con el que el escritor tiene tantos puntos en común, es descrito con una mezcla de afecto e ironía:

"Idealmente calvo, bronceado y barbilampiño, comenzaba de modo notablemente majestuoso con esa su gran cúpula parda, gafas de carey (que enmascaraban una infantil carencia de cejas), simiesco labio superior, grueso cuello, y torso de forzudo circense embutido en una ajustada americana de tweed, pero terminaba, de forma un tanto decepcionante, en un par de piernas zanquivanas (en aquellos momentos enfraneladas y cruzadas) y unos pies de aspecto frágil, casi femenino."

Pnin es un personaje un tanto grotesco, pero que se hace querer por los colleges y universidades en los que consigue empleos siempre efímeros, siempre inestables que consiguen que cambie con demasiada frecuencia de domicilio. Es un hombre que no consigue integrarse del todo en la sociedad estadounidense, que es incapaz de ocultar un cierto aire de superioridad por ser miembro de la élite rusa, un país de cultura más elevada. En los episodios cómicos que describe Nabokov, en los malentendidos y anécdotas un tanto ridículas en las que siempre anda metido Pnin, late un fondo de amargura, la del exiliado que sabe que no se encuentra en el lugar donde debería estar, que su patria se ha convertido en un lugar hostil y jamás podrá volver a ella.

En cualquier caso, Pnin no me ha parecido una de las narraciones más inspiradas de Nabokov. Bien escrita y con acertados toques humorísticos, le falta un hilo narrativo que empatice con el lector, más allá de lo literariamente anecdótico. 

lunes, 12 de agosto de 2019

CUENTOS FANTÁSTICOS (1980), DE JUAN JOSÉ ARREOLA. LA ESTRATEGIA DE LA ARAÑA.

Para Borges, Arreola era un escritor que podía haber nacido en cualquier lugar o en cualquier siglo, ya que su literatura "fija su mirada en el universo y en sus posibilidades fantásticas". Para este humilde lector, Arreola es el autor de La migala, uno de los cuentos más fantásticos y perturbadores que he leído, que ya había leído hace muchísimos años, en una antología del género de terror y que seguía poblando mi imaginación literaria desde entonces. 

El escritor mexicano es un especialista es mezclar ciencia y fantasía para crear algo tan complicado como una atmósfera propia en cada una de sus narraciones, incluso en las más surrealistas. Sus cuentos están construídos ante todo bajo el signo de la concisión: decir mucho con pocas palabras, sugerir más que mostrar, con un lenguaje que jamás renuncia a la ironía.

En La migala, un cuento de solo dos páginas, el protagonista decide que va a hacerse a sí mismo lo más atroz que puede depararle el destino: compra un ejemplar de la repulsiva araña, notando cuando la lleva a casa el peso leve del animalito dentro de su caja. Una vez, en su hogar, la suelta, la migala se esconde y el narrador comienza una nueva etapa de su existencia, marcada por la presencia (o quizá no), del arácnido escondido en alguna de las habitaciones. Él mismo se ha creado la amenaza perfecta, el terror más refinado y arbitrario, aunque nunca sepamos por qué lo ha hecho (o quizá sí).

LA IDENTIDAD (1995), DE MILAN KUNDERA. LA FUGACIDAD DEL AMOR.

Para Chantal, la protagonista de la novela, amar es tan importante como sentirse amada y tanto como sentirse deseada. Quizá algo que le frustra es que los hombres no parecen mirarla tanto como antes. Aunque quiere a su pareja, también le gusta fantasear, pensar en posibles aventuras. Y estos juegos mentales la llevan curiosamente a mezclar su rechazo a tener hijos con sus circunstancias actuales:

"Chantal se dice: Los hombres se han papaisado. Ya no son padres, tan sólo papás, lo cual significa: padres sin la autoridad de un padre. Se imagina coqueteando con un papá que empuja el carrito con un bebé y lleva además otros dos, uno a la espalda y otro en el pecho; aprovechando un momento en que la mujer se hubiera detenido delante de un escaparate, le propondría al marido una cita al oído. ¿Qué haría? El hombre, convertido en árbol de niños, ¿podría todavía volverse para mirar a una desconocida? ¿Acaso los bebés colgados de su espalda y de su pecho no se pondrían a berrear protestando por aquel movimiento inoportuno? Esta idea le parece divertida y la pone de buen humor. Se dice: Vivo en un mundo en el que los hombres nunca más se volverán para mirarme."

Jean-Marc, su pareja, con el que ha conseguido una relación feliz, que casi los identifica como un solo ser, comete un error estúpido: al advertir que Chantal se encuentra levemente deprimida, se hace pasar por un admirador secreto y escribe cartas a Chantal. A ella solo le hace falta eso para que desbordante imaginación se active: cree ver a su enamorado por todas partes, se imagina quien puede ser y llega a identificarlo con un mendigo. Mientras tanto Jean-Marc asiste pasivamente a las imprevisibles consecuencias de una acción desencadenada por él mismo y que va a poner en peligro su relación o, lo que es lo mismo, su propia identidad que fundió en gran parte y de manera voluntaria con Chantal. 

La última parte de la narración tiene que ver con la reacción de ella y los esfuerzos de él por recuperar su identidad perdida, llegando a buscarla por un Londres onírico, en les sucede lo más inesperado. ¿Se disolverá la identidad común o sobrevivirá a su mayor prueba? Esta novela breve, inteligente y entretenida no ofrece todas las respuestas, pero deja en el aire muy interesantes preguntas.